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domingo, 20 de septiembre de 2026

18 de septiembre de 1931. Carnicerito de México confirma su alternativa en Madrid

Carnicerito de México se había presentado como novillero en Guadalajara el primero de marzo de 1925, para después hacerlo el 31 de mayo siguiente en el Toreo de la Condesa. Posteriormente recibiría una alternativa en El Progreso de la capital tapatía el 6 de marzo de 1927 de manos de Luis Freg, lidiándose toros de El Carnicero. Renunciaría a ese doctorado, pues volvería a actuar como novillero en El Toreo en 1928 y sería uno de los triunfadores de la temporada en esa plaza el año de 1929, junto con Alberto Balderas, Esteban García, Carmelo Pérez y Jesús Solórzano, alternando con los tres últimos en la disputa de la Oreja de Plata, mismo que se llevó el último de los nombrados.

Marcha a España al año siguiente y se presenta en aquellos ruedos el 4 de mayo en la plaza de Tetuán de las Victorias, alternando con Miguel Morilla Atarfeño y Juan Martín Caro Chiquito de la Audiencia en la lidia de novillos de Antonio Llanos. Actuaría siete tardes consecutivas en esa plaza, para presentarse en Sevilla el 22 de junio siguiente, en Madrid el 3 de agosto, en Zaragoza el 21 de septiembre y en Barcelona el 26 de octubre. Sumó en esa campaña 29 novilladas.

Entre los novilleros mexicanos que hacían campaña española en ese calendario, destacaron además de Carnicerito, Julián Pastor, Jesús Solórzano, Alberto Balderas y Luciano Contreras.

La alternativa definitiva en Murcia

Los triunfos que conquistó en la novillería le consiguieron la alternativa, la que se programó para el domingo 13 de septiembre de 1931 en la plaza de La Condomina de Murcia. El cartel se formó con un encierro andaluz de Miura, el borojeño Domingo Ortega y el bilbaíno Jaime Noaín. Era, en el lenguaje mercadológico de estos tiempos, un cartel juvenil, porque los tres compartieron varios carteles en su etapa de novilleros.

El 28 de octubre del año anterior, Carnicerito y Luciano Contreras habían dado una gran tarde de toros en una novillada que torearon mano a mano en La Condomina, razón por la que el torero de Tepatitlán tenía buen ambiente entre la afición murciana. El primero de la tarde se llamó Cebolleto, un toro quedado ante el cual solamente pudo estar valiente. Refiere la crónica del ABC madrileño que pudo rehacerse ante el que cerró plaza y que de no fallar a espadas pudo cortar alguna oreja. Al final del festejo se llevaron en hombros a los tres diestros, aunque solamente el vizcaíno Noaín había cortado apéndices.

José González no dejó pasar mucho tiempo para confirmar su alternativa en la plaza de la Carretera de Aragón. Apenas cinco días después de doctorarse, en una corrida calificada de extraordinaria, se decidió a la ratificación y así, para el jueves 18 de septiembre de ese 1931, fue anunciado junto con Manolo Bienvenida como padrino, Domingo Ortega como testigo y toros toledanos de Celso Cruz del Castillo, de encaste Saltillo.

Cuando sale el toro y todo lo descompone

La corrida de don Celso Cruz del Castillo no cumplió con las expectativas que en ella se pusieron, de hecho, puso en entredicho el prestigio de su criador. Las crónicas en su conjunto, coinciden en el hecho de su mal comportamiento en el ruedo y de que fue la causante de que un cartel que provocò un lleno en la plaza, terminara siendo un festejo en el que reinó el aburrimiento, a pesar del esfuerzo desplegado por los toreros. Cuenta Cèsar Jalòn Clarito, en su crónica aparecida en el diario El Liberal, la misma noche del festejo: 

Los toros de D. Celso Cruz del Castillo, de Maqueda, según dicen los carteles – sin duda por error o por errata, pues es Malqueda el verdadero nombre de origen que le va al ganado –, hace años que se juegan con tan mal éxito de presentación como de bravura. Lo chico y lo flaco en ellos suele ser tan corriente como lo manso. De algunos de esos males salieron redimidos en la corrida extraordinaria de ayer. No eran chicos – por lo menos cuatro de ellos – ni estaban flacos. Habían crecido y engordado con la ayuda de Dios... y de la Empresa, que les dio de comer unos meses en sus prados. Pero quizá esta misma circunstancia contribuyó a que el capítulo de la mansedumbre rebasase el nivel acostumbrado, a que fuesen los toros todavía más mansos, por más grandes…

Refiere el autor de unas de las más celebres Memorias que conoce la historia del toreo, que la corrida que permitió a Carnicerito de México confirmar su alternativa en Madrid, ya había estado por la Plaza de la Carretera de Aragón, pero que tuvo que ir a los predios de La Muñoza a terminar de ponerse, porque no estaba en condiciones cuando originalmente fue programada.

Por su parte, Rafael Hernàndez y Ramìrez de Alda, firmando como Rafael en el diario madrileño La Libertad, en torno a esta misma circunstancia, reflexiona:

Salieron al ruedo seis toros de D. Celso Cruz del Castillo, uno de los cuales fue retirado por estar cojo, y sustituido por otro de don Luis Bernaldo de Quirós, todos ellos gordos, finos, bien encornados y de bonito tipo; pero todos, ¡ay!, lo mismo los de D. Celso que el de D. Luis, mansurrones, quedadotes, sin genio ni estilo alguno, propios para que en ellos se estrellasen todas las ilusiones y todos los buenos deseos de los lidiadores. Como ocurrió…

Además de lo que apuntó Clarito, el cronista de La Libertad relaciona el hecho de que uno de los toros de Cruz del Castillo - el tercero - fue devuelto a los corrales. La razón legal esgrimida fue una supuesta cojera, pero lo que refieren varias de las crónicas, la razón legítima, es que se exigía su vuelta a los corrales por su manifiesta mansedumbre. A saber.

La realidad es que, siendo el toro el eje de esta fiesta, lo que puedan hacer o dejar de hacer los toreros está sujeto al comportamiento que estos desplieguen en la arena. Entonces, esos fueron los mimbres que tuvo la terna hace 95 años por estas fechas.

La actuación de Carnicerito

Ya apuntaba en líneas anteriores que la tarde fue cuesta arriba. Pero el diestro jalisciense no era de los que se detuvieran ante los obstáculos, por escarpados que parecieran. Ya había dejado por sentada esa arista de su personalidad torera durante su paso por las filas de la novillería, como lo advierte Federico M. Alcázar en su crónica publicada en El Imparcial al día siguiente de la corrida:

Carnicerito de Méjico no es una novedad. Tampoco un improvisado. Ha hecho la carrera paso a paso, derrochando bastante más valor que el que tienen estos fenómenos caniculares. Llega a la alternativa en sazón. Podrá o no tener una tarde brillante, pues eso depende en gran parte del ganado; pero lo que sí podemos afirmar rotundamente es que, con éxito o sin él, no saldrá de la plaza fracasado. Conoce el toreo con buenas maneras y, sobre todo, tiene valor para arrimarse. Esperemos el resultado... No me gusta este primer toro. De salida echa la cara al suelo, escarba y empieza a probar. Mal síntoma. Carnicerito le busca y tantea en varios terrenos, por fin logra dar tres verónicas paradas y ceñidas. Pero el de Cruz del Castillo se va. Sale suelto en el primer puyazo y continúa tardo y reservón... El nuevo matador de toros coge las banderillas por complacer al respetable, pues el toro no está para lucimientos. Cuartea un par bueno y repite con uno en tablas valentísimo. Se aplauden... Carnicerito encuentra al manso como salió del chiquero: con la cara por el suelo y sin embestir. Empieza con cuatro pases por bajo, en los que para, aguanta y se dobla valientemente... Como no es posible el lucimiento se decide a matar y señala un buen pinchazo; repite con otro de idéntica factura y descabella. Palmas y pitos al toro en el arrastre...

Dejó constancia Carnicerito de que, si bien el valor era su divisa, tenía el oficio bien aprendido y podía con los toros que le salieran. La cuestión del lucimiento ya es una externalidad, a veces posible, a veces no.

Por su parte, el ya citado Rafael, resume una tarde que entre líneas, advierte como un error de la administración del torero, según podemos leer:

Carnicerito de Méjico tomó la alternativa en las peores condiciones que pudieron ofrecérsele. En una corrida en que el fracaso era inevitable para cualquiera que no fuera un lidiador muy hábil y un torero muy completo, tuvo el buen gusto de no recurrir a esas temeridades novilleriles que le hubieran llevado a la enfermería sin que por eso se pudiera decir que habla estado bien. Su voluntad la demostró cogiendo las banderillas en el primer toro y jugándose la piel para clavarle dos pares y medio en los terrenos de dentro, donde lo que se contrasta es más el valor que el dominio de la suerte... En sus dos toros estuvo cerca y, en resumen, se puede decir de él que despachó los dos toros sin mengua para su decoro profesional y sin que el público, que se dio cuenta de la clase de enemigos que tenía, subrayara con protestas su labor. Puede decirse que el nuevo doctor quedó pendiente de otro examen para calificarle oportunamente...

Poco se puede agregar al análisis de Hernández y Ramírez de Alda, salvo tener en cuenta la consideración que hace acerca de la incomprensión de la concurrencia al esfuerzo del torero por agradar.

Por su parte, Gregorio Corrochano, en su tribuna del ABC madrileño, resume lo sucedido de la siguiente manera:

Poco tiene que contar la corrida de ayer. Si no se hubiera celebrado hubiera ganado – ganar por no perder – el crédito de una divisa, el de algún torero y el de algún negociador que recurriera al crédito para satisfacer una afición. Porque la corrida fue así... Lidiáronse toros de D. Celso Cruz del Castillo, que no pudieron jugarse en junio por falta de trapío, engordados en los prados de la empresa. Si alguna bravura tenía, el pienso se la quitó... Carnicerito de México eligió mala tarde para refrendar su alternativa. Buscó la emoción en banderillas, y, a decir verdad, la encontró. No banderilleó bien, pero la emoción estaba lograda. Muleteó con muchos toreros alrededor, muchos. Le estorbaron todo lo que pudieron. ¿No se dan cuenta los toreros de lo que estorban en tropel? Se van acercando, acercando, como si no vieran bien desde más atrás y quisieran verlo de cerca. Con esto, el toro se descompone más; el torero no sabe por qué hace aquello el toro y el peligro que se quiere evitar se aumenta, y el deslucimiento es el dueño del ruedo...

Una apreciación adicional la de don Gregorio encontramos aquí, en el sentido de la lidia defectuosa por parte de las cuadrillas. En fin, que las cosas no se dieron, al parecer, en ningún sentido para encaminarse por un sendero de triunfos.

El resto de la corrida

Manolo Bienvenida fue el mejor librado de la terna, cuando le realizó una gran faena al segundo de la tarde Arrojador, tras de la que dio una muy aclamada vuelta al ruedo, después de una insistente petición de oreja que no fue atendida. Por su parte, Domingo Ortega tuvo una tarde para el olvido, le tocó despachar al tercero bis, de Bernaldo de Quirós y al quinto, de la ganadería titular, siendo abroncado en ambos y al retirarse de la plaza, cuenta Corinto y Oro:

El diestro Ortega, al salir de la plaza, fue objeto de ruidosas protestas, y tuvo que protegerlo la autoridad contra las agresiones del público…

El toro de la confirmación de Carnicerito de México se llamó Estudiante, fue negro, bragado y veleto de encornadura.

domingo, 13 de septiembre de 2026

5 de septiembre de 1964: Antonio Bienvenida realiza la mejor faena de su historia

Ya casi en el cierre de la temporada de 1964, toreros como Antonio Bienvenida, Victoriano Valencia, Joaquín Bernadó, Gregorio Sánchez o César Girón – citados todos en el orden que ocupaban en el escalafón – no sumaban siquiera la veintena de festejos toreados. La cima de la estadística estaba ocupada por los diestros de la generación siguiente, y los que llegaron a partir del final de la década de los cincuenta, a revolucionar el estado de cosas en el planeta de los toros.

Así, las ferias más importantes ya eran el territorio en el que esas nuevas figuras tenían un sitio debidamente ganado, en tanto que los diestros de etapas anteriores de la historia, podían ser prescindidos sin que la afición resintiera, de pronto, su ausencia de los carteles. Ello no significaba que delante de los toros, no tuvieran cosas que decir, pero la novedad siempre resulta ser más atractiva en las taquillas.

No obstante, siempre quedan empresarios que entienden el valor de los toreros clásicos, que tienen arraigo entre la afición, como Domingo Dominguín en Carabanchel o Eduardo San Nicolás en San Sebastián de los Reyes, en La Tercera, donde transformó una feria de novilladas en una postinera feria septembrina, en la que para ese calendario de hace 62 años, intercaló dos novilladas con tres corridas de toros, en las que encontró espacio para los toreros del momento y de igual manera para los que tenían ya un sitio histórico en el gusto de la afición.

La tercera corrida de la feria

Para el sábado 5 de septiembre de ese 1964, se anunció una corrida de toros en la que originalmente, Antonio Bienvenida, Santiago Martín El Viti y el venezolano Ramón Montero Maravilla que recibiría la alternativa, enfrentarían un encierro extremeño de Cerroalto, propiedad de los hermanos Cembrano, de origen Contreras. La mañana del festejo, El Viti presentó parte médico que señalaba que estaba imposibilitado para actuar, no obstante que la víspera había tenido una actuación triunfal en Aranjuez, por lo que le sustituyó Victoriano Valencia.

La lección magistral de Antonio Bienvenida

El cuarto de la tarde, llamado Parlador, fue el toro en el que se generó la gran faena del hijo del Papa Negro. Escribió a ese propósito Curro Bernal en su crónica para el diario Pueblo:

Y a la arena saltó el cuarto de la tarde – el mayor del encierro –, de bonita cabeza y alegre embestida. Bienvenida recibió a este ejemplar, de muchos kilos, con suaves lances y media que se aplaudieron con fuerza, y después de una vara y torero quite por chicuelinas pasó a manos de los banderilleros. Par y medio en su sitio. Y hasta aquí mis notas. Luego nada diré por parte mía y todo por la de Antonio Bienvenida... La faena que realizó tiene para mí un nombre: «la faena de 1964 y de muchos mil novecientos». Lo que Antonio hizo fue tan grande que creo y aseguro es ¡único! Faena compuesta sólo por cuatro pases: ayudados por alto, en redondo, naturales y de pecho. Los otros, para Antonio, no pertenecen a la tauromaquia... Los que él ejecutó los hizo así: cargando la suerte, abriendo el compás, templando... y llevando a la res embebida en la muleta, pero sin dejar que ni una sola vez el toro la tropezase. La muleta de Antonio está almidonada y su muñeca marca a la perfección el camino que el burel ha de recorrer. Ayer vimos torear, pero en una forma tan maravillosa que jamás olvidaremos. Mató de media y cortó dos orejas y rabo... ¡Antonio Bienvenida, no te vayas de los toros!

Por su parte, Antonio Díaz – Cañabate en el ABC madrileño, entre otras cosas, dejó escrito:

Antonio Bienvenida se encuentra en el otoño de su vida de torero. Pasó la primavera novilleril... El verano, plenitud de matador de toros, pasó. Se anuncia el otoño. Antonio Bienvenida entra en él sin la fatiga ni los calores estivales, y los ardores primaverales. Entra ligero de cuerpo y de espíritu. Terribles tormentas le cercan, pero no le contaminan. Fuegos de artificio deslumbran ojos incautos, pero deja a los suyos intactos. Ojos que han visto el toreo. Ojos que conocen el toreo. Y sigue su camino otoñal. ¿De cara al invierno? No. De cara a la primavera. Antonio Bienvenida sabe que en el otoño cabe la primavera, que en el otoño también florecen las rosas. Y Antonio Bienvenida ha realizado una faena de muleta de primavera en el otoño... ¿Cómo fue? No me pidáis descripciones imposibles. Fue un florecimiento, no de unas rosas, sino de un pensil. Se abrían los capullos de los pases. Se abrían como si la muleta fuera una varita mágica. Que alumbraba tan pronto un natural, como uno en redondo, como un ayudado por bajo, como uno de pecho, como uno por alto. Todos ellos unidos, ensamblados, arraigados en una unidad, en un conjunto, formando un ramillete, formando un manojo de belleza, la belleza del ritmo que acompaña, de la serenidad que entona, de la elegancia que engrandece, del temple que suaviza, de la majestad que sublima y de la gracia que embelesa. ¡Torear! ¡Dios mío, torear! Lo que uno no ve nunca. Primavera en otoño. Primavera del arte en el otoño de la vida... Mató de media delantera y le concedieron las orejas y el rabo. Yo que Antonio Bienvenida, con toda humildad. Pero también con todo orgullo, hubiera rechazado tales recompensas, buenas para lo falso, mezquinas para la verdad. No se puede pagar igual el oro que el plomo. Aunque a veces el plomo valga más que el oro...

La impresión causada por el hacer de Antonio Bienvenida ante Parlador fue contundente y convincente, reiterando que su presencia en las plazas de mayor importancia era requerida y que el hecho de relegarlo, junto con otros diestros de gran valía, por dejar el sitio a la modernidad, era injusto. Así lo hace notar quien firmó como Rubiera, en el diario Arriba:

Resulta dificilísimo comprender que en las ferias – nervio de la Fiesta – veamos repetirse nombres y nombres de toreros de dudoso interés. Sin embargo, fuera de esas ferias quedan nombres como los de Antonio Bienvenida, Jaime Ostos y Victoriano Valencia. Es posible que jueguen en esas eliminaciones intereses empresariales, entren en juego la simpatía y la antipatía, con sus correspondientes proteccionismos y exclusiones; pero debe contar también el interés del público, al que se le escamotea la presencia en los ruedos de auténticos grandes toreros… Dos casos hemos tenido en la tarde de ayer en San Sebastián de los Reyes, clarísimamente resueltos a la vista del espectador: Antonio Bienvenida y Victoriano Valencia…

Más allá de los intereses, siempre es el toro el que termina por poner las cosas en su sitio.

El resto de la memorable corrida

Victoriano Valencia se vio favorecido con la sustitución, saliendo con tres orejas en el esportón. La crónica del citado Curro Bernal, refiere:

Victoriano Valencia, que sustituyó a El Viti, torea – a nuestro juicio – poco. Ahora bien, cuando lo hace, lo hace extraordinariamente. Su clase es de la mejor y su toreo tiene garbo y enjundia... A su segundo le cortó las dos orejas, después de espléndida faena. Pases ayudados por alto de gran factura, y torerísimos, fueron los que arrancaron la primera fuerte ovación para seguir después con derechazos largos, templados y mandones, llenos de personalidad. Con la zurda, naturales de clase, y para cerrar estas tandas, auténticos pectorales que calaron muy hondo en el espectador. Estocada entera, a toro arrancado, que mata sin puntilla, y apoteosis en la vuelta al anillo...

Por su parte, el alternativado Maravilla, le cortó las dos orejas al que cerró plaza, terminando así una tarde memorable. 

El remate de esta historia

Filiberto Mira, en su obra Antonio Bienvenida. Historia de un Torero, cita lo siguiente:

“Hijo mío, ya me puedo morir, porque ya he visto lo mejor que se ha hecho y que se hará en el toreo”.

Justo un mes después falleció don Manuel Mejías Rapela.

“Sí, me repetiría Antonio, la última vez que hablé con él, la faena de San Sebastián de los Reyes fue la mejor de mi vida. Me sentí como en éxtasis. Perdí la noción del tiempo. No recordaba, cuando terminé, qué era lo que había hecho ni dónde estaba. Me desperté, y no estaba dormido, cuando el alguacilillo me abrazó emocionado y me entregó las dos orejas y el rabo”.

Creo que no hay necesidad de mayor explicación.

domingo, 16 de agosto de 2026

15 de agosto de 1946: La postrera lección magistral de Armillita en Sevilla

Para la Corrida de la Prensa de 1946 en Sevilla, se escogió la fecha del jueves 15 de agosto, festividad de Nuestra Señora de la Asunción, que en la capital hispalense se celebra como el día de la Virgen de los Reyes. El cartel anunciado para la ocasión tenía su miga, pues se compuso con el joven rejoneador Pepe Anastasio, nieto del ganadero Anastasio Martín y para la lidia ordinaria Fermín Espinosa Armillita, Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín. El encierro a lidiarse sería de Manuel González Martín, antes de Juan Contreras, al igual que el corrido el año anterior.

La presencia de Armillita en el cartel era quizás el mayor atractivo, después del triunfo que consiguió en el mismo festejo a beneficio de la asociación mutualista a beneficio de los redactores periodísticos. También la presencia de Gitanillo de Triana y la presentación como matador de toros del casi recién alternativado Luis Miguel Dominguín enriquecían el atractivo de la combinación. Escribió Fernando López Grosso El Chico del Baratillo en Lunes – la Hoja Oficial sevillana - del 12 de agosto de ese año:

Presiden el cartel las reses de Contreras, prestigioso ganadero, que envía una selección admirable... Pepe Anastasio Martín, verdadera realidad en la lidia a caballo, nos ofrecerá su toreo campero grato, animado y valeroso de rejonear, banderillear y dar muerte con el rejón a un enemigo de pujanza y fuerza... Respecto a Armillita, el primer espada, de la terna, aún recordamos en Sevilla el toro que lidiara después de brindarlo a Juan Belmonte, donde el torero mejicano demostró su extraordinaria competencia y arte, que en la corrida de la Prensa afirmará de seguro... Gitanillo de Triana, con su toreo por “bulerías” y si alguien exige más, fandanguillos gitanos, martinetes, “repajolera gracia”, recuérdese su actuación durante la Feria de San Miguel, también torea en nuestra corrida... Y como nota muy destacada también la reaparición de Dominguín, este Luis Miguel que, en el cuarto de la tarde del mes de julio de 1944, cuando en el ruedo del Baratillo se despedía de novillero con reses del duque de Tovar, dio la vuelta al ruedo, mostrando dos orejas ganadas a pulso por su arte y valor, “luciendo” las taleguillas destrozadas por las astas del enemigo... Cierto es que no es posible formar un cartel más completo ni más atrayente que el de la corrida de la. Asociación de la Prensa de Sevilla para el jueves próximo día 15, festividad de Nuestra Señora de los Reyes, a las ocho de la tarde...

El día de la corrida

Al final de cuentas, no se pudieron lidiar los siete toros de Manuel González Martín como estaba anunciado. El de rejones, fue uno de Salvador Guardiola, y en el apartado, otro se inutilizó y fue sustituido por un toro de doña Julia Cossío, que era la titular del hierro que en su día fue de Guadalest. Este último fue el primero de la lidia ordinaria. 

El atractivo cartel provocó una gran entrada en la plaza de la Maestranza, con la seguridad de que se viviría una tarde memorable como la del año anterior. Y en esta oportunidad, la expectación no condujo a la decepción, según lo veremos en lo que adelante intentaré exponer.

Una nueva lección magistral de Armillita

La crónica más sentida y literariamente compuesta que encontré sobre este festejo, es la que escribió Antonio Olmedo Don Fabricio para el ABC de Sevilla. En ella, refiere el cambio de etapa que se avizoraba en el horizonte de la fiesta y exponía como en esta tarde histórica, se reunían dos etapas de la fiesta:

...ayer pisaron el ruedo de la Maestranza dos toreros que representan la era que se va y otro que es digno representante de la época que llega, y como los tres abundaran en las normas del clasicismo, ramificado al nacer en Hillo y Romero, los tres hubieron de ser aclamados por maestros indiscutibles de la torería. Así se logró, se logra y se logrará el arte del toreo, ayer, hoy v siempre...

Pareciera que Don Fabricio apostaba por la modernidad y el porvenir, pero hay una vertiente del toreo que se sobrepone a cualquier versión evolutiva que pueda tener y que termina por poner de acuerdo a todos, y unas líneas más adelante, lo terminará por aceptar implícitamente cuando nos cuenta lo realizado por el Maestro de Saltillo:

Armillita, el más calificado representante de la época que se va, se mostró ayer tan animoso, como cuando estaba al comienzo de su brillante carrera. Toreó de capa en toda oportunidad con reposo v mando, y realizó en su primero un tercio de banderillas estimabilísimo... A este toro, de Guadalest. como queda dicho, le vio pronto el lado bueno - el izquierdo - y la faena que en él realizara tuvo por base una serie de seis naturales excelentes: segundo y tercero, perfectos, coreados por los entusiastas. En la parte adjetiva de la faena descolló un molinete de rodillas de mucha emoción por lo arriesgado. Mató Armillita de una certera estocada y le fueron concedidas las dos orejas, con los honores inherentes que le fueron rendidos, después de arrastrado el toro, al que le dedicaron palmas los aficiónanos. La faena de Armillita a su segundo fue de viejo lidiador, destroncando a la res con pases por bajo muy ajustados, para estirarse más tarde en redondos, molinetes v cambios de mano muy espectaculares. Muerta la res con arreglo al arte. Armillita dio vuelta al ruedo, exhibiendo la oreja del animal, concedida a petición unánime. Bien por el veterano maestro...

Armillita, vestido de salmón y oro, tuvo dos toros para realizar toda la gama del toreo. Primero, el de arte y lucimiento y después, el de dominio y poder, dejando claro que el aforismo aquel de que todos los toros tienen su lidia es valedero. Las crónicas de esta tarde no reflejan la presencia de un testigo de excepción – Juan Belmonte – como en la corrida del año anterior, pero la afición de Sevilla fue clara en su veredicto.

Esta sería la última actuación de Armillita en la plaza de toros de Sevilla.

Gitanillo y Luis Miguel

La tarde de Rafael Vega es considerada como una de las mejores de su paso por el coso del Baratillo. Relata Don Fabricio:

Dijo Gitanillo ayer el cante grande, al lancear a manos bajas y suerte cargada en ese añejo estilo del que sólo él guarda la solera. Fueron sus faenas diferentes, pero sumamente meritorias ambas. La de su primero, fundamentada en dos series de naturales, ligando al remate el pase de pecho, clásico, en que la muleta acaricia los lomos del animal en toda su extensión. Finalmente, unos adornos, moderno estilo, pero de antigua esencia, y luego la ejecución de la suerte suprema con arrestos y tino. El entusiasmo cundió, y Rafael dio la vuelta al ruedo con las dos orejas del animal en sus manos, durando la ovación largo rato...

Por su parte, Luis Miguel Dominguín salió a pelear un sitio entre las figuras, mismo que esperaba ocupar al precio que fuera:

Toreó Dominguín, en todo momento, de capa como mejor no cabe; banderilleó al tercero de la tarde, sobresaliendo en dos pares al quiebro, modelo de gallardía y perfección el segundo, y realizó una inenarrable faena en su primero, comenzada con cuatro emocionantes pases en el estribo, para desgranar a seguidas el más completo repertorio, a planta, más que quieta, estática, y figura erguida. Ayudados, naturales, molinetes de rodillas: todo, en fin, cuanto es dable hacer en el toreo lo realizó Dominguín con majestuosidad de rito para matar finalmente a la ley. Cortó las dos orejas del animal, dio la vuelta al ruedo y salió varias veces al tercio a saludar, sacando luego a sus compañeros a compartir las ovaciones...

El segundo toro de Luis Miguel fue condenado a banderillas negras y con él también demostró valor y un gran conocimiento de la lidia. Al final del festejo:

Los tres espadas y el rejoneador salen en hombros de la Plaza. Es la mejor corrida desde hace muchos años. La Asociación de la Prensa no recuerda otra igual desde la temporada Valencia II y Maera...

El recuento de las grandes tardes

Cuando se relataba la salida en hombros de los toreros, se hablaba de la brillante redondez de la tarde. El Chico del Baratillo en la hoja oficial Lunes salida el día 19 siguiente al de la corrida, hace las siguientes reflexiones:

Es curioso recordar los buenos espectáculos taurinos que han ofrecido siempre “los chicos de la Prensa” y citamos primero el de la fecha 24 de junio de 1917 cuando el inolvidable Joselito lidió seis toros de doña Carmen de Federico. La comisión organizadora agregó al aliciente de la tarde el regalo de la cabeza disecada del toro que mejor lidiara Gallito aquella tarde y resulto que el Jurado pasó serios apuros para escoger la mejor faena, pues José lidió los seis toros de manera sorprendente, cortando orejas en cinco de ellos. La mejor faena de Joselito fue en el quinto en los tres tercios v dicho Jurado – con el público también – acordó que fuera la cabeza de este toro la disecada, que le correspondió en sorteo a don José Luis Folache… Y a los siete años surge otra combinación organizada por la Asociación de la Prensa el día 10 de junio de 1924 con reses de don Félix Suárez para los diestros Valencia II y Maera, corrida también super extraordinaria, donde el valor v la emoción se derrochó a torrentes… Ahora, a los veintidós años, ha sucedido igual: es decir, eme la afición ha vuelto a remover sus alegrías v sus esperanzas, pues con corrida como la del día 15, donde el arte y el valor se han confundido de tan grandiosa forma, no es posible que se olvide en el transcurso de los años v siempre se diga lo que en las otras dos citadas: ¡Aquella corrida de la Prensa de Sevilla! … Armillita. un torero de sabor v calidad; Gitanillo de Triana, arte y esencia, oro puro del crisol del barrio trianero y Dominguín, el torero largo con el capote, excelente banderillero y muletero de gran clase… Puede estar muy satisfecha la Asociación de la Prensa de Sevilla por este gran triunfo artístico, y ya tiene en su haber tres fechas imborrables; 1917, 1924 y 1946…

Vendrían después otras tardes memorables también, pero para esa fecha, la terna de fechas seleccionadas era considerada la mejor selección de un festejo que se celebraba desde el año 1909.

México y la Corrida de la Prensa de Sevilla

La presencia de toreros mexicanos en la Corrida de la Prensa sevillana no es extraña, es más, en el primer festejo a beneficio de la Asociación de la Prensa de Sevilla, actuó un torero mexicano, Eligio Hernández El Serio, el 11 de julio de 1909. Después, de manera intermitente, participaron diestros como Luis Freg – en dos ocasiones, una en la Maestranza y otra en la Monumental –, Vicente Segura, el ya invocado Armillita – también en dos oportunidades –, Luis Procuna, Humberto Moro, Jesús Córdoba, Juan Silveti, Joselito Huerta, Carlos Arruza – como rejoneador –, Manolo Arruza, y Alejandro Silveti.

De esta relación vale la pena destacar que Luis Freg es el único que ha sido herido en una corrida de esta naturaleza, en la Maestranza, en 1912, y que el mismo Freg es el único torero mexicano que actuó en la extinta plaza Monumental de Sevilla. Por otra parte, Carlos Arruza y Juan Silveti se vieron continuados en ella, cuando años después, sus hijos Manolo y Alejandro también se presentaron en una corrida a favor de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

En el año de 1978, además de la actuación de Manolo Arruza, asistió a la corrida el Presidente de México, José López Portillo, que hacía gira por España y en la de 1954, se produjo en una misma tarde, la única actuación de Jesús Córdoba y Juan Silveti en este tipo de festejos.

La Corrida de la Prensa deja mucho material para contar todavía. Ya habrá oportunidad para hacerlo.

domingo, 19 de julio de 2026

19 de julio de 1953: Jaime Bravo se presenta en Madrid

Jaime Bravo era nativo del barrio de Tepito en la capital mexicana y que de conformidad con lo que refiere la enciclopédica obra de Cossío, inició su andar por los ruedos en el año de 1950. Entre los años de 1952 y 1955 desarrolló una destacada carrera como novillero en los ruedos de España, logrando presentarse en sus principales plazas. 

La presentación de Jaime Bravo en Madrid

Su presentación en Madrid se pacta para el 19 de julio de 1953, tarde de domingo en la que compartirá cartel con Juan Bienvenida y con otro debutante, el sevillano José Rodríguez Coriano, para dar cuenta de un encierro de los sucesores de Graciliano Pérez Tabernero.

Del encierro inicialmente anunciado, solamente se lidiaron cuatro de los novillos reseñados, completándose el lote con dos de Juan Belmonte, corridos en quinto y sexto lugar. La impresión que dejaron los cronistas es en el sentido de que el ganado que se jugó, sobre todo el salmantino, más que una novillada, era una verdadera corrida de toros. Escribió Antonio Bellón, en su tribuna del diario madrileño Pueblo:

A esta actual revalorización del toro, la Empresa de Madrid contribuye en vanguardia. Siempre pisaron la arena madrileña reses con trapío y kilos sobrados, y ahora, en las novilladas caniculares, se lidian verdaderas corridas de toros... Ayer eran las reses, los toros, anunciadas de los hijos de Graciliano, y fue remendada la corrida en los corrales con dos bureles, también toros, de Juan Belmonte, lidiados en quinto y sexto lugar. Los de Belmonte fueron mansurrones, y los de Graciliano, para los debutantes Coriano y Bravo, no boyantes...

El comentario de Bellón arranca del hecho de que apenas un año antes, Antonio Bienvenida, hermano del primer espada del festejo que le tocaba relatar, había denunciado el fraude del afeitado. Por ello hablaba de la revalorización del toro en Madrid.

Pero, para nadie es novedoso o secreto, que, en los festejos veraniegos de Las Ventas, el toro - y el novillo también - crecen en proporciones que a veces escapan a cualquier lógica. 

La tarde de Jaime Bravo

El debutante mexicano saldó su tarde en Madrid con una salida al tercio y una vuelta al ruedo. Las distintas crónicas del festejo destacan su valor delante de los toros y su disposición por conectar con los tendidos. Escribió don Luis Uriarte, firmando como El de Tanda, para la Hoja del Lunes madrileña:

El tercer Graciliano fue el mejor de la tarde, y Jaime Bravo, que se había hecho aplaudir en un cambio de rodillas y en las verónicas que a seguido ligó, cogió las banderillas y se las ofreció a Bienvenida. Medio par aquél, uno muy fino Juanito, otro al quiebro el mejicano con un par de las cortas, que se cayeron, y otro bonísimo de poder a poder de su compañero, a quien se aplaudió largamente. La faena de Bravo – con mayúscula – lo fue también de bravo – con minúscula –: ayudados por alto, redondos, una arrucina perfectamente ejecutada, naturales, de pecho, con el aditamento de un par de desplantes de rodillas, justificaron el jaleo aprobatorio de la concurrencia. Con la espada flojeó el mejicano por su defecto de no arquear el brazo al herir. Los tres pinchazos y la estocada corta, sin embargo, no fueron óbice para que se le ovacionara cariñosamente... Y aquí se acabó la paz... con el sexto, de Belmonte, no tan molesto, aunque tampoco cómodo, Bravo derrochó voluntad - y habilidad en los momentos de apuro -, lo despachó de una estocada corta y hasta se permitió el lujo de dar la vuelta al ruedo...

Advierte en su relato la variedad del torero, el valor desplegado, pero también lo que aparenta ser una falta de plan delante de los toros, algo que parece reiterar quien firmó como El Primer Reserva, sustituyendo al titular Giraldillo, para el ABC de Madrid:

Coraje y un poco de todo. – Jaime Bravo, que tiene una buena planta de torero, ha llegado a Madrid cuando todavía no ha aprendido a dar reposo a su toreo. Sabe ya pararse y hacer lentos los giros de su capote, pero el ansia de triunfar le roba la serenidad y hace de sus faenas un embarullado conjunto de todos los lances, todas las escuelas y todos los intentos. A medio viaje del toro, trata de improvisar el lance, en el que no parece haber pensado antes, y sólo su agilidad y su frío valor le libran de la cornada, que el domingo pareció inminente en muchas ocasiones... A su primero, el mejor toro de la tarde, alegre, dócil para el trapo, le dio unas verónicas con mucho sabor y temple. Falló, en cambio, en las banderillas, ya que después de media docena de tanteos sólo consiguió dejar un palo en el morrillo de la res, en tanto que Bienvenida salvaba el tercio, especialmente en un magnífico par de poder a poder. La faena de muleta, mescolanza de ayudados, pases en redondo, una arrucina escalofriante, desplantes y rodillazos, fue aplaudida y no pasó a más, porque Bravo tuvo que ensayar tres veces antes de lograr media estocada suficiente... El que cerraba plaza era de Belmonte y no estaba para demasiadas florituras. El mejicano le dio unos lances de capa lentos y apretados que se aplaudieron, y durante el muleteo, en que lo intentó todo sin cuajar nada, pasó muchos apuros con extraordinaria tranquilidad. Tuvo la suerte de coger una estocada que bastó, y gracias a eso y en premio a su valor y voluntad, dio la vuelta al ruedo, como despidiéndose del gentío que salía apresuradamente...

Sin dejar de reiterar la falta de estructura en su hacer en esa tarde, se deja claro el hecho de su buen hacer con la capa en el primer tercio, y sobre todo, la actitud desplegada buscando el triunfo ante todo, como debiera ser la actitud de cualquier novillero.

Antonio Bellón, citado antes, en su relación para el diario Pueblo, redondea en el sentido siguiente:

El mejicano Jaime Bravo, de cierto aire arrucesco, es torero elegante, fácil, con muchas cualidades que con el tiempo pueden cuajar en un matador de toros si a su labor le pone ligazón. Con el capote lanceó majestuoso y sus quites por gaoneras son impresionantes de quietud y de habilidad para quedarse junto a la oreja del burel... Ofreció los palos en el tercero a Juanito Bienvenida, ovacionado al colgar los zarcillos, y Bravo no tuvo suerte al clavar, más en la preparación y el aguante fue perfecta su labor. Encorajinado, partió un par de banderillas final y con el resto de los garapullos, menos de una cuarta de palitroque, cambió con vista y valor... Una faena con toda clase de pases en su primero le valió ovación y saludo. El vómito de la res quitó entusiasmos, y en el sexto volvió a mostrarse elegante, enterado y habilidoso, para salvar achuchones del toro, abrazándose al animal y quedándose pegado a pala y oreja. Dio la vuelta al ruedo, y en tarde menos tormentosa y sin nervios – naturales ayer, día de su presentación – trabada su sabiduría y facilidad, puede redondear una gran actuación...

Al final de cuentas, Jaime Bravo resolvió su presentación en la principal plaza del mundo, dejando en la crónica y en la afición la intención de volverle a ver por allí. 

El resto de la tarde

Juan Bienvenida buscaba resarcirse de las pérdidas de su anterior actuación en el coso madrileño, donde tuvo una mala tarde y una buena cantidad de asistentes tenían la intención de cobrarle la factura en esta presentación. Pudo salir al tercio tras la lidia de sus dos novillos, aunque sin faltar entre las ovaciones, el desagradable condimento de los pitos de aquellos que nunca parecen estar contentos con nada.

Por su parte, el otro debutante, Coriano, a quien Bellón en su crónica describe como ya maduro de edad, se mostró como un torero valiente, y que a pesar de las volteretas que le dio el primero de su lote, también pudo terminar su tarde con una vuelta al ruedo. 

El devenir de Jaime Bravo

Jaime Bravo volvería a Madrid una media docena de tardes más y en una de ellas sería protagonista de unos hechos que pasarían a la historia del toreo. El 31 de julio de 1955, en la novillada en la que alternó con Rafael Mariscal y Enrique Orive, tras la lidia del cuarto de la tarde, el picador de su cuadrilla, el michoacano Sixto Vázquez, fue llamado a dar la vuelta al ruedo por la extraordinaria forma en la que picó en esa tarde.

Recibiría la alternativa en Palma de Mallorca el 18 de septiembre de ese mismo año del 55, de manos de Victoriano Posada y llevando de testigo a Pepe Ordóñez, siéndole cedido el toro Amapolo de Fernández Zúmel. Esa alternativa la confirmaría en la Plaza México el 12 de febrero de 1956, con el toro Fandanguero de Torrecilla, de manos de Manuel Capetillo y atestiguando el acto Jorge El Ranchero Aguilar.

Ya como matador de toros, Jaime Bravo tendría un gran cartel en las plazas de la frontera norte de México, donde nuestra temporada, durante muchos años, sostenía el verano taurino. También fue uno de los pioneros en la introducción de los festejos taurinos en los Estados Unidos, siendo uno de los toreros que actuaron en una feria que se ofreció en el Astrodome de Houston en los años sesenta, a la que acudieron figuras de la talla de Paco Camino.

México en España en 1953

La temporada española del 53 contó con la presencia de un amplio número de toreros mexicanos. Por los matadores de toros actuaron Luis Briones, Pepe Luis Vázquez, Rafael Rodríguez, Jorge El Ranchero Aguilar, Juan Silveti, Curro Ortega, Anselmo Liceaga, Nacho Treviño y Fernando de los Reyes El Callao.

De los novilleros, aparte de Jaime Bravo, se presentaron Miguel Ángel, Alfredo Leal, Carlos Barrón, Pepe Luis Méndez, Manuel Márquez, Raúl Iglesias, El Callao, Joaquín Díaz Paquiro, Diego Arenas, Antonio Durán y Carlos González.

La reanudación del Convenio en 1951, propició el intercambio de toreros entre ambos países y sobre todo, nuestros novilleros cruzaban el mar, buscando prepararse para alcanzar con honor el grado de matador de toros. Sin duda, los tiempos han cambiado.

domingo, 7 de junio de 2026

9 de junio de 1929: Paco Gorráez recibe la alternativa en Tetuán de las Victorias

Paco Gorráez en un brindis al Dr. Alfonso Gaona
Foto: Sosa - Colección: Pepe Rodríguez

Para el año de 1929 la recién remozada plaza de Tetuán de las Victorias estrenaba empresario. Manuel Retana, aquel que junto con Indalecio Mosquera llevara en los albores del siglo XX los destinos de la Plaza de Madrid, dejó en las manos de Domingo González Dominguín, el diestro de Quismondo, la conducción del coso. 

Retirado de los ruedos desde 1925, a partir de 1926 Dominguín se dedicaba a ver toreros y apoderaba a aquellos a quienes les veía posibilidades. Cagancho es uno de los que hasta ese momento había sacado del anonimato y ahora se dedicaría a organizar festejos en la capital de España, aunque no en su principal plaza de toros.

Por su funcionamiento histórico, la plaza de Tetuán puede pensarse como concebida para albergar novilladas con y sin picadores, festejos cómico – taurinos y festivales de aficionados, pero don Domingo González tenía una percepción distinta y se propuso, entre otras cuestiones, dar allí corridas de toros con toda la seriedad del caso, para proyectar a los toreros a los que él apoderaba y alternarlas con novilladas con picadores en las que pudiera dar sitio a los toreros a los que él se interesaba en proyectar.

Ese año de 1929, el primero de su trayectoria allí, descubrió a un torero que sería una figura universal del toreo: Domingo Ortega. Y además, tendría en sus carteles novilleriles a una pareja de novilleros mexicanos que darían mucho de qué hablar, Alberto Balderas y José El Negro Muñoz.

De entre los matadores de toros que allí actuaron en ese calendario estuvieron Chicuelo, Antonio García Maravilla, Félix Rodríguez, los hermanos Valencia I y Valencia II, el ya nombrado Cagancho y los mexicanos Juan Espinosa Armillita, Edmundo Maldonado Tato y Paco Gorráez.

La corrida del 9 de junio de 1929

Para el domingo 9 de junio de 1929 se anunció una corrida de toros en la que alternarían Juan Espinosa Armillita, el aragonés Francisco Royo Lagartito y el queretano Paco Gorráez, quien recibiría la alternativa de manos de su paisano, ante toros de Tomás Pérez Padilla. En su reciente obra La Perla Tetuaní, el escritor y periodista José Luis Ramón apunta que esta alternativa resulta ser apenas la segunda en este coso, después de la de Rodolfo Gaona, verificada el 31 de mayo de 1908.

Gorráez llegaba de México después de haber sido el triunfador de la temporada de novilladas de 1928 en El Toreo de la Condesa, plaza en la que fue alternativado el 17 de febrero de 1929 por Luis Freg en presencia de Pepe Ortiz y Vicente Barrera, con la cesión del toro Director de Atenco, siendo herido por el octavo de la corrida. Al no ser tenida por válida esa alternativa en España, para torear allá como matador de toros, Paco Gorráez tenía que volver a recibir allá un nuevo doctorado.

La alternativa de Paco Gorráez

El torero queretano salió a exhibir la característica que siempre lo distinguió durante su paso por los ruedos, es decir, a tratar de triunfar a toda costa, pero sin dejar de hacer las cosas con clase. Aunque el primero de la tarde no fue propicio, con el cierraplaza pudo resarcirse. Cuenta Recorte para La Libertad, fechado el 11 de junio siguiente:

Paquito Gorráez, que apenas pudo hacer nada en el toro de su alternativa, saluda al último de la tarde con una serle de lances de finísimo estilo, en los que acusa un amor propio muy conveniente para la profesión de torero. ¡Tampoco quiere quedar en el olvido! En el tercio de quites, Gorráez veroniquea con temple y más quietud, y Armillita y Lagartito son también aplaudidos por su Intervención... El nuevo doctor en tauromaquia mejicano toma los rehiletes, y llegando bien a la cara y levantando los brazos guapamente, clava dos pares y medio en lo alto, muy bien reunido uno, que la concurrencia aprueba con otra ovación... Aprovechando las buenas condiciones del toro hace una faena de estilo preciosista, salpicada con cuatro o cinco pases «militares», en los que corre muy bien la mano, durante la cual el público muestra su aprobación, y la corona con un pinchazo hondo en el hoyo de las agujas entrando decidido, y un descabello...

Por su parte, relata Don Nino, para el diario Heraldo de Madrid del día siguiente al del festejo:

Gorráez, otro torero mejicano, que en la tarde de su presentación tomaba la borla de doctor en tauromaquia. Si hemos de juzgarle por lo hecho en el toro de la alternativa, Gorráez es un pobre hombre. Pero si lo hacemos por lo que llevó a cabo en el toro que cerró plaza. Gorráez es un nuevo matador de toros que ha de quitar muchos moños. Porque el novel matador lanceó a la verónica templando como los mejores; tuvo adornos y alegrías en el tercio de quites; banderilleó muy bien y la mejor faena de muleta, la más torera, la más dominadora, la que tenía ciencia taurómaca, fue la suya. Pases al natural, de pecho, de costadillo, de la firma, molinetes. ¡De todos! Y con ser esto bueno, no fue lo mejor de Gorráez. Lo que merecía la oreja, aunque no se la dieran, fue la irreprochable forma en que entró a matar. Un pinchazo hondo arriba, en todo lo alto, Tanto que el de Padilla. medio muerto, se aculó en tablas. Y lo lamentable fue la poca fortuna que Gorráez tuvo al descabellar. Cuando lo intentó una y otra vez, sin suerte, Gorráez lloraba. Poco importa una oreja, después de aquel curso de bien torear y de bien matar. El descabello tiene importancia para los que no saben ver toros. Para el público, el triunfo mayor fue el de este nuevo matador de toros, apenas conocido en España, y que quizá muy pronto, a pasos agigantados, logre ponerse a la cabeza de los «ases» ...

El resto de la corrida

Juan Espinosa Armillita y Lagartito le cortaron la oreja al segundo de su lote entre la emoción de la concurrencia y refieren las crónicas que a pesar de que Gorráez perdió la que con seguridad había ganado por el defectuoso manejo de la espada, a los tres se los llevaron en hombros. Refiere J. Carmona en su crónica para el ABC madrileño:

Y terminó la corrida con la apoteosis triunfal de Armillita, Lagartito y Gorráez, que fueron paseados por el ruedo en hombros de varios entusiastas… Si la Empresa repite esta terna de lidiadores, los billetes van a tenerse que adquirir por recomendación. ¡Palabra! …

Los toros de la corrida

Los derechos del hierro perteneciente a la ganadería de Tomás Pérez Padilla son los que actualmente corresponden a la de Laurentino Carrascosa. Escribió en su día mi amigo Joaquín Monfil Sola:

Tomás Pérez Padilla... Debuta en Madrid, en novillada nocturna, el 7 de agosto de 1920... En 1921 Pérez Padilla aumenta la ganadería con un lote de 30 vacas y un semental, adquirido a doña Juliana Calvo, viuda de don José Bueno, que aún conservaba en su pureza la mitad de las reses de su marido, procedentes del marqués de Albaserrada. Al parecer, don Tomás mantuvo siempre por separado esta última punta de ganado, sin cruzarla con el resto, hasta después de la guerra civil española...

La línea diversa de ganado a la que alude Joaquín, es una formada con ganados de Casta Jijona, cruzados posteriormente con reses del Duque de Veragua.

Los toros que se lidiaron esta tarde del 9 de junio de 1929 aparentemente se seleccionaron de las dos procedencias, si hemos de dar crédito a quien firmó como Marcelo en la crónica aparecida en el diario madrileño La Voz, al día siguiente del festejo:

Ayer mandó el ganadero de La Carolina una corrida seria. Un jabonero, gordo, bien puesto de defensas; dos negros, un castaño salpicao y dos cárdenos obscuros. El jabonero valió poco, mansurroneó y tardeó en el primer tercio; se defendió en banderillas y no quiso tomar la muleta. Su lidia resultó difícil y peligrosa; un toro bronco y mansurrón... El segundo, negro y largo, de libras y abierto de defensas no quiso pelea con los montados, y tuvo las características de la mansedumbre. Llevó el lazo negro... El castaño, cornigacho, peleo mejor con los picadores, pero luego echó la cara al suelo, y cuando se arrancaba lo hacía fuerte... El cárdeno obscuro lidiado en cuarto lugar fue bueno en conjunto, y tomó con poder varios puyazos. Algo se defendió en el segundo tercio; pero se dejó torear a placer en el último. Un buen toro fue el quinto, y muy bueno también el sexto...

Es decir, de la descripción parece ser que los tres primeros fueron del origen primario de la ganadería y los tres últimos, encastados en Albaserrada, ya más propios para el toreo de la época en la que el festejo se desarrolló, aún así, la prensa no escatimó elogios para ese encierro. Escribió Alfonso, para El Liberal:

Señor Pérez Padilla: vaya un sincero aplauso. Después de ver jugar su magnífica corrida, en la que destacó la bravura y la nobleza, sobre todo en tres de sus reses, no cabe pensar que es usted uno de tantos Pérez. Eso es tener escrúpulo, conciencia de ganadero. Tenga la seguridad de que se estará hablando «rato largo» de sus toros y que ha puesto un rotundo mentís a los que diariamente dicen para buscar una justificación; «Sí es que no hay toros.» …

El devenir de Paco Gorráez

El llamado Cachorro Queretano, a partir de 1936 tendría que reandar el camino y el 14 de noviembre de 1937 recibiría una tercera y definitiva alternativa en El Toreo de la Condesa, de manos de Alberto Balderas y con el testimonio de Lorenzo Garza. En 1938 ganó la Oreja de Oro en la capital mexicana, en una cerrada disputa con Fermín Espinosa Armillita, y en 1947 toreó su última tarde en esa plaza junto a Silverio Pérez y Manolete, despidiéndose de los ruedos en Querétaro el día de Navidad.

Se dedicó posteriormente a apoderar toreros y a ser empresario de distintas plazas de toros, distinguiéndose especialmente por el destacado papel que tuvo al frente de la Plaza de Toros Colón de la capital queretana, en la que siempre ofreció espectáculos de gran categoría, con las principales ganaderías y los toreros más importantes de cada momento.

Paco Gorráez falleció en Irapuato, Guanajuato el 30 de enero de 1993, a los 84 años de edad.

domingo, 17 de mayo de 2026

18 de mayo de 1971: Curro Rivera confirma su alternativa en Madrid

Cuando Curro Rivera llega a hacer su primera campaña española en 1971, tenía ya toreadas aquí en México 123 corridas y arranca del otro lado del mar el 18 de marzo en Valencia, para seguir después en plazas como Castellón, Murcia, Barcelona, Sevilla, Fuengirola y Palma de Mallorca. 

Para el 18 de mayo de hace 55 años, exactamente dos meses después de su presentación en ruedos hispanos, confirmaría su alternativa en Madrid, en una corrida que tenía un atractivo especial, porque marcaba la vuelta a los ruedos de Antonio Bienvenida, quien se había despedido allí en Las Ventas el 16 de octubre de 1966, matando seis toros en solitario.

El cartel de la confirmación de Curro Rivera llevaba además como testigo al torero de Villalpando Andrés Vázquez, y la terna enfrentaría un encierro de don Samuel Flores. Cabe señalar a este respecto, que el reclamo de la primera plana de los principales diarios madrileños, se centraba en el retorno a los ruedos de Antonio Bienvenida.

La quinta corrida del San Isidro de 1971

En el sumario de la tarde, Julio de Urrutia, cronista del diario Madrid, refiere lo siguiente:

Antonio Bienvenida, de verde y oro (petición con vuelta y palmas); Andrés Vázquez, de azul y oro (dos orejas, vuelta y salida a hombros), y Curro Rivera, mexicano, de verde y oro (oreja y ovación), que confirmaba la alternativa. Tarde húmeda y desapacible, con aguaceros casi continuos de comienzo a fin de la función. Dos tercios de plaza. E| mal estado del ruedo, pese a la ya habitual cobertura de plástico, y la consulta de la autoridad con los diestros actuantes para decidir o no la suspensión del festejo hicieron que éste comenzase a las seis y cuarto de la tarde...

En una relación diversa, la de José Antonio Medrano para el diario Arriba se cuenta que la entrada era la más mala de lo que iba del ciclo, siendo la única explicación de ello el pésimo tiempo entre el que se dio la corrida, agregando:

...no tendremos más remedio que descalificar al público madrileño, del que el reaparecido Antonio Bienvenida fue un ídolo y, casi una debilidad; Andrés Vázquez es como una recreación propia al que el «nuevo en esta plaza», el mejicano Curro Rivera, debió merecerle un interés máximo...

Y sin embargo, la afición prefirió resguardarse de la lluvia y verlos en mejor ocasión.

La confirmación de Curro Rivera

Como es preceptivo, el primer toro de la tarde sería cedido a quien ratificaría su alternativa en Madrid esa lluviosa tarde. El sorteo le deparó al toricantano al toro llamado Beluco, número 75, negro zaino y al que se le anunció un peso de 528 kilogramos. La tarde de Curro fue importante y pudo ser redonda, de no haber fallado con los aceros en su segundo. Escribe Gonzalo Carvajal en su crónica para el diario Pueblo de Madrid:

Del Currito de Méjico que vi en Sevilla – aquella tarde cortó tres orejas –, y que volví a ver en Barcelona – dos orejas –, al que contemplo confirmar su alternativa con «Beluco», negro zaino, con el número 75 en el costillar, y 528 kilos de peso, media un ancho camino de progresos en el acoplamiento de tan tierno diestro azteca al toro español. Señal de crecimiento en méritos de un torero que apoyado en su indudable valor, en sus no menos indudables ansias de estar entre los primeros, y en bien conocer la profesión, saldrá – de seguir así – de la presente temporada hispana con clara proyección de mando dentro de la torería mejicana... Debo consignar que «Beluco» - de poca fuerza, como toda la corrida, y abanto de salida, también como casi toda la corrida –, y «Cartujero», el más encastado y pastueño de los seis Samueles, vinieron a integrar ese lote con que todo torero sueña para consagrarse en Madrid... Currito Rivera no hizo una sola cosa mal hecha – salvo pinchar seis veces a «Cartujero» –, y es que a toros tan bondadosos, sabiendo y queriendo torear, resulta muy difícil hacérselas. Con la verónica, más rabiosa que perfecta; con la variedad de los quites por delantales, chicuelinas y navarras – o chicuelinas antiguas, que así llaman en Méjico a tal lance –; con el buen acuerdo de no coger banderillas – suerte en la que Curro me parece muy vulgar – y con el sentido claro de que torear de muleta a este tipo de toros de «durse» es como un juego de salón, en el cual el engaño movido, arrastrándose por la arena, debe llevar las embestidas al confín de las arrancadas, Rivera se ganó una oreja de su primer toro – la gente pidió con fuerza la segunda; los de la andanada del ocho, tan felices, con razón, por tarde tan rimada con sus gustos y exigencias, aplaudieron la negativa presidencial –, y le pidió las dos al sexto, porque hasta el séptimo envite no agarró la estocada mortal. De sus faenas muleteras – estimadas por mi como de buen ver, aunque me parezca violento y corto su derechazo – poseyeron carácter de excelentes, y más en un torero cuyos cimientos son el valor y el oficio hecho a conciencia, cuantiosos pases naturales, y aquella serie de trincherazos y firmazos que Curro utilizó para sacar a «Cartujero» hasta los medios y sin olvidarse de los pectorales con ambas manos, baza crucial en la tauromaquia del azteca. Buena suerte de Curro en el sorteo. Suerte bien aprovechada, aunque los aceros, en el sexto, descompusieran el «corrido» de la apoteosis que Rivera el Joven estuvo tan cerca de cantar...

La relación de Carvajal es prolija y enlaza bien los sucesos de su triunfo en la reciente Feria de Abril de Sevilla, con esta buena tarde de su confirmación madrileña-

El ya invocado Julio de Urrutia, en el diario Madrid, refiere:

El cariz del cielo y la lluvia intermitente que hizo su aparición en cuanto salió el primer toro no arrugaban el entrecejo de los aficionados. El Samuel, gordo y con buena lámina, fue saludado por el nuevo doctor en tauromaquia con unos preciosos lances a la verónica, sujetando con la rodilla al bicho los primeros para que no saliera huido. Dos puyas y otros tantos quites – uno muy lucido por tapatías del mejicano – dieron lugar al tercio de banderillas, en el que ese buen peón de brega que se llama Solanito clavó dos grandes pares. Y apenas sin sucesión de continuidad apareció en seguida con la muleta en la diestra Curro Rivera para componer una faena justa, aseada, de pases limpios y en la línea del arte, aunque algunos de ellos forzando la figura. Además de artísticos, los muletazos por la derecha y la izquierda del hijo de Fermín tuvieron clase. Y como, por añadidura, no se limitaron a los fundamentales del toreo natural ni a los monótonos redondos en cadena, la faena del azteca resultó variadísima y a gusto del respetable. A toro por completo parado, Curro cobró una gran estocada que le valió la oreja de su enemigo... En realidad, la función de ayer se ciñó a media corrida tan sólo, aunque esa media fuese de tono mayor y de alta tensión artística por lo que vimos en los tres toros primeros. Si acaso, la propina consistió en la lidia que Rivera dio al sexto toro, muy semejante a la del primero, por lo que hubiera cortado otro apéndice. auricular si llega a acertar con el acero. Pinchó siete veces y ©1 éxito repetido se le fue, por tanto, con los múltiples viajes de la espada. Ello no obsta para afirmar que nos encontramos ante un torerillo muy puesto y que cuantos se precian de aficionados deben seguir de cerca a este mozo moreno, hijo de torero mexicano y sobrino de toreros españoles...

Urrutia hace notar que la lluvia fue deteriorando las condiciones del ruedo y que en realidad, los sucesos de los tres primeros toros fueron los que le dieron vida a la tarde, pero también reconoce las indudables virtudes que mostró Curro Rivera y adelanta el porvenir que le esperaba por aquellas tierras.

Por supuesto, no podría faltar la mención a don Antonio Díaz – Cañabate, en su tribuna del ABC madrileño, quien, como los vinos añejos, refinaba su falta de gusto por los toreros que les llegaban de este lado del mar. De la actuación del confirmante, refirió:

Curro Rivera se benefició en el toro de la alternativa de la lluvia de orejas. Se mojó con una. Curro Rivera es un torero fácil, tal vez excesivamente, porque su facilidad degenera en frialdad. Le falta también la naturalidad, porque fuerza la figura, dobla demasiado la cintura, pero torea con pases largos y algunos le resultan muy bien. En Sevilla le vi matar un toro de manera admirable. No ha vuelto a repetir tal hazaña; al contrario, en las otras corridas que le he visto, su manera de matar es deficiente, como lo demostró en el primero con una estocada en el rincón y más ostensiblemente en el sexto, al entrar siete veces...

Bien se dice que nada nuevo hay bajo el sol. La tarde terminó para él con la actuación de Antonio Bienvenida, pero su opinión es de peso para algunos. Ya veremos que le dedica más espacio a lo que a él le parece importante.

El resto de la corrida

El triunfador de la tarde fue el zamorano Andrés Vázquez, quien le cortó las dos orejas a Tragapisto el tercero de la corrida. Escribió Gonzalo Carvajal:

Como me gustó la tarde de Andrés Vázquez, arropado por los gritos de «¡Torero, torero, torero!» al regresar al burladero de matadores tras haber sabido ser el templario de Villalpando y al despedirse Andrés de la «laguna» de Las Ventas, saliendo por la puerta grande...

Por su parte, Antonio Bienvenida fue cariñosamente arropado por la afición de su Madrid. Así lo vio Díaz – Cañabate: 

Alterna la izquierda con la derecha incansablemente. A Bienvenida las dos manos le sirven para torear con ayudados por bajo y por alto. La gente estaba extrañada. ¿Qué es eso?, se preguntaban algunos. ¡Oye, pues es bonito! Por mi parte estaba pasando, ¡la de años que no veía ligar unos ayudados por bajo y otros por alto! Era como un papirotazo a la monotonía. ¡Qué baldón para los toreros jóvenes, que en los linderos del medio siglo, sea Antonio Bienvenida el que aporte algo diferente a la rutina conquistadora de orejas! Por fortuna la faena diferente de Antonio Bienvenida finaliza asimismo de manera distinta. No hubo oreja, sólo vuelta al ruedo, porque Antonio descabella cuatro veces y esto no lo toleran los rutinarios...

Un San Isidro con signatura mexicana

El 15 de mayo Antonio Lomelín había abierto la Puerta de Madrid con los urcolas de Alonso Moreno, la tarde que apadrinó la confirmación de Curro Vázquez. El 20 de mayo, Eloy Cavazos confirmaría su alternativa y abriría él también esa codiciada puerta. El día 22 siguiente, se lidiaría por primera vez en la historia de la plaza madrileña un encierro mexicano, de Mimiahuápam, y Antonio Lomelín le cortaría la oreja al segundo, Cariñoso y el cuarto Amistoso, sería homenajeado con la vuelta al ruedo de sus despojos. Dentro de la misma feria, el 25 de mayo, Curro Rivera reclamaría otra vez la atención, al cortar una oreja a los toros del Duque de Pinohermoso que le tocaron en el sorteo.

La presencia de México culminaría en la Corrida de la Beneficencia, celebrada el jueves 3 de junio de ese 1971, anunciándose un cartel idéntico al de la corrida de la confirmación de Curro Rivera, pero, al haber sido herido Andrés Vázquez en la corrida isidril del 30 de mayo, terminó dándose un mano a mano entre padrino y ahijado con los toros de Felipe Bartolomé, mismo que representó la salida en hombros para el hijo de Fermín el de San Luis, asunto del que ya me he ocupado por estas páginas virtuales.

domingo, 19 de abril de 2026

18 de abril de 1954: Alfredo Leal recibe la alternativa en Sevilla

Alfredo Leal había sido uno de los triunfadores de la temporada de novilladas de 1952 y eso le valió recibir la alternativa en la Plaza México en la temporada grande siguiente, el domingo 16 de diciembre de 1952. El cartel era inmejorable, pues le apadrinaría Carlos Arruza, en ese momento la principal figura mexicana y el cordobés José María Martorell, quien venía a darse a conocer a nuestra afición y que caló hondo en ella. 

La tarde no fue exitosa para el toricantano y por su parte, el padrino tuvo ocasión de escribir una de las páginas brillantes de su historia en los ruedos con el cuarto de la tarde, nombrado Bardobián por don Daniel Muñoz. 

Iniciado ya el año de 1953, Alfredo Leal marcha a España, pero no con la intención de confirmar allá su alternativa, sino de torear novilladas para recibir una nueva, con fuerza y reandar el camino en mejores condiciones. Así, se presenta en aquellos ruedos el 5 de junio en Barcelona y logra torear ocho novilladas, de las cuales tres fueron en la Ciudad Condal y otras tres en Madrid. Esa temporada le dejó las cosas preparadas para volver a ser investido matador de toros el calendario siguiente.

La temporada sevillana de 1954

El abono de Sevilla para 1954 comprendía la corrida del Domingo de Resurrección, que sería el 18 de abril, con la actuación del rejoneador Ángel Peralta, Cayetano Ordóñez Niño de la Palma hijo, Manolo Carmona y Alfredo Leal, quien recibiría la alternativa, con toros de Salvador Guardiola para rejones y Tomás Prieto de la Cal para la lidia ordinaria. La Feria de Abril, con cinco corridas de toros, los días 27, 28, 29 y 30 de abril y 1o de mayo y dos novilladas, los días 25 de abril y 2 de mayo. Alfredo Leal iba anunciado en la última de feria, con Rafael Ortega, Niño de la Palma y Dámaso Gómez, y los toros de Joaquín Buendía.

A propósito del llamado toro de Sevilla

Esta fiesta es de toros, y como tal, está condicionada por los que los ganaderos envían a las plazas. Se habla mucho acerca de que si determinadas plazas tienen o aceptan un determinado tipo de toro. El caso de Sevilla es paradigmático, pues el toro que es el ideal de allí, es una verdadera entelequia, indefinible, imposible de conocer y desde mi personal punto de vista, exageradamente acomodado a según quien lo vaya a enfrentar. 

Pues bien, ese Domingo de Resurrección de 1953, don Tomás Prieto de la Cal envió una corrida a Sevilla que en su día fue criticada y hoy seguramente sería anatemizada. Escribe Fernando López Grosso firmando como El Chico del Baratillo en la Hoja del Lunes sevillana del día siguiente al del festejo:

O toro viejo o toreo moderno. – Esta es la verdad cuando tres espadas de la época presente se enfrentan con una corrida del volumen y la edad de los bichos lidiados en la tarde de ayer. La mayor prueba la da el peso que en canal dieron en la romana y que fue así: Primero, 316.900; segundo, 329.800; tercero, 290.400; cuarto, 355,800; quinto, 369,800, y sexto, 338.000. Pudieron observar los aficionados que el toro de este volumen y edad no es el más apropiado para el toreo moderno, hoy del gusto de los más, y no es porque falte valentía en los muchachos, sino porque raras veces este toro sale adaptable para el toreo de hoy, siendo su sentido el principal obstáculo para que se dejen torear, de no ser ajustándose a la lidia de antaño, en la que predominaba la preparación para la muerte. Un primer toro quedado, soso y poco pronto, que, con el segundo, suave y superior a la muleta, fueron los más propios para torear mejor. Los demás, todos iguales, mansos, con fuerza, de peligro por sus arrancadas dudosas. Fue en conjunto, una corrida, peligrosa y difícil para los toreros, por su feo estilo, en los que se destacaron como peores el lote de Manolo Carmona. Poco satisfecho debe estar el señor Prieto de la Cal, que poco ha sabido sostener o reafirmar la procedencia de Sotomayor y Veragua... Y con una corrida así, cabe toda disculpa por cuanto no es poco despacharla con holgura y buenos deseos...

Se atribuye a Domingo Ortega el aforismo de: torear no es pegar pases. De lo que describe López Grosso, da la impresión de que los toros de Prieto de la Cal, tenían mucho para toreárseles, pero no al uso de aquellos días, por esa razón no hubo un resultado triunfal en la tarde.

La actuación de Alfredo Leal

Según a quien se lea, fue Curro Romero o Manolo Martínez el que afirmó que los apéndices son meros retazos de toro. Hoy se reconoce más una oreja ratonera o de paisanaje, que una valoración positiva de una actuación no galardonada por quienes tienen real o presuntivamente, conocimiento de estas cosas. 

Alfredo Leal tuvo una actuación solvente, adecuada a las condiciones de los toros que sacó en el sorteo y haciéndoles las cosas que era posible de acuerdo a sus condiciones. Escribió Gil Gómez Bajuelo, cronista del ABC de Sevilla, en su edición del martes 20 de abril siguiente:

El mejicano Alfredo Leal, a quien Cayetano Ordóñez dio la alternativa en cordial y emotiva ceremonia, cumplió su cometido muy honorablemente, venciendo no sólo las dificultades de sus enemigos, sino la responsabilidad de su presentación en España, en el mes de abril y en una plaza como la de la Maestranza sevillana, cuyo prestigio pone freno en los ánimos más enteros. Leal nos ofreció destellos de su capote en el primero, y muletazos altos, de sabor artístico, en su segundo, estando siempre sereno y sin perder la cara a sus enemigos, sin que los derrotes le hicieran descomponer la figura. Estuvo breve y bien con el estoque, matando al primero de media estocada y de una al segundo. Dejó una buena impresión y se espera con interés su reaparición, en circunstancias más propicias...

Esa buena actuación le valió a Leal el poder confirmar su alternativa al siguiente domingo en Madrid, llevando como padrino al mismo de su alternativa y como testigo a Jerónimo Pimentel, con toros de María Montalvo, cerrando esa temporada española con ocho corridas toreadas.

El devenir de Alfredo Leal

Durante las tres décadas siguientes Alfredo Leal sería un torero que participaría en las principales temporadas y ferias en ambos lados del Atlántico. La pureza de su trazo y la fidelidad a su manera de hacer el toreo, le mantuvieron en el interés de la afición mucho tiempo. En el caso particular de Sevilla siempre fue visto con gusto, tanto, que formó parte de carteles importantes como el mano a mano que toreó en agosto de 1968 con Curro Romero, en el que triunfó, aunque el palco de la autoridad le negara los apéndices, o en la feria de San Miguel de ese mismo año, fue parte del cartel de la despedida de los ruedos de Manolo Vázquez.

No por cualquier cosa, Alfredo Leal fue conocido al poco tiempo de esta alternativa como El Príncipe del Toreo, y es que fue, sin duda, una figura del toreo.

Aviso parroquial: Los resaltados en los textos transcritos son obra imputable exclusivamente a este amanuense, pues no obran así en sus respectivos originales.

domingo, 12 de abril de 2026

Curro Vázquez: ¿el cierre de un círculo?

ABC, Madrid 11/10/1969
El pasado miércoles se anunció el otorgamiento, en Santander tras la convocatoria realizada por el Senado del Reino de España, la Fundación del Toro de Lidia, y las comunidades autónomas de Madrid, Andalucía, Extremadura, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón, Castilla y León, y Castilla - La Mancha y la ciudad autónoma de Melilla, del Premio Nacional de Tauromaquia al matador de toros linarense Curro Vázquez.

Refiere el acta del jurado que calificó la concesión del galardón, entre otras cuestiones, lo siguiente:

...la figura de Curro Vázquez se define por una vida entera de compromiso con la tauromaquia. Su dedicación constante, tanto en los ruedos como fuera de ellos, ha contribuido de manera decisiva a la preservación, defensa y difusión de este patrimonio cultural. Su legado no se limita a su carrera profesional, sino que se extiende a su papel como referente, formador e inspirador de nuevas generaciones...

Sin duda, su paso de ya cerca de seis décadas por el llamado planeta de los toros, le ha permitido hacerse un sitio y transmitir tanto en el ruedo como fuera de él, los valores artísticos y éticos que envuelve esta fiesta que es particular y tradicional de los pueblos hispanos.

12 de octubre de 1969

Para el entonces llamado Día de la Raza, se programó en la muy madrileña plaza de Vista Alegre de Carabanchel, una corrida de toros a beneficio de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer, que en esos días presidía la marquesa de Villaverde. El camino para llegar al anuncio del cartel definitivo fue tortuoso, según cuenta quien firmó como X.X en la crónica aparecida en el diario madrileño Arriba del 14 de octubre de ese 1969:

Mil vicisitudes pasó la corrida de la Lucha contra el Cáncer. El cartel inicial lo formaban Paco Camino y Diego Puerta, con deseos del de Camas de lidiar miuras, que, por lo visto, no fueron encontrados con la debida presentación zootécnica. Después, el percance que sufrió Paco Camino hizo que la organización fuera abajo y se comenzara de nuevo. Esta vez aparecía Curro Romero, que daría la alternativa a Curro Vázquez, con José Fuentes como testigo y toros de Patricio Cunhal...

Es importante hacer notar que todavía en los diarios del día de la corrida se anunciaba el cartel completo del festejo, que a la postre, se vería modificado, porque la corrida portuguesa de Cunhal sería rechazada en el reconocimiento, otra de Tassara tampoco pasaría ese fielato y al final de cuentas se aprobarían cinco toros salmantinos de Barcial y uno de Manuel Francisco Garzón. Ante tal situación, Curro Romero decidió caerse de la combinación, presentando un parte médico. Declaró lo siguiente a Manuel F. Moles, del diario Pueblo, salido al día siguiente de la corrida:

Yo me ofrecí para torear esa corrida completamente gratis; pero el ganado que me dijeron que se iba a lidiar no era el de Cobaleda. Cuando vi los toros me di cuenta de que no iban a embestir y mucho menos servirían para mi estilo de toreo. Si hubieran puesto tres de Cobaleda y tres de Cunhal o de Tassara, si me habría vestido de luces. Yo estoy retirado y me hace mucha ilusión reaparecer en Madrid, pero lo que no admito es un ganado sin garantías...

Curro Romero había terminado abruptamente su campaña en el mes de junio, después de haber sufrido una serie de traspiés en Sevilla, Ronda, Toledo y señaladamente en Palma de Mallorca, donde en solitario, dejó ir en solitario una buena corrida de Salvador Guardiola. Posteriormente anunció su retirada de los ruedos.

En esas condiciones y aprobados los toros de Arturo Cobaleda – Barcial – y Garzón, los organizadores decidieron dar el festejo en el que Curro Vázquez recibiría la alternativa de manos de su paisano José Fuentes, ambos apoderados por el inefable Rafael Sánchez El Pipo.

A las 5 de la tarde de ese 12 de octubre de hace 57 años, se abrió la puerta de cuadrillas para dar paso al toricantano Curro Vázquez, vestido de blanco y plata y a su padrino José Fuentes, quien llevaba un vestido obispo y oro. Salió esa tarde como sobresaliente el novillero gaditano Rafael Ruiz Paquiqui.

El primer toro de la tarde y que sería el de la ceremonia se llamó Batanero y así lo describió Juan Antonio Pérez Mateos, en su crónica para el diario ABC de Madrid:

Cuando salió el primero, un castaño salpicado, de bonita lámina, con el pelo rizado del morrillo y el testuz, la gente hizo un gesto de admiración: el toro tenía una bella estampa...

A veces, la envoltura no revela la realidad del contenido. Batanero fue un toro que tuvo muchas complicaciones. Cuenta Julio de Urrutia en su crónica para el diario Madrid, salido al día siguiente de la corrida:

El Cobaleda que rompió plaza acusó desde un principio su mansedumbre congénita. Para nada valió que Vázquez, con muy buenas maneras, tratara de encelarlo en su mágico capote con unos lances pintureros y preciosistas. Nada. El burel, obligado por ese mismo capote, entró seis veces a las cabalgaduras de los dos picadores de turno, saliendo suelto y rebrincando de la suerte. El presidente sacó rápido el pañuelo encamado para condenar al manso a banderillas negras...

Curro Vázquez había toreado 50 novilladas en ese año del 69, fue el segundo en el escalafón y si hemos de considerar la tarde de la alternativa como el examen de grado para obtener la dignidad de matador de toros, el tema que le tocó resolver, fue de los más difíciles. Sigue contando Pérez Mateos:

Llega el instante de la alternativa. Curro Vázquez, vestido de blanco y plata, recibe de manos de Fuentes los trastos de matar. Curro comienza muy bien la faena con cuatro doblones. ¡Esperanza de un torero nuevo! Se va a los medios y torea por derechazos. El toro le avisa por el lado derecho, el toro le avisa por el lado derecho. Curro insiste por ese pitón, y al iniciar el derechazo, resulta aparatosamente cogido. El “barcial” lo zarandea espectacularmente. El toro lo hiere, y las asistencias se llevan al nuevo doctor en tauromaquia a la enfermería...

Por su parte, Manuel F. Molés, en su crónica para el diario Pueblo, refiere:

Curro Vázquez dijo su «aquí estoy yo» con unos muletazos de castigo dados por bajo que acabaron en adornos casi en el centro de la plaza, de una plaza que se hundía de aplausos y se rendía admirada. Los «curristas» de Madrid – que son muchos, pese a que no se acabó de llenar el coso –, los aficionados exigentes, los que gustan de jugar el papel de jueces, los que todo lo miran con lupa, se frotaban las manos. ¡Aquí hay torero! Curro Vázquez respondía más allá de lo previsto. Estaba rojo de coraje y se echó la muleta a la diestra. Diez muletazos. Cuatro avisos de cornada… Curro iba para arriba, ganando laureles, hasta que el toro le cogió con saña, le zarandeó, le tiró al suelo, le busco de nuevo y partió su traje blanco y plata para mancharlo de rojo. la cornada era evidente. La plaza, puesta en pie, despedía con una gran ovación a Curro Vázquez. Adiós justo. Curro tuvo agallas para no volver la cara al riesgo y lo aceptó como bueno. Alternativa y cornada…

Por su parte, Julio de Urrutia en su crónica del diario Madrid, relata:

Cierto que el sevillano, a quien Fuentes acababa de ceder los trastos de la ceremonia, se dobló muy bien con el manso de "Barcial". Cierto que instrumentó seguidamente unos pases en redondo, varios por alto y cuatro naturales de verdadero mérito. Pero como él chaval, a fuerza de valentía, no se diera por aludido tras dos avisos que le envió el cornúpeta en otras tantas peligrosas tarascadas, la cogida llegó como infaliblemente tenía que llegar mediante una cornada grave, según el parte facultativo. Con la caída de Vázquez sobre la arena viniéronse abajo también las ilusiones de los aficionados…

Las versiones coinciden en lo esencial, Curro Vázquez no se arredró ante la manifiesta mansedumbre del toro de su alternativa y puso por delante todos sus recursos para intentar instrumentarle una faena, pero la condición del toro terminó por imponerse, hiriendo a su lidiador.

El parte facultativo rendido por el doctor Gómez Lumbreras, responsable de la enfermería de la Chata de Carabanchel, fue el siguiente:

El matador Curro Vázquez presenta una herida por asta de toro en la región perineal derecha, penetrante en la fosa isquio – rectal, que, despegando el recto en una extensión de veinte centímetros, rompe el músculo elevador del ano y fibras del esfínter anal. “Shock” traumático. Grave. Firmado, doctor Gómez Lumbreras.

Por las lesiones causadas, la cornada requirió un tiempo extenso para su recuperación. La temporada ya estaba para su cierre y eso permitiría al torero tener el reposo necesario para restañar sus heridas y preparar su primera campaña como matador de toros.

12 de octubre de 2025

Exactamente 56 años pasaron después de la tarde de la alternativa de Curro Vázquez, cuando en la plaza de Las Ventas se ofreció, dentro del marco de la Feria de Otoño, un festival taurino en recuerdo de Antoñete. En ese festejo, Curro Vázquez y César Rincón fueron, sin lugar a dudas, los toreros que dejaron en claro por qué tienen un sitio en la historia y mostraron, a quienes no tuvieron la fortuna de verlos en su día en los ruedos, lo que es el toreo que se ha dado en llamar “eterno”.

La tarde de Curro Vázquez fue redonda, y a pesar de sus primeros temores de no estar en las condiciones físicas adecuadas para enfrentar un compromiso de esa naturaleza, demostró que todavía estaba en posibilidad de impartir, lo que quizás era su última lección magistral. Escribió Vicente Zabala de la Serna en su crónica para el diario madrileño El Mundo:

Curro Vázquez abrió, de pronto, el túnel del tiempo. De sus 74 años cayó la solera macerada, el toreo de muñecas, con el novillo de Garcigrande – como todos menos el de Morante de la Puebla – dando su guerrita por dentro a derechas y prestándose al temple por su izquierda, a la belleza del toreo a dos manos, a esa trinchera catedralicia, al sabor de la firma de aquel pase memorable. Qué cosas más hermosas. Aquel natural de dormido pulso, este cambio de mano como escultura y aquella media verónica portentosa que ya quedaba lejos. Bramaba la gente con el ole ronco que sale de dentro. Como le salía a Curro -que tan bien leyó las banderas y los terrenos- las maravillas que fue sumando, como un collar de perlas, hasta hacer un todo para recordar. Le metió el brazo con habilidad y la plaza fue un clamor. Las dos orejas dibujaron una sonrisa en la fina tez del maestro…

Como en sus mejores días, Curro Vázquez fue sacado en volandas por la Puerta de Madrid. Los aficionados de su día y los nuevos, que solamente le conocían por los relatos de su tauromaquia se hacen, revivieron unos y conocieron otros, los motivos por los cuales, se le ha tratado inmemorialmente como una de las grandes figuras del toreo de los tiempos recientes y por qué se recurre a él, para preparar a quienes se considera que pueden aspirar a esa categoría.

Todo parece apuntar, tras de la gran tarde del festival otoñal y de la concesión del Premio Nacional de Tauromaquia, que el paso activo por los ruedos de Curro Vázquez ya ha concluido. No se ha pronunciado expresamente en ese sentido, pero las circunstancias así lo permiten suponer.

Aldeanos