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sábado, 4 de mayo de 2013

Tal día como hoy: 1986. Ricardo Sánchez se impone al tedio de la tarde


La Feria de San Marcos de 1986 es la más extensa, en cuanto a número de festejos, que se ha ofrecido a la afición en el último medio siglo. Constó de dieciocho corridas de toros y es quizás también en la que tuvimos una mayor variedad de diestros extranjeros para integrar los carteles, pues por el orden de su presentación, estuvieron en ellos Christian Montcouquiol Nimeño II, Curro Vázquez, José Antonio Campuzano, José Mari Manzanares, Víctor Mendes y Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea, quienes alternarían con los principales toreros mexicanos.

La decimoséptima corrida de ese serial se formó con un encierro potosino del Doctor Labastida que lidiarían Curro Vázquez, en su tercera aparición en la Feria; Javier Bernaldo, entonces un torero de reciente alternativa, que completaba su segunda actuación del ciclo y Ricardo Sánchez, que era uno de los ejes sobre los que gravitaba el serial y cumplía su cuarta corrida contratada.

Muchas veces se ha comentado que la extensión de las ferias debe ser la correcta y no excederse en el número de festejos que puede tolerar una afición y en general todo el sistema taurino, como tampoco debe reducirse a una expresión mínima el número de éstos, restándole toda su categoría. Creo que en 1986 el número de corridas fue demasiado largo, según se puede apreciar de la crónica de don Jesús Gómez Medina, de la que destaco lo que sigue:

Un festejo bañado de mediocridad. Solo Ricardo Sánchez escuchó aplausos. Se lidió ganado disparejo y mansurrón. Afirma un viejo refrán que “lo bueno, si es breve, es doblemente bueno”. Pues bien: como la corrida de ayer, penúltima del dilatado ferial resultó ayuna de brillantez, falta del calor del triunfo, sin otro periodo de especial mención que la faena de Ricardo Sánchez al tercero, se hace necesario poner en práctica el axioma de referencia; pues si para relatar lo que tuvo calidad y valía debemos ser breves, ¿cómo no insistir en la brevedad cuando el festejo que se reseña ha sido rotundamente mediocre, por no decir que definitivamente malo?... Que tal es el caso de la corrida de ayer... Ricardo Sánchez. El hidrocálido resultó el mejor librado, el único que se hizo tocar las palmas durante la tediosa sesión. Ocurrió esto durante la faena muleteril al tercero, el pequeño “Gladiador” que, a cambio de su medrada presencia resultó alegre, noble, con clarísima embestida. ¡Y qué bien aprovechó Ricardo estas apreciadas características!... Luego de algunos muletacillos para fijar, para centrar a “Gladiador”, se dio a correr la mano en el toreo por derechazos, con quietud, con un temple que en ocasiones rayó en lo exquisito; ligando los pases y estructurando las series, aprovechando cumplidamente las singulares condiciones del burel. En ocasiones la dimensión del pase se acrecentaba merced al mando del torero y a la codicia del astado, ante el entusiasmo de los parroquianos. Aliñó luego buscando la igualada; pero en el trance supremo estropeó lo hecho anteriormente: cuatro pinchazos por salirse de la recta vía y media estocada mortal...

No obstante el pesimista tono del cronista, al final hubo algo rescatable del festejo y quizás quedó la lección a quienes hicieron empresa en lo sucesivo, de que todo está sujeto a una medida, hasta la Feria de San Marcos.

El festejo de hoy: Seis de Fernando de la Mora para Morante de la Puebla - que sustituye a El Juli - Octavio García El Payo y Arturo Saldívar.

viernes, 3 de mayo de 2013

Tal día como hoy: 1985. Luis Fernando Sánchez corta cuatro orejas y dos rabos


El cartel anunciador de la
Feria sin el festejo del 3 de mayo
Lo que resultó ser al final la decimocuarta corrida de la Feria de San Marcos de 1985, fue un festejo extraordinario, porque no se anunció originalmente con el conjunto de los carteles del serial, sino que la confrontación entre cuatro toreros que durante el curso de las corridas que se fueron celebrando en su transcurso.

José Mari Manzanares, Miguel Espinosa Armillita, Ricardo Sánchez y Luis Fernando Sánchez habían tenido distintas tardes triunfales y en las que habían coincidido, se establecieron algunas rivalidades interesantes, sobre todo entre los tres diestros de Aguascalientes, que tenían en los tendidos un importante número de seguidores. De allí que la empresa decidiera reunir a los cuatro toreros en un cartel, que como decía, fue extraordinario por haberse anunciado ya con la Feria en curso y además, por el resultado que el mismo tuvo. Los toros que se lidiaron fueron de Torrecilla y Jorge BarbachanoVistahermosa – en lotes de cuatro de cada hierro, dada la premura con la que se tuvo que conseguir para organizar la corrida.

Luis Fernando Sánchez tuvo este día una de las tardes importantes en su historia. Se convirtió en el segundo torero en cortar las orejas y el rabo de los dos toros de su lote – Nimeño II lo había hecho unos años antes – y dejó sentado su interés de situarse como una de los toreros más importantes de México, apenas a dos años de su alternativa. De la crónica de don Jesús Gómez Medina extraigo lo siguiente:

Tarde triunfal de Luis Fernando. Cortó las orejas y el rabo de sus dos enemigos... El éxito singular de Luis Fernando se inició durante la faena muleteril de “Mexicano”, con el hierro de Barbachano y negro, listón, sin mucho respeto, con el que su matador empleó el capote más en funciones de brega que en búsqueda de lucimiento... Un puyazo en buen sitio y recargando aceptó “Mexicano”, que terminó sus días embistiendo con gran suavidad. Luis Fernando, molestado por el viento que intermitentemente barría la arena haciendo flamear el engaño, se fue al bicho y, previos dos o tres muletacillos de exploración, desafió a “Mexicano”, lo aguantó a pie firme y, acompañando con el rítmico movimiento del brazo la templada embestida del burel, trazó el derechazo, lo enlazó con los siguientes y remató la tanda entre el júbilo de los parroquianos... Luis Fernando puso término con una estocada delantera, completa, de efectos fulminantes. Ovación; las orejas y el rabo que se apresura a otorgar la autoridad... Y con el octavo “Buen Mozo”... que al final estaba reservón y a la defensiva, en tablas. Hasta allí fue Luis Fernando que inició su tarea con suaves doblones para estirarse a continuación en el toreo sobre la mano derecha, tirando del burel y obligándolo a seguir el dilatado trazo que marcaba la muleta. Y cuando el bicho se paró definitivamente; cuando se rehusó a embestir, Luis Fernando le puso el cuerpo entre los pitones a manera de acicate para obligarlo de esta manera a acometer, cuajando, así, muletazos extraordinarios... por último, entrando con enorme determinación, la estocada desprendida, mortal. Ovación, afloran los pañuelos en demanda de apéndices que se otorgan por entero, las dos orejas y el rabo más la vuelta al ruedo a paso lento...

En lo que refiere al resto de la corrida, Manzanares dio vuelta al ruedo tras la lidia del quinto y tuvo que matar el séptimo por imposibilidad de Ricardo Sánchez; Miguel Armillita fue silenciado en ambos toros de su lote. Por su parte, Ricardo Sánchez solo mató al tercero y tras de ello, dice la crónica que pasó a la enfermería por un malestar inespecífico y allí se quedó.

El festejo de hoy: Ganado de Teófilo Gómez para Eulalio López Zotoluco, Sebastián Castella y Diego Silveti.
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