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domingo, 6 de mayo de 2012

Tal día como hoy. 1973: Rafaelillo y Miraflores de Rancho Seco


La Feria de San Marcos de 1973 tuvo una inusual y no vuelta a repetir presencia del campo bravo de Tlaxcala. El 25 de abril se lidió un encierro de Piedras Negras; el 1º de mayo uno de Coaxamalucan y el día 6 de mayo, fecha que en este momento nos ocupa uno de Rancho Seco. Y si he de ser exhaustivo, tanto la corrida que abrió el serial, como la extraordinaria del 5 de mayo, fueron de la ganadería del Ingeniero Mariano Ramírez, que en esos días era pura de ese origen, pues se fundó en 1956 con la mitad de la original vacada de Zotoluca, la que hogaño lleva el hierro que originalmente fuera de la fundacional de Tepeyahualco.

Esa corrida del cierre de la Feria, se conformó con la actuación del Centauro Potosino Gastón Santos, el colombiano Pepe Cáceres, Raúl Contreras Finito y el tijuanense Rafael Gil Rafaelillo, quienes enfrentarían ese bien presentado encierro que trajo a nuestra feria don Carlos Hernández Amozurrutia desde Tlaxco, Tlaxcala.

El sorteo del encierro fue accidentado, pues un toro, el número 73, que al salir al ruedo sería llamado Miraflores y saldría en séptimo lugar, presentaba en una anca una lesión, que para el ganadero y los apoderados era un mero puntazo y para don Jesús Gómez Medina, que ocupaba el palco de la Autoridad, podía ser una cornada. Tras de un largo rato de discusión y de observación del toro, que no tenía signos de cojera y tampoco presentaba síntomas de fiebre o de otros daños derivados de una lesión profunda, compatible con una cornada, por lo que el toro fue aceptado condicionado a que de mostrar signos de claudicación en el ruedo o de ser protestado por el público, sería devuelto a los corrales sin miramientos. Afortunadamente eso no sucedió y pudimos ver al toro de la Feria, y de muchas más.

La gran faena de Rafaelillo

Paso sin más a la relación de don Jesús Gómez Medina sobre esta gran tarde:

Rafaelillo y Rancho Seco dieron broche triunfal a la Feria. A la memoria de don Enrique Bohórquez, cronista ejemplar, que supo expresar como pocos “el sentimiento del toreo”; a Eduardo Solórzano y Rafael Rodríguez que, aunque alejados de los ruedos, sienten aún la fiesta a pleno corazón; a Juan Luis y Pepe Pérez Jaén, en cuya afición pervive la savia torera del inolvidable don José Pérez Gómez “Nili”... Fue a la hora del crepúsculo, durante esos minutos propicios al ensueño, ricos en presagios, en los que las sombras nocturnas se esparcen lenta e insensiblemente, prestas a ganar la diaria contienda a los esplendores solares. Durante ese breve lapso crepuscular que oscila entre la luz y las tinieblas y que constituyó, dicen, el marco de las grandes proezas belmontinas... Fue entonces que salió el séptimo de Rancho Seco, sexto de la lidia ordinaria. Se llamó “Miraflores”, tenía el número 73 y era negro, de cabeza acarnerada, tirando a veleto y con cuatro años largos en la boca. Nada más ni nada menos que un toro... “Rafaelillo” – desde ayer, tras la faena a "Miraflores" y mientras prosiga por el mismo camino, don Rafael Gil, torero artista si los hay –, se dio a torear al de Rancho Seco en una serie de lances a pies juntos, en una forma si no del todo clásica, de todas maneras espectacular y brillante, a lo que contribuía la brava acometida de “Miraflores”. Remató con pinturería, y oyó una ovación, la primera de las que luego brotarían en incontable sucesión... “Miraflores”, tras el fuerte puyazo y el trajín de las banderillas, había llegado al final con su bravura intacta, atemperada por el castigo recibido; dócil, nobilísimo, embistiendo con el hocico al ras del suelo; con una alegría, con un estilo, con un “son” extraordinarios... Erguido, sonriente, el chiquillo desafiaba al de Rancho Seco, llevando la faena en la diestra; acometía aquél sobre el señuelo que a su bravura se ofrecía, y brotaba, así, el derechazo lento, pausado, solemne. Cada pase superaba en calidad y en intensidad emotiva al precedente; y el ¡olé! que provocaba subía de diapasón a medida que la serie íbase redondeando... ¡El torero, ebrio de emoción artística, impelido por el fuego creador que crepitaba en su pecho, volcaba sobre la arena todo el profundo sentimiento – ¡“el sentimiento del toreo”! – que albergaba su corazón de artista ansioso de encontrar la fórmula de expresión para su mensaje! Y de los tendidos brotaba de inmediato la réplica, el eco más contundente y halagador para quienes usan coleta: ¡torero!... ¡torero!... clamaban a coro los espectadores, saboreando, ellos también y viviendo con toda la intensidad de que es capaz un aficionado, la gesta que en el ruedo se realizaba... En las alturas, las sombras eran cada vez más densas; pero en la arena había un incendio de arte que bañaba en luz y fuego a “Rafaelillo” y a “Miraflores”... Las series de toreo en redondo, con la derecha se sucedían; la emoción crecía de punto y el ritmo de triunfo aumentaba en la misma proporción en que cada muletazo resultaba más pulido, más templado, de mayor longitud. En algunos de estos, “Rafaelillo” toreó sin ver al burel; ¡tal era su nobleza!, ¡admirable toro de Rancho Seco, embistiendo con idéntica alegría, con la misma claridad, con tan depurado estilo como si en él confluyese toda la sangre bravía de muchas generaciones de bureles próceres!... Tan solo un bache registró la gran faena: fue cuando “Rafaelillo” confundió su condición de torero – artista con la de director de la banda; le perdió la cara al toro, acometió éste y le propinó la voltereta y el susto consiguiente. Mas, en cuento Rafael tornó a ponerse en torero – torero, dejándose de recursos que suelen emplear los mediocres, incapaces de provocar en otra forma la emoción popular, resurgió el bien torear; renació la emoción derivada de la evidencia del arte; y aquel sentimiento del toreo sustituido pasajeramente por la sensación del susto, readquirió la primacía conferida por la plena entrega del gran artista del toreo que es – que ayer fue cumplida plenamente – Rafael Gil “Rafaelillo”... Una entrega que encontró su expresión más dramática en el momento de la estocada: a toma y daca, yéndose sobre el morrillo con la mayor decisión a cambio de salir volteado de manera tan espectacular y peligrosa que provocó hasta la intervención de algunos – como Rafael Rodríguez y Pepe Pérez Jaén – que, como tantos más, desde el callejón presenciaban entusiasmados y extáticos la imprevista proeza. Rafael Gil puso remate a aquella. Y, aunque salió trompicado, al tornar al ruedo, vivió su momento de apoteosis, en unión del ganadero, don Carlos Hernández; las dos orejas y el rabo del admirable “Miraflores”; las vueltas al ruedo entre aclamaciones y a hombros de los capitalistas; las ovaciones, la música; en suma, el fervor popular volcado a sus pies de joven y brillante triunfador... Y para “Miraflores”, el toro que con su bravura y nobilísima condición revivió viejos lauros de su divisa, los honores del arrastre lento en torno a la barrera...”

Rafael Gil Rafaelillo
La corrida se había desarrollado en un ambiente que medió entre el sopor y la tragedia. Del resto de la corrida unos batallaron para mantenerse en pie y otros fueron la antítesis de Miraflores, pero el primero de la lidia ordinaria fue el que condicionó en gran medida lo que habría de venir. Manolo Pérez, banderillero y compatriota de Pepe Cáceres sufrió una grave cornada al ser prendido y prensado contra el burladero que está exactamente en el tendido de sol, en el otro extremo de la puerta de cuadrillas. Desde ese momento la pesadumbre se apoderó de los presentes y de quienes estaban en el ruedo y ya poco se esperaba del festejo.

Pepe Cáceres y Finito no volvieron a actuar en una de nuestras ferias, así como tampoco hemos vuelto a ver un encierro de Rancho Seco en nuestras plazas. Y en cuanto a la faena de Rafaelillo, si algún día se hiciera un recuento de las grandes faenas ocurridas en el ruedo de la Plaza de Toros San Marcos, esta es una de las que se deben tomar en cuenta.

El festejo de hoy, 11ª corrida de feria: 6 de Fernando de la Mora para Eulalio López Zotoluco, José Mari Manzanares y Arturo Macías.

viernes, 22 de abril de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, VI

22 de abril de 1971: El primer gran lleno y orejas para todos

La segunda corrida de la Feria de San Marcos de hace cuatro décadas también se celebró bajo la luz de las candilejas. El cartel tenía como incentivo la presentación del León de Tetela y del chihuahuense Raúl Contreras Finito, a más de la repetición de Manolo Martínez, que venía como triunfador del festejo con el cual se inició el ciclo. El encierro provenía de la ganadería zacatecana de don Jesús Cabrera, la que fuera originalmente formada por el torero de Monterrey Lorenzo Garza, con lo más selecto de los ganados de San Mateo en los días de don Antonio Llaguno.

La nota previa a la corrida, aparecida el día de su celebración en El Sol del Centro, refiere en su médula lo siguiente:



Segunda corrida nocturna con 6 cromos de Dn. Chucho Cabrera 

Arribamos a la parte central de la Feria. Desde hoy y hasta dentro de una semana, la escala de la alegría señalará un continuo crescendo, que alcanzará su ápice el día 25, para declinar paulatinamente más tarde (...) Hoy por la noche, segunda corrida de feria. ¡Y con qué cartel, amigos! Presentación de Joselito Huerta, el admirable torero poblano, en la cima de su madurez, en la plenitud de su arte, y de su torerismo... Reaparece el reinero Manolo Martínez, cuando los lauros ganados tan en buena lid el pasado día 18 conservan plenamente su lozanía (...) Se presenta también, Raúl Contreras “Finito”, el torero de Chihuahua, poseedor de un arte recio, viril, enterizo, como si lo hubiese forjado con el metal y el basalto de sus ariscas serranías norteñas (...) ¡Ah!, pero además, está el encierro de Don Jesús Cabrera, ganadería postinera, si las hay. Formada con la flor de la vacada sanmateína, después de pertenecer a su fundador, Lorenzo Garza, pasó a las manos de Chucho Cabrera, tan buen aficionado como entusiasta ganadero, que ha logrado hacer de ella una de las más solicitadas por los toreros y públicos (...) El encierro que va a ser lidiado este día, arrojó, al salir de la hacienda, un peso promedio de 430 kilos. Y está además en el tipo de la casa...

De lo que sucedió en la corrida, da cuenta don Jesús Gómez Medina, quien con extraordinario gusto, pero con emoción, narra lo que quizás se pueda considerar la primera faena extraordinaria realizada en este tipo de ferias en Aguascalientes y que fue la realizada por Manolo Martínez al sexto de la función. Sin más, les dejo con lo medular de la narración de don Jesús:

¡El sentimiento del toreo! ¡Ah!; cómo constatábamos su existencia en carne propia mientras Manolo Martínez toreaba de muleta al sexto. ¿Quién, entonces, pudo sustraerse a la emoción que, desprendiéndose de la arena, inundaba luego el graderío hasta formar la fusión plena entre los enfebrecidos espectadores y el torero que majestuosamente oficiaba en el altar del arte? 

Recordemos la escena: un toro cárdeno, tirando a veleto, que en el primer tercio no se dejó torear, habiendo desarmado inclusive, al de Monterrey; un toro que aceptó dos puyazos peleando tan solo regularmente. Y nada más. Pero fue a él, muleta en mano, Manolo Martínez, le pisó el terreno, lo consintió, lo aguantó y la faena comenzó a brotar de lo que, aparentemente era la nada. Y surgió el toreo grande, como brota también el cante grande de la garganta de un cantaor en trance. 

Y los muletazos que comenzaron siendo intrascendentes, muy pronto adquirieron el empaque y la brillantez de los lances de excepción. Y las series fueron encadenándose. Y el torero, entregado plenamente a la realización de la faena, fuéla sintiendo cada vez con mayor intensidad; y al saborear su propia obra, al gustarse él mismo toreando, acabó envolviendo en el mismo alud emocional a los espectadores, a la plaza entera. 

¡Ah!: y cómo dilató entonces Manolo la trayectoria de los muletazos, como si pretendiese prolongar la duración de la caricia que había llegado a ser su muleta: ¡tal era el temple exquisito, el mimo con que la manejaba! ¡Y de qué manera, al ahondar en su propia emoción, provocó el brote del sentimiento multitudinario, para formar de esta manera el marco incomparable de las grandes jornadas del toreo! 

Entre tanto, Manolo continuaba su obra, seguía toreando. Con la derecha y también con la izquierda; derechazos, naturales, de pecho, un abanico caricioso. Y entre otros adornos, un molinete estatuario, piramidal. La estocada y la apoteosis. Las dos orejas. Las vueltas al ruedo a hombros de los más decididos. El triunfo total, en suma. El triunfo del sentimiento del toreo. 

Lucida reaparición de Huerta 

Que Joselito Huerta es un señor torero, lo saben de sobra los aficionados. Un torero que, además, es dueño de un pundonor extraordinario (...) En el cuarto surgió el torero magistral, cuya muleta resulta lección de diáfana eficacia para todo burel. Fue así como Huerta, pisando el terreno de su enemigo, aguantando quietamente sus embestidas y templando y mandando como lo que es: un torero, llevó a cabo un meritísimo trasteo a base de pases en redondo con una y otra mano, precursores de adornos varios y ceñidos; y rematado todo con tres cuartos de estoque en el sitio debido. Gran ovación, la oreja del de Cabrera y la vuelta al ruedo. 

Otra oreja para Finito 

Incrustado a última hora en el cartel para salvar la irresponsabilidad del hispano Bernadó, Raúl Contreras justificó su inclusión realizando una aplaudida faena a su primero. Constó ésta, como es de rigor en estos tiempos, de varias tandas de pases naturales y también de derechazos, con algo de rapidez, pero imprimiendo a las suertes la vistosidad y la alegría que son, también, condimento del toreo. No faltó desde luego, el capítulo de adornos, entre el palmoteo del respetable. 

Y cuando concluyó “Finito” con una estocada honda en sitio mortal, sonó fuerte la ovación, salieron los pañuelos en solicitud de la oreja que la autoridad otorgó, aunque “Finito” hubiese exhibido en sus manos ambos apéndices auriculares, con disgusto de la parroquia, que lo obligó a tirarla, mientras realizaba el primero de los dos recorridos por la arena (...) El encierro de Cabrera, terciado y sin mucha alegría, si bien exhibiendo gran docilidad. El de mayor respeto, el sexto. La entrada fue un lleno total.

Como podemos ver, la noche fue hasta cierto punto redonda, pues los tres toreros realizaron obras que calaron en los tendidos. El único pero que se puede poner a los sucesos de aquél 22 de abril, es lo que narra en las últimas líneas de su crónica para El Sol del Centro don Jesús Gómez Medina, la presencia de los toros, pues de ella se observa que fueron de poco respeto, un mal que se arrastraría por estos pagos durante muchos años y que seguirá apareciendo con más frecuencia de lo que se desea. Más así ocurrieron los hechos y de esa manera se los expongo. Hasta mañana.

domingo, 10 de abril de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, IV

13 de abril de 1971: Se inicia la venta de las entradas para los festejos feriales. Bernadó se cae de la Feria.

Anuncio publicado en El Informador
de Guadalajara a mediados de abril de
1971
Cinco días antes de arrancar los festejos feriales se inició la venta de las entradas a ellos y la respuesta de público y afición fue de una gran afluencia a los sitios en donde se estaban distribuyendo. El mayor atractivo parecía estar en las corridas nocturnas, no obstante el resultado poco halagador de la del 6 de febrero anterior, cuando se celebró la inauguración del alumbrado de la Plaza de Toros San Marcos.

La venta de las entradas a las corridas de la Feria de San Marcos, comenzó además en medio de una especie de competencia desleal que agencias de viajes locales y de ciudades vecinas, como Guadalajara, hacían promocionando excursiones a España para acompañar a Eloy Cavazos, Curro Rivera, Antonio Lomelín y a los toros de Mimiahuápam en su presentación en la Plaza de Las Ventas de hace 40 años. Si bien el evento principal de la excursión era la Feria de San Isidro, que no coincidía en fechas con la nuestra, las excursiones sí se consideraron un factor de distracción a esta primera edición de una feria a la española que se daba en México, después de la experiencia no repetida de la Feria Guadalupana del Toreo de Cuatro Caminos de 1956.

Al final de cuentas, se vería que el negocio de las excursiones a Europa no hizo mella en nuestra feria y que a diferencia de la Guadalupana, la ideada y puesta en marcha por Guillermo González Muñoz había llegado para quedarse, crecer y servir de modelo en la organización de otras a lo largo y ancho del territorio mexicano.

Se cae Bernadó de los carteles

Doy un salto en el tiempo, pues esta cuestión la considero de algún modo como previa. En la víspera de su presentación en la feria, se anunció que el diestro de Santa Coloma de Gramanet, Joaquín Bernadó, no actuaría en ninguna de las dos fechas que tenía contratadas. La nota aparecida en el diario El Heraldo de Aguascalientes del día 21 de abril dice lo siguiente:

No viene Bernadó; en su lugar fue contratado “Finito”
En atención a que el diestro Joaquín Bernadó, que a la fecha se encuentra en la Madre Patria, definitivamente no viajará a México para cumplir los compromisos que tiene adquiridos con la empresa del Coso San Marcos, ésta se ha visto obligada a modificar los carteles para los que estaba ajustado el torero catalán.

Bernadó, en efecto, tenía comprometidas dos fechas, la del jueves 22 y la del domingo 25. En la primera iba a alternar con Joselito Huerta y Manolo Martínez, lidiando toros de Cabrera; el domingo venidero, tomaría parte en la corrida concurso, con reses de Suárez del Real.
“FINITO” SUSTITUYE A BERNADÓ
Para que ocupe el lugar que, con exceso de irresponsabilidad ha dejado vacante Bernadó, la empresa de nuestra plaza de toros contrató de inmediato al magnífico y valiente torero norteño Raúl Contreras “Finito”. Será éste por tanto, quien alterne mañana con Huerta y Manolo Martínez y también quien actúe el domingo próximo, al lado de otros cinco espadas: los dos ya mencionados, más Alfredo Leal, Chucho Solórzano y Manolo Espinosa.


Bernadó tuvo su última actuación en México en Acapulco el 5 de abril y ya en España, actuó en Madrid el 18 de abril, en la 2ª de la temporada, justo en la fecha en la que nuestra feria se inició, lo que me deja la idea de que tendría tiempo de haber regresado a cumplir con los dos compromisos aquí contraídos, sin embargo, también considero que el iniciar la campaña española en Las Ventas quizás le sugirió que esta podía ser intensa y prefirió cuidar la de allá. Ese año lo terminó con 19 corridas toreadas, a bastante distancia del primero del escalafón, que fue El Cordobés, que cerró el calendario con 87.

Aviso de la empresa publicado en los diarios locales
dando a conocer la ausencia de Joaquín Bernadó y su sustitución por Finito
Como lo señala la información periodística, lo sustituyó el chihuahuense Raúl Contreras Finito y se ofreció a la afición inconforme con ello, la devolución del precio de sus entradas – un hecho inusitado aquí – y sin desdoro de la torería y de la clase de Bernadó, la afición salió ganando, pues Finito intentaba recuperar el terreno perdido por percances y accidentes y salió, en las dos tardes que toreó, a jugarse la vida hecho un león.

Una observación: Pese a lo agresivo de la nota periodística y del desplegado pagado por la empresa, la sangre no llegó al río. Al año siguiente, Joaquín Bernadó volvió a estar entre nosotros, para lidiar la corrida más grande y pesada que haya pisado un ruedo en este país.

Todo listo entonces

Así pues, todo estaba ya listo para que la noche del domingo 18 de abril de 1971, se diera la primera corrida de la Feria de San Marcos. En su día, espero contarles lo que sucedió en ella.

Anuncio de la venta al público de las entradas a los
festejos de Feria


domingo, 6 de diciembre de 2009

Leodegario Hernández y la historia de dos corridas no celebradas

Leodegario y la Monumental Jalisco

Leodegario Hernández Campos nació en Arandas, Jalisco, el 24 de enero de 1920. Se dedicó en primera instancia a los negocios relacionados con los espectáculos y entre sus aciertos notables, se cuenta el descubrimiento de Javier Solís, uno de los intérpretes legendarios de la canción ranchera mexicana, quien destacó también por sus versiones de la Suite Española de Agustín Lara, a mediados de los años 50.

Al mediar la década de los sesenta, se metió al negocio de los toros. Aprovechó la rebeldía de la generación que tomaba el testigo de los toreros de la Edad de Plata mexicana que se negaron a ser tratados como jornaleros por Ángel Vázquez y adquirió la titularidad de las plazas de toros de León e Irapuato en el estado de Guanajuato y la de Monterrey y en Guadalajara, al no poder obtener ni la propiedad, ni la explotación de El Progreso, edificó una nueva, no obstante los comentarios negativos al respecto, según lo cuenta Xavier Toscano en el diario Milenio, de la capital mexicana:

…Así fue como en Guadalajara, el arandense Leodegario Hernández llevó a cabo el proyecto de construcción de otra plaza de toros. ¡Qué barbaridad! ¿Otra plaza? Si contábamos con la querida y tradicional El Progreso, con más de un siglo de antigüedad. No obstante las trabas, y también –porque no decirlo – golpes bajos, y después de invertir muchos millones de pesos y largos meses de trabajo, consiguió llegar finalmente a su meta establecida: inaugurar su nueva plaza de toros…


Para ello, encomendó el proyecto al renombrado arquitecto José Manuel Gómez Aldana y la realización de la obra estuvo a cargo de un equipo integrado por los arquitectos Leopoldo Torres Águila, Manuel Parga y Gorki Guido Bayardo y los ingenieros Mario Quiñones, Alfonso Ortega Pérez y Mario Fernández. El nuevo coso tiene capacidad para 16,500 espectadores y se le asignó un predio de seis hectáreas.



La nueva plaza se denominó Plaza de Toros Monumental Jalisco y fue inaugurada el día 4 de febrero de 1967, un sábado con una corrida de toros, en la que se lidiaron 6 toros de José Julián Llaguno, para Joselito Huerta, Raúl Conteras Finito y Manolo Martínez. La plaza fue remodelada en 1979 y aunque hoy en día se le llama Nuevo Progreso, aunque como afirma Xavier Toscano, es una mala denominación, …pues no fue edificada ni erigida para sustituir al antiguo coso del hospicio del barrio de San Juan de Dios, que fue y será la única plaza El Progreso de nuestra ciudad…

Historia de dos corridas

En la columna Noticiero Taurino del diario El Informador, de Guadalajara, del sábado 11 de enero de 1969, aparecía la siguiente información:

...Raúl Pérez Vargas, el gerente de La Monumental de Jalisco nos informó que ya tiene todo preparado para el mano a mano entre nuestro paisano Manolo Martínez y el español Palomo Linares, corrida que deberá tener lugar el domingo 19 del presente enero...



Cuenta Guillermo H. Cantú que esa corrida se anuncia en un día libre que Palomo Linares tenía dentro de la exclusiva que le tenía firmada Diversiones y Espectáculos de México S.A. (DEMSA) para su campaña en plazas mexicanas por ese calendario. Como apuntaba en una entrada reciente, la cabeza visible de DEMSA, era Ángel Vázquez, quien en estos asuntos, consiguió algo que a veces parece imposible de lograr: unir a toda la gente del toro… ¡pero en su contra!

Ya el domingo 12 de enero de ese año, apareció en el diario El Informador el primer cartel anunciador del festejo (página 4 – B), efectivamente un mano a mano, con toros tlaxcaltecas de Piedras Negras. La empresa de don Leodegario continuó con la labor de difusión de su corrida y así, el lunes 13 volvió a aparecer otro programa difundiendo la corrida (página 8 – B) y el martes 14 aparecía la siguiente información, de nueva cuenta en la columna Noticiero Taurino:

...Mañana llegarán a esta ciudad los seis hermosos toros de Piedras Negras que el próximo domingo en la Monumental de Jalisco, lidiarán Manolo Martínez y Palomo Linares, es decir que será en Guadalajara en donde los aficionados disfrutarán del primer mano a mano entre este par de extraordinarios matadores de lo mejor de México y España... Y a propósito de Leodegario Hernández ha programado dos extraordinarias corridas en el Astrodome de Houston, una que deberá tener lugar mañana miércoles y otra el próximo domingo, figurando en ambos carteles varios famosos diestros mexicanos...


Resulta curiosa la referencia añadida que se hace a los festejos organizados por Leodegario en Houston, que en estas fechas cobra vigencia, después del fiasco que resultaron los organizados por el inefable Don – Bull en Las Vegas hace unos meses.



En esa misma fecha, es decir, el martes 14 de enero de 1969, aparecía esta información en la primera página de la sección de deportes del mismo diario El Informador:

MANOLO Y PALOMO EN LA MONUMENTAL. – Manolo Martínez y Palomo Linares, los dos diestros más interesantes de la actual temporada taurina mexicana, habrán de actuar por primera vez, mano a mano el domingo próximo en la plaza de toros monumental "Jalisco" de esta ciudad. Para dicha confrontación la empresa del coso tapatío ha escogido un arrogante encierro de la ganadería de Piedras Negras. Al día siguiente Manolo y Palomo Linares volverán a encontrarse en el ruedo de la plaza de León, Gto., pero en tal ocasión acompañados por Raúl Contreras "Finito", para estoquear toros de la ganadería de don Rafael Obregón. Manolo Martínez y Palomo Linares son esperados hoy procedentes de Caracas.


El miércoles 15 de enero, la Plaza Monumental Jalisco, volvió a anunciar su corrida con normalidad (página 7 – A), en un esfuerzo por captar la atención de la afición y de propiciar una buena entrada en la nueva plaza de toros.



El día 16 de enero de 1969, jueves, aparece por primera vez un anuncio de que también en El Progreso se llevaría a cabo un festejo el domingo 19. Se anuncian toros de Moreno Reyes Hermanos (la ganadería de Cantinflas), para Palomo Linares, Curro Rivera y Manolo Espinosa Armillita. El anuncio aparece en la página 10 – B del diario El Informador, exactamente abajo del de la Plaza Monumental Jalisco.

El doble anuncio se repetirá al día siguiente, viernes 17 de enero y el sábado 18, aparece en la primera página de la sección de deportes, la siguiente nota:

LOS DOS CARTELES, CANCELADOS

El debate entre las dos empresas taurinas de Guadalajara fue solucionado dramáticamente ayer con la intervención del Ayuntamiento de la ciudad, y los carteles para celebrarse mañana fueron cancelados.

Se recordará que la empresa de la Monumental de Jalisco anunció desde hace varios días el mano a mano entre el regiomontano Manolo Martínez y el íbero Sebastián Palomo "Linares".

Algunos días después, la empresa de "El Progreso" fijó en las carteleras el aviso de que el mismo Palomo "Linares" alternaría mañana en el coso del Hospicio con Currito Rivera y Manolo Espinosa "Armillita Chico".

Los aficionados, desconcertados por la dualidad de carteles, peregrinaban de una oficina a otra y en ambas se les aseguraba que sería "ahí" donde actuaría "Linares", pero los boletos no se ponían a la venta.

El Ayuntamiento de Guadalajara tomó cartas en el asunto y resolvió definitivamente el conflicto a un tiempo que ponía fin a los problemas que tuvieron que sortearse los aficionados.

Los dos cosos locales permanecerán cerrados el día de mañana y las dos empresas fueron sancionadas cada una con cinco mil pesos.

A "El Progreso" se le aplicó esa sanción por haber infringido el artículo 60 del Reglamento de Espectáculos Taurinos en el Municipio de Guadalajara, que prevé cierta anticipación a la fecha de los programas, para que los toros que vayan a lidiarse se encuentren ya en los corrales de la plaza y sean examinados para comprobar que cumplen con los requisitos de peso y edad que se encuentran en vigencia.

A "Espectáculos de Occidente" S.A., empresa que maneja a la Monumental de Jalisco, se le aplicó la misma sanción por no haber presentado las pruebas suficientes de que tenía debidamente contratados a los espadas que anunciaba.


A mi juicio, la decisión salomónica que tomó el Ayuntamiento de Guadalajara terminó por favorecer a la empresa de El Progreso, que a todas luces pretendió sabotear la corrida que con una anticipación más que debida, había anunciado la empresa de la Monumental Jalisco y todo ello, a causa del hecho de que se emparejaba en competencia a uno de los toreros más atractivos que tenía DEMSA bajo su férula, con el torero más atractivo que se había negado públicamente a actuar en las plazas que esa empresa controlaba mientras Ángel Vázquez estuviera al frente de ella, es decir Manolo Martínez.

Pero, como lo deja claro el redactor del Noticiero Taurino de la fecha en la que se debieron de celebrar los festejos, la perjudicada al final del día, resultó ser la afición:

En efecto: se repitió la historia del perro y las dos tortas. Los aficionados bizqueaban por la dualidad de carteles anunciados en Guadalajara, ambos con el torero de moda, Sebastián Palomo "Linares". Cuando más caliente estaba el asunto, las autoridades civiles municipales, reglamentos en mano, dieron la puntilla al jaleo. Conclusión: ayuno obligatorio para los taurinos de casa...


El asunto se saldó con publicaciones de las empresas involucradas y del Ayuntamiento de Guadalajara. La empresa de don Leodegario ofreció dar a conocer públicamente las maniobras urdidas en su contra para reventar su corrida, cosa que según lo que pude ver en la hemeroteca, acabó por no hacer, pero descubro que este golpe bajo si hizo mella en su ánimo, pues al poco tiempo, se fue de los toros, para siempre.



El anuncio de la suspensión por parte del Ayuntamiento



La justificación de la empresa de El Progreso



El anuncio de la Monumental Jalisco



El efecto Leodegario

Leodegario Hernández impulsó con decisión las carreras de toreros como Raúl Contreras Finito, Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Mauro Liceaga y Fabián Ruiz y otros como Manuel Capetillo y Jaime Bravo se unieron a su esfuerzo. Como señalaba hace unas líneas, para llevarlos adelante en una situación en la que una empresa de gran tamaño controlaba las principales plazas de México les tenía cerrado el paso, compró unas plazas de importancia y edificó otra, con la finalidad de tener los escenarios adecuados para promover a esos toreros que en un gesto de rebeldía, prefirieron mantener su independencia profesional a la comodidad de pertenecer al establishment como los hijos de los viejos maestros en los casos de Manolo Espinosa Armillita y Curro Rivera.

Leodegario Hernández, hastiado de recibir puñaladas por la espalda – como la del caso que motiva esta entrada – acabó por dejar el negocio de los toros en el año de 1971. Vendió sus plazas al grupo que resultaba ser su competencia y se convirtió en un espectador ocasional en los tendidos. Falleció el día 22 de enero de 1987, un par de días antes de cumplir sesenta y siete años de edad.

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