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domingo, 2 de febrero de 2014

1º de febrero de 1914: Se instalan por primera vez burladeros en El Toreo de la Condesa

Vicente Pastor
Para la décimo tercera corrida de la temporada 1913 – 1914, don José del Rivero había anunciado un encierro tlaxcalteca de Piedras Negras y como espadas para dar cuenta de él a Vicente Pastor, Rodolfo Gaona y Juan Belmonte

El domingo anterior, en el mismo escenario, El Pasmo sufrió una severa paliza que tuvo a la afición de la capital mexicana en vilo durante toda la semana y a un empresario serio como el nombrado Del Rivero en un constante entredicho por mantener a Belmonte en el cartel y no anunciar su sustitución y permitir a los inconformes con el cambio en el festejo anunciado el devolver las entradas previamente adquiridas.

Lo que muchos ignoraban entonces es que por esos días iniciáticos de sus andares por los ruedos, Juan Belmonte tenía una extraña fascinación por cumplir a como diera lugar sus compromisos, aún en detrimento de su integridad personal. Entonces, si había asegurado a Del Rivero que torearía el domingo primero de febrero, es que estaría a la hora anunciada en la primera plaza de toros de América para cumplir con su compromiso.

También se ignoraba por los más que el redondel de esa plaza – aún nueva, apenas con seis años de funcionar – sufriría unas modificaciones para permitir que un maltrecho Juan Belmonte pudiera cumplir con su compromiso con la empresa que lo contrató y con la afición mexicana, misma que consistiría en la colocación de burladeros que permitirían al torero hispalense buscar refugio en el callejón sin tener que tomar el olivo.

Quien firmó como El Raisuli para el diario El Correo Español de la capital mexicana, comenta lo siguiente acerca de esa corrida:
Con animación extraordinaria, debido a la reaparición del fenómeno Belmonte, se verificó ayer la corrida de toros. Los tendidos aparecían casi repletos… La expectación era grande, pues se aseguraba que el diestro de Triana no podría torear, dado el mal estado de su salud, y atestiguaban tal aserto seis burladeros colocados en el ruedo, para proteger al matador, que estaba imposibilitado de saltar la barrera. Desfilaron las cuadrillas entre nutridos aplausos, y los tres matadores pasearon por la arena para corresponder a las palmas... Resumen… La divisa de Piedras Negras no fue fogueada, por la sencilla razón de que a la presidencia no le pareció oportuno cumplir con el reglamento… Además, bueno es hacer notar que, los substitutos no pertenecieron a la vacada que estaba anunciada en los carteles. Fueron de Zotoluca… ¿Con qué derecho se cambia un cartel sin avisar previamente?... Salvo el primer zotoluqueño que llegó mal a la muerte, los demás estuvieron manejables. Con los de a caballo no quisieron bromas, y con los peones estuvieron quedados y poco bravos… De los matadores sobresalió, sin disputa, Vicente Pastor, que si alargó la faena con el primero, fue debido a que no quiere aprovechar las ventajas, y quiere matar a los toros de frente y en las suertes acostumbradas… Esto debiera agradecérselo el público y se lo agradece sin duda, pues no dio pruebas de impaciencia durante los veintisiete minutos que duró la muerte del primero. En el cuarto, mató cuatro toros en uno solo, después de desgranar una soberbia faena… Gaona pudo lucirse en su primero y se lució de verdad, lo mismo que el trianero en el tercero… Lo demás, ni frío, ni calor. Salvo la pareja de peones de Pastor, que estuvo bregando muy bien toda la tarde…
Juan Belmonte
Aunque en su resumen omite la actuación de Belmonte, en el cuerpo de la crónica le acredita un buen toreo a la verónica y que a pesar de que falló a espadas, dio la vuelta al ruedo tras de pasaportar al primero de su lote. Vicente Pastor no mató ninguno de los toros titulares de la corrida, pues el primero de la tarde fue devuelto a los corrales por chico y manso y el cuarto, por lo segundo. Los sustitutos fueron de Zotoluca. Ante la poca costumbre de otorgar apéndices en esos días, entiendo que la corrida fue una de esas que hoy se consideraría apoteósica.

Otra versión de estos mismos hechos es la de Miguel Necoechea Latiguillo, publicada en el diario “El Imparcial”, también de la Ciudad de México. Ya había presentado a Latiguillo en alguna oportunidad anterior y comentado su cercanía con los que en su tiempo peinaban coleta y demás fuerzas vivas. De su versión de los hechos extraigo lo que sigue:
La promesa que parecía enguilnardecer como una viñeta florida, el programa de la fiesta brava de ayer, se realizó para el regocijo de la afición, que llegaba al coso un tanto desconfiada, pero con el deseo de ver cumplidas sus esperanzas… ¡Pastor, Gaona, Belmonte!... La trinidad que encarna todo lo que de bello, de artístico y de atrayente encierra el toreo. El poder supremo de la fiesta al servicio del estoque; "gallardía que se une al rayo"; ciencia que se une al estoque y de la que es maestro Pastor. El arte sutil, las gallardías y floreos de capa, las actitudes de suma elegancia, las líneas impecables de un bronce sin tacha y todo ello bordado en oro, a un paso de las fieras; tal Gaona. Y la valentía sin límites, el desprecio de la vida, la granada de una sonrisa que abre muy cerca ese par de dagas ensangrentadas que el toro agita cuando vuelve; el abanico de las verónicas abierto en el testuz mismo, así Belmonte, que materialmente parece como si se embarrara en el lustroso y encrespado pelo de los astados… La perspectiva de ver una sola tarde como esos tres maestros habrían de echar arte, valor, sabiduría, arrojo y finura frente a los toros que enviaba Piedras Negras, producía aleteos de esperanza en el ánimo de los aficionados, a quienes no fue posible ver el domingo anterior a esa realidad que ayer, bajo un sol magnífico, hizo agitarse de entusiasmo a quienes llenaban casi por completo la plaza del Toreo… Fue una buena corrida, porque es verdad que mucho dejaron que desear los toros (vieja y monótona cantinela que desgraciadamente parece ya consagrado estribillo), también es cierto que en ocasiones se prestaron al lucimiento de los diestros y que estos no desaprovecharon la oportunidad… No dejó tampoco de influir en el resultado general la delicada salud de Belmonte y que hizo pesar sobre la plaza quién sabe qué extraño ambiente que restó lucimiento a las hazañas... Bien se ve que Belmonte no está repuesto de sus heridas. Ayer hubo que poner burladeros en la plaza para evitar que el colosal trianero tuviera que saltar la barrera...
Al final, Latiguillo reduce el hecho de los burladeros a una cuestión meramente incidental o anécdotica, perdida entre su prolija y ditirámbica crónica, seguramente para resaltar la hombrada de Belmonte y evitar que pudiera parecer un alivio del torero.

No obstante, su estado de aflicción física era evidente, Ambos cronistas concluyen en que tras la muerte del sexto tuvo que ser auxiliado por sus compañeros de cartel y de cuadrilla para poder dejar el ruedo, dado el estado de agotamiento que presentaba. Pero eso no iba a detener a Juan Belmonte en si camino hacia la cumbre, pues para el siguiente domingo se anunció la repetición del cartel, a beneficio del trianero, aunque incluyendo en la combinación tres toros españoles de Peláez.

El anuncio del beneficio de Belmonte, para una semana después con el mismo cartel de toreros
El Toreo de la Condesa vio así por primera vez burladeros en su redondel. Se instalaron para auxiliar a un torero disminuido en sus facultades físicas. No mucho tiempo después dejaron de considerarse un alivio y pasarían a ser parte de la topografía cotidiana de ese y de todos los ruedos del mundo.

domingo, 10 de junio de 2012

Detrás de un cartel (VI)


1912: Resurrección en Sevilla y Beneficencia en Madrid... el mismo día

Anuncio de la Corrida de
Resurrección de 1912
Hace cien años que las corridas de Resurrección en Sevilla y de la Beneficencia en Madrid coincidieron en fecha. Se celebraron el domingo 7 de abril de 1912 y la primera, inveterata consuetudo, marcó el inicio de la temporada hispalense, en tanto que la segunda, en este caso, dado lo temprano de su celebración, marcó excepcionalmente un inicio en gran forma – toros de Murube y Santa Coloma para Fuentes, Pastor, Manolete y Gaona – de la temporada madrileña, dejando claro quizás, lo que estaría por venir en el coso de la Carretera de Aragón.

Mi intención ahora es ocuparme de la corrida celebrada en La Maestranza,  – objeto del cartel que ilustra esta entrada – en la que para lidiar a los toros que un día fueron del canónigo Hidalgo Barquero y Carlos Otaolarruchi y que ahora se anunciaban a nombre de Adolfo Gutiérrez Agüera y a los que harían frente Enrique Vargas Minuto, Rafael El Gallo – anunciado entonces Gallito – y Francisco Martín Vázquez.

La corrida representó una tarde importante para el torero de Alcalá de Guadaira, aunque pareció haber estado torcida desde su inicio. El diario El Liberal de Madrid da cuenta, al día siguiente de la celebración del festejo, de que El Gallo dudó en presentarse a la plaza, invocando una fiebre y una lesión en un dedo. La información aludida es como sigue:

Gallito no torea hoy. Sevilla 7 (8:55 n). – Al llegar a su casa Gallito se metió en cama y llamó al médico. Parece que éste le halló fiebre. Además dice Gallito que se resiente de un dedo que se fracturó en Alicante. Por estas causas no ha tomado el tren para Madrid...

Si a lo anterior se suma que las relaciones en los demás diarios madrileños refieren la incomodidad de los asistentes a la corrida por la falta de trapío de algunos de los toros que compusieron el encierro, veremos que la tarde pudo tener un resultado menos halagüeño que el que la historia nos relata, de no ser por el derroche de valor del Señor Curro Martín Vázquez, quien al final de la tarde resultó ser quien saliera en volandas de la plaza y sin necesidad de corte de orejas, ni de puertas del Príncipe, pues se lo llevaron por la calle Iris, que es por donde siempre se han llevado a los toreros triunfadores, mientras no hubo pruritos principescos

La relación publicada en El País de Madrid refleja lo siguiente:

Regular entrada, pero mucha animación y muchas mujeres guapas. Gallito, que había pasado la noche anterior enfermo, se decidió a torear a media mañana. Toro primero, «Desdeñoso», negro y como los restantes de la ganadería de Agüera. Minuto le lancea oyendo aplausos. Cumple el toro, y no se puede decir lo mismo de los banderilleros. Minuto muy adornado, muy voluntarioso y muy torero, pasa de muleta para un pinchazo, dos medias atravesadas y una entera alta. Dos veces se le coló en la faena y ambas le anduvo con la ropa. 
Negro con bragas es el segundo que se llamó en vida «Granadino».  Con voluntad tomó cinco puyazos y le adornaron el morrillo Posturas y Niño de la Audiencia. Gallito trastea de muleta lucido. Pincha una vez, vuelve a pasar de muleta y cuela una corta para descabellar con el estoque después de intentar hacerlo con la puntilla. 
Vázquez saluda al tercero con dos verónicas al salir de una de las cuales le empitona y le revuelca sin consecuencias.  Más poderoso que voluntarioso, el toro acepta cinco caricias de los caballeros, a los que mata dos caballejos. Vázquez prende un par al cuarteo bueno y completan el tercio los peones. La labor de muleta de Vázquez es larga y desgraciada en la del pincho. 
El cuarto «Sardinero», berrendo en negro, apretadillo de cuernos. Sin excederse dejó buen recuerdo en la pelea de varas. Gallito y Minuto torean al alimón cosechando aplausos. Minuto coge los trastos, se arrodilla y avanza hacia el toro para dar un pase magnífico. (Gran ovación). Luego pincha en hueso, y por último, entrando muy valiente, una buena estocada en los mismos rubios. Vuelta al ruedo. 
Continuaba la ovación a Minuto cuando ya andaba por el anillo «Contador», que era el quinto, berrendo en negro.Gallito lancea a la verónica y el toro manso con toda franqueza se libra del tueste por milagro a fuerza de acosarle. El gitano prende par y medio en un golpe. Bien con la muleta y mal, mal con el estoque. Es una fatalidad este torero que recorre la escala completa, desde lo mejor hasta lo peor. La bronca que le administraron fue tan grande como justa.
El último era pequeñito y de color negro. Minuto le cambia de rodillas. Vázquez brinda a la esposa del presidente del Consejo y trastea de manera valiente. Da de primeras tres buenos pinchazos que se aplauden y para final una contraria. (Ovación y salida en hombros).

Los diarios ABC y El Heraldo, ambos de Madrid, coinciden igualmente en la salida en hombros de Francisco Martín Vázquez y la bronca a El Gallo tras la lidia del quinto, en tanto que El Imparcial no consigna la salida en hombros, dejándola en muchas palmas y reduce la bronca a Rafael al hecho de que el público le silbó ruidosamente

Así fue la historia que está tras de este cartel. Dos inauguraciones de temporada, cada una con sus matices, pero desprendidas ambas de absurdas pretensiones. En Madrid, fueron ovacionados Vicente Pastor en el sexto, Manolete en el tercero y séptimo y Rodolfo Gaona en el octavo. Por su parte, Antonio Fuentes solo pudo cosechar palmas en su lote. 
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