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domingo, 11 de agosto de 2013

14 de agosto de 1969: Manolo Martínez triunfa en San Sebastián

El cartel de la Semana Grandede 1969
Las dos campañas que hizo Manolo Martínez en España tienen, en la memoria colectiva, el signo de que no se distinguieron por los triunfos obtenidos. La causa de ese recuerdo es que no tuvo rotundidad en Madrid – a pesar de cortar una oreja el día de su confirmación de alternativa – y en Sevilla no se presentó sino hasta muchos años después. Pero una revisión exhaustiva de su paso por las plazas españolas y francesas, nos reflejan que triunfó en plazas de importancia, como Málaga, Toledo, Valencia, Bilbao o Mont de Marsan alternando con los principales toreros de allá de esos días.

La Semana Grande de San Sebastián de 1969 fue una feria en la que se lidiaron encierros ganaderías como Moreno Silva, Núñez Hermanos, Baltasar Ibán, Atanasio Fernández, Clemente Tassara, Salustiano Galache, o Fermín Bohórquez y en el aspecto de los toreros actuaron Paquirri, Manolo Cortés, Paco Camino, Antonio Ordóñez, Ángel Teruel, Jaime Ostos o Serranito. En ese entorno, la corrida a celebrarse en El Chofre el día 14 de agosto, tenía como ingredientes a los toros de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca y a los toreros Diego Puerta, Paco Camino y Manolo Martínez.

Manolo Martínez llegaba a Donostia con la aureola de haber cortado cuatro orejas y dos rabos en su anterior actuación – Málaga, 5 de agosto – en la que alternó con Antonio Ordóñez y Santiago Martín El Viti en la lidia de toros de doña María Pallarés. Entonces, para la tarde que me tiene aquí con Ustedes hoy, se tenía anunciado un cartel que puede considerarse bien rematado.

Así se anunció en España
Manolo Martínez
Me llama la atención el hecho de que en aquellos días los diarios de la capital española enviaban a sus cronistas titulares como enviados especiales a cubrir distintas ferias, sobre todo aquellas que por su tradición y calidad podían considerarse como verdaderos acontecimientos. Hoy ya son pocos los diarios madrileños que cubren así las grandes ferias y en el caso de San Sebastián y además, resulta triste que hoy, por la cerrazón de unos cuantos políticos, ni siquiera haya feria. Sobre la tarde que me ocupa, encontré dos relaciones en los diarios de Madrid. La primera, en el ABC, escrita por Antonio Díaz – Cañabate y una segunda en el diario Madrid, firmada por Julio de Urrutia.

Cito en primer lugar la crónica de Díaz – Cañabate, en la que, dejando de lado lo que me parece es su poco gusto por nuestros toreros, se expresa en forma laudatoria de la actuación de Manolo Martínez. De su crónica extraigo lo que sigue:
El tercero fue el clásico toro que ha hecho famosa y perdurable la ganadería de Antonio Pérez. La bondad hecha toro. La arrancada alegre y reposada, la cabeza humillada, fija, sin el menor cabeceo en la muleta, dócil al mando del torero y suave su trote o su galope. El mejicano Manuel Martínez tenía que estar ciego para no ver todo esto. Lo vio enseguida y se puso a tono con el toro. Lo más sobresaliente de su buena faena fue que se apartó de lo mecánico, hoy tan prodigado. Había calor, regusto en sus pases, temple en la mano, largura en el brazo, finura y armonía en sus movimientos y también variedad. Se percibía que el toro y el torero estaban contentos de haberse encontrado. Se compenetraron y esto es esencial en el toreo. Tan esencial como que después de una buena faena muera el toro tan dignamente como ha sido toreado y en esto falló lamentablemente Manuel Martínez. Entra mal y señala un pinchazo. Vuelve a entrar mucho peor y la espada cae en los bajos y rueda el toro sin puntilla. Aun los más ignorantes de los espectadores tuvieron que percatarse de la muy fea manera con la que entró a matar, y a pesar de esta evidencia se enfadaron mucho con el presidente, que cumpliendo con su deber solo concedió una oreja. ¡Qué ceguera la del público!...
Otro pasaje interesante de su crónica se refiere al cambio de calidad entre los asistentes a los festejos taurinos, dejando cada vez mayor espacio al público feriante. La reflexión es la siguiente:
Hoy he observado a un matrimonio de esos que está uno seguro de que se llevan muy bien porque los dos son gordos. Confundían a Diego Puerta con Paco Camino. “¡Muy bien Paco!”, decía el marido; y la mujer le corregía: “No es Paco, es Diego”. Discutían un rato amigablemente. Y cuando Paco o Diego estaban toreando, el matrimonio se dedicaba a buscar entre la multitud a una prima de ella llamada Eusebia. Naturalmente, no la encontraban… ¿A qué no saben ustedes lo que más le gustó al matrimonio que se pasó la corrida buscando a su prima Eusebia? ¿La faena de Martínez? ¡Qué va! Los berridos que pegaron el quinto y el sexto, broncos los del quinto, aflautados los del sexto. “Ves tú – le decía el marido a la mujer –, por oír estos berridos merece la pena venir a los toros…
Por su parte, Julio de Urrutia destaca lo siguiente:

Una faena de Manolo Martínez y un toro de A.P., verdaderamente extraordinarios… El tedio abrumador de la tarde quebró durante diez minutos al salir el tercero de don Antonio, que, según dijimos al principio, resultó un toro extraordinario, el mejor de toda la feria hasta ayer y uno de los más pastueños de cuantos se llevan corridos por esas plazas en la presente temporada. Es muy difícil que a Manolo Martínez le vuelva a caer un animal semejante en los lotes que le quedan de su campaña actual. Porque meter la cabeza en el engaño como la metía el “apé”, humillar como humillaba en el centro de las suertes y quedar preparado como quedaba, cual si fuera un “robot” para el lance o pase siguiente, eso es muy difícil que vuelva a repetir un toro en el transcurso de los meses. El mexicano lanceó al toro en el primer tercio con una elegancia fuera también de serie, hizo un quite por navarras que puso a la gente en pie y cuando llegó la hora de la muleta instrumentó una faena a la altura de la bondad del bicho. Anotamos en ella tres naturales Inmensos con su correspondiente de pecho, un molinete, cuatro pases en redondo, varias tandas más de toreo al natural y dos circulares completos, rematados ahora con el pectoral con la derecha. El toro pasaba que era una bendición, pero el diestro no desmerecía en nada al acoplarse con él y obtener de la faena el máximo resultado artístico. Uno hubiera estado así cinco minutos más, contemplando la bella estampa formada en la arena entre los dos antagonistas. Pero lo que sucedía es que todos temíamos el instante preciso del diestro al entrar a matar por el resultado incierto de la espada. En efecto, la estocada – hasta las cintas – fue caída, pero hizo rodar fulminantemente al bicho patas arriba. El presidente tan sólo concedió una oreja a Manolo, porque el defecto del acero era visible a todas luces. Más... el público, que había seguido con singular admiración la perfecta armonía existente durante la lidia entre el toro salmantino y el torero azteca, hizo dar a éste dos vueltas al ruedo entre aclamaciones delirantes y saludar desde el tercio…
Otro apuntamiento de Urrutia va dirigido a la poca  o justa presencia de los toros que se lidiaron:
Al revés de los “apés” de hace veinte años, que cinco salían óptimos para el torero y uno barrabás, los corridos ayer en la plaza del Chofre tuvieron un balance exactamente a la inversa. Todos, por lo demás, estuvieron aceptablemente presentados y acusaron de primero a último la siguiente romana: 534, 501, 493, 500, 531 y 545 kilos. De edad no parecían estar muy sobrados. Esperemos, pues, con paciencia benedictina al año 1973, en que el ganadero venda cada toro con su respectiva partida de nacimiento. Entonces sabremos exactamente la edad natural y no la aparente, y habrá llegado el momento de desechar de toriles esos cartelitos con el pesaje de los cornúpetas, que a veces no hacen sino desorientar a la afición...
Manolo Martínez, en volandas
Los tiempos no parecen haber cambiado, puesto que todavía hoy se insiste mucho en el peso de los toros y se soslaya la edad cronológica que les corresponde, que es la que influye sobre su comportamiento. Y agrego, aunque en su momento el guarismo fue una solución a una problemática que se arrastraba de décadas antes, hoy se tiene que buscar otra alternativa que unida a esa cuestión deje en claro la edad de los toros que se lidian.

Más les distraigo de lo que me trae por aquí ahora. Como podemos ver, Manolo Martínez tuvo muy buenas tardes en los ruedos hispanos, aunque insistiré en que la rotundidad con la que actuaron sus contemporáneos en plazas como Madrid o Sevilla oscurecen su paso por esas plazas, pero la historia y la estadística nos dejan claro que el problema real es más de apreciación que de fondo.

martes, 21 de julio de 2009

21 de julio de 1929: Se lidian toros mexicanos por primera vez en España

Corresponde a la ganadería de Piedras Negras el honor de ser la primera vacada mexicana en cruzar el Atlántico con sus toros y presentar en una plaza española los productos del esfuerzo hecho en el campo bravo de Tlaxcala a partir primero, de una variopinta base genética y ya en la fecha de la presentación, con un par de décadas de trabajo con ganados del Marqués del Saltillo. Pero del origen de Piedras Negras he hablado en otra parte de este mismo espacio, por lo que en todo caso, les invito a que se dirijan allí, para cualquier precisión sobre ese particular.

El ganadero de Piedras Negras en la fecha era don Wiliulfo González, quien prácticamente acababa de obtener la titularidad de esta vacada fundacional, pues su tío Lubín había fallecido apenas en noviembre del año anterior. Así pues, los toros que fueron a España, con mayor precisión a San Sebastián, para ser lidiados en su histórico ruedo de El Chofre.

El diario madrileño El Siglo Futuro, del día 13 de junio de 1929 publica lo siguiente:

LAS CORRIDAS DE SAN SEBASTIÁN

Se ha ultimado la combinación de las corridas de San Sebastián. El señor Pagés ha facilitado la siguiente lista:

21 de julio. Corrida hispanoamericana; cuatro toros de Piedras Negras y cuatro de Clairac para Marcial Lalanda, Gitanillo de Triana, Manolo Bienvenida y Heriberto García.

11 de agosto. Ocho de Graciliano Pérez Tabernero para Chicuelo, Valencia II, Félix Rodríguez y Barrera.

15 de agosto. Ocho de los herederos del duque de Tovar para Márquez, Félix Rodríguez, Niño de la Palma y Barrera.

Día 18. Seis de Concha y Sierra para Manolo Bienvenida y dos diestros no designados.

Día 25. Concurso de ganaderías para Márquez y dos diestros no designados
.


Como podemos ver, no se lidió un encierro completo, lo que me sugiere – a falta de referencias directas sobre el tema - que los toros enviados por Wiliulfo González no soportaron el viaje por barco y los que salieron a la plaza, no tuvieron tampoco el tiempo necesario para reponerse de éste, dadas las crónicas que relatan el juego que dieron, porque de lo que no me cabe duda, es que el ganadero envió a España lo mejor de sus dehesas.

El cartel hispanoamericano anunciado se complementó con dos incentivos más, que la corrida se ofreció en beneficio de la Asociación de la Prensa Donostiarra y que al final del festejo, el novillero estadounidense Sidney Franklin mató un novillo de Flores.

La primera relación concreta que conocí sobre este asunto es la que deriva de la conversación entre la señora Susana González y González - hija de don Wiliulfo - y la bibliófila Gabriela García Padilla, recabada en el libro Piedras Negras. Bravura con abolengo. En la página 53 de la obra se dice lo siguiente:

El 21 de julio de 1929 se lidiaron por primera vez toros mexicanos en un ruedo español; fue en San Sebastián donde cuatro Piedras Negras y cuatro de Clairac fueron estoqueados por Marcial Lalanda, Cagancho, Manolo Mejías Bienvenida y Heriberto García. Los astados de Piedras Negras "se comportaron bien y fueron de excelente presentación", según el conocido comentarista español Tomás Orts, en su anuario Toros y Toreros de 1929.


Más adelante, en un apéndice escrito en el mismo libro por Luis Ramón Carazo (página 107), se habla de que los toros destacaron por su acometividad y trapío sin citar fuente alguna.

Como podemos ver, en principio, la versión de Uno al Sesgo deja pensar que los primeros toros mexicanos que se lidiaron en España pusieron en alto el listón ganadero de este País, pero al revisar la prensa que relató el festejo en el que participaron los toros de Piedras, me encontré con otra realidad.

Aunque con contradicciones de grado, las crónicas reflejan que el resultado del festejo no fue, para el ganadero mexicano, lo que hubiera apetecido. Sus toros no funcionaron como se dice en el lenguaje de uso corriente hoy en día y los de Clairac que completaron la función al parecer, si cumplieron. En lo que coinciden las relaciones, es que los toreros – Marcial Lalanda, Cagancho, Manolo Bienvenida y Heriberto García – se vieron, desganados unos y embarullados otros, cumpliendo apenas.

La reseña contenida en el diario El Siglo Futuro de Madrid, del 23 de julio, es del tenor siguiente:

…Con gran entusiasmo se celebró la corrida a beneficio de la Asociación de la Prensa. La plaza, adornada con tapices de la Real fábrica, ofrecía magnífico aspecto. Ocuparon la presidencia señoritas de la aristocracia y de la colonia americana, asesoradas por el duque de Hornachuelos.

Entre los concurrentes se encontraban el ministro de Economía, el doctor Asuero, comandante Franco y representaciones numerosas de las colonias americanas.

Los toros mejicanos, de Piedras Negras, mansos y burriciegos; los de Clairac, cumplieron, dejándose torear bien…


Por su parte, el diario ABC, en su edición madrileña de la misma fecha refiere lo siguiente:

…Se celebró ayer la anunciada corrida hispanoamericana a beneficio de la Asociación de la Prensa, de San Sebastián.

La plaza, profusamente adornada con banderas de las Repúblicas americanas y de España y numerosos y elegantes tapices de la Real fábrica.

Entrada, casi un lleno.

Presidieron diez bellas y aristocráticas señoritas, asesoradas por el duque de Hornachuelos.

Se lidiaron, cuatro toros mejicanos de Piedras Negras, que, en general, resultaron sosos, y después otros cuatro de Clairac, bravos y muy finos, por los diestros Marcial Lalanda, Cagancho, Heriberto García y Manolo Bienvenida, y, finalmente, uno de Flores por Sidney Franklin...

Como podemos ver, en tanto que la versión de El Siglo Futuro habla de toros mansos y burriciegos, el ABC solo se refiere a la sosería de los piedrenegrinos, aunque en la comparación con los de Clairac el primero de los diarios solamente los tiene por cumplidores en tanto que el ABC los llama finos y bravos, lo que me sugiere que los de Piedras no se habían recuperado del viaje por barco a la fecha de su lidia y en general, estas dos versiones, en nada coinciden con la que publicó al final del año Uno al Sesgo y la que sin mencionar fuente, cita Luis Ramón Carazo.

Con disgusto, porque quisiera recordar una tarde de triunfo de los toros mexicanos en España, pero también en honor a lo que parece ser la verdad, transcribo lo que me parece esencial de la descripción de los toros y su comportamiento en la crónica del festejo publicada por quien firma como Juanito Sincero, en el diario El País Vasco, de San Sebastián, el día 23 de julio de 1929, misma en la que lapidariamente dice lo siguiente:



No teníamos esperanzas de que los toros de Piedras Negras, traídos de Méjico para la corrida de anteayer fuesen buenos. No creemos en los toros de Méjico, como apenas hemos podido creer en los toreros mejicanos, salvo un caso. Además, ¿traer toros de Méjico a la tierra de los toros bravos, a la tierra de dónde los llevan a Méjico?...

…Nadie, entre los siquiera medianos entusiastas de la fiesta taurina, ignora que a estos toros les llaman los toreros “toros de esparto”, es decir, ordinarios, sin codicia, blandos, carentes de temperamento de fiera brava para la lidia… Y, por añadidura, dos de ellos resultaron casi ciegos...

…El público no tuvo tragaderas como para tolerar – ¡este buen público donostiarra que jamás protesta a los toros! – que de los cuatro bichos, tres resultaran blandos y sobre todo, mansos. Y a los tres los silbó furiosamente al ser arrastrados.


Digo que cito esto con pena, porque no obstante todo el esfuerzo que desde 1874 realizaban los señores González de Tlaxcala -y don Wiliulfo especialmente en ese momento- en la crianza del toro de lidia y particularmente en los 20 años anteriores con la base genética de Saltillo, los esfuerzos no se vieron coronados, ni con la posibilidad de lidiar un encierro completo, ni con la fortuna de que los toros jugados, dieran lustre a la divisa que en México, es legendaria por los grandes triunfos que ha permitido tanto a sus criadores, como a los toreros que se han puesto delante de sus toros.

Casi 60 años después, en Madrid, sucedería algo similar, con la presentación de la otra ganadería prócer en México, San Mateo, que tampoco pudo lidiar completo su encierro en la tarde de la confirmación madrileña de la alternativa de David Silveti y tampoco pudo tener una tarde de grandes triunfos en la principal plaza del mundo, aunque meses antes su divisa luciera principalmente por la movilidad de los toros en Huelva.

Así es la historia, aunque no nos guste su sentido, pero el hecho que la hace y la hace interesante, es que hoy se cumplen 80 años de que por primera vez, se lidiaron toros mexicanos en España.
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