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domingo, 2 de mayo de 2010

Tal día como hoy: 1976. Fabián Ruiz triunfa en el doblete asegurado la víspera

El 1º de mayo de 1976 se ofreció una corrida en la que para dar cuenta de un encierro de Matancillas, se anunció a tres diestros hidrocálidos. Ellos eran Fabián Ruiz, Efrén Adame y Armando Mora, quienes en las semanas anteriores al serial habían protagonizado habían protagonizado una huelga de hambre reclamando una oportunidad a la empresa. En ese festejo Fabián cortó una oreja de cada toro y Armando una, dejándose Efrén un toro vivo y quedando en el ambiente la pregunta de sí en ese festejo había terminado su transitar por los ruedos vestido de seda y oro.

El triunfo de Fabián – aunque fuera numérico – le valió el completar el cartel del día siguiente – estaba ofrecido desde que se anunció la feria que el triunfador de la víspera entraría a esta corrida – junto con Guillermo Montero y Fermín Espinosa Armillita, para dar cuenta de un encierro de Sierra Ortega y de nueva cuenta ha sido Fabián Ruiz el que ha salido mejor librado del trance, al cortar una oreja del primero de su lote.

El recuento que hace don Jesús Gómez Medina sobre este particular es el siguiente:


…los toros de don Manuel Ortega, desiguales en presentación y no muy sobrados, en general de fuerza y alegría, si exceptuamos al primero y en menor proporción al cuarto, obstaculizaron la labor de los espadas.

De estos, de nueva cuenta, el mejor librado fue Fabián Ruiz. Su estilo brillante y su notorio afán de complacer le conquistan de inmediato las simpatías populares y como además el muchacho lo intenta todo y se queda quieto al torear de muleta y como lo hizo ayer, con mayor asentamiento que en su actuación anterior, imprimiendo a sus pases una templanza y una longitud que no había tenido anteriormente y estuvo certerísimo con el acero, aunque sus estocadas hayan sido delanteras, de aquí que Fabián haya sido aclamado de continuo y cortado la oreja del noble cárdeno lidiado en primer término...

Guillermo Montero quedó poco menos que inédito para el público hidrocálido. Ciertamente sus dos enemigos fueron los menos aptos para el lucimiento; muy soso el segundo y dificilillo el quinto, al que se picó insuficientemente. En estas condiciones la labor del debutante resultó tan gris como intrascendente.

A Fermín Espinosa no acaban de embestirle los toros. Su primero de ayer, sea dicho con respeto, delantero de pitones y alto de agujas, terminó aplomado y Fermín que le había clavado tres magníficos pares de garapullos con esa facilidad tan de la casa, muleta en mano estuvo por encima de las condiciones del bicho y lo toreó lucida y eficazmente con la derecha, concluyendo con un estoconazo en todo lo alto. Ovación y vuelta al ruedo…

Así terminaba la segunda feria ofrecida en la nueva plaza de toros de nuestra ciudad, cuando el serial todavía se concentraba en su parte medular en el mes de abril y para lograr eso, se procuraba dar los festejos en días consecutivos, incluso, ofreciéndose de noche los que eran en días laborables, lo que entre muchos conocedores levantó muy variados comentarios, casi todos en contra, aunque sin razón científica de por medio.

Por ello hoy los festejos se concentran en fines de semana y la feria se adentra mucho en el mes de mayo, de forma tal que todos los festejos sean de día, lo que provoca que en ocasiones la parte medular del serial se aparta de la fiesta del Evangelista y se concentra en el siguiente mes, separándose en alguna medida de su original intención.

martes, 5 de mayo de 2009

Tal día como hoy: 5 de mayo de 1972. Se lidia la corrida más grande de la Historia del Toreo en México.


NECESARIA ACLARACIÓN: Hoy debiera celebrarse la novena corrida de la Feria de San Marcos. Por las razones que han sido profusamente difundidas, esta corrida y las que siguen, no se llevarán a cabo. La razón de seguir publicando estos recuerdos, es que el trabajo ya lo tengo hecho y me parece algo ocioso dejarlo “añejar” un calendario completo, así que seguiré las fechas del cartel original de los festejos y por ello, publicando estas ideas, ya que Ustedes hasta ahora, no han expresado objeción.

La corrida con la que se cerró la feria del año de 1972 pasaría al capitulado de los grandes acontecimientos de la historia de la Plaza de Toros San Marcos y de nuestra feria abrileña, por haberse lidiado en ella lo que en presencia, tipo y en el ineludible baremo de la báscula, resulta ser la corrida de toros más grande que se haya jugado en la Historia del Toreo en México.

Para la fecha se anunció la presencia del torero de Santa Coloma de Gramanet, Joaquín Bernadó que durante varios años de la década anterior había tenido triunfos significados en el serial sanmarqueño, como en el de 1964, en la que se alzó como triunfador máximo. Jesús Solórzano hijo, quien en estricto sentido realizaría una gesta al enfrentar este encierro, pues su cuerda como torero era la del arte y no precisamente la del poderío, aunque conociera a profundidad la técnica del toreo y tuviera los argumentos para resolver solventemente una contrata como esta y la reaparición de un torero de la tierra que tenía por divisa el valor a toda prueba, Fabián Ruiz, quien después de una gravísima cornada penetrante de tórax sufrida en Tijuana, luchaba por retomar el paso y ser una figura de los redondeles.

El encierro provenía de La Punta y era producto del reordenamiento que don Francisco Madrazo Solórzano daba a su ganadería, diezmada por la persistente sequía y por las mermas que le causó la Reforma Agraria, por lo que los toros a lidiarse venían del cruce de sus vacas de origen Parladé – Campos Varela, con toros provenientes de San Miguel de Mimiahuápam, los números 80, el 110 de nombre Vencido y 193 de nombre Ventanito, de origen Llaguno con goterones de sangre del Conde de la Corte, según lo explicaba en la remembranza del pasado 26 de abril.

Los punteños lidiados esta histórica tarde fueron: Sombrerero, número 61 con 580 kilos; Lagrimoso, número 40, con 635 kilos; Recobito, número 75, con 630 kilos; Carretero, número 20, con 640 kilos; Enanito, número 25, con 672 kilos y Candilejo, número 49, con 730 kilos. El promedio de peso del encierro fue de 647.833 kilogramos exactos. Los nombres de los toros corresponden a los de las familias que se formaron con los toros y vacas que en 1925 llegaron de España para la formación definitiva de la vacada de los señores Madrazo.

La crónica del festejo realizada por Everardo Brand Partida para El Sol del Centro del 6 de mayo de 1972 nos presenta el siguiente juicio:

‘La Corrida del Toro’, esa fue innegablemente, la que ayer se dio en el Coso San Marcos, porque en el ruedo estuvieron, - únicamente ellos – los seis cromos seleccionados especialmente por don Francisco Madrazo, para el colofón de la Feria Taurina de 1972. Seis torazos con edad y presencia, que promediaron en la romana 650 kilogramos y que derrocharon bravura y nobleza al transcurso de la lidia de cada uno de ellos, en forma especial los corridos en primero y quinto lugares, ya que este último ‘Enanito’, marcado con el número 325, mereció los honores del arrastre lento.

Es precisamente ellos, de los toros, de quien debe hablarse, porque el encierro de ayer, lidiado en el Coso de la calle Democracia es, hasta la fecha, es hasta la fecha, el más grande y parejo de los que se han lidiado en plazas mexicanas, porque dieron un juego extraordinario para la lidia tras de pelear bravamente con las cabalgaduras y haciendo honor a su divisa, evidenciaron un magnífico estilo de bravura y poder, que no fue descifrado por los espadas actuantes, que se conformaron – cabe así asentarlo – con pararse enfrente de los punteños.

Contrariamente a lo que suponía el grueso de los aficionados tomando en consideración el peso de los astados, éstos no salieron parándose ni a la defensiva. Llegaron al tercio mortal plenos de facultades, esto es, con poder, embistiendo ‘de aquí hasta allá’, francamente, con estilo definido, con son y solo necesitaban que un torero se les parara, los templara y los mandara para que hubieran pasado a formar parte de un capítulo memorable de la historia taurina mexicana y hubieran cubierto de gloria a su divisa y a su criador, el pundonoroso ganadero don Francisco Madrazo.

El encierro de ‘La Punta’, bonito en verdad, demostró que los toros no llegan al último tercio con media embestida, semi – parados o completamente a la defensiva exclusivamente por su peso. No, los punteños fueron graneados – no cebados o engordados prematuramente para cumplir con el requisito del peso –, se les apreció fibra y poder y su sangre brava les hizo embestir en todo momento. Si acaso solo un detalle fue apreciado con desagrado por los aficionados, que hicieron un entradón en la Plaza, y es que los seis toros estaban astillados de los pitones. Que uno o dos lo estén, tiene una explicación lógica, pero que los seis torazos lidiados en el ruedo del Coso San Marcos salgan astillados de los pitones, eso es ya otra cosa…

A Joaquín Bernadó le tocaron en suerte Carretero y Lagrimoso; a Jesús Solórzano Recobito y Enanito, el que fue premiado con el arrastre lento y a Fabián Ruiz le correspondieron Candilejo y Sombrerero. La única oreja del festejo la cortó Fabián precisamente a Candilejo, al que liquidó de una estocada y cuatro golpes de descabello.

Asistí a ese festejo y realmente recuerdo solamente el entradón, la expectación que causó cada uno de los toros en el ruedo y el hecho de que al final de la tarde, el único que haya cortado una oreja haya sido Fabián Ruiz, precisamente a Candilejo, el toro más grande y pesado de la corrida, aunque la realidad es que ese encierro y ese festejo es uno de los grandes hitos de los ya ciento trece años de historia de la Plaza de Toros San Marcos, tanto que hoy hay en sus muros tres placas que recuerdan o refieren el evento, una dedicada al Encierro, otra a Fabián Ruiz y una tercera al paso de Jesús Solórzano por ese ruedo, en la que se incluye su actuación en esta memorable tarde.

El cartel que estaba anunciado para hoy: Corrida de la Oreja de Oro. Toros de Corlomé para Óscar Sanromán, Israel Téllez, Juan Antonio Adame, Guillermo Martínez, Aldo Orozco y Víctor Mora.
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