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domingo, 21 de septiembre de 2014

Un centenario pasado por alto

Alfonso Cela Celita
El pasado 12 de julio se cumplió un siglo de una hazaña – de las verdaderas –, sucedida en lo que es la actual plaza Monumental de Barcelona. En esa tarde del año de 1914 el primer matador de toros gallego – y hasta donde mi entender alcanza, el único –, Alfonso Cela Celita, mató en solitario seis toros de Pérez de la Concha alcanzando uno de los éxitos importantes de su carrera en los ruedos.

Celita

Alfonso Cela Vieito, nació el 11 de julio de 1886 en San Vicente de Carracedo, Láncara, Lugo en Galicia, lugar en el que vivió hasta que cumplió los once años de edad, pues entonces su familia se traslada a vivir a Madrid, donde aprende el oficio de tablajero, que desarrolla en el matadero de esa capital. Eso le permite aprender allí los rudimentos del toreo y comenzar a moverse en el mundillo de las capeas.

Se presenta como novillero en la plaza de la Carretera de Aragón en 1910. Acerca de este debut, cuenta la profesora María Celia Forneas:
Lo que sucedió fue que una tarde en el Café Inglés le dijo Retana: “¿Quieres torear el domingo?”… “Sí señor”, respondió Celita… Retana replicó: “Te advierto que si no te encuentras con facultades, no debes precipitarte. La plaza de Madrid da y quita. Si fracasas, te costará gran trabajo volver”… “Anúncieme, don Manuel”, respondió Celita y salió con Dominguín y Pacomio… Gustó tanto que Retana para evitar que le explotase algún apoderado desaprensivo, se ofreció incondicionalmente a arreglarle algunas corridas en provincias y en la Corte… “Casi todos los toreros pasaron fatigas, pero ninguno ha sufrido lo que yo, – declara Celita – porque además de ser un desconocido, nací en Galicia. Y como Galicia no es tierra de toreros…”
El 10 de julio de ese 1910, apenas unas semanas después de su presentación ante la cátedra, Celita sale al ruedo madrileño como sobresaliente de Manuel Mejías Bienvenida que mataría en solitario seis toros de Trespalacios. El cárdeno tercero de la tarde, Viajero, hirió de mucha gravedad al Papa Negro que a partir de esa herida vio truncada su aspiración de encaramarse a la cumbre de la torería de su tiempo. Alfonso Cela despachó al toro heridor y a los otros tres que quedaron enchiquerados con valor y con una solvencia inusitada en un principiante, siendo sacado en hombros de la plaza al finalizar la jornada.

Ese episodio forjó una sólida amistad entre Bienvenida y Celita, por ello que le otorgó la alternativa el 15 de septiembre de 1912, en La Coruña, según lo cuenta Calín Fernández Barallobre:
…el gran escritor madrileño Pérez Lugín, autor de la novela La Casa de la Troya, Don Pío como le gustaba firmar sus artículos taurinos, convenció a Celita, del que era muy amigo, a que tomase la alternativa en nuestra ciudad en un festejo a beneficio de la asociación de la prensa puesto que el novillero gallego está convencido de tomarla en Barcelona. “¡Qué rayo de Barcelona! ¡Carballeira, como le llamaba el escritor a Celita, tú tomas la alternativa aquí en la Coruña como está mandado. Es más vamos a fijar ya la fecha. Será el domingo día 15 de septiembre y se convertirá en la primera alternativa realizada en nuestra plaza”. “No se hable más” dijo Lugín”. Ahora vamos a ponernos a trabajar para buscar padrino y ganado”. “Pepe: Dame un habano”. Celita replicó. “Me gustaría que el padrino fuese Manolo Bienvenida”…
Su alternativa coruñesa la confirmó en Madrid una semana después, de manos de Agustín García Malla, que le cedió al toro Primavera de Rafael Surga.

Los seis pérezconchas

El cartel originalmente anunciado para el 12 de julio de 1914 era un mano a mano entre Joselito y Celita, pero el domingo anterior Coletero, tercer toro de la misma ganadería sevillana le hirió y le produjo la fractura de la clavícula izquierda, dejando de entrada incompleto el cartel de toreros, aunque la aceptación de Alfonso Cela para estoquear él solo el encierro no alteró el interés del festejo originalmente anunciado.

Y Celita no desilusionó al público que hizo una gran entrada en la Plaza del Sport. Despachó a los seis toros con lucimiento, tal y como se desprende de la relación firmada por Miureño, en el número de Palmas y Pitos aparecido el 20 de julio de 1914:
«Veni, vidi, vinci», seguramente que fueron las frases pronunciadas al terminar la corrida por el representante coletudo de Lugo… Al anuncio de que «Celita» iba a liarse él solito con seis bichos de Pérez de la Concha, se llenó casi por completo el novísimo circo. Teníamos noticias de que era un gran estoqueador, pero no podíamos concebir que llegara a realizar con tanto éxito la proeza que nos anunciaron… Se portó como un héroe; estuvo en todo, activísimo en quites, y hasta se permitió el lujo de banderillear, haciéndolo superiormente… Ante la evidencia de los hechos, muy pocas palabras bastan para reseñar lo visto… Dos pinchazos, seis estocadas y un descabello bastaron para lanzar patas arriba a los seis Pérez; la presidencia ordenó que se cortara la oreja a cinco de los bichos, pero el público que estaba compuesto de la verdadera afición barcelonesa, le concedió por unanimidad las seis orejas… El presidente aguantó el correspondiente meneo por su injusticia… La tarde del 12 de julio de 1914, tendrá un recuerdo eterno en la memoria de Cela, y no se borrará tampoco de los que nos extasiamos contemplando cuando ejecutan con verdadera limpieza la suerte suprema.
En La Lidia del 28 de julio de 1914, Relance reflexiona lo que sigue:
…También en el coso del Sport, de la ciudad condal, triunfó «Celita» recientemente… Y también fueron de los hermanos Pérez de la Concha los bichos lidiados del 12 de julio último… Los animales se portaron desigualmente. Pero no así su matador, su único matador, que realizó colosal hazaña, escribiendo la página más brillante de su historia torera… Sin necesitar puntillero y consumando a perfección el volapié, tumbó los seis astados mediante dos pinchazos superiorísimos y seis soberanas estocadas… Las ovaciones eran indescriptibles y el maruso cortó cuatro orejas, mas las dos del sexto toro, y salió en hombros… De novillero vimos en Madrid a Alfonso Cela estoquear magníficamente varias reses. Hacía el volapié de modo maravilloso. Así es que su triunfo de ahora no me ha sorprendido. Lo esperaba de un momento a otro… Hay que seguir por ahí, «Celita». Usted sabe matar bien y puede matar bien…
Celita en Barcelona, 12 de julio de 1914. Foto Sautés
Aparecida originalmente en Palmas y Pitos, 20/07/1914
Seis estocadas, solamente dos pinchazos, un golpe de descabello y el puntillero de parroquiano, como dice la revista que de la corrida publicó el diario madrileño El Heraldo de Madrid, dan cuenta de la eficacia con la que estoqueó esa tarde Celita, pero también deducimos de esa y de las demás aparecidas en El Imparcial, El Liberal o La Correspondencia de España, que el torero gallego se lució en quites y cuando lo consideró oportuno, colocó banderillas, dando a la lidia de los seis toros la variedad necesaria para no sumir a la concurrencia en el sopor que produce la monotonía o la reiterada repetición de procedimientos y suertes.

Celita cortó seis orejas esa tarde. Una a cada uno de los toros segundo, tercero, cuarto y quinto y se le concedieron las dos del sexto de la tarde. Podrá considerarse que la plaza de Barcelona tenía en esos días un baremo de exigencia menor para el otorgamiento de trofeos, pero el cortarlos en avalancha tal, refleja una actuación de gran calado del diestro que obtuvo esa carretada de orejas y más aún, cuando la concesión de éstas era una cuestión excepcional.

Para la estadística. Celita vistió de pizarra y oro, según se consigna en La Correspondencia de España y sacó de sobresaliente al novillero afincado en Barcelona apodado Crespito. Llevó en su cuadrilla a dos banderilleros mexicanos: Mariano Rivera y Luis Frontana, quienes llegaron a España en la Cuadrilla Juvenil que organizara Eduardo Margeli con Manuel Martínez Feria.  

Para concluir, copio esta reflexión del doctor Rafael Cabrera Bonet acerca de lo que significó esta tarde que hoy recuerdo – con retraso – para el paso por los ruedos de Alfonso Cela Celita:
El cénit lo hallaría en la corrida en solitario que estoqueó en Barcelona el 12 de julio de 1914, nueve días más tarde de la hazaña de José ante los de Martínez en Madrid. Fueron de la, por entonces, dura vacada de Pérez de la Concha, y estuvo francamente soberbio. Don Quijote, en La Fiesta Brava, tal y como señala el redactor de la biografía del diestro en el Cossío, se deshizo en elogios, admirado por lo que hasta entonces era el culmen de lo que habían contemplado sus ojos, y que repetiría en su conocida obra Cinco lustros de toreo… (Barcelona, 1933): “¡Triunfo estupendo! Fue aquella una de esas corridas de fortuna en que llega a parecer imposible –e imposible llega a resultar- que nada salga mal. El artista, tocado de la gracia, se supera, y consigue fundir, equiparar y hacer una sola cosa de su intención y del resultado de sus intentos. Aquella tarde, sobre culminar y consolidarse para siempre su prestigio de matador excelso, Celita hizo lo que nunca había hecho y nunca habría de volver a hacer, por lo menos con tal abundancia de detalles, como lidiador completo. Fue una de las corridas más gloriosas que yo he presenciado., una de las que más grabadas han quedado en mi recuerdo, y, desde luego, el florón más alto de la ejecutoria del buen torero gallego… Mató los seis toros de seis estocadas y dos pinchazos, y las ocho veces pinchó en la cruz. De las ocho veces, siete entró a volapié neto, purísimo, recto. De los seis toros, cinco rodaron sin puntilla… Se pidió para él la oreja en los seis toros, y sólo en el primero no se le concedió, y del sexto le dieron las dos. Seis orejas, pues. Y despachó la corrida en siete cuartos de hora. Pero hizo más. No se limitó a matar el magnífico matador. Dio un gran cambio de rodillas, dibujó en un quite unas gaoneras inenarrables, puso un par de banderillas cambiando el viaje, forzado, de altísimo mérito; inició una de las faenas con un pase, las dos rodillas en tierra, digno de la oreja de Machaquito…
Nunca es tarde para recordar las hazañas verdaderas que son la armazón de la historia del toreo.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Barcelona, 6 de septiembre de 1964: la alternativa definitiva de El Estudiante

El Estudiante
(Publicidad de los años sesenta)
Jesús Delgadillo López nació en Aguascalientes, en su castizo Barrio de Triana, por la calle de La Alegría, hoy nombrada en uno de sus tramos en honor a Alfonso Ramírez Calesero, muy cerca del templo en el que se venera a su Cristo Negro, el día 8 de octubre de 1938. Se presentó como novillero en Guadalajara, el 5 de junio de 1955 en una novillada de selección junto con Jesús Gómez, Jesús de Anda, Pedro Jiménez Pedrín, Gabriel Linares y Rodolfo Ramírez El Pirata y en ese festejo Jesús ya utilizó el sobrenombre de El Estudiante, pues al tiempo estudiaba teneduría de libros en la Academia Rodríguez Dávila de esta ciudad Capital. 

En estos años el nombre de El Estudiante como novillero estuvo ligado al de varios toreros más que lograron traspasar los límites del anonimato y así actuaron en las plazas de México su paisano Víctor Mora, el mazatleco José Ramón Tirado, el guanajuatense Héctor Obregón, el tlaxcalteca Fernando de los Reyes El Callao, el regiomontano Américo Garza Romerita y el que en su día fuera apoderado de Arturo Gilio, Marcelo Acosta, entre otros toreros que lograron sacar la cabeza y hacer a la afición de ese tiempo concebir esperanzas de que en ellos habría una figura del toreo en ciernes.

Sus actuaciones en la temporada 1955 – 1956 le permitieron obtener su inclusión en el cartel del Estoque de Plata, celebrado en también en Guadalajara el 28 de octubre de 1956, fecha en la que para despachar una novillada de Matancillas, José Ramón Tirado, Rubén Aviña, Carlos Saldaña y El Estudiante, partieron plaza vestidos de luces en El Progreso. En esa tarde se llevó el gato al agua el venezolano Saldaña, quien tuvo la que quizás sería más importante tarde de su vida torera en México. 

En 1957 logra actuar hasta 18 tardes en las plazas de Ciudad Juárez, Nogales y Tijuana y en el siguiente año, actúa en cuatro novilladas seguidas en El Toreo de Cuatro Caminos, dejando constancia de que estaba ya listo para el cambio de escalafón.

La Feria de San Marcos de 1958 iniciaba su ciclo de tres corridas con una en la que El Príncipe del Toreo, Alfredo Leal, otorgaría a El Estudiante la borla de matador de toros, fungiendo como testigo el poblano Joselito Huerta, con toros de don Lucas González Rubio, un festejo en el que efectivamente los tres alternantes triunfaron. 

Después de actuar en seis tardes el año de su doctorado, el 18 de enero de 1959, Jorge Aguilar El Ranchero, le cedería al toro Coreano de La Laguna, ante el también tlaxcalteca Fernando de los Reyes El Callao, quedando revalidada su alternativa sanmarqueña en el coso de Insurgentes y como causara buena impresión en esa fecha, el 7 de abril de ese mismo año se le incluye en el cartel de triunfadores que se disputaban la Rosa Guadalupana, mismo en el que para estoquear ocho toros de Mimiahuápam, partieron plaza Curro Ortega, El Ranchero Aguilar, Jaime Bravo, Joselito Huerta, Antonio del Olivar, José Ramón Tirado, Fernando de los Reyes El Callao y El Estudiante.

Al final de ese festejo, el huamantleco de la triste mirada y del hondo toreo, El Callao, saldría con el trofeo en disputa dentro de la espuerta. Así, durante 1959, Jesús completaría una docena de actuaciones en plazas mexicanas. Entre 1960 y 1963 suma veinticuatro actuaciones, destacando la que tuvo en Aguascalientes el primero de enero de este último año, en la que con Luis Procuna y Pablo Lozano, dio cuenta de un encierro de Peñuelas, cortando las orejas y el rabo al sexto de la tarde.

El anuncio de la alternativa
Esta tarde resultaría ser un parteaguas en la vida taurina de El Estudiante, pues su compañero de cartel, el castellano Pablo Lozano, quien años después tuviera bajo su responsabilidad los destinos de la Plaza de Las Ventas de Madrid, advirtió que Jesús tenía aptitudes para caminar en la fiesta y le sugiere ir a España a probar suerte como novillero allá, renunciando al doctorado obtenido en el ruedo sanmarqueño casi un lustro antes.
Retomando el rumbo en España

Siguiendo el consejo de Lozano, el 20 de junio de 1963 se presenta de nueva cuenta como novillero en la Plaza Monumental de Barcelona, para despachar novillos del Conde de Ruiseñada en unión de Curro Montenegro y José María Aragón, logrando actuar en tres tardes más en cosos hispanos ese año.

1964 representa un buen año para el torero de Aguascalientes pues logra presentarse en 9 oportunidades dentro del escalafón novilleril, siendo cuatro de esas actuaciones en la plaza de Las Ventas, cortando además, una oreja en su debut, el 19 de julio de 1964, al lado de Eduardo Ordóñez y José Luis González Copano, para lidiar cinco novillos de Luis Frías Piqueras y uno – sexto – de Carlos Sánchez Rico. En su día, Antonio Díaz – Cañabate escribió:
Otro buen novillo fue el tercero, menos bravo, bastante menos que el primero, en el primer tercio, pero más noblote en el último. En el bochorno de la tarde canicular, el novillo, al tomar la muleta de “El Estudiante”, daba la sensación de que se bebía un apetitoso refresco de grosella bien helado, que “El Estudiante” le servía complacido, ya con la mano derecha, ya con la izquierda. Al novillo y al público le gustaron más los refrescos de la mano izquierda. ¡Oh, sí, nos venían muy bien, nos oreaban como una brisa que rompe el ardor! Fueron pocos estos buenos naturales y su corta cantidad acrecentó su valía. Entrando con arrestos cobró una estocada. El presidente concedió una oreja. Los insaciables pidieron otra, negada con buen criterio y “El Estudiante” se hartó de dar vueltas al ruedo...
En su presentación en Palma de Mallorca, es herido de consideración por un novillo de Enriqueta y Serafina Moreno de la Cova, llevándose a la enfermería una oreja y el 15 de agosto de ese año, en Madrid, tiene un encuentro con la otra muerte en el ruedo y le corresponde atestiguar junto al ya nombrado Copano y José Luis Teruel El Pepe, el fallecimiento del banderillero gitano Manuel Leyton Peña El Coli, quien fue herido por el primero de los únicos tres de Ángel Rodríguez de Arce corridos esa infausta tarde pues al conocerse la muerte del subalterno, se suspendió la novillada.

El 6 de septiembre de 1964 vuelve a recibir la alternativa, la definitiva, tras de justificarse en las dos temporadas novilleriles anteriores y así, en la Monumental de Barcelona, el gran estoqueador de Zaragoza, Fermín Murillo, con el testimonio de Curro Romero, le cede a Murciano, el primero de los seis de Torrestrella que se lidiaron esa tarde, dando Jesús la vuelta al ruedo en el sexto. Julio Ichaso, cronista del diario barcelonés La Vanguardia, cuenta así el hecho:
Le otorgó la alternativa con el conocido ceremonial, Fermín Murillo, presenciándola como testigo Curro Romero, con el toro lidiado en primer lugar, número 130, «Murciano», jabonero sucio o burraco, pues el pelo de las reses tiene muchas denominaciones, que el nuevo doctor lanceó con poco lucimiento, debido al viento, que descubría peligrosamente... Previo brindis al público, sus primeros muletazos fueron por bajo. Ya en el centro del ruedo, vinieron unos estupendos pases con la derecha. Llevaba al toro muy obediente a la flámula. (Olés y música). Hubo otra tanda, pero que muy buena de pases, también con la diestra y molinetes de rodillas emotivas y espectaculares. Después de unos naturales agarró, con habilidad, una estocada y el puntillero puso todo lo demás con el cachete para finiquitar al animal. (Petición de oreja, vuelta al ruedo con sostenida ovación y salida al tercio)...
El 12 de octubre de ese mismo año confirma su alternativa barcelonesa en Las Ventas, formándose el cartel con un novillo de Castillejo para el rejoneador Fermín Bohórquez, quien actuó a mitad del festejo y para los de a pie, toros salmantinos de Ricardo Arellano y Gamero Cívico. El padrino de la ceremonia fue Antonio Ortega Orteguita quien esa tarde confirmó a Santiago Castro Luguillano y a El Estudiante. El toro de la confirmación de Jesús se llamó Gladiador. Andrés Travesí relató así su actuación en el ABC madrileño:
Hacía tiempo que no veíamos una corrida de toros tan mala como la de ayer... Los seis bichos fueron mansurrones y difíciles y dos de ellos tuvieron que ser condenados a banderillas negras. Los toros recortaban peligrosamente, y como la lidia no fue buena llegaron al último tercio probones, achuchando a los de a pie. Y poco más puede decirse de este saldo de ganado que nos hizo pasar muy malos ratos... El mejicano Jesús Delgado, que tenía aceptable cartel en Madrid como novillero, no pudo hacer nada en su primera salida como matador. Fue el único de los tres que utilizó el capote en alguna ocasión suelta. Al segundo, mansurrón y distraído, lo pasó por la cara con precauciones y lo despenó de un estoconazo afortunado y un descabello y escuchó muchas palmas. En el sexto no mejoró la labor y mató de media, una entera, y descabelló al cuarto intento...
Uno de los momentos más importantes de su carrera, lo alcanzaría El Estudiante casi un año después de su confirmación y así, el 8 de agosto de 1965, alternando con Antoñete y el albaceteño confirmante Pepe Osuna, cortó una oreja al tercero de los toros murubeños de don Félix Cameno lidiados en la fecha. Esta tarde trascendería también, porque Antonio Chenel, cortó dos orejas al cuarto de la tarde, lo que le llevó a la Feria de San Isidro del siguiente año, en la que realizó la faena inolvidable del toro Atrevido de José Luis Osborne, el toro blanco de la leyenda del 15 de mayo de 1966. El relato de Gómez Figueroa en la Hoja Oficial del Lunes siguiente al festejo es así:
También Jesús Delgado (El Estudiante) supo tocar esa fibra sensible del público que termina por ganarse su admiración y simpatía. Largas cambiadas, un airoso quite con cierto aire de “ballet”, una faena bastante completa e inspirada, un estoconazo eficaz y naturalmente, la oreja para El Estudiante. Como el último de la tarde resultó manso y con dificultades, El Estudiante se desprendió de él no pronto, pero sí con decisión. Pinchó dos veces, clavó media estocada y utilizó dos veces el verduguillo. Fue despedido con una ovación...
La última etapa

Durante 1964 y 1965 Jesús permanece en España y es hasta 1966 que reaparece en su patria, ligando seis tardes, dos de ellas en El Toreo de Cuatro Caminos. En 1967 confirma su alternativa barcelonesa en la Plaza México, misma que ocurrió el 22 de enero de ese año, siendo su padrino Joaquín Bernadó y actuando como testigo Raúl García para lidiar a la usanza española seis toros de Tequisquiapan y uno de Pastejé para el centauro potosino Gastón Santos, cerrando ese año en Guadalajara el 17 de diciembre con el potosino Pepe Luis Vázquez y Alfredo Leal en la lidia de toros de Cerro Viejo.

En 1971 se viste de seda y alamares sólo una vez para doctorar en la propia plaza de San Marcos a su vecino de barrio, el dinástico Armando Mora ante el testimonio de Fernando de la Peña. Esa tarde Jesús realizó una de sus mejores faenas en la plaza de su tierra, al cortar las dos orejas al segundo de la tarde después de una faena completa, de la que merece recordarse el testimonio de don Jesús Gómez Medina:
La estocada de la tarde. Ocurrió en la primera década del siglo, Bombita y Machaquito detentaban el mando del cotarro taurino durante el interregno que medió entre la despedida del Guerra y la aparición de Joselito y Belmonte… Y una tarde, en Madrid, Machaco se fue tras del estoque con férrea determinación y lo clavó todo en el morrillo de un imponente miureño. Del pitón de éste pendían luego los encajes de la camisa del bravo cordobés, en testimonio de cómo se entregó Rafael González en el trance supremo… Don Modesto, pontífice de la crítica taurina de la época, emocionado ante la hazaña del Machaco, urgió al escultor Mariano Benlliure – ¡Apresúrate ilustre alfarero! – decíale en su crónica el célebre revistero. Y Benlliure, tan buen aficionado como artista eximio, atendió el reclamo de don José de la Loma y sus manos prodigiosas produjeron esa estupenda obra de arte que se llama “La Estocada de la Tarde”… Ayer, en la muerte del segundo burel, la sombra de Machaquito pareció aletear sobre el coso. Porque al igual que entonces lo hiciera Rafael González, El Estudiante se perfiló marchosamente, fija la mirada en el morrillo de “Guapo”; el estoque centrado entre ambos pitones y tan cerca de estos, que la punta parecía reposar sobre el testuz. Y al arrancar, lo hizo recta y decididamente, con tal precisión y maestría, que mientras la mano izquierda vaciaba la acometida del corlomeño, la diestra, empuñando el alfanje, concluía su viaje en el morrillo de “Guapo” del que emergía tan solo la bola de la empuñadura… ¡Fue la estocada de la tarde! ¡De esta y muchas más!... Los espectadores al unísono brincaron de sus asientos y tributaron a Delgadillo una cálida, estruendosa ovación. Y tras la ovación, las orejas, ganadas en la mejor forma, con la verdad incuestionable del acero”. (El Sol del Centro, 29 de marzo de 1971)
Alternativado por primera vez en la feria de su tierra, la despedida tenía razón para darse en ese mismo marco y así, el 30 de abril de 1982, tras de varios años de ausencia de los ruedos, hizo su presentación en la Plaza Monumental y al mismo tiempo tuvo su despedida de los ruedos, alternando con Eloy Cavazos y Humberto Moro hijo, en la lidia de seis toros de San Manuel, dando la vuelta en tras la lidia del cuarto de la tarde, el último que mató vestido de luces.

Después de esa señalada fecha, Jesús Delgadillo se mantuvo ligado a la fiesta de los toros y con frecuencia toreaba festivales benéficos. La última actuación pública que ha tenido, fue el 8 de diciembre de 1996, en un festejo organizado en honor del subalterno hidrocálido que muchas tardes le acompañó, don Arturo Muñoz La Chicha, obteniendo las orejas del novillo de Ángel Lascuráin que sorteó esa fecha.

La tauromaquia de Jesús Delgadillo

Las transcripciones que se hacen a lo largo de este texto, nos reflejan que El Estudiante ha sido un torero de los llamados de escuela, de los que ejecutan las suertes con clasicismo y que conocen y realizan una gran cantidad de ellas. Banderillero fácil, clavaba los palos por los dos lados del toro, cuestión que poco se ve, dado que por lo general se tiende a dominar la ejecución del segundo tercio por un solo perfil.

El Estudiante en su última tarde 8/XII/1996
Con la muleta, Jesús Delgadillo gustó de trastear con la mano baja y aprovechando su estatura, daba dimensión a las suertes, pero cargando la suerte, a lo clásico y resultando ser un brillante ejecutor del pase natural. Las crónicas invocadas nos exhiben también que era un formidable estoqueador, que redondeaba sus faenas con el filo de su espada, como escribiera en alguna de ellas don Jesús Gómez Medina y en más de alguna oportunidad, fue su solo alfanje el que le deparó tardes de triunfo.

En suma, un torero conocedor de su oficio, dominador de los toros cuando así se requería y con la facilidad de transmitir a los tendidos la valía de su quehacer en el ruedo, lo que se refleja en las importantes tardes de triunfo que tuvo durante su carrera activa.

Arrastre

El Estudiante es uno de los toreros de Aguascalientes que no tuvieron temor de salir de sus confines para buscar el triunfo en la difícil profesión de ser torero. De los toreros de su tierra, es uno de los que más veces ha actuado en la Plaza de Las Ventas y de los mexicanos que allí lo han hecho, sólo le aventajan en número de actuaciones Carlos Vera Cañitas, Miguel Espinosa Armillita Chico y Eulalio López Zotoluco cabiéndole a Jesús el honor de ser junto con el Volcán Rafael Rodríguez, Joselito Adame y Arturo Saldívar uno de los matadores de toros de Aguascalientes, que vestido de luces, ha cortado oreja en la principal plaza de toros del mundo.
En este día se celebran cincuenta años de su definitiva alternativa como matador de toros y El Estudiante aún conserva la figura que le hiciera parecer torero para poder ser torero. Medio siglo hace y aún se recuerdan sus hazañas, las que son una de las columnas que sostienen la taurinidad de Aguascalientes. ¡Enhorabuena Maestro!

domingo, 18 de agosto de 2013

23 de agosto de 1931: El adiós de Luis Freg

El anuncio de la corrida en Mundo Deportivo
El pasado 7 de junio se discutía sobre lo inusitado que resultaba un cartel en Madrid, en la llamada Feria del Arte y la Cultura en la que dos toreros mexicanos – Joselito Adame y Juan Pablo Sánchez – alternaban con El Cid. En los próximos días se cumplen 82 años de un hecho en el que, cuatro toreros mexicanos – sí, ¡cuatro! – actuaron en Barcelona en la misma tarde.

Fue la del día 23 de agosto de 1931, fecha en la que, habiendo cedido Eduardo Pagés la Plaza Monumental de la capital catalana a Luis Freg para organizarse un beneficio y despedida, logró que participaran en ese esfuerzo junto con él Juan Espinosa Armillita, Pepe Ortiz y Alberto Balderas, quienes lidiarían un encierro compuesto por ocho toros salmantinos de Alipio Pérez Tabernero Sanchón.

Luis Freg había toreado apenas cinco tardes en España el calendario anterior y todas en Barcelona. El toreo había evolucionado y quizás el hecho de ser El Rey del Acero ya no era suficiente para mantenerse en el gusto de una afición que había tenido la oportunidad de apreciar una profunda transformación en la manera en la que los toreros se conducen ante los toros. Por su parte Armillita apenas había actuado un par de tardes el calendario anterior y junto con Freg, tendría esta tarde su única corrida del calendario.

Pepe Ortiz
El Orfebre Tapatío Pepe Ortiz reaparecía en Barcelona después de 5 años y Alberto Balderas iniciaba en los ruedos hispanos un camino que terminaría alrededor de una década después en las astas de Cobijero en el ruedo del Toreo de la Condesa.

La convocatoria a la corrida tenía como aliciente adicional el sorteo entre los asistentes de 380 pesos mexicanos – en monedas de oro – en tres partidas de 150, 120 y 110 pesos cada una. 

Trincherilla, cronista del semanario barcelonés La Fiesta Brava, relata los siguientes prolegómenos del festejo:
¿Despedida de Luis Freg? Así se anunció... Yo no puedo creerlo. No es posible que esta sea la última vez que en Barcelona aplaudamos a este torero, todo hombría, todo dignidad… Las ovaciones cálidas, entusiastas que sonaron en su honor, le fueron otorgadas a impulsos de un sentimentalismo hacia el torero que, cosido a cornadas en veinte años de ostentar orgulloso por los ruedos el glorioso airón de su pundonor profesional, amargado, desilusionado por la injusticia con que le tratan las empresas pone final a sus luchas, sacrificando su afición cada vez con más fuerza sentida. No. Porque más que un torero que se va, pareció un novillero que llega, rabioso por alcanzar su puesto, desbordante de afición y ambicioso de gloria… No quiero creer que Luis Freg no vuelva a pisar más estos ruedos, escenarios de sus mayores triunfos… No se va Luis por propio impulso. A ello le obliga el desdén con que se ve tratado quien es merecedor de las mayores admiraciones. Bien claro lo ha dicho… Y eso no puede ser, no debe ser. El domingo nos demostró que “aún” puede codearse dignamente con los gerifaltes de la torería, quienes tienen mucho que aprender de él. Y no me refiero a su pundonor, que eso es virtud intransferible, sino a sus cualidades de TORERO, así, con mayúsculas…
La afición de Barcelona se entregó sin reservas a Luis Freg en esta última tarde. Terminó cortando una oreja a cada uno de los toros que le cupieron en suerte y al final incluso, se le intentó sacar en hombros de la plaza, sin que el torero así lo permitiera. La relación citada antes lo cuenta así:
Torerísimas fueron las verónicas que Freg ejecutó esta tarde en las que paró, templó y mandó como los grandes estilistas… Erguido, arrogante inició el trasteo en su primero, que pasó todo entero bajo los pliegues del rojo engaño, quieto como un poste Freg, sin enmendar su terreno, jugando los brazos acompasadamente y dejándose acariciar la pechera por el pitón del enemigo… Continuó toreando por naturales y de pecho, altos y cambiándose de mano la muleta, muy ajustado, de impecable ejecución. Una gran faena para justificar a un gran torero… Amagó un pinchazo por desigualarle el toro al emparejar y cobró una gran estocada poniendo en el ataque su proverbial majeza… Estalló la ovación clamorosa, emocionante, se le concedió la oreja y recorrió el ruedo recibiendo las más francas demostraciones de entusiasmo… Un “regalo” fue el quinto toro. Tardeaba, pero cuando fe arrancaba lo hacía descompuesta y con fuerza de ciclón… Brindó en los medios la muerte de este bicho y sin arredrarle el peligro desafió de largo para el ayudado por alto, grandioso, emocionante. Repitió el muletazo y en el tercer viaje sufrió un acosón serio. Intervino Ribera eficazmente para quebrantar al morito que seguía sin abrir la boca y humillando… Jugándoselo todo, aprovechó Luis una igualada para entregarse en un estoconazo formidable, hasta las uñas. Duro en doblar el toro, apeló al descabello el matador acertando al segundo golpe… ¿Quién acierta a reflejar la emoción que produjo este momento? Volvió Luis a cortar la oreja. En tanto el público, en pie, daba rienda suelta a su sentimiento aclamando al torero que se iba en pleno triunfo… Acabada la corrida, el público cogió en volandas a Luis Freg, lo pascó por el ruedo e intentó llevarlo en triunfo hasta el hotel, a lo que se opuso resueltamente el diestro… Empresario de esta corrida era Luis Freg. Buscando un beneficio que le ayudara a vivir un retiro holgado la vida y su dinero… No creemos que el resultado material de esta corrida sea óptimo. Cuando más, habrá asegurado las pérdidas…
Pepe Ortiz tuvo una muy interesante reaparición en Barcelona. Un lustro antes había retomado su alternativa mexicana, causando una muy buena impresión, pero no había vuelto a la Monumental de las cuatro cúpulas. En este regreso causó una muy buena impresión según podemos leer:
Reaparecía Pepe Ortiz, a quien desde su alternativa en esta misma plaza el 20 de junio de 1926 no habíamos vuelto a ver. Por eso más que reaparición suya fue un debut… Había curiosidad por juzgar a este torero de quien tantos y tan entusiastas elogios ha venido haciendo la crítica de su país, y recientemente la madrileña… Torero finísimo con el capote, lanceó suavemente a su primero, sujetando al toro que quería irse. Luego en su quite nos maravilló con la suerte de su invención, esas "orticinas" deslumbrantes de alegría, elegancia y vistosidad, bellísimo lance en el que el genio creador de este gran torero se muestra con toda su imponderable grandeza y del que teníamos una idea remotísima a través de la grotesca interpretación que le diera Bienvenida… Ciertamente es incomprensible este desvío de las empresas, porque en Pepe Ortiz hay un artista magnifico, un torero de personalidad acusadísima. Pronto apreció esto el público, que se entregó al tapatío en los primeros momentos y tuvo para él entusiastas y fervorosos aplausos… José Ortiz, a pesar de que el ganado no se prestó para el lucimiento del artista, obtuvo un éxito muy estimable y dejó al público con el deseo de volverlo a ver pronto... La figura de Ortiz había despertado en Barcelona extraordinario interés, interés que no resultó en ningún momento injustificado, pues desde los primeros capotazos el mejicano se nos reveló como un torero excepcional, en quien concurren un sin fin de cualidades de las que forman un torero… Ortiz practicó durante toda la tarde un toreo preciosista y valiente, admirablemente ligado con los conocimientos taurinos, que le valió constantes ovaciones…
Por su parte, Alberto Balderas logró destacar en el primero de su lote. La relación de su actuación que hace el corresponsal de El Heraldo de Madrid es de la siguiente guisa:
Cuarto. Con muchas arrobas. Balderas entusiasma al respetable con unos lances por bajo llenos de suavidad y temple. En quites compite con Ortiz, a cual más adornado. Los montados abusan del palo, destrozando al bicho. Balderas coge palos y prende un superiorísimo par de frente. Cierran los de turno. El toro llega al último tercio bronco y avisado. Balderas, dominador e inteligente, liga una faena sobria y serena, que corona con media en las agujas. (Ovación, petición de oreja, vuelta y salida.)
El Rey del Acero
Juan Armillita no tuvo suerte en la única tarde que toreó en ese calendario. Era la antepenúltima que torearía en los ruedos hispanos vestido de oro, pues su destino estaba en la grandeza de los hombres que visten de plata, donde fue una primera figura.

Pese a la incredulidad del cronista barcelonés, la tarde que nos ocupa fue la última que toreó Luis Freg en ruedos españoles. Su carrera se prolongaría en México todavía tres años más y terminaría de manera abrupta, con su muerte por ahogamiento en el río Palizar en Campeche el 12 de noviembre de 1934.

En cuanto al sorteo de los pesos mexicanos, el corresponsal de La Voz de Madrid, señala lo siguiente:
Se sortean monedas de oro mejicanas, por valor de 2.500 pesetas, y corresponde el primer premio al número 9.057; el segundo, al 3.163, y el tercero, al 1.653…
Don Luis de la Torre El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada, resume así el paso por los ruedos de Luis Freg:
No fué Luis Freg un lidiador que se distinguiera por un estilo depurado en su toreo de capa, ni tampoco fué un muletero preciosista, pero supo usar el capotillo y de la roja franela, ejecutando todas las más bellas suertes con el clasicismo y la escuela imperantes con anterioridad al revolucionismo traído por Juan Belmonte... lo que los hizo descollar como figura prominente dentro de las modalidades de la época, fué su estoque formidable, unido a un valor rayano en heroísmo. Estas cualidades lo hicieron acreedor a ser calificado en tierras españolas con las significativas designaciones de “El Rey de Acero” y “Don Valor”, con que ampliamente era reconocido en toda España... Excepción hecha de Salvador Sánchez “Frascuelo”, la historia taurina no señala lidiador alguno tan castigado por los toros como lo fuera nuestro compatriota Luis Freg. Calculándose en los veinticinco años de su carrera, no menos de sesenta cornadas recibidas, de las cuales más de treinta fueron graves y no menos de cinco de las que ponen en inminente peligro la vida... Torero sin estrella, ni en su propia Patria pudo lograr la aceptación definitiva de los públicos, muy merecida si en cuenta se toma su preponderancia como estoqueador puro, certero, valeroso, y buscada por él al no escatimar esfuerzo alguno, aún a costa de su sangre, generosamente ofrendada en aras de la fiesta..

domingo, 1 de julio de 2012

Cañitas, Cataluña y Luciano Cobaleda

Hace 65 años... y un mes

El anuncio de la alternativa de Luciano Cobaleda
La Vanguardia (Barcelona 01/06/1947)
Hoy hace un mes que se cumplieron sesenta y cinco años de la alternativa de Luciano Cobaleda en la Plaza Monumental de Barcelona. La recibió de manos de Curro Caro y atestiguó la ceremonia el diestro mexicano Carlos Vera Cañitas. El festejo por sí traspasa la mera efeméride del doctorado del que fuera  Ganadero de Toros de Lidia, miembro del Ejército del Aire de España, Licenciado en Derecho y Matador de Toros – creo que ese es el orden de los hechos – porque como lo comentaba hace un par de semanas, al final de 1946 se comenzaron a deteriorar las relaciones entre las torerías española y mexicana y así, a mediados de mayo de 1947, un grupo de toreros encabezados por Antonio Bienvenida, Luis Miguel Dominguín y Juan Belmonte Campoy – que no hicieron temporada aquí e invocaban falta de reciprocidad – declararon terminado el convenio que permitía que los nuestros actuaran allá y los hispanos aquí.

Manolete y otro grupo de toreros – que si vinieron a torear a México el invierno anterior – intentaron reparar las cosas y un par de semanas después, se declararon restablecidas las relaciones, situación que perduró algo menos de un mes, porque el 28 de junio de ese año se tuvo por definitivamente suspendido el intercambio y ese estado de cosas permaneció hasta 1951. Nuestros toreros que se quedaron parados allá – y acabaron tomando el camino de regreso – fueron entre otros Fermín Rivera, Antonio Velázquez, Carlos Arruza, Ricardo Torres, Manuel Gutiérrez Espartero y Antonio Toscano entre los matadores y los novilleros Pepe Luis Vázquez y José Antonio Chatito Mora. También Cañitas, que logró actuar catorce tardes antes de la ruptura, se quedó en la estacada y es así como pasa a ser personaje de esta historia.

Los toros

El encierro anunciado fue de la ganadería de Hijos de Pablo Romero, de los que al final de cuentas se lidiaron solo cinco, por haberse inutilizado uno en los corrales y fue sustituido por uno, salmantino, de don Vicente Muriel. De este particular encierro, cuenta lo siguiente Eduardo Palacio, cronista del diario La Vanguardia de Barcelona, en su edición del 3 de junio de 1947:

…seis buenos mozos de la vacada sevillana propiedad de los señores hijos de don Felipe de Pablo Romero, cuyas reses, procedentes de Gallardo y Vázquez, fueron cruzadas hace siete años con una parte de lo de don Clemente Tassara, sangre de lo de Gamero Cívico. La divisa es celeste y blanca. Desechóse en el apartado de la corrida uno de los toros sevillanos, substituyéndosele con otro del campo charro, ganadería de don Vicente Muriel, divisa encarnada y caña, bicho que fue el que rompió plaza. Era una res grande, gorda, y bien puesta de cuerna...

En el número de El Mundo Deportivo aparecido en la Ciudad Condal al día siguiente del festejo, el cronista A. de Castro resume así las características y comportamiento de los toros:

...Primero. – «Pajarito», Núm. 4, cárdeno, grandote y descarado de cuerna. Es de Muriel... El reserva, al primer puyazo deja enhebrada la vara y admite después el de Muriel otros tres lancetazos derribando al piquero en el primero... Segundo. – «Pichileto», Núm. 48, berrendo en colorado, capirote, grande y bien puesto de pitones... Empujando y recargando admite el Pablo Romero hasta seis varas... Tercero. – «Trillador», Núm. 30, negro bragado, largo y brocho... También este toro es duro y poderoso, toma seis varas y proporciona en dos sendos coscorrones a los del castoreño... Cuarto. – «Pañero», Núm. 70, negro meano, veleto y de peso como sus hermanos... También saca el bicho genio y poder y arremete codicioso seis veces a los caballos... Quinto. – «Espantoso», Núm. 10, cárdeno, astifino... Seis varas... Sexto. – «Espejuelo», Núm. 50, negro entrepelado, bragado y astifino... El de tanda mete el palo seis veces...

Carlos Vera Cañitas
De lo leído, aprecio varias cosas. Primero me llama la atención la afirmación de Eduardo Palacio acerca de un supuesto cruce hecho en 1940 por los señores Pablo Romero con ganados de origen Gamero Cívico vía Clemente Tassara. Lo malo en este caso, es que no cita la fuente de su información. Después, de la descripción de los toros hecha por De Castro, me resulta interesante la del segundo, berrendo en colorado y capirote, una clara reminiscencia del origen Gallardo – Cabrera de los toros hoy anunciados como Partido de Resina y por último, que entre los cinco que se lidiaron, solamente haya salido al ruedo uno solo de pelo cárdeno, cuando hoy en día, esa pinta es prácticamente la insignia de la ganadería.

Luciano Cobaleda Gajate

Curro Caro, leíamos arriba, le cedió los trastos a Luciano Cobaleda para dar muerte a Pajarito, número 4 de la ganadería de don Vicente Muriel. Ante ese toro, al que las crónicas del festejo consideraron uno de los mejores vistos hasta ese momento en la temporada barcelonesa – las mismas relaciones hablan de que el toro era ya famoso por haber sido sobrero en varios festejos ese mismo tramo de temporada –, el toricantano se mostró solvente y hasta con gusto para realizar las cosas, llegando al tendido y dejando en claro que el ser torero no era solamente un pasatiempo para él. La reflexión que hace José Martín Villapecellín en el citado número de Mundo Deportivo sobre su actuación es así:

…Cuando se toma la alternativa en una plaza de la responsabilidad de la de Barcelona, es preciso salir a torear como ha salido esta tarde Luciano Cobaleda; o para llevarse una oreja de la res vencida, muerta, o para llevarse una cornada grande... Hoy el gentío de pie ovacionaba a Luciano Cobaleda cuando iba con el cuerpo roto, camino de la enfermería, porque quiso hacer un quite lento, tan lento cómo va el agua de ese Tormes en su ensanche. Por exceso de dignidad, de una profesión que para Luciano Cobaleda es el más agradable recreo, no le dio tiempo de devolver los trastos a Curro Caro, pero el nuevo torero de Salamanca ya había triunfado apoteósicamente en el toro de su alternativa, dando la vuelta al ruedo… La faena de Cobaleda ha sido reposada, maciza, señorial. Faena campera, sin campo. Con olor a tomillo y sabor a aire de montañas en noche de media luna. Pases por alto, en lo más alto de la emoción, para una serie de tandas naturales con naturalidad de movimientos, en perfecta acción desganada. Pero lo mejor de este nuevo matador de toros, con ser todo muy bueno, es eso: la forma de matar los toros. En corto y por derecho y acusando una recia personalidad, pincha dos veces para agarrar media estocada de matemática perfección. Luciano Cobaleda ha tomado la alternativa y el bautismo de sangre. Justificados están los deseos que él tenía de torear en nuestra plaza...

Como apunta el relator, ya no saldría Luciano Cobaleda a matar al sexto, pues al salir a quitar en el segundo de la tarde, fue herido y pasó a la enfermería. El parte facultativo es el siguiente:

«El diestro Luciano Cobaleda sufre una cornada que le produce una herida inciso – contusa en la región antero – superior del muslo derecho, que interesa aponeurosis y produce desgarro de los abductores, de unos cinco centímetros de extensión por quince de profundidad. Pronóstico menos grave. Doctor Olivé Gumá.»
Para conocer mejor el paso por esta fiesta de Luciano Cobaleda Gajate, principalmente en su arista ganadera, les remito a una extraordinaria pieza escrita por Martín Ruiz Gárate, publicada en su Taurofilia y visible aquí.

Cataluña

Hoy se invoca la falta de taurinidad de Cataluña y de los catalanes. De la crónica del festejo que me tiene aquí, publicada en La Vanguardia, extraigo lo siguiente:

A la fiesta... acudió mucho público a las localidades de sombra y poco a las de sol. No creo que en esto último influyera el hecho de que en las cuatro capitales catalanas hubiese el domingo gestas taurinas: En Gerona actuaron Pepe Luis Vázquez, «Andaluz» y Llorente; en Lérida, «Cagancho» (padre e hijo), «Pedrucho», «Morenito de Valencia» y «Fuentes», y en Tarragona, Carceller, Bamala y «Frascuelo». ¡Vaya si hay afición en Cataluña!...

Agregaría, que Palacio omite señalar que en Gerona actuó también el rejoneador Balañá y que también en Palma de Mallorca se dieron toros, plaza que si bien no está territorialmente en Cataluña, si era parte de la esfera de influencia de la empresa de don Pedro Balañá Espinós.

Cañitas

Curro Caro
Carlos Vera Muñoz resultó a la postre ser el triunfador de la tarde. Le cortó una oreja a cada uno de sus toros a base de lucir y exponer enormidades en el segundo tercio y de pelearse con los toros en el último, como siempre fue su signo. Y se lo llevaron en hombros por la entonces llamada Avenida de José Antonio. Pero antes del triunfo, su presencia fue bien recibida en la Monumental de Barcelona, según se lee en la crónica de Eduardo Palacio, titulada Yerro enmendado:

…Lo cierto y positivo es que los malos entendidos se han aclarado y que desde el domingo pueden los mejicanos pisar nuestros circos. A ningún «aficionado» de España habrá, pues, sorprendido que fuera el señor Balañá el primero que incluyó en un cartel a un diestro azteca...

Ya delante de los toros, Cañitas hizo valer su repertorio e intentó poner los medios para hacer perdurar un restablecimiento de relaciones que se veía endeble – y que a los pocos días se vería que así era – como lo relata la misma crónica citada:

…El mejicano «Cañitas» salió eufórico a la Monumental, comportándose cordialísima y cortésmente con la «afición» y sus compañeros, como verá el que leyere. En sus dos toros derrochó valor, hecho que sirvióle en diversas ocasiones para salvar su no muy extenso arte; banderilleó guapa y soberbiamente ambos cornúpetas, amenizó la música sus faenas de muleta, pasaportando su primer enemigo de un estoconazo en las agujas y el otro de un volapié en la cruz y hasta la cruz. Cortó orejas en entrambos toros, dio sendas vueltas al ruedo recogiendo cigarros y ramos de flores, salió a los medios, incluso después de banderillear, y vio escoltada, en suma, toda su actuación por grandes ovaciones... Y vamos con la cordialidad y la cortesía del valentísimo diestro azteca. Cuando tocaron a matar en su primer toro, el muchacho, antes de brindar a la multitud, destocóse ante: el palco presidencial y dijo: «Saludo al señor presidente y grito con el alma: ¡Viva España!, y ¡Viva Méjico!» Después, cuando el clarín ordenó comenzar el último tercio en el quinto toro, «Cañitas» fue al encuentro del único espada que había en el ruedo, que era Curro Caro, brindóle su actuación y estrechóle efusivamente en un abrazo que simbolizaba el cariño de los diestros mejicanos a todos sus compañeros españoles...

Al comentar las incidencias de la lidia del sexto, que Curro Caro mató por la cornada sufrida por Luciano Cobaleda, en su crónica, Eduardo Palacio le reprocha el no haber correspondido al brindis de Cañitas, calificándolo de una falta de cortesía. Así lo cuenta:

…debe saber Curro Caro que, entre las varias cosas en que no se puede aventajar a los españoles, es en la cortesía con los extranjeros, y si se está en Barcelona, que, según Cervantes, es el archivo de ella, menos todavía… Por eso, por estar aquí ese archivo, terminar la corrida, echarse el público al ruedo, tomar a «Cañitas» en hombros, pasearlo así en derredor del anillo y sacarlo de tal guisa a la calle, fue todo uno. Yo vi el grupo desembocar en la Avenida de José Antonio, y vi cómo la gente se paraba a aplaudir al diestro, aun no habiendo mucha parte de ella asistido a la corrida, y pensé para mi capote que el glorioso manco, que en todo tenía razón, habría gozado al columbrar, desde la mansión de su gloria literaria, cómo el pueblo remediaba gentilmente la falta de cortesía cometida con un extranjero. En definitiva – habrá pensado – así fue, es y será siempre España…

Curro Caro pasó diríamos, con discreción esa tarde.

Así fueron los sucesos de hace sesenta y cinco años. Tres hechos, a mi juicio, dignos de ser recordados.

domingo, 3 de julio de 2011

Con mi invitación a su lectura

Y mi disculpa por delante

Perdóneseme por hacer este intento de parangón, pero en este caso creo que sirve aunque devenga de mi (de) formación profesional. Y es que hay derechos que derivan de la naturaleza y hay derechos que tienen por único origen la llamada voluntad del legislador. En el caso de Barcelona y de Cataluña toda (con “ñ”, en español), estamos delante de un ejemplo claro de una de esas situaciones en las que la mala voluntad de esos legisladores, privan de algo que por su naturaleza es pertenencia de una comunidad; la tauromaquia.

De 1914 a 1923, Barcelona tuvo el honor de ser la única ciudad en el mundo que tenía tres plazas de toros que podían considerarse de primera categoría en funcionamiento y lo más importante, que en un mismo día, se daban festejos al menos en dos de ellas en muchas ocasiones. Después, de 1923 a 1977, fue de las pocas en las que funcionaron dos plazas, en las que también se ofrecían festejos a la par. El resultado de todo esto, es que en el Siglo XX, la ciudad española en la que más festejos taurinos se ofrecieron, fue precisamente Barcelona, lo que hace innegable que en lo taurino, la capital catalana y sus gentes tengan una unión indefectible, mancillada quizás en los últimos tiempos por el manejo descuidado de las cosas desde el ángulo empresarial y la actitud irrespetuosa hacia la fiesta y la afición que han observado los estamentos profesionales de esto, pero eso no destierra la afición natural que hay en el ciudadano común de Cataluña y de Barcelona, que en cuanto se le ofrece un espectáculo con visos de dignidad, acude a la Plaza Monumental de Barcelona (la única que le han dejado en pie), a ejercer el derecho que por naturaleza tiene y que un grupúsculo pretende quitarle.

A lo que vine

José Luis Cantos Torres es un catalán que es aficionado a esta fiesta. Y por sus hechos, considero que se ha propuesto reivindicar el derecho al que me he referido en la parrafada anterior. Y no lo hace en la arena de la política, ni en el foro del tribunal. Se vale del método más claro y contundente para dejar sentada la afición de un pueblo, un método que consiste en recurrir a la evidencia de los hechos ya consumados, reconocidos por la historia y por lo tanto, imposibles de ser rebatidos.

La Monumental de Barcelona. De Joselito El Gallo a Manolete, 1914 – 1947, apenas presentado el pasado 17 de junio en Barcelona y llegado a mis manos doce días después, es un minucioso recorrido por el primer tercio de la primera centuria de existencia del Coso de la Calle de la Marina, de la Plaza de las Cuatro Cúpulas, como José Luis Cantos la llama con admiración respetuosa, planteándonos a los lectores los datos esenciales y destacados a partir de su apertura como la Plaza del Sport (denominación que toma de la sociedad que se constituyó para lograr su edificación) y hasta su posterior transformación en la actual Plaza Monumental de Barcelona.

No debo dejar de lado el hecho de que el corazón de la obra son las efemérides. José Luis recoge en ella las más memorables actuaciones de los diestros que entre 1914 y 1947 vienen a representar en cierto modo, la argamasa de lo que sería el edificio de la afición taurina barcelonesa. Repasar el tránsito por ese redondel de Joselito, Rafael, Belmonte, Gaona, Luis Freg, Armillita, Marcial Lalanda, Chicuelo, Carnicerito, Manolete, Arruza, Cañitas, los Dominguín o los Bienvenida ante toros de Sánchez Cobaleda, Clairac, Pablo Romero, Concha y Sierra, Julián Fernández, Soler o Atanasio Fernández, representa el penetrar en una época en la que se generó el tránsito a lo que hoy se llama el toreo moderno, pero también y visto desde este lado del mar, se observa una plaza en la que un empresario visionario hacía los primeros ejercicios quizás, de lo que hogaño llamamos globalización, porque Pedro Balañá Espinos fue un incansable promotor de toreros mexicanos y allí están en el libro las fechas, los carteles y los resúmenes de las corridas para atestiguarlo. Y más de alguno de los nuestros entró a España por Barcelona y fue ídolo en la Ciudad Condal. Más no solo se recuentan festejos taurinos, sino otros fastos y hechos que no siendo agradables, merecen ser recordados, porque son el cimiento de la taurinidad de Barcelona, por su íntima relación con la Monumental y su existencia, tales como las diversas publicaciones taurinas que se generaron en el lapso de tiempo al que se refiere la obra.

Pero creo que aquí voy a dejar esta relación. No es de justicia, ni para la obra, ni para el autor, que les largue aquí otra parrafada con un detalle profundo sobre el contenido del libro, porque de lo que se trata, es de invitarles a que lo adquieran y a que lo lean, dado que es la única manera en la que tendremos la certeza de que José Luis Cantos podrá continuar su faena hasta el tercio final, que entiendo culminará con el centenario de la Monumental el año 2014. Afirmo esto, porque según su propio dicho, escribe sin subvención o patrocinio alguno y ese calvario se supera solamente con la revolvencia de la obra ya publicada.

Lo que yo puedo garantizarles, es que La Monumental de Barcelona. De Joselito El Gallo a Manolete, 1914 – 1947, es uno de esos libros que no se caen de las manos, de allí que logré leerlo de cubierta a cubierta en un breve espacio de tiempo. Además, tiene la ventaja añadida de ser una obra de consulta extraordinaria e indispensable para el lapso de tiempo que cubre en la historia taurina de Barcelona y de su plaza de toros.

Destaco también que La Monumental de Barcelona. De Joselito El Gallo a Manolete, 1914 – 1947 se publica mediante un novedoso sistema llamado impresión por demanda o print on demand (POD), lo que implica que se vuelve más asequible en costo en cualquier lugar del mundo, pues se reducen sus costos de envío, carece casi de gastos de almacenaje, etc.

Por último, doy mi sincera enhorabuena a José Luis por haber logrado esta publicación y le invito a seguir adelante con su labor de investigación, pues al menos en mi persona, tiene a alguien en espera ya de la siguiente etapa de esta historia.

domingo, 20 de marzo de 2011

En el centenario de Armillita III

25 de marzo de 1928: Armillita recibe su alternativa española en Barcelona

Juan Armillita cede los trastos a
su hermano Fermín (25/03/1928)
Antonio Posada había hecho matador de toros a Fermín Espinosa Saucedo en El Toreo de la Condesa el 23 de octubre de 1927, llevando como testigo al Orfebre Pepe Ortiz. El trianero le cedió al toro Maromero de San Diego de los Padres y el nuevo matador de toros cerraría el festejo triunfando al cortarle el rabo a Coludo, toro que brindó a Rodolfo Gaona. Armillita Chico tenía 16 años, 5 meses y 20 días de edad.

Tras de concluir la temporada mexicana, viaja a España con su hermano Juan, a la sazón matador de toros desde 4 años antes, con la finalidad de hacer campaña allá y es así que su apoderado, Victoriano Argomaníz le pacta la necesaria alternativa válida en ruedos hispanos para una plaza en la que siempre gozaría el torero de la mayor consideración, la de Barcelona. El motivo de tener que tomar una nueva alternativa, más que confirmar la ya obtenida, lo explica así don Luis Ruiz Quiroz:



Antes, las alternativas no españolas no tenían validez en España y los matadores de toros extranjeros tenían que tomar la alternativa en su primera actuación en cualquier plaza de la península... En el primer convenio taurino entre mexicanos y españoles de julio de 1944 se pactó que quedaba reconocida la antigüedad de las alternativas tomadas en la plaza “El Toreo” de la ciudad de México a partir del 18 de julio de 1936... En febrero de 1951 se firmó el segundo convenio entre toreros mexicanos y españoles y la cláusula 3 dice lo siguiente: “Las clasificaciones hechas en México y España de los matadores de toros se respetarán mutuamente por las Asociaciones de Toreros de ambos países”... A partir de entonces las autoridades taurinas españolas han reconocido validez a todas las alternativas mexicanas...

Armillita escribió poco antes de su muerte un esbozo de memorias, las que concluyen prácticamente en la víspera de esta alternativa y sobre este particular cuenta lo que sigue:

El 13 de marzo de 1928 llegamos a Madrid… lo primero que hicimos fue ir al sastre de toreros, un tal “Rubio de las Monteras”, para que me probara el traje de torear que tenía yo que vestir el día de mi alternativa en Barcelona. Era precioso, azul plumbago y oro. Allí mismo me ajuaree (avié) de capotes, muletas, zapatillas, medias, todo nuevecito, también montera que no podía faltar desde luego. Para las camisas estuvimos en la Casa Quiroz… No se preocuparon de llevarme a una tienta ni nada parecido, para que antes de debutar me diera cuenta más o menos como era el ganado español, Solo me tocó ver una corrida de Beneficencia a los pocos días de llegar. Torearon Marcial Lalanda, Villalta, Fuentes Bejarano y Niño de la Palma. No se me olvida un toro colorado que toreó Villalta, como se arrimó y cómo lo mató, ¡qué bárbaro! Asustado estaba yo nada más de pensar que tenía que vérmelas yo con esos toros y aquellos toreros de España…

Allí concluyen los apuntes del Maestro, que apenas doce días después de bajar del barco, estaría recibiendo de nueva cuenta, la dignidad de matador de toros en la Plaza Monumental de Barcelona.

Inserción en el número 87 del semanario barcelonés La Fiesta
Brava
, relatando la alternativa de Armillita

El cartel del domingo 25 de marzo de 1928 se integró con toros salmantinos de Antonio Pérez de San Fernando, para Juan Espinosa Armillita, el valenciano Vicente Barrera y Fermín Espinosa Armillita Chico que recibiría la alternativa, insisto, por segunda ocasión, dado que por una cuestión que califico de meramente administrativa, la recibida en El Toreo el mes de octubre anterior, no era reconocida por válida.

¿Qué ocurrió en el festejo? He encontrado dos versiones de lo ocurrido en la plaza barcelonesa. La primera, con la ventaja de la inmediatez, apareció en el número 86 del semanario La Fiesta Brava de Barcelona, publicado el 30 de marzo de 1928, y la relación que hace el cronista Civil, es en lo medular la siguiente:

Armillita Chico, el chaval que en diciembre cumplió 16 años, el mejicano que allá en su tierra armó una revolución y en el que tantas esperanzas tiene la afición Azteca, ha tomado la alternativa en Barcelona. Veamos su primera actuación ante el público hispano… Ni elegido, pudo soñarse en un toro tan pastueño, para su alternativa; llamábase el bicho Bailador y a fe que nada tenía de aficiones terpsicorescas, suave, tranquilo y nobilísimo tomó la punta del capote de Magritas, quien se lo presentó al neófito, instrumentando Fermín unas preciosas verónicas que fueron oleadas, hizo asimismo un precioso quite que fue ovacionado, puso un par de banderillas con valentía y buen estilo y previa la ceremonia emocionante de entrega de trastos por su hermano, el tradicional abrazo y un beso fraternal, brindó a la presidencia y se enfrentó con su enemigo… Dio cuatro pases tranquilos, dominador, valiente y al iniciar otro cae en la cara perdiendo los trastos, al quite Barrera y Armillita, aunque en honor a la verdad la muleta caída y movida por el viento hizo el verdadero quite, levantóse encorajinado el muchacho y siguió muleteando muy valiente y artista, entrando guapamente a volapié pinchando en hueso, luego una estocada alta, pero, con algo de tendencias que hizo rodar al toro; ovación grande muy merecida, y vuelta al ruedo… El último de la tarde, fue ya de la otra mitad, por lo que, por más que quiso Armillita chico lucirse, no logró su objeto gracias a la sosería del toro y al fuerte vendaval, que se había desencadenado; no obstante estuvo valiente y sumamente voluntarioso, tanto con la muleta como con el capote. Bien colocado en el ruedo y muy oportuno en los quites, uno de los que hizo faroleando entre aplausos unánimes de la concurrencia. En conjunto una muy buena actuación del mejicano petit, quien queda ya catalogado entre los Ases de la torería...

La segunda versión es la que aparece en el número 351 de la revista valenciana La Reclam Taurina, de Manuel Soto y Lluch, del 31 de marzo del mismo año, donde aparece una crónica firmada por Pascual Cardona, en la que se señala lo siguiente:

No podrá quejarse Fermín de lo que le deparó la suerte para su debut en España: un toro bonito, alto de agujas, alto, gacho y apretado de defensas, y sobre todo (ahí está la madre del cordero), noble y bravo. Afectado el imberbe muchacho por el debut, lo toreó valiente de capa, ciñéndose en algunos lances y no mandando lo suficiente, por lo que el noble animal le comía terreno. Lanceó, al quitar, más a nuestro gusto. Cogió palos y clavó al cuarteo un par caidillo y desigual, sin grandes primores de ejecución. Después del ceremonial de entrega de trastos, abrazos, besos, etc., etc., se encaró el chiquillo con el de Pérez, que estaba ideal. Le hizo una faena con ambas manos, variada y valiente, pero efecto de codillear un tanto, le achuchó varias veces el noble animal. Una de ellas cayó ante la cara del bruto, metiendo oportunamente el capote Barrera. Decidido, pinchó hondo la primera vez, recetando luego una estocada traserilla, algo tendenciosa, que fue suficiente. Muchas palmas. El toro se llamaba “Bailador” y tenía pelaje negro. Datos para la historia… Más terciado y sin estilo su segundo, no le permitió lucirse con la capichuela, y anotamos en su haber solo la voluntad. El viento molestaba de lo lindo. Le muleteó reposado y doblándole bien. Un metisaca, dos pinchazos y una buena estocada. Acertó a descabellar al tercer golpe. Fue despedido con palmas de simpatía. El muchacho tiene figura y detalles de buen torero. Creemos que cuando lleve toreadas varias corridas y se dé cuenta del nervio que tiene el toro español, muy distinto al de su tierra, le lucirá más su trabajo. Hoy por hoy, con lo hecho con el lote que le deparó la suerte el día de su debut, creemos a ojos ciegos que los mexicanos han exagerado unas miajas. El 22 del próximo mes volverá a torear en esta. Dejamos para entonces nuestra opinión definitiva...

Como se observa, esta crónica de Pascual Cardona se expresa con más reservas y con menos voluntad hacia el toricantano, aunque sin dejar de reconocer que el clima afectó su actuación y que tiene lo que hoy dirían las crónicas buenas maneras, por ello, se reserva un prudente beneficio de la duda hasta su próxima actuación, misma que, precisamente por los elementos, se suspendió hasta mejor oportunidad.

La realidad es que a partir de la cesión que Juan Espinosa hizo a su hermano Fermín del toro Bailador de don Antonio Pérez de San Fernando ese día, se inició una carrera que le llevó a ser uno de los más importantes toreros de la historia.

En ese momento Armillita Chico aún no cumplía los 17 años de edad y esta alternativa prácticamente marcó el inicio de una carrera en la que, como dijera Leonardo Páez:

…Fermín Espinosa Saucedo supo equilibrar, a su aire, la miseria de ser hombre con el prodigio de ser hombre, y provocar en quienes los aclamaron y en quienes, los seguimos admirando, un orgullo profundo como aficionados pensantes a la misma Fiesta que ellos tanto amaron y a la que tanta grandeza dieron…

Hoy, aunque con unos días de adelanto, debido a que en estas fechas se acumulan varios acontecimientos importantes, recuerdo este hecho histórico en su biografía, en el año del centenario de su natalicio.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cataluña: la solución está en los tribunales

Plaza Monumental de Barcelona
Foto: Sergi Larripa
Hoy que comienzo a escribir esto, hace un mes que el Parlamento de Cataluña aprobó la reforma al artículo 6º de la Ley de Protección a los Animales que impide la celebración de festejos taurinos en el territorio de la Generalitat. Me tomó tiempo decidirme a escribir y publicar algo sobre este asunto, porque la mayoría de las informaciones que se generaron a su alrededor eran una mezcla de argumentos viscerales de taurinos versus antitaurinos o argumentos políticos casi siempre sesgados y casi ninguno con contenidos encaminados a esclarecer las implicaciones y las consecuencias jurídicas del asunto.

Quizás en esta ocasión les esté presentando algo en lo que la Fiesta aparente ser un tema marginal, pero mi (de) formación profesional me invita y diría, me obliga a expresar, con las limitaciones que me impone el escaso conocimiento que tengo de la legislación y de la operación del sistema jurídico español, pero su coincidencia con el nuestro, en cuanto a su común origen romano – germánico, me da las bases para poder intentar interpretar el sentido de algunos textos legales que considero que la reforma antes aludida pasa por alto.

Me faltaría también conocer el sentido de la interpretación que de esa legislación ha hecho la Jurisprudencia, pero creo que no se puede apartar mucho de lo que la recta razón y el sentido de la propia Ley nos puede indicar, así que espero que esto les resulte de interés, a pesar de su extensión y del lenguaje técnico que por momentos pudiera utilizar.

El paripé de los de la púrpura

A los pocos días de la aprobación de la reforma, los purpurados de esto anunciaron que buscarían reunirse con la Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. En una jugada sagaz de la Ministra, después de unos días de que le fuera pedida la audiencia, anunció que recibiría a una delegación de toreros en los primeros días de este mes de septiembre. Tras de saberse que serían recibidos por la funcionaria, los de la púrpura se envalentonaron y anunciaron que pedirían ser recibidos por el Presidente Rodríguez Zapatero. A esa bravata por supuesto que no recibieron respuesta.

Como en el ruedo, las figuras optaron por la comodidad, por buscar una solución que no tiene posibilidad alguna, como es la política. Por un lado, la señora González Sinde no tiene atribuciones para resolverles su problema y en el estado actual de cosas, tampoco creo que se tire al ruedo a comprar un problema que no es suyo. Cuando más, reiterará su afición a los toros, su voluntad de que se respeten los derechos de todos y su deseo de que este entuerto se resuelva de una manera correcta para todos los involucrados en él.

El señor Rodríguez Zapatero seguramente ni la cara dará. Ya pintó su raya – decimos aquí en México – casi exigiendo que no se politizara este asunto. Entonces, se desmarcará del mismo y ni recibirá a los involucrados, así como tampoco procurará solución alguna al problema – jamás se para en una plaza de toros con motivo de un festejo taurino – porque simplemente no le interesa, no es motivo de su agenda y en cierta medida, es una especie de instigador del mismo.

Los purpurados lo que buscan al final, es salir en la tele, en los papeles y quizás… hasta en las revistas del corazón… tomarse la foto y poder contar a sus nietos que ellos hicieron hasta lo indecible por remediar lo irremediable, pero que no fue posible, a sabiendas de que lo que pretenden, no tiene viabilidad. Sin embargo, el despliegue mediático que tendrá, les dejará dividendos, independientemente de sus nulos resultados.

La Constitución Española de 1978

Constitución Española de 1978
Foto: miguelazo 84
Es esta una de las leyes fundamentales paradigmáticas del Estado moderno. Lograda a través de un proceso que abarcó la etapa legislativa y que culminó con el referéndum de la población, evitó aquél sambenito que Maurice Joly pone en boca de Nicolás Maquiavelo en su diálogo infernal con Montesquieu: ...nos encontramos en Europa; mi constitución es presentada en bloque y es aceptada en bloque... En este caso se aceptó por la representación popular y después por el pueblo mismo.

La Constitución de 1978 resulta ser la ley suprema y fundamental de España. La supremacía y la fundamentalidad de toda constitución es explicada por Jorge Xifra Heras, quien en su día fuera profesor de la Universidad de Barcelona, de la siguiente manera:

Este carácter fundamental que concede a la constitución la nota de ley suprema del Estado, supone que todo el ordenamiento jurídico se encuentra condicionado por las normas constitucionales, y que ninguna autoridad estatal tiene más poderes que los que le reconoce la constitución, pues de ella depende la legitimidad de todo el sistema de normas e instituciones que componen aquél ordenamiento.
Eso significa que cualquier disposición jurídica emitida en el ámbito del Estado deberá sujetarse al texto, al espíritu y al mandato de la ley fundamental y cualquiera que la contradiga en alguno de esos sentidos, necesariamente deberá ser dejada sin efecto, en tanto no se ajuste a lo que ese texto legal supremo prescribe.

Pues bien, en el caso específico de la Constitución Española de 1978, se reconocen como derechos y deberes fundamentales de los españoles entre otros, los siguientes:

• Derecho a la libertad, justicia e igualdad (Art. 1º)
• Unidad del Estado y la Autonomía de las nacionalidades y las regiones (Art.2º)
• La sujeción de ciudadanos y autoridades a la Constitución y a las leyes (Art. 9º)
• El deber de las autoridades de promover las condiciones para la libertad y la igualdad de las personas (Art. 9º)
• La inviolabilidad de los derechos fundamentales de las personas (Art. 10º)
• Derecho a la libertad ideológica y religiosa (Art. 16º)
• Derecho a la libre difusión del pensamiento y a la libre creación artística, mismo que no puede ser restringido de ninguna manera (Art. 20º)
• Derecho a la libre asociación (Art. 20º)
• Derecho a la tutela judicial efectiva (Art. 24º)
• Derecho y deber de defender a España (Art. 30º)
• Derecho al libre acceso a la cultura (Art. 44º)
• Derecho y deber de disfrutar y conservar el medio ambiente (Art. 45º)
• Derecho y deber de conservar el patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España, bajo pena de sanción penal cuando se atente contra ellos (Art. 46º)
Como podemos ver, de la selección que aquí les presento, resulta una serie de cuestiones que se pueden aplicar al problema del ya llamado 28 – J y que son, desde mi punto de vista, los que realmente merecen ser atendidos, más que la visita a Ministros y Presidentes, los que insisto, solamente expresarán su solidaridad, pero en momento alguno harán algo efectivo para solucionar el problema, porque la corrección política así se los aconseja.

La Fiesta de los Toros y la noción de Cultura

Una frecuente materia de debate entre los que tienen afición por los toros y los que no la tienen, es en el sentido de que si esta Fiesta es una manifestación cultural. No pienso entrar al pseudo – debate en torno a la sangre, el maltrato y demás parafernalia que se invoca para entrar a discusiones sin final, en las que las tripas terminan trepándose a los sesos y nadie sale ganando – bueno, los que más gritan creen que ellos lo hicieron –, en este caso, voy a esgrimir exclusivamente los argumentos de la Ley, que creo que en el caso, son de la suficiente claridad para demostrar que dentro de la legalidad vigente en España, la Fiesta de los Toros es una manifestación cultural y artística.

El 25 de octubre de 2006, el Estado Español ratificó la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial promovida por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés) y para elevarla al rango de legislación interna, en los términos del Capítulo Tercero del Título III de la Constitución. Su posición en el orden interno, será exactamente debajo de la Ley Fundamental y por encima de las demás leyes ordinarias, por su propia naturaleza.

La Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el lunes 5 de febrero de 2007 y del mismo se pueden desprender algunas cuestiones interesantes que devienen en deberes para el Estado Español en consonancia con los deberes que el texto constitucional le impone:

Se entiende por «patrimonio cultural inmaterial» los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas – junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes – que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural.

Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.
Esa es la definición contenida en el artículo 2º de la referida Convención y que a su vez se sustenta también en una recomendación de la Asamblea General de la propia UNESCO, del 15 de noviembre de 1989, titulada como Recomendación sobre la Salvaguarda de la Cultura Tradicional y Popular, en la que se define como Cultura Popular lo siguiente:

La cultura tradicional y popular es el conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundada en la tradición, expresada por un grupo o por individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en cuanto expresión de su identidad cultural y social; las normas y los valores se transmiten oralmente, por imitación o de otras maneras. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, la artesanía, la arquitectura y otras artes.
 De los dos párrafos transcritos podemos desprender la validez de la definición de la Fiesta como Cultura, pues es indudable que es una expresión reconocida por el pueblo de España – y por muchos otros pueblos herederos suyos también – como inherente a su historia y a su identidad, que tiene sus particulares espacios de expresión, es recreado constantemente y sus normas y tradiciones se transmiten oralmente y por otros medios.

Esto es Derecho Positivo porque fue aprobado por el Órgano Legislativo constituido, es Derecho Vigente porque fue promulgado oficialmente por el Jefe del Estado y porque la Convención Internacional de la que emana no ha sido denunciada, así como tampoco ha sido abrogada la disposición interna que le da validez en el ámbito interno español. Igualmente, he de hacer notar que el texto publicado en el BOE no difiere del original aprobado por la Asamblea General de la UNESCO, lo que implica que España no hizo reservas a su contenido. Entonces, legalmente, en España, los Toros son Cultura y lo demás que se diga, son apreciaciones meramente subjetivas, dignas de respeto, en cuanto en ese ambiente se expresen, por lo que aquí cobra aplicación el latinajo aquél de dura lex, sed lex...

Por eso, la aprobación de la reforma a la Ley de Protección a los Animales de Cataluña del 28 de julio pasado, deviene, a mi juicio, en una violación directa diversos a los derechos fundamentales descritos arriba:

• Al contenido en el artículo 20º, referido a la libre creación artística, dado que con la prohibición de celebrar festejos taurinos en la Comunidad Catalana, se impide esa forma de creación.
• Al contenido en el artículo 44º, dado que se impide a los que ejercen la tauromaquia el expresarse en su actividad cultural y de igual manera, a los que disfrutamos de esa clase expresión artística, el apreciarla. Ejecutantes y diletantes tenemos el derecho fundamental a ello y eso deriva del propio texto de la Constitución.
• Al contenido en el artículo 46º, al permitir el expolio de una parte del patrimonio cultural inmaterial del pueblo de España.
• Por vía de consecuencia se violan los derechos fundamentales contenidos en los artículos 1º, 9º y 10º de la propia Ley Fundamental, pues al impedir el goce de los dos derechos anteriores, se restringe la posibilidad de gozar de los derechos de igualdad y el Estado falta a su deber de facilitar las condiciones a los ciudadanos para acceder a la libertad y a la igualdad, así como falta a su deber de garantizar la inviolabilidad de los derechos fundamentales.
Debo insistir que esta interpretación la hago exclusivamente a partir de la letra de la ley, que me falta el acceso a una base sistematizada de datos con los criterios de los Tribunales Españoles acerca de estas materias, pero también reitero que la recta interpretación de los textos legales no puede ser muy diferente de lo que esas instancias jurisdiccionales pudieran haber resuelto, a menos de que en lugar de hacer justicia, a esos Tribunales les hubiera dado por hacer ciencia.

Escribe el constitucionalista mexicano don Felipe Tena Ramírez:

La supremacía de la constitución es el principio angular de todo sistema de gobierno. La constitución debe ser la norma suprema de conducta para todos los poderes y de todos los funcionarios. A ella deben ajustar sus actos todos, de suerte que antes de decidirlos deben cerciorarse de que están apegados a la ley suprema… La defensa de la constitución debe levantarse frente a los poderes públicos, cuyas limitaciones son el objeto de la propia constitución.
Así pues, en defensa de su supremacía, se deben de reclamar jurisdiccionalmente las violaciones que le representa la reforma del pasado 28 de julio al artículo 6º de la Ley de Protección a los Animales de la Generalitat de Cataluña.

El Estado Español y Cataluña

Creo que no falto a la verdad si afirmo que es tradicional la idea de que Cataluña pretende separarse del resto de España desde hace mucho tiempo y que ahora, en esta especie de nuevo orden dado por la Constitución de 78, los más recalcitrantes catalanistas han interpretado la Autonomía Estatutaria más como soberanía, siendo que en lo jurídico y en lo político, ambos términos – autonomía y soberanía – tienen significado profundamente diferente.

El segundo inciso del artículo 149º de la Constitución de España, al referirse a la distribución de competencias entre el Estado Español y las Autonomías, retiene como deber del Estado lo siguiente:

Sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el Estado considerará el servicio de la cultura como deber y atribución esencial y facilitará la comunicación cultural entre las Comunidades Autónomas, de acuerdo con ellas.
Sentado ya que la Fiesta de los Toros es en términos de Ley una expresión Cultural, resulta que es, por mandato constitucional, deber y atribución esencial del Estado y aunque en los términos del propio texto fundamental éste ha transferido competencias a las Comunidades Autónomas (BOE 24 de diciembre de 1992), el Estado Español se reservó expresamente la facultad de dictar las normas que regulen los espectáculos taurinos (Art. 8º de la Ley Orgánica 9/1992 de transferencia de competencias a Comunidades Autónomas que accedieron a la autonomía por la vía del artículo 143 de la Constitución).

En ese sentido, y teniendo en cuenta la reserva expresa que contiene esa disposición, la reforma es contraria al inciso 1º del artículo 149 de la misma Constitución, que deja en exclusiva al Estado la regulación las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.

En ese sentido, deberemos entender, en un recto sentido, que regular no significa prohibir, como bien lo señala el Notario y jurista mexicano Bernardo Pérez Fernández del Castillo:

La regulación es la búsqueda del equilibrio… entre el concepto de libertad y el de seguridad. Por tanto, el regulador se halla en el centro de una actividad o transacción: busca el equilibrio; da seguridad y limita los riesgos entre los diferentes actores.
Entonces, aunque las disposiciones relativas a la organización y funcionamiento de las Autonomías no estén en la parte dogmática de la Constitución, resulta que al dejarse de observar en perjuicio de la ciudadanía cuando se prohíbe algo – en este caso, la celebración de festejos taurinos –, devienen violaciones a otros derechos fundamentales, mismos que pueden ser reclamados jurisdiccionalmente.

Otras cuestiones constitucionales

El artículo 155º de la misma Constitución le impone al Estado el deber de exigir a las Comunidades Autónomas la observancia del texto fundamental y le proporciona los lineamientos fundamentales para llegar, hasta al capítulo de la ejecución forzada, en caso necesario, con la intervención del Senado.

Y es que el Estado tiene que velar por una cuestión importante, trascendente, que está plasmada en el numeral 139º de la Ley Máxima, que dice que todos los españoles tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones en cualquier parte del territorio español. La paradoja aquí estriba en que los españoles de Cataluña, al menos en teoría, ya no tendrán, a partir de 2012, el derecho de asistir a los toros si les place, debido a una arbitraria decisión de su Parlamento.

El problema aquí es el siguiente: El Jefe del Gobierno, el inefable señor Rodríguez Zapatero, – sí, el que pidió que no se politizara este asunto – es quien tendría prima facie, que requerir a Montilla y sus muchachos que entren en reculativa con su legislación, dado que no se sujeta a la Constitución. Pero seguramente, como eso no le parecerá políticamente correcto, hará mutis y esperará que pasen los días y los meses, que se diluya en la memoria colectiva y que le dejen en paz.

La prohibición y El Rey

El médico Carlos Crivell escribía que se debía dejar al Rey fuera de este asunto. Creo que no es así. Don Juan Carlos I (quien por cierto, entre los títulos nobiliarios que detenta, está el de Conde de Barcelona) es uno de los signos de unidad de la España moderna y fue uno de los factores que lograron que la Constitución y el Estado de Derecho cristalizaran después de la muerte de Franco.

Yo creo que así como después de que murió el dictador, fue a Barcelona y se dirigió a los catalanes en su lengua, tendiendo un puente para aglutinar a una España que se podía desmoronar en esos días de incertidumbre, hoy debe regresar a la Ciudad Condal y hablarles en castellano de este y otros asuntos y recordarles que pese a todo, primero son españoles y después, catalanes y dentro de ese estado de cosas, recuperar el respeto a una tradición española, catalana y mediterránea que solo unos cuantos obcecados pretenden negar en estos tiempos que corren.

Terminando

Monumento a la Constitución de 1978
Foto: Luis García
Me he metido en un berenjenal, lo reconozco. Confieso que no conozco a profundidad la legislación propia de España sobre el tema, así como tampoco la interpretación judicial de ella (y acepto las consecuencias de mi atrevimiento). Se me ha quedado en el hipotético tintero el análisis de disposiciones como la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (BOE 12 de febrero de 2007); los Reales Decretos sobre la creación de la Medalla al Mérito en las Bellas Artes (BOE 16 de febrero y 7 de septiembre de 1979) o el Real Decreto 1435/1985 (BOE 14 de agosto de 1985) que se refiere a los toreros como artistas que trabajan en espectáculos públicos, pero no es mi objetivo el preparar una demanda judicial, sino simplemente establecer una postura en el sentido de que al ser la Fiesta de los Toros una manifestación cultural, su prohibición a pretexto de lo que sea, es violatoria de derechos fundamentales y debe ser reparada por las instancias judiciales conducentes.

Insisto en que debe ser por la vía judicial, pues los derechos públicos subjetivos que la Constitución concede, son vinculatorios para todos los poderes públicos (Art. 53º) y esos derechos solamente pueden ser regulados por el Estado, es decir, el Estado no los puede suprimir, sino solo facilitar su ejercicio, mas nunca impedirlo ya que como dice ese mismo precepto fundamental: El reconocimiento, el respeto y la protección de los principios reconocidos en el Capítulo Tercero informarán la legislación positiva.

De allí que haya, desde mi punto de vista, violaciones a los derechos fundamentales de los ciudadanos individualmente considerados y de los estamentos taurinos en su carácter de colectivos profesionales y en esa tesitura, indudablemente que deberán tener expedita la vía jurisdiccional para reclamar el ataque a esos derechos básicos que les asisten, en un caso por el mero hecho de ser personas y en el otro, por el hecho de dedicarse a una actividad determinada.

Por eso afirmo que el camino que han escogido los purpurados seguramente les dará lucimiento momentáneo y publicidad gratuita, pero creo que ningún resultado tangible. Lo que deberían estar haciendo ellos y los demás que tienen intereses en esta Fiesta, es empezar a buscar a un jurista que postule su causa en el Tribunal que corresponda. Y si les gusta la política, pues a iniciar el cabildeo indispensable para encontrar a los 50 senadores – los que tienen una Asociación Taurina y ésta una bitácora  – que hagan el pool que vaya al Constitucional a iniciar también la causa allí y a exigir el respeto al derecho que todos los ciudadanos tienen a la justicia pronta y expedita, haciendo caso omiso de lo que dijo en la tele Federico Arnás el pasado 31 de agosto, en el sentido que aunque se ganara el caso en los tribunales, sería una victoria pírrica, pues la resolución saldría cuando la Monumental de Barcelona tuviera muchos años cerrada. ¿O será esa la posición de los dueños de TVE?

Por lo que a la afición refiere, quizás le quede la opción de recurrir al Defensor del Pueblo, que constitucionalmente tiene el deber de postular las causas en las que los derechos fundamentales de los ciudadanos como individuos son afectados. Ya algunas asociaciones de abonados han acudido a esa instancia, esperemos que los encargados de esa Defensoría entiendan la postura de la afición y con un estudio concienzudo, serio y desprovisto de sentimientos políticos, encuentren los fundamentos legales para ello – que por lo visto aquí los hay – y la lleven con ahínco a las instancias judiciales conducentes hasta sus últimas consecuencias, que la Fiesta de los Toros, su historia y su tradición es lo menos que merecen.

Por otra parte, en breve y con referencia a los de la púrpura, ¿de verdad quieren empezar a resolver esto?, ¡defiéndanse, vayan a juicio!, que los políticos no les arreglarán nada.
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