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domingo, 15 de febrero de 2015

15 de febrero de 1953: Luis Procuna y Polvorito de Zacatepec

Luis Procuna en la Plaza de Acho
Luis Procuna sin duda fue un torero marcado por los contrastes. En una andadura por los ruedos que se prolongó durante más de tres décadas, su juego de luces y sombras fue uno de los distintivos que siempre le acompañó. En la Plaza México tuvo tardes de triunfo, pero las dos más grandes, sin duda, sucedieron con veinte años de diferencia, la primera, a la que me refiero el día de hoy y la de su despedida de los ruedos, ocurrida el 10 de marzo de 1974, cuando en olor de esa atracción que sobre las grandes masas ejercen solamente los genios de acusada personalidad, dijo adiós a una profesión que le permitió conocer las grandes alturas, pero también las más profundas simas.

La tarde de Polvorito

Esta faena es quizás una de las más vistas en el cine dentro de la historia del toreo. Es la que da pábulo a la construcción de la historia de la película ¡Torero!, dirigida por Carlos Velo y producida por Manuel Barbachano Ponce, en la que, a partir de las meditaciones del torero antes de la corrida, se reconstruye su vida y se nos presenta la catarsis del fracaso, trocada en el gran triunfo.

Recurro en primer término a la versión del periodista mexicano Javier Santos Llorente, un periodista que no lo es de toros y que en la proximidad del cincuentenario de la Plaza México, se propuso presentar un retrato de quien era el único sobreviviente – en ese momento – de los tres espadas del cartel inaugural del gran coso. El libro se titula Procuna. Retrato surrealista de un torero y allí se cuenta este episodio de la vida del Berrendito de San Juan de la siguiente forma:
Aquella tarde del 15 de febrero de 1953 destacó como nunca la personalidad desigual y desconcertante de Luis Procuna. Atravesaba por una etapa de depresión que había hecho bajar demasiado sus bonos taurinos. Estaba fuera de control nervioso y se encontraba en esa situación en que la mente no se centra, no responde, sino que conduce a actos involuntarios… En el cartel figuraban Carlos Arruza y Manolo Dos Santos, quienes ya venían toreando en pareja con bastante éxito. Procuna iba de relleno y ni así querían dejarlo torear al lado de aquellas figuras, pero Arruza lo impuso… Aparte de otras preocupaciones, Procuna tenía la de querer manifestar su agradecimiento a Arruza, quien era un gran torero, gran compañero y un gran señor, pues habiendo notado la perturbación de Luis se convirtió prácticamente en su subalterno para ayudarle a que su toro doblara, así, en la plaza, públicamente, Procuna se lo agradeció… Pero las cosas no quedaron en eso; empeoraron. Procuna estaba en plan de desastre. Con sus dos toros había estado fatal. Quién sabe qué se había apoderado de él, pero el caso era que se mostraba aterrorizado, presa de pánico, y huía del toro como de un fantasma demoníaco para ir a echarse de cabeza al callejón. Esto sucedió tres o cuatro veces por lo que el público se encrespó primero, luego se enfureció, y empezaron los insultos desde los tendidos. Bronca completa, hasta el reloj… Un griterío, una escandalera en grande que amainó cuando por el sonido de la plaza se escuchó: “Atención respetable público, en vista de su conducta, la autoridad ha impuesto una multa de cien pesos al diestro Luis Procuna”. Regocijo por parte de la gente y vivas al juez Lázaro Martínez porque la había vengado… La corrida estaba terminada, pero no… aún no. De pronto apareció Procuna plantado frente al palco de la autoridad solicitando permiso para regalar un toro. No podía hacer otra cosa que jugársela… La tarde había sido terrible, mortal para él; no enmendar representaba la ruina como torero. Ángel su hermano, que actuaba como su apoderado, le había autorizado el toro de regalo. El juez multador se levantó el sombrero y concedió el permiso… Mucha gente empezaba a abandonar los tendidos y desfilaba hacia los túneles de salida, pero volvía los ojos hacia el ruedo y vio con escepticismo que Procuna iba a regalar un toro. ¿Para qué?, se preguntaban. Casi todos los espectadores estaban levantados de sus asientos cuando se abrió la puerta de toriles y salió en estampida un toro, ¡pero un toro!, bufando y embistiendo con tal bravura que hundía los cuartos traseros en la arena arremetiendo contra el burladero como si quisiera levantar la plaza… El recibimiento que hizo Procuna a aquella fiera con el capote fue una llamarada que encendió la tarde que empezaba a extinguirse. Y retumbó el primer ¡olé!, profundo, estentóreo. A partir de ahí ya no dejó de torear en plan de genio. El público se había vuelto a sentar para ver aquél capote brillando con las chicuelinas y las gaoneras, y el tercio de banderillas que realizaba con vistoso estilo y alegría. ¡El toro era todo suyo!... Y después, el último tercio, con la plaza hirviendo. Procuna tuvo una idea que desbordó la grandiosidad del momento. Tomó los trastos y muy majo, encastado, montera en mano, se plantó respetuoso ante el placo de la autoridad y brindó la muerte de “Polvorito” a don Lázaro Martínez, con lo que lo hizo pasar a la historia como el único juez que ha recibido el brindis de un torero en la Plaza México… Luego empezó la faena. No es posible volver a narrar algo que tenía a todos al borde de la locura, con el frenesí sacudiendo la plaza hasta sus cimientos. Procuna se embriagaba del placer de torear, por alto, por abajo, en todas formas, como él quería, y emborrachaba a la gente con aquél derroche de inspiración, valor y arte. Toro y torero eran la fusión perfecta que hay en la fiesta brava… Envuelto en el triunfo y por el coro electrizante de la México… ¡TORERO!... ¡TORERO!, con el ruedo alfombrado con prendas y sombreros, se perfilo para matar, se tiró y hundió el estoque en todo lo alto para hacer caer a “Polvorito” con una sola estocada… Siendo un pésimo matador, eso fue como un milagro venido de lo alto. Las orejas, el rabo y locura en los tendidos. Todo lo sucedido en el redondel, desde los clavados al callejón, la multa, el brindis, todo se había conjuntado para que se realizara aquella maravillosa tarde… Inenarrable lo que luego sucedió. La gente, enardecida, sacó a hombros a Procuna y lo llevó triunfalmente por toda la avenida de los Insurgentes hasta el centro de la ciudad de México, y a las nueve de la noche aún lo paseaban en hombros por la avenida Juárez. El público que se disponía a entrar a esa hora al cine “Regis” lo vio… En solo una tarde se había mostrado tal cual es el sol y la sombra de la personalidad de Procuna, quien no sólo era el torero desigual sino un hombre desigual. Su humildad a veces y su arrogancia otras, sobre todo cuando estaba en el ruedo posesionado de su ego taurino, lo presentaban como un personaje de película que se materializó en el proyecto cinematográfico que concibió el productor Manuel Barbachano Ponce tan pronto como presenció la faene de “Polvorito”…
En la emoción de su relato, Santos Llorente omite señalar que Procuna pinchó al menos un par de ocasiones a Polvorito antes de dejar la estocada definitiva y que la gente, poseída por la emoción, se tiró al ruedo para cargar a hombros al torero antes de que el toro doblara, sin importarle su integridad física. Pero esas son minucias, quizás datos para la estadística o para la mera anécdota, pues la esencia del momento vivido está, creo, debidamente capturado por lo que nos cuenta en su obra.

Encontré una croniquilla de agencia de la época. En esos días era mera información y no se tenía quizás la dimensión de la trascendencia que tendría al paso de los años. La suscribe Tomás Avendaño, corresponsal de la Associated Press y dice lo que sigue:
Muy buena resultó la corrida de hoy en la Plaza México, en la cual alternaron los diestros mexicanos Carlos Arruza y Luis Procuna y el portugués Manolo dos Santos, pues los tres triunfaron, cada cual en un toro… El mayor triunfo correspondió a Procuna, quien tras de una labor deslucida en sus dos toros ordinarios, regaló otro a petición del público, porque el segundo de los suyos dobló sin que pudiera hacerle faena, y en el obsequio realizó estupenda faena, variadísima, brillante, con arte magnífico, que le valió estruendosas aclamaciones; ligó pases altos, estatuarios, naturales, de pecho, manoletinas, afarolados y muchos más, con gran sello original; a pesar de que estuvo desacertado con el estoque, cuando al fin logró tras dos pinchazos, cuajar buena estocada, el entusiasmo del público fue indescriptible y le concedió las dos orejas y el rabo y lo sacó en hombros...
Publicidad estadounidense a la película
¡Torero!
Esta crónica suaviza definitivamente el fracaso de Procuna ante los dos toros del lote que sacó en el sorteo, omite el hecho de que fue sancionado económicamente por el Juez de Plaza y señala con claridad que antes de la estocada definitiva, pinchó al menos dos veces – hay quien afirma que los pinchazos fueron tres – a Polvorito y aún así le cortó el rabo.

En cuanto al resto del resultado del festejo, Carlos Arruza cortó una oreja a Temblador de Pastejé, sustituto del cuarto, devuelto por inválido y Manolo Dos Santos se llevó las dos orejas de Lusitano del encierro titular de Zacatepec.

La película ¡Torero!

Decía al principio que la faena de Polvorito dio espacio para la elaboración de la película ¡Torero!, la misma está disponible en línea, con una muy aceptable calidad de imagen, misma que pueden ver en ESTA UBICACIÓN. Los últimos 16 o 17 minutos son el sumario del festejo que recuerdo en esta fecha.

Nota necesaria: Los resaltados en los textos de Javier Santos Llorente y de Tomás Avendaño son obra imputable exclusivamente a este amanuense, pues no obran así en los respectivos originales.

domingo, 2 de junio de 2013

11 de febrero de 1945: La epifanía mexicana de Pepe Luis Vázquez

Pepe Luis Vázquez
(Imagen cortesía del Aula Taurina de Granada)
La décima tercera corrida de la llamada Temporada Hispano – Mexicana 44 – 45 representaba la quinta actuación de Pepe Luis Vázquez en el viejo Toreo de la Ciudad de México. Las crónicas reflejan que en las cuatro tardes anteriores había dejado muestras de su buen toreo, pero por algunas causas – principalmente, los toros – no había justificado aún el predicamento que precedió su llegada a esta tierra y que le hacía encabezar el elenco de toreros españoles que volvían a nuestras plazas después de una suspensión de relaciones taurinas que se inició en Madrid, en mayo de 1936.

Cagancho, Antonio Bienvenida, Gitanillo de Triana y Rafael Ortega Gallito ya se habían presentado también ante la afición capitalina y no habían tenido ocasión de poner sobre la arena las virtudes que atesoraban. Por su parte, Pepe Luis Vázquez en sus anteriores comparecencias pudo dejar constancia de su calidad, aunque sin redondear. Eso motivó que se le empezara a comparar con otro ilustre paisano suyo, Chicuelo, afirmando que requería de un tipo de toro bien determinado para poder lucir.

Para el 11 de febrero de 1945, Tono Algara anunció la presentación de la ganadería de Piedras Negras, cuyo encierro sería lidiado por Pepe Luis Vázquez, Rafael Ortega Gallito y Luis Procuna, que era uno de los triunfadores que la temporada había producido y que el domingo anterior le cortara el rabo a Cabrillo de Pastejé y ante el que, haciendo gala de su inventiva, realizara por primera vez el pase por alto que en ese día se llamó procunesa y que pasaría a la posteridad como la sanjuanera.

La corrida que me ocupa hoy estuvo a punto de ser suspendida por causa del viento que sopló toda la tarde. La crónica de Francisco Montes, publicada en el número 115 del semanario La Lidia, aparecido en la capital de México el 16 de febrero de ese año, refiere lo siguiente acerca de esa contingencia:

Minutos antes de que el reloj de la plaza marcara las cuatro de la tarde, la Empresa, por medio de unos cartelitos consultó con los asistentes si se daba la corrida en esas condiciones o si se dejaba para el lunes a las cinco de la tarde (ya que el peor enemigo de las corridas de toros es el mofletudo Eolo que además de poner en inminente peligro la vida de los lidiadores, desluce lógicamente todo lo que se intenta); pero siendo la respuesta afirmativa, la Autoridad ordenó hicieran el paseo las cuadrillas capitaneadas por Pepe Luis Vázquez, que vestía de obispo y oro; Rafael Ortega “Gallito”, de azul rey y oro y Luis Procuna, de verde nilo y plata; el paseo es frío y a tono con la tarde…

Ante los toros de Tlaxcala, fue cuando la afición de la capital mexicana pudo apreciar en toda su extensión la tauromaquia del torero del Barrio de San Bernardo. Fue su faena al cuarto toro, Anillito, número 13, negro bragado, que Pepe Luis Vázquez pudiera expresar su profunda tauromaquia. De la citada crónica de Francisco Montes, transcribo estas ideas:

Su segundo enemigo se llamó “Anillito”, número 13, negro, bragado, listón y capacho; el diestro de San Bernardo, molestado por el vendaval, pero imponiéndose a las circunstancias logró dos magníficas verónicas que remató con media estupenda, siendo muy ovacionado. En los quites “Gallito” derrochó valor y voluntad recibiendo palmas. “Bogotá” y Redondo parean con brevedad… Pepe Luis brindó la muerte de su enemigo al ex – presidente de la República de Cuba, coronel Fulgencio Batista que fue aclamado cariñosamente por toda la plaza. El sevillano, molestado por el vendaval, inicia su faena con un pase por alto, se pone la muleta en la mano izquierda y da el primer natural movidillo, para continuar con otros estupendos, naturales clásicos, siendo el tercero de la serie imponente y superior: un dechado de bien torear. La serie de naturales la liga con el auténtico pase de pecho y la ovación estalla tempestuosa, la música toca en su honor; sigue toreando en la misma forma, toreo serio, hondo, señorial, majestuoso, que hace de la plaza un manicomio; sigue su faena con la mano derecha en plan de escándalo, luchando continuamente con la sosería del burel y molestado por el viento que no ha dejado de soplar un solo instante; una gran faena, una estupenda faena que coronó con una estocada delanterilla que fue suficiente para mandar al destazadero al burel de Piedras Negras, un apéndice; la ovación es apoteósica, las palmas y la música acompañan la vuelta al ruedo del diestro sevillano, quien ha logrado cortar su primera oreja en “El Toreo” de México con una faena en la que tuvo que imponerse a los elementos… Los enemigos gratuitos del diestro de San Bernardo deben estar rabiando, ya que no podrán seguirle llamando “el torero del detalle”, pues su faena fue grandiosa y en circunstancias adversas para el torero; un triunfo meritorio que aunque lo deseen, no podrán negar sus detractores…

La relación que hace Francisco Montes nos refleja el impacto que causó la expresión íntegra de la tauromaquia de Pepe Luis Vázquez, dejando ver en su redacción, la emoción del cronista al poner en blanco y negro la impresión que su actuación le causó.

Una semana después, en el mismo semanario La Lidia, don Luis de la Torre El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada, reflexiona sobre esta actuación y creo que al margen del calor del momento, desentraña la esencia de la actuación del torero de San Bernardo. De su comentario, entresaco lo que sigue:

“Cuatro veces anteriores había dejado solamente el agridulce sabor en detalles fulgurantes de su arte personal, con la esperanza de que al fin destapara el frasco de la esencia pura de su toreo, tal como aconteció hace años con Manuel Jiménez, el torero de la Alameda. Y fue en esta tarde huracanada, cuando el viento en su furia incontenible se empeñó en impedir todo lucimiento, en la que Pepe Luis Vázquez, luchando abiertamente con el desatado elemento, luciera por primera vez en plenitud completa la maravilla del toreo clásico por excelencia. Fueron solamente en cantidad de nueve o diez los muletazos que a media plaza, sin buscar abrigo ninguno libertador del vendaval, los que dieron el triunfo definitivo al pequeño torero sevillano. Pero, ¡qué muletazos! Citando de frente y a distancia al burel para aguantar su acometida, empapándolo en los vuelos de la muletilla y engranar de esa guisa el verdadero toreo en redondo, rematado magistralmente con el auténtico forzado de pecho, ese muletazo de asombro que desde la época de Belmonte no habíamos vuelto a presenciar en toda su magnificencia. ¿Y después? Otra maravillosa serie de muletazos al natural rematados con un molinete doble en la misma cara de la res, esquivando así la acción del viento huracanado. ¡Asombroso! Una faena, más bien dicho, un FAENÓN clásicamente puro, coronado más tarde, ya en medio del entusiasmo general, con media estocada que hiciera a la res clavar las astas en la arena, para morir fulminada a los pocos instantes… La hazaña de Pepe Luis es de las que consagran. ¡Obligados estamos a entonar el “mea culpa” aquellos que supusimos no dejarían mayor recuerdo que sus detalles de oro purísimo en sus pasadas actuaciones! Lástima me causa escuchar en labios de viejos aficionados, conocedores de estos menesteres, frases tendientes a demeritar la que ha sido por todos conceptos la mejor faena de la temporada, por su auténtico clasicismo y belleza incomparable. Belmonte con un toro del Marqués del Saltillo (enero 22 de 1922) y “Chicuelo” con “Dentista” (octubre 25 de 1925), han vuelto a aparecer, gracias a Pepe Luis Vázquez, en el coso de la Condesa…

El anuncio del festejo en La Lidia
De estas reflexiones creo que vale la pena resaltar dos hechos, primero, el que sin buscar abrigo del viento, Pepe Luis Vázquez realizó una faena descansada en el pase natural y después, que con esa entregada actuación, entró en definitiva en el gusto de la afición de la Ciudad de México.

Por el resto del festejo, Luis Procuna cortó el rabo al sexto, Peregrino y Gallito saludó tras la lidia del segundo, Fistolillo. Al descabellar al sexto, Gallito se luxó el hombro derecho, pero pudo concluir su labor y por su pie se trasladó a la enfermería a ser atendido. 

Para Pepe Luis Vázquez, el gran triunfo en México vendría un año y seis días después, cuando en corrida nocturna, alternando con Manolete y de nuevo, Luis Procuna, cortara el rabo al toro Cazador de Coaxamalucan, en lo que resulta ser uno de los festejos míticos de nuestra historia taurina reciente y de la que ya me he ocupado aquí mismo en una entrada anterior.

Con este recuerdo de la tarde en la que manifestó su grandeza a la afición mexicana, expreso mi reconocimiento a la trayectoria de Pepe Luis Vázquez, quien entrara en la inmortalidad hace unos días.

Aclaro: Los resaltados en los textos transcritos no corresponden a sus originales, son responsabilidad exclusiva de este amanuense.

domingo, 21 de abril de 2013

Tal día como hoy: 1963. El Volcán de Aguascalientes abre la feria con una importante actuación


El cartel que abría la el serial abrileño de 1963 era sin duda atractivo, pues reunía en él a Luis Procuna y a Rafael Rodríguez, dos de los toreros mexicanos que encabezaban el escalafón por esas fechas y cerraba la terna el toledano Pablo Lozano, quien se había presentado en Aguascalientes en la corrida de año nuevo – una tradición que lamentablemente se ha dejado perder aquí – y aún sin cortar orejas, había dejado una magnífica impresión, obteniendo la posibilidad de ser incluido en uno de los carteles de feria, que representan la parte más fuerte de nuestra temporada taurina.

Ese calendario representó un importante reto para nuestros toreros, porque en él llegaron a nuestro país diestros hispanos como Paco Camino, Mondeño, Santiago Martín El Viti, Diego Puerta, Joaquín Bernadó o El Cordobés, quienes vendrían a dar un sesgo diferente a la manera de ver y entender la fiesta, lo que cambiaría la mentalidad y en una importante medida las preferencias de la afición, razón por la que nuestros toreros se verían más exigidos tanto desde el tendido como dentro del ruedo, porque quienes ocupaban la primera línea de nuestra torería tendrían que salir a enfrentar el embate de esas nuevas figuras ultramarinas, algunas de las cuales, hicieron época.

El encierro enviado por don Ramiro González para la ocasión dejó que desear, tanto por su presencia como por su comportamiento. También la actitud de Luis Procuna durante la lidia del cuarto – con la complacencia de la autoridad –, que visto el juego dado por los tres anteriores, solicitó y obtuvo que no se picara al toro, según lo cuenta don Jesús Gómez Medina:

Un encierro terciado y falto de alegría. Los seis bureles enviados por don Ramiro González para esta ocasión, integraron un lote joven, terciado en general del que desentonaba, por su aparatosa e incómoda estructura, el quinto. Los seis resultaron fáciles y nobles. Pero también, casi todos, se mostraron escasos de enjundia; carecieron de la embestida pronta y alegre, cuya repetición da pábulo a que la lidia adquiera la emoción y la brillantez que tanto realzan el espectáculo taurino. Hubo un toro, el cuarto, no más dócil – dóciles todos lo fueron – pero que conservó mucho más gas que sus hermanos. Pero este bicho, a petición de su matador, no fue picado. ¿Se hace preciso afirmar que, para que los toros embistan hasta el fin, hay que suprimir la suerte de varas? Nadie que posea un criterio estrictamente taurino podría asegurarlo; por el contrario, cuando esto ocurriera, habríamos llegado a la etapa anterior a la extinción del ganado de lidia…

El festejo transcurrió entre altibajos por causa del ganado. De la crónica mencionada, recojo lo que sigue:

Una típica actuación Procunista. De altibajos, de rotundos contrastes, como suelen ser las de este torero, fue la actuación de Luis Procuna. A su primero, un toro sin mayor respeto, pero incierto, mansurrón, nada logró hacerle de provecho ni con el percal, ni con la pañosa... Al cuarto, Luis le dio las buenas tardes con cuatro parones de los suyos y un recorte no exento de pinturería. El bicho, como dijimos arriba, no fue picado. El segundo tercio lo cubren Procuna y Rafael Rodríguez... El trasteo, iniciado con apretado muletazo de hinojos se llevó a cabo en diversos sitios y también mediante procedimientos distintos... Pero los desarmes vinieron a restar ligazón y lucimiento a la faena... concluyendo Luis mediante tres pinchazos sin igualer y una estocada honda. Ovación y vuelta al ruedo... La reaparición de Rafael. Los lances de Rafael Rodríguez al segundo burel aportaron el primer paréntesis de brillantez al festejo. Porque tanto en las dos primeras verónicas con el compás abierto, como en la serie a pies juntos que ejecutó a continuación, Rafael imprimió a la suerte ritmo y limpieza de la mejor ley... Más tarde, al quitar, ejecutó una tanda de fregolinas de similares características: con quietud, gallardía y temple... Tras un rodillazo al hilo de las tablas, Rodríguez pasó al bicho en varios muletazos por alto, ceñidos y quietos. Estatuarios, que decían los antiguos cronistas. A estos siguieron dos o tres series de derechazos, corriendo debidamente la mano, con temple y mando y con el bicho agotado, se adornó Rafael reiteradamente y en distintas formas... Quiso todavía recrearse en la ejecución de la suerte suprema; pero agarró hueso en tres ocasiones, concluyendo con un espadazo entero. Los aplausos del cónclave le hicieron salir a agradecerlos desde el tercio... Un estoconazo de Pablo Lozano. No tuvo mayor suerte el de Toledo al actuar por segunda ocasión en Aguascalientes. De una parte la sosería de sus adversarios le impidieron, justo es decirlo, mostrar como en la tarde de su debut, la bondad de sus procedimientos. Pero el hombre no se esforzó mayormente por ganarse las palmas. Cumplió a secas, con discreción... y nada más. En su haber quedaron, no obstante, unas buenas verónicas al sexto y el estoconazo con el que se deshizo de este mismo burel

Estos fueron los sucesos destacados de la primera corrida de la feria de hace medio siglo.

El festejo de hoy: Reses de Celia Barbabosa para Rafael Ortega, Uriel Moreno El Zapata y Joselito Adame.

domingo, 17 de febrero de 2013

Y mañana, ¿qué?

Apuntes de una jornada legislativa

Visitantes distinguidos en el palco de invitados del
Congreso de los Diputados 12/02/2013 (Foto: La Razón)
Haciéndose esa pregunta Luis Procuna termina la película ¡Torero!, dirigida por Carlos Velo. Una vez que el diestro había vencido a sus demonios interiores y conseguido el triunfo, se preguntaba qué era lo que venía después. Ahora yo, como creo que lo hace mucha de la afición, me pregunto lo mismo después de que el Congreso de los Diputados en Madrid, aprobó principalmente con el voto de la fracción parlamentaria del Partido Popular – y a pesar de la hipócrita abstención de los del Partido Socialista Obrero Español – la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que proponía que se declarara la Fiesta de los Toros como Bien de Interés Cultural del pueblo de España.

No voy a comentar en esta oportunidad la pobreza del debate, ni entre los que decían defender a la Fiesta, ni entre los que se posicionaron en contra de ella – Gustave Flaubert hubiera tenido abundante material para una reedición de su Diccionario de Lugares Comunes –. Si quieren conocer una buena opinión acerca del valor de esos debates, les invito a leer el blog de Juan Manuel Pérez Alarcón, Y digo yo…  en el que pone las cosas en su sitio. O si desean conocer en su integridad el debate, pueden pasar al Diario de Sesiones del Congreso y a partir de la página 4 y hasta la 18, leer la transcripción de lo allí expresado.

La única intervención que me pareció sensata y fundada, fue la del diputado del partido Unión Progreso y Democracia, Toni Cantó, que al establecer como esencia de su intervención la negativa a que la Fiesta sea prohibida o subvencionada, manifestó entre otras cuestiones lo siguiente:

El problema, el eje del problema es ese: ¿tienen  o no los animales derechos? De eso es de lo que hemos de hablar. El problema sería ese, si los tienen, y considerar además la defensa de sus necesidades y su bienestar como parte de nuestras obligaciones morales. En principio, estrictamente hablando, los animales no tendrían derechos, a la par que tampoco tienen obligaciones. Y al carecer de libre albedrío y capacidad de decisión, no podríamos considerarlos sujetos éticos capaces de discernir entre el bien y el mal. Por lo tanto, señorías, el tema de la libertad nos separa de los animales. Sin embargo, la capacidad de sufrimiento y la percepción de dolor establecen una continuidad entre animales racionales y animales irracionales. Esa continuidad no transforma a las bestias en nuestros iguales éticos, pero sí nos obligaría a considerar sus padecimientos y a velar por su bienestar.  
Señorías, todo contrato implica igualdad entre las partes; con los animales no puede haber contrato, este es el fondo del asunto, solo puede haber trato y, desde luego, todos deseamos que ese trato cada vez sea mejor. El maltrato a los animales no es un atentado ético, no viola ninguna obligación moral para con ellos, pero sí que es cierto una cosa: degrada, señorías, nuestra humanidad. Nuestra brutalidad con los animales, ¡ojo! —en esto creo que se está haciendo mucha hipocresía hoy— con todos los animales, no solamente con los toros, sino también con los que sacrificamos en los mataderos, e incluso también con los animales domésticos. Nuestra brutalidad con todos los animales nos hace menos humanos, nos predispone a ejercerla con nuestra especie, pero lo cierto es que ni los toros ni el resto de los animales tienen siquiera dos de los que son nuestros derechos fundamentales, uno es el derecho a la libertad y otro es ese tan importante, del que también estamos hablando hoy aquí, no nos olvidemos, que es el derecho a la vida.  
No los toros, pero, repito, tampoco las vacas, las gallinas, los corderos. No seamos hipócritas. Hay límites evidentes. Dentro de poco hablaremos aquí de un proyecto de ley que decidirá cuáles son esos límites en la forma que tenemos de comercializarlos, de transportarlos o de sacrificarlos. Como vamos avanzando cada vez más en nuestra civilización, cada vez queremos someterlos a un trato mejor. 
La realidad, señorías, es que vivimos a espaldas de cómo criamos y cómo matamos a aquellos animales de los que nos servimos para alimentarnos o, por ejemplo, para investigar, y los toros en eso son claros, son públicos, no se esconden. Hoy quisiera que hubiésemos hablado más de esto y no tanto de hacer política con la cuestión o de hablar de sentimentalismos. Pedimos derechos a sujetos, señorías — lo hemos hecho y lo he escuchado —, que no los poseen, pero no me parece raro. Hemos estado escuchando aquí muchas veces como los señores nacionalistas pedían derechos también a los territorios. No me extraña oírles que estén haciendo lo mismo con los animales. Por otra parte — y quisiera decirlo también —, tengo la sensación de que la fiesta de los toros no está en su mejor momento. Dejemos que sea el propio mercado, que sea la sociedad española la que decida si deben seguir o no deben seguir. Y desde luego, ya para terminar, señores del Partido Popular, ni que decir tiene que en una época en la que ustedes están retirando las subvenciones a todos los sectores, sobre todo en cultura, me parece injusto que se las otorguen a los toros y estaremos en contra de eso…

Jurídica y éticamente Cantó ha dado en el clavo y echa por tierra las más recientes argumentaciones animalistas, recogidas por las legislaciones como la catalana (BOE Nº 205, martes 24 de agosto de 2010), que invocan esa proximidad genética entre especies, o el hecho de que, al fin y al cabo, todos los animales somos el resultado de procesos evolutivos paralelos… para establecer que los animales tienen derechos, cuando la realidad es que el Derecho y los derechos fueron destinados, como lo plantea la historia, la ciencia jurídica y el diputado Cantó en su intervención, para quienes tienen capacidad de discernimiento y libertad para ejercitarla, nada más. La capacidad de razonar es un requisito indispensable para ser sujeto de derechos.

Presentación de la ILP en marzo de 2012
(Foto: Qué!)
Pero al margen de lo que sucedió en la tribuna parlamentaria, en las gradas destinadas a la asistencia del público se observaron algunos distinguidos visitantes al recinto de la Carrera de San Jerónimo. Dadas las proporciones de las fracciones parlamentarias representadas en el Congreso de los Diputados, podía preverse que la ILP sería aprobada. Lo único que quedaba “en el aire”, era el monto de los votos aprobatorios, dado que la fracción del PSOE ya había anunciado su negativa a ello, junto con varias formaciones nacionalistas, en tanto que algunas otras formaciones políticas con menor presencia en la Cámara, no habían fijado una posición al respecto.

Así pues, ante la evidencia de la victoria, concurrieron varios de los que el año pasado formaron el fallido G – 10 y así, El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera estaban sentados en postura que les hacía parecer profundamente interesados en los debates de la tribuna. Allí les acompañaban Santiago Martín El Viti, Curro Vázquez y Simón Casas, quienes hacían las veces de embajada de las fuerzas vivas de la Fiesta en tan trascendente evento.

Descortesía profesional

Serafín Marín solo en el Parlamento de Cataluña
27/07/2010 (Foto: Público)
A quien no se vio por el palco de invitados, - ¿le llamarían siquiera? -, es a Serafín Marín, al torero catalán al que El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera y El Viti y Curro Vázquez y Simón Casas y muchos más dejaron solo en el Parlamento de Cataluña el día 27 de julio del año 2010, cuando se perpetró allí una de las villanías más grandes que registra la Historia del Derecho y la Historia del Toreo. Ese día sí que era necesaria su presencia como embajadores de la Fiesta, ese 27 de julio la Fiesta requería de todo el apoyo que se le pudiera dar y se dejó a Serafín Marín solo. En cambio, el 12 de febrero pasado, con la victoria segura, todos ellos estuvieron presentes, para salir en la foto y colgarse las medallas.

Ya lo decía el diputado Cantó, será lo que él llamó el mercado – yo prefiero llamarle la afición o la falta de ella – lo que determine la pervivencia o no de la Fiesta, pero con ayudas como las que le proporcionan sus fuerzas vivas o la mayoría de sus defensores en la reciente sesión del Congreso, lo más seguro es que ni con blindajes como el que se persigue con la ILP aprobada se pueda avanzar mucho. De allí mi pregunta, se aprobó la iniciativa legislativa, pero, y mañana, ¿qué?…

Nota importante: La intervención del diputado valenciano Toni Cantó la pueden ver y escuchar en vídeo en esta ubicación.

domingo, 19 de febrero de 2012

17 de febrero de 1946: Manolete, Pepe Luis y Procuna. Platino, Cazador y Cilindrero


A la memoria de don Isidoro Cárdenas Carranza, gran amigo y aficionado a esta fiesta, en su día corresponsal de los semanarios Dígame y El Mundo de los Toros, quien falleciera hace unos minutos.

Las tormentosas vísperas

El Toreo de la Condesa
La 19ª corrida de la temporada 1945 – 46 en El Toreo de la Condesa estuvo a punto de no celebrarse. Tres días antes se había efectuado allí mismo la corrida a beneficio del Sanatorio de Toreros – fue la corrida en que Armillita ganó la Rosa Guadalupana y de la gran faena de Pepín Martín Vázquez con Caribeño de Xajay – y el Monstruo de Córdoba se cayó del cartel alegando el agravamiento de una lesión muscular que venía padeciendo desde el mes de enero anterior – no obstante el 5 de febrero actuó en la inauguración de la Plaza México – y le sustituyó en la ocasión Gitanillo de Triana. La Unión de Matadores que lideraba Luciano Contreras no se quedó conforme con el parte facultativo presentado por Manolete y decidió suspenderle en sus derechos sindicales por dos años, quedando el torero impedido en consecuencia, para actuar en todas las plazas mexicanas por ese lapso de tiempo. Una información aparecida al respecto en el diario El Informador de Guadalajara, el 15 de febrero de ese año, dice lo que sigue:

La Unión de Matadores de Toros, del cual es Secretario Luciano Contreras, anunció un veto a Manolete, por dos años para no torear en plazas mexicanas. La determinación de la Unión, obedece por no haber toreado hoy el diestro cordobés estando anunciado, pretextando estar enfermo, pero los médicos que lo reconocieron dictaminaron que estaba bien. Esto viene a suspender la corrida “mano a mano” que estaba anunciada para el sábado próximo en la Plaza México con Silverio Pérez. Se dice también que el cordobés está siendo atacado por un diestro mexicano, que hace labor subterránea en contra de él.

Manolete triunfante el El Toreo
El resultado del veto que Luciano Contreras y sus huestes intentaron imponer, resultó en la fundación de una nueva Unión Mexicana de Matadores de Toros, presidida por Armillita y a la que se afiliaron también David Liceaga, Jesús Solórzano, Silverio Pérez, Calesero, Juan Silveti, Heriberto García, Luis Procuna, Antonio Velázquez, Fermín Rivera, El Soldado, Cañitas, Carlos Arruza y Gregorio García entre los mexicanos más notables y por los hispanos el propio Manolete, Pepe Luis Vázquez, Manolo Escudero, Gitanillo de Triana, Pepín Martín Vázquez y Angelete, quedándose en la anterior solamente Cagancho y éste, por breve tiempo.

Creo que no es necesario decir, que ni el mano a mano del sábado 16 de febrero entre Manolete y Silverio Pérez en la Plaza México – fue la tarde del Faraón con Barba Azul de Torrecilla – ni la corrida del día siguiente en El Toreo, sufrieron contratiempo alguno.

La apoteosis en El Toreo

La empresa dirigida por Tono Algara anunció un encierro de Coaxamalucan, ganadería tlaxcalteca dirigida por los hermanos Felipe y Darío González. Eran seis toros que por su orden se llamaron Tilapo, Cazador, Cilindrero, Platino, Troyano y Abanico. Seis toros que, de acuerdo con la crónica de Francisco Montes en el número 168 de La Lidia, aparecido el 22 de febrero de ese año:

…Así es como se demuestra la categoría de ganadero de reses bravas, enviando astados que lo sean de verdad y es como se gana la predilección de la afición. Fueron sencillamente magníficos cinco de los bureles de Coaxamalucan habiendo llegado tres de ellos al destazadero sin apéndices, además de que uno de ellos fue paseado en torno del redondel como premio a su bravura, compartiendo el premio el ganadero, que en medio de los tres espadas dio la vuelta al anillo…

Manolete salió con la parroquia en su contra. Algún efecto surtió la campaña que en los días previos iniciara Luciano Contreras, más con su actuación esta tarde pudo resarcir las pérdidas que ello le pudo causar. La gran faena vino con el cuarto de la corrida, Platino, número 264, de pelaje sardo, entresacando de la crónica antes referida lo siguiente:

…inició su portentosa faena con tres pases ayudados por alto, estatuarios, en los que se pasó entero al burel y después del tercero, recibió un fuerte palotazo… pero imponiéndose a éste… se irguió como un genio que es del toreo y ligó seis derechazos de portento, de prodigioso temple y mando… ligándolos en redondo… derechazos que fueron la mecha que prendió la locura en los tendidos… siguió con tres manoletinas… y para poner fin a su portentosa faena ligó tres naturales  que ahí quedan en el ruedo de El Toreo de México como modelo de bien torear… entró a matar muy derecho y ejecutando la suerte a la perfección, dejó una estocada en buen sitio, se precipitó porque el toro no doblaba con rapidez y descabelló al segundo empujón… La plaza era un manicomio, veintidós mil pañuelos pedían también la pata…

Pepe Luis Vázquez
Pepe Luis Vázquez tuvo esta tarde lo que a mi juicio resulta ser quizás la tarde más redonda en su paso por los ruedos mexicanos. Fue ante Cazador, segundo de la tarde, número 275 y El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada escribió en el número 169 de La Lidia, del 1 de marzo siguiente, lo que sigue:

…Hagamos caso omiso de las excelencias de su toreo de capa, cada vez creciendo en ligazón, en gracia, en sabor, para seguir batiendo palmas de entusiasmo a la esencia pura, al clasicismo sin par de su primer faena, preciosa, valiente, segura, sin un solo lunar, en la que lo mismo lucieron los pases naturales armoniosos, ligados con los incomparables de pecho, perfectos, largos, impecables, que todos los de otra índole como complemento de belleza a lo ya por sí mismo intensamente bello…

Luis Procuna a su vez tuvo su gran momento de la tarde con el tercero, Cilindrero, número 278, toro que le dio la ocasión de mostrar su especial tauromaquia y de ejecutar el toreo por alto que tanto le distinguiera. De la ya citada crónica de Francisco Montes, extraigo lo que sigue:

…el torero de San Juan ligó tres faroles de magnífica ejecución y artística rebolera… tomó los palos y después de un vistoso galleo, dejó un palo… cerró el tercio uno de sus peones… Brindó a David Liceaga y principió con pases de tanteo para luego estirarse con tres de costado… luego ligó tres derechazos extraordinarios, dos afarolados artísticos y plenos de gracia, dos derechazos en que aguantó enormidades… luego con el toro en los medios ligó naturales magníficos… y entró a matar dejando media en todo lo alto para tumbar patas arriba al bravo ‘Cilindrero’…
Luis Procuna
El Toreo de la Condesa vivía su última temporada. Durante cuatro décadas fue la principal plaza de toros de la capital mexicana y ante la puesta en funcionamiento de la Plaza México, que le duplicaba en capacidad, sus días estaban contados. Durante el último año de funcionamiento de El Toreo y primero de La México, no se puede hablar de una real competencia entre ambos escenarios, básicamente por el número de festejos que en una y otra plaza se dieron y en menor medida, porque en el nuevo coso, aún se trabajaba para terminar detalles que lo dejarían en condiciones óptimas de funcionamiento, no obstante esto, la tarde que hoy les recuerdo, debió ser una de las más grandes en la historia de la plaza que se despedía, más que nada, por lo redonda que resultó, pues todo salió bien. Se hizo presente el seguro azar del toreo, que diría José Alameda.

El festejo al final, admite, a 66 años vista, el certero y breve resumen de El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada:

Toros y toreros, conjuntamente, nos proporcionaron el placer incomparable de presenciar una verdadera corrida de toros…

Placer incomparable sin duda y en estos tiempos que corren, cada día más escaso…

domingo, 6 de noviembre de 2011

Tesoros Taurinos de la Filmoteca de la UNAM: Los toros vistos por el Noticiero Cine Mundial (1955 – 1973)


El noticiero cinematográfico

La portada del DVD
Es este un género que surge en 1906, cuando un empresario de variedades llamado Gabriel Káiser ofrece en sus sesiones comienza a ofrecer películas de actualidades. Un par de años después, la productora francesa Pathé introduce al mercado el Pathé Journal, con versiones para la Gran Bretaña (Pathé Gazette) y los Estados Unidos (The Pathé’s weekly).

Estos noticieros se caracterizaron por tener una periodicidad semanal, aparecer en días fijos, tener un metraje estándar, llevar en su trama varios asuntos relacionados con la actualidad, aunque no tuvieran relación entre ellos, estar divididos esos temas con cartelones (cortinillas) y sobre todo, sin dar interpretación a los hechos que presentaban.

Esa manera de informar tendría un gran éxito en los Estados Unidos, y así las productoras americanas Universal (1913), Fox (1919), Paramount (1927) y MGM (The News of the Day realizado por William Randolph Hearst, 1931), entran en una dura competencia por el mercado de los noticieros, tanto informativa como comercial.

En México, el noticiero también tuvo aceptación y varios títulos se desarrollaron en el tiempo. Cine Verdad de Carlos Velo, Cinescopio y El Mundo al Instante de Fernando Arévalo, Noticiero Cámara de Fernando Marcos, Noticiero Continental de Fernando Hernández Bravo y Felipe Morales, Edición Fílmica de Carlos Denegri, Noticiero Mexicano Universal, Noticiero Mexicano EMA – España, México, Argentina – de Carlos Loret de Mola, Noticiero Novedades – Continental, Noticine y Telerrevista son los más conocidos.

Uno de los de mayor permanencia quizás fue Cine Mundial, producido por Manuel Barbachano Ponce, personaje que contó entre sus apoyos para sus logros cinematográficos a personajes como Carlos Velo, Gabriel García Márquez, Rafael Solana, José Alameda o Luis Buñuel. Con la participación de esos personajes, aparte de los noticieros cinematográficos, Barbachano produjo películas como ¡Torero!, biográfico de Luis Procuna, dirigido por Carlos Velo que fue nominado al Óscar como mejor documental en 1956; El Gallo de Oro, a partir de un cuento de Juan Rulfo y en el que los guionistas fueron Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes; Nazarín, dirigida por Luis Buñuel o Los Clarines del Miedo, cinta también de tema taurino estelarizada por Francisco Rabal y en la que participaron los diestros Félix Briones y Miguel Ángel García así como el rejoneador Josechu Pérez de Mendoza.

El Noticiero Cine Mundial, dirigido por Fabián Arnaud Jr., funcionó regularmente de 1952 a 1973 y la Filmoteca de la UNAM conserva alrededor de un millar de números presentados, más aquellos que dice Paco Coello, fueron de guión censurado por no concordar con el concepto de buenas costumbres del momento histórico en el que se produjeron o por no ir de acuerdo con la orientación política del régimen en ese mismo tiempo.  

El contenido del DVD

La recopilación hecha por José Francisco Coello Ugalde contiene grandes momentos de la historia reciente del toreo en México, como la faena de Litri a Dancero de Piedras Negras, en su reencuentro con la afición mexicana; la emotiva despedida de Fermín Rivera; un reportaje acerca de la manera en la que se formaban los toreros antaño en México, al presentarnos a los maletillas en Nonoalco y Chapultepec; los encierros de Pamplona de 1956; la temporada 1958 - 59 en El Toreo de Cuatro Caminos y la posibilidad de apreciar faenas históricas como la del Ranchero Aguilar a Bogoteño de La Laguna o la de Manuel Capetillo a Marquesito de Santo Domingo; la cornada que Escultor de Zacatepec le dio a Antonio Velázquez en la boca; la reaparición de David Liceaga; o la presencia de Kim Novak, Lilia Prado y Silvana Pampanini en un festival que encabezaba Cantinflas

También la cornada que Camisero de La Laguna le dio a Capetillo; la Beneficencia de 1959 con Pepe Luis, Manolo Vázquez y Antonio Bienvenida; la presentación de una nueva figura llamada Curro Romero en Madrid (1959); Juan Silveti y Marinero de La Laguna y así hasta llegar a los días más próximos de Paco Camino, El Cordobés, Manolo Martínez y hasta llegar a Mariano Ramos...

Es decir, un extraordinario panóptico de lo que en ese cuarto de siglo resultó la Fiesta de los Toros para México, narrado por José Alameda, que presenta en cápsulas breves, pero con sustancia la actualidad, la tradición o la Historia del Toreo para ser disfrutada en una sala de cine durante aproximadamente tres minutos, que era el espacio temporal dedicado a la "cápsula" taurina.

Indudablemente que como afirma Paco Coello en el tríptico explicativo del disco digital, la selección de reportajes es una que está bien lograda. Javier Villán, crítico taurino del diario madrileño El Mundo ha escrito que hacer una antología es hacer una opción y que hay tantas antologías como antólogos haya. La que aquí les comento es la de Paco Coello, misma que vale ser vista y re – vista, con la finalidad de recordar la Fiesta que un día fue.

domingo, 13 de marzo de 2011

Pepín Martín Vázquez, un poco de su paso por México (comentario a toro pasado)

Pepín Martín Vázquez visto por Pepe Sala
Creo que no es necesario abundar en la sustanciosa brevedad del paso de Pepín Martín Vázquez por los ruedos. Esa brevedad nos ha dejado pocas imágenes a quienes por un mero accidente demográfico, no tuvimos el privilegio de verle en las plazas y tenemos que arreglárnoslas con lo que los veinticuatro por segundo nos alcanzan a transmitir, con todas las virtudes y los defectos que esa manera de recolectar y reproducir sucesos tiene.

Una de las mejores escenas que se conservan en ese formato – ya digitalizado –, recopilado en su inmortal Currito de la Cruz (Luis de Lucía, 1948), es la de la lidia al toro Caribeño de Xajay, la tarde del Jueves 14 de febrero de 1946 (corrida por la Rosa Guadalupana, a beneficio del Sanatorio de Toreros) en el viejo Toreo de la Ciudad de México donde su padre, el señor Curro se presentó en 1908 y su tío Manolo en 1914.

Pepín Martín Vázquez llegó a nuestro país para la temporada 1945 – 46, la segunda después la reanudación de las relaciones taurinas con España, tras de la ruptura de 1936 junto con Manolete, Pepe Luis Vázquez, Luis Gómez Estudiante, Manolo Escudero, Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana, Joaquín Rodríguez Cagancho, Eugenio Fernández Angelete y Rafael Perea Boni para integrar esa temporada con los más importantes de la baraja mexicana.

Menciono como dato adicional, que en esa temporada se inauguró la Plaza México – 5 de febrero de 1946 – y de esos toreros hispanos solamente actuaron en la Plaza México Manolete y El Boni. En años venideros lo harían Cagancho, Gitanillo de Triana y Manolo Escudero. Los demás, pasaron a formar parte de la historia y la leyenda de El Toreo – que sucumbió a la picota ese calendario también –, pero quedaron inéditos en la plaza de toros más grande del mundo.

Después de su confirmación en El Toreo – 16 de diciembre de 1945 –, Pepín Martín Vázquez se presentó en Guadalajara, en cuya plaza El Progreso tuvo tres actuaciones, dos de ellas, de acuerdo con las crónicas, que aún sin corte de apéndices – retazos de toro al fin – pueden considerarse señaladas. La primera fue el día de Año Nuevo de 1946, cuando mano a mano con Luis Procuna, dio cuenta de un encierro de Zacatepec. Pepín Martín Vázquez salió en hombros según la crónica, pese a haber pinchado sus tres toros.

En columna diversa a la crónica del festejo, titulada El Deporte en Si Bemol y publicada en el diario El Informador de Guadalajara, en su edición del 2 de enero de 1946, Don Detalles resume la actuación de Pepín así:


Quizá nadie pueda decir que Pepín Martín Vázquez vino a darle una bañada en Guadalajara a Luis Procuna, pero muy cerca estuvo de ello. El español encendió el entusiasmo en las graderías, como hacía mucho que no lo veíamos, y se reveló como lo que es: el mejor de los españoles que aquí hemos visto… Queremos decir únicamente que el chico nos ha dado la mejor tarde de toros que hemos tenido en mucho tiempo, y que desde ese punto de vista, para nosotros puede ser mejor que el propio Manolete… y que por eso se llevó de Guadalajara una de las más calurosas ovaciones que se hayan dispensado a un torero en la tierra tapatía. Pepín gustó; entusiasmó; dio la sensación de lo que debe ser un torero bueno, y nos dejó el buen sabor de haberle visto una de sus mejores actuaciones... Pepín Martín tiene la madera del torero. Y no solamente la madera; tiene también la pose, la afición, la voluntad y todo lo que constituye un diestro de verdad. Ahora es demasiado joven, pero ya se nota en él lo que será después, y pronto. Tan pronto que quizá sea dentro de una semana. En una palabra: que hemos tenido la mejor corrida del año, y ojalá que no sea la última vez que veamos aquí a Pepín Martín... La temporada parecía que habría de pasar sin mucha pena, y sin mucha gloria también, pero ahora esto se compone, y ojalá, como decimos, que vaya de bueno en mejor.”

La segunda tarde que quiero traer al recuerdo es la del 13 de febrero de 1946, en la que para dar cuenta de un encierro de Lucas González Rubio – puro Parladé vía La Punta y Matancillas – alternó con Fermín Rivera y Carlos Vera Cañitas. La corrida fue accidentada por cuestiones climatológicas, pero el celo de Pepín Martín Vázquez lo sacó a flote – materialmente – y volvió a dejar en alto el pabellón de su torería. De la crónica de Puntillero, publicada en El Informador, extraigo lo siguiente:
…Serán las cabañuelas o la visita extraordinaria de la Virgen de Zapopan, pero llevamos unos días metidos en agua como si estuviéramos en junio, y lo que es peor en granizo o lluvia a punto de congelación, y no se escapó de este tiempo el magnífico cartel de toros que se nos ofrecía para ayer por la tarde... A su segundo y sexto de la tarde, de cuyo nombre no podemos dar razón, pues era de quince letras, como palabra alemana y para cuando se logró hacerlo salir de toriles, el agua estaba en toda su fuerza y nosotros guarnecidos en las alturas de la plaza, allí fue donde el españolito nos demostró toda su sangre y su vergüenza torera… Los triunfos de sus alternantes y las buenas condiciones en que le llegó su enemigo a pesar de su mala salida, de haber habido sol, y menos lodo en el suelo, aún estuviéramos comentando las hazañas del sevillano… En medio del aguacero desencadenado, agarra la muleta, el piso del redondel era peor que de algodón o de barro batido, empieza por alto con la derecha – y antes había tenido lucidas actuaciones con el capote –. Sigue la faena sobria y torerísima entre la que se pudo ver un natural citando como a cinco metros de distancia, aguantando toda la embestida del toro a esa longitud y despidiéndolo de la suerte derecho, muy digno del aplauso. Salidas de suertes como solo Rafael “El Gallo”, “Cagancho” y este Pepín nos las han dado, porque después de pasarse al toro muy torero, librarse de él es gracia aparte… Todo el toreo alegre nos lo dio Pepín, en medio del charco en que toreaba, no se podía pedir más al fijarse dos pinchazos y una pescuecera que acabó con su enemigo. De haber habido sol y público no congelado por la fría lluvia, Pepín obtiene otro clamoroso éxito en nuestra plaza

Como se puede deducir de la lectura de los textos que aquí inserto, esas dos actuaciones en El Progreso fueron de una gran importancia, pues en ellas dejó la impronta de un toreo distinto, heraldo de una nueva manera de enfrentar a los astados, aunque en plena euforia manoletista, complicada de explicar y así, se recurría al lugar común, al falso espejo, a la comparación cuestionable – …salidas de suertes como solo Rafael “El Gallo”, “Cagancho” y este Pepín nos las han dado… – ante el pasmo que produce al narrador una tauromaquia distinta a la que marcaba esos tiempos y que era la esperada y que le impide el describir con lucidez y precisión lo que realmente ve, aunque en el fondo perciba algo diferente y novedoso – …se pudo ver un natural citando como a cinco metros de distancia, aguantando toda la embestida del toro a esa longitud y despidiéndolo de la suerte derecho… – por estar preñado de gusto, de clase y de personalidad.



No obstante, la cortedad de la presencia de Pepín Martín Vázquez en México – 70 días – sería como su paso por los ruedos. El infortunio, encarnado en el certero pitón de un toro de Concha y Sierra en la plaza de Valdepeñas y la intransigencia entre las representaciones sindicales de los toreros de aquí y de allá, impidió que pudiéramos seguir disfrutando de la profunda y singular tauromaquia del diestro de la calle de la Resolana.

Pocos años después, a causa principalmente de ese percance, Pepín Martín Vázquez dejó de vestirse de luces y se retiró del ambiente taurino. Hace unos días entró en la inmortalidad. Yo le recuerdo ahora, quizás a destiempo, pero no quiero que parezca que su paso por México aunque breve, quedó desapercibido.

N.B. Los subrayados en los textos citados, son obra de este amanuense.

domingo, 8 de agosto de 2010

Óscar Realme

Óscar Realme, nacido Óscar Enrique Realme Flores en Saltillo, Coahuila, la tierra de Armillita, el 8 de agosto de 1936 es hijo de un afamado economista y hombre de letras que cultivó una estrecha amistad con el poeta salmantino de la Generación del 27, Pedro Garfias, afincado en Monterrey, México desde 1940. La afición de su padre por la fiesta de los toros le hace frecuentar las plazas desde la primera infancia.

Se presenta como novillero en Zapotiltic, Jalisco el 3 de enero de 1954, alternando con Eugenio Alvarado, Enrique Cervantes y Gabriel Linares y esa tarde corta una oreja al novillo de Cerro Prieto que le tocó en suerte. Su presentación en el Toreo de Cuatro Caminos fue el 18 de agosto de 1957 acartelado con el utrerano Juan Gálvez y Enrique Aguilar, yéndosele vivo uno de sus novillos por manejar mal la espada. En la Plaza México debuta el 7 de agosto de 1960, formando terna con Antonio Durán y David Maldonado para despachar un duro encierro de Tepetzala. Farolito, con 342 kilos, sería su primer novillo en la plaza mayor y su actuación le vale volver el 18 de diciembre siguiente.

Tardaría casi un año para volver al Coso de Insurgentes, pues reaparece allí hasta el 15 de octubre 1961 en la primera de 7 veces que se vería allí anunciado ese calendario, incluida la Novillada de la Oreja de Plata. Su tarde más destacada en cuanto a resultados fue la del domingo 10 de diciembre, cuando acartelado con Juan Gálvez y el tapatío Pedro Jiménez Pedrín se enfrentó a novillos de la Viuda de Miguel Franco y dio vuelta al ruedo tras lidiar a Siete Leguas, tercero de la tarde. A la semana siguiente, Lunero, 2º de los de Pepe Ortiz jugados ese domingo, le mandó a la enfermería con una cornada, cuando alternaba con Eduardo Moreno Morenito y Guillermo Sandoval.

Marcha a España en 1962 y antes cierra sus actuaciones en el escalafón novilleril mexicano en la Plaza Monumental de Monterrey el 4 marzo, alternando con Joel Téllez El Silverio y Carlos Peña Peñita para dar cuenta de un encierro de La Playa. Inicia su campaña española en Palma de Mallorca el 15 de abril alternando con Alfonso Vázquez II y Rafael Chacarte en la lidia de novillos de la Viuda de Alicio Tabernero y José Matías Bernardos. Logra presentarse en Las Ventas el 26 de agosto, alternando con Rafael Montero Rafaelete y el canario Pepe Mata y obtiene la oreja de su primer novillo, que llevaba el legendario hierro de don Manuel García – Aleas. Además logró presentarse ese año en otras plazas de importancia como Barcelona, Zaragoza y San Sebastián.

En 1963 torea novilladas también en las principales plazas españolas. Se presenta en Sevilla el 12 de mayo, en cartel formado por el rejoneador mexicano Gastón Santos y los novilleros Luis Parra Jerezano Curro Montenegro enfrentando todos novillos de don Clemente Tassara. Actúa 4 tardes en Madrid, una de ellas en la Feria de San Isidro y pasa además por plazas como Logroño, Valencia y San Roque. Más o menos 80 novilladas toreó Óscar en nueve años en el escalafón menor. De ellas 60 fueron en México y el resto en España.

Recibe la alternativa en Plaza de Oviedo el 21 de septiembre de 1963 de manos de Diego Puerta y con el testimonio de El Cordobés. Los toros fueron de Atanasio Fernández. Contra la costumbre, esa tarde estrenó un terno azul purísima y oro. La tarde de la alternativa la saldó con la vuelta al ruedo en el de la ceremonia; una salida al tercio en el que cerró plaza y la fractura de un metacarpiano de la mano derecha. Al día siguiente confirma en Madrid de manos de José Martínez Limeño que le cedió un toro de Francisco Ramírez, en presencia de José María Montilla, quien también confirmaba su doctorado. Esa tarde la mansedumbre del ganado no permitió a Óscar pasar de estar discreto.

Se le anuncia para confirmar en la Plaza México el 5 de enero de 1964, pero el toro de la ceremonia Señorito, de La Punta, le pega dos cornadas, una en el muslo derecho y otra en el glúteo del mismo lado, quedando la corrida en un forzado mano a mano entre quien iba a ser su padrino, Jaime Rangel, quien tuvo una gran tarde con Malicioso y Manuel García Palmeño el encargado de atestiguar la ceremonia, quien dio la vuelta tras pasaportar a Estrechito. Por esta razón, la confirmación se postergó hasta el 13 de diciembre siguiente, cuando Jaime Bolaños le cedió al toro Chamacón, de Zamarrero, en presencia de Benjamín López Esqueda, también confirmante ese día. Esa fue la única actuación de Óscar como matador de toros en la Plaza México.

Por esas calendas Óscar Realme entró en una dinámica sindical - que a la postre resultó de efectos desastrosos para sus actores - junto con Luis Procuna, Jesús Córdoba, Jorge Medina, Eduardo Moreno Morenito, el rejoneador Juan Cañedo y Joselito Huerta, surgida inicialmente de la postura del Secretario General electo de la Unión Mexicana de Matadores de Toros, El Ranchero Aguilar, acerca de la presencia de las cámaras de televisión en las plazas de toros. Eso produjo un cisma en la Unión y se celebró una nueva elección, siendo electo nuevamente El Ranchero. Los toreros disidentes se separaron de la Unión y vieron declinar sus carreras pues esa separación sindical los condenó prácticamente al ostracismo.

Es por eso que Óscar Realme retomó sus estudios de Economía, sobre los que manifestó lo siguiente en una entrevista concedida a Mario Erasmo Ortiz en diciembre de 1965, unos días antes de su confirmación de alternativa:

A los 28 años ha de escoger definitivamente su camino. La afición al toreo nació con él ya que tanto su padre y su tío fueron toreros aunque el primero sea hoy un conocido Economista y no quiso en un principio que su vástago siguiera sus pasos por los ruedos...el licenciado accedió y prometió a su hijo darle cuanto necesitara para hacerse torero a cambio de no cortar sus estudios... La madre le arrancó el juramento de que obtendría un título Universitario aunque tardara para lograrlo y aunque triunfara ante los toros. Por eso siguió estudiando y toreando y ahí nació el dilema que hoy encara Oscar Realme matador de toros y Licenciado en Economía.

La suerte aquí no le ha sido propicia desde entonces. Reapareció en la México el 5 de enero de 1964 y al segundo lance le regaló (de reyes) dos cornadas en el muslo y rodilla derechas. Desde, entonces apretó el paso para terminar la carrera universitaria... Acaba de obtener su carta de pasante y dentro de unos meses habrá obtenido el título que hace muchos años le juró a su madre. Tiene propuestas para torear en esta temporada. Y por un momento dejamos a Oscar Realme tratando de resolver un dilema que, a la postre, habrá de resolver el toro; porque estamos seguros de que quien, como Realme nació con afición al toro deja cualquier cosa por la gloria del aplauso que premia una faena.
Al final, Óscar Realme terminó toreando esporádicamente hasta el año de 1972, cuando las asperezas entre los que permanecieron en la Unión Mexicana de Matadores de Toros y la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos quedaron debidamente salvadas. Un celo sindical mal entendido privó a la afición de disfrutar de un torero de finas maneras, de gran personalidad y de probado oficio, que tenía todo para ser un importante personaje de la fiesta.

Torea su última corrida el 21 de julio de 1974 en la Plaza de Toros Monumental de Monterrey, en la despedida de Fernando de la Peña, alternando también con Jesús Delgadillo El Estudiante en la lidia de toros de La Playa, teniendo así una despedida de los ruedos no anunciada.


sábado, 7 de febrero de 2009

Manolete en Aguascalientes: Nihil Novum…


En el post relativo al aniversario de la Plaza México, les contaba que el 5 de febrero tiene algunas otras cuestiones para recordar en lo taurino. En el caso de Aguascalientes, se cumplieron 62 años de la única presentación del Monstruo de Córdoba en la hoy centenaria Plaza de Toros San Marcos, en lo que constituyó su penúltima actuación en América, pues cuatro días después toreó en la Mérida mexicana y regresó a España para allí, encontrarse con su destino.

Di algunas vueltas para buscar la forma de comentar este hecho histórico, pero al final de cuentas concluí en que la versión más fiel de los hechos, la podría dar una crónica de la época. Así pues, transcribo íntegra la que escribiera Ramón Morales Padilla para el semanario La Lidia de México, misma que apareció en su número 219, correspondiente al 14 de febrero de 1947. Los resaltados son míos y demuestran que en una importante medida, no hay nada nuevo bajo el sol en estas cuestiones de las relaciones taurinas hispano – mexicanas.

Corrida triunfal en Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., a 6 de febrero de 1947. – (Exclusivo para La Lidia de México). – Gran interés despertó en esta ciudad entre los aficionados la corrida efectuada ayer tarde, en la que alternaron El Monstruo de Córdoba, Manuel Rodríguez Manolete, Luis Procuna y Chicuelín, lidiando toros de Peñuelas, que vinieron a sustituir a los de Pastejé, en vista de que no se dio el permiso para que los toros salieran de sus dehesas hasta la plaza, evitando así el contagio de la epizootia.

Quince días antes que fuera anunciada esta corrida, los boletos se comenzaron a vender en gran escala y si la plaza no se llenó completamente como era de esperarse, se debió a que muchos aficionados no habían adquirido su boleto con anterioridad, y dado que también los toros no se pusieron a la vista del público sino hasta el día del festejo, no siendo de la procedencia anunciada.

¿Sabía Usted que la aftosa hizo un bien?

Aquellos que no quedaron conformes con el cambio de los toros, imaginándose que se les iba a engañar, a estas horas estarán contrariados, porque los toros de Peñuelas fueron la base para que viéramos una gran tarde de toros. Don Miguel Dosamantes Rul, propietario de la ganadería envió un lote terciado pero de mucha bravura y nobleza, que permitió el lucimiento de los alternantes. De los seis toros corridos, cuatro hicieron la pelea del verdadero toro de casta, yéndose siempre los toros para arriba, a los cuales Procuna cortó oreja y rabo del segundo y quinto; Chicuelín obtuvo iguales apéndices en el sexto y Manolete hizo una gran faena, pero no tuvo suerte con el pincho y se le fueron las orejas.

El primero llegó aplomado al último tercio pero sin presentar dificultad ninguna y el tercero se aquerenció al último. Pudiéramos asegurar que si se hubieran lidiado las reses de Pastejé, no se habría dado una corrida tan buena tanto para los toreros como para el público. Bendita sea la fiebre aftosa. ¿O no?

Orejas y rabo a Procuna

El berrendito Luis Procuna nos ha dado la impresión de poder más con el toro más valiente y más artista. Con el capote y sobre todo, al torear a la verónica, no se acomoda y lo hace de muy fea manera; en los quites está más variado y se ve adelantado. Pero con la muleta cambia totalmente. Aquel toreo que hacía en épocas pasadas, forzando demasiado el cuerpo, parece haberlo olvidado. ¡El torero se hace toreando!

Desde que el chico partió plaza la gente le hizo saludar desde el tercio al terminar el paseo: (¿Para hacer que Manolete apretara?) y estuvo animándolo para que nos diera una buena tarde como lo hizo.

En el primer toro cuando libró al picador, Procuna hizo un gran quite por chicuelinas, llevándose las primeras palmas.

A su primer toro lo lanceó de fea manera. En los quites se animó tantito, pero con la muleta prodigó algo serio. Después de echar la muleta por abajo en algunas ocasiones, se estiró para dar una serie de muletazos altos girando en la embestida. Vinieron los derechazos, manoletinas, procunesas, pasándose a un milímetro los pitones de la res. Cuando los espectadores aplaudían a rabiar, se fue tras la espada, sepultándola en todo lo alto y que bastó para que el bravo de Peñuelas cayera patas arriba. La oreja y el rabo, dos vueltas al ruedo y ovaciones a Dios dar.

Pero si la faena del primer toro entusiasmó mucho al público, la del quinto toro los volvió locos. Sus mismas deficiencias con el capote, pero después con la muleta, vimos el toreo bueno, sin trampas. ¡Qué bien toreó! El principio de esta faena fue como la del primero. Muy quieto citó Luis de largo para instrumentar unos pases altos, con la particularidad de la casa. Derechazos, naturales, lasernistas, manoletinas, procunesas y pases de adorno, rematando todos ellos. Con el ruedo tapizado de sombreros, Procuna se volcó en el morrillo del bravo animal, volviendo a tirar patas arriba al de Peñuelas. Nuevamente se le concedieron la oreja y el rabo; dio tres vueltas al ruedo, acompañado en una de ellas de Calesero, representante del ganadero.

¡Juventud, valor, clase, personalidad y todo lo que hay que tener para ser figura del toreo lo tiene LUIS PROCUNA!

También en Jalisco hace aire y fresco

Pero en el cartel figuraba además de Procuna y Manolete, otro matador de toros muy bravo y con mucha enjundia. Casta de torero tiene Manuel Jiménez Chicuelín, que si no tiene un lugar de figura entre los primates por el momento, aseguramos que si sigue por esa ruta, muy pronto lo tendrá.

Manolo no había tenido suerte en su primero y hasta se tardó para matarlo. Cuando el toro cayó por fin, el público le premió con algunas palmas. En los toros de sus alternantes había hecho varios quites muy valientes y muy artísticos; pero Procuna había estado enorme y Manolete había toreado estupendamente bien. ¿Qué decisión tomaría Chicuelín para salir adelante? Valor, toreo bueno y otras cosas. A Jiménez se le había puesto la cosa muy dura y pudo salir avante y es cuando se premia más un esfuerzo de esa magnitud.

Al sexto toro lo recibió con una serie de verónicas con los pies juntos, pasándose al toro por los adornos del traje. En los quites Chicuelín hizo el lance creado por su homónimo, volteando la cara a los tendidos. Remató guapamente y las ovaciones, que en esta vez fueron continuas, volvieron a ensordecer el coso.

Inició la última faena de la tarde con tres pases de rodillas. Ya de pie, toreó por derechazos, naturales, un gran pase de pecho. Manoletinas con la vista fija en los tendidos y en fin, desplantes suicidas. Un pinchazo en lo duro y una estocada en la que Manolo salió rebotado de la suerte, dieron fin al festejo. Los pañuelos volvieron a salir rebosantes por enésima vez para pedir las orejas y el rabo para este diestro, que el público sacó en hombros hasta el hotel.

Sí, en San Juan hace aire, pero en Jalisco también lo hay, y muy perfumado.

Manolete, muy buen torero

Hemos dejado al último al torero cordobés cometiendo una arbitrariedad. Pero hay que juzgarlo a la manera que lo vimos.

No cabe duda que el nombre de MANOLETE en el cartel es garantía para la empresa que lo contrata. En Aguascalientes no se había visto nunca que se apartaran boletos con anticipación. Esta vez lo hubo y en qué forma. A Manolete fuimos a ver todos, parece que su nombre tuviera arte de magia; pero si no de magia, sí de arte de torear con mucha grandeza.

La nueva escuela trazada por este señor, trae a la fiesta un alarde más de tragedia, pero para el torero, una forma más sencilla de torear. Así lo creímos.

En su primer toro no pudo redondear una faena de las más grandes pero sí un alarde de torerismo indiscutible; y de no haberse puesto pesado con el estoque, se hubiera ganado una oreja.

Pero también este torero tiene grandeza de no dejarse ganar la pelea, y por ello, le vimos instrumentar unos lances rematados en forma peculiar, para recibir al cuarto.

Con la muleta le vimos estar siempre muy cerca del toro, aguantarlo, consentirlo y sacárselo de abajo. Así tiró varias veces del toro en unos derechazos y naturales. Como sus alternantes, Manolete volteó la cara hacia los tendidos para torear de esa manera. El muletazo de su invención hizo calentar más a la gente y si hubiera tenido suerte con la toledana, se hubiera llevado iguales apéndices que sus compañeros.

Aguascalientes ya vio a MANOLETE, al igual que en otras partes, ha dejado la impresión de lo que es: UN TORERO MUY GRANDE y muy honrado.

El Corresponsal
Ramón Morales Jr.


Como podemos ver, en seis décadas y algo más las cosas no han variado mucho. Se aprecia la grandeza de las figuras, pero también que a veces optan por la comodidad. Creo que la crónica transcrita, así lo revela. Curiosamente, en Aguascalientes no volvieron a darse festejos taurinos, sino hasta octubre de ese 1947, por lo que más adelante les contaré las impresiones de la época sobre un abril sin toros.

jueves, 5 de febrero de 2009

La México, 63 años después

La Plaza de Toros México fue inaugurada el 5 de febrero de 1946. La corrida inaugural se anunció con seis toros de San Mateo para Luis Castro El Soldado, Manuel Rodríguez Manolete y Luis Procuna, siendo estos dos últimos quienes a la postre, resultarían los triunfadores de la tarde de la efeméride, cortando una oreja cada uno.

Al preparar este post, recordé que hace algún tiempo leí una versión en el sentido de que la Plaza México fue construida al influjo de la aparición del Monstruo de Córdoba en el planeta de los toros. Intenté recordar de quien era la afirmación, pero la memoria se ponía esquiva. Así que me puse a releer algunos textos en en su busca y me encontré de nuevo con la cita, que es de don Filiberto Mira, quien al realizar una magnífica biografía del hijo de doña Angustias, afirma lo siguiente:

La afición española saboreó poco a poco la transfiguración que al arte de torear le imprimió el carácter propio de Manolete. La mexicana se lo encontró de pronto, y tal fue la colosalidad del impacto, que habiéndolo visto – y solo en un toro, pues su segundo lo hirió al abrirse de capa – por primera vez el 9 de diciembre de 1945, la conmoción hizo que se hiciera – para él, con él y por él – la mayor plaza de toros que en el mundo existe. Esta se inauguró el 5 de febrero de 1946. Es la de México, Monumental con monumento a Manolete. ¿Qué otro torero ha provocado que en tan corto tiempo – menos de dos meses – se haya construido un coso tan descomunal como el de Insurgentes, con cabida para 50.000 espectadores? (Mira, Filiberto. Manolete. Vida y Tragedia. Ed. Aplausos – Salvador Pascual Benet, Valencia, 1984, Págs. 204 y 206).


Aunque a veces hoy no lo parezca, la Plaza México no es una plaza de talanqueras que pueda levantarse en dos meses. Por los antecedentes apuntados arriba, fue meramente circunstancial el hecho de que estuviera lista para ser inaugurada a los pocos días de la llegada de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez a suelo patrio. Las obras de construcción de la plaza se iniciaron en 1944 y duraron dieciséis meses más de los referidos por mi admirado don Filiberto, quien seguramente al socaire de su veneración por Manolete, incurrió en ese gazapo histórico.

Al final de cuentas, lo que vale es que la Ciudad de México tiene para sí la plaza de toros con mayor capacidad en el mundo, escenario que hoy cumple 63 años y que en buena medida, es el punto focal – por este día – de la atención de los aficionados a la Fiesta en el mundo, aunque a veces, por lo que allí se presenta, no lo merezca.

Espero en los próximos días, agregar algunos comentarios sobre los inicios de esta plaza de toros y sobre alguna otra cosa sucedida en un día como hoy.
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