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domingo, 3 de octubre de 2010

1987: El Palacio de los Deportes, una feria atípica (y II)


Vista interior del Palacio de los Deportes. La imagen
pertenece a la colección de Yonezawa

Ya contaba en otro espacio de esta misma Aldea que las autoridades de la Ciudad de México anunciaron que el Palacio de los Deportes no se volvería a utilizar para un espectáculo elitista como el taurino y también decía que el tiempo demostraría que en política, como ante los toros, se vale rectificar y así, incluso con inversión gubernamental, en diciembre de 1987, el escenario cubierto volvería a ser el escenario de una feria taurina.

La explicación que se dio a la misma, fue la conmemoración del Centenario de la celebración en México de las Corridas de Toros a la Usanza Española. No me queda claro por qué se eligió el año de 1887 como el punto de partida para esa cronología, pero el entonces Departamento del Distrito Federal, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el matador retirado Curro Leal intervinieron en la organización de 7 corridas de toros, que tuvieron como aliciente la confirmación de alternativa de dos jóvenes toreros hispanos, Miguel Báez Litri y Rafi Camino y las presentaciones en ese escenario de Manolo Martínez, Eloy Cavazos y Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea.

A diferencia de la de 1976, en esta oportunidad, la feria del Palacio de los Deportes tendría que convivir con la temporada de novilladas de la Plaza México, que celebraría sus festejos al mismo tiempo que el primero y el último de los festejos del serial palaciego y de igual forma, la televisión no estaría presente para darle difusión. Otro agregado la haría también diferir de su único antecedente y sería que los toros a lidiarse en esta oportunidad provendrían de las principales ganaderías mexicanas, cuestión que, como lo conté en su oportunidad, no sucedió en la versión anterior.

Los carteles de la feria de diciembre de 1987

Día 4: Manolo Martínez, Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea y Miguel Espinosa Armillita Chico, con toros de Tequisquiapan.

Día 5: Curro Rivera, Manolo Arruza y Miguel Báez Litri, que confirmaría alternativa con toros de Marco Garfias.

Día 6: Manolo Martínez, Francisco Dóddoli y Rafi Camino, que confirmaría alternativa con toros de Javier Garfias.

Día 10: Curro Rivera, Miguel Espinosa Armillita Chico, Miguel Báez Litri y Rafi Camino, con cuatro toros de De Santiago y otros cuatro de Tequisquiapan.

Día 11: Curro Girón, Eloy Cavazos y Manolo Arruza con toros de José Garfias.

Día 12: Eloy Cavazos, Curro Rivera y Miguel Espinosa Armillita Chico con toros de Javier Garfias.

Día 13: Manolo MartínezPedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea, mano a mano, con toros de Los Martínez.

El resultado de la feria

Lo más destacado de la feria resultó en el triunfo obtenido por Litri en la cuarta corrida del serial, en la que se llevó las dos orejas del séptimo del festejo; en la oreja cortada por Eloy Cavazos al abreplaza del día 11 de diciembre y en la redonda actuación de El Niño de la Capea en el festejo final del serial.

Ricardo Colín Flamenquillo, hizo para el ABC de Madrid el siguiente balance de lo sucedido en la feria:

Terminó la feria «Cien años de Corridas en México» con un rotundo fracaso para sus organizadores y patrocinadores en el renglón económico el pasado domingo 13. El número cabalístico, que es de la buena suerte para el empresario Alfonso Gaona, de la Monumental México, resultó el del mal fario para Curro Leal y socios, que tan mal manejaron la serie de festejos del Palacio de los Deportes.

En ese antitaurino escenario naufragaron asimismo la mayoría de los ganaderos que allí jugaron sus encierros, entre ellos los muy prestigiados hermanos Garfias.

De los toreros triunfaron los tres españoles, Pedro Moya «Niño de la Capea», Miki Báez «Litri» y Rafi Camino y mantuvo con decoro su prestigio el veterano espada venezolano Curro Girón. De los mexicanos hay que destacar a Eloy Cavazos, Curro Rivera y Miguel Espinosa «Armillita Chico», en tanto que el gran fracasado, con constantes abucheos y escuchando avisos en varias ocasiones fue el regiomontano Manolo Martínez...

Por su parte, en la misma edición del ABC Litri comentaba a Luis García lo siguiente:

La última devaluación del peso mexicano, días antes de comenzar la feria, obligó a los organizadores a elevar en demasía los precios de las localidades. Había boletos, como dicen allí, que doblaban el importe de los de la Plaza México. Esta circunstancia, en unos momentos en que la economía de los mexicanos no anda muy boyante, retrajo mucho la asistencia de público...
El mismo Flamenquillo, al inicio de 1988, continuaba la reflexión en el mismo diario:

...Tras una amañada consulta popular, se promulgó un nuevo Reglamento Taurino del Distrito Federal que a nadie dejó satisfecho y que se ha aplicado caprichosamente. Con el máximo rigor en el coso monumental y saltándose a la torera muchos de sus artículos en el recientemente improvisado en el Palacio de los Deportes...

Por su parte y acerca de ese problema económico, Joaquín Vidal, antes del inicio de la feria hacía esta reflexión en el diario madrileño El País:

...En contraste con las fortunas que redondeaban las primeras figuras en sus campañas de invierno en América, donde cobraban fuertes cantidades en dólares, los honorarios que allí se pagan actualmente son inferiores a los que rigen en la mayoría de las plazas españolas. Los toreros que más altos honorarios perciben en la presente temporada americana son los flamantes matadores de toros Litri y Rafi Camino, unos 3,5 millones de pesetas cada uno, y apenas sumarán cuatro actuaciones. Dos han tenido lugar en Lima, con un resultado artístico sin relieve, y las restantes serán en el Palacio de los Deportes de México.

Litri y Rafi Camino constituyen una novedad en América y despiertan gran expectación, a pesar de lo cual sólo han podido cerrar cuatro contratos por la mencionada cantidad. En los propios cosos americanos esos honorarios eran normales para figuras tiempo atrás, y el padre de Rafi Camino, Paco Camino, los percibía hace 10 años...
Las confirmaciones de Litri y Camino

Alternativa de Litri hijo. Fotografía de Sebastián
Como en la feria anterior, se volvió a cuestionar la validez de las confirmaciones de Litri y Rafi Camino, tanto así que a éste último, cuando se presentó en la México el 7 de enero de 1990, Mariano Ramos, en presencia de Enrique Garza le cedió los trastos para pasaportar al toro Bandolero de Tequisquiapan y en el caso de Litri, también tuvo que pasar de nuevo por la cesión de trastos el 10 de noviembre de 1996, cuando Manolo Mejía, llevando de testigo a Alfredo Ríos El Conde, se los entregó para dar cuenta del toro Don Juan de Teófilo Gómez.

Reitero aquí mis comentarios a propósito de las confirmaciones celebradas en la feria de 1976 y no obsta a ellos que en ese 1987 se haya puesto en vigor un nuevo Reglamento Taurino, porque en lo esencial, el acto de la confirmación debería celebrarse en la presentación de cualquier diestro en cualquier plaza de primera categoría del Distrito Federal, sin distinción y como de nueva cuenta el cupo es el único baremo para distinguir la categoría, lo único que queda para estigmatizar las celebradas en el Palacio de los Deportes, es un purismo mal entendido.

En conclusión

El Palacio de los Deportes no ha vuelto a ser escenario de festejos taurinos. Me queda la impresión de que en ninguna de las dos ferias que en sus instalaciones se han ofrecido se redondearon todos los aspectos organizativos, así como también se dejaron demasiados cabos sueltos, pensando que el azar los pondría en su sitio.


Manolo Martínez visto por Lyn Sherwood

Otro asunto es el de los precios de acceso al escenario, que en ambos casos ha sido objeto de críticas por su disparidad con los acostumbrados en la Plaza México. Es evidente que habrá una diferencia notable de uno a otro escenario, pues la capacidad del Palacio es de menos de la mitad de lo que la México afora, pero al parecer se exageró en el sobreprecio, que no se compensó en ninguno de los casos con la calidad debida.

Por otra parte, salvo en contadas excepciones, la mayoría de la afición mexicana no se acostumbra a apreciar los toros bajo techo y esa parece ser la principal pega del asunto, porque posteriormente se reabrió ya cubierto el Toreo de Cuatro Caminos y el problema con las entradas fue similar y la objeción era esa, que el lugar era lóbrego, a pesar de que el viento y la lluvia no afectaban el desarrollo de la lidia.

Esto es algo de la historia de la última feria taurina verificada en el Palacio de los Deportes, a pesar de que se dijo en su día, de que eso ya no sucedería. Ojalá lo hayan encontrado interesante.
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