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domingo, 16 de febrero de 2020

En el centenario de Carlos Arruza (II)

17 de febrero de 1920, nace Carlos Arruza en la Ciudad de México

Carlos Arruza
Imagen: Archivo Casasola
Carlos Arruza – civilmente Carlos Ruiz Camino – fue el tercer hijo del matrimonio formado por José Ruiz Arruza y María Cristina Camino Galicia. Le precedieron sus hermanos José, nacido en 1915 y Manuel venido a este mundo en 1918. Ellos dos nacieron en España. 

Nacidos en una familia de clase media, donde el padre era un reputado sastre y la madre tenía un comercio de ropa para niños, los hermanos Ruiz Camino hicieron sus primeros estudios en el Colegio Williams, ubicado en aquella época en Mixcoac, en la finca conocida como la Quinta Limantour – Mariscal y en el caso específico de Carlos y Manuel, iniciaron allí la secundaria, misma que continuarían primero en la Número Uno de las calles de Regina y después en la Nocturna número Cinco que se alojaba en el mismo edificio que la anterior.

Sin antecedentes taurinos en la familia que predispusieran que él y su hermano Manuel se decidieran a ser toreros, la asistencia a un festejo taurino les despertó la afición por la fiesta. Así lo contó el torero a Barnaby Conrad en la autobiografía que en los años cincuenta publicaron en collera titulada My Life as a Matador (1955):
Hasta que tuve trece años, era un muchacho despreocupado que afligía a sus padres. Mi madre, una capaz mujer de negocios, sentía que era tiempo de que comenzara a pensar que hacer de mi vida más allá de ir al cine o de jugar en la selección del colegio americano al que asistía… Es por esta época cuando mi padre se volvió aficionado a los toros… cuando le escuchábamos describir las hazañas de los toreros en la plaza le rogábamos que nos llevara el siguiente domingo. Finalmente, una mañana llegó mostrándonos unos boletos y nos dijo “vamos muchachos, ¡a los toros, a los toros!” 
Nunca olvidaré detalle alguno de esa tarde. Actuaban Armillita y Domingo Ortega mano a mano. No pudo haber mejor presentación para un futuro torero que apreciar al mejor maestro de España, que era Ortega y al más grande maestro de México, que era Armillita (ambos siguen en activo ahora que escribo esto y son los matadores en activo más antiguos…)
La tarde en cuestión, si Arruza tenía 13 años, debió ser o el 24 o el 31 de diciembre de 1933, fechas en las que, en domingos consecutivos actuaron mano a mano los dos Maestros. La primera, con toros de La Punta, cortando Armillita el rabo al primero y Ortega una oreja al segundo y otra al sexto y en la segunda fecha, con toros de Zacatepec, tarde en la que Armillita volvió a cortar el rabo al tercero de la tarde y el de Borox una oreja al segundo. Fueron tardes en las que se comenzó a manifestar la hostilidad del público mexicano hacia Domingo Ortega, calificando de iguales todas sus faenas.

El inicio del camino

Los hermanos Arruza, Manuel y Carlos, después de esa tarde de toros decidieron que querían ser toreros y comenzaron a averiguar la manera de introducirse en el llamado planeta de los toros. Sus constantes charlas en la sastrería de su padre sobre el tema, dieron fruto, un cliente les indicó que en el Café Tupinamba de las calles de Bolívar se reunían aficionados y taurinos y que allí podrían, quizás, obtener respuestas a las dudas que se planteaban.

En el Tupinamba alguien guió sus pasos hacia uno de esos personajes que forman parte de la historia y de la picaresca de la fiesta, José Romero Frascuelillo, que lo mismo era empresario, apoderado, profesor de toreo o torero bufo y que como principal modus vivendi tenía un despacho de alquiler de ropa de torear. Llegaron los Arruza con Frascuelillo y evidentemente les alquiló unos vestidos de torear para que se hicieran una foto con ellos y les enseñó algunos rudimentos de toreo de salón.

Pero lo que Frascuelillo enseñaba no les era suficiente. Así que siguieron frecuentando el Tupinamba y alguien más les informó que Samuel Solís impartía clases más formales en la plaza vieja de Tacuba. Se fueron al domicilio de Solís a buscar su aprobación para ingresar al grupo que se preparaba en Tacuba y lograron convencerlo. Eso motivó que después de que les invitaran a salir del Colegio Williams, sucediera lo mismo de la Secundaria Uno y tuvieran que seguir estudiando en la Nocturna Cinco.

Al obtener enseñanzas con Solís, Arruza conocería a dos personas que le acompañarían prácticamente durante toda su carrera en los ruedos. Uno era entonces un matador de toros con pocos contratos que entrenaba allí en Tacuba, Alfonso Alvírez. El otro acudía también a aprender el toreo del discípulo de Ojitos, era Javier Cerrillo.

Pronto se harían notar los hermanos Arruza, pues el 23 de julio de 1934, durante un festival del gremio de ferreteros que se celebraba en El Toreo, se tiran de espontáneos durante la lidia del cuarto eral. Impresionan a la concurrencia y también a los actuantes, por lo que les permiten estoquearlo. Le correspondería hacerlo a Manolo en esta oportunidad.

Esa improvisada actuación permitió que Samuel Solís les gestionara una más formal. Fue una especie de toro de once que se dio el 23 de agosto siguiente, durante la desencajonada de los novillos de Ajuluapan que se lidiarían el domingo 26. Allí se encerró un eral de Albarrada para cada uno de los hermanos, que impresionaron satisfactoriamente a la afición.

Así iniciaba para Carlos Arruza un camino que le llevaría a ser una de las figuras del toreo más destacadas en la historia. 

Algunos de los hitos más importantes de su trayectoria, a mi entender son estos:

Presentación como novillero en la capital de la República: Fue el 22 de marzo del 1936, en la placita de Vista Alegre. Alternó con su hermano Manuel y Ramón Estrada. El encierro fue de Heriberto Rodríguez.

Presentación en El Toreo de la Condesa: Fue el 5 de abril de 1936, alternando con su hermano Manuel y Andrés Blando en la lidia de novillos de Peñuelas. Carlos se alzó como el triunfador de la tarde al cortar la oreja al segundo novillo.

Alternativa: La recibió en El Toreo de la Condesa el 1º de diciembre de 1940. Le apadrinó Fermín Espinosa Armillita y fue testigo Paco Gorráez. El toro de la ceremonia se llamó Oncito, fue de Piedras Negras y éste le hirió al entrar a matar.

Confirmación de alternativa: La confirmó en Las Ventas de Madrid el 18 de julio de 1944, con el toro Figurón de Vicente Muriel. Su padrino fue Antonio Bienvenida y atestiguó la ceremonia Emiliano de la Casa Morenito de Talavera. También actuó el rejoneador Simao da Veiga. Fue una Corrida de la Concordia, pues con ella se celebraba el restablecimiento de las relaciones taurinas hispano – mexicanas.

Temporada 1945: Carlos Arruza es el torero mexicano que más fechas ha toreado en una temporada española. Lo hizo en la temporada de 1945, cuando sumó 108 festejos toreados. Existe la creencia de que al llegar a ese número interrumpió su campaña por respeto a Juan Belmonte, que había toreado 109 en 1919. La marca establecida por Arruza no fue superada sino hasta 1965, cuando El Cordobés toreó 111 corridas en ruedos hispanos.

A esas actuaciones habrá que sumar las cuatro que tuvo en ruedos de México y los cuatro festivales benéficos en los que se presentó. A este propósito cuenta en la autobiografía ya citada:
Poco a poco el final de la temporada se acercaba y yo toreaba todos los días. Pero un día, el 7 de octubre, no podía más. Toreaba en Valencia, mano a mano con Manolete y al mediar la corrida le dije a Andrés “cancela todo, ya no puedo torear otra corrida”. Andrés pudo apreciar que estaba quemado y dio por terminada mi temporada española ese día. Los números finales fueron así: firmé 154 corridas de las que toreé 108. Están además las 4 en las que actué en México, lo que da un total de 112, más cuatro festivales benéficos. De esos 232 toros que maté, banderilleé a 190 y les corté 219 orejas, 74 rabos y 20 patas. Tengo el orgullo de afirmar que en la mayoría de esas corridas alterné con Manolete…
Entonces, en 1945, Carlos Arruza toreó en realidad 116 festejos en ambos lados del mar, entre corridas de toros y festivales.

Solidaridad gremial: Carlos Arruza fue Presidente del Montepío de Toreros en España. En tal calidad toreó múltiples festejos a beneficio de sus pares, como las del Montepío de 1945 y 1946 en Madrid o la de la Vejez del Torero en Sevilla, también en 1946. Aquí se puede incluir la Corrida Monstruo pro – monumento a Manolete, celebrada en el coso cordobés de Los Tejares en 1951, en la que actuaron cuatro toreros mexicanos (Arruza entre ellos), cuatro hispanos y un rejoneador igualmente de esa nacionalidad. También en México hizo labor por los toreros caídos en desgracia y se recuerdan las corridas que organizó en 1960, corridas a beneficio de Carlos Vera Cañitas y de Curro Ortega, que por cornadas quedaron imposibilitados para seguir toreando. No creo necesario señalar que aparte de ser el organizador, actuó en ambos festejos.

Por esta labor, el 26 de mayo de 1957 le fue concedida por el gobierno español la Cruz de Beneficencia, una de las principales condecoraciones que se otorgan a civiles en aquel país.

Actor cinematográfico y de televisión: Carlos Arruza tuvo papeles estelares en dos películas de cine argumental, Mi Reino por un Torero (1944) donde compartió créditos con María Antonieta Pons y Sangre Torera (1950), en la que su contraparte femenina fue la Chula Prieto. También participó en The Alamo, actuada y dirigida por John Wayne. En la televisión americana participó en un par de episodios de The Chevy Show, conducido por Janet Blair y Ricardo Montalbán, en el que se presentó al torero y su ambiente familiar.

Mención especial merece lo que hoy se llamaría el biopic Arruza, escrito y dirigido por Budd Boetticher y quien comenzó a realizar tomas para el mismo desde el año de 1959 y concluyó abruptamente su obra cuando el torero falleció en un accidente automovilístico. La película se estrenó en México hasta 1973 y refleja la vida dentro y fuera del ruedo Carlos Arruza.

Ganadero de reses de lidia: Carlos Arruza fue criador de reses de lidia, y durante un lapso de tiempo tuvo ese carácter al mismo tiempo en México y España. De 1946 a 1954 mantuvo el hierro que compró a Juan Luis Fraile Valle en España, lidiando a su nombre y en México, a partir de 1953 y hasta 1961 fue titular del hierro de Pastejé. Este hito fue igualado hasta 1997 como torero, por César Rincón, que en Colombia mantiene la ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo y en España la de El Torreón y en México por José Moro Jiménez, que en España y México tiene los hierros de La Cardenilla (España 1992, México 1997). En 2014, también don Alberto Bailleres adquiere esa condición al convertirse en España en titular del hierro de Zalduendo.

Tres corridas en un día: Después de que en 1895 Guerrita toreara 3 corridas en un día (San Fernando, Cádiz; Jerez y Sevilla), Carlos Arruza toreó, el 1º de abril de 1951, 3 corridas. Por la mañana en Morelia, por la tarde en la Plaza México y por la noche en Acapulco. En todas actuó mano a mano con Manolo dos Santos. La hazaña fue igualada hasta el 1º de enero de 1972 por Paquirri, quien actuó por la mañana en Querétaro, por la tarde en Guadalajara y por la noche en San Luis Potosí (dos ternas y un mano a mano). Eloy Cavazos en alguna forma superó esta marca el 2 de octubre de 1977 (San Luis de la Paz, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende y Celaya).

Las corridas del millón: Carlos Arruza ha sido el primer torero en cobrar un millón de pesetas (“un kilo”) por torear dos corridas en la Feria de la Merced de Barcelona en 1952. Esos festejos se dieron el 27 y 28 de septiembre de ese año, esta última, fecha de la alternativa de César Girón.

Arruza declaró a Fernando del Arco, para el Diario de Barcelona, en la víspera de su presentación lo siguiente acerca del millón:
- Aquí se ha dicho formalmente que por estas dos corridas de Barcelona, cobra un millón de pesetas, ¿es cierto?
- Eso me han dicho.
- ¿Eso pidió?
- Yo, para torear, nunca pido dinero, es cuestión de Gago...
Triunfador en la Plaza México: Carlos Arruza es el único torero que ha cortado rabos como torero de a pie y como rejoneador en la Plaza México. Vistiendo el traje de luces se llevó los de Holgazán de Pastejé (25/Feb./51); Maestro de Pastejé (03/Feb./52); Tanguero de Pastejé (05/Feb./52) y Bardobián de Zacatepec (16/Nov./52) en tanto que como caballero en plaza cortó el de Gavilán de Tequisquiapan (23/Ene./66).

Esta es pues, una breve relación de algunos hechos que nos permiten conocer a un gran hombre y a un gran torero, que cumple en esta fecha cien años de haber nacido y de haber iniciado una vida que ha refrendado la grandeza de la fiesta de los toros.
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