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domingo, 6 de octubre de 2013

6 de octubre de 1963: El Presidente López Mateos y el Mariscal Tito asisten a los toros en la Plaza México

El Presidente López Mateos recibiendo el brindis de
Diego Puerta. El Mariscal Tito a su derecha.
Foto archivada en la colección Life de Google
Plaza México, 6 de octubre de 1963
Ya decía en una oportunidad anterior que en tiempos no tan pretéritos esta Fiesta no portaba el sambenito de la incorrección política. En México, en los primeros años del siglo XX era frecuente la presencia de los jefes de estado en las plazas de toros y después de la Revolución de 1917, siguieron asistiendo, aunque con menos frecuencia. Uno de los que rompieron con esa inercia fue don Adolfo López Mateos, quien desde sus tiempos de Secretario del Trabajo era visto con frecuencia en El Toreo de Cuatro Caminos y ya en la Presidencia de la República se cuentan algunas fechas señaladas, en las que se presentó en la Plaza México a disfrutar de su afición. Dentro de la temporada 1962 – 63, asistió a la corrida del 10 de febrero de 1963, en la que recibió el brindis de los tres espadas actuantes, que fueron Jesús Córdoba, Diego Puerta y Jaime Rangel.

También se acostumbraba agasajar a los jefes de estado extranjeros que nos visitaban, ofreciéndoles festejos, ya sea organizándolos ex – profeso o aprovechando alguno de la temporada en curso y así, el 20 de junio de 1954, se ofreció en honor de Haile Selassie, en esos días emperador de Etiopía a una novillada en la Plaza México – misma a la que asistió –, en la que en la lidia de novillos de Coaxamalucan alternaron Eliseo Charro Gómez, Joselito Huerta y Jorge Luis Bernal, o el festejo extraordinario que da lugar a que esté yo ahora aquí con Ustedes.

En cuanto se confirmó la agenda de Josip Broz, se anunció su presencia en una corrida de toros a celebrarse en la Plaza México. El proyecto inicial era ofrecer un mano a mano entre Joselito Huerta y Paco Camino y de hecho, la primera publicidad que se dio al festejo se orientó en ese sentido. Así lo señalaba una columna publicada en el diario El Informador de Guadalajara el día 1º de ese mes:
El domingo próximo se celebrará en la Plaza México una corrida extraordinaria en honor del Mariscal Tito, que asistirá acompañado del señor Presidente de la República, mano a mano de Joselito Huerta y Paco Camino... Se lidiarán dos toros de cada una de las ganaderías zacatecanas, Torrecilla, José Julián Llaguno y Valparaíso...
Sería la víspera del festejo cuando se diera a conocer que Paco Camino no actuaría en la llamada Corrida Presidencial, la misma columna señalaba en la víspera de la corrida:
Mañana se celebrará la corrida extraordinaria en la Plaza México en honor del Mariscal Tito, con toros de Valparaíso, José Julián Llaguno y Torrecilla, para Joselito Huerta y Diego Puerta... Como es costumbre en figuras hispanas, la administración decidió enfermar a Paco Camino y no pudo hacer el viaje... Pudo más la administración “Chopera” que el empresario – suegro...
Así es como quedó integrado en definitiva el festejo en el cual dos jefes de estado se reunieron, creo que por única ocasión, en los tendidos de la plaza de toros más grande del mundo, a presenciar un festejo taurino.

El clima pareció operar en contra de la celebración de la corrida. Desde días antes llovía pertinazmente y el día del festejo las cosas no mejoraron. En la zona del primer tendido de sombra de la Plaza México se acondicionó un palco para que ambos presidentes y sus acompañantes – asistió también la esposa de Tito, más no la de López Mateos – pudieran disfrutar con comodidad del espectáculo.

Los toros fueron por su orden Cochinito de Torrecilla, Jerezano y Guerrillero de Valparaíso; Sainaltense y Fresnillo de José Julián Llaguno y cerró plaza Velero de Torrecilla, sustituto de otro de la misma procedencia que, saltó las tablas y se insertó en un contraburladero y como no se le pudo sacar de allí, se le apuntilló y sustituyó por el sobrero.

Diego Puerta cortó las orejas al segundo de la tarde y Joselito Huerta una al quinto de la tarde. La crónica de agencia aparecida en el diario El Siglo de Torreón al día siguiente del festejo refleja lo siguiente:
Diego Puerta, el torero sevillano voluntarioso y valiente, fue el triunfador del festejo taurino extraordinario en honor de los Presidentes Tito de Yugoslavia y López Mateos de México, en la Plaza México, donde alternó con el mexicano Joselito Huerta… Puerta, quien hizo una gran faena a un toro de Valparaíso, su primer enemigo, cortó dos orejas, en tanto que Huerta, quien estuvo valiente, solo cortó un apéndice… Con la plaza llena hasta el reloj, se lidiaron toros de Torrecilla, Valparaíso y José Julián Llaguno, tres de ellos magníficos… El Presidente López Mateos, con su huésped de honor, el Presidente Broz Tito y la señora de Broz, acompañado de los Ministros del Gabinete mexicano y de los acompañantes del Mariscal Tito, ocuparon un palco de honor en la primera fila del tendido de sombra… Los dos Jefes de Estado fueron largamente aplaudidos a su arribo al coso. En el curso de la lidia, cuando Puerta y Joselito Huerta les brindaron la muerte de sendos toros, los dos Presidentes obsequiaron a los toreros con cigarreras de plata… Joselito Huerta, con el que abrió plaza estuvo bien con el capote, con el que ligó buenas verónicas. Con la muleta hizo doblones de buena factura, ligó buenos naturales, pero prolongó demasiado la lidia y fracasó con el estoque, pinchando en cuatro ocasiones. Al intentar el descabello escuchó un aviso. Fracasó en esta suerte y, por fin, mató con media estocada… Con el tercero de la tarde, Huerta, a quien correspondió el peor lote, tuvo que bregar para fijarlo, pues el toro tenía tendencia a meter la cabeza, pero el de Tetela con voluntad le dio buenos derechazos, bien rematados. Se adornó con un molinete invertido y después fue sacudido por el astado que le hizo dar una vuelta en el aire. Mató bien y hubo petición de oreja, pero el toro no dobló enseguida y Huerta intentó el descabello, que atinó al tercer intento. Fue ovacionado y dio una vuelta al ruedo… Con el quinto de la tarde, el mejor de sus enemigos, Joselito hizo una gran faena. Con el capote, a pies juntos conjugó varias verónicas. Con la muleta toreó al natural y ligó varios trincherazos, siendo trompicado de nueva cuenta, pero mató bien y recibió una oreja, que fue protestada y que él entregó al Presidente López Mateos… Diego Puerta, con el segundo de la tarde, le llegó al público desde que recibió con verónicas al de Valparaíso, rematadas a una mano y concluyó con una soberbia rebolera. Con la franela bregó para llevarlo a los medios, donde valientemente se juntó al astado en una faena comprometida, a base de naturales, para rematar con una estocada hasta la empuñadura. El toro no dobló y al primer intento de descabello acertó. López Mateos con la plaza toda ondeó su pañuelo y el sevillano recibió dos orejas, una de las cuales fue protestada… Con el cuarto de la tarde, Diego Puerta tuvo un enemigo bastante suelto, sin bravura después, que se quedó bastante. El hispano estuvo voluntarioso, pero abrevió y tras media estocada descabelló bien. El que cerró plaza estuvo bastante bronco y se saltó la barrera, lastimándose al quedar atrapado en un burladero, habiendo necesidad de apuntillarlo. Con el sustituto, Puerta, a pesar de la mansedumbre del enemigo, bregó sacando el mejor partido posible y mató bien.
A propósito de las faenas de Joselito Huerta y Diego Puerta, realizadas fundamentalmente sobre la mano izquierda, escribió don Luis Ruiz Quiroz:
Esa corrida dio pie a que al día siguiente el periodista Juan Pellicer “Juan de Marchena” escribiera su primera crónica para el diario “Esto” y haciendo alusión a la ideología del mandatario visitante escribiera: “Al presidente Tito, además, debió serle muy grato contemplar lo que es el izquierdismo en el toreo. ¡Vaya naturales de Joselito Huerta! ¡Y Diego Puerta también tiene mano izquierda! Señor Mariscal Tito: muy bien puede usted decir en Belgrado, que ha visto el monumento de izquierda en faenas torerísimas”.
Después de esa ocasión, solamente un Presidente de México volvería a la Plaza México, con su investidura a presenciar una corrida de toros. Alguno se ha dejado ver en plazas de toros de fuera de la capital, pero hoy en día, lo que se entiende por corrección política hace que los jefes de estado se vean forzados a negar o a vivir de manera morganática su afición.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El cartel del siglo… que Diego Puerta no pudo completar


El inicio de la década de los sesenta en México nos trajo una nueva generación de toreros españoles que vinieron a refrendar el interés que en esta afición dejaron justo una década antes diestros como Julio Aparicio, Litri, José María Martorell, Luis Miguel Dominguín, Manolo González, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Jumillano o Manolo Vázquez, que en los distintos ruedos de nuestro país, escribieron importantes páginas de su historia personal y de la del toreo mexicano, quedando en la memoria colectiva como grandes representantes de la torería de todos los tiempos.

De esa generación siguiente de toreros, llegaron y de inmediato se instalaron en el intelecto y el corazón del aficionado mexicano Paco Camino, Juan García Mondeño, Santiago Martín El Viti, Joaquín Bernadó, Miguel Mateo Miguelín y un menudito torero sevillano del barrio de San Bernardo, Diego Puerta, quien mató el primer toro del año 1963 en la Plaza MéxicoPlaterito, de Torrecilla, que le fue cedido por Manuel Capetillo, en presencia de Jaime Rangel, para confirmarle su alternativa sevillana, recibida de manos de Luis Miguel Dominguín.

El cartel del siglo

Para el 21 de marzo de 1963, don Ignacio García Aceves anunció un cartel que en esos tiempos era difícilmente concebible y que desde su anuncio, se propuso como el cartel del siglo. Ocho toros de San Mateo, para Manuel Capetillo, Joselito Huerta, Diego Puerta y Paco Camino, en la hoy difunta plaza de toros El Progreso de la Guadalajara mexicana. Sin duda que la combinación de toros y toreros era digna de cualquier plaza o feria del mundo, pues reunía a los dos diestros mexicanos más destacados de ese momento y a dos de los principales del escalafón mayor de España. La expectación en la afición fue enorme, tal y como lo consigna el diario El Informador, de Guadalajara, en su columna Noticiero Taurino del 19 de marzo de ese año:





Como era de esperar, al abrirse las taquillas se volcaron los aficionados, con deseos de adquirir sus boletos, y como siempre sucede cuando la cosa es fuera de lo normal, hubo todos los incidentes de costumbre y los boletos se agotaban... Los toros de San Mateo de don José Antonio Llaguno García lucirán la gloriosa divisa rosa y blanca y son el número 2 con 500 kilos; No. 4 con 465; No. 9, con 470; No. 6, 435; No. 99, con 465; No. 16, con 470; No. 11, con 435 y No. 6, con 470, dando un promedio de 463 kilos. Vienen dos toros con el número 6... Como primer espada actuará el tapatío Manuel Capetillo, con alternativa en 1949. Lleva diez corridas en el presente año. Joselito Huerta, de Tetela de Ocampo, Puebla, alternativa de 1955, lleva diez corridas; Diego Puerta, del Barrio de San Bernardo en Sevilla, alternativa de 1958, también suma 10 festejos; Paco Camino, natural de Camas, Sevilla, tomó la alternativa en 1960, ha toreado 9 corridas. Las actuaciones anotadas son exclusivamente las de nuestro país... 

La actuación de Diego Puerta en este festejo, como se desprende de la nota transcrita, sería la undécima del sevillano en nuestro país ya que alternaba sus actuaciones en nuestro suelo con su temporada sudamericana. De hecho, ese día 19 de marzo se presentaba en la plaza Santa María de Bogotá, donde sucederían los hechos que precipitarían el desenlace de esta historia.

El hombre propone…

En la edición del 21 de marzo del mismo Informador de Guadalajara, se publicaba la siguiente información:

Diego Puerta no actuará hoy en el coso tapatío. Lo suplirá el español J. Bernadó... “El Hombre propone y Dios dispone”, reza un viejo refrán que ahora podemos muy bien aplicar a los aficionados tapatíos, especialmente a los empresarios de El Progreso, que tuvieron que luchar a brazo partido para presentar un cartel con los dos mejores diestros españoles y con los dos mejores espadas mexicanos, cartel este que se disputaron las empresas de la capital de la República, la de Monterrey y la de esta ciudad; pero que en realidad, no obstante que dicha contratación fue ganada por los empresarios locales, la corrida con Joselito Huerta, Manuel Capetillo, Paco Camino y Diego Puerta, no podrá realizarse, al menos por ahora, en ninguna plaza taurina... La razón es que ayer, don Nacho García Aceves, empresario del El Progreso, recibió un cable en el que Camará, apoderado de Diego Puerta, le informa que su poderdante no podía actuar en esta fecha, debido a que durante su actuación en Bogotá, Colombia, el pasado martes, sufrió la posible fractura de la mano derecha al ser cogido por el quinto toro, enviándole de paso el correspondiente parte facultativo... En tales condiciones y para cubrir el hueco dejado por Diego, Nacho se puso inmediatamente en contacto con los mejores diestros españoles, tratando de contratar al que mayores éxitos haya alcanzado tanto en esta ciudad como en la capital de la República, habiendo logrado incluir en el cartel a Joaquín Bernadó, quien inclusive alcanzó un gran triunfo en El Progreso el domingo 13 de enero, cortando la oreja de su primer adversario... Ahora bien, como la empresa vendió boletos para una corrida en la que figuraba Diego Puerta y éste no podrá actuar, quienes no estén conformes con el cambio, podrán pasar por las taquillas de Galeana para que les regresen el importe de su entrada, lo que creemos que harán muy pocos, tomando en consideración lo interesante del nuevo cartel confeccionado…

Así pues, por una lesión sufrida en Bogotá, Diego Puerta se vio impedido de ser parte de una tarde que resultó a la postre, ser histórica, comparada por Enrique Aceves Latiguillo, el cronista titular de El Informador, con la del 1º de enero de 1950, en la que Silverio Pérez y Antonio Velázquez tuvieron un rotundo triunfo con un bravísimo encierro de La Punta. Al festejo asistieron figuras de la talla de Fermín Espinosa Armillita – brindado por Bernadó –, Pepe Ortiz, Silverio Pérez – brindado por Huerta –, Luis Castro El Soldado y Juan Silveti; toreros en activo como Alfredo Leal, Felipe Rosas o Eduardo Moreno Morenito; ganaderos como don Pepe Madrazo, don Fernando de la Mora o don Luis Javier Barroso o políticos como el profesor Juan Gil Preciado y vale mencionar que si se devolvieron entradas  a causa de la sustitución de Diego Puerta por Joaquín Bernadó, ello no se percibió en los tendidos de la plaza según las crónicas.

El resultado de la corrida le representó las dos orejas del quinto a Manuel Capetillo; una oreja del segundo y dos vueltas al ruedo del sexto para Joselito Huerta; dos orejas del tercero para Joaquín Bernadó y para Paco Camino, las dos orejas y el rabo del cuarto y las dos orejas del octavo de la corrida, saliendo en hombros de la plaza. A ese cuarto del festejo, Pajarito, número 11, se le dio la vuelta al ruedo y cuando Camino paseaba los trofeos, le acompañaron Javier Garfias, en ese entonces, representante de la ganadería de San Mateo, en ausencia de su propietario, José Antonio Llaguno García, así como el empresario Ignacio García Aceves.

Tras del percance en Bogotá, que visto lo sucedido, privó a Diego Puerta de la oportunidad de un gran triunfo, dio por terminada su campaña americana y se volvió a Sevilla, donde el doctor Leal Castaño se encargó de su recuperación. El parte facultativo que emitió acerca de la lesión sufrida, se publicó en el ABC hispalense en estos términos:

Ayer llegó a Sevilla, procedente de Bogotá, el diestro Diego Puerta, que tan brillante campaña ha realizado en América… En la última corrida que toreó en la capital de Colombia sufrió una caída, lastimándose una mano. Tan pronto como llegó a nuestra ciudad se dirigió a la consulta del doctor Leal Castaño, quien le apreció una luxación traumático – falángica del pulgar derecho, con rotura de ligamentos. Esta lesión le impedirá durante unos veinte o veinticinco días el ejercicio de su profesión, según dice el parte facilitado por el citado médico.

La reaparición

Diego Puerta reapareció en los ruedos el domingo 14 de abril (Domingo de Resurrección) en la Corrida de Pascua en Zaragoza. Una semana después, en Barcelona, un toro de Alipio Pérez Tabernero le infirió una cornada penetrante de vientre que le dejó en el dique seco hasta el día 12 de mayo, fecha en la que reapareció en Tijuana y curiosamente, el 16 de mayo, en la Feria de San Isidro, actuó en un cuasi – remake de ese cartel del siglo ideado originalmente por Ignacio García Aceves para El Progreso, pues se presentaron en Las Ventas el tapatío Manuel Capetillo, Diego Puerta y Paco Camino – sólo faltaron Huerta y los toros de San Mateo – para dar cuenta de un encierro salmantino de Antonio Pérez de San Fernando. En esta oportunidad solo pudieron dar una vuelta al ruedo Capetillo y Diego Valor, pero por lo visto, la combinación tenía interés y valía el intentar presentarla.

Es así como recuerdo una breve estampa de lo que fue el paso por nuestros ruedos de un gran torero que, en estos últimos días, realizó el paseíllo definitivo.
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