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sábado, 20 de diciembre de 2008

20/XII/1953. Reaparece Armillita. Se presenta Antoñete


Armillita en su despedida en 1949

El 3 de abril de 1949 Fermín Espinosa Saucedo se despedía de la fiesta como torero activo en la plaza México y el último toro que allí mató entendía por Urraco y fue negro como todos los de La Punta. Después de sufrir una serie de desventuras personales, el Maestro de Saltillo decide volver a los ruedos y lo hace en la Plaza San Marcos de Aguascalientes, lugar en el que está avecindado, escogiendo como fecha para el acontecimiento el 20 de diciembre de 1953.


El acontecimiento para esa tarde era la vuelta a los ruedos de quien, con poco margen para la discusión, es el mejor torero que ha dado México. La otra novedad era la presentación de un joven diestro madrileño, Antonio Chenel Antoñete, al que curiosamente se le anuncia en segundo término, no obstante que apenas en marzo de ese año había tomado la alternativa, dejando al final a quien por antigüedad correspondía ser el segundo espada, a Alfonso Ramírez Calesero. Destaca también a mi juicio, que se anotara en los medios que los toros de Xajay que se lidiarían esa tarde, fueron escogidos por el propio Armillita. En resumen, se invitaba a la afición a un acontecimiento que prometía ser memorable, ofreciéndole dentro de lo posible, todas las garantías de que sería exitoso.

El anuncio de la reaparición de
Armillita y la presentación de Antoñete

Unos días antes, el miércoles 16 de diciembre para ser precisos, Armillita mató un toro en su finca de Chichimeco a manera de preparación. La prensa del momento consignaba que habían transcurrido cuatro años sin que el Maestro de Saltillo hubiera enfrentado un astado y que el Gobernador del Estado asistiría al evento. También señalaba que para la corrida, Fermín estrenaría un vestido color corinto bordado en seda blanca, confeccionado por un sastre mexicano.


Al final, la jornada preparatoria culminó con la tienta de tres machos para sementales y el toro estoqueado por el torero que volvía a los ruedos. La jornada fue todo un acontecimiento social y contó con la participación además de los alternantes del festejo del siguiente domingo – Calesero y Antoñete –, quienes se prepararon también para el compromiso.

Antoñete era nuevo en esta plaza. Había confirmado su alternativa en la Plaza México, cuando Manuel Capetillo le cedió al toro Cómico, de San Mateo, en presencia de Juan Silveti, el 22 de noviembre anterior y dos domingos antes había sido testigo de la confirmación de Calerito, en cartel que conformó con Rafael Rodríguez y Jorge El Ranchero Aguilar en la lidia de toros de Rancho Seco, produciéndose una gran entrada.

Antoñete en la Plaza México en 1953

Sin duda que el interés por ver la reaparición del Maestro Armillita era grande, pero la presentación del joven madrileño y la siempre agradable presencia de uno de los consentidos de la afición local eran atractivos adicionales al cartel, que lo redondearon y aseguraron el lleno.


¿Qué pasó en la corrida? Don Jesús Gómez Medina, decano de la crónica taurina en Aguascalientes y muy posiblemente en México, nos refiere que la corrida fue mansa, que la expectación se convirtió en decepción y que Antoñete al final fue el mejor librado de la tercia. Así lo escribió en El Sol del Centro del 21 de diciembre de 1953:


Un preámbulo impregnado de brillantez y emotividad parecía presagiar un festejo saturado de emociones. Más ¡ay! Que el aficionado propuso y los toros (¿?) de Xajay lo dispusieron de distinta forma; en el transcurso de la corrida, tan solo esporádicamente resurgió el esplendor de aquellos minutos iniciales. Tal es la síntesis de la corrida en la que Armillita efectuaba su reaparición en los ruedos…

Fue Antoñete el mejor librado de la tercia… con la muleta, Antonio Chenel logró arrancar las más cálidas ovaciones de la jornada. El de la villa del Oso y el Madroño, amén de quedarse quieto con sobra de decisión… esplendió el ritmo y la longitud y el mando que el chaval imprimió a sus derechazos y naturales. El de Xajay, ciertamente fue el menos malo del mansurrón encierro enviado por los señores Guerrero; más es también cierto que Antonio Chenel supo extraer de sus relativas bondades el mayor partido posible.Al tercero lo exterminó con media en lo alto que hizo pupa. Ovación, oreja y vuelta al ruedo. Al sexto, con un espadazo contrario ejecutado en buena forma y descabello al tercer golpe. Para él fueron los postreros aplausos de la tarde…



No obstante la buena actuación de Antoñete, nunca le volvimos a ver por Aguascalientes… bueno, queda un hecho que ingresar a los anales de la picaresca de la fiesta. Rafael González, el inefable Chavola, se organizó un festival homenaje – beneficio para el 5 de diciembre de 1998, en el que anunció entre otros a Antoñete y a Enrique Ponce. Al final ni el madrileño ni el valenciano estuvieron por Aguascalientes, con diversas explicaciones que no alcanzaron a entrar en los terrenos de la lógica.


Total, que Antoñete se quedó anunciado para reaparecer 45 años después de su presentación en estas tierras, como lo consigna el cartel alusivo a la ocasión. Yo devolví mi entrada, pero me quedé con el programa… y con las ganas de verle por aquí…
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