domingo, 4 de octubre de 2026

4 de octubre de 1908: Rodolfo Gaona se presenta en México como matador de toros


La campaña española de Rodolfo Gaona en 1908 fue brevísima, apenas de seis festejos, entre la corrida de su alternativa, celebrada el 31 de mayo y el festejo final de ese ciclo, en la Chata de Carabanchel el 19 de julio siguiente, corrida tras de la cual, pese a su apoderado y mentor Ojitos recibía ofertas para que se presentara en diversas plazas durante las ferias del verano, éste decidió que ya era hora de volver a México. Tras de la vuelta, habría que presentarse en las plazas nacionales. El Califa de León le contó lo siguiente a Monosabio en Mis Veinte años de Torero:

Vine contratado por Ramón López a la brevísima temporada que hizo en la plaza “México”. Esa temporada, en que pudo ganarse buen dinero, fracasó por falta de toros bravos. Todavía me acuerdo de los bueyes de Parangueo, del Cazadero, del Venadero, de Guanamé, ¡qué sé yo de dónde! Los toros de cartel estaban comprados para “El Toreo”. Nosotros sólo tuvimos bravos los toros de Concha y Sierra y de Carreros... Concluida la breve temporada de la plaza “México”, me fui a “El Toreo” con “Gallito” y “Bienvenida”. Allí se estuvieron lidiando, con plaza hasta los topes, torillos bravos y sin respeto...

Ramón López había anunciado que se retiraba del negocio de los toros cuando se inauguró el Toreo de la Condesa, pero el hecho de que su amigo, paisano y otrora colega Ojitos apoderara a Gaona, fue lo que quizás le animó a dar una temporada más, pero en condiciones de amplia desventaja, porque fuera de los encierros hispanos mencionados por el torero, las corridas nacionales de garantía estaban totalmente cooptadas por la empresa de José del Rivero, que llevaba los asuntos del coso de la colonia Condesa.

Por otra parte, el elenco que ofreció Ramón López era exiguo, apenas tres toreros: el ya nombrado Gaona, Manuel Lara Jerezano y Rufino San Vicente Chiquito de Begoña y ganado de Carreros, Concha y Sierra, Venadero, Cieneguilla, y Parangueo. Con esos mimbres era complicado dar más allá de la media docena de corridas que al final terminó ofreciendo a la afición.   

La primera corrida del año en la Plaza México

Pese a que también se abría la temporada en El Toreo ese domingo 4 de octubre, había interés por ver la presentación de Gaona en el coso de la Calzada de la Piedad. Leemos en el diario capitalino El Correo Español la víspera de la corrida:

Es extraordinaria la demanda de localidades para la corrida de mañana en la plaza "Méjico". Ya hemos dicho otras veces que el entusiasmo despertado por Rodolfo Gaona, el notable torero mejicano, no tiene límites, y que los aficionados se prometen verdaderas proezas del muchacho… Esto ha dado por resultado que el despacho de billetes que la empresa tiene establecido en la calle de la Independencia se viera concurridísimo por los entusiastas del diestro leonés, temerosos de quedarse sin entrada... El lleno de mañana se da como cosa segura, en vista del creciente entusiasmo de la afición... Debemos advertir que Gaona se ha pasado toda la semana toreando en una hacienda próxima a la capital y se propone justificar mañana la gran fama que hubo de conquistarse en Madrid... También “Jerezano” que alternará con Gaona, viene deseoso de “hacerse cartel”, y como es un torero serio y un matador seguro, mucho confiamos en su victoria...

El periódico que tenía por mercado la colonia española de la Ciudad de México exponía una animada actitud de la afición hacia la apuesta de Ramón López por construir una temporada en torno a la figura del joven torero mexicano.

Por su parte, el día de la corrida, otro periódico de la capital, El Diario, presenta una breve reseña de los toros de Carreros que se lidiarían esa tarde:

La empresa Ramón López y Compañía, que explota el coso taurino ubicado en la Calzada de la Piedad, puso ayer a la vista del público los toros españoles de Juanito Carreros, que deberán ser lidiados con divisa negra y blanca por las cuadrillas de los matadores Manuel Lara, "Jerezano" y Rodolfo Gaona... En uno de los corrales de la plaza se encuentran 10 cabestros, todos con sus gargantones y cencerros, y en el otro están nueve toros de la ganadería del señor don Juan Manuel Sánchez, vecino de Salamanca y de donde proceden los toros de Carreros... Hay seis toros negros, un berrendo en castaño, calcetero, un negro bragao, y un castaño, estando todos bien armados y de los que infunden respeto...

Todo hacía parecer que Ramón López no había escatimado recursos para arrancar lo que podría haber sido una temporada histórica y triunfal.

La corrida inaugural

En una tarde de buen clima, llegaron a la plaza Jerezano y Gaona, encontrándose con que el reclamo de la presentación del joven matador de toros mexicano fue suficiente para colmar las doce mil localidades del coso. La actuación de Gaona esa tarde, la resume Omega para el diario El País de la capital de la República, de la siguiente forma:

Principiaré por decir que este diestro a pesar de su meritísima labor no escuchó todas las ovaciones a las que se hizo acreedor. El público se mostró parco en el aplauso, no explicándome el porqué de esa frialdad del “respetable” para con el modesto y pundonoroso Gaona... Éste toreó magistralmente de capa al segundo de los de Carreros, dando seis magníficas verónicas, dos recortes y una larga de las que el niño de León tiene la exclusiva, siendo premiado con la única ovación delirante de la tarde... Al cuarto toro lo cambió de rodillas aguantando y cargando la suerte a la perfección; cambio digno de el gran jefe de la dinastía de los “Gallos”... A los quites acudió con gran oportunidad, haciéndolos siempre distintos y rematándolos con suma elegancia y gallardía... En su primer adversario, cuya muerte brindó al acaudalado ganadero Sr. D. Ignacio de la Torre y Mier, se lució toreando con la muleta por lo elegante, tranquilo y ceñido que estuvo; como la res humillaba Gaona se vio precisado a pinchar en tres ocasiones, entrando siempre sobre corto y jugando la mano izquierda a la perfección... En el cuarto llevó a cabo Rodolfo una faena de verdadero maestro, dadas las condiciones en que lo encontró, demostrando que es un gran torero no sólo con los toros boyantes, sino aun en los que llegan con dificultades y vendiendo caro el pellejo en el tranco final… Varias veces entró a matar, haciéndolo siempre con la intención de meter toda la espada, cosa que no pudo ejecutar debido a lo quedado del toro hispano... Es indudable que, si Gaona ejecuta esta faena ante un público verdaderamente inteligente, con seguridad que la ovación hubiera sido de aquellas que hacen época. ¡Bravo Gaona, así siempre! … Al buey causante de la cogida de “Jerezano” lo despachó Gaona de una estocada contraria, pinchando antes tres veces, sacando un fuerte varetazo en el brazo derecho por desarmar… Cerró plaza un toro manejable al que toreó Rodolfo con lucimiento, dando una serie de pases perfectamente acabados, coronando su labor con magnífica estocada a volapié en todo lo alto que fue la de la tarde...

Dice el cronista que Gaona brindó el primero de su lote a Ignacio de la Torre y Mier, yerno del presidente Díaz y ganadero de San Nicolás Peralta, ubicada en las cercanías de la Ciudad de México, lugar en el que probablemente, conforme a la nota previa aparecida en El Correo Español, estuvo preparándose en la semana previa a la corrida. La misma crónica omite señalar que el cuarto de la tarde lo brindó a don Luis Reyes Spíndola, director propietario del diario El Imparcial, el de mayor circulación en la capital.

Como podemos ver, no fue una tarde de triunfos redondos, sino de demostración de suficiencia y de poderío ante los toros. Gaona terminó estoqueando cuatro toros, porque Jerezano acabó en la enfermería durante la lidia del quinto, con las siguientes lesiones, según parte rendido por el doctor Silverio Gómez:

Manuel Lara “Jerezano” tiene una contusión profunda en el tercio medio y cara anterior del muslo derecho, con ruptura de aponeurosis. Sanará después de 15 días.

En lenguaje de estos días, se llevó una cornada cerrada.

Terminando

Así fue la presentación de Rodolfo Gaona en la capital mexicana. Al final, como lo refiere en sus memorias, el Califa de León, se pasó al elenco de El Toreo, donde cerró su  primera temporada mexicana y el inicio de su ascenso a la cumbre del toreo.

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