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domingo, 22 de noviembre de 2020

Detrás de un cartel (XVI)

Una verdadera corrida de expectación…


Antes de entrar a los intríngulis de este asunto, quiero expresar mi agradecimiento al Abogado y Librero o Librero y Abogado – tanto monta, monta tanto – don Pepe Rodríguez, quien me autorizó a usar la imagen que ilustra y da motivo a esta intervención y que corresponde a la cuarta corrida de la temporada 1903 – 1904 celebrada en la antigua Plaza de Toros México que estuvo ubicada en la Calzada de la Piedad en la capital mexicana y cuyo original es pieza de su colección personal.

El vasto refranero taurino nos refiere que la corrida de expectación resulta ser corrida de decepción y como leeremos a continuación, esa cuarta corrida del serial referido, vino a confirmar la conseja encerrada en su versificación.

La temporada capitalina 1903 – 1904

El texto de historia de don Heriberto Lanfranchi nos indica que se celebró únicamente en el coso de la Calzada de la Piedad, pues la otra plaza de la Capital, la de Chapultepec, permaneció cerrada por ese periodo. Se compuso de 16 festejos entre el 1º de noviembre de 1903 y el 14 de febrero de 1904 y el elenco se integró puramente por diestros hispanos encabezados por Rafael González Machaquito que actuó una docena de tardes, seguido por el trianero Antonio Montes que lo hizo en nueve y completaron el elenco Chicuelo padre (6), Saleri (3), Faíco y Bebe Chico (2), Jarana y Silverio Chico (1). 

Los toros que se lidiaron vinieron de Piedras Negras (29), Santín (26), Tepeyahualco (23), San Diego de los Padres (13), Atenco (6), San Nicolás Peralta, antes Cazadero (6) y españoles de Conradi (2), Murube (1), Miura (1), Juan Carreros (1) y Espoz y Mina antes Carriquiri (1).

El cartel inaugural se dio con la actuación de Antonio Montes en solitario, lidiando toros de San Diego de los Padres, siendo sobresaliente José Machío Trigo.

El beneficio de Montes se llevó a cabo el 10 de enero de 1904 y el del empresario Ramón López fue el 24 de ese mes con Montes, Machaquito quien regaló un séptimo al que mató de una gran estocada, considerada la estocada de la temporada y Chicuelo padre, quienes lidiaron toros de Tepeyahualco.

La corrida del 22 de noviembre de 1903

El mano a mano entre Machaquito y Antonio Montes provocó un gran revuelo entre la afición de la capital de México, sobre todo porque el encierro que lidiarían provendría de la ganadería de Piedras Negras, una de las más prestigiadas en ese momento de la historia taurina de México. En la crónica aparecida en el diario El Imparcial del día siguiente del festejo, firmada por El Torilero, se hace la siguiente relación de los sucesos previos a la corrida:

La fiesta se anunció con bombo superlativo, se exhibieron toros si no monumentales, sí dignos de aceptación para la primera plaza del país; se empezaron disputas en los corrillos, se propalaron versiones acerca de un reto serio entre los matadores que anunciaba el cartel y en medio de tanto comentario y del afán prosaico de que se rompiese la monotonía a que estamos acostumbrados todos esperábamos un éxito en relación con ese mismo bombo, escaramuza primordial de frases y alegrías con que los aficionados se autosugestionan.

Y llegó la hora y la plaza crujió al peso de la muchedumbre ansiosa. Llenos los asientos de distinción, tendidos, lumbreras, todo estaba pletórico, como las arcas de la empresa, la que habita en la maravillosa Jauja americana de la leyenda que en un coro de deseos se canta allende los mares…

Pero una vez iniciado el festejo y en cuanto empezaron a salir los toros al ruedo, las circunstancias planteadas inicialmente cambiaron de modo radical. Y aquí apelaré de nuevo al manido refranero taurino: El hombre propone, Dios dispone, pero sale el toro y todo lo descompone…

El encierro es descrito por El Torilero como variopinto y no es de sorprendernos, faltaban unos años para que llegara a Tlaxcala la simiente de Saltillo que definiría el pelaje cárdeno de los toros de esa casa; pero por su parte Punterete, encargado de la crónica en el diario El País no repara en esa circunstancia, solamente en algunos detalla la pinta a su juicio.

El segundo de la tarde fue pasaportado por el cordobés Machaquito. Fue un toro que tomó cinco varas al decir del cronista de El Imparcial y el de El País no hace señalamiento al respecto, pero después narra lo que sigue:

Comienza “Machaquito” con un pase alto, otro de pitón a rabo, un cambiado, dos con la derecha, uno por bajo con la misma diestra, uno redondo, un ayudado, otros dos más redondos, acariciando la frente de la fiera; dos altos más para señalar un buen pinchazo. Esto exaspera más al matador, y sigue su faena con otro alto, uno redondo, otro por bajo, uno cambiado con la derecha para tirarse y señalar otro pinchazo por lo alto, superior. Palmas.

Más nervioso el chico de Córdoba, vuelve a tirarse y deja una corta y después una media en buen sitio, que bastó. El matador se coge la mano derecha y presencia la caída del toro, yéndose para la enfermería cuando la fiera rodó por la arena…

Machaquito no volvió a salir de la enfermería, dejó al antiguo sacristán de la parroquia de Santa Ana de Triana con el resto de la corrida, que a partir de ese momento se fue por el despeñadero. Antonio Montes había saludado una ovación en el que abrió plaza, el tercero se devolvió por falto de presencia, en el cuarto y en el quinto Montes se eternizó con la espada y el sexto también fue devuelto por chico.

Sigue contando Punterete:

“Machaquito”, después del quinto toro, pretendió salir a despedirse del público, llevando la diestra en cabestrillo, pero apenas asomó, fue silbado, y entró de nuevo al patio para tomar el carruaje e irse a casa. Esto es lo mejor que pudo hacer.

Merece una censura muy enérgica el ganadero por haber mandado bueyes en lugar de toros de lidia; el cartel de que gozaba la ganadería de Piedras Negras, está completamente por los suelos. Los bueyes de referencia estaban resentidos y a cada paso caían al suelo. ¿Es posible que sólo un toro haya habido en las dehesas del señor González Muñoz?

Terminada la corrida nos propusimos averiguar qué es lo que le había pasado a Rafael, pero no había certificado médico y tan solo dijo el mismo matador, que creía que estaría malo solo esta noche, es decir, de la de anoche, que para la corrida próxima estaría ya bueno.

Advertencia a la empresa: El entusiasmo del público ha decaído mucho, y la generalidad decía que, de seguir así las corridas, no volverían más, sacrificando sus aficiones por los cuernos.

En conclusión

Una corrida que despertó los mejores ánimos de la afición de la capital mexicana terminó siendo un fiasco. Era la temporada de la presentación en México de Antonio Montes, un torero que terminaría siendo un ídolo en nuestra Patria y que terminaría también aquí sus días en las astas de un toro. Machaquito estaba apenas en los inicios de su andadura como matador de toros, en una carrera a la que le quedaba todavía una década por delante y la generación de un gran legado histórico que le llevaría a ser uno de los Califas de la Tauromaquia cordobesa.

miércoles, 15 de julio de 2009

15 de julio de 1908: Se inaugura la Plaza de Toros de Vista Alegre en Carabanchel

Hoy hace ciento un años que se abrió al público la Plaza de Toros de Vista Alegre, un sitio en el que se escribieron muchas historias interesantes de esta fiesta y que en los tiempos más recientes, resultó ser el lugar del que varios toreros, aprovechando los certámenes de oportunidad allí organizados, salieron del anonimato para convertirse en figuras del toreo. Quizás los más conspicuos de ese pasado reciente lo sean Palomo Linares, Ángel Teruel y Curro Vázquez.

Las cuestiones previas a la inauguración no estuvieron exentas de vicisitudes, según parece resultar de la crónica de Corinto y Oro publicada en El Globo y que abre con la siguiente reflexión:

Y como en este mundo, «pícaro y sinvergonzón» todo tiene su arreglo «menos la muerte», AL FIN tras de tantos cabildeos, desazones, dolores de cabeza, esperanzas, amarguras, conferencias, órdenes gubernativas, reconocimientos periciales, sonrisas hipócritas, recaditos al oído y otras zarandajas y bagatelas por el estilo, la inauguración del «calvariento» circo taurino de Carabanchel, tuvo en la tarde de ayer solemne y cumplido efecto. ¡Y nada menos que con la «Corrida de la Prensa»!...


Esa versión es confirmada por la crónica de Paco Media Luna, en El Toreo que reseña:

…La plaza de Vista Alegre, ó de Larga Espera, ó de las Vicisitudes, que de todos estos modos pudiera llamarse, abrió ayer sus puertas para celebrar la corrida á beneficio de la Asociación de la Prensa, con seis toros de la Marquesa Viuda de los Castellones, que habían de ser lidiados por Bombita, Machaquito y Gaona…


Estas dos versiones del festejo de apertura, quedan confirmados por una información previa, publicada también en el diario El Globo, el 27 de junio de ese año, en el que se dice lo siguiente:

NUEVO CIRCO TAURINO. Anoche, á última hora, nos fue comunicada la noticia de haberse concedido a D. Francisco Romero permiso para inaugurar la nueva plaza de toros de Vista Alegre, de Carabanchel.

Hoy, pues, se fijarán seguramente los carteles anunciando la corrida inaugural que se verificará mañana, lidiándose seis toros de Castellones, que estoquearan Minuto, Conejito y otro que se dice será Gallito, pero sin asegurarlo por completo.


Por lo que se ve, la nueva Plaza de Toros, que sustituía a una que anteriormente funcionó en Carabanchel, pasó por múltiples trabas antes de poder abrir sus puertas al público. De la crónica de Corinto y Oro, se puede inferir que Indalecio Mosquera no tenía mucho interés en que empezara a funcionar.

Así pues, el festejo de apertura se ofreció tal como estaba anunciado, con los toros de la Marquesa Viuda de los Castellones, para Ricardo Torres Bombita, Rafael González Machaquito y el en ese entonces recién alternativado, Rodolfo Gaona. Desde la fecha se manejó información en el sentido o de que era la alternativa del Califa de León o de que era la confirmación de aquella. Ninguno de los dos casos es correcto, pues Gaona había recibido el grado de matador de toros el 31 de mayo de ese año en Tetúan de las Victorias, de manos de Manuel Lara Jerezano y había ya confirmado en la Plaza de Toros de Madrid – que dicho sea de paso, era el único sitio en España en el que se podía hacer eso – el 7 de junio anterior, de manos de Saleri II y llevando a Mazzantinito de testigo, con toros de González Nandín.

La confusión deviene del hecho de que Bombita le cedió el primer toro de la tarde a Gaona. Paco Media Luna explica en El Toreo del día siguiente de la corrida la cesión de la siguiente manera, aunque sin dejar de incurrir en la errata de la confirmación:

…Bombita, que lucía precioso terno violeta y oro, confirmó la alternativa a Gaona ¡échese usted alternativas!, y el muchacho, que lucía terno morado y oro, empezó á torear tan parado y tan quieto, como sabe hacerlo, dando algunos pases de lujo, y después de tres cambiados, dos de pecho, uno alto y tres naturales, entró á matar sobre corto y recto, soltando una estocada entera, algo ladeada, que tumbó al toro.

Palmas. Tiempo, cuatro minutos.

Esto de ceder el primer toro, á la antigua usanza, cuando se torea con un torero nuevo por primera vez, nos parece bien y nada tendríamos que argüir si los mismos toreros no hubieran abolido la costumbre…


Para la estadística, ese toro se llamó Sentimiento, que fue negro mulato bragado según el cronista de El Imparcial; según N.N. de El País fue negro mulato, sin las bragas; para Corinto y Oro de El Globo era negro albardado; negro para B en La Correspondencia y castaño oscuro bragado según Paco Media Luna en El Toreo. Todas las crónicas le califican de buen mozo.



En cuanto al inmueble, quienes lo conocieron, afirman que tenía sabor y eso es importante para una Plaza de Toros. De la inauguración, Maximiliano Clavo Corinto y Oro, en el diario El Globo, de Madrid, describe lo siguiente:

…Empezaré por decir que la plaza (que hasta ahora no había visto) es en cuanto al conjunto, un bonito edificio; que la distribución de localidades es perfectísima y sus condiciones para la lidia inmejorables; sigamos manifestando que el tiempo es de verdadero día do toros, predominando la fuerza irresistible de Febo; que la entrada, en consonancia con el cartel y la categoría de la corrida, es completa; y terminemos haciendo constar que las cuadrillas inauguradoras, precedidas de cuatro alguacilillos, son saludadas con aplauso al hacer el paseo…


Originalmente tuvo 8 mil localidades y en la década de los veinte se le agregó otro millar. Durante la Guerra Civil Española sufrió daños que motivaron su reparación entre 1944 y 1947, siendo adquirida por la familia González Lucas (Dominguín) a finales de la década de los cuarenta, manteniéndola en su dominio hasta cerca de 1980.

En 1995 fue demolida, para dar lugar a la edificación de un centro polivalente, cubierto, en el que no están excluidos los espectáculos taurinos, pero en el que son minoritarios, denominado Palacio Vistalegre, con una capacidad cercana al doble de la original Chata, pues es de 15,000 espectadores y que en lo taurino fue inaugurado en abril del año 2000.



Así pues, ha sido un torero mexicano, Rodolfo Gaona, el que mató el primer toro en ese redondel, hoy sustituido por otro escenario, pero que conserva, en buena medida, la esencia y el recuerdo de lo que para la fiesta ha representado la tradicional Chata de Carabanchel.


Para ampliar detalles, recomiendo visitar El Rincón de Ordóñez, en el que Juanpasmo tiene una interesante reseña histórica de este hoy escenario multiusos.
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