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domingo, 5 de mayo de 2013

Tal día como hoy: 1996. El arrollador triunfo de José Luis Bote


Durante los años noventa era casi mandatorio que dentro de nuestra Feria de Abril se incluyera una corrida en la que, patrocinando una firma tabacalera, se presentara Eloy Cavazos, generalmente dando cierre a la serie de festejos. Era un tiempo en el que había decidido dosificar sus actuaciones, así que solamente se presentaba esa tarde en el año y garantizaba a la empresa organizadora y a sus patrocinadores, un lleno absoluto en los tendidos.

Otra característica que tenían esas corridas, era que Eloy Cavazos llevaba consigo en el cartel a algún diestro que, con pocos contratos, decía que quería ayudar – aunque la realidad es que esperaba que no le apretara – y además generalizó la costumbre de poner por delante a un rejoneador que abriera el festejo y así de esa manera, no tener él que lidiar el primer toro de la tarde. En esta oportunidad, Cavazos no venía con el numerito del caballito y el diestro ayudado era el madrileño José Luis Bote, quien después de sufrir serios percances en Madrid, intentaba relanzar su carrera en los ruedos. Completó la tercia Alejandro Silveti, para enfrentar toros de José Garfias.

En la fiesta las cosas tienden a producirse de una manera diferente a la que está proyectada. Quizás la inclusión de Bote en el cartel tenía la intención de ayudarle a empezar a recuperar el sitio perdido, pero nunca nadie se imaginó lo que sucedería ese 5 de mayo de 1996 y las consecuencias que traería. 

La crónica del festejo la escribió don Juan Esparza Rodríguez, encargado ya para esas fechas de la sección taurina de El Sol del Centro y en su día, narró lo que sigue:

José Luis Bote, 2 rabos en la corrida de clausura. José Luis Bote, 2 rabos al presentarse en Aguascalientes. En aquellos viejos tiempos cuando las corridas de la verbena abrileña eran ofrecidas al público en la hoy centenaria Plaza San Marcos, hubo toreros españoles que en la tarde de su presentación llegaron a triunfar ruidosamente, los viejos aficionados recordarán sin duda aquella tarde en la que Luis Miguel, en mano a mano con el aguascalentense Alfonso Ramírez “Calesero” los enloqueció, fue un 25 de abril de 1956, en que se jugó un encierro de Ramiro González... Si el lugar se le debe dar al triunfador de la última corrida del serial de la verbena abrileña, por delante debe ir la actuación del español José Luis Bote, quien con “Curtidor” prendió el entusiasmo al torear por verónicas, ya con la muleta, estatuarios, bien estuvo con la mano diestra en las cuatro tandas que armó, pero cada una de ellas rematadas con gallardía, con alta clase, sus muletazos de cabeza a rabo llevaban el sello de José Luis Bote y claro que también el muletazo de pecho; agregó cuatro ceñidas manoletinas y como dejó estocada mortal por necesidad, llegó el premio, ahora sí que mayor, mismo que mucha falta le hacía a la historia del serial del año 1996 y que Usía no lo pensó dos veces, para pronto despachar la orden de que a las manos del español fueran entregadas las orejas y el rabo... Salió “Remolón” y al atacar al de aúpa se despitorró desde la cepa, por lo que hubo necesidad de regresarlo y vino “Andariego”, un cárdeno de Arroyo Zarco con el que Bote nada ofreció con la capa, pero tras de doblones de mando, rompió el burel y el torero español armó su faena con la mano diestra, tandas cortitas, pero eso sí, gallardamente rematadas; por allí regaló una tanda de cuatro naturales buenos, mucho mejor el de pecho; la estocada y salieron como tapón de sidra las orejas y el rabo... Cabe señalar que a hombros, los capitalistas no nada más le dieron la vuelta a Bote, sino que en esa forma se lo llevaron por el pasillo que da hacia la puerta de salida...

José Luis Bote vistió en esta corrida el terno blanco y oro que llevaba la tarde del 17 de mayo de 1992 en Madrid, cuando un toro de Alonso Moreno de la Cova le causó una serie de lesiones que hicieron pensar su fin en los ruedos. El triunfo obtenido le abrió las puertas de las plazas de México y le facilitó el retorno a Las Ventas de Madrid, donde tuvo ocasión de demostrar que no estaba liquidado como torero.

El festejo de hoy: Ganado de Campo Real para Eulalio López Zotoluco, Sebastián Castella y Arturo Macías.

domingo, 25 de octubre de 2009

José Luis Bote en Aguascalientes

Atraído por la participación que tendría el torero madrileño José Luis Bote, en la sesión del pasado jueves en el Centro Taurino México España, en donde tenía algún tiempo de no aparecerme, fui a escuchar al hoy profesor de la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda de la capital española, que ahora hace una estancia docente en la Academia Taurina Municipal de Aguascalientes.

José Luis Bote tiene en su haber una marca interesante en la historia del toreo de esta Ciudad. Es el único torero que ha cortado cuatro orejas y dos rabos en en la Plaza Monumental en una misma tarde, la del 5 de mayo de 1996, en la que alternó con Eloy Cavazos y Alejandro Silveti. Ese día tuvo la fortuna de encontrarse con los toros Curtidor de José Garfias y Andariego de Arroyo Zarco, ante una gran entrada en ese festejo que cerró la feria abrileña de ese calendario.

Esa tarde utilizó el mismo vestido blanco y oro que llevaba la tarde del 17 de mayo de 1992, en Las Ventas, cuando un toro de Alonso Moreno de la Cova le causó entre otras lesiones, la fractura de dos vértebras y una serie de afectaciones medulares que hicieron temer incluso por su posibilidad de volver a caminar;

…llevaba el vestido para demostrarme que todavía podía torear y además, porque no tenía otro…


El triunfo de Aguascalientes tuvo amplia repercusión y le llevó de nuevo a actuar en Madrid, donde el 9 de mayo de 1999, cortó una oreja a un toro castaño de Ramón Sánchez Ybargüen.

La charla continuó sobre distintos tópicos, todos cercanos a la carrera del torero, marcada por los percances que le impidieron escalar la posición a la que parecía estar destinado y a su paso y actividad actual en la Escuela Marcial Lalanda.

Recordaba Bote que la antigua Escuela de Madrid comienza a funcionar a iniciativa de Enrique Martín Arranz y Manuel Martínez Molinero, sin subvenciones oficiales. Habló sobre la dureza de los medios aplicados para la formación en esos días y sobre la calidad de quienes se hacían cargo de imbuir el toreo en los aprendices, pues aparte de Martín Arranz y Molinero, recordó a Juan Antonio Alcoba Macareno, Joaquín Bernadó, Félix Saugar Pirri y Gregorio Sánchez.

La tarea técnica de esos instructores titulares se complementaba con presentaciones especiales de toreros como Ángel Luis Bienvenida, Rafael Ortega, Antoñete o Juan Posada y las sesiones de los viernes por la tarde impartidas por don Rafael Campos de España sobre temas culturales de la fiesta y el conocimiento que sobre el toro y sus orígenes les transmitía Joselito de la Cal.

Añoró esos días en los que él, Joselito y El Fundi eran discípulos en la escuela. Las cosas eran menos fáciles que hoy, en los que como parte del canon que se impone a la empresa que gestiona la Plaza de Las Ventas, se incluye una serie de prestaciones para la Escuela y sus alumnos.

...Ya los chicos no tienen que caminar 10 o 15 kilómetros para sentarse en las tapias de un tentadero y esperar la oportunidad de torear una vaca… echo de menos para estos muchachos aquella escuela en que estuve yo...


Sobre su relación con la afición, dijo:

…respeto muchísimo a los aficionados, desde el retiro, aprecio su opinión, porque son quienes nos llevan a nuestro sitio…


Alguno de los asistentes pidió su opinión sobre el Tendido 7 de la Plaza de Madrid y sobre ese particular manifestó:

...yo reconozco a los grandes aficionados que hay en el 7… creo que fui torero del 7 y de Madrid...



Acerca del toro mexicano y su comparación con el de España, el comentario que hizo es en el sentido de que en México el toro generalmente va de menos a más, con un son y un ritmo que para el que llega por primera vez a enfrentarlos, resulta difícil entender, pero una vez que se asume ese especial tempo, se pueden lograr grandes obras. Del toro español señaló que comienza a suceder allá lo mismo que aquí, en cuanto a la predominancia de un solo encaste, lo que visto desde el ángulo de su actual ocupación, resulta contraproducente, porque parte del aprendizaje del aspirante a torero, es el conocer la mayor diversidad posible, tratándose de los toros. Mencionó que afortunadamente se trabaja en recuperar algunos hierros históricos y se refirió expresamente al de los herederos de don Tomás Prieto de la Cal, que mantiene casi en pureza el encaste veragüeño.

En su participación solicitó el reconocimiento a la labor que en Aguascalientes desarrollan tanto la Academia Taurina Municipal, como la Escuela de las Artes y el Toreo. Consideró que en México está en un momento crucial gracias a su afición y agregó delante de su discípulo Luis Gerpe, alumno de intercambio de la Escuela madrileña:

…en el momento que Ustedes exijan a sus jóvenes, ellos crecerán… no los acomoden y llegarán más lejos…


Su visita concluyó recomendando a los asistentes el mantener su afición, pues es, según su juicio, lo que mantiene viva a la fiesta,

…sin una afición constante y exigente, esto no puede ir adelante…



EDITO: A propósito del comentario de Bastonito, revisé mis notas y cuando el torero dijo que se sentía torero del 7, agregó que se sentía también torero de Madrid. De esta manera salvo la omisión.
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