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domingo, 8 de diciembre de 2019

8 de diciembre de 1956: La alternativa de El Callao en El Toreo de Cuatro Caminos

Alternativa de El Callao
Foto cortesía del blog Toreros Mexicanos
Fernando de los Reyes es un torero que cautivó a la afición mexicana. Tuvo una extensa carrera novilleril, toreó 37 novilladas en la Plaza México y como era casi preceptivo en su tiempo, cruzó el Atlántico y dejó buena impresión en sus actuaciones en el escalafón menor, tan buena, que en el tramo final de la temporada española de 1953, se le otorgó una alternativa en Segovia, donde lo apadrinó Manolo Vázquez, con el testimonio de César Girón, cediéndole el toro Cortadillo de don Felipe Bartolomé.

No ejercería como matador de toros con ese doctorado, pues regresaría a México y nada más iniciar la temporada de novilladas de 1954, se estaría presentando en la plaza más grande del mundo para, en la categoría de los festejos llamados menores, actuar ese ciclo y los de 1955 y 1956, sumando en ellos 16 festejos y firmando una de sus grandes tardes ante el novillo Tonino de Soltepec, al que le cortó el rabo, dejando en claro y de una vez por todas que estaba listo para mayores empresas.

La Feria Guadalupana de 1956

Por aquellas calendas se afirmó que la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe necesitaba importantes obras de reconstrucción. Para allegar los recursos necesarios, un grupo de personas allegadas a la fiesta de los toros, encabezados por don Guillermo Barroso Corici, su hijo Luis Javier Barroso Chávez – en ese entonces ya ganadero de Las Huertas –, el licenciado Lázaro Martínez – en su día juez de plaza – y don Antonio Algara entre los más destacados, formaron un patronato para dar una feria taurina que recaudara fondos para la restauración del llamado centro espiritual de México.

Fermín Rivera, Rafael Rodríguez, Antonio Ordóñez, Miguel Báez Litri, Joselito Huerta, José Ramón Tirado, Antonio Borrero Chamaco y Fernando de los Reyes El Callao con toros de San Mateo, La Punta, Jesús Cabrera, Rancho Seco, Matancillas y Las Huertas serían las bases sobre las cuales gravitaría esa feria, el primer intento serio de ofrecer a la afición de la capital mexicana una serie ininterrumpida de festejos intercalada en una temporada que de ordinario se desarrolla de domingo a domingo. 

Dada la buena causa a la que se dedicaba, el doctor Alfonso Gaona pospuso una semana la continuación de la temporada 56 – 57 de la Plaza México, a efecto de que la Feria Guadalupana se diera sin contratiempos.

A este propósito escribe Horacio Reiba:
La tramó en 1956 aquel taurino singularmente astuto y marrullero que fue Antonio “Tono” Algara. Para el efecto, arrendó el Toreo de Cuatro Caminos – no la México, en manos de su adversario Alfonso Gaona –, encampanó al arzobispo primado Miguel Darío Miranda y Gómez y proclamó a los cuatro vientos que las utilidades que esperaba obtener serían destinadas a obras de la basílica de Guadalupe. Y armó seis carteles con el concurso de dos primeras figuras hispanas – Miguel Báez “Litri” y Antonio Ordóñez –, una autóctona – el maestro potosino Fermín Rivera, recién recuperado del infarto que finalmente lo retiraría de los ruedos –, tres jóvenes en plan de irrupción triunfal a partir de sus recientes doctorados – los mexicanos Joselito Huerta y José Ramón Tirado, y el onubense Antonio Borrero “Chamaco”, flamante producto del tremendismo entonces en boga –, y la segunda alternativa de Fernando de los Reyes “El Callao”, triunfador de la última temporada chica con ese arte tan suyo, endeble siempre y por momentos genial. 
De enviar el material bovino se encargarían los señores Madrazo –de La Punta y Matancillas–, Jesús Cabrera y San Mateo, ambas del campo bravo zacatecano, y del de Tlaxcala Rancho Seco y Mimiahuápam, la divisa debutante de Luis Javier Barroso…
Era esta feria un primer experimento en ese sentido en la capital mexicana, replicado un par de ocasiones más en el mismo coso de Cuatro Caminos e intentado en alguna ocasión y de manera tibia en la Plaza México.

La alternativa de El Callao

La segunda corrida de esa Feria Guadalupana se programó para el sábado 8 de diciembre de 1956.  Encabezaba el cartel Fermín Rivera que reaparecía después de haber sufrido un infarto de miocardio toreando en Monterrey seis meses antes e iba de segundo espada Antonio Borrero Chamaco. Los toros anunciados originalmente eran de Jesús Cabrera, pero como uno de los signos del serial, hubo baile de corrales y al final se lidiaron solamente tres de los originalmente anunciados y se remendó el encierro con otros tres de San Mateo. Carlos León, con su cáustico estilo refiere lo siguiente:
…de Saín el Alto habían traído unos moruchos que con mucho optimismo se suponía que iban a componer el encierro de esta tarde. Pero a mis gestiones personales, para librar a la fiesta del cucarachismo, se desinfectaron los corrales y desaparecieron así tres de los insectos colmenareños, que ahora estarán clavados con alfileres en la colección de cualquier naturalista, el cual desde luego será un entomólogo y no un señor que se dedique a darles pases naturales. Pero fue peor el remedio que la enfermedad, pues las tres sabandijas desechadas se sustituyeron por otras tres cucarachas sanmateínas, las cuales contagiadas del virus de mansedumbre que ya había en los corrales, resultaron una verdadera calamidad para la lidia…
El primero de la tarde fue Clavelito, de San Mateo y las crónicas relatan que únicamente quedó para la conmemoración de la efeméride. Lo importante llegó con el que cerró plaza, llamado Gordito y del hierro de don Jesús Cabrera Llamas. En la ya citada crónica de Carlos León, de tono epistolar y dirigida a don Eduardo Miura, se expresa lo siguiente:
…al sexto de hizo maravillas con la franela. Era otro torillo en miniatura, sarcásticamente llamado “Gordito”, siendo que más parecía procedente de la vacada del “Flaco” Valencia. Por si eso fuera poco, daba la impresión de que era un búfalo con cruza de bisonte o un cebú cruzado con vaca Holstein. Una ridiculez de ejemplarillo, como todo lo que sale de la vacada chuchesca. Pero “El Callao” está tan torero, tan en su punto de madurez y asentamiento, que logró meterlo en su muleta y torearlo asombrosamente, dando unos derechazos superiores, lentos, largos, majestuosos. Lo mejor, sin duda, de cuanto se vio en esta tarde. A patadas obligó a embestir al descastado morucho, para luego poner tal señorío en sus muletazos, que la gente se olvidó de la insignificancia del bicho y se asombró de la inmensa calidad que Fernando pudo poner en sus muletazos. Por desgracia volvió a estar inseguro con el acero y se le fueron las orejas, Pero, con lo que apuntó de buen toreo, basta para predecir que “El Callao” puede ser el mejor de la feria…
Esa alternativa la confirmaría Fernando de los Reyes al siguiente domingo en la Plaza México. Le apadrinaría Humberto Moro y sería testigo el toledano de Santa Olalla Gregorio Sánchez. El toro de la ceremonia se llamó Fígaro y fue de La Laguna. Ese día y ante ese primer toro de la tarde, volvió El Callao a ser el que realizara lo más torero de la tarde, aunque sin cortar orejas.

Ya de matador de toros El Callao tendría una actividad intermitente. Los criterios para medir el éxito en la fiesta se regían por los baremos sembrados por el tremendismo y se volvía necesario cortar las orejas a como diera lugar para seguir en el candelero, el ser y mostrarse torero ya no era suficiente y así, la luz que emitía Fernando de los Reyes en los ruedos se fue apagando poco a poco y fue creciendo su leyenda, que llega hasta nuestros días.

Concluyo con esta apreciación del ganadero Carlos Castañeda, que nos describe con precisión al torero:
En la literatura taurina se habla de escuelas del toreo para hacer referencia a formas comunes de torear de ciertos toreros, normalmente agrupados por zonas geográficas. Es para mí que esto funciona para aquellos que no resaltan y cuyo toreo en sus tardes de éxito o en su mejor expresión, se relaciona o se parece al de otros toreros de su misma calidad expresiva o técnica que coinciden territorialmente con determinadas partes del planeta de los toros. Los heterodoxos y las figuras no caben en estos cajones, porque imprimen sellos muy propios a “su” tauromaquia o desarrollan, aportan y establecen nuevas formas a “la” tauromaquia universal. La personalidad y el contacto con el público, condición de estos, los convierte en privilegiados y parece ser, que nuestro sujeto de plática fue uno de estos. “El Callao” fue un torero inclasificable. No pertenece a ninguna vertiente del toreo nacional. Esto fue para mí lo que lo mantuvo dentro de la aceptación del público capitalino tantos años y dio origen y vida a su trascendencia en el toreo mexicano…

domingo, 11 de agosto de 2019

En el 105 aniversario del natalicio de Calesero

Calesero y Danzante de Rancho Seco en El Progreso de Guadalajara

José Alfonso Ramírez Alonzo – así con z está en su partida de nacimiento – nació el 11 de agosto de 1914 en la entonces llamada calle de la Cárcel, hoy número 506 de la calle Cristóbal Colón del Barrio de Triana o del Señor del Encino en la ciudad de Aguascalientes. Ya me ocupé hace un lustro de hacer algunos apuntes biográficos aquí y aquí en esta misma bitácora y hoy quiero recordar al Poeta del Toreo en una tarde que fue una de las grandes de su paso por los ruedos, la del 15 de febrero de 1942, verificada en una de sus plazas talismán, la de El Progreso en Guadalajara, misma en la que alternó con Fermín Rivera y Paco Gorráez en la lidia de toros de Rancho Seco, en lo que fue la segunda corrida de una feria celebrada con motivo de las celebraciones por el cuarto centenario de la fundación de la Perla de Occidente.

La tarde de ese domingo resultó ser una triunfal, primero por el gran juego que dieron los toros de don Carlos Hernández Amozurrutia y después, por el extraordinario partido que les sacaron los toreros que los enfrentaron. La faena de la tarde fue realizada por Calesero al tercero de la corrida, nombrado Danzante por su criador y la crónica aparecida al día siguiente del festejo en el diario tapatío El Informador, firmada por El Tío Castuera, relata lo siguiente:
Los aficionados ocasionales a los toros tendrán que lamentarse de no haber asistido a la corrida de ayer, que en conjunto ha sido la mejor de la temporada. ¡Cuánta bizarría, cuánto arte y cuánta voluntad del triunviro de gladiadores que campearon en la segunda corrida de feria! No es difícil adivinar el por qué de que mucho público se haya ausentado, privándose de concurrir a este festival bravo, que de seguro será el que nos deje más gratos recuerdos. Hacía ya muchas temporadas que no veíamos pasear en son de triunfo por las arenas del coso, ni a los ganaderos ni a los empresarios, y ayer, después de los triunfos que alcanzaron tanto Fermín Rivera como Calesero y Paco Gorráez, el público pedía a grito en cuello la presencia del dueño de los toros, que había hecho el envío de una corrida tan pareja en bravura que hizo poner muy en alto la divisa de Rancho Seco, y que precisamente por los propios toros, que no eran catedrales ni llevaban mucha leña, habían sido el principal factor de no haber simpatizado muchos con la fiesta, y aún dudaron que alcanzara las proporciones halagadoras que tuvo, y se quedaron en casa... 
Tercero. – Danzante, negro meleno. Calesero, desde el primer momento en el que va frente al toro clava en la arena los pies y nos obsequia con dos lances de esos que le han dado personalidad, y en seguida cuatro más muy artísticos, y suena la ovación. Amezola pone una vara de exposición y Calesero con chicuelinas hace el quite y oye palmas. Hay otra vara y Fermín, puesto de hinojos, ejecuta dos faroles que son de luz intensa. Palmas y dianas. 
Cuando el bicho ha sido mal adornado por los del coso, Calesero se pone de rodillas y ejecuta el primer pase por alto, luego de pie estirándose y con arte muy peculiar, le anotamos uno por lo alto. Se pone la flámula en la siniestra y suelta un natural, pero el toro se le queda en la suerte y luego lo alegra para seguir con un pase de costado, tres derechazos, ayudados por bajo y uno cambiando de mano por detrás. 
Cambia de mano la flámula y con la zurda hay dos naturales, dos afarolados y suenan las palmas, y la música toca en su honor. Hay varios pases de los de Fermín Rivera, luego un molinete y otro mucho mejor, y se repiten las palmas. El toro cuadra y luego cobra una estocada que hace rodar a su enemigo sin puntilla. Palmas, música y se pide la oreja para el matador. El Juez concede y se le da también el rabo del bravo toro, que por un descuido no se le dio la vuelta al ruedo que bien que la mereció. En medio del jolgorio, cuando todo le mundo de pie aplaudía a Calesero, es sacado el ganadero don Carlos Hernández, y juntamente con el torero dan la vuelta al ruedo...
También ante el sexto tuvo Calesero una actuación destacada, pero emborronó lo realizado al fallar con el acero. La crónica citada nos recuerda:
…ÚLTIMO. – Cárdeno listón. Alfonso Ramírez lo torea con cuatro verónicas con los pinreles fijos en la arena. Palmas, y luego termina con lances de aliño. Amezola coloca un puyazo, y Calesero quita con faroles invertidos que son de su propia invención, siendo muy aplaudido. Otra vara y Fermín quita por cortinas, también de gran sabor. Paco se adorna con el percal, liándose con el burel y ganando nueva ovación y oyendo música. 
Alfonso ejecuta una faena pinturera muy emotiva y luego, después de un pinchazo tira a su enemigo patas arriba de una media estocada. Las palmas suenan y la música vuelve a sonar en su honor. 
Tanto Calesero como Fermín Rivera y Gorráez fueron sacados en hombros, al igual que el ganadero, siendo paseados los cuatro por las calles de la ciudad. Están Ustedes servidos.
Del resto del festejo se refiere lo siguiente: Fermín Rivera dio la vuelta al ruedo tras pinchar al primero Patito número 26 y cortó la oreja al cuarto, número 25 sin que en la relación del festejo se precise su nombre, acompañado al torero de San Luis Potosí el empresario Ignacio García Aceves; por su parte Paco Gorráez dio la vuelta al ruedo en sus dos toros, Pirinolo número 34 y Escorpión número 33.

A las figuras del toreo se les reconoce por sus realizaciones. Aquí tienen Ustedes la historia de una de las de Calesero, la que traigo a recuerdo en el aniversario de su nacimiento.

domingo, 19 de julio de 2015

En el centenario de Silverio Pérez (VII)

29 de junio de 1945: Silverio triunfa en la plaza de Burgos

El reportaje del ABC madrileño
La idea generalizada sobre la trayectoria de Silverio Pérez en los ruedos hispanos es en el sentido de que fue un paso más que silencioso, sin embargo, si se observa con cuidado, lo único que se le puede achacar – si es que eso vale – es la brevedad. Porque al contrario de lo que se pregona, El Faraón tuvo actuaciones en plazas y ferias de importancia y triunfos destacados en ellas.

Una de esas tardes es la del día 29 de junio de 1945, en Burgos, donde alternó con Domingo Ortega, Fermín Rivera y Pepín Martín Vázquez en la lidia de ocho toros de los Herederos de Montalvo. En esa tarde, Silverio Pérez salió triunfador y capturó la atención de los medios de comunicación de su tiempo.

La croniquilla del festejo aparecida al día siguiente del mismo en el ABC madrileño dice lo que sigue:
Burgos 29, 10 noche. Primera de feria. Toros de Herederos de Montalvo. Ortega, en su primero, ovación, petición de oreja y salida a los medios. En su segundo, ovación, dos orejas y vuelta. Fermín Rivera, en su primero, ovación, petición de oreja y vuelta. En su segundo, ovación y vuelta. Silverio Pérez, en su primero, palmas y pitos; en su segundo, ovación, dos orejas, vuelta al ruedo entre aclamaciones, mandando al mozo que guarde las orejas por ser las primeras que corta en España. Pepín Martín Vázquez, en su primero, pitos. En el segundo fue cogido aparatosamente, pasando a la enfermería. Mató al toro Ortega, que escuchó ovaciones… Pepín Martín Vázquez fue curado en la enfermería por los doctores Aranguena y Carazo, de conmoción cerebral y erosiones en la región lumbar izquierda, que le imposibilitaron para seguir toreando… Peso de los toros en canal: 252, 212, 241, 298, 212, 309, 267 y 218 kilos.
Aunque breve, la reseña del festejo deja entrever el entusiasmo que despertó la actuación del Monarca del Trincherazo, mismo que creo que queda confirmado con un reportaje que se publicó en el mismo ABC madrileño el día 7 de julio siguiente y que en su texto reza así:
Ya reapareció Silverio Pérez. ¡Y cómo reapareció! Fue en Burgos y en fecha tan señalada como el día de San Pedro, donde SILVERIO PÉREZ, el fenómeno del toreo mejicano, reapareció después de una gravísima enfermedad que le hizo cortar su carrera artística a poco de desembarcar en España… La afición burgalesa, como los innumerables aficionados que por presenciar la reaparición del azteca se habían trasladado a la capital castellana desde diversos puntos, quedó maravillada por la recia personalidad del genial artista, con razón elevado a la categoría de ídolo taurino en su país… El toreo de Silverio lleva emparejado el arte y la emoción en grado tal que ni los más flemáticos pudieron mantenerse en sus asientos cuando el mejicano trazaba su faena de maravilla, y las manifestaciones de entusiasmo adquirieron tono de casa de orates más que de circo taurino. SILVERIO hoy, como JUAN ayer, como los revolucionarios de todas las épocas, no solo rompen los moldes corrientes del toreo, sino que obligan a los espectadores a romper sus propios moldes de cordura y hasta sus nervios tensos, mientras el genio traza las líneas de su arte sin par.
El reportaje deja claro el interés que despertó la exitosa actuación de Silverio en Burgos y el sucesivo interés que se tendría para sus futuras actuaciones, que como decía al inicio de estas líneas, no fueron ya muchas. No obstante, en este año que se cumple el centenario del natalicio del Faraón de Texcoco, es de justicia recordar este que es uno de sus grandes triunfos allende el mar.

domingo, 15 de septiembre de 2013

14 de septiembre de 1968: Alternativa de Curro Rivera en Torreón

Curro Rivera, Aguascalientes Ca. 1976
Francisco Martín Rivera Agüero nació en la Ciudad de México el 17 de diciembre de 1951. Fue hijo de una de las figuras importantes de la mitad del siglo XX, el potosino Fermín Rivera y sobrino por la vía materna del gran estoqueador bilbaíno Martín Agüero. Se presenta como novillero con caballos en la plaza de toros que hoy lleva el nombre de su padre el día 6 de agosto de 1967, acartelado con Mario Sevilla y Jorge Blando para enfrentar un encierro de Valparaíso.

A partir de esa presentación Curro Rivera realizará una fulgurante campaña por los ruedos mexicanos, ofreciendo a la afición un toreo de sólidas bases técnicas pero reforzado con un refrescante aire nuevo que reflejaba por una parte la juventud del diestro – apenas 16 años – pero por la otra, la intención de escalar las más altas cumbres de la fiesta.

Su alternativa se programó para el día 14 de septiembre de 1968 en la plaza de Torreón, Coahuila, dentro de los festejos de la Feria del Algodón. Le apadrinaría Joselito Huerta y constataría la ceremonia Jaime Rangel. El encierro elegido para la ocasión fue de San Martín. Ya desde la víspera se hacían diversos comentarios sobre ese festejo, que sería el primero de feria. El licenciado Pedro Ramírez Rubio, en su columna Momento Taurino”, del diario El Siglo de Torreón, expresó lo siguiente la víspera:
Gran aparato en torno a Curro Rivera, deseosos estamos de conocerlo y posteriormente emitiré mi opinión... No cabe duda de que su padre conoce el medio... Don José Huerta, el maestro de Tetela de Ocampo, será todo un señor padrino y sabrá darle una buena lección… Jaime Rangel, esperamos verlo en su tarde... Los toros de San Martín y Zacatepec, afirman que son garantía... Parece que al fin el monopolio se acordó de nuestro coso... ¡Suerte a la afición lagunera!
Al día siguiente al festejo, se publicó sin firma, una crónica de la siguiente guisa:
Huerta fue el triunfador de la corrida ayer en esta ciudad. Rivera tomó la alternativa. Joselito Huerta cortó dos orejas, y fue el triunfador de la corrida celebrada ayer en la Plaza de Toros de esta ciudad, en la que tomó la alternativa Curro Rivera quien por pinchar 3 veces perdió los apéndices… Se lidiaron seis toros de San Martín que cumplieron y uno de Zacatepec, manso. Se registró media entrada y la corrida se celebró con tiempo que amenazaba lluvia… Curro Rivera toreó estupendamente con el capote al toro del doctorado por verónicas y gaoneras. Trasteo variado con el sello personal de la casa. Por pinchar tres veces perdió la oportunidad de cortar las dos orejas. En el otro bien con el capote, faena torera y voluntariosa, recibiendo aplausos, y regaló el sobrero de Zacatepec que no se prestó a lucimientos, pero mereció aplausos por su actuación… Joselito Huerta fue ovacionado con el capote en el primero, desarrollando faena de gran maestro destacando las series de derechazos y naturales con adornos. Mató de estocada. Dos orejas; en el otro, se mostró torero y fue aplaudido por variado trasteo, mató de tres viajes y dio vuelta al redondel… Jaime Rangel cargó con lo menos propicio del lote. En el primero fue ovacionado con el capote, trasteo breve, silencio. En el otro, mostrándose voluntarioso y valiente, mata de pinchazo y estocada, escuchando ovación.
El toro de la ceremonia se llamó Presidente y fue de la ganadería titular, por esas fechas recien adquirida por Jose Chafik y Marcelino Miaja a quien la fundó, el picador retirado Juan Aguirre Conejo Chico.

Podrán preguntarse el por qué de lo escueto de la crónica de un festejo ferial. De hecho y en primera instancia yo quedé sorprendido de la cobertura tan breve que se le dio a ese festejo, pero recorriendo las páginas del diario advertí que se había decretado la evacuación de distintas zonas de la ciudad de Torreón previéndose inundaciones por crecientes extraordinarias del río Nazas, debidas estas al ingreso a tierra del huracán Naomi que entró por el puerto de Mazatlán en la costa del Pacífico.

En esa forma, las páginas del diario estaban casi todas ocupadas con las distintas instrucciones que se daban acerca de las zonas tanto de Torreón, como de sus conurbadas Ciudad Lerdo y Gómez Palacio – estas pertenecientes al Estado de Durango – que deberían ser evacuadas con la intención de evitar en lo posible desgracias personales. Igual, se daba cuenta de una compañía vinícola que ofrecía hacer esfuerzos extraordinarios para salvar la cosecha y la producción de la región.

Los festejos de la Feria del Algodón de 1968
Por otra parte, el mismo 15 de septiembre de 1968 se anunció la suspensión del resto de los festejos de la Feria del Algodón en la siguiente gacetilla:
Se suspenden actividades de la feria. Las actividades de la Feria del Algodón tuvieron que ser suspendidas desde anoche y pospuestas para reanudarlas en la fecha que oportunamente se dará a conocer, tanto al público, como a los expositores… Se tomó esta medida en virtud de que el ambiente no es de fiesta y aunque el tiempo hubiera permitido el funcionamiento de la exposición agrícola, industrial, comercial y ganadera, se prefirió posponerla porque quizás hubiera habido pocos visitantes… Hoy tendrán los miembros del Club Rotario y los organizadores de la Feria una entrevista con el Gobernador del Estado, Sr. Braulio Fernández Aguirre, para solicitarle su opinión y su apoyo para pedir de la Secretaría de Gobernación el permiso para prorrogar el plazo que se les había concedido… Por su parte el Centro Campestre suspendió también el Baile de Independencia anunciado para esta noche, no así el Club de Leones, que efectuará el suyo en su Casino de la Colonia San Isidro.
Esta nota no hace alusión a la segunda corrida de la feria, en la que recibiría la alternativa el diestro venezolano Carlos Málaga El Sol, pero el día del festejo – 16 de septiembre – se publicó lo siguiente: 
Carlos Málaga “El Sol”, de Venezuela se hará matador de toros en otra ocasión. Esta tarde aquí estaba anunciada tal ceremonia, pero la corrida se suspendió por los torrenciales aguaceros que están cayendo en la ciudad… La mayor parte de las calles están inundadas, el río Nazas amenaza con desbordarse, y por ese motivo se decidió suspender el festejo taurino… Se dijo que la corrida se dará una vez que se normalice la situación… En el cartel de esta tarde estaban anunciados Raúl García que sería padrino de la alternativa de Carlos Málaga “El Sol” y Eloy Cavazos como testigo y los toros de Zacatepec.
El Sol recibiría la alternativa dos semanas después, el 29 de septiembre, en San Miguel de Allende, de manos de Eloy Cavazos y fungiendo como testigo mi paisano Fabián Ruiz. Los toros serían de Campo Alegre.

Curro Rivera salió de Torreón la noche misma de su alternativa a torear a Ciudad Juárez, plaza en la que recibió una cornada de consideración cuando alternaba mano a mano con Raúl García, perdiendo, según su administración al menos cinco fechas, según nota publicada en el diario El Informador de Guadalajara:
Curro Rivera tiene para 20 días de reposo. El diestro mexicano Curro Rivera que resultó gravemente herido ayer domingo en Ciudad Juárez al día siguiente de su alternativa, tiene una cornada de doce centímetros de extensión en el muslo izquierdo… La parte afectada es la cara anterior del tercio medio y con dos trayectorias, una de doce centímetros y otra de quince, que dejan al descubierto el fémur, la safena y la femoral… Según los médicos que le atienden, Curro Rivera – que por este percance pierde sus cinco primeras corridas como matador de alternativa – tardará en sanar unos veinte días.
Así fue el arranque de una carrera que concluyó en una primera etapa el 15 de noviembre de 1992 en la Plaza México, con el toro Cumbre de Julio Delgado, al que le cortaría las dos orejas, alternando con José Ortega Cano y Miguel Espinosa Armillita Chico. Volvería un par de ocasiones a los ruedos. La primera, el primero de enero de 1995, para dar la alternativa en San Luis Potosí a Miguel Lahoz, con el testimonio de Jorge Gutiérrez y toros de Xajay y una segunda el año 2000, iniciando el 27 de agosto, fecha en la que también en la plaza El Paseo – Fermín Rivera doctoró a Fermín Spínola y a Óscar López Rivera – ambos sus discípulos – y después actuó en un breve número de corridas, cerrando el calendario – 30 de noviembre – en la Plaza México en un festival a beneficio de la Fundación Teletón, en el que cortó dos orejas y junto con El Juli se alzó como triunfador.

Curro Rivera falleció en la finca de La Alianza, asiento de la ganadería que fuera de su padre, el 23 de enero de 2001 a causa de un infarto masivo de miocardio. Se asegura que tras de la redonda actuación del Festival del Teletón del anterior noviembre, la empresa de la Plaza México le había contratado para reaparecer vestido de luces en la corrida del 5 de febrero, la fecha estelar de la temporada americana y que allí se estaba preparando para esa importante cita a la que ya no pudo llegar.

Hoy le recuerdo en este aniversario de su llegada a la dignidad de matador de toros.

miércoles, 25 de abril de 2012

Tal día como hoy: 1982. Curro Rivera lidia en solitario y triunfalmente 14 toros


A partir de que Manolo Martínez celebró su corrida número mil matando seis toros en la Plaza México, se comenzó a otorgar valor a esa meta estadística. El hecho de que el crecimiento del número de festejos que se daban en el país permitía que los toreros alcanzaran ese número de festejos toreados en plenitud de facultades, daba lugar a que celebraran la efeméride lidiando una corrida de toros en solitario.

En el caso de Curro Rivera, la conmemoración de su corrida mil y el inicio de lo que pudiera ser su segundo milenio, tendrían esa connotación y se convertían prácticamente en el eje de atractivo de la Feria de San Marcos del año 1982 y se programaron para el día del Santo Patrono, a las cinco de la tarde, la primera encerrona, en la que el hijo del Fermín el de San Luis daría cuenta de seis toros de su propia ganadería y la segunda, a las nueve de la noche, en la que se enfrentaría a un encierro compuesto por siete toros que por su orden fueron de Campo Alegre, Carranco, San Antonio de Triana, San Martín, Mimiahuápam, Santo Domingo y José Julián Llaguno. Creo que es innecesario aclarar que el acontecimiento se anunció como único en la Historia del Toreo.

Un par de antecedentes próximos

Hurgando la biblioteca y las hemerotecas, me encuentro un par de ocasiones en las que se anunciaron festejos similares, pero que por circunstancias diversas, no tuvieron una debida culminación.

El primero que encuentro tuvo lugar el 16 de junio de 1960. Antonio Bienvenida intentó realizar la gesta de torear dos corridas él solo en un mismo día en la Plaza de Las Ventas de Madrid. El encierro de la corrida vespertina se compuso de toros de Concha y Sierra, Felipe Bartolomé, Joaquín Buendía, María Montalvo, Herederos de Flores Albarrán y Fermín Bohórquez – en ese orden –. Bienvenida fue silenciado en el 1º, 4º y 6º; escuchó palmas en el 5º, división de opiniones en el 3º y pitos en el 2º. El sobresaliente fue José Urías.

Para la sesión nocturna, los toros anunciados fueron salmantinos de Graciliano Pérez – Tabernero, Alipio Pérez – Tabernero Sanchón, Eusebia Galache, Antonio Pérez de San Fernando, Barcial y Vizconde de Garci – Grande. Por desgracia, sufrió una serie calambres en las piernas durante la lidia del 3º, a causa, según el parte médico del doctor Jiménez Guinea, del insuficiente riego sanguíneo consecuencia de cornadas anteriores y eso le impedía continuar en la lidia.

Por ese impedimento, los tres últimos toros los despachó el sobresaliente Antonio Mahillo. Bienvenida oyó palmas en sus tres toros; mientras que Mahillo dio la vuelta en el último. Bienvenida vistió de verde y oro por la tarde y de verde y plata por la noche.

Un segundo anuncio de esta naturaleza se hizo para el 22 de mayo de 1971, también en Madrid, pero en la Plaza de Toros de Vista Alegre de Carabanchel. En plena guerrilla, Sebastián Palomo Linares anunció que en esa fecha – misma en la que en Las Ventas, dentro de la Feria de San Isidro, se presentaría la ganadería mexicana de Mimiahuápam –, enfrentaría en dos festejos, toros de Miura, Eusebia Galache, Antonio Pérez de San Fernando, Herederos de Carlos Núñez, Victorino Martín y Núñez Hermanos y en el segundo, a los de Juan Pedro Domecq, Baltasar Ibán, Atanasio Fernández, Juan Mari Pérez – Tabernero, Manuel Arranz y Miguel Higuero.

El doble festejo se quedó a la mitad. La tarde fue lluviosa y la popular Chata de Carabanchel en esos días todavía no tenía la conformación actual – un escenario multiusos techado –, sino que era una plaza de toros convencional, con una capacidad de unas nueve mil personas. La segunda corrida, la nocturna, quedó aplazada para el 6 de junio de ese año. Palomo Linares salió al tercio en el 1º, cortó las dos orejas al 2º, dio una vuelta protestada en el 3º, cortó el rabo al 4º y cortó una oreja en el 5º y 6º.

Hace 30 años

Las crónicas de las dos corridas llevadas a cabo el 25 de abril de 1982 no son prolijas en detalles acerca del quehacer artístico de Curro Rivera. Se concentran más bien en el hecho de que el torero logró completar la hazaña. Y es que, en los días previos se hablaba más que nada, de la incapacidad física que le sobrevino a Antonio Bienvenida – padrino de la confirmación madrileña de alternativa de Curro – veintidós años antes y que no le permitió completar la gesta que había iniciado.

En el festejo de la tarde, aunque se anunciaron seis toros, Curro Rivera mató siete, pues regaló el sobrero. Campanero, Arriero, Gordito, Cara Limpia, Milenario, Caramelo y Campeador fueron los nombres, por su orden, de los siete toros de Francisco Rivera lidiados en esta ocasión y obtuvo de ellos, las dos orejas de 3º, 4º y 5º. Los sobresalientes fueron el matador de toros Eduardo Liceaga y el entonces novillero Luis Fernando Sánchez, a quienes se les permitió intervenir en quites en el que cerró este festejo.

A las nueve de la noche Consentido, Tocayo, Siempre Juntos, Para ti, Amigo Milenario y Ahijado – el nombre del abreplaza no fue consignado por el cronista – fueron saliendo por la puerta de toriles. Es quizás en esta segunda parte del acontecimiento en la que Curro Rivera fue mayormente recompensado en materia de trofeos, al cortar las orejas y el rabo de Siempre Juntos de San Martín – 11º del doblete y 4º de ese festejo – y de Ahijado de José Julián Llaguno – 7º de la corrida y 14º de la doble jornada –, para sumar en ambos festejos diez orejas y dos rabos en una fecha que constituye por sí sola, un hito difícil de superar en la Historia Universal del Toreo.

Otros datos para recordar

Curro Rivera banderilleó a dos de los toros de esa memorable fecha, al 5º de la primera corrida y al 7º de la nocturna y que en el entreacto de los toros segundo y tercero del capítulo de noche de la gesta, directivos de la Organización Editorial Mexicana entregaron al torero un reconocimiento, tanto por haber alcanzado la cifra de los mil festejos toreados, como por estar en vías de completar la gesta que ahora intento relatarles.

Al final de cuentas, ese día, resultó lo que el cronista de El Sol del Centro – la crónica no está firmada – decía en uno de sus párrafos:

Los aficionados taurinos al referirse a los carteles del día clásico de Aguascalientes, llegaron a decir que “era mucho Curro”. Y no se equivocaron en lo más mínimo, porque eso demostró Francisco Rivera con sus dos encerronas en las que estoqueó 14 bureles...

Efectivamente, ese 25 de abril de hace 30 años, Curro Rivera fue mucho Curro, que no es lo mismo que demasiado Curro y lo afirmo porque me tocó ver la primera de las dos corridas y se veía en extraordinarias condiciones físicas y anímicas para enfrentar el reto que él mismo se planteó. El resultado que es motivo de este comentario así lo confirma.

El festejo de hoy. 2ª corrida de feria: 2 de Los Encinos para rejones y 4 de Campo Real para Pablo Hermoso de Mendoza, Fermín Spínola y Arturo Macías.
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