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domingo, 11 de octubre de 2015

Antonio del Olivar. Su alternativa a sesenta años vista

Celayense por adopción, Antonio Oliver López nació en la Mérida mexicana el 20 de octubre de 1935 y se convierte en Antonio del Olivar cuando don Francisco Madrazo y García Granados, el señor de La Punta le nombra así al comenzar a apoyar en su carrera en los ruedos, convencido de que las estéticas maneras del diestro le llevarían a caminar largo en las arenas de los redondeles.

Antonio del Olivar se distinguió por calidad al hacer el toreo y así se recuerdan de él faenas como la de su presentación como novillero en El Progreso de Guadalajara, o como la de su debut en la Plaza México el 17 de mayo de 1953, cuando cortó la oreja de Faisán de Santo Domingo. Este triunfo en particular le valió para torear en 8 de las 30 novilladas de esa temporada, llevándose la Oreja de Plata y ligar 7 festejos más el año siguiente dentro del serial del ruedo capitalino.

Marchó a España y se presentó en Sevilla el 17 de julio de 1955 alternando con José Rodríguez Soriano y Salvador Távora, dando la vuelta al ruedo tras la lidia de su segundo novillo y hace lo propio en la madrileña plaza de Las Ventas dos días después, tarde en la que también da una vuelta al ruedo. Salda la temporada con seis festejos menores (2 en Madrid, 2 en Sevilla y 2 en Barcelona) y lo que nos trae por aquí, la corrida de su alternativa, el miércoles 12 de octubre, precisamente en el ruedo venteño, recibiendo los trastos de manos de Luis Parra Parrita para pasaportar a Empalagoso, número 14, de pelo negro, de don Tomás Prieto de la Cal. Fungió como testigo de la ceremonia Alfonso Merino. Por delante lidió un novillo de Juan Cobaleda la rejoneadora Ana Beatriz Cuchet.

El recuento que hace el diario madrileño ABC sobre el festejo, firmado por X, es de la guisa siguiente:
Alternativa del mejicano Antonio del Olivar en Las Ventas... Para conmemorar la fiesta de la Raza, la empresa de la plaza de las Ventas organizó para ayer una corrida de toros con el aliciente de una alternativa y la repetición de la gentil rejoneadora Beatriz Couchet, que tan buen éxito alcanzó el día de su presentación en Madrid. Lo de la alternativa de Antonio del Olivar bien pudo ser una delicadeza en el día de la Hispanidad; pero estamos por decir que, aún sin esos alicientes, la plaza se hubiera llenado, como, en efecto, se llenó, porque el balance de esta temporada en lo que a concurrencia de espectadores se refiere, ha sido para la empresa de las Ventas, altamente satisfactorio... La corrida enviada por Tomás Prieto de la Cal estaba bien presentada. Lo que se dice una corrida «moza» que dio los siguientes pesos: primero, 515 kilos; segundo, 500; tercero, 531; cuarto, 544; quinto, 532 y el sexto, un jabonero de buena estampa, 550. En general, los toros fueron bien a los caballos, arrancando con codicia y poder, a excepción del quinto, que salió suelto a la primera vara, fue el más flojo y llegó a la muleta con escasa arrancada... Antonio del Olivar, novillero mejicano, tomó la alternativa de manos de Luis Parra «Parrita», de doctorado reciente también. Porque esta temporada ha sido de las alternativas innumerables, y así se da el caso de que muchos «padrinos» son de tan escasa antigüedad, que al comienzo de este mismo año andaban toreando como novilleros sin historia… Olivar toreó de capa con valentía, pero con poca quietud y en estas características se desarrolló la faena de muleta, con algunos intentos de torear con la izquierda, aunque lo más afortunado fue una serie de muletazos con la derecha en que se ciñó mucho y corrió bien la mano. Dejó media no mal colocada y descabelló al cuarto intento. La tardanza al descabellar hizo que los aplausos se enfriaran. Olivar los agradeció desde el tercio… En el sexto, a la valentía se unió más aguante, y como el toro metía dócilmente la cabeza, Olivar templó buenos pases con la derecha y le resultaron impecables y lucidos varios de pecho. Entró a matar un poco precipitadamente, pero agarró una buena estocada de la que dobló el de Prieto de la Cal. Hubo larga ovación, le fue concedida una oreja y los espontáneos para estas ocasiones se lo llevaron a hombros… Olivar se lleva un buen recuerdo de su alternativa y de este día de la raza...
Como podemos ver, el toreo reposado y clásico de Antonio del Olivar conquistó pronto a la afición venteña. El toro al que cortó la oreja se llamó Empalagoso, número 42, de pelo jabonero.

Otra relación más breve del hecho se publicó en el semanario El Ruedo, en su edición aparecida al día siguiente del festejo, firmada por Benjamín Bentura, Barico, quien describe así la actuación del diestro mexicano:
Antonio del Olivar: El nuevo matador de toros mejicano toreó con el capote afectado y retorcido; pero al público le gusta esa forma de veroniquear y se le aplaudió. Algo mejor manejó el capote el mejicano cuando se echó el capote a la espalda para quitar… En el toro de la alternativa, un buen bicho que no tenía fuerza, Olivar muleteó discretamente con la derecha y mató de una corta perpendicular y delantera… En el que cerró plaza, también brindado al público, Antonio del Olivar muleteó con mucho valor y no poco garbo; prodigó los muletazos de pecho y citando de espaldas y se arrimó mucho en los que dio de derecha. Mató de una entera buena, cortó la oreja y dio la vuelta al ruedo a hombros de los capitalistas.
Entre la tarde de su alternativa y el fin de la temporada española de 1957, suma 31 corridas de toros, destacando la del 28 de abril de 1957 en Las Ventas, cuando da la vuelta al ruedo tras la lidia del tercero de la tarde, que pasa a la historia por ser aquella en la que un entonces ignorado Manuel Benítez Pérez, años después célebre como El Cordobés, se tira de espontáneo. Entre el 4 y 18 de agosto de ese año actúa tres tardes seguidas en Barcelona. La primera implicó el estoquear una corrida de Miura que según las crónicas promedió 670 kilos y en la tercera, Antonio corta el rabo de Zurdito de don Felipe Bartolomé.

En México queda memoria de su faena a un toro de La Punta en El Progreso tapatío, malograda con la espada el 19 de enero de 1958; la que realizó a Andaluz de Coaxamaluca el 15 de febrero de 1959 en la Plaza México, la de Barquillero de Pastejé, la tarde de la confirmación de Paco Camino en México, la de Soy de Seda de Piedras Negras, en la que su actuación con el capote fue calificada como una apología de la verónica o la del toro Calé, de Arroyo Hondo, el día de la inauguración de la Monumental de las Playas en Tijuana.

El 4 de marzo de 1962, cuando actuaba en El Toreo de Cuatro Caminos con Juan Silveti y Fermín Murillo, recibe una cornada muy grande en la región perineal del toro Gavilán de El Rocío. La herida tuvo tres trayectorias y una de ellas de 30 centímetros de extensión, recibida al intentar un pase de pecho.

Recuperado de la cornada, Antonio del Olivar no deja de ser parte de carteles importantes, como las confirmaciones de El Viti, Joaquín Bernadó o El Cordobés, aquél que se le tirara de espontáneo algunos años antes y tiene una tarde memorable el 16 de febrero de 1964, cuando actuando con Diego Puerta y Abel Flores El Papelero, corta las dos orejas de Cantaclaro de Santa Marta, toro de regalo.

Antonio del Olivar fue Secretario General de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos en México, de 1969 a 1975, año en el que concluyó su gestión por haberse despedido de los ruedos el 24 de diciembre de 1974, en la plaza Rodolfo Gaona de su tierra adoptiva, en una corrida en la que alternaron con él Manolo Martínez y Curro Leal en la lidia de toros del Doctor Castro.

Antonio del Olivar falleció en Celaya, Guanajuato, el 19 de noviembre de 1997.

Este es mi recuerdo de Antonio del Olivar, un fino torero mexicano, quien es el primer torero de estas tierras que recibiera la alternativa en la madrileña plaza de Las Ventas, un día como mañana de hace sesenta años.

domingo, 18 de enero de 2015

18 de enero de 1959: Calesero y Yuca de Tequisquiapan, en El Progreso de Guadalajara

El anuncio de la corrida
Hace ya algunos años la plaza de Guadalajara era una plaza de temporada. Eran los días en los que don Ignacio García Aceves ofrecía a la afición tapatía ciclos bien definidos de corridas de toros y de novilladas – de éstas, muchas – para intentar satisfacer a una buena afición que colmaba los tendidos del hoy desaparecido coso del Hospicio. La corrida a la que me refiero este día, tenía un aliciente adicional. Se otorgaba en ella la alternativa a un torero de la tierra, a Paco Huerta, después de que realizara una interesante campaña novilleril y le apadrinaría un diestro que era de los consentidos de la afición de la Perla de Occidente, mi paisano Alfonso Ramírez, Calesero, fungiendo como testigo un torero también de fino trazo como lo era Antonio del Olivar.

El encierro a lidiarse vendría de una ganadería que iba al alza y que en El Progreso tenía un inmejorable cartel. Los toros de Tequisquiapan, criados en esos días por don Fernando de la Mora Madaleno ya habían escrito en esa ciudad historias relevantes y la intención de anunciarlos en esta oportunidad era que permitieran a los alternantes en esta tarde que continuaran con esa cadena de éxitos.

La crónica del festejo que aparece en el diario El Informador del día siguiente de la corrida, sin firma, guarda una estructura que a mi juicio debe tener toda relación de esa naturaleza, pues comienza por hacer un balance general de festejo, para pasar a analizar el comportamiento del ganado lidiado en la tarde y después entra a detallar lo que los toreros hicieron con ellos. De ella, extraigo lo que sigue.

El festejo en lo general
La mejor corrida de toros que hemos presenciado en la remozada plaza de El Progreso fue, sin lugar a dudas, la efectuada ayer, en la que el diestro tapatío, Paco Huerta recibió la alternativa de matador de toros, sirviendo como padrino Alfonso Ramírez "El Calesero", y como testigo Antonio del Olivar… La primera mitad del festejo resultó tan extraordinaria, que en el toro del doctorado cortó oreja el nuevo matador, en el segundo "El Calesero" cortó oreja y rabo, y en el tercero, Del Olivar se llevó otra oreja. En la otra mitad solo destacó la buena voluntad y el valor de los diestros alternantes…
Los toros

De la corrida de Tequisquiapan, se expresa lo siguiente, aunque se omite hacer referencia a la presencia y al trapío de los toros lidiados:
…para que el lector pueda catalogar la actuación de cada uno de los alternantes, principiaremos por mencionar las características de los toros de Tequisquiapan que se lidiaron en esta ocasión. El corrido en primer lugar fue bravo y de buen estilo, el segundo resultó de bravura extraordinaria y mereció, junto con su ganadero, una vuelta al ruedo; el tercero mansurroneó, y tuvo una lidia incierta, llegando al último tercio en condiciones nada propicias para el lucimiento, y los lidiados en cuarto, quinto y sexto lugar tuvieron más o menos las mismas características del tercero…
Una verónica de Calesero
(Apunte de Juan Medina El Artista en El Informador 19/01/59)
Como se lee de lo transcrito, don Fernando de la Mora Madaleno dio la vuelta al ruedo tras la lidia del segundo de la tarde, en compañía de Calesero.

El gran triunfo de Calesero

Como lo señala el título de esta entrada, Calesero tuvo este día una de las grandes tardes de su vida. El segundo toro de la tarde – primero de su lote – fue nombrado Yuca y según la narración del anónimo cronista de El Informador, fue un toro de vuelta al ruedo. El trianero no lo dejó ir, lo aprovechó totalmente y escribió una de las grandes páginas de su historia en los ruedos, según podemos leer:
Toreó para él y de paso lo hizo para los aficionados. Se inspiró con la bravura de su adversario y, engolosinado, ejecutó una de las mejores faenas de su vida y la más extraordinaria que ha desarrollado en esta ciudad. Inició su obra en el segundo de la tarde, al que le pegó media docena de lances a la verónica, que fueron un portento de bien torear y después que remató con torerísima media de rodillas, la música tocó en su honor y los aficionados lo aplaudieron en forma tal que lo obligaron a dar la vuelta al anillo, devolviendo prendas de vestir. Con la plaza convertida en un manicomio, ya que después de un pinturero quite, clavó superior par de banderillas al quiebro, inició su colosal faena con un muletazo cambiado, para luego engarzar formidables derechazos, extraordinarios naturales, que siempre remató con el forzado de pecho en forma impecable y entre ovaciones de la multitud, siguió ejecutando toda clase de suertes del toreo, en las que no solo se vio la elegancia y personalidad del artista, sino también el valor, la seguridad y el dominio del maestro, del que ha llegado a la cúspide de su profesión y que sabe darle a cada uno de sus rivales la lidia requerida, de acuerdo con sus condiciones… Y como mató entrando como mandan los cánones, y después de un descabello, huelga decir que los aficionados blanquearon la plaza con sus pañuelos pidiendo los máximos honores para “El Calesero” y como la autoridad no tuvo inconveniente en conceder, el triunfador dio dos vueltas al ruedo luciendo la oreja y el rabo de su enemigo, acompañándolo en su segundo recorrido el ganadero de Tequisquiapan...
Antonio del Olivar

El torero nacido en la Mérida mexicana, pero afincado desde muy joven en Celaya, exhibió una arista distinta a la que tenía acostumbrada a la afición y públicos. No fue el torero de trazo fino y maneras clásicas esa tarde, sino que contra cualquier idea preconcebida, el triunfo lo obtuvo a partir de una exhibición de valor y de jugarse la vida ante un manso. Así se vio su actuación:
Tuvo muy poca suerte en el sorteo, ya que ninguno de sus adversarios se prestó para el lucimiento, pero este joven torero, no conforme con su suerte, se puso más bravo que sus toros y, cuando éstos no quisieron embestirle, él les embistió a ellos, logrando en tales condiciones su más meritorio triunfo en esta ciudad, pues si cuando el torero alcanza el éxito con un toro bravo es digno de aplauso, cuando logra triunfar con un manso, es superior el mérito… Y precisamente el éxito de Antonio en esta ocasión fue mayor, ya que le tumbó la oreja a un manso, al que a fuerza de consentir y aguantar, y meterle la franela en el hocico, lo hizo que arrancara en varias ocasiones para endilgarle superiores muletazos, en los que corrió la mano con valor y clasicismo. Hubo naturales y derechazos de muy buena factura, pero más que nada hubo una gran voluntad por parte del torero para jugarse la cornada, y como mató de certera media estocada, los aficionados pidieron y la autoridad concedió justificadamente la oreja...
El toricantano

Paco Huerta había hecho una interesante campaña novilleril que le había llevado a presentarse en la Plaza México el 7 de septiembre del año anterior, alternando con Emilio Rodríguez y Mario Ortega en la lidia de novillos de Cerralvo. Don Ignacio García Aceves le consideró preparado para la alternativa y le programó en este cartel con dos toreros artistas. El toro de la ceremonia – primero de la tarde – se llamó Hormigón y le cortó una oreja. Su actuar ante él fue el siguiente:
Quien desde esta fecha ha quedado convertido en matador de toros, tuvo una brillante alternativa, ya que logró cortarle la oreja al toro de su doctorado… Al primero no le hizo gran cosa con el percal, seguramente porque todavía estaba en plan de novillero, pero en cuanto “El Calesero” le cedió los trastos de matador, después de la ceremonia correspondiente, el tapatío se portó como todo un matador de categoría... Sus primeros muletazos fueron tres ayudados por alto, pegado al estribo, en los que templó y mandó con seguridad y dominio, para luego seguir con una serie de naturales en los que derrochó valor y puso a los aficionados de pie para festejarlo. Siguió con varios derechazos, que prendieron más el entusiasmo entre sus paisanos, ya que en cada uno de ellos se quedó más quieto que un poste, y después de nueva serie de naturales, de pecho, ayudados por alto y derechazos, ejecutó temerario molinete que mucho le ovacionaron, para tirarse a matar y lograrlo en el segundo viaje… Los aplausos arreciaron, los pañuelos salieron a relucir, la charanga tocó en honor del nuevo matador de toros y la autoridad concedió la oreja, con la que el diestro recorrió el anillo en señal de triunfo, devolviendo prendas de vestir...
Para terminar, dos opiniones más

Respecto de la actuación de Calesero esta tarde, dijo don Ignacio García Aceves: Si Calesero saliera así todas las tardes, sería el dueño del Banco de México.

Y por su parte, el ganadero Francisco Madrazo Solórzano remató: Cuando los artistas se enfadan y les sale un toro a su modo, cuidado con ellos, porque no perdonan…   

domingo, 14 de diciembre de 2014

14 de diciembre de 1947: La alternativa mexicana de Manolo dos Santos

Manolo dos Santos
La temporada taurina 1947 – 48 en la capital mexicana sería muy diferente a las tres anteriores. Nada más iniciar 1947 se rompieron – nuevamente – las relaciones entre las torerías de España y México y las dos empresas que funcionarían en la Ciudad de México – el Toreo de Cuatro Caminos estaba por ser inaugurado, asunto que ya he tratado en esta Aldea aquí – tenían en perspectiva la organización de dos temporadas que organizar sin la presencia de toreros como Manolete, Pepe Luis Vázquez o Luis Miguel Dominguín que vinieran a enriquecer los carteles al lado de las figuras mexicanas.

El elenco de la Plaza México se formó con toreros como Luis Procuna, Antonio Velázquez, Carlos Arruza, el reaparecido Silverio Pérez, Fermín Rivera y Ricardo Torres – quienes también actuarían en el coso recién inaugurado – además de Jesús Solórzano y Gregorio García. Para El Toreo estaban en exclusiva Armillita, Luis Castro El Soldado y Carlos Vera Cañitas, además de los que actuaron en los dos cosos. Por los extranjeros, actuó en El Toreo Manolo dos Santos de Portugal y en la México el peruano Alejandro Montani y el ecuatoriano Edgar Puente. Esos eran los mimbres que se tenían para ese ciclo capitalino.

La alternativa de Manolo dos Santos

La tercera corrida de la temporada inaugural de El Toreo de Cuatro Caminos se anunció con un encierro de Pastejé para Armillita, Carlos Arruza y el lusitano Manolo dos Santos, que recibiría la alternativa. La Plaza México no dio festejo ese domingo, lo que permitió que la entrada en el nuevo circo taurino fuera total. La crónica de Carlos León, el cáustico cronista del diario Novedades de la capital de México, refiere lo siguiente acerca de este fasto:
Trágica alternativa. – Brevemente pasó por la arena del “Nuevo toreo” la figura del debutante lusitano Manolo dos Santos, pues “Vanidoso” de Pastejé, se encargó de eliminarlo del ruedo para ponerlo en manos de los médicos. El toro era bravo y fue el mejor de la tarde. Sacó fuerza y poderío, se revolvía alegre sobre los capotes y tomó con codicia el del diestro portugués en quien anotamos un buen lance y un excelente recorte final… En los quites dio lugar a que los tres alternantes se lucieran… Dos Santos tomó las banderillas. De los tres pares que colgó, le resultó sobresaliente el segundo de poder a poder… “Armillita” le cedió los trastos y el ahijado brindó al público. Inició su faena por alto e inmediatamente echó abajo la mano derecha, para torear en redondo con buenas maneras, hasta que una colada de la res – que era pegajosa y se cernía – lo obligó a enmendarse… Reanudó con agallas su trasteo, al “tragar paquete” en dos muletazos por alto, ceñidísimos. Y también usó con acierto la zurda en tres naturales que remató dignamente con un bello forzado de pecho… El aire le molestaba y lo descubría, pero él se desentendió de Eolo y continuó arrimándose. Fue así como quedó a merced de la fiera al querer estirarse en otro obligado de pecho, donde el pitón del burel lanzó su brutal hachazo sobre el muslo derecho de Manolo. Fue una cornada seca sin aparato, pues ni siquiera llegó a derribarlo. Pero bien pronto el terno rosa se manchó con una intensa hemorragia. Valiente el de Portugal, quiso seguir toreando, haciéndose necesario que sus compañeros y peones lo sacaran del ruedo a fuerza viva…
Manolo dos Santos reaparecería en Cuatro Caminos hasta el 1º de febrero de 1948, alternando con Armillita y Luis Procuna en la lidia de toros de Zotoluca, en una corrida de esas que poco dejan para el recuerdo.

El triunfo de la tarde, de Arruza

Carlos Arruza no era personaje de la preferencia de Carlos León. Se refería a él como el Si – Clown o Ciclón Veloz – apelativo de un luchador de la época – y en sus agudas crónicas no lo dejaba con cabeza, cualquiera que fuera el resultado de sus actuaciones. Al repasar la crónica me sorprendió el talante con el que León relató la actuación de Arruza esta tarde, en la que cortó el segundo rabo otorgado en el nuevo Toreo – había ya cortado el primero el domingo anterior – y creo que vale la pena recordarlo aquí:
No soy yo precisamente quien tiene que rectificar su primera impresión sobre un torero, cuando ha sido el propio Arruza, quien, ha rectificado su manera de hacer el toreo. Hace ocho días le puse el “pero” de que fuera un lidiador fundamentalmente de piernas. Ahora me place reconocer que también ha sabido serlo de brazos; más aún: de exclusivo juego de muñecas, mientras que las plantas de los pies se sembraban, estoicas e inmutables… Doblemente me complazco en señalarlo, por haber sido el único que lo dijo. Yo opiné que, a más tardar en su tercera actuación, pasada la inicial sorpresa de su portentoso alarde de facultades, el público tendría que gritarle: “¡Quieto, quieto!” Y reconozco que antes de que ese grito se oyese, el propio Carlos Arruza salió ayer a poner de manifiesto que también puede fincar sus grandes éxitos en el secreto del aguante. Ante esa evidencia y mientras en tales circunstancias se desenvuelvan sus posibilidades, ¡con que gran satisfacción me uno a quienes han proclamado al criollo como un portento taurino de la época! Y en especial, porque ha usado limpiamente la mano zurda, que ayer, como antaño y siempre, tendrá que ser la piedra de toque para valorizar un torero…
El toro al que Arruza cortó el rabo se llamó Centenario y fue de Pastejé, quinto de la tarde. Antes ya había cortado las orejas al tercero, de San Mateo, sustituto de Revoltoso, del hierro titular, devuelto por lisiado y curiosamente, fue brindado por Carlos a los Duques de Montoro, de visita en México por esos días. Fue el segundo de 35 rabos cortados en esa plaza de toros – ya extinta – historia que fue cerrada el 1º de diciembre de 1994 por Eloy Cavazos al cortar el rabo al toro Fundador de Arroyo Zarco.

Armillita

El Maestro de Saltillo cortó las dos orejas al primero de su lote, Serranito, en una faena que al decir de Carlos León, se premió el ejercicio de la sabiduría del torero por sobre la brillantez del trasteo, dado que a excepción del toro que abrió el festejo, el resto de la corrida fue un saldo ganadero.

Y concluyo


Al volver a Europa Manolo dos Santos renunciaría a esta alternativa para torear novilladas en la temporada española y volver a recibir el grado el día 15 de agosto de 1948 en Sevilla, apadrinándole Manuel Jiménez Chicuelo en presencia de Andaluz, siendo el toro de la ceremonia Verdón, de Villamarta.

domingo, 16 de noviembre de 2014

16 de noviembre de 1952: La primera alternativa de Alfredo Leal

Le llamaban El Príncipe del Toreo
Alfredo Leal Kuri fue parte de una generación de toreros que hicieron el parteaguas de la historia de la fiesta en México, de aquellos que hicieron posible el hablar del antes y el después de una Edad de Oro, de la generación del 48 que fue encabezada por Los Tres Mosqueteros, aunque en ella también se formaron con honores el propio Leal, y aunque presentados en las dos temporadas anteriores, también la integraron Héctor Saucedo, Nacho Treviño, Jorge El Ranchero Aguilar, Juan Estrada, Alfonso Pedroza La Gripa, Curro Ortega, Fernando López El Torero de Canela, Tacho Campos, Rubén Rojas El Jarocho, Paco Ortiz y otros varios que caminaron más o menos largo en lo que Díaz Cañabate llamara en su tiempo El Planeta de los Toros, pero que tuvieron la virtud de demostrar a la afición que el trono que pronto dejarían vacante Fermín, Garza, Silverio y El Soldado, podría ser dignamente ocupado por un largo tiempo.

Alfredo Leal debutó como novillero en la plaza más grande del mundo el 11 de junio de 1948, flanqueado por nuestro Alfonso Pedroza La Gripa y Tacho Campos, para lidiar novillos de don Jesús Cabrera, ganadero que tendría predilección por las cristalinas maneras de este torero. Da la vuelta al ruedo tras la lidia del novillo Muñequito en esa oportunidad y se abre las puertas de las demás plazas de la República y así, el 26 de septiembre de 1948, hace su única aparición con ese carácter en el viejo Progreso de Guadalajara, sustituyendo a Rafael Rodríguez, quien dos domingos antes había irrumpido como volcán en la Plaza México. Actuó Leal junto a Arcadio Ramírez y Joaquín Díaz para despachar novillos de Santín. Don Paco Madrazo recuerda así esa actuación: Es un diestro de fino hacer y limpio trazo… La gente comenzó a hablar de Leal, un torero de cristal….

Tras recibir en 1949 dos cornadas de un novillo de La Punta en la Plaza México, Alfredo Leal se aparta de los ruedos, para volver con el ánimo renovado en la temporada novilleril de 1952, misma de la que resulta ser uno de los triunfadores y con ello se ganó el derecho a recibir la alternativa en la siguiente “temporada grande”, misma que se programó para la tercera corrida del ciclo, en la que se anunció originalmente un encierro de Zacatepec para Carlos Arruza – quien toreaba la que resultó ser la campaña de su despedida –, José María Martorell y el toricantano. Al final de cuentas, se lidiaron solo cuatro de los toros del encierro titular y por una cuestión administrativa – el hierro de mayor antigüedad tenía que abrir y cerrar plaza – los dos sustitutos de La Laguna vinieron a corresponder al toricantano.

El toro de la cesión se llamó Cortapelo y Alfredo Leal estuvo bien con él. La tarde fue para su padrino Carlos Arruza, quien realizó una de sus grandes obras en la Plaza México ante Bardobián de Zacatepec. Los sucesos de la corrida los cuenta así la crónica de agencia publicada en el diario El Informador de Guadalajara, del día siguiente del festejo:
México, D.F., noviembre 16. - Ante un lleno imponente se efectuó esta tarde una corrida en la Plaza México, alternando Carlos Arruza, José María Martorell y Alfredo Leal, habiendo recibido este último la alternativa de manos de Arruza. Se lidiaron cuatro toros de Zacatepec y dos de La Laguna; estos exclusivamente para Leal, quien estuvo desafortunado en su faena. 
Al primer toro de la alternativa, bravo y pegajoso, le hizo Leal una empeñosa faena, coronándola con una impresionante estocada de efectos rápidos. A su segundo le hizo un trasteo anodino, en el que a menudo fue el toro el que se impuso al diestro. Lo terminó con una buena estocada, ante la indiferencia general. 
Arruza se enfrentó a su primero, que resultó el manso de la tarde. Lo banderilleó sin fortuna, pero le hizo una faena dominadora, con muletazos por bajo muy bien rematados, inclusive varios derechazos, antes de matarlo con una estocada caída. A su segundo le cuajó un extraordinario quite por gaoneras; lo banderilleó en forma magistral y le hizo una gran faena con pases de todas marcas; naturales pletóricos de mando, derechazos pausados y dos muletazos de su invención, pasándose la res por la espalda; le hizo un gran molinete de rodillas y mató de una soberana estocada, todo lo cual convirtió la plaza en un manicomio. Se le dieron las dos orejas y el rabo, y se le hizo dar varias vueltas al ruedo. 
Martorell también logró una buena actuación. Veroniqueó toda la tarde en forma espectacular, con las manos muy bajas, haciendo que la música sonara varias veces en su honor. Cuajó dos dramáticas faenas, metido siempre entre los pitones para hilvanar naturales y derechazos indiscutiblemente emocionantes. Mató a su primero de una buena estocada y le cortó la oreja, dando la vuelta al ruedo. En su segundo también cortó oreja en medio de aclamaciones”. 
La crónica atribuye a José María Martorell el haber cortado dos orejas esa tarde. Por su parte, la estadística que recuperó don Luis Ruiz Quiroz para la obra Plaza México. Historia de una cincuentona monumental, señala que solamente cortó la oreja al quinto de la tarde. El texto de la obra, escrito por don Daniel Medina de la Serna, coincide en lo esencial con la crónica que transcribo, en el sentido de que la alternativa de Leal fue anodina.

La falta de un triunfo sonado en esta fecha le impidió a Alfredo Leal el caminar con la dignidad de matador de toros de inmediato. Tanto así, que al año siguiente renunció a ella y marchó a España a torear como novillero y a conseguir de nuevo la categoría de matador de alternativa, la que ahora sí, paseó con categoría por casi tres décadas por los ruedos del mundo. Pero ese es un asunto del que me ocuparé más adelante en esta misma bitácora.

Alfredo Leal falleció en la Ciudad de México el 2 de octubre de 2003.

Aquí inserto un vídeo de una actuación de Alfredo Leal, a mitad de los años sesenta, en la plaza de toros El Progreso de Guadalajara, donde se puede apreciar la gran calidad de su toreo. Ojalá que lo disfruten.




domingo, 26 de octubre de 2014

11 de julio de 1954: Alternativa de Raúl Iglesias en Carabanchel

Raúl Iglesias
(Foto cortesía blog Toreros Mexicanos)
Raúl Iglesias, originario de San Luis Potosí, fue uno de los toreros mexicanos que se vieron eclipsados por el advenimiento a los ruedos, primero del fenómeno llamado Joselillo y después por el de los Tres Mosqueteros, pues aunque inició su camino en las plazas de la capital mexicana desde el 20 de agosto de 1944, al enfrentar 5 novillos de Ajuluapan y uno de Sayavedra en unión de Félix Briones y Leopoldo Gamboa – asunto del que ya me he ocupado en este lugar – y posteriormente hizo la transición a la Plaza México actuando en la primera novillada que se diera en ese escenario el 26 de mayo de 1946, cuando alternó con Manuel Jiménez Chicuelín y Gabriel Soto para dar cuenta de un encierro de Santín y aún acusando buenas maneras en su día, no pudo alcanzar el paso de los que al final de cuentas marcaron un parteaguas en la historia del toreo mexicano.

No obstante, Raúl Iglesias no dejó de lado su intención de llegar a ser matador de toros y aún cuando muchos de sus compañeros de promoción habían obtenido ya el grado de matadores de toros, partió a Europa junto con toreros como Alfredo Leal, Fernando de los Reyes El Callao o Jaime Bravo y a partir de 1952 realizó campañas novilleriles allá, logrando presentarse en la plaza de toros de Las Ventas el 1º de junio de 1952, fecha en la que alternó con Juan Zamora y Jesús Gracia en la lidia de novillos de Isaías y Tulio Vázquez.

Entre la fecha de su presentación y el 9 de mayo de 1954, Raúl Iglesias actuaría cinco veces en la plaza más importante del mundo y quizás su tarde más destacada en ella sería la del 28 de marzo de ese último año, cuando acartelado con Paco Ruiz y Rafael Carbonell, por heridas de sus alternantes, se quedó con cuatro de los seis novillos anunciados y le cortó la oreja al sexto, Burgalés, número 29, de Molero Hermanos.

La alternativa de Raúl Iglesias se anunció para el 11 de julio de 1954 en la Chata de Vista Alegre en Carabanchel. Los toros a lidiarse serían de José Carvajal González, quien lidiaba en prueba de ascenso. El padrino de la ceremonia fue Jaime Malaver, quien le cedió al toro Ruiseñor, número 62 de la ganadería anunciada y el testigo, Enrique Vera. El hecho de la alternativa en sí es uno que merece ser recordado, aunque he de añadir que de los 70 toreros mexicanos que han recibido la alternativa en España, Raúl Iglesias es el único que la obtuvo en Carabanchel.

El toricantano de hace 60 años fue herido por el toro de su alternativa, al igual que su padrino y el picador Manuel Pérez Lobo. La primera crónica del festejo en cuanto a tiempo, fue la escrita por quien firmó como Lafuente para la Hoja del Lunes siguiente al festejo y de ella extraigo lo que sigue:
No estuvo lucida la corrida de toros de Vista Alegre, pero sí variada. Hubo profusión de banderillas negras, caídas aparatosas, música, corte de una oreja y tres cogidas, afortunadamente, sin graves consecuencias… No fue precisamente el aire molestísimo que reinaba el mayor enemigo de los lidiadores. La corrida enviada por la ganadería en periodo de prueba de don José Carvajal González, de Jabugo, fue desigual, pero con predominio de los broncos, reservones y de tal mansedumbre que resultaron ilidiables. Los dos últimos embistieron algo a fuerza de porfía… Del mejicano Raúl Iglesias sólo puede decirse que hizo al primero de los auténticos “enemigos” un quite vistoso y pinturero. Nada más recibir los trastos de manos de Malaver, al desplegar la muleta en el pase inicial de la faena fue destapada por el aire, y el toro lo derribó, cogiéndolo y tirándolo dos veces, dando la sensación de grave cornada... El público, sin duda, presagió la corrida y acudió a ocupar tan solo una tercera parte de la plaza. Desde luego, con Eolo iracundo y el ganado suspendido en la prueba pública, no era posible hacer mayores florituras a unos toreros que, por añadidura, se encuentran desentrenados... Parte facultativo. – Raúl Iglesias sufrió puntazo corrido en región lumbar, contusiones y erosiones múltiples y conmoción cerebral. Pronóstico reservado... Dr. Gómez Lumbreras.
El martes siguiente, Miguel Ródenas fue el encargado de narrar los sucesos para el ABC madrileño. De su relación copio estas líneas:
No fue tarde de toros la del domingo. Esto no quiere decir que fuera tarde de castañas asadas y de mesa – camilla, pero tampoco de toros. Las dificultades que origina el viento pueden salvarse a veces cuando se tiene delante a una bestia noble y suave, pastueña y fácil. Lo difícil, en ocasiones trágico, es hallarse ante unos cornúpetas que como los de la divisa de D. José Carvajal González, imponentes de trapío, tuvieran además un estilo endemoniado, acusaran fuerza y desconcertaran, justamente a algunos toreros por las cortas arrancadas y por un cabeceo también huracanado, como la tarde… Raúl Iglesias fija al toro de su alternativa con unos lances muy toreros. No hay otra cosa que hacer, mejor dicho, no se puede hacer otra cosa. Y viene el abrazo de ritual en el que Malaver da la alternativa a Iglesias. El mejicano se dirigió al toro – que como todos, era incierto, reservón y cobarde –, y al desplegar la muleta ante el hocico del morucho, el diestro perdió el engaño por un derrote y ya sin defensa posible, el marrajo alcanzó al torero, corneándole… Afortunadamente, Raúl Iglesias, pese a la aparatosa cogida, solo sufrió erosiones y contusiones de pronóstico reservado... Justo es consignar que Pedro Mesa bregó muy bien y que los picadores “Manoliyo de Córdoba” y Juan Avia pusieron las varas con gran arte y eficacia. Y ahora, una duda me está atormentando y que brindo a los maestros Corrochano y “Giraldillo” para qué, con su sapiencia, me saquen de ella: Si un novillero va a tomar la alternativa y cuando se la han concedido con el ceremonial de costumbre, al primer pase resulta cogido el diestro y no mata al toro que le corresponde, ¿se puede considerar el torero en lo sucesivo como matador de toros? Si lo último que mató el diestro fue un novillo y no un toro, por circunstancias adversas, ¿qué tiene efectividad? ¿La teoría o la práctica? Creo que el tema merece cierta atención y por eso humildemente, lo consulto.
La duda final que expresa Ródenas en su crónica se repite tiempo con tiempo, aunque es claro que una vez consumada la cesión de trastos, el grado de matador de toros se ha alcanzado, independientemente de que el toricantano pueda o no matar al toro de la ceremonia.

Raúl Iglesias no confirmó su alternativa ni en la Plaza de Las Ventas, ni en la Plaza México. Duramente castigado por los toros, en los años finales de su vida estuvo confinado a una silla de ruedas a consecuencia de las lesiones recibidas en los días en los que vistió de luces. No obstante, aprovechó los conocimientos obtenidos en los ruedos para apoyar a la escuela taurina que funcionó algunos años en la Plaza México.

Raul Iglesias falleció en la Ciudad de México el 6 de abril de 2011.

domingo, 28 de septiembre de 2014

28 de septiembre de 1930: El Rey del Temple recibe la alternativa en Sevilla

San Miguel de 1930
Jesús Solórzano Dávalos fue el triunfador de la temporada de novilladas de 1929 en El Toreo de la Condesa, un serial en el que junto con él descollaron Carmelo Pérez, Esteban García y José González Carnicerito, con quienes completó el cartel de la Oreja de Plata formado por suscripción popular a iniciativa de El Universal Taurino, festejo que se celebró el 8 de septiembre de 1929, con un encierro de Santín. El moreliano fue quien se llevó el trofeo en la espuerta y curiosamente, sus tres alternantes morirían posteriormente a consecuencia de heridas por asta de toro.

La obtención de la Oreja de Plata garantizó a Jesús Solórzano la alternativa en la siguiente temporada de corridas de toros y así, el 15 de diciembre de ese mismo año, el santanderino Félix Rodríguez le cedió al toro Cubano de Piedras Negras en presencia de Heriberto García para investirlo como matador de toros en la capital mexicana.

Marcha a España en 1930 e inicia una campaña como novillero que le lleva a actuar en las principales plazas de la península y es en la Feria de San Miguel de ese calendario que se anuncia su alternativa en un cartel formado originalmente con Antonio Márquez como padrino y Marcial Lalanda como testigo, para enfrentar un encierro de los hermanos Luis y José Pallarés (antes Peñalver). Sin mediar explicación, cayó del cartel el llamado Belmonte Rubio y entró en su lugar Cayetano Ordóñez Niño de la Palma, por lo que el padrino del ya llamado aquí en México El Rey del Temple fue Marcial Lalanda.

Juan Mª Vázquez, en el número del ABC de Sevilla aparecido el 30 de septiembre de 1929, refirió lo siguiente acerca de la corrida de la alternativa de Jesús Solórzano:
El nuevo doctor. – Desde el domingo, la comunidad taurina cuenta con un nuevo doctor: es el mejicano Jesús Solórzano, que allá en la primavera, al presentarse en España ante el público de Sevilla, logró interesar a los aficionados más severos con un arte muy moderno y gallardo que era feliz asimilación y trasunto de la manera de Antonio Márquez, con tanta exactitud reflejada que hasta faltaba en la feliz asimilación el granito de sal de que el bien escogido modelo carecía... De la campaña que el novillero Solórzano desarrolló ante nosotros – olvidando descensos inevitables –, quedaban, para hacerle merecedor de la categoría máxima, los buenos recuerdos de sus lances de capa, ceñidos, templados y elegantes, y, sobre ello, la emoción de la soberbia faena de muleta con que enardeció a los sevillanos, en la tarde en que se les dio a conocer. Las crónicas y comentarios que inspiró su labor afortunada constituía – aún sin el aditamento de su triunfo en Madrid – documentación suficiente para unir a la solicitud de alternativa, escalada hoy por cualquier audaz exento de valor personal y de méritos artísticos. Ya la tiene Solórzano, y alcanzada en la cuna y la sede de su arte. Que siempre use de ella con pundonor y decoro, mirando a completar su personalidad en el oficio – que es ya distinguida – y evitando a quienes fueron los primeros en aplaudirle por estas tierras el mal sabor de las retractaciones... En su día solemne, el notable lidiador se produjo con ese pundonor que para lo futuro le pedimos; animoso, lleno de los mejores deseos se esforzó en agradar al concurso, y si no siempre el éxito correspondió al designio, por lo general su labor fue buena y dejó grato sabor... Capeó al natural al que abrió plaza, de salida y en los quites – adornándose aquí con una vistosa serpentina – estirado, quieto y apretándose. Aunque el toro no tenía buen estilo - la corrida de los Sres. Pallarés, en ese respecto, dejó bastante que desear -, quiso sumar al esfuerzo su arte de banderillero, y reuniéndose muy bien puso con gran facilidad dos pares y medio – derrotando el bicho las dos últimas veces – que le fueron – como los lances consignados – aplaudidísimos. En fin: investido por Marcial, libró con un buen ayudado una acometida imprevista y, seguidamente, entre dos naturales aceptables, consumó, sereno y valiente, un gran pase de pecho. Con la derecha, cerquísima de las astas, aunque sufriera más de un derrote, siguió con adornos el estimable trasteo, hasta que, igualada res, entrando muy ligero, dejó una estocada atravesada. Un descabello a la segunda tumbó al enemigo, y Solórzano, afectuosamente, dio la vuelta al dorado círculo... La lidia del sexto estuvo tocada de la sosera de aquél animal, animándola tan solo el arte del banderillero. Al matar entró bien al pinchar y mal al secundar con una estocada fea... En el resto de la lidia, como capeador, Solórzano ostentó repetidas veces la brillantez de su estilo. Fue magnífica su intervención en el lucidísimo tercio de quites del tercer toro, el único verdaderamente bravo de la primera de Feria... Porque Jesús necesita del toro bravo y codicioso; el que amilana a los astros prudentes. Cuando le veamos ante bichos de esa clase, su figura, entonadamente compuesta el domingo, volverá – en armónica pugna el artizado arrojo y la noble fiereza – a nimbrarse de un claro resplandor... 
Jesús Solórzano, visto por Martínez de León
la tarde de su alternativa (ABC de Sevilla 30/09/30)
Ese sería el primer paso de una historia que se escribiría con nombres como los de Revistero, de Aleas – al que cortó las dos orejas en la plaza vieja de Madrid y de lo que me he ocupado ya en esta AldeaGranatillo, Redactor, Cuatro Letras, Batanero, Brillante, Príncipe Azul, Pies de Plata, Tortolito, Picoso o Pimiento y que lograron construir la historia y la leyenda de El Rey del Temple.

Jesús Solórzano se despidió de los ruedos el 10 de abril de 1949 en la Plaza México, en una corrida de toros en la que alternó con Luis Procuna y Rafael Rodríguez en la lidia de un encierro de Matancillas. El último toro que mató vestido de luces fue Campasolo y llevaba en el anca el hierro de La Punta – ganadería hermana de la anunciada – también propiedad de sus cuñados Francisco y José C. Madrazo, al que le cortó una oreja. 

Jesús Solórzano Dávalos falleció en la Ciudad de México el 21 de septiembre de 1978.

Nota: Los resaltados en la crónica de Juan Mª Vázquez, son imputables exclusivamente a este amanuense, pues no obran así en el original.

domingo, 27 de julio de 2014

28 de julio de 1940: Manuel Gutiérrez Espartero recibe en Torreón la alternativa por primera vez

Manuel Gutiérrez Espartero
Manuel Gutiérrez Sánchez, quien el 10 de febrero de este año hubiera cumplido cien años de edad, fue conocido en los ruedos de España y México como El Espartero o Espartero – en los ruedos hispanos se le anunciaba con frecuencia como Espartero de México – a secas y es el suyo uno de esos casos que trascienden al aspecto meramente histórico de la fiesta y también van lo que va más allá de la mera estadística o la anécdota, según intentaré contarles enseguida.

Espartero se presentó como novillero en El Toreo de la Condesa el 21 de mayo de 1933 y a partir de entonces desarrolló una larga carrera en el escalafón menor, principalmente por las plazas del Norte de la República, que le llevó a obtener la alternativa que da motivo a esta entrada. 

La corrida fue programada para el domingo 28 de julio de 1940, eligiéndose para la ocasión un encierro de la ganadería tlaxcalteca de Santiago Garibay. El padrino de la ceremonia sería El Tigre de Guanajuato Juan Silveti, quien reaparecía en los ruedos de México después de una década de ausencia de ellos y fungiría como testigo el muletero de Singuilucan, Heriberto García. La nota de prensa previa al festejo señala lo siguiente:
Juan Silveti “El Tigre de Guanajuato”, una de las más grandes glorias del toreo mexicano, se presentará en la plaza “Torreón” el próximo domingo, al lado de Heriberto García, el muletero cumbre de todas las épocas y de “El Espartero” quien recibirá la alternativa, lidiando 6 grandes toros de la ganadería de Santiago Garibay de Tlaxcala… Silveti, indudablemente uno de los toreros que más grandes triunfos ha alcanzado en su carrera, no ha permitido que el tiempo doblegue su valor y la pureza de su estilo de lidiador macho y ahora, al lado de Heriberto y “El Espartero”, tratará de revivir aquellos inolvidables triunfos que en México y España dieron lugar a las más grandes alabanzas y formaran los triunfos más completos de torero alguno… Los toros se encuentran ya en los corrales de la plaza y han sido admirados por los aficionados. Se trata de un lote grande, con poder y presentados inmejorablemente. La nueva ganadería acusa sangre y es de esperarse que su presentación en esta plaza constituya el definitivo renglón de fama para el futuro.
Sin duda, el atractivo del cartel era el legendario diestro que toreaba en su campaña de reaparición ante los aficionados mexicanos, no obstante que llevaba ya veinticuatro años de alternativa y varias cornadas muy graves, y aunque se podía suponer con validez que no se encontraba en su mejor forma, el gran Meco no dejaba de ser un aliciente en cualquier cartel que encabezaba. Por otra parte, también resultaba un atractivo adicional el hecho de que el escalafón de matadores de toros se vería incrementado por un nuevo valor en la persona de Manuel Gutiérrez.

Al final de los hechos la corrida, de acuerdo con la crónica que de ella se escribió, fue una de esas que quedan para el recuerdo y Silveti fue parte esencial de ese éxito, según leemos en la crónica de Puyazo, publicada en el diario El Siglo de Torreón al día siguiente del festejo:
Silveti fue ayer el mismo que aplaudimos en los tiempos de la trilogía que formaban Gaona y el trianero Belmonte. Reapareció poseído de inspiración y de un valor seco, dándonos en compañía de Heriberto y “El Espartero” una gran corrida en que se lidiaron seis bichos bien armados, grandes y fuertes… Debido quizás a la tirante situación pecuniaria, a los dos millares de laguneros que como excursionistas salieron ayer a la capital, a la presentación de una corrida desconocida, cuyo ganado con su sola presencia podía demostrar al más neófito que se trataba de una ganadería de la más pura sangre brava, pelo brillante, pezuña corta y finísimo corte y largo y sedoso rabo, o por lo que quieran y gusten, la verdad es que el público no correspondió en esta ocasión. ¿Causas?... las que ustedes gusten… “Barrabás” una catedral con cuernos, marcada con el número 80, con algo así como 400 kilos en la canal, negro listón, es el dedicado para doctorar a Manuel Gutiérrez “El Espartero” el que abre plaza… Apenas es corrido por Alfredo Aguilar, ya tenemos a Manuel quien lo saluda con dos lances, saliendo desarmado. Silveti da 2 lances y el burel salta al callejón en dos ocasiones. Toma de los de aúpa 4 caricias en cambio de dos caídas. Alfredo Aguilar pone par y medio y Pineda uno, todos a la media vuelta… Juan Silveti cede los trastos toricidas a Manuel Gutiérrez “Espartero” y lo despide con un abrazo que merece los honores de aplausos y diana… Manuel, de bugambilia y oro da tres pases distanciado, para previo un pinchazo dejar una con alivio que bastó. Aplausos… Resumen: El público satisfecho ya que se puede considerar que fue una gran tarde de toros de las que no suelen verse ya ni una vez al año… De los diestros, a fuer de ser sinceros, debemos decir que nadie esperaba que Juan Silveti estuviera en tan buenas condiciones físicas y que aún se arrima como los bravos. Heriberto un tanto apático en su primero, en el 5o se sacó la espina, ya que hizo la mejor faena de la tarde, en cuanto al nuevo matador, Manuel Gutiérrez “Espartero”, lo que le faltó de suerte en el de la alternativa, le sobró en el que cerró plaza… Bregando “Yucateco” y “Gaonita” y banderilleando, “Yucateco” y “Morenito”. De los del castoreño, los hermanos Carmona. Y es una lástima que por culpa del pésimo servicio de plaza, fuera muerto un caballo por el cuarto toro, lo que no hubiera sucedido tal vez si ahí hubiera estado Simplicio, cuya ausencia se ha notado últimamente. El ganado magnífico en general, sobresaliendo los lidiados en quinto, sexto y segundo lugares, sobre todo este último, uno de mis predilectos que recibió CINCO VARAS EN REGLA sin volver la cara. Vaya mi aplauso sincero al Sr. Santiago Garibay, cuya fama dejó bien sentada en esta su presentación en tierras laguneras de su magnífico ganado de lidia…
Quiero reparar en la narración que se hace de la primera faena de muleta de Juan Sin Miedo. Es un recuento de las suertes que realizó el torero y que es como sigue:
“Espartero” retorna los trastos toricidas al “Meco” quien brinda a sus cuates, los del tendido cálido y tras uno por abajo, uno de rodillas, uno de rodillas por abajo, un alto, uno de costado, un alto, dos de costado, dos por abajo, uno de pitón a pitón, un doblón, uno de costado espeluznante, para una desprendida que partió la herradura… Ovación, oreja, vuelta al ruedo, música y obsequio de todo el tendido cálido que ha recorrido la montera del guanajuatense…
Es la descripción de una tauromaquia añeja, ya por esas fechas condenada al desuso, pero que todavía estaba vigente en la memoria de la afición de esas calendas y por lo tanto, era capaz de apreciarla, de degustarla y de justipreciarla.

Una tarde madrileña de Espartero
Decía al titular esta entrada que esta alternativa era la primera que recibía Manuel Gutiérrez Espartero y efectivamente, así fue. Poco más de un año después, el 24 de agosto de 1941, en Ciudad Juárez, Lorenzo Garza le haría una segunda cesión de trastos, con toros de la ganadería de San Mateo, para doctorarle por segunda ocasión. Una tercera alternativa, el 5 de octubre de 1941, tendría lugar en el mismo Torreón, Coahuila, cuando el mismo Lorenzo Garza cediera a Espartero el toro Saltillero, de Atenco. Este último doctorado lo confirmó Manuel Gutiérrez en El Toreo de la Condesa – allí se le anunció como el ahijado de Garza – el 7 de diciembre de ese 1941, apadrinándole otra vez El Ave de las Tempestades en la cesión del toro Perdigón de San Mateo y en Madrid el 15 de agosto de 1945, siendo su padrino Mario Cabré y fungiendo como testigos Rafael Ponce Rafaelillo y el mexicano Andrés Blando, quien también confirmó su alternativa. El toro de la ceremonia fue Azafranero de los Hermanos Hidalgo.

Posteriormente Espartero renunciaría a esa última alternativa y volvería a torear como novillero, para recibir los trastos por sexta ocasión – cuatro alternativas y dos confirmaciones – esta vez el 11 de octubre de 1959, en Mérida, Yucatán, donde Alfonso Ramírez Calesero, en presencia de Luis Procuna, le volvió a investir como matador de toros.

Manuel Gutiérrez Sánchez Espartero, un caso singular en la historia del toreo, falleció el 20 de diciembre de 1997, a los 83 años de edad, a causa de un accidente de tráfico.

domingo, 4 de mayo de 2014

Las alternativas en la plaza de toros Monumental Aguascalientes

La plaza de toros Monumental Aguascalientes cumple 40 años de haber sido inaugurada el 23 de noviembre de este año. Durante los próximos meses recordaré algunos de los fastos ocurridos en su redondel. El primero de ellos consiste en que el toro que se mató en lo que en esos días era la nueva plaza de toros Monumental, fue un toro de alternativa. Pasadas cuatro décadas, dieciocho son los toreros que han sido investidos como matadores de toros en su ruedo y once de ellos vieron la primera luz en esta Ciudad. 

Con esa base, pasemos pues a revisar esta parte de la historia nuestra plaza y recordemos que en su momento, las alternativas aquí reseñadas representaron el momento en el que se culminaron en todo o en parte, los sueños de esos once toreros que las recibieron.

La alternativa

Los aficionados a los toros hemos presenciado en varias oportunidades la ceremonia por la cual, el matador de toros con más antigüedad en el cartel, al iniciar el último tercio de la lidia, entrega a un novillero muleta y estoque, a cambio del capote de brega y tras de dirigirle unas palabras más o menos breves, sella la entrega de esos trastos con un abrazo a quien a partir de ese momento asciende en el escalafón taurino a la categoría de Matador de Toros. Históricamente no es posible precisar la fecha en la que se otorgó la primera alternativa y así lo señala don José María de Cossío:
...no se puede precisar la fecha en que esta ceremonia se hace con tal rito, pero, sin duda, el hecho de alternar se consideró, desde que se organiza el espectáculo, como alternativa, y el acto de ceder al toro es muy propio de la política y cortesía de los diestros, y aunque sin carácter de obligación debió de practicarse desde tiempos muy antiguos...
Esta situación a la que hace referencia Cossío, nos ilustra que previo al formalismo que reviste hoy al otorgamiento de una alternativa, había una serie de normas consuetudinarias, inveteradas, que revestían un cierto carácter gremial. Así, se iniciaba el aprendizaje como banderillero al lado del maestro, que tenía calidad de espada. Una vez que ese maestro estimaba que el aprendiz era apto para dar una lidia completa a los toros, éste le permitía matar alguno en forma ocasional, adquiriendo el aprendiz la categoría de media espada y al paso del tiempo, si sus aptitudes seguían creciendo, se convertiría en espada y así se iniciaría de nuevo el proceso de la enseñanza taurina, pues ese nuevo espada, se suponía que procedería de igual forma con sus banderilleros. 

La cuestión de la alternativa vendrá a cobrar importancia cuando para el año de 1864, El Chiclanero, apoyado en una cláusula de su contrato, pretende ser primer espada en las corridas del abono madrileño. Cúchares por su parte, aducía que por antigüedad le asistía ese derecho. Total que nadie se puso de acuerdo y al tocar a matar al primer toro que se lidió, compartiendo ellos cartel, los dos intentaron hundirle la espada. Cúchares al final fue el que lo logró, pero creo firmemente que es este el momento en el que se hizo necesario el adoptar una tradición que aparte de dar lucimiento al advenimiento de un nuevo matador de toros, permitiera tener una referencia temporal definida que permitiera establecer el orden de la actuación de los toreros.

Así pues, no debemos perder de vista que la alternativa de un torero, en si es un acontecimiento trascendente y como tal, merece un capítulo aparte en la historia de la fiesta y veremos que en la que ahora como grupo taurino organizado tratamos de bosquejar, no pueden quedar sin repaso las de Fermín Espinosa Armillita, Eduardo Liceaga, Jesús Salazar, Ricardo Sánchez, Luis Fernando Sánchez, Pedro Loredo, Roberto Fernández El Quitos, David Bonilla, Héctor de Granada, Jorge Mora, Fernando Ochoa, Javier Gutiérrez El Cachorro, Gerardo Gaya, Fabián Barba, Arturo Macías, Jairo Miguel, Mario Aguilar y Gerardo Adame toreros todos que iniciaron su camino como matadores de toros, en la plaza de toros Monumental Aguascalientes.

Los catecúmenos

Alternativa de Fermín Espinosa Armillita
23 de noviembre de 1974
Fermín Espinosa Armillita: Recibió la alternativa en la corrida inaugural de la plaza, el 23 de noviembre de 1974. Se la otorgó Manolo Martínez en presencia de Eloy Cavazos. El toro de la cesión fue Hidrocálido de Torrecilla. Confirmó su alternativa en la Plaza México el 4 de enero de 1976 de manos de Manuel Capetillo y actuaría como testigo Curro Rivera. El toro de la ceremonia se llamó Don Chón, de las dehesas del ingeniero Mariano Ramírez. Se despidió de los ruedos en la misma plaza de su alternativa el 3 de mayo de 2002 alternando con Eulalio López Zotoluco y Julián López El Juli. El último toro que mató vestido de luces fue Salmantino, de Los Encinos.

Eduardo Liceaga: En corrida nocturna celebrada el jueves 24 de abril de 1975, Mariano Ramos como padrino y Humberto Moro hijo como testigo le hacen matador de toros con toros de Tequisquiapan. Confirmó su sanmarqueña alternativa en la Capital el 25 de enero de 1976, de manos de Manuel Capetillo y llevando como testigo a Curro Rivera. Los trastos le fueron cedidos para que matara al toro Er Canti, de Cerro Viejo.

Jesus Salazar: Mariano Ramos, su compañero en las lides charras, en presencia del diestro colombiano Juan Gómez, le cede los trastos la tarde del 29 de abril de 1978. Ese día se lidió un encierro de Tequisquiapan del que destacó el tercer toro de la tarde, el número 378, nombrado Molinero, a mi juicio uno de los más bravos que se han lidiado en la historia de la plaza.

Jesús Salazar nunca confirmó su alternativa en la Capital de la República, aunque si actuó en la Plaza México como matador de toros el 29 de abril de ese 1990, en una corrida organizada por el Patronato Taurino del Distrito Federal, en la que, con la complicidad de la Asociación de Matadores, a Jesús y a otros ocho toreros, se les negó el derecho a esa confirmación, so pretexto de que tanta ceremonia restaría seriedad a esa plaza. Esa tarde lidio al toro Chorchero de Manuel de Haro.

Ricardo Sánchez: Es el 1º de mayo de 1982 que Manolo Martínez concedería la última alternativa de su primera etapa en los ruedos, llevando como testigo Manolo Arruza. Los toros para la ocasión fueron de la ganadería de Los Martínez. Ricardo confirmó su alternativa en la Plaza México el 17 de junio de 1983, cuando Mariano Ramos le cediera los trastos para despenar a Flamenco de Manuel Labastida, ante el testimonio del hispano Antonio Sánchez Cáceres. Se despidió de los ruedos el 28 de abril de 1996 en la misma plaza Monumental, siendo el último toro de su carrera, Ingeniero de Real de Saltillo, al que cortó las dos orejas.

Luis Fernando Sánchez: Asciende a matador de toros el día de San Marcos de 1983. Le apadrinó Antonio Lomelín, ante el testimonio de Miguel Espinosa Armillita Chico y el toro de la ceremonia fue Veintiuno, número 241, de Begoña. Confirmó su alternativa el 3 de febrero de 1995, cuando en la Plaza México, Curro Rivera le cediera los trastos para finiquitar a Apóstol de Reyes Huerta, ante Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea. Se despidió de los ruedos en la plaza de su alternativa el día 3 de mayo de 2003, cortándole las orejas al último toro que mató vestido de luces de la ganadería de De Santiago.

Pedro Loredo: Logró la alternativa en la Monumental el 7 de mayo de 1983, actuando como padrino Curro Rivera y como testigo Ricardo Sánchez, siendo los toros de Torrecilla.

Roberto Fernández El Quitos: El 22 de abril de 1986, José Antonio Campuzano, en presencia de Jorge Gutiérrez le cedió los trastos para dar muerte al toro número 22, con 482 kilos de peso, nombrado como Caramelo del hierro de La Paz. Confirma su alternativa en la Capital el 5 de febrero de 1993, de manos de Alejandro del Olivar y llevando a Germán Garza como testigo, con el preludio ecuestre de José Antonio Hernández Andrés, siendo los toros anunciados para lidiarse de Jorge de Haro. El toro de la confirmación fue Quitamoños.

David Bonilla: Su alternativa fue el día 16 de noviembre de 1983, actuando como padrino Manolo Arruza y como testigo Ricardo Sánchez, correspondiendo a la terna enfrentarse a un encierro de Torrecilla. El toro de la ceremonia se llamó Recuerdo, marcado con el número 54 y con 450 kilos de peso. David Bonilla se despidió de los ruedos en un festival celebrado en la plaza de toros San Marcos el 19 de octubre de 2008.

Héctor De Granada: El 24 de abril de 1988 el reaparecido Manolo Martínez, en presencia de Miguel Espinosa Armillita Chico, le cedería al primero de los de Begoña que se lidiaron esa tarde, llamado Doble A. Cabe señalar, que es la de Héctor de Granada, la primera alternativa televisada en directo desde la Monumental. Confirma en la Plaza México el 11 de marzo de 1990, de manos de Paco Doddoli y llevando como testigos a Pepe Murillo y a Arturo Díaz El Coyo, quien confirmó también en esa fecha. El toro de la ceremonia fue de Valparaíso y se llamó Duende

Exterior de la plaza. Monumento a
Rafael Rodríguez El Volcán de Aguascalientes
Jorge Mora: Su alternativa tuvo lugar el 24 de abril de 1995, siendo otorgada por Eloy Cavazos en presencia de David Silveti. El toro de la ceremonia fue Debutante, de De Santiago, número 29 y con 504 kilos de peso. La confirmó en la Plaza México el 23 de abril del año 2000 con el toro Profeta de San Manuel, siendo su padrino Alfredo Ferriño y llevando como testigo a Víctor Santos. Jorge Mora se despidió de los ruedos el 28 de noviembre de 2013 en el marco de un festival taurino celebrado en la plaza de toros San Marcos.

Fernando Ochoa: Su alternativa se programó inicialmente para el 25 de diciembre de 1995, pero el clima obligó a posponerla para el 7 de enero de 1996, siendo su padrino Miguel Espinosa Armillita Chico y atestiguando Javier Conde. El toro de la cesión fue Asturiano, de la Viuda de Emilio Fernández. Confirmó su alternativa en la capital mexicana el 4 de febrero de 1996, cuando entró a sustituir a Eloy Cavazos en un cartel que completaron Miguel Espinosa Armillita Chico y José Miguel Arroyo Joselito, siendo el toro de la ceremonia Amor Grande. Fue el primer torero alternativado en la Monumental en torear en ruedos europeos y se cortó el simbólico añadido ayer 3 de mayo de 2014 en Juriquilla, Querétaro. El último toro que mató fue Golondrín, número 62, de Fernando de la Mora, de regalo, al que cortó las dos orejas.

Javier Gutiérrez El Cachorro: Recibió la alternativa el 27 de noviembre de 1999, en la corrida con la que se celebraba el XXV Aniversario de la plaza Monumental. Su padrino fue Julián López El Juli, que por primera vez oficiaba como padrino y como testigo actuó Jerónimo. El toro de la ceremonia fue Garambullo de Xajay, número 652 y con 495 kilos de peso. Una inoportuna cornada recibida el 15 de abril de 2001 en Ciudad Juárez, que le causó una seria lesión en la columna vertebral y al parecer, le quitó de torero. 

Gerardo Gaya: Recibe la alternativa el 27 de abril de 2000. Su padrino fue Eulalio López Zotoluco y ofició como testigo El Juli, correspondiendo a la terna un encierro potosino de De Santiago. El primero de la tarde se llamó Idealista, herrado con el número 101 y anunciado como de 480 kilos de peso. Hasta donde tengo conocimiento, después de esta tarde Gerardo Gaya no volvió a vestir el terno de luces como matador de toros.

Fabián Barba: Recibe la alternativa el día 26 de abril de 2003, de manos de José María Luévano, quien en presencia de Ignacio Garibay le cede al toro Aprendiz, cárdeno carbonero, número 374, con 518 kilos de peso, de José María Arturo Huerta, en tarde, en la que actuara también el rejoneador Fermín Bohórquez. Confirma su doctorado en la Plaza México el 30 de noviembre de 2003, apadrinándole Jorge Gutiérrez y atestiguando la ceremonia el albaceteño Manuel Caballero, recibiendo los trastos para finiquitar al toro Lindos Ojos, de 482 kilos de peso, también de José María Arturo Huerta.

Arturo Macías: El 7 de mayo de 2005, José Luis Angelino, en presencia de Israel Téllez y Pedro Gutiérrez Lorenzo El Capea, le hace matador de toros, cediéndole al toro Cortijero número 553, de 481 kilos, de Xajay. Confirma en la México el 21 de mayo de 2006 con el toro Cordobón, de Barralva, de 529 kilos, siendo su padrino Leonardo Benítez y fungiendo como testigo el también confirmante Guillermo Martínez. Es el primer diestro alternativado en la Monumental en confirmar en la plaza de Las Ventas en Madrid, lo que hizo el 11 de mayo de 2010, cuando Miguel Abellán, en presencia de César Jiménez le cedió al toro Juntaollas de Martelilla.

Jairo Miguel: Recibe la alternativa el 3 de mayo de ese 2008 de manos de Eloy Cavazos, con el testimonio de Eulalio López Zotoluco. El toro de la ceremonia se llamó Talismán, número 519, con 479 kilos de peso y como los demás de la tarde, fue de la ganadería queretana de Bernaldo de Quirós. Confirmó su alternativa en Las Ventas el 9 de junio de 2011,  con el toro Aguilucho de Antonio Bañuelos, le apadrinó Víctor Puerto y fungió como testigo Pedro Gutiérrez Lorenzo El Capea.

Monumento a Miguel Espinosa Armillita Chico
Mario Aguilar: Recibe la alternativa el 1º de noviembre de 2009, siendo su padrino Sebastián Castella y fungiendo como testigo Joselito Adame. El toro de la ceremonia se llamó Cafetero de Bernaldo de Quirós. Confirmó en la Plaza México el 31 de enero de 2010 con el toro Tamarindo, también de Bernaldo de Quirós. Le apadrinó Julián López El Juli y fungió como testigo Arturo Macías.

Gerardo Adame: El 29 de abril de 2011 es investido como matador de toros por Miguel Ángel Perera, quien en presencia de Arturo Macías le cede al toro Vuela Alto de Teófilo Gómez.

A manera de conclusión

La historia de nuestra Monumental se seguirá escribiendo. Esperemos que se sigan otorgando en su redondel la alternativa a toreros que ocupen siempre un sitio de privilegio en la fiesta.

domingo, 15 de septiembre de 2013

14 de septiembre de 1968: Alternativa de Curro Rivera en Torreón

Curro Rivera, Aguascalientes Ca. 1976
Francisco Martín Rivera Agüero nació en la Ciudad de México el 17 de diciembre de 1951. Fue hijo de una de las figuras importantes de la mitad del siglo XX, el potosino Fermín Rivera y sobrino por la vía materna del gran estoqueador bilbaíno Martín Agüero. Se presenta como novillero con caballos en la plaza de toros que hoy lleva el nombre de su padre el día 6 de agosto de 1967, acartelado con Mario Sevilla y Jorge Blando para enfrentar un encierro de Valparaíso.

A partir de esa presentación Curro Rivera realizará una fulgurante campaña por los ruedos mexicanos, ofreciendo a la afición un toreo de sólidas bases técnicas pero reforzado con un refrescante aire nuevo que reflejaba por una parte la juventud del diestro – apenas 16 años – pero por la otra, la intención de escalar las más altas cumbres de la fiesta.

Su alternativa se programó para el día 14 de septiembre de 1968 en la plaza de Torreón, Coahuila, dentro de los festejos de la Feria del Algodón. Le apadrinaría Joselito Huerta y constataría la ceremonia Jaime Rangel. El encierro elegido para la ocasión fue de San Martín. Ya desde la víspera se hacían diversos comentarios sobre ese festejo, que sería el primero de feria. El licenciado Pedro Ramírez Rubio, en su columna Momento Taurino”, del diario El Siglo de Torreón, expresó lo siguiente la víspera:
Gran aparato en torno a Curro Rivera, deseosos estamos de conocerlo y posteriormente emitiré mi opinión... No cabe duda de que su padre conoce el medio... Don José Huerta, el maestro de Tetela de Ocampo, será todo un señor padrino y sabrá darle una buena lección… Jaime Rangel, esperamos verlo en su tarde... Los toros de San Martín y Zacatepec, afirman que son garantía... Parece que al fin el monopolio se acordó de nuestro coso... ¡Suerte a la afición lagunera!
Al día siguiente al festejo, se publicó sin firma, una crónica de la siguiente guisa:
Huerta fue el triunfador de la corrida ayer en esta ciudad. Rivera tomó la alternativa. Joselito Huerta cortó dos orejas, y fue el triunfador de la corrida celebrada ayer en la Plaza de Toros de esta ciudad, en la que tomó la alternativa Curro Rivera quien por pinchar 3 veces perdió los apéndices… Se lidiaron seis toros de San Martín que cumplieron y uno de Zacatepec, manso. Se registró media entrada y la corrida se celebró con tiempo que amenazaba lluvia… Curro Rivera toreó estupendamente con el capote al toro del doctorado por verónicas y gaoneras. Trasteo variado con el sello personal de la casa. Por pinchar tres veces perdió la oportunidad de cortar las dos orejas. En el otro bien con el capote, faena torera y voluntariosa, recibiendo aplausos, y regaló el sobrero de Zacatepec que no se prestó a lucimientos, pero mereció aplausos por su actuación… Joselito Huerta fue ovacionado con el capote en el primero, desarrollando faena de gran maestro destacando las series de derechazos y naturales con adornos. Mató de estocada. Dos orejas; en el otro, se mostró torero y fue aplaudido por variado trasteo, mató de tres viajes y dio vuelta al redondel… Jaime Rangel cargó con lo menos propicio del lote. En el primero fue ovacionado con el capote, trasteo breve, silencio. En el otro, mostrándose voluntarioso y valiente, mata de pinchazo y estocada, escuchando ovación.
El toro de la ceremonia se llamó Presidente y fue de la ganadería titular, por esas fechas recien adquirida por Jose Chafik y Marcelino Miaja a quien la fundó, el picador retirado Juan Aguirre Conejo Chico.

Podrán preguntarse el por qué de lo escueto de la crónica de un festejo ferial. De hecho y en primera instancia yo quedé sorprendido de la cobertura tan breve que se le dio a ese festejo, pero recorriendo las páginas del diario advertí que se había decretado la evacuación de distintas zonas de la ciudad de Torreón previéndose inundaciones por crecientes extraordinarias del río Nazas, debidas estas al ingreso a tierra del huracán Naomi que entró por el puerto de Mazatlán en la costa del Pacífico.

En esa forma, las páginas del diario estaban casi todas ocupadas con las distintas instrucciones que se daban acerca de las zonas tanto de Torreón, como de sus conurbadas Ciudad Lerdo y Gómez Palacio – estas pertenecientes al Estado de Durango – que deberían ser evacuadas con la intención de evitar en lo posible desgracias personales. Igual, se daba cuenta de una compañía vinícola que ofrecía hacer esfuerzos extraordinarios para salvar la cosecha y la producción de la región.

Los festejos de la Feria del Algodón de 1968
Por otra parte, el mismo 15 de septiembre de 1968 se anunció la suspensión del resto de los festejos de la Feria del Algodón en la siguiente gacetilla:
Se suspenden actividades de la feria. Las actividades de la Feria del Algodón tuvieron que ser suspendidas desde anoche y pospuestas para reanudarlas en la fecha que oportunamente se dará a conocer, tanto al público, como a los expositores… Se tomó esta medida en virtud de que el ambiente no es de fiesta y aunque el tiempo hubiera permitido el funcionamiento de la exposición agrícola, industrial, comercial y ganadera, se prefirió posponerla porque quizás hubiera habido pocos visitantes… Hoy tendrán los miembros del Club Rotario y los organizadores de la Feria una entrevista con el Gobernador del Estado, Sr. Braulio Fernández Aguirre, para solicitarle su opinión y su apoyo para pedir de la Secretaría de Gobernación el permiso para prorrogar el plazo que se les había concedido… Por su parte el Centro Campestre suspendió también el Baile de Independencia anunciado para esta noche, no así el Club de Leones, que efectuará el suyo en su Casino de la Colonia San Isidro.
Esta nota no hace alusión a la segunda corrida de la feria, en la que recibiría la alternativa el diestro venezolano Carlos Málaga El Sol, pero el día del festejo – 16 de septiembre – se publicó lo siguiente: 
Carlos Málaga “El Sol”, de Venezuela se hará matador de toros en otra ocasión. Esta tarde aquí estaba anunciada tal ceremonia, pero la corrida se suspendió por los torrenciales aguaceros que están cayendo en la ciudad… La mayor parte de las calles están inundadas, el río Nazas amenaza con desbordarse, y por ese motivo se decidió suspender el festejo taurino… Se dijo que la corrida se dará una vez que se normalice la situación… En el cartel de esta tarde estaban anunciados Raúl García que sería padrino de la alternativa de Carlos Málaga “El Sol” y Eloy Cavazos como testigo y los toros de Zacatepec.
El Sol recibiría la alternativa dos semanas después, el 29 de septiembre, en San Miguel de Allende, de manos de Eloy Cavazos y fungiendo como testigo mi paisano Fabián Ruiz. Los toros serían de Campo Alegre.

Curro Rivera salió de Torreón la noche misma de su alternativa a torear a Ciudad Juárez, plaza en la que recibió una cornada de consideración cuando alternaba mano a mano con Raúl García, perdiendo, según su administración al menos cinco fechas, según nota publicada en el diario El Informador de Guadalajara:
Curro Rivera tiene para 20 días de reposo. El diestro mexicano Curro Rivera que resultó gravemente herido ayer domingo en Ciudad Juárez al día siguiente de su alternativa, tiene una cornada de doce centímetros de extensión en el muslo izquierdo… La parte afectada es la cara anterior del tercio medio y con dos trayectorias, una de doce centímetros y otra de quince, que dejan al descubierto el fémur, la safena y la femoral… Según los médicos que le atienden, Curro Rivera – que por este percance pierde sus cinco primeras corridas como matador de alternativa – tardará en sanar unos veinte días.
Así fue el arranque de una carrera que concluyó en una primera etapa el 15 de noviembre de 1992 en la Plaza México, con el toro Cumbre de Julio Delgado, al que le cortaría las dos orejas, alternando con José Ortega Cano y Miguel Espinosa Armillita Chico. Volvería un par de ocasiones a los ruedos. La primera, el primero de enero de 1995, para dar la alternativa en San Luis Potosí a Miguel Lahoz, con el testimonio de Jorge Gutiérrez y toros de Xajay y una segunda el año 2000, iniciando el 27 de agosto, fecha en la que también en la plaza El Paseo – Fermín Rivera doctoró a Fermín Spínola y a Óscar López Rivera – ambos sus discípulos – y después actuó en un breve número de corridas, cerrando el calendario – 30 de noviembre – en la Plaza México en un festival a beneficio de la Fundación Teletón, en el que cortó dos orejas y junto con El Juli se alzó como triunfador.

Curro Rivera falleció en la finca de La Alianza, asiento de la ganadería que fuera de su padre, el 23 de enero de 2001 a causa de un infarto masivo de miocardio. Se asegura que tras de la redonda actuación del Festival del Teletón del anterior noviembre, la empresa de la Plaza México le había contratado para reaparecer vestido de luces en la corrida del 5 de febrero, la fecha estelar de la temporada americana y que allí se estaba preparando para esa importante cita a la que ya no pudo llegar.

Hoy le recuerdo en este aniversario de su llegada a la dignidad de matador de toros.
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