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domingo, 15 de marzo de 2026

14 de marzo de 1965: Manolo Espinosa Armillita se presenta como novillero en Barcelona

Manolo Espinosa, el hijo mayor del maestro Armillita se había presentado como novillero en Lima el 24 de mayo de 1964, alternando con Jesús Solórzano y el peruano Paco Céspedes en la lidia de novillos de Chuquizongo. Recién había terminado sus estudios de arquitectura en la capital mexicana, condición al parecer impuesta, para que pudiera dedicarse al toreo. Después de esa y una segunda presentación en la Plaza de Acho, se presentó en Bogotá y de allí regresó a México para actuar en diversas plazas de nuestra geografía, entre las que se cuentan las de Mérida, San Luis Río Colorado y muy señaladamente la de Aguascalientes, en donde el 16 de agosto de ese calendario, escribió, junto con los hijos de Calesero y de El Rey del Temple, una de las páginas brillantes de la historia de la Plaza de Toros San Marcos, pronta a celebrar su 130 aniversario.

Para el calendario de 1965, Manolo Espinosa marchó a España, donde, apoderado por José Ignacio Sánchez Mejías, realizaría una campaña novilleril que le permitiera recibir la alternativa en ese mismo calendario. Su presencia en aquellas plazas no iba a estar exenta de las remembranzas. En el número de El Ruedo fechado el 23 de febrero de ese 1965, un joven Vicente Zabala Portolés le realizó una extensa entrevista, cuya entrada es la siguiente:

Tiempos gloriosos para la historia del toreo. Transcurren los años finales del veinte, entrando casi en el treinta. Los españoles viven una época brillante de la fiesta de los toros, en que anduvieron en competencia más de una docena de figuras. Allí estaba el poderío de Ortega, la alegría de Manolo Bienvenida, la difícil facilidad de Marcial, el capote de Curro Puya. Y los mejicanos: Garza, El Soldado, Chucho Solórzano, Ortiz, ¡Armillita! Hemos dicho Armillita, «el Joselito mejicano», como le llamaban los de su época. Torero largo, dominador, fácil, completo. Los españoles recuerdan a Fermín Espinosa. Los mejicanos le añoran. Es parecido. Pero no es igual. Los aztecas dirán: «Si hubiera ahora mismo un Armillita...» Y lo van a tener. El hijo de Fermín está en España. Viene a hacer su temporada española. Se trata de un muchacho correcto, con aspecto de hombre todavía en el preuniversitario, aunque ya sea todo un arquitecto...

De ese inicio se advierte una cuestión, que, en la generación torera de Manolo Espinosa, también venían empujando varios hijos de figuras del toreo de las edades de oro y de plata de México y España, lo que prometía, al menos en los nombres, una renovación con nombres de otras épocas. 

El anuncio de su presentación

La temporada en Barcelona había iniciado el domingo 21 de febrero de ese año, y el miércoles 24 siguiente, falleció don Pedro Balañá Espinós, propietario de las plazas de toros de Barcelona y empresario de ellas, en especial de la Monumental. Por sus exequias y el luto que se le guardó, el desarrollo de la temporada se interrumpió y se programó su reanudación para el domingo 14 de marzo siguiente, con una novillada en la que se lidiaría un encierro de don Carlos Urquijo de Federico para el malagueño Andrés Jiménez El Monaguillo, el salmantino Paco Pallarés y el debutante mexicano Manolo Espinosa Armillita, quien era uno de los atractivos del cartel, según se puede deducir de esta gacetilla aparecida en el diario barcelonés El Noticiero Universal de la víspera del festejo:

Grandes atractivos ofrece la novillada que se celebrará mañana en la Monumental y en la que hará su presentación el novillero mejicano, Manuel Espinosa “Armillita”, hijo de que fue famoso matador de toros, Fermín Espinosa... Completan el cartel, otros dos novilleros, sobradamente conocidos del público barcelonés, como son “El Monaguillo” y Paco Pallarés... Se lidiarán reses de la acreditada ganadería de don Carlos Urquijo de Federico y esta extraordinaria novillada comenzará a las cinco menos cuarto en punto de la tarde.

Tanto El Monaguillo, que se presentaba en el ciclo, como Paco Pallarés, que reaparecía después de su éxito en el festejo inaugural, fueron de los que encabezaron el escalafón novilleril el calendario anterior y eran buenos conocidos de la afición de Barcelona, pero la novedad, el atractivo reclamo para llevar a la gente a la plaza, era precisamente el hijo de Armillita, un torero que en su día, escribió allí importantes páginas de su historia personal y también de las de la del coso.

La segunda novillada de 1965 en Barcelona

El festejo tuvo algunos matices singulares, porque se reflejó en su celebración la desaparición de quien por alrededor de cuatro décadas había sido el responsable de organizar las cosas en esa plaza. Escribió Rafael Manzano en su crónica de la Hoja del Lunes de Barcelona, aparecida al día siguiente del festejo:

Ayer, el despejo, al reemprenderse la temporada taurina barcelonesa, tuvo una honda emoción. Salieron las cuadrillas descubiertas y con un lazo negro, en recuerdo del inolvidable empresario don Pedro Balañá Espinós. Cuando, los bien repletos graderíos le consagraban un minuto de silencio, yo pensaba en muchas cosas. Por ejemplo, que don Pedro Balañá había iniciado su carrera de empresario taurino el 13 de febrero de 1927, con reses de la divisa de Murube; su hijo la continuaba el domingo con un encierro de don Carlos Urquijo de Federico, es decir, también de Murube. En el ruedo, espigado y moreno, vestido de verde botella y oro viejo, estaba Manuel Espinosa Acuña, hijo de «Armillita chico», que pisaba por vez primera un ruedo en España. También su padre salió por vez primera a un coso español en la Monumental de Barcelona, el 25 de mayo de 1928. He aquí que, en la familia taurina se suceden «constantes históricas» y eso tan difícil que se llama «continuidad de las generaciones»...

Pareciera que nada nuevo hay bajo el sol, pero la realidad es que todo en esta fiesta se renueva, los hombres, los toros y las aficiones. También la forma de apreciar lo que en los ruedos sucede. Por eso la fiesta ha subsistido, y seguirá subsistiendo.

La labor de Manolo Espinosa

La tarde de Manolo Armillita no resultó en un triunfo resonante. Se mostró, sí, como un torero enterado y con oficio. En primer lugar, cito lo que escribió acerca de su labor Fernando Gudiel Fillat, firmando como FEGUFI en el Diario de Barcelona del 16 de marzo de ese 1965:

Este joven novillero mejicano ha llegado a España no muy cuajado y aunque dejó vislumbrar buenas maneras, como no está acostumbrado a lidiar ganado español, con más casta y temperamento que el de su país, no obtuvo el señalado triunfo que de él esperábamos... No estuvo el muchacho mal, ni muchísimo menos. Torea de capa y muleta con buen temple y cuando se aclimate al genio, bravura y casta de nuestros novillos lucirá más su buen arte... Al sexto lo fijó con unos lances buenos e hizo un magnífico quite por gaoneras. Rafaelillo y Pablo Celis le prendieron dos formidables pares de banderillas, que se ovacionaron en grande y muy merecidamente... Brindó Armillita a su apoderado, don José Ignacio Sánchez Mejías y empezó a torear por naturales de muy buen son, sufriendo una aparatosa cogida de la que salió indemne por milagro. Acabó con el bicho de una estocada atravesada y un descabello al tercer intento... Se le despidió con palmas...

Regreso a la crónica de Rafael Manzano ya citada, quien, en la parte conducente, expresó:

Ayer, Manuel Espinosa, no sólo tuvo que luchar con las reses de Urquijo, encastadas y menos «dulces» que las hispanoamericanas, sino con algo más fuerte: con el recuerdo. Se pensaba en su padre, cuando recibió a su primero con dos valerosos faroles de hinojos. El muchacho ha salido con dignidad de la prueba; es muy duro luchar contra el fantasma de la nostalgia... A su primero, le hizo una faena muleteril con sabor, tirando muy bien de la res, ahondando cada pase, templando la embestida de su enemigo. Se le aplaudió y sonó la charanga. Aun se alegró con pases de costadillo y afarolados. Mató de media, sin cuadrar a su enemigo, con una salida indiscreta y acertó al tercer golpe de verduguillo. Se le aplaudió. Llevando el alias de «Armillita» debería practicar más con las banderillas. Por aquello del recuerdo...

Y concluyo la revista de medios con lo que publicó quien firmó como A.E. en El Noticiero Universal, al día siguiente de la novillada:

Al debutante Manuel Espinosa «Armillita» se le vio poco puesto aún, pero demostró innegable voluntad… Saludó a su primer bicho con dos faroles de rodillas poco logrados. El bicho derribó en la primera vara y llegaría al último tercio con franca, ideal embestida. Y «Armillita», que había prendido dos pares de banderillas vulgares, muleteó en redondo y al natural sólo discretamente, adornándose en unas trincherillas y un pase afarolado. Después de un buen pinchazo recetó una estocada atravesada, para descabellar al tercer golpe. Escuchó palmas. Lo mejor de su actuación fue el quite por gaoneras al sexto de la corrida, en las que el «manito» se apretó lo suyo. El bicho tomó una pica empujando mucho y se cambió el tercio a petición del mejicano. En el segundo sentaron cátedra los banderilleros Pablo de Celis y «Rafaelillo» que tuvieron que corresponder, montera en mano, a la gran ovación del concurso. «Armillita» inició su faena con unos naturales discretos. Poco después fue alcanzado por el novillo, sin más consecuencias que un rasgón en la taleguilla. El resto del trasteo careció de color y se remató de una estocada atravesada y descabello al segundo golpe...

Como pueden ustedes leer, hay opiniones para todos los gustos. En lo particular, me quedo con dos cuestiones: en el hecho de que por la fecha en la que llegó Armillita a Madrid y la de su presentación en Barcelona, poco tiempo tuvo para prepararse en el campo y también, que el tener un apellido ilustre es una exigencia añadida en cualquier profesión.

Para la estadística: el amigo José Luis Cantos Torres, en su exhaustivo estudio sobre la plaza Monumental de Barcelona nos deja saber que los nombres de los novillos que enfrentó Manolo Espinosa en su presentación por su orden fueron Altisol, de 376 kilos de peso y Saltarín, de 382 kilos en la romana.

El resto del festejo

El Monaguillo salió triunfador de la tarde, pues terminó cortándole una oreja al cuarto de la tarde, nombrado Sozaleño, al que se le dio la vuelta al ruedo y Paco Pallarés se vio imposibilitado de refrendar el éxito obtenido en su presentación, por sus reiterados fallos con el estoque.

La campaña de Manolo Armillita

La temporada novilleril de 1965 en España llevaba en sus carteles nombres que después tuvieron el carácter de ilustres: José Fuentes, Palomo Linares o Paquirri eran de los que encabezaban el escalafón, junto con otros toreros que destacaron como Gregorio Tébar El Inclusero o José Manuel Inchausti Tinín. Entre esos nombres, Manolo Espinosa torearía 20 festejos entre España y Francia y sería de los nuestros el que más sumaría, seguido de Finito, Jesús Solórzano, El Silverio, Mario de la Borbolla y Juan de Dios Salazar, que fueron los mexicanos que actuaron por aquellas plazas.

Cerró su temporada en Toulouse, el 3 de octubre de ese 1965, para regresar de inmediato a México, donde recibiría la alternativa el 20 de noviembre siguiente en San Luis Potosí, de manos de Joselito Huerta y con el testimonio de Raúl García.

Se despidió de los ruedos el 23 de febrero de 1992 en la Plaza México

domingo, 21 de septiembre de 2025

20 de septiembre de 1953: Luis Solano recibe la alternativa en Barcelona

Enrique Martín Arranz, cuando participó en la dirección de la Escuela Taurina de Madrid hizo poner en uno de los muros más visibles de ese lugar un cartel con la leyenda: Ser torero es difícil; figura del toreo, casi un milagro. Esa expresión es el reflejo de la historia de muchos que aspiraron a ser toreros en su día y quizás sea el caso de Luis Solano, el torero que me ocupa el día de hoy.

Iniciar una carrera en los ruedos cuando surgen fenómenos que acaparan el interés de la afición, y evitan que las posibilidades de quienes avanzan a un paso diferente o les falta el carisma para atraer la atención de las masas que están absortas por el hacer de unos cuantos delante de los toros. Así parece haberle sucedido a Luis Solano, quien llega a la Plaza México en la temporada novilleril de 1946, aquella en la que surgen con fuerza tres novilleros que marcarían el inicio del cambio del rumbo de la fiesta en México: Pepe Luis Vázquez, Fernando López El Torero de Canela y José Rodríguez Joselillo.

Le tocaría acompañarlos todavía al calendario siguiente, y aunque solamente el primero de los nombrados llegaría a ejercer con extensión como matador de toros, porque al Torero de Canela y a Joselillo las astas de los toros los frenaron en seco, el torero de Jalisco sería testigo de la irrupción en los redondeles de la siguiente etapa de fenómenos cuando el 9 de noviembre de 1947, un entonces oscuro sobresaliente, llamado Manuel Capetillo, se lleva la tarde en un mano a mano que Luis Solano toreaba en El Progreso con Fernando López y al domingo siguiente, en el mismo coso del Hospicio, el propio Capetillo volvería a triunfar delante de Solano y de Santiago Vega.

Faltaban unos meses para que aparecieran en el firmamento Rafael Rodríguez y Jesús Córdoba, quienes, unidos con Capetillo y Paco Ortiz, formaron la etapa de los Tres Mosqueteros del toreo mexicano, en una temporada novilleril, la de 1948, recordada como la más exitosa y fructífera que haya conocido la Plaza México en su historia. Después llegaron otros hombres con aire de novedad como El Ranchero Aguilar, Alfredo Leal, Juan Silveti o Humberto Moro, que comenzaron a dejar sin oportunidades a Solano, a pesar de que, como le viera don Paco Madrazo, tuviera buen corte y estupendas maneras de torero.

Eso le lleva a recibir una alternativa en León, Guanajuato, el 21 de enero de 1951, de manos de Luis Castro El Soldado, llevando como testigo a Luis Briones, con toros de Atenco, festejo en el que estuvo apenas discreto. 

La alternativa española de 1953

Con esos mimbres, Luis Solano marcha a España en 1953 para intentar, supongo, confirmar su alternativa de dos años antes. En los escalafones de ese año y del anterior, no tiene actuación alguna registrada en plazas europeas, de allí mi suposición, y la transmito, porque en una de las crónicas que encontré del festejo que hoy me ocupa, Ventura Bagués Don Ventura, en esos días cronista de El Ruedo y de la Hoja del Lunes de Barcelona, donde hace esta temeraria afirmación:

Vistió por primera vez el traje de luces en Ciudad Juárez; hizo su presentación en la capital de su país en 1946, y tomó una alternativa, de manos del «Soldado» en León de los Aldamas el 21 de enero de 1951... Por ser inválida tal alternativa en los ruedos españoles, hubo de aceptar la que ayer le confirió Cayetano Ordóñez...

El famoso cronista e historiador se muestra renuente a aceptar y reconocer un hecho - hoy en día todavía los hay - que ya estaba superado. La cláusula tercera del convenio firmado en febrero de 1951 para reanudar las relaciones taurinas España – México estableció: Las clasificaciones hechas en México y en España de los matadores de toros se respetarán mutuamente por las Asociaciones de Toreros de ambos países. Así entonces, eran válidas las alternativas reconocidas por la entonces Unión Mexicana de Matadores de Toros y Novillos, por ser la facultada para registrar y clasificar a los matadores de toros mexicanos, mismos que, eran aquellos que habían recibido la alternativa en cualquier lugar de la República Mexicana o del extranjero.

En esas condiciones, la alternativa de Curro Ortega, del 10 de diciembre de 1950 en Acapulco, fue reconocida en España cuando se presentó allá el 14 de septiembre de 1952, precisamente en Barcelona, como testigo de la alternativa que Julio Aparicio le dio a otro torero mexicano: Rafael García. Y a este caso, se suman otros, como los de Guillermo Carvajal, Carmelo Torres o Manuel Jiménez Chicuelín. Consecuentemente, nada nuevo había bajo el sol, solamente el deseo de incordiar. Luis Solano no iba a recibir una alternativa allá porque la suya no valiera, sino porque la renunciaba, cosa muy distinta.

Luis Solano, 29 de junio de 1947, Plaza México
Foto: El Ruedo

La corrida del 20 de septiembre de 1953

La empresa Balañá anunció un cartel compuesto con un encierro de don Lisardo Sánchez, de Salamanca, que enfrentarían Cayetano Ordóñez hijo, Anselmo Liceaga y Luis Solano, quien recibiría la alternativa. Al final de cuentas, dos de los toros de la ganadería anunciada serían rechazados en el reconocimiento y serían sustituidos por otros de don José Matías Bernardos, también salmantinos, que saldrían en primero y tercer lugar.

La realidad es que esta tarde no es la que Luis Solano hubiera soñado. Lo que las crónicas relatan hacen que afirmar que salió del paso sea exagerado. Cuenta quien firmó como FEGUFI para el Diario de Barcelona fechado el 22 de septiembre siguiente, cuenta:

Como prólogo de las corridas de la Merced, lidiárónse el domingo en la Monumental, cuatro toros de don Lisardo Sánchez, de Bótoa, y dos, primero y tercero, de don José Matías Bernardos, de Salamanca. Se las entendieron con tales astados, de muchas arrobas y desarrolladas defensas, tres pundonorosos muchachos que a nada fruncen el ceño, se atreven con todo lo que vomita el portón de los chiqueros, y han de conformarse con su sino adverso, tan y mientras no puedan imponerse y exigir el torito cómodo y facilón. Apechugaron con el corridón Cayetano Ordóñez, primogénito del “Niño de la Palma”, Anselmo Liceaga y Luis Solano, diestro mejicano que se nos dio a conocer tomando la alternativa con la sana intención, sin duda, de regresar a su Patria convertido en todo un matador de toros... Mas como el hábito no hace al monje y, con o sin doctorado no es por hoy Luis Solano más que un novillero adocenado, poco provecho ha de reportarle allá y acá, su flamante alternativa si no se suelta y aprende lo que ignora, que no es grano de anís ni mucho menos...

El juicio es duro, pero es el más amable de los que encontré. Lo que sí refleja, es el desconocimiento total del escriba acerca de quien se doctoraba en la Monumental esa tarde.

Por su parte, Rafael López Chacón, en La Prensa, del día siguiente al de la corrida, hace las siguientes reflexiones:

En el toro de la cesión de trastos – “Limpiador”, negro, bragado, número 92 – el toricantano Luis Solano estuvo voluntarioso, aunque sabido es que la voluntad no basta y, a veces, el buen deseo encubre – descubre – inexperiencia, y algo que es peor, desconocimiento. Que es lo que “distinguió” esta... aventura de recibir la alternativa del neófito mejicano – neófito por partida doble –, puesto que no está en sazón para la investidura de matador de toros, ni basta alardear de valentía cuando la ignorancia es patente. Lástima que se preparen tan solemnes formalidades para su descrédito. No insinuó Solano en qué parar la atención para considerarle merecedor del doctorado en España. Si allá, en Méjico, lo alcanzaba, no sabríamos decir cómo, cuándo y por qué resulta desatino tomar alegre y frívolamente la alternativa en una plaza de primera categoría, como la Monumental de Barcelona. En fin, Solano habría hecho muy bien quedándose en un modesto lugar del escalafón de novilleros de su país...

También exhibe su desconocimiento del doctorante de esa tarde, pero he de decir en abono de ambos cronistas, que les asiste la razón en el sentido de que las corridas bien servidas salen al ruedo fuera de las fechas de relumbrón, cuando los toreros que encabezan el escalafón no pasan por las plazas en las que se lidian.

El triunfador de la tarde

Curiosamente, el triunfador de la tarde fue un banderillero de la cuadrilla de Luis Solano, el segundo de su cuadrilla, Joaquín Piquer, quien fue fuertemente ovacionado, escuchó música y saludó desde el tercio tras parear al descarado sexto de la corrida. Escribe el citado López Chacón:

No concluyo este amago de comentario sin señalar la atronadora ovación que el público hizo a Piquer al banderillear magistralmente al último. Baste decir que con anuencia del matador tuvo que destocarse y saludar montera en mano. En tanto, la charanga dejábase oír apenas en medio de las aclamaciones al formidable peón y genial banderillero...

Agregaría nada más que Cayetano Ordóñez estuvo lucido con su primero y aseado con el cuarto y que Anselmo Liceaga pasó de puntitas.

El devenir de Luis Solano

Luis Solano toreó su última tarde vestido de luces en Arcelia, Guerrero, el año de 1961. Fue un festejo mixto en el que alternó con el novillero Luis Espinosa. Esa tarde se lidiaron cuatro toros anunciados a su nombre.

En la obra de Heriberto Lanfranchi titulada Historia del Toro de Lidia Mexicano, se recoge que en 1985 adquirió parte de la ganadería de Acapangueo, misma que a su vez, fue la antigua michoacana de Cerro Prieto, de don Benjamín Mendoza.

En ese mismo año de 1985, Luis Solano adquiere los derechos del hierro y divisa que fuera de don Rafael Obregón Urtaza, cambiando el hierro y anunciando a su nombre, siendo dado de baja por la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL) en el año 2010.

Luis Solano falleció el 23 de noviembre de 1987.

domingo, 3 de agosto de 2025

3 de agosto de 1975: Marcos Ortega recibe la alternativa en Barcelona

Marcos Ortega nació en Morelia, Michoacán y se crio en la Ciudad de México, en la colonia La Joya, y de este último sitio se asentaba su origen en los programas de la gran plaza, en la que se presentó el 21 de mayo de 1972, cortando una oreja al sexto de la corrida, que tuvo que matar por herida de su alternante Joselito Herrera, llamado Presidente, de Santa Rosa de Lima. Ese ciclo del 72, actuaría en siete festejos más y pasaría el invierno en Sudamérica, actuando principalmente en plazas de Venezuela.

Al siguiente calendario volvería a la Plaza México, para presentarse en cinco festejos más cortando una oreja el día de su presentación, a Bicicleto de Santa Marta y teniendo resultados discretos el resto de sus participaciones.

Es en esas fechas que el apoderado español Rafael González Chabola, a quien seguramente conoció en la temporada que realizó al Sur del Ecuador, lo invita a ir a España y a intentar torear novilladas allá para recibir posteriormente la alternativa. Marcos Ortega hace suya la idea y no se le verá por nuestros ruedos sino hasta cerca del final del año de 1975.

Marcos Ortega en España 1974 – 75

Chabola le encuentra a su nuevo poderdante mexicano actividad casi desde el inicio del año. En esos días, en Arnedo, La Rioja, el Festival del Zapato de Oro, organizado por el Club Taurino Arnedano era un festejo informal que tenía finalidades de beneficencia. Para 1974, se programó en horario matinal con los rejoneadores Álvaro Domecq Romero y Manuel Vidrié, el matador de toros Andrés Hernando y Marcos Ortega como novillero, con cuatro novillos de Torrestrella. Los entonces presidente y secretario de dicho Club Taurino Arnedano, Santiago Gutiérrez Milla y Marino Gil de Muro, explicaban al redactor de la revista madrileña El Ruedo, en marzo de 1974, al anunciar el festival, lo siguiente:

El trofeo «Zapato de Oro», que tiene un gran valor intrínseco... está patrocinado por la prestigiosa industria zapatera de la importante ciudad riojana... Queremos que ese día sea de auténtica fiesta para Arnedo. La solemnidad se iniciará con una misa matinal celebrada en el ruedo de la plaza, seguida de un festival, cuyos beneficios, si los hay, se destinarán a la lucha contra el cáncer... También gestionamos que los actos sean presididos por una alta personalidad riojana...

El festival fue triunfal para todos los actuantes, pues Álvaro DomecqAndrés Hernando y Marcos Ortega se alzaron con dos orejas cada uno, en tanto que Manuel Vidrié cortó las dos orejas y el rabo del novillo que le tocó en suerte.

Para el siguiente calendario, ese festival se convertiría en una de las ferias de novilladas más importantes del llamado planeta de los toros, vigente hasta la fecha.

Ese triunfo le abriría a Marcos Ortega las puertas de plazas como Jumilla, Logroño, Vitoria, Calasparra, Algemesí o Azpeitia en España y las francesas de Born de Parentis, Ceret, Saint Cyprien, Saint Sever y Aire sur Adour, sumando en ese calendario 31 novilladas cortando 58 orejas, 9 rabos, y sumando 14 salidas en hombros.

El año siguiente lo planteó para acercarse a Madrid y se anunció en varias ocasiones en San Sebastián de los Reyes, logrando llamar la atención de los veedores de la casa Balañá, quienes lo llevaron a Barcelona, donde toreó seis tardes, cuatro novilladas y dos corridas mixtas. De las novilladas, en tres formó cartel con el salmantino Pepín Peña y el alicantino Luis Francisco Esplá. También se presentó en la plaza mallorquina de Inca y en el coliseo francés de Arles. Cerró su etapa de novillero ese año con 18 festejos toreados. 

En este punto creo importante resaltar que en las plazas de Balañá, a partir de su tercera actuación, la del 1º de junio, se le colocó un remoquete que tres décadas antes Ricardo García K - Hito había acuñado para describir el arrollador paso de Carlos Arruza por los ruedos hispanos. Así entonces, los publicistas de Barcelona, Palma y otras plazas anunciaban a Marcos Ortega como El ciclón mexicano.

El anuncio de la alternativa

La empresa de don Pedro Balañá Espinos le ofreció la alternativa a Marcos Ortega y con ella, cinco corridas de toros adicionales, cuatro en Barcelona y otra en Palma de Mallorca. Se planteó inicialmente que ese festejo se diera a finales de julio, pero algunos ajustes de calendario motivaron un cambio de fecha, según se hizo saber en el semanario El Ruedo fechado el día 22 de julio de 1975:

Debido a un ajuste de última hora en los carteles de la Ciudad Condal, la alternativa del mejicano Marcos Ortega, prevista en un principio para el 31 de julio, tendrá lugar el domingo 3 de agosto. Será padrino de la ceremonia el madrileño Ángel Teruel, y testigo el diestro albaceteño Dámaso González. Queda pendiente tan solo la divisa de los toros a lidiar ese día en la Monumental de Barcelona...

Así pues, quedó ya firme la fecha del doctorado del torero mexicano, estando solamente pendiente la procedencia del ganado que completaría el cartel.+

La tarde de la alternativa, tarde de efemérides

Arreglado ya el cartel de toreros y definida la fecha, se definió que los toros serían de Juan Mari Pérez Tabernero, de Salamanca - actual Montalvo - los que enfrentaría la terna ese domingo de hace 50 años. La actuación de Marcos Ortega esa tarde tuvo diversos matices, cortando la oreja al segundo de su lote. La crónica de Rafael Manzano, en la Hoja del Lunes aparecida al día siguiente del festejo, refiere:

...Recibió los trastos de mano de Ángel Teruel... Inició su faena con un pase sentado en el estribo. A nuestro juicio equivocó su trabajo, ya que se empeñó en realizar una labor vibrante y cálida con un toro que se había desinflado en las varas y aparecía derrengado de los cuartos traseros. Mató mal, alargando el brazo, de tres pinchazos y una honda. Se le aplaudió con afecto. Digamos para la historia que el toro de la alternativa se llamaba «Calamar» y que el maestro vestía de azul y oro... Al que cerró plaza, Marcos Ortega lo veroniqueó con arte. Y se llevó al bicho al castigo por chicuelinas corraleras. Llegó la res con cierto son al último tercio. El azteca comenzó su faena con tres pases, ambas rodillas en la arena. Y siguió sobre la mano derecha con un toreo vistoso, aunque falto de temple. Entró a herir en su rectitud, agarrando una gran estocada que fulminó a su enemigo. Flamearon los pañuelos y le concedieron una oreja. Marcos Ortega banderilleó a sus dos toros, con su acostumbrada brillantez y eficacia...

Como dato adicional, agregaré que Manzano abre su relato recordando que el festejo se celebró en el 483 aniversario del inicio de la primera expedición de Cristóbal Colón.

Otra versión de los hechos es la signada por Juan de Salamanca en el Diario de Barcelona fechado el 5 de agosto siguiente:

Teruel, como padrino y en presencia de González, entregó al mejicano los trastos de matar, – no sin su discursito de circunstancias –. «Calamar» llegó con escasa fuerza al último tercio, y «el ciclón mejicano» perdió intensidad y no precisamente por su culpa, si no por la de su enemigo. Y entre los deseos justificados de agradar con pases de distintas marcas, al son de la música – el pasodoble dedicado a Domingo Ortega – trató de rematar su labor, pero los dioses le negaron el éxito, ya que estuvo desafortunado con el estoque. Solamente y al retirarse al callejón escuchó palmas de cortesía. Más «el ciclón mejicano» resurgió levemente en el último de la tarde. Brindó la faena a su padre, desplazado desde Méjico para tan propicia ocasión, y con «Banquero» realizó un trasteo muy meritorio con derroche de valor y en algunos instantes con claros atisbos de arte. Al cobrar una buena estocada cortó la oreja. Ilusiones cumplidas en un día histórico para su carrera taurina...

De Salamanca hace mención al entradón que produjo el cartel anunciado y respecto de la fecha, refiere que, por ser día de lidia de toros, no debe olvidarse que es día de santa Lidia de Tiatira

Por su parte, Julio Ichaso, en La Vanguardia, es más pragmático, va directamente a los hechos ocurridos, sin hacer referencias históricas de tipo alguno a lo sucedido y refiere:

Primero, número 35, «Calamar». El mejicano se arrodilla para recibir al toro de su doctorado y sufre una tremenda colada. No se aflige y ya en pie torea con los pies juntos sacando Unos lucidos lances. Pone banderillas el mejicano y es aplaudido. Con la muleta apenas puede aprovechar la escasa fuerza de su enemigo, pero, con todo, la voluntad de Ortega permite al público que veamos buenas maneras y, sobre todo. valor y ganas de triunfo. Acaba en la cuarta entrada y es aplaudido... Sexto, número 53, «Banquero». Un precioso ejemplar al que Ortega saluda con garbosas verónicas. Con un picotazo hondo pide el mejicano el cambio y de nuevo vuelve a sonar la música en su trabajo muleteril iniciado de hinojos. Toree Ortega con lentitud y saca a relucir bastante temple en sus naturales que quizá carecen de remate. Sin embargo, el público reconoce la extraordinaria voluntad del novel doctor, lo ovacione. Y cuando acaba de una entera, solicita y obtiene de la presidencia una oreja como premio a este matador mejicano que va a actuar en tres ocasiones consecutivas a nuestra Monumental...

Así fue como vio la principal prensa barcelonesa a Marcos Ortega la tarde de su alternativa, en la que, cada uno de los escribas tuvo sus motivos para conmemorar determinadas efemérides o santificar las fiestas.

Lo que vendría enseguida 

La línea final que escribió el cronista de La Vanguardia habla de que actuaría en tres tardes consecutivas en la Monumental. Y es que casi al salir de la plaza, ya estaba anunciado para el siguiente jueves, para alternar con César Morales y Paco Alcalde en la lidia de toros del Conde de Mayalde y el domingo 10 de agosto, acartelado con el rejoneador Álvaro Domecq Romero, Rafael Torres y Paco Bautista, para lidiar toros de Salvador Guardiola.

Y es que efectivamente, don Pedro Balañá le cumplía lo ofrecido al firmarle la alternativa. Y todavía volvería allí el 31 de agosto con Paquirri y Pepín Peña. Seguiría después en Palma de Mallorca, Oviedo, Ayamonte, Gerona y Figueras.

Y seguramente el incombustible Chabola le buscaba acomodo en las ferias del final de calendario, como Zaragoza, Jaén y alguna otra de tronío, con la finalidad de traerlo de regreso a México con su cartel bien cimentado.

La suspensión del convenio

Para el último día de septiembre del 75, Marcos Ortega sumaba ya 10 corridas toreadas en ruedos hispanos y apuntaba a sumar varias fechas más. Pero en vísperas de esa fecha, acontecimientos políticos generados entre el gobierno de México y el de España, motivaron la suspensión prácticamente de todo contacto entre ambos países y por consecuencia, la fiesta no iba a ser excepción. Señala una nota aparecida en El Ruedo del 7 de octubre de ese año:

El Convenio Taurino Hispano – Mejicano ha sido suspendido de manera provisional, ante la actitud mostrada por el Gobierno mejicano hacia España, en relación con los últimos acontecimientos de la política española. Este acuerdo fue tomado el viernes día 3 por la Junta Nacional Sindical Taurina... La Junta Nacional Sindical Taurina... ha examinado la situación que los recientes acontecimientos y la actitud del presidente de Méjico hacia España han planteado hacia el Convenio Taurino Hispano - Mejicano y las actuaciones previstas de toreros mejicanos en plazas españolas y viceversa. Por unanimidad, se acordó suspender el Convenio con Méjico, hasta en tanto no se modifiquen las circunstancias actuales...

Así pues, la temporada que tenía todavía por delante un mes, terminó para los toreros nuestros que hacían campaña por aquellas tierras. Una información contigua señalaba que un par de días antes, Eloy Cavazos y Arturo Ruiz Loredo ya habían emprendido el viaje de regreso y que en los días siguientes lo harían Manolo Arruza, el personaje de estas líneas y el novillero José Alfredo Betancourt El Chaval.

Marcos Ortega reaparecería en la Plaza México el 28 de diciembre de ese mismo año 75 para confirmar su alternativa barcelonesa, de manos de Curro Rivera y atestiguando Manolo Arruza, cediéndosele el toro Silao de San Miguel de Mimiahuápam.

Un remate estadístico

Marcos Ortega es el décimo noveno torero mexicano que recibe la alternativa en una plaza de Barcelona; el decimosexto en la Plaza Monumental; y, el último en obtenerla allí al día de hoy. Agregaré que el último matador de toros mexicano en actuar en esa plaza, es Arturo Macías, quien se presentó allí el 15 de agosto de 2010 y el último novillero en hacerlo fue Sergio Flores, quien actuó en la Monumental el 19 de junio de 2011. 

Edito: En la misma fecha de esta entrada, a las 12:30 horas del tiempo del lugar de donde la publico, me avisa el amigo Guillermo Leal que el torero Marcos Ortega ha fallecido, justo medio siglo después de haber recibido la alternativa. Que encuentre el eterno descanso.

Aldeanos