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domingo, 21 de diciembre de 2014

21 de diciembre de 1969: Ante Cagancho, triunfos de Alfredo Leal y Ángel Teruel

Alfredo Leal
(Imagen cortesia del blog Toreros Mexicanos)
Voy a hablar de nuevo acerca de Alfredo Leal. Y es que es uno de los toreros que en los principios de mi afición cautivaron mi gusto por la manera tan pura en la que hacía el toreo, pero sobre todo, porque en el ruedo, parecía torero. Quizás se me pueda responder que no rayó a las alturas que sus aptitudes parecían prometer, pero tampoco se me podrá negar que cuando se quiere traer al recuerdo a un diestro mexicano de clase y gallardía, uno de los primeros que salen a la discusión es precisamente el llamado El Príncipe del Toreo.

La efeméride

La tercera corrida de la temporada 1969 – 70 en la Plaza México fue anunciada con toros zacatecanos de José Julián Llaguno para Alfredo Leal, Eloy Cavazos y el madrileño Ángel Teruel. Los tiempos eran otros y la empresa que regentaba los destinos de la plaza de toros con más capacidad en el mundo no se preocupaba por cumplir con el derecho de apartado en busca de ofrecer después de satisfecho éste, carteles de mayor fuste. Es más, la celebración del 5 de febrero ni siquiera cobraba carta de naturalidad – eso llegaría hasta un cuarto de siglo después según lo contaba en este sitio de esta misma Aldea –, así que para dar lustre a la temporada, domingo a domingo se tenían que ofrecer carteles que llevaran a la gente al coso y no esperar conmemoraciones que más que taurinas, resultan ser meros happenings sociales.

Tengo la impresión de que esa tarde Alfredo Leal iba de telonero de Cavazos y de Teruel esa tarde. Para esas calendas, el que después sería llamado El Pequeño Gigante de Monterrey se encaramaba en la cabeza del escalafón nacional y Ángel Teruel había terminado su campaña española con la friolera de 77 festejos toreados, incluyendo una salida en hombros de la madrileña plaza de Las Ventas el 12 de mayo, día de su confirmación de alternativa – con corte de 3 orejas – así que Alfredo Leal, en principio, estaría llamado a ser un convidado de piedra en un festejo de esos a los que a veces se da en llamar de triunfadores.

Más la suerte a veces tiene caminos por los cuales, lo que se pretende que resulte no sale tal cual y así fue esa tarde de domingo de hace 45 años y fue precisamente Alfredo Leal quien refrendó su calidad de gran torero con una faena que queda para el recuerdo en la historia de la gran plaza.

La relación más prolija del festejo la hace Carlos León, el cáustico cronista del extinto diario Novedades de la Ciudad de México en la sección a su cargo titulada Cartas Boca Arriba, en forma epistolar, dirigida en esta oportunidad al general Ignacio M. Beteta y antes de entrar en materia, recojo este párrafo de ella, misma que creo que viene como anillo al dedo respecto de lo que en estos tiempos ocurre:
En el toreo, aunque es un arte donde también se dibujan momentos estéticos, no cabe lo apacible ni la belicosidad termina jamás. Es lucha permanente entre la fiera y el hombre, aunque aquélla ya no sea tan feroz, ni éste, por lo mismo, pueda enfatizar su hombría. Más no en balde, como en la oficialidad de la milicia, la espada es lo importante, lo que da rango, lo que hace que al propio lidiador se le llame el espada; porque el título de matador de toros se otorga, precisamente, al que sabe matarlos. Y al que no es capaz ni de matar el tiempo, transcurren los minutos y se le va vivo el enemigo. Y entonces, aunque uno esté en favor del desarme, tiene que armarse, al menos de paciencia…
Alfredo Leal y Cuate de Reyes Huerta

Respecto de la actuación del Príncipe del Toreo, Carlos León reflexionó lo siguiente:
Regalo principesco de Leal. – Alfredo, héroe ya de mil batallas, es un estratega de los ruedos. No tiene necesidad de ir a la línea de fuego, cuando, capitán general, puede ganar una batalla – como la que hoy ganó – sin por ello tener que oler a pólvora. Allá en la vanguardia que se rajen la cara con cualquiera de los “juanes” y los reclutas de la fiesta, que cuando se ha llegado a “Príncipe del Toreo” es muy difícil meterse en la refriega de ser carne de cañón… Por eso, a veces, como los mariscales de campo, ve las batallas a distancia con los prismáticos de su prudencia. Ya es raro que se meta en las trincheras como cualquier soldado desconocido y anónimo, pues, como usted bien lo sabe, en las grandes batallas pasa a la posteridad y a la historia el nombre de quien las dirigió, sin que nadie se acuerde de los que propiciaron la victoria con su sangre y con su vida… Hoy, en esta tarde pajarera, en que los seis toros de Don José Julián Llaguno vinieron bautizados con nombres de aves, Alfredo vio salir de la jaula de los sustos a “Gorrión” y le dio su alpiste de excelentes verónicas, lo mismo al saludarlo que en un quite. Y en la faena – que brindó a Mario Ramón, hijo de usted y cuñado de él – ha estado sobrio y elegante ante un enemigo sosillo, evidenciando los bien ganados entorchados de su mariscalato. Mató de certera estocada y ha salido al tercio a recoger la ovación… Más tarde con “Cuervo”, un pajarraco que se caía y de pocos vuelos para la embestida, Alfredo se concretó a sacudirle las plumas. Pero después, a petición del pueblo que exigía su aguinaldo, regaló un séptimo toro. Era de las dehesas de Don Reyes Huerta y resultó ser un dechado de docilidad, uno de esos regalitos que el Niño Dios destina a los que se han portado bien durante el año, el bicho de entra y sal, de carretilla, de arrancadas borregunas, pero que estaban pidiendo a gritos un torero… Y el torero allí estaba, para cuajar una de las mejores faenas de su carrera, sin entrega alocada ni desmedido arrojo, sin apearse de su trono principesco, pero trazando sobre el fabriano de la arena las pinceladas magistrales de sus muletazos. Nada de brocha gorda, sino con la transparencia de las acuarelas. Todo pausado y medido, hasta que el bello trasteo adquirió proporciones de faenón. Breve con la tizona, Alfredo el Grande ha cortado las dos orejas, para epilogar la tarde con las aclamaciones delirantes en la salida triunfal. Mejor regalo de Navidad no lo hubieran esperado los aficionados…
Ángel Teruel. Un brindis a Cagancho

El madrileño se fue sin apéndices en las manos, pero también hizo toreo del bueno. Brindó el segundo de su lote a Cagancho, que ocupaba una barrera de sombra. Vuelvo a la crónica de Carlos León, que dijo en su día esto:
Faenón también de Teruel. – Vea usted, mi general. Ese chavalillo vestido de corinto y plata es Ángel Teruel. Tan madrileño que nació en el número 11 de la madrileñísima calle de Embajadores, el 20 de febrero de 1950. Y la juventud será divino tesoro, pero esos mismos 19 años lo obligan a regresar de inmediato a España, para prestar su servicio militar como soldado del reino. Y lo que yo le decía a usted: él es un artista, pero tiene que vestir el uniforme, porque la guerra es la guerra y todavía no acabamos de civilizarnos… Bien había estado con “Colibrí”, aunque se apagó apenas salido del nido. Pero Angel se le arrimó, sobre todo en la emotiva primera parte del trasteo, rabioso en cuatro muletazos sentado en el estribo, y luego muy y muy artista, siempre cerca de los pitones y sacando muletazos excepcionales. Lo que se dice una faena pulcra, pero sin alturas de epopeya, aunque le han ovacionado fuerte… Lo grande – y sobre todo lo meritorio – fue lo que Teruel le hizo a “Canario”, un toro manso que saltaba al callejón y rehuía la pelea. Tras brindarlo al gitano “Cagancho”, a quien el público aplaudió con cariño, el madrileño sacó al toro de la querencia de los tableros y lo llevó a los medios. ¡Y cómo lo ha toreado! ¡Con qué garbo, con qué majeza, con qué gracia! Haciendo honor a la que tuvo a raudales el torero calé, le ha bordado un faenón impecable. Por desgracia, y tal vez porque ha subido el precio del acero, Teruel no consiguió que el suyo tuviera el temple necesario. Y se le fueron los apéndices cuando de sobra los tenía conquistados, perdiendo la batalla en el instante supremo. No obstante, el faenón de consagración ante el público metropolitano allí quedó como un limpio ejemplo de lo que es el bien torear. Dos vueltas al ruedo premiaron su cátedra de artista y, en cuanto vuelva de reconquistar el Peñón de Gibraltar de manos de los “Beatles”, aquí será esperado como uno de los elegidos...
Ángel Teruel
(Imagen cortesía de pcctoros)
Eloy Cavazos enfrentó a Jilguero y a Halcón en segundo y quinto lugar y solamente pudo ofrecer a la concurrencia sus habilidades de estoqueador, pues como se desprende de la narración transcrita, los toros de don José Julián Llaguno – cinqueños por cierto – no permitieron mayores florituras.

El 21 de diciembre de 1969

Es una fecha que representa un interés especial para mí. Hoy hace 45 años que mi padre, el cirujano Jesús González Olivares ejerció por vez primera como Jefe de los Servicios Médicos de la Plaza de Toros San Marcos en Aguascalientes. Don Guillermo González Muñoz también daba su primera corrida de toros como empresario – ya había ofrecido novilladas antes – con Rafael Rodríguez, Joselito Huerta y Raúl García, quienes lidiaron una corrida del ingeniero Mariano Ramírez. Hubiera querido escribir sobre ese festejo, pero la hemeroteca está en reparaciones y no tuve acceso al material necesario. Sirva esto para recordarlo.

domingo, 20 de abril de 2014

Abril de 1974: La última Feria en la Plaza San Marcos

Plaza de Toros San Marcos
Desde el 24 de abril de 1896 y con la única salvedad del año de 1947 – asunto del que ya me había ocupado aquí y aquí – la Feria de San Marcos celebraba sus festejos taurinos en la plaza de toros San Marcos, cuando menos el día del santo patrono.

Mañana lunes se cumplen 40 años de que por última ocasión, el coso de la calle de la Democracia fuera el escenario de la vertiente taurómaca de nuestra verbena abrileña. Tres años antes, con la introducción del modelo de feria a la española – otro asunto ya tratado por aquí – por don Guillermo González Muñoz, se aumentó el número de festejos, que originalmente oscilaba entre dos y tres para pasar a cerca de la decena y se comenzó a presentar en los carteles a las ganaderías y toreros más importantes del momento. También se instaló un nuevo y eficiente sistema de alumbrado en la plaza que facilitó el ofrecer corridas nocturnas en los días laborables y así los seriales no se circunscribían a los días inhábiles o de fin de semana, propiciando siempre buenas entradas.

Lo atractivo de los carteles ofrecidos y la facilidad de acudir a la plaza aún entre semana después del trabajo, sumado a un apresurado crecimiento de la ciudad, pronto demostró que las cuatro mil localidades plaza de toros San Marcos eran escasas para albergar una feria taurina de las proporciones de lo que se venía proponiendo desde 1971. Es por ello que el Gobierno del Estado inició la edificación de otro coso que inicialmente tendría el doble de la capacidad de la plaza que 78 años antes inaugurara Juan Jiménez Ecijano. Esa nueva plaza estaría en condiciones de funcionar al final de ese año de 1974 y consecuentemente, de dar cabida a los festejos feriales a partir de abril de 1975.

El serial sanmarqueño de hace 40 años constó de 9 corridas de toros y una novillada, en las que aparte del hito que la feria en sí propiamente representó, ocurrieron algunos otros en particular que forman ya parte de la historia de la ya centenaria plaza y de la del toreo en Aguascalientes.

Los festejos de ese serial fueron como sigue:

El domingo 21 de abril se abrió la feria con un encierro del ingeniero Mariano Ramírez para Eloy Cavazos, Antonio Lomelín y Curro Rivera y la nota aguda la dio el valentísimo diestro de Acapulco, quien cortó el rabo al quinto de la tarde Carcelero.

Al día siguiente, 22 de abril, por la noche, se marcó el primero de los hitos particulares a los que hacía referencia. Por primera vez en nuestra feria se daba una corrida de rejones. Se lidiaron 5 toros de El Rocío y uno de Las Huertas, para los caballeros en plaza Gastón Santos, Pedro Louceiro, Felipe Zambrano y Jorge Hernández Andrés. Todos cortaron orejas y el caballo Triunfador de Gastón Santos, resultó gravemente herido. De este festejo me ocupé en este otro espacio de esta Aldea.

El martes 23 de abril, también por la noche, los toros fueron de Gustavo Álvarez y hermanos para Manolo Martínez, Eloy Cavazos y Mariano Ramos. Un encierro complicado que solamente permitió a Cavazos cortar una oreja al corrido en quinto lugar.

La noche del miércoles 24 de abril ocurrió el señalamiento de otro hito particular. Con toros de Suárez del Real actuaron Manolo Martínez, Mariano Ramos y José Manuel Montes, que recibió la alternativa. La de José Manuel es la última alternativa que se ha concedido en el coso de la calle de la Democracia y fue con el toro Mandarín, primero del encierro corrido esa noche. Al final de su actuación, se pidió la oreja para el toricantano, misma que el Juez de Plaza, don Jesús Gómez Medina se negó a otorgar y ocurrió que, el asesor de él, don Arturo Muñoz Nájera La Chicha, sacó su pañuelo y lo otorgó, por considerar demasiado estricta la actitud de quien presidía el festejo. Por su parte, Mariano Ramos cortó las dos orejas del quinto de la noche.

El 25 de abril, jueves, se celebró con festejo nocturno. El encierro anunciado fue de Piedras Negras para Jesús Delgadillo El Estudiante, Antonio Lomelín y Curro Rivera. La corrida fue muy accidentada. Los toros de Piedras Negras acusaron, nada más salir de los toriles, una debilidad inusual que no les permitía desplazarse por el ruedo y a más de alguno se le tuvo que apuntillar sin ser lidiado porque una vez que rodaba por la arena no había manera de volver a ponerlo en pie. El ganadero Raúl González y González subió al palco de la autoridad y tomó el micrófono del sonido local para denunciar públicamente que sus toros habían sido drogados en los chiqueros de la plaza, pero no pudo evitar ser multado. Al final se lidió uno solo de los toros anunciados originalmente, junto con 4 de Suárez del Real y uno de Gustavo Álvarez y hermanos. Por supuesto ninguno de los alternantes pudo lucir.

El viernes 26 de abril, también por la noche, se lidió un encierro de Las Huertas y para disputarse el Escapulario de Oro de San Marcos, se anunció originalmente a Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Antonio Lomelín, Curro Rivera y Mariano Ramos. El sexto puesto estaba en disputa para un torero de Aguascalientes, es decir que el que triunfara entre Jesús Delgadillo El Estudiante y el recién doctorado José Manuel Montes, ocuparían esa plaza. Pero ni disputa hubo. La noche del 24 de abril, tras de la actuación en la corrida de su alternativa, se anunció que sería José Manuel quién ocuparía ese lugar, aún pendiente la actuación de El Estudiante. Sin cortar orejas por sus fallos a espadas, Mariano Ramos se llevó el trofeo en disputa.

El sábado 27 de abril, ya por la tarde, con toros de Valparaíso, actuaron mano a mano Manolo Martínez y Eloy Cavazos en lo que se consideró el cartel estelar de la feria. Manolo le cortó una oreja al que abrió plaza y las dos y el rabo a Fundador, quinto de la tarde. Eloy Cavazos por su parte, se llevó el rabo del segundo de la jornada en la espuerta.

La tarde del domingo 28 de abril los toros fueron de don Jesús Cabrera y el mano a mano entre Curro Rivera y Mariano Ramos. Curro le cortó el rabo al que abrió plaza y superó lo hecho todavía al cortarle el rabo al tercero Gallardo. Mariano Ramos por su parte, se fue con las dos orejas de Jacalero, segundo de la tarde en la espuerta.

La tarde del miércoles primero de mayo se celebró la última corrida de la feria. Los toros fueron de Guadalupe Medina y se enfrentaron a ellos el rejoneador Felipe Zambrano, Alfonso Ramírez Calesero Chico, Ernesto San Román El Queretano y Rafael Gil Rafaelillo. La corrida fue escasa de fuerza, pero el rejoneador le cortó una oreja al toro que abrió plaza y Rafaelillo tiene el honor de ser el último matador de toros que cortó una oreja en una corrida de feria celebrada en la plaza de toros San Marcos. El Queretano por su parte, resulta ser el último matador de toros herido en una corrida de feria en el mismo ruedo, pues se llevó una cornada en la axila por el segundo de su lote.

La feria concluyó el domingo 5 de mayo con la tradicional novillada de feria en la que se disputaba el trofeo Cristo Negro del Encino. Los novillos fueron de Garabato para José Antonio Picazo El Zotoluco, Alfredo Gómez El Brillante y Rafael Íñiguez El Rivereño. Al final el ganador del trofeo fue José Antonio Picazo.

Ese fue el transcurrir de nuestra feria hace cuatro décadas. En algunos calendarios posteriores la plaza se volvió a abrir para dar alguna novillada en la feria por empresas diversas a las que organizaban las corridas y con resultados poco halagadores en la organización, en lo artístico y en lo económico. 

La última vez que se ofreció en la San Marcos una corrida de feria fue el 24 de abril de 1996 para conmemorar el centenario de la inauguración de la plaza.

domingo, 29 de abril de 2012

Tal día como hoy. 1962: Humberto Moro y Antonio del Olivar triunfan en la quinta y última de Feria


La quinta y última corrida de la feria de 1962 traía de nueva cuenta a Manolo dos Santos – reaparecido el año anterior – junto con el sensacional muletero de Linares, Humberto Moro y el fino torero celayense Antonio del Olivar. Ellos se enfrentarían a un encierro de la ganadería aguascalentense de Peñuelas, que en los calendarios anteriores habían tenido tardes triunfales para su propietario, don Miguel Dosamantes Rul y eran del agrado de los toreros.

Al final del festejo, los toreros mexicanos, Humberto Moro y Antonio del Olivar fueron los que sacaron el mejor resultado de la tarde. Manolo dos Santos pasó de puntillas por nuestra Feria y como lo leímos el día de ayer, en el siguiente serial de San Marcos, anunciaría a nuestra afición su decisión de despedirse de nosotros.

Los momentos destacados

Don Jesús Gómez Medina, cronista titular de El Sol del Centro destaca de esa tarde los siguientes momentos:

...Moro logró un éxito de consideración al pasar de muleta al corrido en el sitio de honor. Un bicho con suavidad y nobleza, con un lado izquierdo magnífico. Además, el más hecho, el de mejor tipo entre los seis... Unos pasecillos para fijar al burel, y el engaño a la siniestra. Y el pase natural, resurgiendo en todo su esplendor. ¡Con ritmo, con cadencia, con quietud y con mando! Las aclamaciones del pópulo corean cada muletazo; pero, inesperadamente el de Peñuelas toma las de Villadiego y la serie queda sin rematar... Pero aquellos naturales fueron de tal calidad y sabor, tuvieron tanta brillantez y señorío – ¡los mejores de la Feria! – que, cuando el linarense, tras un pinchazo, puso al de Peñuelas en manos del aprendiz de jifero mediante una estocada ligeramente desprendida, la ovación se repitió con fuerza y, previo otorgamiento de la oreja, Humberto Moro recorrió el ruedo en triunfo... En conjunto, la actuación de Antonio del Olivar fue la más completa, la más lúcida de la jornada. Con una determinación y un valor realmente singulares; y acusando un sitio y un torerismo también notables, del Olivar llevó a cabo dos faenas igualmente meritorias. Más brillante, más dilatada y emotiva, la del sexto; el bicho tenía bravura y fuerza en sus acometidas, y como del Olivar lo aguantaba a pie firme, y con limpieza y ritmo se lo pasó por la mismísima faja repetidas veces en muletazos en redondo con la derecha, o bien en los de trinchera, en los de pecho de gran plasticidad y dramatismo, y en los firmazos con los que puso fin a las diversas series, la emoción de los espectadores acabó por desbordarse y, pese al pinchazo, cuando coronó su lucido y meritísimo trasteo con una estocada delanterilla, entre grandes aclamaciones, Antonio del Olivar fue izado en hombros y paseado de esta manera por el ruedo, llevando en la diestra la oreja del de Peñuelas... Antes, al concluir la faena del tercero, el poderdante del “Cachorro de Querétaro” había visto premiada su labor con la vuelta a la arena... Rotundamente gris resultó la actuación del artista lusitano. Abrumado por la sosería de sus antagonistas, Manolo a decir verdad, muy poco logró de plausible. Lo mejor, su brevedad para saldar el compromiso...

Así transcurrió este festejo final de Feria, una que resultó ser en su día, junto con la de 1960, la más extensa en cuanto a número de corridas hasta antes de la adopción del modelo actual, implantado en 1971 por don Guillermo González Muñoz.

El festejo de hoy. 4ª corrida de feria: 6 de Teófilo Gómez para Eulalio López Zotoluco, Sebastián Castella y Juan Pablo Sánchez.

domingo, 5 de febrero de 2012

5 de febrero de 1973: Triunfo y escándalo en Aguascalientes. Manolo Martínez y Palomo Linares


Al delinear la personalidad y la actividad de Guillermo González Muñoz como empresario de las plazas de Aguascalientes, señalaba que a pesar de que inició el proceso que terminó por reducir la actividad taurina de nuestra ciudad al lapso temporal de la Feria de San Marcos, tuvo la creatividad para procurar a la afición de su tierra carteles con atractivo, procurando aprovechar los huecos que quedaban en las agendas de las exclusivas de las figuras con empresas que regentaban plazas de mayor capacidad, propiciando verdaderos acontecimientos como el que me motiva a escribir estos recuerdos.

El ambiente previo

El día 5 de febrero, aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917 hasta hace pocos años era feriado – hoy el feriado se ha recorrido al lunes siguiente – y por ello, era una fecha en la que se celebraban festejos taurinos a lo largo y ancho del territorio nacional. En 1973 nuestra Plaza de Toros San Marcos fue escenario de un festejo que tras concluir, quedaría en la historia del coso, un mano a mano entre Manolo Martínez y Sebastián Palomo Linares, para lidiar toros de Suárez del Real

Los dos toreros venían precedidos de notables actuaciones. Manolo Martínez era el triunfador de las últimas ediciones de la Feria de San Marcos y el domingo anterior, en la despedida de Joselito Huerta, en la Plaza México, realizó una faena de gran calado a un toro de José Julián Llaguno, en tanto que Palomo Linares todavía venía con el sambenito del rabo cortado en el San Isidro anterior en la Plaza de Las Ventas. La nota previa al festejo, publicada por Everardo Brand Partida en el diario El Sol del Centro del día de la corrida, recoge entre otras cuestiones lo siguiente:

Se ha dicho que un mano a mano debe tener una justificación, y esta es precisamente la que consideró el empresario Guillermo González para montarlo, al reanudar su temporada, confrontar a los dos toreros que más interesan, que más despiertan las pasiones entre el público, y estos son los de México, Manolo Martínez y de España, Sebastián Palomo “Linares”... Este torero, cabe así señalarlo, está en deuda con la afición hidrocálida, le debe una tarde. Aún recordamos aquellas declaraciones vertidas hace un año, en vísperas de su confrontación con Eloy Cavazos, en el mismo ruedo de la San Marcos. Sebastián dijo a EL SOL: “A la Sevilla de México, a Aguascalientes, vengo a dar la tarde, vengo por un triunfo grande”... Si bien Palomo “Linares” estuvo en plan grande aquella tarde, especialmente con su quinto enemigo al que toreó superiormente y mató mucho mejor, entregándose como los buenos, no logró redondear el triunfo que esperaba en la “Sevilla de México”, como es considerada Aguascalientes en la Madre Patria... ¿Será esta la tarde que Sebastián adeuda a la afición hidrocálida? Pues sinceramente así lo esperamos, ya que el público disfrutará en grande viendo torear a los ases de las barajas taurinas de aquí y de allá...

La corrida estaba sujeta a grandes esperanzas de la crítica y de la afición y aunque su desenlace sería agridulce, se puede considerar que terminó por responder al interés que despertó, aunque en los tendidos numerados no se reflejara en su totalidad ese interés, puesto que si bien recuerdo que las localidades generales lucían repletas, las de mayor precio ostentaban evidentes claros.

El triunfo… y el escándalo

Manolo Martínez vistió de negro y oro, en tanto que Palomo Linares lo hizo de negro y plata. No recuerdo quién ofició como sobresaliente, pero casi creo que fue el trianero Armando Mora. La corrida fue presidida por don Jesús Gómez Medina, que por esas calendas se tomaba un tiempo sabático en su tribuna de El Sol del Centro, para dedicarse a intentar conducir los festejos taurinos desde el palco de la autoridad en la Plaza de San Marcos. El encierro de Suárez del Real fue justo de presencia, acusando su procedencia de Jesús Cabrera y en términos generales dirían las crónicas, se dejó hacer, tanto así, que Manolo Martínez le cortó las orejas al primero y al quinto y perdió quizás el rabo del tercero por fallar con la espada y Palomo Linares pudo brillar a altas cotas, de no ser por lo que enseguida veremos.

La crónica de Everardo Brand Partida relata lo siguiente respecto del triunfo de Manolo Martínez:

“Caramelo”, fue el primero de la tarde... y el diestro de Monterrey se enfrenta con su enemigo, que cambia totalmente de lidia, ya que se fue p’arriba, embistiendo suavemente y con nobleza, y estas condiciones son aprovechadas extraordinariamente por el diestro regiomontano, para instrumentar una faena “de las suyas”, toreando con suavidad con una pasmosa lentitud que entusiasmaron a los tendidos. Los pases circulares, con el sello de Martínez, fueron surgiendo uno tras otro, los ayudados, en redondo y por abajo, fueron subiendo de tono, y el público estaba con el torero, que se crecía a cada muletazo… El toreo al natural de Manolo fue paladeado por el cotarro y los pases de extraordinaria magnitud surgían, y las series perfectamente rematadas con los pases del desdén y los forzados de pecho hicieron vibrar a la plaza hasta sus cimientos. Un estoconazo en todo lo alto, coronó esa faena, conquistando el de Monterrey las dos orejas de su enemigo... Tras de la bronca de Palomo Linares con el cuarto de la tarde, Manolo Martínez se enfrentó a “Velador”, un toro al que le sacó gran partido... Afloró el temple y la maestría de Manolo, su clase de excelso muletero y brilló en toda su intensidad el toreo derechista e izquierdista, los pases del desdén, “la regiomontana” y “el martinete”, no a toro parado, sino ante un socio que le embestía y que daba la sensación de peligro, pero éste desaparecía, ya que frente al bicho se encontraba un torero de pies a cabeza, bordando una faena que difícilmente será olvidada por cuantos la presenciamos. Manolo necesitó de un pinchazo y una estocada en bastante buen sitio para dar muerte al quinto de la tarde, del que recibió las dos orejas, con las que recorrió, hasta en otras tantas ocasiones, el anillo del Coso San Marcos… 

Por su parte, su apreciación de lo medular en la actuación de Palomo Linares es como sigue:

Sebastián Palomo fracasó, cabe la apreciación, hasta en su intento de recurrir a ardides pésimamente vistos por nuestro público, al que trató de sorprender pretendiendo que se indultara a un toro, el cuarto de la tarde, con el que armó una bronca, desorientó a los aficionados y puso en evidencia al Juez de Plaza... Señalamos lo anterior, porque el español, quien había estado bien, no a la altura de las condiciones del astado, bueno, con raza, de magnífico estilo, y prestándose extraordinariamente para el toreo, se dejó llevar, inicialmente, por los gritos de un sector, – mínimo éste – del público que, impresionado, consideró que el toro merecía el indulto. El de Linares volteó hacia el palco de la autoridad, y el señor Gómez Medina ordenó que debería matar al de Suárez del Real, y entonces Sebastián acató la orden del juez tirándose, pero pinchando en hueso, y fue ahí que consideró que había perdido las orejas, que el triunfo “que tanto necesitaba”, se le iba de las manos, y tras de torearlo nuevamente por lasernistas, “fabricó” e hizo su teatrito, ya que encarándose entonces a la autoridad, pidió que le tocaran los tres avisos reglamentarios, para que el toro fuera devuelto a los corrales... El público no se tragó la píldora, y abroncó al español, al que llevaron – su peón de confianza – las orejas y el rabo, tratando de hacer ver aquello como el indulto del toro concedido por el juez, pero sólo avivó las protestas y rechiflas en su contra, pues ¿“cómo pretende un torero que se indulte un toro después de haberlo pinchado”? y su actitud, su teatro, no fue enérgicamente sancionado, de ahí que señalamos que puso en evidencia a la autoridad... Tras de ese pinchazo, si bien volvió a torearlo, debería de haber intentado la suerte suprema, “y así debería habérselo exigido el juez”, para que diera muerte al astado en el ruedo, pero lamentablemente, sorprendió y esa es nuestra explicación, a la misma autoridad, ya que aceptando el pedimento del torero, hizo sonar el clarín hasta en tres ocasiones, y el toro volvió a los corrales...

De allí la corrida se fue por el despeñadero para el linarense, que cada vez que salía del burladero de matadores, era objeto de fuertes rechiflas.

Comentarios posteriores

Por esas fechas, el periodista Agustín Morales Padilla era redactor del diario El Sol del Centro. En la misma fecha de la crónica del festejo – 7 de febrero –, publicó un artículo titulado ¡Basta ya!, en el que hace una serie de reflexiones sobre lo sucedido en la corrida del día 5. Del mismo extraigo algunas de ellas:

Porque el desprecio al Reglamento taurino se ha costumbre inveterada. Porque el espectáculo se está manejando soslayando, muchas ocasiones, el interés del aficionado... es que decimos: ¡Basta Ya!... Acontecimientos como el que suscitó la insolente actitud del torero español Sebastián Linares, el último lunes, jamás deben repetirse en una arena donde muchos diestros han escrito las páginas que les han valido su consagración firme y total, y en la que, también, otros muchos han tenido que pagar, por su honesta entrega a una profesión que exige responsabilidad y entrega, un tributo de sangre... Lo de “Palomo” Linares no alcanza, empero, calificativo. Más tampoco habrá que lanzarle toda la culpa, si bien se trata de uno de los muchos extranjeros que todavía nos siguen llegando poseyendo una mentalidad avasalladora. Al hispano lo empujó en primer término, ese su concepto erróneo de que se hallaba en tierra de conquista. Y lo impulsaron, también: su apoderado y cuadrilla; el empresario González, que insultó ostensiblemente al juez; el ganadero Suárez del Real y un pequeñísimo grupo de beodos... Sabían ellos claramente que el indulto del astado era improcedente, porque el bicho, aunque suave y de buen estilo, pasó con un solo puyazo y no humillaba totalmente. A pesar de ello y no obstante la airada protesta del público, Linares fue varias ocasiones al pie del biombo y faltó a la autoridad del juez, al que ordenó, no pidió, el regreso del toro a los corrales, cuando en definitiva se negó a éste la gracia del conservar la vida, por una boyantía suprema que no poseía... La autoridad tuvo también su culpa en que el sainete se prolongara, pues contemporizó con el español, en lugar de aplicarle un severo correctivo económico y, en caso de persistir, ordenar su detención policiaca... Como epílogo de este bochornoso acto, Linares declaró ayer, con inconcebible cinismo, que la de Aguascalientes había sido la faena de su vida y que lamentaba que no la hubieran entendido ni el juez, ni el público que lo abroncó. Menos mal que estas han sido las últimas palabras en la existencia taurina – en México –, de Linares, quien curándose en salud, ha señalado que no volverá a ruedos aztecas... Pero en fin, dejemos aparte a esta pésima caricatura de “El Cordobés” y volvamos a lo que decíamos al principio. El Reglamento no puede continuar siendo letra muerta, porque a la autoridad corresponde velar por el interés del público. No olvidemos que es un espectáculo sumamente caro y eminentemente productivo para la Empresa, lo que otorga un derecho especial al aficionado para exigir más y mejor... Basta ya, repetimos, de deshonestidades para con una afición cuya nobleza conmueve…

Lo que después sería

Palomo Linares se fue de México tras de esa corrida y no volvió a México sino hasta 1993 para torear dos corridas que tuvieron carácter benéfico. Las dos fueron mano a mano con Eloy Cavazos. La primera fue en Querétaro el 25 de septiembre, con toros de Fernando de la Mora y llevando por delante al rejoneador Luis Covalles y la segunda en Aguascalientes, al día siguiente con toros de Arroyo Zarco.  También me tocó presenciar esa corrida. Desde entonces, no ha vuelto a torear en nuestro país.

Por su parte, Manolo Martínez sufriría algo más de un año después - el 3 de marzo de 1974 -, la cornada más grave de su vida – 2 trayectorias, 34 y 24 centímetros, con sección de las arterias femoral y safena –, del toro Borrachón de San Mateo, en la Plaza México, en tarde que alternó con Mariano Ramos y José María Manzanares. Una cornada que muchos afirman que marcó un antes y un después en la carrera del torero de Monterrey, pero que no le impidió escalar la cima de la torería de su tiempo.

Espero que esta larga remembranza les haya parecido interesante.

domingo, 8 de mayo de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, y XII

La proyección hacia el futuro de la apuesta de Guillermo González Muñoz

Guillermo González y José Julián Llaguno en el callejón
de la Plaza San Marcos (Archivo Carlos Meza Gómez)
En otro artículo de esta serie había apuntado que después de la Feria Guadalupana de 1956 en El Toreo de Cuatro Caminos no se había intentado, con visos de permanencia, otro ejercicio de implantar una feria a la española en ninguna otra ciudad mexicana, donde se seguía prefiriendo el concepto de temporada, con festejos semanales en una determinada época del año.

En la Ciudad de México es aún más notorio el rechazo a ese tipo de programación, pues tras de la experiencia de ese 1956, se volvió a intentar en el Palacio de los Deportes en los años 70 y 80 y alguna vez en la Plaza México en un fin de semana largo cercano a un 5 de febrero con escasa respuesta de público y afición e insisto, allí prima la idea de dos temporadas bien diferenciadas, la de otoño – invierno para las corridas de toros y la de primavera – verano para las novilladas y eso es así casi desde los inicios del Siglo XX.

Cuando Guillermo González Muñoz digamos, injerta la idea que don Livinio Stuyck posicionó en Madrid a partir de 1947 – pese a la oposición de personajes como el Marqués de la Valdavia, que no quería que se llamara Feria de San Isidro, sino algo así como Corridas Extraordinarias del Santo Patrono, para no dar un “toque pueblerino” al serial –, era difícil predecir cuál sería el desenvolvimiento en el futuro próximo de una feria así, porque si bien, en ese 1971 cuatro de las seis corridas se saldaron con llenos de acuerdo con las crónicas revisadas, la tónica respecto del ganado lidiado fue su escasa presencia y su desesperante falta de bravura.

Pero aún en esas condiciones, Guillermo González Muñoz repetiría la experiencia al año siguiente, aumentando el número de festejos y logrando llenar la plaza casi en la totalidad de ellos, pese a que para ese calendario no logró la contratación de Manolo Martínez, por lo que la serie de corridas descansó sobre Curro Rivera. Ante tales evidencias, empresarios como Ignacio García Aceves, Joaquín Guerra y varios más, comenzaron a ofrecer propuestas similares en las plazas que regentaban, al ver que el modelo funcionaba.

Entradón en la Plaza San Marcos Ca. 1971
(Archivo Carlos Meza Gómez)
Así pues, este tipo de feria que se dio por primera vez en Aguascalientes en 1971, resulta ser un parteaguas en la historia del empresariado taurino mexicano. A partir de ella las celebraciones cívicas y patronales de las ciudades taurinas de México se disfrutarían con series continuadas de festejos y no con alguno destacado, pero aislado dentro o fuera de una temporada.

Sobre los resultados que se iban produciendo, se fueron haciendo correcciones al esquema original. Por ejemplo, entre nosotros no se utiliza el esquema del abono, que implica que el titular de éste debe retirar la totalidad de las entradas del ciclo que el mismo ampara, generalmente con un descuento sobre el precio suelto de las mismas; aquí se aplica el derecho de apartado, que es un sobre precio que se paga a la empresa por reservar la entrada hasta un cierto plazo antes del festejo – en Aguascalientes son 72 horas – y el titular del apartado puede decidir si lo retira o no. En los festejos de entre semana, aunque fueran nocturnos, se veían entradas magras y además, tienen el sambenito de que la luz artificial afecta el juego de los toros; por esa razón, se procuró agrupar los festejos en la cercanía de los fines de semana, para darlos siempre de día y así se ofrecen en tres o cuatro bloques, para garantizar mejores entradas, eliminando al tiempo los nocturnos, que al inicio del esquema, permitían dar festejos todos los días de la semana.

El éxito así fue rotundo. La Plaza de Toros San Marcos tiene capacidad para cuatro mil espectadores. En 1971 tenía 75 años de ser el centro de la atención taurina de nuestra feria. Para 1973 se había convertido en un escenario insuficiente por su capacidad y en 1974 se dio en ella la última feria completa – el 24 de abril 1996 se ofreció una corrida suelta por el centenario de su inauguración – que albergara, porque para 1975, el serial se mudó a la nueva Plaza Monumental Aguascalientes, que en esos días duplicaba la capacidad de la San Marcos.

La otra cara de la moneda

Vista aérea de la Plaza San Marcos
(Foto: Google Maps)
El otro aspecto de la Feria de San Marcos así concebida, es que poco a poco se fue diluyendo la idea de una temporada de toros fuera del tiempo de feria. Mientras Guillermo González Muñoz tuvo el manejo de las cosas de la fiesta aquí, centró su esfuerzo en esa feria y procuró conservar algunas fechas tradicionales como la Navidad, el Año Nuevo, el 15 de agosto, el 16 de septiembre o el 20 de noviembre, además de tener un sagaz sentido de la oportunidad para aprovechar fechas  sueltas de toreros importantes y ofrecer corridas extraordinarias de gran atractivo.

Pero los tiempos cambiaron y las empresas también. Hoy, esa aportación de Guillermo González Muñoz es el único eje de la Fiesta en Aguascalientes y en la mayoría de las ciudades taurinas de México, que con alguna variación insustancial, consideran así solventado su compromiso con sus respectivas aficiones.

Desde aquí expreso mi reconocimiento a un gran empresario, aficionado y por qué no, revolucionario en estas cosas, don Guillermo González Muñoz, quien hace 40 años le dio a nuestra Feria de San Marcos, la identidad y la estructura que hoy tiene.   

lunes, 18 de abril de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, V

18 de abril de 1971: Cortando tres orejas, Manolo Martínez se alza como el triunfador de la primera corrida de feria

Pese a ser domingo, para incrementar el atractivo del inicio de la feria taurina de hace 40 años, Guillermo González Muñoz propuso una corrida nocturna como arranque del serial. Los toros seleccionados para ese efecto fueron de don Valentín Rivero Azcárraga (Valparaíso) y la terna encargada de hacerles frente se integró por Alfredo Leal, Manolo Martínez y Jesús Solórzano, quienes ante una buena entrada en el tendido de sombra y un gran lleno en el que tradicionalmente es el de sol, dieron inicio a una Feria de San Marcos que marcaría un cambio de rumbo definitivo en la manera de hacer las cosas para los empresarios taurinos de México.

Aunque la entrada pareciera no reflejarlo, el festejo generó expectación, en nota aparecida en El Sol del Centro, el mismo día de su celebración, se hacía notar lo siguiente:


Hoy la primera gran corrida de Feria
Manolo Martínez, Alfredo Leal y Solórzano se las verán con un precioso encierro de Valparaíso 
Con una auténtica euforia taurina, el Coso San Marcos abre sus puertas hoy por la noche para recibir a los aficionados que ávidos de emociones, acudirán a presenciar la primera corrida nocturna de la Feria Nacional de San Marcos, con un cartel lleno de atractivos por la actuación de varias de las principales figuras como lo son, indudablemente, Manolo Martínez, Alfredo Leal y Jesús Solórzano, quienes despacharán un magnífico encierro de seis ejemplares de la prestigiada ganadería zacatecana de Valparaíso... 
Toros de reserva 
Considerando la categoría de la corrida de toros de esta noche, don Valentín Rivero, propietario de la ganadería de Valparaíso, ha dispuesto enviar tres toros de reserva para que la afición tenga plena garantía de que sus toros responderán en la pelea, demostrando con ello su profesionalismo y la importancia que concede a preservar la fama de que goza la ganadería zacatecana.

¿Qué sucedió en el festejo? De la relación escrita por don Jesús Gómez Medina para el diario El Sol del Centro y aparecida al día siguiente de la corrida, extraigo lo siguiente:

TRES OREJAS A MANOLO EN SU DEBUT 

Gran faena de Solórzano malograda con el acero. Alfredo Leal, discreto 

Alfredo Leal, entre tanto, no pudo sino exhibir su bien hacer de manera ocasional. Porque sus tres enemigos – regaló uno, el séptimo – más que del toreo eslabonado, por abajo, tan grato a los públicos de hoy, requerían de la destreza del lidiador que, ciertamente, encontraron en Leal, que no en balde, es un torero cabal... anticipemos desde ahora a fin de que los aficionados calibren mejor lo realizado por los espadas, que los de Valparaíso no fueron un dechado de bravura. Por el contrario, varios de ellos mansurronearon de principio a fin, buscando el alivio de los tableros. Hubo otros, como el cuarto y el quinto, con genio, que trataron siempre de hacer presa en el torero... El mejor en cuanto a estilo y docilidad fue el octavo, que hubiera lucido más si lo pican y lidian en mejor forma. 

El triunfador 

Sí, indudablemente lo fue Manolo Martínez. Su madurez, el sitio que tiene ante los bureles quedaron puestos de relieve desde el primero momento: desde que, con sabios capotazos se apoderaba de su primer enemigo para terminar lanceándolo en forma espléndida por el lado izquierdo. El de Valparaíso terminó defendiéndose, buscando el alivio de los chiqueros. Pues bien; allí fue Manolo y precisamente en tal sitio le cuajó un trasteo mandón, poderoso, obligando al mansurrón y haciéndolo pasar en derechazos de recto trazo; erguido, sintiendo y haciendo sentir la hondura de un arte en el que las más puras esencias del toreo se complementan con una madurez tan lograda, con un aplomo de figura cumbre de la torería... Y en el quinto, todo lo anterior llevado a planos superiores aún, el arte y el temple y el mando de Manolo Martínez sublimados, consiguiendo transformar en dócil instrumento de su gran triunfo a un astado que, momentos antes, aparecía insumiso y fieramente hostil. ¡Prodigios del torerismo! ¡Maravillosos efectos de tener “sitio” en los ruedos! Y la locura en los tendidos...

El arte y la clase de Solórzano 

Hasta que salió el octavo, segundo de obsequio, la actuación de Solórzano no había tenido otros períodos lucidos que un lance a pies juntos y la media verónica del tercero... Pero ya está aquí el octavo, más terciado que sus hermanos. Una verónica a pies juntos, de clara ejecutoria solorzanista, y en otro sitio, el lance al natural, abierto el compás, con ritmo y sabor. Y una media verónica que fue un remoto trasunto de la de “Redactor”. Luego un tercio de banderillas accidentado por las deficiencias peoneriles, en que hubo un par, el primero de los que clavó Chucho, de exquisita ejecución y superior colocación. Y una faena brindada a todo el pópulo, iniciada con pases por alto, positivamente estatuarios, a los que se sucedieron las series de derechazos de longitud excepcional; tirando su embestida y ligando el toreo como toda una figura... Adornos mil. Las ovaciones y la música. El triunfo, en suma, ya casi en la espuerta. Pero, al prolongar la faena, el toro empezó a defenderse y necesitó Chucho de tres pinchazos antes del espadazo final. La última ovación de la jornada nocturna acompañó a Solórzano en su recorrido por la arena...

Como se puede deducir de lo escrito por don Jesús Gómez Medina, un Manolo Martínez arrollador estaba dando consistencia a la experiencia que hacía Guillermo González. El Príncipe del Toreo, sin faltar a su indudable categoría, solamente pudo cumplir aún regalando un toro y Jesús Solórzano por la espada, perdió la oportunidad de salir también en volandas del Coso de la calle de la Democracia junto con quien ya se perfilaba como el mandón de las cosas de los toros en este país.

Tras de este festejo, habría un paréntesis de tres días, para dar paso a cinco corridas seguidas, del 22 al 26 de abril, fecha en la que se verificaría la despedida del último gran ídolo que ha tenido la afición de Aguascalientes, El Volcán Rafael Rodríguez.

De lo sucedido en esos festejos, espero darles cuenta en su momento. Hasta entonces.

Prudente aclaración: Este año, en reconocimiento a la trascendente obra de don Guillermo González Muñoz y al 40º Aniversario de la Feria de San Marcos en su actual vertiente taurina, a diferencia de los anteriores, solamente recordaré las efemérides de las corridas del año de 1971. Ya en 2012, si hay tiempo y modo, continuaré con la manera anterior de hacer estos recuentos.

domingo, 10 de abril de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, IV

13 de abril de 1971: Se inicia la venta de las entradas para los festejos feriales. Bernadó se cae de la Feria.

Anuncio publicado en El Informador
de Guadalajara a mediados de abril de
1971
Cinco días antes de arrancar los festejos feriales se inició la venta de las entradas a ellos y la respuesta de público y afición fue de una gran afluencia a los sitios en donde se estaban distribuyendo. El mayor atractivo parecía estar en las corridas nocturnas, no obstante el resultado poco halagador de la del 6 de febrero anterior, cuando se celebró la inauguración del alumbrado de la Plaza de Toros San Marcos.

La venta de las entradas a las corridas de la Feria de San Marcos, comenzó además en medio de una especie de competencia desleal que agencias de viajes locales y de ciudades vecinas, como Guadalajara, hacían promocionando excursiones a España para acompañar a Eloy Cavazos, Curro Rivera, Antonio Lomelín y a los toros de Mimiahuápam en su presentación en la Plaza de Las Ventas de hace 40 años. Si bien el evento principal de la excursión era la Feria de San Isidro, que no coincidía en fechas con la nuestra, las excursiones sí se consideraron un factor de distracción a esta primera edición de una feria a la española que se daba en México, después de la experiencia no repetida de la Feria Guadalupana del Toreo de Cuatro Caminos de 1956.

Al final de cuentas, se vería que el negocio de las excursiones a Europa no hizo mella en nuestra feria y que a diferencia de la Guadalupana, la ideada y puesta en marcha por Guillermo González Muñoz había llegado para quedarse, crecer y servir de modelo en la organización de otras a lo largo y ancho del territorio mexicano.

Se cae Bernadó de los carteles

Doy un salto en el tiempo, pues esta cuestión la considero de algún modo como previa. En la víspera de su presentación en la feria, se anunció que el diestro de Santa Coloma de Gramanet, Joaquín Bernadó, no actuaría en ninguna de las dos fechas que tenía contratadas. La nota aparecida en el diario El Heraldo de Aguascalientes del día 21 de abril dice lo siguiente:

No viene Bernadó; en su lugar fue contratado “Finito”
En atención a que el diestro Joaquín Bernadó, que a la fecha se encuentra en la Madre Patria, definitivamente no viajará a México para cumplir los compromisos que tiene adquiridos con la empresa del Coso San Marcos, ésta se ha visto obligada a modificar los carteles para los que estaba ajustado el torero catalán.

Bernadó, en efecto, tenía comprometidas dos fechas, la del jueves 22 y la del domingo 25. En la primera iba a alternar con Joselito Huerta y Manolo Martínez, lidiando toros de Cabrera; el domingo venidero, tomaría parte en la corrida concurso, con reses de Suárez del Real.
“FINITO” SUSTITUYE A BERNADÓ
Para que ocupe el lugar que, con exceso de irresponsabilidad ha dejado vacante Bernadó, la empresa de nuestra plaza de toros contrató de inmediato al magnífico y valiente torero norteño Raúl Contreras “Finito”. Será éste por tanto, quien alterne mañana con Huerta y Manolo Martínez y también quien actúe el domingo próximo, al lado de otros cinco espadas: los dos ya mencionados, más Alfredo Leal, Chucho Solórzano y Manolo Espinosa.


Bernadó tuvo su última actuación en México en Acapulco el 5 de abril y ya en España, actuó en Madrid el 18 de abril, en la 2ª de la temporada, justo en la fecha en la que nuestra feria se inició, lo que me deja la idea de que tendría tiempo de haber regresado a cumplir con los dos compromisos aquí contraídos, sin embargo, también considero que el iniciar la campaña española en Las Ventas quizás le sugirió que esta podía ser intensa y prefirió cuidar la de allá. Ese año lo terminó con 19 corridas toreadas, a bastante distancia del primero del escalafón, que fue El Cordobés, que cerró el calendario con 87.

Aviso de la empresa publicado en los diarios locales
dando a conocer la ausencia de Joaquín Bernadó y su sustitución por Finito
Como lo señala la información periodística, lo sustituyó el chihuahuense Raúl Contreras Finito y se ofreció a la afición inconforme con ello, la devolución del precio de sus entradas – un hecho inusitado aquí – y sin desdoro de la torería y de la clase de Bernadó, la afición salió ganando, pues Finito intentaba recuperar el terreno perdido por percances y accidentes y salió, en las dos tardes que toreó, a jugarse la vida hecho un león.

Una observación: Pese a lo agresivo de la nota periodística y del desplegado pagado por la empresa, la sangre no llegó al río. Al año siguiente, Joaquín Bernadó volvió a estar entre nosotros, para lidiar la corrida más grande y pesada que haya pisado un ruedo en este país.

Todo listo entonces

Así pues, todo estaba ya listo para que la noche del domingo 18 de abril de 1971, se diera la primera corrida de la Feria de San Marcos. En su día, espero contarles lo que sucedió en ella.

Anuncio de la venta al público de las entradas a los
festejos de Feria


domingo, 27 de marzo de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, III

30 de marzo de 1971: El empresario Guillermo González anuncia los carteles que integrarán la Feria, con 6 corridas de toros y una novillada

Guillermo González Muñoz, Jesús Ramírez Alonso y
Calesero (Archivo Carlos Meza Gómez)
El 10 de febrero anterior, don Guillermo González había anunciado un vuelco en la manera de dar la Feria de San Marcos en su vertiente taurina. Para ello, había dotado a la Plaza de Toros San Marcos de un moderno sistema de alumbrado y anunció el incremento del número de festejos al doble de su promedio histórico para ese año. También ofreció al hacer el anuncio, que los encierros a lidiarse y los toreros que comparecerían, serían los más destacados del escalafón.

El último día de marzo de hace 40 años fue la fecha en la que se reveló a los medios de comunicación la composición de esos carteles de Feria. Contra lo inicialmente anunciado, a las seis corridas de toros ofrecidas, se agregó solamente una novillada y no dos, como inicialmente se había planteado, aunque por lo demás, en líneas generales, el anuncio de los festejos feriales coincide con lo originalmente manifestado por el empresario.

Transcribo a la letra, la nota aparecida en el diario El Sol del Centro el día 31 de marzo de 1971, en la que se hace público el anuncio al que aludo en esta entrada:

Confeccionados los carteles para las corridas de feria

Los ases del momento, Manolo Martínez y Huerta, tienen 4 fechas y Alfredo Leal, tres. 

Quedaron ya confeccionados los carteles taurinos para la próxima Feria de San Marcos. 

En rigor, en ellos están incluidos los mejores elementos disponibles a la fecha de entre los coletudos que se encuentran en México, en primer término los ases Joselito Huerta y Manolo Martínez. Y por lo que hace al ganado, procederá en cinco de las fechas de vacadas con simiente sanmateína; el encierro restante será de La Punta.

Las corridas, repetimos, serán seis; las cinco últimas a celebrarse en días consecutivos a partir del jueves 22. 

Otra innovación de importancia lo será la hora en que darán principio las tres primeras: a las ocho y media de la noche, algo que se antoja inusitado, pero que hace factible el magnífico alumbrado con que a la fecha cuenta el Coso San Marcos. 

LOS CARTELES 

Según nos lo hizo saber, ayer la empresa local, los carteles definitivos son los siguientes: 

Domingo 18, a las 20:30 horas: Alfredo Leal, Manolo Martínez y Chucho Solórzano, con toros de Valparaíso. 

Jueves 22, a la misma hora: presentación de Huerta, con Manolo Martínez que torea su segunda corrida y el catalán Joaquín Bernadó y reses de Chucho Cabrera. 

Viernes 23, a las 20:30 horas: un toro de rejones para Gastón Santos y seis bureles más para Leal, Huerta y Manolo Espinosa. El encierro será de Garfias. 

El sábado 24 a las 17 horas: el mano a mano cumbre de Huerta y Manolo Martínez, con ganado de José Julián Llaguno. 

Domingo 25 a las 17 horas: Leal, Huerta, Bernadó, Manolo Martínez, Chucho Solórzano y Manolo Armilla, con seis bureles de Suárez del Real. 

Lunes 26, a las 17 horas: la reaparición de Rafael Rodríguez, lidiando él solo una corrida de La Punta. 

Como podrán ver los aficionados, Huerta y Manolo Martínez tienen cuatro fechas cada uno, Alfredo Leal tres y Solórzano, Bernadó y Manolo Espinosa, dos. 

EL GESTO DE RAFAEL RODRÍGUEZ 

Por su parte, Rafael Rodríguez acomete la proeza de lidiar los seis punteños que, al decir de los bien informados, forman un encierro con respeto y trapío. Es toda una corrida de toros, con edad, peso y lo que hay que tener. 

OTROS FESTEJOS 

Además de las seis corridas que dejamos anunciadas, el sábado primero de mayo tendrá una novillada, en la que va a tomar parte el michoacano Miguel Munguía “El Inspirado”. 


Todo lo anterior, repetimos, se efectuará dentro del período de la Feria, independientemente de otras corridas que, como la novillada del domingo próximo, estaban programados de antemano.

Como se puede ver si se compara con el anuncio inicial, no se pudo traer ni a Eloy Cavazos, ni a Curro Rivera, que en ese calendario, junto con Antonio Lomelín, hicieron una importante campaña española, confirmando en Las Ventas los dos primeros, así como tampoco a Manuel Capetillo, no obstante, con siete diestros se armó un serial interesante e inusitado en nuestra ciudad.

La novillada se efectuaría el día 1º de mayo y se anunciaría días después, dado que la temporada de novilladas de la Plaza México motivaba el aprovechar la presencia de los triunfadores de allí para dar más realce al festejo. Al final, se enfrentaron a novillos de Chinampas, José Manuel Montes, Pepe Luis Sánchez y Luis Procuna hijo, pero de ese festejo me ocuparé en su momento.

La venta de las entradas para los festejos comenzaría en unos días más y también con ese hecho, se daría el primer traspiés de la nueva manera de dar la Feria, pues Joaquín Bernadó anunció a la empresa que no vendría a cumplir con sus compromisos a Aguascalientes, lo que será motivo de otro breve comentario en esta misma Aldea.

Así pues, con este anuncio se echó la suerte de Aguascalientes en su tránsito de ser una plaza de temporada, a ser una plaza de feria, con todo lo que eso representa, para bien y para mal.

Una efeméride notable de la preferia


Entre los festejos de preferia, el 28 de marzo de 1971 recibió la alternativa el torero de nuestra Triana, Armando Mora. Su padrino fue su combarriano Jesús Delgadillo El Estudiante y el testigo, el regiomontano Fernando de la Peña. Los toros, un encierro muy bien presentado de Corlomé.

Para la fecha, se anunció que el trombonista de la Banda Municipal de Aguascalientes, don Ponciano Bernal Dávalos, estrenaría en la fecha el pasodoble Armando Mora, dedicado al toricantano, mismo que fue ejecutado durante la faena de muleta del toro de la alternativa.

Para la estadística: El toro de la alternativa se llamó Pinocho y el alternativado le cortó la oreja al sexto. Jesús Delgadillo El Estudiante le cortó la oreja al cuarto Guapo, destacando su actuación en el segundo tercio y un extraordinario volapié, en tanto que de Fernando de la Peña recuerdo unos lances al primero de su lote y nada más.

Hoy, Armando Mora se dedica a formar toreros y se ve continuado en su sobrino Jorge y su nieto Víctor. ¡Enhorabuena Maestro!

domingo, 13 de febrero de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, II

10 de febrero de 1971: El empresario Guillermo González Muñoz anuncia que la Feria se integrará por 6 corridas y 2 novilladas

Guillermo González, artífice de la
actual estructura de nuestra Feria
Cuatro días después de la inauguración del alumbrado de la Plaza de San Marcos (que jugaría papel importante en el proyecto que se presentaba en la fecha), el empresario Guillermo González Muñoz hacía el segundo anuncio de trascendencia que implicaba un cambio en la manera de ofrecer la Feria de Abril en Aguascalientes. Aunque desde 1828 se celebra en esta tierra una feria, primero en el mes de noviembre y posteriormente ya en abril y en sus fastos, siempre se incluyeron los festejos taurinos, la manera de hacer las cosas fue diferente antes de este 1971.

En efecto, si atendemos a los puros números, encontraremos que en los 15 años anteriores, que el promedio de corridas de toros ofrecidas por feria era de 3, siendo los calendarios en los que más se dieron fueron los de 1960 y 1962, con 5; en tanto que los que menos fueron los de 1956, 1965, 1968 y 1969 con solamente 2. En ese periodo la feria entró al mes de mayo (y solamente al día 1º, en tres ocasiones, los años de los años de 1960, 1964 y 1970).

A la inversa, en los 15 siguientes, el promedio sube a 10 corridas por año, con los años de 1975 y 1979 en el número más bajo con 7 corridas, en tanto que en 1986 fue el más alto, con 18. En este periodo, la feria no ingresó al mes de mayo solamente en dos años, 1975 y 1979; se dio la última feria en la Plaza de Toros San Marcos en 1974 y en el año de 1982, el día 25 de abril se dieron 2 corridas, las números 999 y 1000 de Curro Rivera, que en ellas mató 14 toros en solitario.

Como podemos apreciar, el anuncio de seis festejos se desprende del promedio del periodo de los 15 años anteriores e inicia la escalada hacia el promedio que mantiene la cifra que en la actualidad es la norma en cuanto a la oferta que hace la empresa que maneja la Plaza Monumental Aguascalientes, que es donde la Feria tiene su escenario en estos tiempos.

El trascendental anuncio

A continuación, sin más preámbulo, transcribo la información publicada en el número correspondiente al 10 de febrero de 1971 del diario El Sol del Centro, firmada por Everardo Brand Partida, misma que dice lo siguiente:


Sensacional feria taurina en abril. ¡Seis corridas de toros y dos novilladas! El único cartel seguro hasta el momento, encerrona de Rafaelillo

La Feria Taurina de Aguascalientes, que se llevará en la tercera decena de Abril próximo, y los dos primeros días de mayo, precisamente durante la gran Feria Nacional de San Marcos, constará de 8 festejos en total, seis de los cuales serán corridas de toros y los otros dos novilladas, según fue dado a conocer por el empresario Guillermo González.

Sin precedentes en la historia de esta ciudad será la Feria Taurina de que se habla, en forma especial por las seis corridas de toros, que se darán los días 23, 24, 25 y 30 de abril, así como el sábado 1o de mayo y domingo 18 del mismo mes de abril, y la otra fecha bien puede ser el 21 o 22.

Tratando de brindar a Aguascalientes y a su afición la oportunidad de atestiguar una verdadera feria taurina, el señor González dijo que los ocho festejos son seguros, y en los mismos actuarán las figuras de la torería andante mexicana, indudablemente las que más interesan actualmente no solo en nuestro país, sino también en Sudamérica y España.

Agregó que se encuentra en tratos con varios matadores de toros. Algunos de ellos están ya apalabrados y firmados, como el sensacional diestro de Monterrey, Manolo Martínez, quien toreará tres de las seis corridas que se darán durante la feria.

Es también segura la participación del “Volcán de Aguascalientes”, Rafael Rodríguez, de Alfredo Leal, Chucho Solórzano hijo, Raúl Ponce de León y otros. “No descartes la posibilidad de que presentemos también a Eloy Cavazos, José Huerta, Manuel Capetillo y... por qué no, a Francisco “Curro” Rivera”, dijo.

La pregunta se hacía obligada. Pero, Cavazos y Currito Rivera para esas fechas andarán toreando en España, ¿cómo es posible su actuación en el Coso San Marcos?

Con un leve encogimiento de hombros, que dejó muchos caminos abiertos y echó a volar nuestra imaginación, agregó y enfatizó el señor González: “no descartes la posibilidad de que precisamente “Curro” y Eloy estarán en la Feria, al menos en un festejo”.

Con los nombres que baraja la empresa, es conveniente apuntar que se pueden montar magníficas combinaciones, carteles que efectivamente interesen a los aficionados. Uno de ellos, el único seguro, es el del sábado 1o de mayo, cuando Rafael Rodríguez, “El Volcán de Aguascalientes” se encerrará con seis torazos de La Punta.

Se dijo que ese encierro está actualmente en 540 kilos y para cuando venga a ser lidiado en el coso de la calle Democracia, dará sobre la romana más de 600. ¡Ni hablar, verdaderos tíos!

PRECIOSOS ENCIEROS, DE LAS GANADERÍAS MÁS ACREDITADAS EN EL PAÍS, FUERON YA ADQUIRIDOS

Los encierros de que dispone la Empresa, adquiridos con mucha anticipación, desde hace más de un año, proceden de las dehesas de Chucho Cabrera, Valparaíso, José Julián Llaguno, Torrecillas, La Punta y Suárez del Real, Nada se informó sobre los encierros que serán lidiados en las dos novilladas a las que hacemos alusión en líneas anteriores.

Las ganaderías, todas ellas, son extraordinarias, y por sus toros se pelean todas las empresas de México, incluso de la “Catedral del Toreo”, pero ya lo observamos, serán lidiados en Aguascalientes, y nada menos que por las figuras que más apasionan e interesan en la actualidad a los aficionados mexicanos.

Muy posible, dijo finalmente nuestro informante, que sea el encierro de Chucho Cabrera, el que abra la Feria, para ser lidiado posteriormente el de José Julián Llaguno, Valparaíso, Torrecilla y cerrar con el de Suárez del Real, con la participación de los triunfadores de la Feria Taurina de 1971.

En consecuencia

Vista del tendido de Sol de la Plaza de Toros San Marcos
(Circa 1970)
El anuncio de los carteles de la Feria tardaría mes y medio más y se ajustaría en mucho al primer avance dado por el Cabezón González. El efecto que tendría una feria de esa naturaleza sobre la manera de hacer las cosas de los toros en Aguascalientes, a la larga, sería en buena medida devastador, pues si bien Guillermo González procuró ofrecer festejos fuera del periodo ferial, buscando fechas como la Navidad, el Año Nuevo, el mismo 5 de febrero, el 15 de agosto, el 15 de septiembre, el 20 de noviembre y además, tenía un extraordinario sentido de la oportunidad para traer en fechas libres a los principales toreros extranjeros que hacían campaña en nuestro país, quienes le sucedieron en la responsabilidad, se limitaron al periodo abril – mayo, desterrando otros tiempos, terminando con el concepto temporada y reduciéndonos a ser una plaza de feria, con todo lo bueno y lo mucho de malo que ello implica.

Cuando la fecha se llegue, en la siguiente entrada sobre este asunto, veremos en qué culminó la propuesta de Guillermo González Muñoz hace cuatro décadas.

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