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martes, 26 de abril de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, X

26 de abril de 1971: Ante seis de La Punta en solitario, se despide El Volcán de Aguascalientes

Cuando en el mes de febrero de hace 40 años se anunció la celebración de la vertiente taurina de la Feria de San Marcos en la forma que ha sido objeto de los últimos comentarios en esta Aldea, la única festividad segura en ese momento, era la encerrona de Rafael Rodríguez, dentro de las proyectadas seis corridas de toros y dos novilladas que Guillermo González Muñoz ofrecería a la afición de Aguascalientes en un ciclo continuado.

En aquella oportunidad, se señalaba que la fecha de la celebración del festejo, sería el sábado 10 de mayo y ya se precisaba que el encierro sería de La Punta, de gran catadura. Días después, el torero declaraba a Everardo Brand Partida, de El Sol del Centro, lo siguiente:



Dos toros se matan cada ocho días... posiblemente diario, cuando el torero se encuentra en plenitud de facultades, en la cumbre de su carrera; pero matar seis toros, eso encierra ya una grave responsabilidad, puesto que ese diestro está obligado a salir airoso, con las orejas de sus enemigos, respaldando con ello la confianza del público que fue a verlo, exclusivamente a él, a la plaza”, nos decía con esa sencillez que le caracteriza, “El Volcán Hidrocálido”, Rafael Rodríguez. 

Sí, la responsabilidad de una “encerrona” es muy grande. Es precisamente cuando el torero comprueba el cartel que tiene ante tal o cual público, la entrada en la plaza lo reflejará, y se palpa el interés que la gente tiene por verlo, y eso aumenta considerablemente la tensión nerviosa del que se encuentra en el ruedo, vestido de luces y ante el toro, de ahí que el que se somete a esta prueba, debe hacerlo precisamente cuando tiene muchas facultades... o está debidamente preparado para hacerlo. 

Con lo anterior, Rafael Rodríguez hacía un preámbulo de la información que luego brotaría de sus labios, en torno a los planes que tiene ante la proximidad de la Feria Nacional de San Marcos, del 25 de abril, cuando se encerrará en el Coso San Marcos, con seis torazos de la ganadería de La Punta…

Hasta ese momento no se revelaba que en esa corrida se produciría la despedida de los ruedos de El Volcán de Aguascalientes, aunque era vox populi que en ese 1971 se daría ese hecho, pero sería Conchita Cintrón, unas semanas después, en su colaboración al diario El Informador de Guadalajara, donde las cosas quedaran en claro – la aportación fue recopilada posteriormente en su libro ¿Por qué vuelven los toreros? – y en lo que interesa dice:

...no tardaron en llegar Carlos Sánchez Llaguno, Manuel Vega, Fernando Topete, Víctor Rodríguez y Leoncio Jiménez. Entre ellos – todos vestidos de rigor – había representantes de cuatro asociaciones. Faltaba uno de los invitados: Rafael Rodríguez, matador de toros, que al rato dio la entrada en la sala repleta de trofeos y cuadros de Icaza. Llegó con María Teresa, su mujer. Fue recibido con demostraciones de afecto y consternación. ¿Cómo era posible que volviera a los toros? ¡Y para colmo, matando seis punteños! ¡Con toda la barba! El torero explicó tratarse apenas de “una despedida”... Vuelven por los aplausos – comentó Leoncio Jiménez –... Nada menos cierto – interpuse –... Rafael Rodríguez jaló una silla y se colocó a nuestro lado. Entonces – insistió Leoncio – ¿por qué vuelven? Miré al torero. Tienen hambre – dije – y tienen sed y no saben de qué. El torero me miró. Yo sí sé – dijo por fin. Tenía la soledad escrita en la mirada –. Tengo sed de toros negros... y tengo hambre de miedo...

Allí quedó revelado que la corrida del 26 de abril de 1971, con los seis toros de La Punta, sería en efecto la última que mataría Rafael Rodríguez vestido de luces – y efectivamente lo fue – a unos meses de cumplir 23 años de alternativa.

La corrida

Rafael Rodríguez brindando a los matarifes la tarde de su
despedida (Foto: Archivo Carlos Meza Gómez)
Rodolfo Gaona, Conchita Cintrón, Juan Silveti, Eduardo Solórzano, Pepe Alameda y otros muchos comparecieron a los tendidos de la Plaza de Toros San Marcos a atestiguar la despedida de El Volcán de Aguascalientes y a fe mía que lo vieron hacerlo con una gran dignidad, porque cuando se cae el toro, se derrumba la fiesta. Y eso fue lo que sucedió esa tarde. No obstante la impecable catadura de los seis punteños, les costó mantenerse en pie y contra eso… contra eso… simplemente no se puede. De la relación publicada en El Sol del Centro, que aparece sin firma, copio lo que sigue:

Las manecillas del reloj, en su continuo girar, señalaban las 19:12 minutos, cuando todo había concluido. Dos pares de manecitas ávidas de rescatar íntegramente para sí a su padre; unas tijeras que se cierran; una mano que se eleva mostrando un mechón de pelos; quizás un nudo apretando la garganta del que se iba, y todo, repetimos, había concluido (…) Los subalternos, a su vez, cargaron sobre sus hombros a quien tantas veces fuera su capitán y cuyos triunfos, reveses y angustias habían compartido, en multitud de ocasiones (…) Y de esta manera, a hombros de sus viejos camaradas y entre el estruendo de un aplauso que opacaba las notas siempre melancólicas, siempre cargadas de emoción de “Las Golondrinas” y portando en sus manos los apéndices de “Trianero” el último toro que estoqueó en su vida, abandonó Rafael Rodríguez el escenario de tantos de sus mejores éxitos (…)

A mi juicio reviste mayor interés un artículo de don Mario Mora Barba, trianero, titulado La última corrida, publicado el 27 de abril en el mismo diario, donde relata los momentos previos al festejo, en la intimidad de la habitación donde se viste el diestro y que transcribo en su integridad:

En el cuarto 107 del Hotel Francia las manecillas del reloj caminaban para marcar la última media hora de un rito: el instante en el que un hombre se viste de torero. 

Poco a poco el atuendo iba completándose sobre la carne del torero. 

Las manos de Rafael no temblaron cuando se “apretó los machos” y cada proceso de la ceremonia era observada por los escasos presentes en pleno silencio, pero era algo que no se volvería a repetir en la vida de Rafael Rodríguez. 

Fermín Espinosa, su hijo Manolo, los novilleros José Luis Velázquez y Eduardo Rivas “El Pato”, observaban como poco a poco el oro y la seda iban cubriendo el cuerpo del torero.  

Rafael sacaba un terno oro y azul para su última corrida y nadie osaba hablar ante el ciclo vital de la vida de un torero que se estaba cumpliendo ante nuestros ojos. 

México y España hermanados 

Rafael y Nicolás, los hijos mayores de Rafael, iban vestidos de traje campero andaluz y de charro respectivamente, simbolizando el enlace en la fiesta de España y México. La corrida iba a empezar a las 5 de la tarde, precisamente como en los cosos españoles. 

El vestuario del torero tiene sus incongruencias: medias en una profesión tan viril, pero también Pedro Antonio de Alarcón, en “El Niño de la Bola”, pone en labios de un sacerdote vigoroso, humano y viril esta frase: “Yo que nací para mandar guerreros tuve que sacrificarme y he tenido que pasar años vistiéndome por la cabeza, como las mujeres”. 

Las zapatillas, con igual suavidad femenina, pero son para pisar fuerte. 

Cuando Rafael Rodríguez se anuda el corbatín, reflexionamos sobre la diferencia entre anudarse una corbata para la conquista femenina y el compromiso de anudársela para la conquista de la fama. 

Felipillo y Alejandro los mozos de espadas, están por última vez con su matador. Y Rafael, de vez en cuando, con la voz firme de una persona que siempre sabe lo que pisa, daba una orden para no olvidar nada que después sería vital en la Plaza. 

Cuando la ceremonia de vestirse como un sacerdote, como un Rey, como un hombre, estaba por concluir, uno a uno fueron saliendo los amigos. 


La bondad de Rafael nos permitió acompañarlo hasta las puertas mismas del Coso. De allí, del patio de cuadrillas a la cara del toro, sólo Dios lo acompañaba.

En realidad, la despedida de hoy la narramos hace muchos años, en la época en la que Rafael Rodríguez ascendía como meteoro, hasta alcanzar el sitio que su valor y su inteligencia le tenían reservado.

Como pueden ver, la despedida de Rafael Rodríguez no dejó de tener ese sabor agridulce que tienen esa clase de festejos. Cumplió cabalmente con su cometido, imponiéndose a las condiciones adversas que los toros le generaron con su falta de condiciones para la lidia. No obstante, la afición congregada en la Plaza San Marcos le trató con el respeto que se ganó con la honradez y con la entrega que siempre desplegó en los ruedos. Por algo ha sido el último gran ídolo de la afición de Aguascalientes.

domingo, 6 de febrero de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, I

6 de febrero de 1971: Se inaugura el alumbrado de la Plaza de Toros San Marcos. Curro Rivera mata 6 de Santo Domingo en solitario.

De acuerdo con la versión de don Jesús Gómez Medina, es en junio del año de 1969 que terminó una época en el manejo de los asuntos de la fiesta en Aguascalientes. Don Jesús Ramírez Alonso, después de casi medio siglo, dejó la empresa de la Plaza de Toros San Marcos, para dar paso a la gestión de don Guillermo González Muñoz, quien sería el organizador de los festejos taurinos en nuestra ciudad hasta el año de 1983.

Guillermo González adquiriría la propiedad de la plaza de San Marcos en el año de 1970, de la familia Madrazo Solórzano – en ese tiempo también titulares de la ganadería de La Punta –, según documentos archivados en el Registro de la Propiedad y acometería una serie de reformas a la misma, la primera de ellas, la introducción de un sistema de alumbrado que permitiría la celebración de festejos nocturnos en su ruedo, en previsión de la introducción de una nueva manera de presentar la arista taurina de la Feria de Abril, mejorando la calidad y la cantidad de los festejos que la componían.

Los prolegómenos del festejo

La idea de presenciar una corrida de toros por la noche causó expectación en la afición local y generó curiosidad dado que era en buena medida un espectáculo inusitado en Aguascalientes. Un par de días antes del evento, Everardo Brand Partida, en ese tiempo encargado de la información taurina del diario El Sol del Centro, proporcionaba la siguiente información:


…Es muy grande el interés que ha despertado en la afición no solo de Aguascalientes, sino de varias Entidades circunvecinas e incluso de la misma Capital de la República, la corrida del próximo sábado por la noche en el Coso San Marcos... Ese interés, es oportuno señalarlo, se ha reflejado en la gran demanda que han tenido los boletos de admisión, especialmente del tendido cálido, que en esta ocasión brindará, salvo la distinción, las mismas comodidades que el de sombra. Se trata de una corrida nocturna... es oportuno señalarlo, que después de 25 años volveremos a presenciar una corrida nocturna, en una plaza a la que se le ha introducido un extraordinario sistema de alumbrado… Las pruebas al respecto se verificaron recientemente, y con bastante éxito, ya que se apreció una perfecta visibilidad en el Coso, desde cualesquiera ángulo... Todo en sí, nos hace suponer que el sábado presenciaremos el acontecimiento taurino de la temporada. La inauguración del alumbrado, la lidia por vez primera en el Coso San Marcos de una corrida de Santo Domingo, y la actuación del chaval del ex – diestro Fermín Rivera, “Currito”, quien se las verá ahora, ante seis toros...
Como se desprende de la transcripción, se hacía notar el interés de la afición por el festejo, la facilidad con la que se adquirieron las localidades del tendido de sol, que con precios más económicos, de noche, tenían las mismas ventajas que el de sombra y las excelencias del alumbrado. Asistí a ese festejo y sí recuerdo que efectivamente, el tendido cálido estaba lleno, en tanto que el de sombra tenía grandes huecos en sus localidades. También hay la mención a otro festejo en la noche de un cuarto de siglo antes, pero como veremos después, el mismo se dio, pero no tanto tiempo antes y el alumbrado utilizado en aquella oportunidad, antes de la instalación del que en esta ocasión se inauguraba, fue retirado por completo, según alcanzo a recordar.

El día de la corrida

La ceremonia protocolaria de inauguración del alumbrado ocurrió a las 5 de la tarde del 6 de febrero de 1971. Acudieron el Gobernador del Estado, el Alcalde y lo bendijo el padre Roberto González Padilla, originario de esta tierra y en esas fechas, Capellán de la Plaza México. Entre otras prendas, don Roberto era también un notable aficionado práctico. También asistieron al acto, algunos de los diestros que residían en esta ciudad, como Rafael Rodríguez, Humberto Moro, Alfonso Ramírez Calesero y el mismo Fermín Rivera que acompañaba a su hijo Curro entre otros.

No obstante lo que se pregonaba en las informaciones previas a la corrida, el encierro de Santo Domingo no fue lo que se esperaba. La información publicada en El Sol del Centro del día del festejo dice lo siguiente:

…BONITO, PERO MUY CHICO, EL ENCIERRO DE SANTO DOMINGO; NÚMEROS Y NOMBRES. – Como lo imaginábamos, desde que tuvimos conocimiento de esta corrida y la procedencia del ganado, el encierro de “Santo Domingo”, ganadería que hoy debuta en Aguascalientes, es precioso, muy fino, bastante cómodo de cabeza, muy pareja, empero... muy chico. Si acaso, el toro más pesado, dará en la romana 360 kilos... Esto dio margen a la intervención de las autoridades locales, quienes estarán precisamente en el Palco de la Autoridad esta noche, haciendo un llamado de atención a la empresa, ya que de acuerdo con el Reglamento Taurino en vigor, los toros no dan el peso. Ayer por la mañana, en los mismos corrales de la plaza se suscitó una polémica de uno de los inspectores de espectáculos, quien finalmente accedió a que se lidiara el encierro... Por primera vez una ganadería envió dos toros de reserva. Olvidándonos un poco del tamaño y peso de los astados, recalcamos que el encierro es muy bonito y consideramos que trae una excelente, extraordinaria nota de tienta, lo que dará margen para el lucimiento, para el triunfo de "Currito" Rivera, único espada en el cartel… Los toros que se lidiarán esta noche son: “Campasolo”, marcado con el número 4; “Marquesito”, número 11; “Tunero”, número 215; “Guantero”, número 196; “Faisán”, número 194; “Tunero”, número 221, y los dos de reserva “Peluquero”, número 128 y “Potosino”, número 233, éste un precioso cárdeno, que repetimos, trae una muy buena nota de tienta…
Como podemos ver, el festejo, antes de iniciar, ya suscitaba polémica, pues habiendo razón suficiente para suspenderlo, el mismo se echó para adelante. Sin embargo, su presunto matador no parecía preocuparse por esas pequeñeces, según se desprende de una entrevista que le realizó Everardo Brand minutos antes de la corrida, en el hotel en el que se vestía de torero:

...“Me siento muy bien”, dijo en tono un tanto suave, evitando hacer movimientos en tanto le colocaban la “coleta”, “y pueden afirmar que les cortaré las orejas” agregó “Currito” en tono seguro y determinante... “Sé que los toros están preciosos, y que vienen de ‘Santo Domingo’, es una extraordinaria ganadería, de primera – enfatizó – y siempre salgo muy a gusto con ese ganado”… “Con esta será la cuarta corrida que mato de Santo Domingo, y confío plenamente en el éxito”...
La corrida

Corrida de expectación, corrida de decepción, dice el adagio, y para no dejarlo hueco, se cumplió. Recuerdo que la gente se comenzó a meter con Curro a partir del tercero de la noche y al final salió abroncado, tanto por lo insignificante del encierro, como por lo que le hacía a lo que le salió por la puerta de toriles. Al final, hasta por lo estrambótico del terno que sacó – rosa mexicano y plata – le tocó un rapapolvo. Tal parecía que se cuidaba para mejor cumplir en San Luis Potosí, donde junto con Manolo Martínez era base de una feria de tres festejos en la que también participaba Paquirri. Esa noche fue el principio de una relación de amor – odio entre la afición de Aguascalientes y Curro Rivera.

La relación de Everardo Brand Partida en El Sol del Centro, destaca lo siguiente:

La otra faceta de “Currito”. La apatía. – Tras de desorejar al cuarto de la noche, fue despedido a cojinazos; inaugurando el alumbrado. – Francisco “Curro” Rivera nos mostró, anoche, el reverso de la medalla... su otra faceta, la apatía. Su primera “encerrona” de la que fue escenario el Coso San Marcos y testigo la afición hidrocálida, fracasó rotundamente, y en ese fracaso arrastró a la ganadería debutante en esta plaza, “Santo Domingo”... Sólo de esa forma se explica el triste final que tuvo la corrida nocturna de la que fue único protagonista Francisco Rivera, quien había desorejado a su cuarto enemigo, empero, su abulia y apatía en la lidia de los corridos en primero, segundo, tercero, quinto y sexto lugar, originó la cojiniza que se desató sobre el matador actuante, al doblar “Faisán”, un cárdeno bragado, marcado con el número 194, que cerró plaza... Así demostró el público hidrocálido su indignación por la pobre, desangelada y triste actuación de Curro Rivera...
La actuación de Curro Rivera efectivamente se distinguió por su falta de ajuste, por estar llena de precauciones y sin entrega. Como asegura el cronista de El Sol, no se vio mal en ningún momento, pero tampoco se vio bien, simplemente se vio… apático.

El antecedente inmediato

El día 2 de febrero de 1956, es decir, 15 años antes, no 25, como decía la nota previa al festejo, se ofreció a la afición de Aguascalientes otro festejo nocturno. En aquella oportunidad actuaron ante toros de Heriberto Rodríguez, Luis Procuna, Rafael Rodríguez y se presentaba ante nuestra afición Joselito Huerta. A propósito del encierro a lidiarse, El Sol del Centro de la víspera del festejo, reseñaba lo siguiente:

...amén de lo inusitado que a estas alturas resulta un encierro formado por toros de pelambre castaño, el aficionado pudo apreciar en los de don Heriberto Rodríguez, las características de la casta sanmateína, que tan acertadamente ha conservado el ganadero de Apan. Y pudo apreciar además, que en Apan los barberos están en huelga de brazos caídos, porque ¡vaya que los seis bichos ostentan desarrollada y bien pulida cornamenta!...
Si observamos, la diferencia entre una corrida nocturna y la otra, está bien marcada en cuanto al ganado, pues en esta, los toros resultaron ser uno de los principales atractivos, tanto así, que el reclamo publicitario de la empresa iba en el sentido de invitar a la afición a apreciar el trapío de la corrida en los corrales de la plaza.

Al final, el resultado de este festejo fue exitoso. Rafael Rodríguez cortó la oreja a Cantinero, segundo de la noche y Joselito Huerta desorejó a Cordobés, tercero de la jornada. Luis Procuna estuvo discreto nada más.

40 años después

Les decía que Guillermo González Muñoz preparaba un vuelco en la forma de presentar los toros durante la Feria de San Marcos. La instalación del alumbrado en la Plaza de la calle de la Democracia resultaría ser uno de los ejes sobre los cuales giraría esa gran reforma proyectada. Unos cuantos días después del festejo inaugural, se anunció esa nueva fisonomía de la feria, la que actualmente tiene y que este próximo abril cumplirá 40 años. Con esta, inicio una serie de participaciones acerca de este aniversario, que considero importante para lo que hoy sucede en las cosas de los toros aquí en esta tierra.




 

martes, 5 de mayo de 2009

Tal día como hoy: 5 de mayo de 1972. Se lidia la corrida más grande de la Historia del Toreo en México.


NECESARIA ACLARACIÓN: Hoy debiera celebrarse la novena corrida de la Feria de San Marcos. Por las razones que han sido profusamente difundidas, esta corrida y las que siguen, no se llevarán a cabo. La razón de seguir publicando estos recuerdos, es que el trabajo ya lo tengo hecho y me parece algo ocioso dejarlo “añejar” un calendario completo, así que seguiré las fechas del cartel original de los festejos y por ello, publicando estas ideas, ya que Ustedes hasta ahora, no han expresado objeción.

La corrida con la que se cerró la feria del año de 1972 pasaría al capitulado de los grandes acontecimientos de la historia de la Plaza de Toros San Marcos y de nuestra feria abrileña, por haberse lidiado en ella lo que en presencia, tipo y en el ineludible baremo de la báscula, resulta ser la corrida de toros más grande que se haya jugado en la Historia del Toreo en México.

Para la fecha se anunció la presencia del torero de Santa Coloma de Gramanet, Joaquín Bernadó que durante varios años de la década anterior había tenido triunfos significados en el serial sanmarqueño, como en el de 1964, en la que se alzó como triunfador máximo. Jesús Solórzano hijo, quien en estricto sentido realizaría una gesta al enfrentar este encierro, pues su cuerda como torero era la del arte y no precisamente la del poderío, aunque conociera a profundidad la técnica del toreo y tuviera los argumentos para resolver solventemente una contrata como esta y la reaparición de un torero de la tierra que tenía por divisa el valor a toda prueba, Fabián Ruiz, quien después de una gravísima cornada penetrante de tórax sufrida en Tijuana, luchaba por retomar el paso y ser una figura de los redondeles.

El encierro provenía de La Punta y era producto del reordenamiento que don Francisco Madrazo Solórzano daba a su ganadería, diezmada por la persistente sequía y por las mermas que le causó la Reforma Agraria, por lo que los toros a lidiarse venían del cruce de sus vacas de origen Parladé – Campos Varela, con toros provenientes de San Miguel de Mimiahuápam, los números 80, el 110 de nombre Vencido y 193 de nombre Ventanito, de origen Llaguno con goterones de sangre del Conde de la Corte, según lo explicaba en la remembranza del pasado 26 de abril.

Los punteños lidiados esta histórica tarde fueron: Sombrerero, número 61 con 580 kilos; Lagrimoso, número 40, con 635 kilos; Recobito, número 75, con 630 kilos; Carretero, número 20, con 640 kilos; Enanito, número 25, con 672 kilos y Candilejo, número 49, con 730 kilos. El promedio de peso del encierro fue de 647.833 kilogramos exactos. Los nombres de los toros corresponden a los de las familias que se formaron con los toros y vacas que en 1925 llegaron de España para la formación definitiva de la vacada de los señores Madrazo.

La crónica del festejo realizada por Everardo Brand Partida para El Sol del Centro del 6 de mayo de 1972 nos presenta el siguiente juicio:

‘La Corrida del Toro’, esa fue innegablemente, la que ayer se dio en el Coso San Marcos, porque en el ruedo estuvieron, - únicamente ellos – los seis cromos seleccionados especialmente por don Francisco Madrazo, para el colofón de la Feria Taurina de 1972. Seis torazos con edad y presencia, que promediaron en la romana 650 kilogramos y que derrocharon bravura y nobleza al transcurso de la lidia de cada uno de ellos, en forma especial los corridos en primero y quinto lugares, ya que este último ‘Enanito’, marcado con el número 325, mereció los honores del arrastre lento.

Es precisamente ellos, de los toros, de quien debe hablarse, porque el encierro de ayer, lidiado en el Coso de la calle Democracia es, hasta la fecha, es hasta la fecha, el más grande y parejo de los que se han lidiado en plazas mexicanas, porque dieron un juego extraordinario para la lidia tras de pelear bravamente con las cabalgaduras y haciendo honor a su divisa, evidenciaron un magnífico estilo de bravura y poder, que no fue descifrado por los espadas actuantes, que se conformaron – cabe así asentarlo – con pararse enfrente de los punteños.

Contrariamente a lo que suponía el grueso de los aficionados tomando en consideración el peso de los astados, éstos no salieron parándose ni a la defensiva. Llegaron al tercio mortal plenos de facultades, esto es, con poder, embistiendo ‘de aquí hasta allá’, francamente, con estilo definido, con son y solo necesitaban que un torero se les parara, los templara y los mandara para que hubieran pasado a formar parte de un capítulo memorable de la historia taurina mexicana y hubieran cubierto de gloria a su divisa y a su criador, el pundonoroso ganadero don Francisco Madrazo.

El encierro de ‘La Punta’, bonito en verdad, demostró que los toros no llegan al último tercio con media embestida, semi – parados o completamente a la defensiva exclusivamente por su peso. No, los punteños fueron graneados – no cebados o engordados prematuramente para cumplir con el requisito del peso –, se les apreció fibra y poder y su sangre brava les hizo embestir en todo momento. Si acaso solo un detalle fue apreciado con desagrado por los aficionados, que hicieron un entradón en la Plaza, y es que los seis toros estaban astillados de los pitones. Que uno o dos lo estén, tiene una explicación lógica, pero que los seis torazos lidiados en el ruedo del Coso San Marcos salgan astillados de los pitones, eso es ya otra cosa…

A Joaquín Bernadó le tocaron en suerte Carretero y Lagrimoso; a Jesús Solórzano Recobito y Enanito, el que fue premiado con el arrastre lento y a Fabián Ruiz le correspondieron Candilejo y Sombrerero. La única oreja del festejo la cortó Fabián precisamente a Candilejo, al que liquidó de una estocada y cuatro golpes de descabello.

Asistí a ese festejo y realmente recuerdo solamente el entradón, la expectación que causó cada uno de los toros en el ruedo y el hecho de que al final de la tarde, el único que haya cortado una oreja haya sido Fabián Ruiz, precisamente a Candilejo, el toro más grande y pesado de la corrida, aunque la realidad es que ese encierro y ese festejo es uno de los grandes hitos de los ya ciento trece años de historia de la Plaza de Toros San Marcos, tanto que hoy hay en sus muros tres placas que recuerdan o refieren el evento, una dedicada al Encierro, otra a Fabián Ruiz y una tercera al paso de Jesús Solórzano por ese ruedo, en la que se incluye su actuación en esta memorable tarde.

El cartel que estaba anunciado para hoy: Corrida de la Oreja de Oro. Toros de Corlomé para Óscar Sanromán, Israel Téllez, Juan Antonio Adame, Guillermo Martínez, Aldo Orozco y Víctor Mora.

domingo, 26 de abril de 2009

Tal día como hoy: 26 de abril de 1981. Se presenta La Punta con corrida de toros en la Plaza Monumental


Para la Fiesta de los Toros, La Punta nace en el año de 1902, ya que en el mes de octubre de ese año, don Ignacio Madrazo y Carral cede un toro para ser lidiado en la Plaza de Toros San Marcos. Nos refiere su nieto, don Francisco Madrazo Solórzano, que el toro escogido por su padre don Francisco y su tío don José – hijos de don Ignacio – era uno de pelo colorado hornero y que provenía de una piara de toros ladinos que ellos poseían.


En el año de 1918 adquieren ganados de San Nicolás Peralta – vacas principalmente – y las empadran con los toros Pinchasapos de Parladé y Finezas del Marqués del Saltillo. Posteriormente adquirirán vacas y sementales a los señores Llaguno de San Mateo, con cuyos productos se presentan en El Toreo de la Ciudad de México y en 1925 dan el giro definitivo, con el consejo y ayuda de Juan Belmonte, adquiriendo simiente de Parladé y de Gamero Cívico, eliminando todo lo anterior y haciendo una nueva agregación de sangre española dos años después, para tener en México una ganadería de sangre española pura, caso único en la historia de la ganadería de lidia mexicana.


Tras de la Revolución de las primeras décadas del siglo XX y del reparto agrario que le fue consecuente, La Punta vio considerablemente mermada su superficie territorial y los medios para mantenerse como la ganadería de primera línea que siempre fue. Así, a partir de los años sesenta de esa centuria comenzó a salir de los carteles y plazas de primera línea y a tener una presencia más esporádica en los grandes acontecimientos.


Igualmente, el cierre de las fronteras a la importación de ganado europeo por el problema que la fiebre aftosa generó entre la mitad de la década de los cuarenta y la mitad de la década de los cincuenta, impedía el adquirir sangre de su mismo encaste para mejorar sus productos o superar los problemas de consanguinidad que se pudieran estar presentando, pues era de una conformación totalmente diferente a la mayoría de las ganaderías mexicanas que partían de la base creada por don Antonio y don Julián Llaguno en San Mateo con reses del Marqués del Saltillo y ganados criollos.


Aún con esas limitaciones, don Francisco Madrazo Solórzano intentó mejorar su pie de cría y agregó tres toros padres de San Miguel de Mimiahuápam que llevaban goterones de sangre del Conde de la Corte, adquiridos vía Pastejé, cuando este hierro fue propiedad de la familia Barroso, y que fueron los números 80, negro, listón bragado; el número 110, Vencido, colorado, bragado y el número 193, Ventanito, negro, entrepelado, bragado, que eran el origen de este nuevo intento de La Punta por volver a los primeros planos.


El cartel de la reaparición lo formaron Eloy Cavazos, Jesús Solórzano y Humberto Moro. La tarde fue de un triunfo rotundo para el regiomontano, que de acuerdo con la crónica de Everardo Brand Partida en El Sol del Centro, se desarrolló así:




Una bella exhibición del toreo sevillano, pinturero y alegre, brindó a la afición de Aguascalientes el diestro regiomontano Eloy Cavazos, quien se consolidó como el máximo triunfador de la 4ª corrida del serial, en la que también saboreó las mieles del triunfo el matador hidrocálido Humberto Moro, a quien vimos en plan grande con el primero de su lote, al que desorejó.


El presentimiento del torero de Monterrey logró hacerse realidad en cuanto se refiere al encierro de ‘La Punta’, ganado que el propio Cavazos pidió para torearlo en su último compromiso del serial del presente año, ya que en términos generales la corrida fue brava, encastada, bien presentada y de respeto, exhibiendo un estilo extraordinario los que se jugaron en primero, tercero y cuarto lugar…


El que abrió plaza fue un toro con toda la barba, cárdeno, marcado con el número 14 y ‘Travieso’ de nombre, al que Eloy toreó superiormente con el capote.


Al filo de las tablas exhibió su toreo de capa al que imprime un sello muy particular, ejecutando la verónica ajustada a pies juntos, con el solo juego de los brazos, rematando la serie de lances con media muy torera que arrancó la primera ovación de la tarde…
…Entre música y gritos de ¡torero!, ¡torero!, Eloy cuajó una faena de mucha calidad. Series de ayudados mandones y templados, bellamente rematados con molinetes o el forzado de pecho, pases estos que tiene bastante hechos el matador.


…Cuando el astado comenzó a mostrar agotamiento, Eloy recurrió a la ejecución de la ‘regiomontana’, pero con verdad, exponiendo mucho y llegando así fuerte a los aficionados, que observaron la forma en la que se fue detrás de la toledana, para cobrar un estoconazo hasta la empuñadura y en todo lo alto, que hizo rodar al primero de la tarde, del que el Juez concedió las dos orejas.
Pero Cavazos buscaba el triunfo grande, inobjetable, alcanzándolo con el que se corrió en cuarto sitio ‘Mayoral’, marcado con el número 9.


Este toro fue un dechado de bravura y con una embestida ‘así de clara’, colaborando con el diestro, que desde el inicio de la lidia, con el capotillo, lo toreó superiormente…
…Para algunos aficionados Eloy aprovechó plenamente las condiciones y bravura del astado, al que ejecutaba series de derechazos, pero limitadas hasta cierto punto, cuando el toro pedía mayor hondura y ligazón en todos y cada uno de los pases que eran fuertemente coreados al diestro, que conquistó, luego de cobrar un estoconazo completo y de efectos inmediatos, el triunfo grande y las orejas y el rabo del punteño fueron concedidas por la Autoridad…


…Fue ‘Señorito’, marcado con el número 11, un astado bravo, no muy fácil con los toreros de a pie, luego de que peleó fuerte con las cabalgaduras…
…Humberto lo había recibido con 5 verónicas dibujadas, preciosas en cuanto a ejecución se refiere, realizando la suerte como lo mandan los cánones, parando, cargando la suerte sobre la pierna contraria, tirando del cornúpeta llevándolo y acompañándolo con el juego de brazos, bien coordinado con el de su cuerpo, quebrando la cintura…


…Muleta en ristre, el hidrocálido se hizo de su enemigo y ante más de 12 mil espectadores bordó un faenón de antología, exhibiendo clase, hondura y sentimiento torero…
…Los millares de aficionados no daban crédito a lo que ocurría en el ruedo, donde surgía un muletero excepcional, de un corte diferente, muy dominador y seguro, ya que ayer Moro se mostró ayer diferente y en ningún momento como antes estuvo a merced de los pitones de su enemigo, al que liquidó de un estoconazo completo y en todo lo alto.


Bien concedida la oreja, que a nuestro juicio y el de muchos otros, debió de acompañarse con otro auricular del Punteño…

La ganadería de La Punta se había presentado en la Monumental Aguascalientes el 8 de mayo de 1977 con una novillada para José Antonio Ramírez El Capitán, Paco Olivera Bombita, Roberto Ramírez El Oriental, Saúl Saleri, Gerardo Navarro y Ricardo Sánchez, pero en este 26 de abril de 1981, lo hacía con una corrida de toros y es a la fecha, la única que ha lidiado este legendario hierro en este escenario.

El cartel del hoy: Un toro para rejones de El Vergel y seis de Carranco de lidia ordinaria, para el caballero en plaza Rodrigo Santos y los matadores de toros Antonio Barrera, Ignacio Garibay y Víctor Mora.
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