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domingo, 6 de junio de 2010

Efrén Adame, El Cordomex

Siempre que surge un revolucionario en el mundo de los toros, surgen al socaire del movimiento que encabeza, diversas expresiones que pretenden capitalizar la efervescencia creada. En España, acompañan a Manuel Benítez quienes toman la arista más heterodoxa de su tauromaquia, como El Platanito o incluso, quien aprovechando su relativo parecido físico con la figura – el jiennense José Sáez –, se anuncia simple y llanamente como El Otro.

México no se había de sustraer a la fiebre del momento y en plena campaña cordobesista, surge un torero que toma las maneras del fenómeno del momento y que inicia su camino por los ruedos tirándosele de espontáneo precisamente a El Cordobés, el 24 de enero de 1964 en Aguascalientes, su tierra. Me refiero a Efrén Adame (Aguascalientes, 5 de enero de 1940), quien entonces era linotipista en el diario más antiguo de su tierra y antes, había sido tahonero como toda su familia, en nuestro Barrio de Triana.

Afirma Efrén que desde 1958 inició sus pasos por los ruedos, pero es hasta ese año de 1964, que se ve que sus maneras acordobesadas pueden ser atractivo de taquilla – siempre el sino de los sucedáneos –, que comienza a ligar contratas, una de ellas, que resultaría ser un hito trascendental en la historia reciente del toreo en México, pues fue alternante de Manolo Martínez en la segunda novillada con picadores de su carrera en la plaza La Aurora, en las cercanías de la Ciudad de México.

La empatía que logra con los tendidos hace que en la temporada novilleril de 1965, actúa en siete ocasiones en la Plaza México, con saldo de una oreja cortada y dos ingresos a la enfermería, uno por haberse clavado una banderilla en un muslo y la otra, por la severa paliza que le dio uno de sus novillos.

El nuevo fenómeno es precipitado a la alternativa, misma que le es otorgada en San Luis Potosí por Manuel Capetillo, ante Jaime Rangel el 21 de noviembre de 1965, mediante la cesión del toro Tramillero de Javier Garfias. A partir de este momento, su entonces apoderado, Rafael Báez, comienza a conformarle una interesante campaña, misma que le permitiría encontrar una expresión propia como torero, lo que le daría la ocasión de permanecer una vez acabada la euforia de ese momento.

Más su sino no era permanecer al lado y con la dirección de Báez y sus actuaciones comienzan a descender a partir del año de 1968, por lo que en 1973 renuncia a la alternativa y hace una breve campaña novilleril con la idea de y volver a recibir la alternativa, misma que le otorga en Tijuana su paisano Fabián Ruiz, en presencia de Ricardo Castro, cediéndole un toro de Santa Marta, el 29 de septiembre de 1974.

Poco toreó ya Efrén con esa alternativa, recordándosele una tarde triunfal en Apatzingán, en la que mano a mano con Curro Rivera, le cortó el rabo a un toro de El Romeral o la última tarde en Aguascalientes, su tierra, cuando después de una huelga de hambre, se le programó para el 1º de mayo de 1976 y se dejó vivo uno de los de Matancillas que le tocaron en suerte.

A partir de este momento se dedicó a cultivar otra vertiente artística, la declamación de versos de García Lorca, Benítez Carrasco y Agustín Rivero, actividad que compaginó tiempo después con la formación taurina de sus hijos Efrén y Teo, que fueron novilleros con picadores con relativa fortuna y la de su sobrino, Joselito Adame, que hoy resulta a cuatro décadas de distancia, ser una de las cabezas de una interesante revolución en la torería de México. Tras de su óbito los hermanos Jorge y Gerardo Adame que también despiertan esperanza en la afición, resultan ser continuadores de esta saga familiar y sobrinos suyos.

Efrén Adame El Cordomex, falleció en Aguascalientes el 30 de enero de 2004, tras de una breve, pero dolorosa enfermedad.
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