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domingo, 14 de junio de 2026

13 de junio de 1971: La primera transmisión satelital a todo el mundo de una corrida de toros

Estamos prácticamente en la víspera de la conmemoración del quinto centenario de la celebración del primer festejo taurino celebrado en lo que hoy es México, que la historia tiene documentado con certeza. Los juegos de toros y cañas a que hace referencia Hernán Cortés en su Quinta Carta de Relación al emperador Carlos I, y que recuerda, no tanto por el hecho de la celebración táurica en sí, sino porque encontrándose en ella, llegaron hasta él los enviados de Luis Ponce de León a comunicarle que estaba sujeto a Juicio de Residencia, es decir, a un procedimiento de investigación por las responsabilidades en las que pudiera haber incurrido durante el tiempo en el que desempeñó diversos cargos al frente de los asuntos de la Corona Española en estas tierras.

El hecho que refleja el documento da debida cuenta de que las celebraciones con toros, como la de ese día de San Juan de 1526, habían trascendido ya los confines de la Península Ibérica y que así como la lengua, la religión y la cultura de la antigua Iberia buscaban acomodo en las tierras recién ocupadas, a partir de ese momento, también los divertimentos, como las fiestas con toros tratarían de encontrar su sitio entre los recién llegados y los naturales. Y a este día, es perfectamente dable afirmar que se arraigaron en su nuevo asentamiento y fueron aceptados por quienes los trajeron y también por quienes los recibieron.

La universalidad del toreo

Sin dejar de tener una esencia profundamente hispana, la fiesta de los toros es aceptada por personas de todo tipo de herencia cultural en el planeta, aunque también es innegable que en sus inicios, su funcionamiento dependía totalmente de lo que se gestaba y producía en España. Será, en la visión de José Alameda, México, de donde salga quien rompa ese ciclo y abra las entrañas de la fiesta para el resto de los países donde se verificaba:

Se dice que Gaona fue el que “universalizó” el toreo mexicano, el que abrió las puertas del ámbito internacional para los toreros de México… La consideración tiene que ser más amplia. Veamos: hasta entonces, todas las figuras del toreo habían sido nacidas en España; Gaona es el primero que, sin haber nacido en tierra directamente española, se hace figura del toreo mundial. Más tarde, vendrían Armillita y Arruza, y el venezolano César Girón y el portugués Manolo Dos Santos… Pero el primero: Rodolfo Gaona... No digamos, pues, que Gaona “universalizó” el toreo mexicano: “universalizó” el toreo. Punto...

Así lo plantea don José en su Historia Verdadera de la Evolución del Toreo, porque a su juicio, es a partir de la emergencia del Califa de León cuando se entiende que las puertas se tienen que abrir para cuando menos, los toreros que surgen en latitudes diferentes a lo que España es.

Las ciencias avanzan que es una barbaridad...

Esa expresión que Sebastián hace a don Hilarión en La Verbena de la Paloma, obra de Ricardo de la Vega, musicalizada por Tomás Bretón, ha trascendido a su tiempo y la realidad es que en algo más de medio siglo, el conocimiento de los sucesos de la fiesta, pasó de las reseñas escritas en los diarios, a las imágenes en movimiento en los noticieros cinematográficos, pero el saber del acontecer en las plazas en lo que hoy llamamos tiempo real, estaba reservado solamente a aquellos que adquirían su localidad en las taquillas y ocupaban una localidad en los tendidos. No había otra manera de ver los toros en directo.

Cuando la televisión llega a las plazas, se amplía el número de espectadores, pero en un inicio, en un radio restringido alrededor del coso en el que se celebraba el festejo. Cuando se descubre que enviando las señales al espacio exterior y devolviéndolas después a puntos determinados en la tierra, se pueden cubrir cuantos puntos se deseen sobre el planeta, se desarrolla la tecnología, lanzándose diversos satélites de comunicaciones de órbita geoestacionaria. En el caso relacionado con este tema, es fundamental el llamado Intelsat IV – F2, que fue el que hizo posible la transmisión de la corrida que me ocupa.

La llamada corrida del siglo

Para el 13 de junio de 1971, se anunció que en la plaza de toros de Jaén actuarían Santiago Martín El Viti, Manuel Benítez El Cordobés y José Fuentes ante un encierro de don Carlos Núñez, en un festejo nocturno que sería transmitido a veintidós países del mundo, entre los que se contaron Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay, Ecuador, Argentina, Grecia, Rumania, Portugal, Yugoslavia, Taiwán, Hong Kong, Líbano, Japón y Australia.

El festejo tendría un carácter benéfico, destinándose los ingresos que produjera para las FEAPS (Federación Española de Asociaciones Pro Subnormales) y el mismo tuvo por un incansable y eficaz organizador a El Cordobés, que fue quien gestionó los asuntos taurinos en España y en el extranjero, hizo los amarres necesarios para obtener la transmisión internacional del mismo. Escribió quien firmó como A, en El Ruedo fechado el 8 de junio de 1971:

…la Fiesta de Toros no podía quedar al margen de la evolución ecuménica que se está operando en el mundo respecto a que por canónico entendemos incluso lo moral… Y es en Jaén en donde, en la anunciada corrida multitelevisada de próxima celebración – el día 13 del corriente –, El Cordobés, El Viti y José Fuentes van a matar seis «toros» a las ocho de la tarde… Esta serie de coincidencias en la celebración del espectáculo que han de presenciar unos doscientos millones de seres pertenecientes a pueblos, razas y naciones diversas, dispares en psicología y entendimiento, va a suponer un veredicto en cuanto atañe a la Fiesta que ha caracterizado la mayor parte de la manera de ser del espíritu hispánico… Nos alegra, y presumimos de que no será ésta la última ocasión en la que la Fiesta española conmueva. al mundo y nuestras instituciones benéficas cambien también la escuálida faz de su Hacienda…

El transmitir en vivo, una corrida de toros a muchas partes del mundo, representaba hace 55 años, una oportunidad dorada. El resultado de la corrida fue triunfal, El Viti le cortó las orejas y el rabo a su primer toro, El Cordobés también le cortó el rabo a su primero, a pesar de un pinchazo y las dos orejas a su segundo y José Fuentes saldó la noche con tres orejas en la espuerta. Al exterior, se dio una imagen de que la fiesta de los toros encerraba – y encierra – una grandeza que merecía y merece ser conocida.

Algunas celebraciones periféricas

En Nueva York, se renombró una plaza pública con el nombre de Plaza de Toros, según relata la crónica aparecida en semanario El Ruedo fechado el 15 de junio de 1971:

Y es que la histórica plaza neoyorquina de Pennsylvania se llama desde el pasado jueves, día 10 de los corrientes, «Plaza de Toros», en conmemoración de la primera corrida que, por televisión, vía satélite, se retransmitió desde España al Madison Square Carden, situado frente a la nueva «plaza»… La ceremonia que rebautizaba la plaza neoyorquina se inició a la una de la tarde (las 19,00 hora española) en la esquina de la calle 33 y Séptima Avenida y fue presidida por míster Bud Palmer (jefe de Relaciones Públicas de la ciudad) y míster E. William Henry (presidente de la Management System Corp., promotora de la corrida). En un ambiente de pasodobles participaron en ella muchachas ataviadas con trajes regionales españoles, y los invitados, entre los que se encontraban personalidades españolas, fueron obsequiados con una típica sangría…

Y además, desde la gran manzana, se envió a una funcionaria de su Ayuntamiento para presidir el festejo, junto con las autoridades de plaza, Margarita Martínez, de origen portorriqueño, quien entregó al alcalde de Jaén, Ramón Calatayud Sierra, una placa conmemorativa enviada por el alcalde neoyorkino John Lindsay, quien a su vez recibió por conducto de su enviada, las llaves de oro de la ciudad de Jaén.

El devenir de esta tarde

Ya en las diversas relaciones del festejo, tras de exponer el éxito de este festejo, se proponía declarar el 13 de junio como el Día Mundial de la Tauromaquia y se anunciaba la celebración de más corridas televisadas vía satélite en circuito cerrado. Sigue el cronista de El Ruedo:

Cuando nos referimos a que esta corrida de Jaén puede modificar la cara financiera de la Fiesta, no especulamos con hipótesis. Por de pronto, las corridas que se van a celebrar en Valencia (Venezuela), en conmemoración de te batalla de Carabobo durante los días 26 y 27 del presente junio, serán retrasmitidas (vía satélite) a España, Méjico, Perú, Colombia, Ecuador y Panamá como obsequio del Gobierno venezolano a los mencionados países de habla hispana… En la corrida del sábado 26, Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín lidiarán, junto con el venezolano Curro Girón, toros mejicanos de Reyes Huerta. La del domingo 27 será a usanza goyesca y las reses de Javier Garfias serán despachadas por Curro Romero, el mejicano Manolo Martínez y el venezolano Efraín Girón… En resumen: la corrida que comentamos marca – no por lo que sucedió en el ruedo, sino por sus planteamientos y supuestos previos y posteriores – una verdadera fecha histórica… No es aventurado augurar que, en lo sucesivo, se podrá hablar del toreo, antes y después de su primera retransmisión mundial vía satélite, desde la plaza dé Jaén…

Ese festejo resultó ser apenas un primer paso. Hoy, algo más de medio siglo después, los toros se transmiten vía satélite y en directo a quien tenga el deseo de acceder a ellos, y no solamente festejos puntuales o con una causa benéfica, sino ferias y a veces temporadas completas.

Eso demuestra que cinco siglos después de haber salido de España, la fiesta de los toros efectivamente adquirió el carácter de universal.

domingo, 26 de junio de 2011

24 de junio de 1526: Se celebra el primer festejo taurino documentado en la Historia de México

Edición de las Cartas de Relación
de Hernán Cortés

Alguien afirma que México recibió tres grandes herencias de los sometedores españoles; la lengua, la religión y las corridas de toros. Durante ese sometimiento, pronto se hicieron costumbre los llamados juegos de toros y regocijo de cañas. No voy a incurrir en la irreverencia de afirmar que el festejo al que me estoy refiriendo sea efectivamente el primero que en estas tierras se celebró, pues es de sobra conocido que en los descansos de la guerra o de las labores de colonización, uno de los divertimentos preferidos por los hispanos era precisamente éste.

En las Cartas de Relación que Hernán Cortés enviaba al Emperador español, es hasta la fecha, el primer documento en el que se hace referencia a la celebración de un festejo con toros. En esa Carta de Relación, que es la Quinta, fechada el 3 de septiembre de 1526, Cortés escribe a Carlos V:

Otro día, que fue de San Juan, como despaché este mensajero, llegó otro, estando corriendo ciertos toros y en regocijo de cañas y otras fiestas…

Un cuarto de siglo después (1552), el clérigo nativo de Soria, Francisco López de Gómara, en su obra titulada Historia General de Indias, cuyo tomo segundo lleva por título Historia de la Conquista de México, vuelve a hacer relación de este acontecimiento, en los términos siguientes:

Cortés estaba en Sant Francisco confesado y comulgado cuando recibió este despacho, y ya había hecho otros alcaldes, y prendido a Gonzalo de Ocampo y a otros bandoleros y valedores del fator, y hacía pesquisa secretamente de todo lo pasado. Dos o tres días después, que fue Sant Juan, estando corriendo toros en México, le llegó otro mensajero con cartas del licenciado Luis Ponce, y con una del Emperador, por las cuales supo a qué venía...

La obra de López de Gómara fue objeto de críticas desde su aparición, una de ellas, la de fray Bartolomé de las Casas, es contundente en cuanto a que la escribe de oídas, sin haber presenciado lo que relata:

Gómara, clérigo que escribió la “Historia” de Cortés, que vivió con él en Castilla siendo ya Marqués, no vido cosa ninguna, no jamás estuvo en las Indias y no escribió sino lo que el mismo Cortés le dijo... el mismo Cortés, después de Marqués, dictó lo que había de escribir a Gómara...

El día de San Juan de 1526, óleo de Antonio
Navarrete
Sin duda que escribir la historia de algo no visto es complicado, pero aun aceptando la crítica de Las Casas sin ulterior análisis, reflejaría una cuestión importante, marginal para la Historia General y de trascendencia para la de la Tauromaquia. El hecho de ver correr toros, no lo separa Cortés de otra situación de gran calado en su historia personal, como lo fue el hecho de ser sometido a Juicio de Residencia con motivo de sus actos en la referida conquista y sometimiento de lo que hoy es México, entre otras tierras.

Tras de ese festejo, el primero documentado, nuestra Historia Patria nos revela que el 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito, cayó bajo el dominio español la Gran Tenochtitlán. Ocho años después (1528), por mandato real, se celebró un festejo con toros para celebrar el aniversario de la toma de la capital de los mexicas por los ejércitos hispanos, inaugurando formalmente una tradición cultural que vive hasta nuestros días. Cabe señalar que ese día de San Hipólito es considerado por la mayoría de los escribidores, como el del primer festejo taurino ofrecido en la capital mexicana.

Los toros lidiados

Salvador García Bolio, Julio Téllez y José Francisco Coello Ugalde, historiadores taurinos, reparan en que el calificativo ciertos respecto de los toros, revela quizás que en el festejo mencionado en la carta de Cortés, no se corrieron toros de origen europeo, sino que se trataba en el caso de bisontes americanos o cíbolos y en el mejor de los casos, ganado vacuno traído de La Española o de Cuba. La explicación de la realidad de esos toros es algo que, como lo dijera el bibliófilo Alejandro Mora Barba, está perdido en la noche de los tiempos. Lo único que se puede afirmar con certeza, es que en ese día de San Juan se celebró el primer festejo taurino documentado en nuestro País.

Ya con posterioridad, nacerá uno de los grandes mitos de la Fiesta de este lado del mar. Nicolás Rangel, en su Historia del Toreo en México, refiere que Juan Gutiérrez de Altamirano, emparentado con Hernán Cortés, en 1528 importó de Navarra, por Merced Real, doce pares de toros y vacas seleccionados, para iniciar con ellos una ganadería en el Valle de Toluca, versión esta, que es admitida como cierta – casi como artículo de fe taurina – por los principales historiadores de la materia.

Bisonte americano o cíbolo
La tesis de Rangel ha sido puesta en crisis por el bibliófilo Daniel Medina de la Serna, quién en su opúsculo Atenco... o el mito, analiza la afirmación de don Nicolás y llega a la conclusión de que objetivamente, no fue posible que Gutiérrez de Altamirano hubiera importado ganado por Merced Real y mucho menos, que dichas reses, fueran seleccionadas, pues en la época, no había todavía selección de ganado de lidia, actividad que comienza, como la historia nos lo demuestra, bien entrado el siglo XVIII.

La tesis de Medina de la Serna, se funda en algunos hechos innegables: Gutiérrez de Altamirano pisó tierra mexicana por primera vez en 1527 y dados los medios de comunicación existentes en ese tiempo, no era factible que en un año, llegara hasta aquí, regresara a España, se entrevistara con el Rey, fuera a Navarra a hacer la selección, llevara a los toros hasta Cádiz, los embarcara y llegara con ellos a México en menos de un año. Concluye Medina con un hecho inobjetable: Lo único cierto es que a partir de 1652, se lidian toros a nombre de Atenco en las plazas de México y ese simple hecho, la convierte de todas maneras en la finca ganadera más antigua del mundo.

La permanencia de la fiesta en México

No faltarían los motivos para que se celebraran los fastos de las villas o de la metrópoli con el divertimento de correr toros, acondicionándose al efecto las plazas mayores de las poblaciones para el efecto Pronto también, la fiesta además se arraigaría entre los naturales de México. Un documento que obra en el Archivo Histórico de Guadalajara, fechado en 1799, mismo que por primera vez me mostró en 1992 el Dr. Charles Cutter, profesor de la Universidad de Purdue, transcribo lo siguiente:

Los indios justiciales del pueblo de San Martín de esta mi jurisdicción acostumbran anualmente celebrar al señor San Martín como a su titular, con función de iglesia y corridas de toros, y como quiera que el 11 del mes de noviembre próximo venidero se comience dicha acostumbrada función, hace presente Vuestro Teniente que en el día no deben cosa alguna de tributos, arcas de comunidad ni hospital real y que por tanto, no se encuentra impedimento por esa parte para la licencia que impetran. Dios nuestro señor guarde a Vuestra Alteza los muchos años que estos reinos necesitan de su respetable gobierno…   

Llegada de los toros navarros a las costas de Veracruz
óleo de Antonio Navarrete
Como vemos,  aunque el documento se refiere a un pueblo de indios cercano a Cocula, Jal., nos sirve para ilustrar que la pedagogía de dominación surtía sus efectos, pues ya no era diversión exclusiva de españoles el honrar a los santos con festejos taurinos; la tradición europea se arraigó en el gusto de los naturales y de los mestizos, creando el caldo de cultivo necesario para que las cosas de los toros, quedaran definitivamente enraizadas en México.

Es por eso que recuerdo este aniversario, el 485 de una tradición que de ser puramente española, quizás con el hecho que aquí recuerdo, comenzó a universalizarse, pues como escribió el historiador aguascalentense Agustín R. González:

Las costumbres, los hábitos de esa sociedad, desde su nacimiento hasta morir el último siglo, eran los hábitos y las costumbres europeas en plena Edad Media... Y esas costumbres se impusieron por la fuerza a los pueblos de distintas razas que poblaron nuestro territorio; de manera que, siendo estos heterogéneos, fueran homogéneas aquellas…

Este es uno de los medios por los que llega a formar parte de nuestra herencia cultural la Fiesta de los Toros.

Post - scriptum: A propósito de la Universalidad de la Fiesta, les recomiendo leer esto que escribió el torero retirado Mario Carrión.

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