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domingo, 12 de julio de 2026

10 de julio de 1910: El encuentro de El Papa Negro y Viajero de Trespalacios

El Nuevo Mundo, Madrid, 14 de julio 1910

Escribía don Manuel Serrano García Vao Dulzuras en su anuario Toros y Toreros dedicado a la temporada 1910:

Un ejemplo de voluntad firme, de afición grande, de pundonor exagerado es el que ha dado el joven Manuel Mejías, y ha sido una lástima que, cuando mayor era la velocidad adquirida, haya encontrado un obstáculo que le ha impedido continuar la marcha triunfal con tan grandes resultados emprendida con paso firme y puesta la vista en un punto al que quería llegar y podía llegar, según hemos visto por el esfuerzo realizado... Llevaba cinco años de alternativa, en los que no había perdido terreno, sino al contrario, había ganado todos los años un poco, pero no lo suficiente para ocupar el lugar que desde luego era su ilusión, como es la de todos... Tuvo un rasgo de clarividencia y un arranque de valor, y se presentó al empezar la temporada de 1910 ofreciendo a los públicos todo el gran toreo que tiene dentro, y sacando de lo más hondo de sus reservas un excelente matador de toros, que había estado oculto mucho tiempo... Los ímpetus que traía eran avasalladores; de los que espantan, alegran, entusiasman, producen estupefacción y arrollan todo lo que cogen por delante...

En ese sentir, el joven Bienvenida había contratado para ese calendario más de medio centenar de festejos y para el 10 de julio de 1910, llevaba cumplidos 19 contratos, de los cuales, 16, se verificaron en las plazas de Sevilla, Madrid y Lisboa, tres de primera línea. Para esa tarde del 10 de julio de 1910, refiere Luis de Armiñán, la empresa de Madrid a traves de Manuel Retana, propuso inicialmente un cartel en el que El Papa Negro alternara con Machaquito y con Rafael El Gallo, pero, don Manuel se empeñó en hacerlo en solitario:

Se lo agradezco, don Manuel, pero llevo una temporá magnífica y deseo redondearla aquí, antes de completarla en el norte. Tengo sueños, esperanzas muy grandes. Ruegue a mis compañeros que me cedan la fecha... ¿Qué toros tienen ustedes? … En «La Muñoza» hay dos corridas del conde de Trespalacios... A Manolo le agradaba entonces el ganado de Trespalacios, prócer extremeño... Retana y Bienvenida escogieron los más gordos y entre ellos, uno que les gustó mucho... Era cárdeno, chorreado, alto de cuerna, número 13 en su camada, se llamaba «Viajero». El buen sastre no quería lidiarle... Mira Manolo, que tiene cara de guasa, es descaradillo y alto de agujas...

Bienvenida manifestó su gusto por ese último ejemplar y hasta anunció que lo echaría en tercer lugar.

La corrida del 10 de julio de 1910

Bienvenida vistió ese domingo un terno grana y oro y llevó como sobresaliente de espadas al entonces novillero Alfonso Cela Celita y presidió el festejo don Antonio Rosado.

Ante el primero, llamado Cometa y el segundo Jardinero, Bienvenida lució sobre todo en los primeros tercios. Saludó en los medios tras el arrastre del que abrió plaza y su labor fue silenciada al terminar la lidia del segundo. 

Viajero de Trespalacios

Quien firmó como Don Benigno, encargado de la información taurina del diario El Mundo de Madrid, relata lo siguiente:

El socio que sale ahora se llama Viajero, viste de cárdeno y es algo mayor que los otros... Bienvenida da tres lances, muy bueno el primero, bueno el siguiente y atropellado el otro... Tampoco es bravo este toro, y tardea como los otros para acometer cuatro veces, la cuarta en los toriles, por dos caídas... Vuelve a parear Bienvenida, clavando un par al cambio, un poco pasado, pero dejando llegar... Bienvenida brinda al público de sol y se va solo al toro... Cita de largo, acude el toro, codicioso, derrota al bulto y engancha á Bienvenida por la pierna izquierda, lo tira a lo alto y en el suelo le mete la cabeza, sin acertarle... Acuden los capotes y Bienvenida se lleva la mano á la pierna, sin poderse levantar, y en brazos de los peones es conducido a la enfermería... La impresión en el público es enorme y el sentimiento general. Este era el primer toro que salía propósito para quo se luciese el torero... De la enfermería dicen que es un puntazo lo de Bienvenida. Parecía más...

La realidad se iría develando al paso de las siguientes horas, porque todavía el parte facultativo rendido por el servicio médico de plaza era escueto y daba espacio al optimismo:

«Durante la lidia del tercer toro ha ingresado en esta enfermería e1 diestro Manuel Megías (Bienvenida), con una herida contusa en la región de1 tercio medio del muslo izquierdo y en la cara interna, de cinco centímetros de extensión y unos seis de profundidad, y otra en la cara posterior, de tres centímetros de extensión y que interesa sólo la piel y tejido celular. – Doctor Julián de la Villa.»

La cirugía se realizó en la enfermería de la plaza y se reportó que no había mayores lesiones que las descritas en el parte, por lo que en esa misma tarde se trasladó al torero herido a su domicilio para su recuperación, señalando el doctor de la Villa que estaría recuperado en unos veinte días.

Al día después del percance

En la madrugada posterior a la cornada, Bienvenida comenzó a sentir fiebre y dolor en la región herida, por lo que pidió la intervención del doctor Pindado, para hacer una nueva exploración de sus lesiones. En el ejemplar del diario El Mundo salido el 11 de julio de 1910, se publicó la siguiente información firmada por su cronista Don Benigno:

A las doce le curó el doctor Pindado... Al trasladarle de cama se vieron dos charcos de sangre en el suelo, señal de que Bienvenida había sufrido una hemorragia de consideración durante la noche... El doctor Pindado procedió a reconocer minuciosamente la herida, y se encontró con que la de la parte anterior del muslo, que se creyó puntazo, era un cornalón, según el tecnicismo médico de los toreros, cuya profundidad no pudo determinarse, pero que excede de 12 centímetros... Ni con el dedo ni con unas pinzas, al limpiar con algodones la herida, pudo encontrar el doctor Pindado el fondo de aquella... Sin embargo, como no hay vasos ni tendones interesados, esta no es grave. De ella extrajo el médico un trozo de taleguilla...

Tras de la cura, y ya sintiéndose mejor, el torero habló con los periodistas, explicando el mecanismo de la cornada:

Yo cité al toro de largo, esperándole con los dos pies juntos para darle así un pase natural. Él se vino a mí, se ilusionó con el bulto y yo le quise dejar llegar y le dejé, le dejé, y cuando le metí la muleta, él no hizo caso, se metió por debajo y me pudo... Este es uno de los salarios del oficio... Cuando se los pagan a uno, no hay más remedio que cobrarlos...

Con esa entereza asumió Bienvenida el gravísimo percance que había sufrido.

El duro trance de la recuperación

En cuanto pudo viajar, Bienvenida volvió a su casa en Sevilla, pero se percató que no podía mover la pierna herida. Pidió la opinión del médico Gonzalo Blanco, quien, tras valorarlo, concluyó que tenía seccionado el nervio ciático y de allí inició un peregrinar por diversas clínicas y consultorios donde la respuesta a sus interrogantes caía en el mismo casillero: había quedado inútil para seguir siendo torero. 

Hasta que encontró al doctor Decref quien había atendido a un picador suyo, Monerri, quien había sufrido una seria lesión tras de una caída de un caballo. Decref le diseñó una especie de prótesis que le ayudaba a caminar y le aplicó sesiones de electroterapia, las que se sumaron a una cirugía que logró unir los cabos del nervio seccionado, y que permitieron que, con el tiempo, la pierna recobrara su movilidad.

El devenir del torero

Bienvenida reapareció hasta el mes de abril de 1911, temporada en la que no tuvo muchos éxitos, debido a su disminuida condición física. Para el año de 1912, arrancaba una temporada que sería definitoria en su futuro como torero, pero el 26 de mayo, en Madrid, el pitón de otro toro, éste llamado Ropero de la ganadería de Esteban Hernández, le hirió de gravedad de nueva cuenta en el muslo izquierdo. 

Escribió en su día Verduguillo:

Yo creía que a 'Bienvenida' lo había quitado de torero la cornada que le dio el 10 de julio de 1910 en la plaza de Madrid el toro 'Viajero', cárdeno, número 13, de la ganadería de Trespalacios, al iniciar su faena con el llamado pase de la muerte... El mismo “Bienvenida” me sacó del error:

- No – me dijo una noche – el toro que me cortó la carrera fue “Morito”, negro zaíno, número 45, de la ganadería de don Esteban Hernández, en Madrid, el 14 de mayo de 1912...

El nombre del toro y la fecha no coinciden, pero la corrida a la que me refiero es la misma a la que hizo mención el torero en esa conversación, porque ese 14 de mayo de 1912, no hubo toros en Madrid.

Bienvenida toreó por última vez vestido de luces en España el 9 de septiembre de 1924 en Bélmez, Córdoba, mano a mano con Manolo Belmonte, para lidiar toros de Pérez de la Concha y fue aquí en México, en el Toreo de la Condesa donde lo hizo por última vez en su vida, el 20 de marzo de 1927, en un festejo benéfico, matando él dos toros de San Diego de los Padres y sus hijos Manolo y Pepe, cuatro erales de Xajay.


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