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lunes, 13 de junio de 2011

Abel Flores, El Papelero, la busca de sí mismo (II/II)

Una buena estocada en la Plaza México
Cortesía Ing. Luis Castro Pérez
La alternativa

La Feria de San Miguel de 1963 se anunció el 20 de septiembre de ese año. El diario ABC de Sevilla contenía la siguiente información:

Dos corridas de toros que se celebrarán en los días 20 de septiembre y 1 de octubre, integran la tradicional feria taurina de San Miguel. En el primero de estos festejos se lidiarán siete reses de Núñez Hermanos, una para el rejoneador don Álvaro Domecq Romero, y las seis restantes para Diego Puerta, «Mondeño» y el mejicano Abel Flores, que tomará la alternativa. Esta corrida, que es de abono, está patrocinada por las Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl. En la del primero de octubre - fuera de abono - se correrán toros de don Carlos Núñez, para Diego Puerta, Curro Romero y «El Cordobés»...

Llegado el 30 de septiembre, salieron de los toriles al final de cuentas uno de Sánchez Cobaleda para rejones y 6 de Núñez Hermanos para los de a pie. El toro de la alternativa se llamó Buenasnoches y la crónica de Manuel OlmedoDon Fabricio II sobre su actuación, es en los términos siguientes:

Abel Flores, que recibía la investidura de matador de toros, lanceó con buen estilo a su enemigo, que pasó al segundo tercio con una sola vara, tomada con bríos. Diego Puerta, en presencia de “Mondeño”, cedió los trastos al toricantano, quien, tras brindar al público, empezó la faena con tres ayudados por alto y un pectoral. Prólogo de buena calidad, pero inadecuado, porque el toro tenía la cabeza alta, y este defecto no corregido restó brillantez a los naturales que instrumentó después el de Méjico, con un valor extraordinario. Luego de unos muletazos sobre la derecha, cobró una estocada corta a la tercera agresión y acertó con el verduguillo a la segunda tentativa. En premio a su decisión oyó afectuosos y alentadores aplausos. En el último de la tarde, que llegó quedadísimo a la muleta y cuya embestida fue muy corta, estuvo el muchacho cerca y tranquilo y porfió mucho, sin poder alcanzar lucimiento. Clavó medio estoque y después de intentar varias veces el descabello, se echó el toro. Alternativa sin pena ni gloria la de Abel Flores, a quien hemos de conceder un amplio margen de confianza…

Con esta actuación, la vigésima en ruedos hispanos, concluyó Abel Flores su temporada en el viejo continente.

De vuelta en México

Alternativa de Abel Flores
Imagen aparecida en El Ruedo de Madrid
Ya en México Abel Flores inició su campaña en León, alternando con Jaime Rangel y el portugués José Julio, lidiando toros de Jesús Cabrera. En esa tarde de su presentación, el primero de su lote lo mandó a la enfermería con un puntazo en un muslo y aunque salió a despachar al que cerró plaza, estuvo en el dique seco 15 días, reapareciendo en Torreón el 20 de noviembre, formando cartel con Joselito Huerta y Mondeño. El 1º de diciembre va a Mérida con Pepe Luis Vázquez (mexicano) y de nuevo Mondeño, donde corta la oreja a uno de los de Zamarrero que le tocaron en suerte. 

El 8 de diciembre reaparece en Guadalajara, una de las plazas que le lanzaron a los primeros planos. Lidiarían toros de Santo Domingo, de don Manuel Labastida, el muletero non, Manuel Capetillo, el artista catalán Joaquín Bernadó y el propio Abel. De la crónica publicada por Latiguillo en el diario tapatío El Informador, extraigo lo siguiente:

…Este muchacho, que tanto aplaudimos el año pasado en la temporada de novilladas y que ayer se nos presentó como matador de toros, después de haber recibido la alternativa en España, no tuvo la suerte de ocasiones anteriores y aparte de que taurinamente no había tenido éxito en su primer toro, en su segundo, cuando empezaba a triunfar, fue cornado en el muslo derecho... en su segundo fue ovacionadísimo con el percal, y a la hora de iniciar su faena le sonaron fuerte las palmas al ejecutar tres ceñidos estatuarios ayudados por alto, pero desgraciadamente fue enganchado por el muslo derecho, recibiendo, según opinión del Dr. Mota Velasco, una cornada de pronóstico...

En la propia relación del festejo, se transcribe el parte facultativo emitido por el médico J. Jesús Ramírez Mota Velasco, que refleja que la cornada que le infirió Playero fue de gran extensión:

Durante la lidia del sexto toro ingresó a la enfermería el diestro Abel Flores, presentando una herida por cuerno de toro situada en la cara interna del tercio superior de la pierna derecha, con una trayectoria hacia arriba y afuera en una extensión de 22 centímetros, siendo la entrada de 7 centímetros de longitud. El cuerno interesó piel, tejido celular, aponeurosis, vasos medianos y pequeños y músculos de la región. Rompió el periostio, dejando al descubierto el hueso en una extensión de 6 centímetros. Se desbridó ampliamente la herida, se lavó con suero fisiológico, se hizo la desinfección de la misma, se ligaron vasos practicando sutura entre planos, dejando tres tubos de drenaje. Se aplicaron antitóxicos tetánicos y antibióticos, y de no sobrevenir complicaciones, tardará aproximadamente 22 días en sanar. Firma el Dr. J. Jesús Ramírez Mota Velasco.

Ya no volvería a actuar El Papelero sino hasta el 29 de diciembre de ese año, para confirmar su alternativa sevillana en la Plaza México, es decir, dos días antes de lo pronosticado por el recordado doctor Mota Velasco. Fue su padrino Jaime Bravo y llevó de testigo a Miguel Mateo Miguelín, quien también ratificó su alternativa en la misma fecha Los toreros de a pie llevaron por delante al caballero jerezano don Álvaro Domecq Romero. Los toros fueron 6 tlaxcaltecas de La Laguna (uno para rejones) y uno de Pastejé (7º, sustituto de uno de La Laguna, devuelto por manso). El toro de la ceremonia para Abel fue Montañés, segundo de la lidia ordinaria. La suerte no estuvo del lado de Abel Flores, quien con esta actuación concluyó su temporada en este calendario.

El año de 1964 le representó el mayor número de fechas alcanzado en el escalafón mayor, pues alcanzó a sumar 15; en 1965 solamente ligó tres contratos y en 1966 se vistió de luces solamente una vez. Lo hizo en la Plaza México, el domingo 13 de marzo de 1966, alternando con Emilio Rodríguez y Felipe Rosas en la lidia de 5 toros de Santín y uno de Pastejé (5º), en festejo anunciado como beneficio del matador retirado Arturo Álvarez Vizcaíno. Pedro Ponce, en la Revista Taurina del 20 de marzo de ese año, hace la siguiente reflexión sobre ese festejo y la actuación de Abel Flores:

Corrida casi secreta con tres toreros modestísimos. Una entrada como de teatro… cuando hay dos columnas, un tercero de poco nombre no estorba y a lo mejor aprovecha la oportunidad; pero poner tres toreros de esa medida el mismo día es como para que la gente salga corriendo  y la entrada no alcance ni para los músicos. ¿Y qué salen ganando los toreros con eso? Si están bien, no los ve nadie; ahora qué, si están mal… como nadie se entera, pues siguen donde estaban, sin empeorar su situación, que sigue siendo la misma, desesperada… Abel Flores; ese que hizo una buena campaña novilleril en “El Toreo”, y tiene hambre de triunfo, y probablemente también de la otra; ese iba a salir a buscar una cornada, así de voluntarioso, de valiente y de decidido. ¿Y qué fue lo que sucedió? Que la consiguió, la cornada. Y ahora está con el mismo cartel que antes. Siquiera a Chito le llevaron una oreja a la enfermería. ¿Quién se benefició con esta corrida? ¿El Vizcaíno? Lo dudamos mucho. Los tres toreros no mejoraron su posición en el escalafón taurino… El ganadero de Santín tampoco… El público pasó un mal rato... Ahora la empresa está en deuda con estos muchachos, a los que sacrificó tan tontamente…

Cabe mencionar que el mismo día y a la misma hora, en El Toreo de Cuatro Caminos se daba una corrida en la que Luis Procuna, Joselito Huerta y Antonio Ordóñez se enfrentaron a 5 toros de La Punta y uno de Ernesto Cuevas, con un lleno hasta el reloj. Esta fue la última actuación de Abel Flores como matador de toros.

En El Toreo de Cuatro Caminos
Cortesía Ing. Luis Castro Pérez
Unas semanas después de la celebración del festejo, El Papelero anunció que renunciaba a la alternativa y el día 5 de junio de ese 1966 volvía al escalafón menor en Monterrey, alternando con Eloy Cavazos y José Luis Medína en la lidia de novillos de Tequisquiapan.

El último intento

En el año de 1969 Abel Flores retornó a la Plaza México. Actuó en dos novilladas los domingos 13 y 20 de julio. En la primera alternó con el portugués Julio da Gomes y Alfredo Acosta, en la lidia de novillos de Santín y en la segunda fue acartelado con Juan Clemente y el venezolano Jorge Jiménez en la lidia de novillos de Pastejé, festejo que quedó en un forzado mano a mano entre el sudamericano y El Papelero, dado que Clemente no mató ninguno por haber sido herido por el primero de su lote. El último novillo al que se enfrentó en la gran plaza fue Bonito de Pastejé.

Sus motivos

En el epílogo de Cornadas que no se curan, publicado en 1989, veinte años después de que toreara su última novillada en la Plaza México, Abel Flores dijo a Eloy Pineda lo siguiente:

…gracias a mis complejos y heridas tuve la oportunidad de pelearle a la vida y creo que si no hubiera estado herido, mi vida hubiera estado hueca, sin chiste. Ahora le doy gracias a mi Dios y a mi padre por haberme puesto a prueba de esa manera, porque gracias a ello he tenido todo lo que pude soñar… Porque realmente es contra uno mismo contra el que uno debe luchar…

Años después confesaría a Leonardo Páez:

Hubo quien afirmó que no me faltaba mucho para ser una gran figura, pero por escuchar unas voces que databan de mi infancia tuve más necesidad de encontrarme como hombre que como torero. Preferí la búsqueda honesta en mi interior a buscar fama y riqueza. Ese desencuentro existencial y la responsabilidad con mi familia me hicieron retirarme intempestivamente y empezar a ganarme la vida como si no hubiese triunfado en los ruedos…

Abel Flores escribió dos libros, Tal como fue. La vida de Abel Flores y Torero viejo, e inspiró un tercero, el ya citado Cornadas que no se curan, de Eloy Pineda, mismos en los que procura reflejar los caminos que siguió, entre ellos los de la tauromaquia, para encontrarse a sí mismo.

Abel Flores Ortega falleció en la Ciudad de México el pasado 25 de mayo a los 74 años de edad.

Agradezco a Paco Abad el tiempo que dedicó a localizar en su colección de El Ruedo la información generada por la campaña española de Abel Flores, misma que me ha sido de gran utilidad para armar esto y al Ing. Luis Castro Pérez, la oportunidad de utilizar algunas de las imágenes que ilustran este texto.     

domingo, 12 de junio de 2011

Abel Flores, El Papelero, la busca de sí mismo (I/II)

Abel Flores El Papelero
Cortesía del blog Toreros Mexicanos

Pocos son los casos de toreros que, obteniendo a una edad digamos avanzada una oportunidad en una plaza de importancia, logran sacar la cabeza. El caso de Abel Flores es uno de esos, pues es a los 27 años de edad – y además, casado – cuando consigue ser anunciado en un festejo sabatino en El Toreo de Cuatro Caminos e iniciar allí el camino a la consecución de lo que antes que él, solamente tres toreros mexicanos habían conseguido: recibir la alternativa en la Maestranza de Sevilla.

El camino hacia el hoy extinto coso cuatrocaminero fue uno de esos que no se ve con frecuencia en estos tiempos. No es producto de las escuelas taurinas. Se hizo torero recorriendo la legua, toreando cebúes y animales de media casta – en el mejor de los casos – en pueblos pequeños, siendo, según su propio decir, el héroe por un día de muchos pueblos de algo más de cincuenta habitantes… Eso le facilitó la templanza necesaria para saber esperar la oportunidad que un romántico de la fiesta, Guillermo Martínez El Pilón – quien desde los tiempos de Joselillo se dedicaba a intentar descubrir toreros entre un gran número de muchachos que intentaban serlo –, se interesara por él, pese a que, en principio, no hubiera química entre ambos.

El Pilón agrega a la técnica de Abel un recurso que definiría su manera de hacer en los ruedos. En Cornadas que no se curan, se describe así:
Antes de salir, en su primer toro, el Pilón le puso una mano sobre el hombro. «Toréalo como quieras – le dijo –. Pero que no se te olvide el muñecazo». Se trataba de que en el momento de que fijaba al toro, de pronto moviera la muñeca para marcarle el viaje con la punta de la muleta. Parecía no tener importancia este movimiento, pero el toro se vio obligado a bajar más los pitones y terminó entregándose…
Ese modo de torear, metido entre los pitones y desviando las embestidas con el juego de la muñeca le valió actuar cuatro festejos seguidos en ese escenario y conseguir, como esperaba El Pilón, que Abel Flores llamara la atención hasta del vendedor de cervezas que trabajaba en la última fila…, lo que le valió que el doctor Alfonso Gaona, que regentaba también la Plaza México, decidiera llevarle a los festejos dominicales que daba en Insurgentes, aunque en este último escenario, la temporada ya fuera en su recta final.

Esa temporada de novilladas de la Plaza México constó de 31 festejos, entre el 6 de mayo y el 2 de diciembre de 1962 y El Papelero llegó en el número 24, celebrado el domingo 14 de octubre, cuando para lidiar novillos de la Viuda de Miguel Franco, fue acartelado con Antonio Duarte El Nayarit y Chucho Morales. Cortó una oreja al novillo Purero de Piedras Negras en su tercera actuación, el 4 de noviembre y la siguiente, celebrada el 11 de ese mismo mes, fue un mano a mano con Gabino Aguilar, que era hasta ese momento, el triunfador de la temporada; los novillos, de Coaxamalucan

El 25 de noviembre se celebra la novillada de la Oreja de Plata, que se disputan Eduardo Moreno Morenito, Juan Anguiano, Joel Téllez El Silverio, Martín Bolaños, David Sánchez El Campa y el propio Papelero. El trofeo fue para Abel Flores, tras cortar el rabo al novillo XX de La Laguna y de cuya actuación esa tarde, se escribió lo siguiente:
Cuando rodó el quinto  de la tarde, se pensó que el disputado trofeo se lo debería llevar el ganadero Romárico González, quien envió un lote magnífico, que francamente hasta ese momento mereció mejor suerte, el que abrió plaza fue algo incierto y el quinto salió débil de remos, pero a los demás no se les podía poner trabas, sobre todo el tercero, que resultó extraordinario, con bravura y codicia, mereciendo mucho más del arrastre lento que ordenó la Autoridad… Pero vino el sexto del encierro y ahí se armó la buena. Abel Flores salió como es su costumbre decidido a demostrar afición y valor. Lo recibió con unos lances espectaculares, demasiado cerrado en tablas y empezó a armar la tremolina con el lance de Arturo Álvarez "El Vizcaíno", en el respectivo quite intentó el toreo caleserista, en el que expuso por el viento que soplaba. Y después de un puyazo cuajó un trasteo muy corto, que se inició con varios pases estatuarios por alto, dos derechazos superiores y dos muletazos de pecho de la misma calidad y que concluyó con efectivo estoconazo que lo hizo merecer el corte de los apéndices, la Oreja de Plata y su salida en hombros, que tuvo tintes apoteóticos, al novillo se le dio la vuelta y el ganadero la dio también con el valeroso muchacho...
Diario El Informador, Guadalajara, 13/12/1963
Cerraría su campaña en la plaza más grande del mundo en la última novillada de la temporada, el domingo 2 de diciembre, siendo anunciado con el tapatío Pedro Jiménez Pedrín y Ricardo Torres para lidiar novillos otra vez de la Viuda de Franco. El festejo quedó en forzado mano a mano entre Pedrín y El Papelero, dado que Ricardo Torres no mató ninguno por haber sido herido por el primero de su lote. Abel cortó la oreja del sexto, Pajarito.

El 12 de diciembre se proclamó ganador de la Rosa Guadalupana en Guadalajara, plaza en la que también había realizado una campaña triunfal y en la que alternó sus actuaciones con las de la capital mexicana. La crónica de Enrique Aceves Latiguillo, en el diario El Informador de esa ciudad dice lo siguiente:
Un mano a mano donde hubo casta, enjundia, valor por toneladas y pelea de verdad entre los alternantes fue el que se realizó ayer en El Progreso con la participación de Gabino Aguilar y Abel Flores... Este pleito de Gabino y Abel nos recordó aquellos mano a mano que sostuvieron en esta ciudad hace bastantes años ya Luis Castro "El Soldado" y "El Ahijado del Matadero"... En la novillada de ayer, tanto Aguilar como Flores buscaron el éxito por todos los medios posibles, aguantando en ocasiones a sus adversarios en forma tan temeraria, que varias veces fueron cogidos aparatosamente... para su fortuna le tocó en tercer lugar un magnífico toro al que primero toreó estupendamente por verónicas y luego por chicuelinas, arrimándose en tal forma que al ejecutar una de estas últimas fue aparatosamente cogido… Y con la muleta vino la escandalera. Derechazos de superior calidad, naturales de gran factura, adornos entre los propios pitones y un estocadón hasta la bola. Los tendidos se blanquearon de pañuelos; la autoridad otorgó la oreja y Abel, con este triunfo, se ganó "La Rosa Guadalupana" en disputa...
El viaje a España

En Cornadas que no se curan, Abel Flores cuenta que la primera vez que se enfrentó a un astado, las cosas se le dieron bien y que después de ello caminó durante horas sin rumbo fijo y una vez que recobró la serenidad pensó que podría triunfar en los toros en México y por qué no, en Madrid y desde ese momento se propuso llegar a actuar y lograr una actuación triunfal en la Plaza de Las Ventas.

Es así que tras de sus triunfos en las plazas principales de México, comienza a buscar la manera de cristalizar esa ilusión y aunque le va a representar la ruptura con quien le había llevado a ese punto, Guillermo Martínez El Pilón. Por intermedio de Joselito Huerta, consigue que le apodere en España Alberto Alonso Belmonte.

Acerca de esa relación de apoderamiento, Ricardo Colín Flamenquillo, corresponsal de la revista El Ruedo, publicaba en el número correspondiente al 14 de febrero de 1963:
Cuando estas líneas vean la luz, se encontrará en Madrid, o posiblemente en su Sevilla natal, el dinámico taurino Alberto Alonso Belmonte. No regresa con las manos vacías, pues de aquí se llevó los poderes de Abel Flores, la revelación de la pasada temporada novilleril.
El propio Alberto Alonso Belmonte nos cuenta sus proyectos:
Vi torear a Abel y me llamó la atención. Tiene condiciones. Luego intervinieron amigos comunes y nos entendimos rápidamente.
¿Le tiene firmadas actuaciones en los cosos peninsulares?
He firmado diez novilladas con «Chopera» y con mi primo Pepe Belmonte ajusté para Abel varias fechas más en sus Plazas.
¿Dónde debutará?
En la feria de Jerez de la Frontera, durante el mes de mayo.
¿Y cuándo sale para España?
Se irá el 15 de marzo en compañía de «Mondeño» a quien acompañará a las corridas falleras para irse ambientando.
Se presenta el domingo 5 de mayo de 1963 en Jerez de la Frontera, alternando con Luis Parra Jerezano y Gabriel de la Haba Zurito en la lidia de novillos de Manuel Álvarez y Hermanos. La relación que hace el corresponsal del diario ABC de Sevilla R de M, de la actuación de Abel Flores – a partir de este tiempo ya no se le anunciaría como El Papelero – es la siguiente:
La Feria de Jerez ha sido el arco triunfal para la entrada en España del mejicano Abel Flores. Toda su primera actuación nos descubre estar en presencia de un gran torero. Sus lances buenísimos estaban impregnados de una gran belleza. Brindó al público y volcó todo un caudal de auténtica maestría en pases que se jalean, matando de media soberbia que le vale una oreja. En el que cerró plaza, brindado al antiguo matador Armillita, el mejicano supera aún su anterior actuación, mostrando clase y estilo de los más puros. Un pinchazo, una media estocada y descabello constituyen el punto final a su presentación. No se le concede oreja, pero recibe clamorosas ovaciones con la petición, dando vuelta al ruedo. El «Jerezano» y Abel Flores fueron despedidos clamorosamente...
Va a Barcelona el 6 de junio de 1963. Sus alternantes fueron el ya nombrado Zurito y José María Susoni. El encierro fue de don Baltasar Ibán Valdés. Le cortó una oreja al tercero de la tarde y el sexto le dio una cornada grave, que no le impidió permanecer en el ruedo hasta terminar con el autor del desaguisado. El parte facultativo publicado en el diario La Vanguardia de la capital catalana del día siguiente del festejo, dice lo siguiente:
«Durante la lidia del quinto toro fue asistido en esta enfermería el diestro Abel Flores, de una cornada con orificio de entrada en la cara interna y tercio medio del muslo izquierdo, de dirección ascendente, que produce desgarros en los músculos recto – anterior y sartorio de diez centímetros de extensión Por veinte de profundidad. Pronóstico grave. Doctor Olivé Millet.» 
El 29 de junio debuta en la Maestranza de Sevilla para lidiar novillos de Benítez Cubero en compañía de Miguel Oropesa y José María Susoni. Don Fabricio II, en el diario ABC de Sevilla del día siguiente al festejo, relata lo siguiente de la actuación de El Papelero:
El mejicano Abel Flores sacó a relucir un variado repertorio de suertes de capa, todas ellas practicadas con garbo y justeza. Veroniqueó a la manera clásica, lanceó con el capote a la espalda y por faroles, y ejecutó otros lances con el percal vuelto y echado sobre el brazo. Como muletero evidenció mando, temple y elegancia. Corrió bien la mano y giró con flexibilidad la cintura en los naturales que instrumentó en sus dos novillos. Toreó sobre la derecha con parigual precisión y en fin, todos sus pases, fundamentales y adjetivos, tuvieron sello de calidad. Mató al tercero de tres pinchazos y una estocada, de la que salió trompicado, y se le otorgó una oreja. En el sexto empleó también cuatro veces el acero. 
Apoteosis final. Los tres espadas alzados en hombros, y uno de ellos - José María Susoni - sacado así por la puerta grande. Grato epílogo de una tarde de triunfos en la que hubo toros y hubo toreros.  
Abel Flores en Las Ventas
Cortesía Ing. Luis Castro Pérez

La presentación de Abel Flores en Las Ventas – y la culminación de su sueño – se daría el 27 de septiembre de 1963. Dice Eloy Pineda en Cornadas que no se curan, que el torero le contó que su insistencia de actuar en la Villa y Corte le causó una dificultad con su apoderado Alonso Belmonte, que en alguna medida trataba de evadir esa plaza. El mentor le decía que una mala actuación allí podía echar por tierra todo lo conseguido hasta entonces, pero el torero tenía una meta por cumplir y consigue que se le incluya en la novillada de la Feria de Otoño de ese año, el viernes 27 de septiembre de 1963, alternando con José García Mondeño II y Agapito García Serranito (el cartel publicado en los diarios dice Ángel), en la lidia de 4 novillos de Manuel García – Aleas y 2 de María Sánchez de Terrones (4º y 6º). Lo que le vio a El Papelero esa tarde Antonio Díaz – Cañabate fue lo siguiente:


 Abel Flores nos sorprendió y nos complació con un variado repertorio de quites, por lo que le felicitamos de todo corazón. Con la muleta en el tercero, estuvo valiente y, tras de matarlo y de un pinchazo y una estocada, oyó una ovación. En el sexto, el otro de doña María, volvió a estar más valiente que torero. Manda poco, y por este grave defecto, sufrió dos volteretas y varios achuchones que no amilanaron su valor. Mató de una estocada y dio la vuelta al ruedo.

Aparte de Madrid, Sevilla y Barcelona, va a plazas como Valencia, Granada, Málaga, Cádiz, La Línea de la Concepción, Ceuta, El Puerto de Santa María o Constantina, repitiendo en varias de ellas. De 30 festejos firmados alcanzó a cubrir 19, pues fue herido de consideración en Barcelona, como ya quedó reseñado y en Málaga, plaza en la que posteriormente, cortaría un rabo.

Concluye mañana...
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