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domingo, 23 de enero de 2011

¿Hacia un nuevo Pacto de Texmelucan? (II/II)

La Temporada Relámpago


La imagen habla por sí sola
 La gestión de Torres Caballero concluyó el 10 de marzo de 1940. Para entonces ya estaba constituida la sociedad Unión Taurina S. de R.L., mediante la cual, los ganaderos del Pacto de Texmelucan se constituyeron en empresa de El Toreo, designando como Gerente al ganadero de Quiriceo, Jorge Jiménez del Moral. Esa sociedad ofreció una Temporada Relámpago, que inicialmente constaría de 7 festejos, pero que como su antecesora, terminó una corrida antes de lo originalmente anunciado.

Los toreros que harían breve serial, que se desarrollaría entre el 24 de marzo y el 28 de abril de 1940, serían Fermín Espinosa Armillita, Jesús Solórzano, Alberto Balderas y Silverio Pérez, que se enfrentarían a encierros de Piedras Negras, La Laguna, La Punta, San Diego de los Padres, Coaxamalucan y Rancho Seco. Es en esta temporada es cuando Silverio Pérez se encuentra con Pizpireto de La Punta y realiza una de las más recordadas faenas de su historia en los ruedos.

La Temporada 39 – 40 y la Relámpago se realizaron con llenos en todos sus festejos. La primera inició animosa y conforme fue avanzando, esa alegría de la afición se transformó en animosidad hacia los hermanos Llaguno y Lorenzo Garza principalmente, a quienes culpaban del fracaso de ella. Por su brevedad, la segunda transcurrió con el gusto de la afición, que después de 14 fechas, esperaba ver a los toreros preteridos en la anterior y disfrutó de la presencia y del juego de los toros de las ganaderías de Tlaxcala, de La Punta y de San Diego de los Padres, que superaron con mucho el promedio de lo que se apreció en la anterior.

Al final de cuentas, para 1941 los bandos se reunificaron, pues entendieron que ninguno de los dos tenía la fuerza suficiente para echar fuera al otro, aunque quizás las oposiciones personales tardaron más en darse por terminadas.

El golpe de mano de don Antonio Llaguno

¿Cuál fue la motivación de don Antonio Llaguno para apostar en la forma que lo hizo en la temporada 1939 – 40? Creo que encontraremos algunas respuestas en el siguiente desarrollo que hace Luis Niño de Rivera en su obra Sangre de Llaguno:


...Había sin lugar a duda ganaderos de prosapia y de prestigio que dominaban el panorama nacional, como los González de Piedras Negras, los Barbabosa de Atenco, Santín y San Diego de los Padres, don José María González Pavón de Tepeyahualco, y los de la Peña de El Cazadero, entre no muchos otros... Los Llaguno naturalmente no pertenecían a la grey taurina de esos tiempos, eran unos intrusos propiamente, sin abolengo dentro de la fiesta brava, que de buenas a primeras querían irrumpir en el medio sin mayor legitimidad... Para el 16 de octubre de 1930, fecha en la cual se reunieron doce ganaderos de bravo, representando once hierros, con el propósito de formar una asociación civil, que a la postre llevó el nombre de Unión de Criadores de Toros de Lidia A.C., Antonio y Julián Llaguno gozaban de un elevado prestigio como criadores. La decisión que tomó Antonio fue de no formar parte de esa asociación civil, puesto que en su opinión no tenía nada que compartir con los demás ganaderos, ni había olvidado los menosprecios y malos tratos recibidos... No solo nunca ingresó a la unión, sino que poco antes de morir pidió a su hijo y a su hermano que nunca lo hicieran...


Publicidad de los logros ganaderos, no
de lidia de don Antonio Llaguno
 Esa falta de empatía con los que les antecedieron en el inicio de la crianza del toro de lidia en México por una parte y por la otra, el hecho de que don Antonio y don Julián Llaguno iniciaban una nueva forma de llevar una ganadería brava, apoyados en los conocimientos obtenidos en el manejo de ganado de abasto y lechero, actividad en la que también sobresalieron, son los que le motivaron en un inicio a mantenerse fuera de la Unión de Criadores, aunque habrá que dejar claro que por su parte, en 1938 auspició la formación de la Unión Mexicana de Ganaderos de Reses Bravas, en la que aparte de San Mateo y Torrecilla participaban las ganaderías de Torreón de Cañas, Carlos Cuevas, Lorenzo Garza, Heriberto Rodríguez y Ayala entre las más destacadas, dándose la temporada 39 - 40 con las 5 primeras la temporada en cuestión.


Entonces, me parece que la apuesta no era tanto el signo de una lucha por el poder en la fiesta, sino un intento de obtener el espacio que correspondía a una nueva manera de llevar la ganadería mexicana, menos dejada al azar y más apoyada en lo que las ciencias zootécnicas y pecuarias tenían dispuesto hasta ese momento, un espacio que don Antonio creyó que estaba listo en ese momento.

Luis Niño de Rivera afirma que don Antonio Llaguno salió airoso del trance, pero la historia nos demuestra que pasarían aproximadamente tres décadas para que su concepto en la crianza del toro acabara por imponerse, pues es prácticamente hasta la década de los setenta del pasado siglo, cuando las ganaderías que descienden del tronco San Mateo acaparan el gusto de los toreros y las que en su día formaron el Pacto de Texmelucan, pasan a un plano más discreto.

La situación en nuestros días

Resulta curioso que en el grupo de ganaderos que sostienen la candidatura de José Arturo Jiménez Mangas se encuentre la médula del grupo de los que importaron simiente española en la década de los noventa o adquirieron de ella después de traída al país, proponiendo con esa importación una nueva manera de criar al toro de lidia en México.

Ese grupo de ganaderos, por encaste, son los siguientes:

Domecq: Benigno Pérez Lizaur – Santa María De Xalpa; José Antonio González Esnaurrizar – El Grullo; José González Dorantes – La Joya; Octaviano García Rodríguez (Hijo) – Los García; Juan Pedro Barroso Díaz Torre – Jaral De Peñas y Villa Alegre.

Santa Coloma - Buendía: José Arturo Jiménez Mangas – San José y El Rosedal; Eduardo Martínez Urquidi – Los Encinos; Jorge Medina Ibarra – Medina Ibarra; José Chafik Hamdam Amad – San Martín.

Atanasio Fernández: Ramón Álvarez Bilbao – Barralva.

Murube: Sergio Hernández González – Rancho Seco.

A estos ganaderos se suman otros de notable presencia en el campo bravo mexicano, como los señores Marco Antonio González Villa de Piedras Negras; Fernando de la Mora Ovando de Fernando de la Mora; Germán Mercado Lamm de Montecristo y Cieneguilla; Javier Sordo Bringas de Xajay y Villar del Águila; Marcos García Vivanco de San Mateo, San Marcos y San Lucas, los sucesores de Felipe González González de Coaxamalucan, Roberto Gómez Canobbio de Teófilo Gómez y Galindo y Pedro Garfias Sitges de Garfias entre los más destacados.

Como se puede ver, la médula del grupo que impulsa la candidatura del ganadero de San José está conformada por varios de los más destacados criadores mexicanos de este momento, lo que me sugiere que el gobierno de la Asociación de Criadores y quizás la manera de hacer las cosas en la fiesta aquí en México está por llegar a un punto de inflexión en el cual, las cosas pudieran mantenerse tal cual están o cambiar de una manera radical, no al extremo de los años 39 y 40 del siglo pasado, pero sí en una manera similar, dado que hay algunas circunstancias que se asemejan.


La afición recriminaba la reiterada presencia de Garza y
El Soldado en los carteles
 En primer término, los ganaderos que apoyan la candidatura de José Arturo Jiménez Mangas, al aceptar que la simiente nacional requería al menos ser refrescada con sangre española, implícitamente proponen una nueva forma de criar al toro de lidia en México. Esta actitud guarda cierto paralelismo con la de don Antonio Llaguno de hace 71 años, cuando creyó que estaba en la posibilidad de demostrar que los tiempos habían cambiado y que las cosas deberían hacerse de una forma diferente a la que venían haciéndose desde décadas atrás.

En segundo término, aunque no hay conflictos legales por la tenencia de la principal plaza de la Capital de la República en sí, pero en la actualidad, la sociedad que hace empresa en la Plaza México y su principal cabeza visible enfrentan problemas judiciales de tipo fiscal, aun sub – iudice, pero problemas legales al fin, que como en 1939 – 40 podrían generar un vuelco en la manera en la que ese escenario se maneja.

Y aparte, aunque la reacción es diferente, la afición está descontenta con la forma en la que las cosas de los toros les son ofertadas, tanto en el aspecto de promoción empresarial, como en el de la manera en la que el toro se comporta en el ruedo en los últimos años. Hoy la afición no llena la plaza y protesta, simplemente no acude más que a los festejos que en el papel son los más señalados.

Quizás esos son los motivos que impulsan a los ganaderos que secundan la candidatura de Jiménez Mangas para ocupar la Presidencia de la Asociación de Criadores de Toros de Lidia, la visión en ellas de una oportunidad de cambiarlas y de dar un nuevo rumbo a la fiesta de toros en México.

Lo que pudiera esperarse

José Marrón Cajiga está físicamente disminuido. Llega este domingo 23 de enero a la Asamblea de los ganaderos en condiciones precarias de salud tras de pasar por una cirugía que por la descripción que él mismo hizo a los medios – y por lo que mis amigos cirujanos me refieren de ella – fue una reparación de una hernia hiatal, lo que requiere un extenso periodo de recuperación. Aún así, ha anunciado que irá por la reelección en su cargo.

La duda aquí es, si logra la reelección, sus condiciones de salud le permitirán mantenerse al frente de los asuntos de la agrupación, o sí una vez logrado su objetivo, tendrá que retirarse a convalecer y dejar sus responsabilidades en manos del resto del Consejo Directivo. Esto puede, al final de cuentas, convertirse en un hándicap en su contra a la hora de la toma de la decisión por los votantes, pues todo indica que no estaría en condiciones de garantizar su presencia en la dirección de los asuntos de la Asociación de manera personal, al menos por un tiempo.

En conclusión


La recepción de la afición a Balderas y
Solórzano en la Temporada Relámpago
 Las similitudes de lo sucedido en 1939 y 40 con la actualidad no son absolutas. No creo que los criadores de toros de lidia se fragmenten en dos grupos antagónicos capaces de dividir a la fiesta, así como tampoco existen toreros con la fuerza suficiente para por ellos mismos, atraer a la afición sin necesidad de los demás – nacionales y extranjeros – de tal manera que esos factores pueden excluirse.

La única y principal circunstancia que coincide con aquellos tiempos, es el intento de proponer una forma nueva y diferente de criar toros de lidia. Un grupo emergente de ganaderos, pero en esta oportunidad apoyado por varios criadores de gran prosapia, intenta acceder al gobierno de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, para desde allí, impulsar esa nueva visión.

Aquí el cuestionamiento es: ¿tendrán los seguidores de Jiménez Mangas el suficiente tirón al interior de su agrupación para lograrlo?

La respuesta no la conozco, pero sí estoy seguro, como aficionado, que ya es tiempo de que en las plazas se vea mayor variedad genética en el ganado que se lidia y la emotividad que genera la bravura del toro, misma que, hace muchos años solo vemos esporádicamente.

domingo, 16 de enero de 2011

¿Hacia un nuevo Pacto de Texmelucan? (I/II)

El pasado 13 de diciembre se dio a conocer el siguiente comunicado:


BOLETÍN DE PRENSA. – México D.F. a 13 de diciembre de 2010. – Atención: Don José Marrón Cajiga / Presidente de la ANCTL. – Miembros de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia A.C. – Medios de Comunicación. – PRESENTE.

Estimados Señores: Por medio del presente, les informo que un grupo de ganaderos interesados en su Asociación, en la sustentabilidad de la fiesta de los toros, y en particular, de la productividad de la ganadería brava, me manifiestan su apoyo para que participe en las próximas elecciones para Presidente y Consejo Directivo en el marco de nuestra Asamblea anual a celebrarse en Guadalajara Jalisco el próximo 28 de Enero.

Es por esto que he decidido integrar y presentar una planilla con el compromiso personal de dedicarle todo mi esfuerzo para llevar a buen término los objetivos planteados en nuestra plataforma electoral, actualmente en proceso de análisis y desarrollo, con base en los siguientes puntos:

- Servicio a los Asociados en materia administrativa, sistemas, fiscal, promoción, abasto y gestiones ante todas las dependencias de gobierno.
- Transparencia y descentralización de las gestiones de administración.
- Defensa y fomento de la fiesta.
- Continuar con los trabajos del libro genealógico de pureza de raza.

Invitamos a todos nuestros compañeros ganaderos a que se sumen a enriquecer los planes y objetivos para elaborar el plan de trabajo que seguiremos, para tal efecto, los mantendremos informados e invitaremos a las juntas de trabajo que para estos efectos llevaremos a cabo previos a nuestra Asamblea de Guadalajara.

Atentamente

Firmado: José Arturo Jiménez Mangas. Ganadero de San José.
La respuesta del actual Presidente de la ANCTL, José Marrón Cajiga, titular de los hierros que van a su nombre y de San Diego de los Padres, se produce dos días después en una entrevista grabada que le realizó Juan Antonio de Labra, manifestó entre otras cosas lo siguiente:
Yo creo que los tiempos han ido cambiando y definitivamente están en todo su derecho de anunciar el buscar la mesa directiva para las próximas elecciones que serán el 28 de 2011 en la ciudad de Guadalajara... lo único que sí... se nos hizo un tanto precipitado y sentimos que no se respetaron ni las fechas, ni las formas... ¿Por qué decimos que no se respetaron las fechas y las formas? Todo el mundo sabe que hay una propuesta para que se celebre la convención o la asamblea en la ciudad de Guadalajara el 28 de enero, pero la convocatoria no ha sido emitida y no ha salido todavía de las oficinas de la Asociación. Entonces, si no hay una convocatoria, se nos hizo raro que ya haya una mesa directiva y que incluso en algún medio impreso saliera una fotografía diciendo que eran los próximos directivos de la Asociación. Por lo demás, están en todo su derecho y qué bueno que lo están haciendo con esa apertura.

Normalmente, desde los años cuarenta, todos los presidentes de la Asociación se han reelegido y han hecho una gestión de cuatro años en lugar de dos, exceptuando, si no me falla la memoria, solo don Raúl González y el Licenciado Lugo Verduzco no habían repetido en el puesto… en muchas reuniones, con muchos ganaderos, al visitarlos en la provincia, precisamente en Aguascalientes, en una comida, yo les externé que a lo mejor no me reelegía… pero dadas estas circunstancias, he tomado la decisión con todo mi equipo de trabajo y con toda la gente que ha estado conmigo, de cerrar filas y de sí buscar la reelección el próximo mes de enero… Yo en este momento seguiré haciendo la depuración que se ha estado haciendo estos dos últimos años…
José Arturo Jiménez Mangas, titular de los hierros de San José y El Rosedal, es uno de los ganaderos mexicanos que junto con Pepe Chafik y Eduardo Martínez Urquidi impulsaron la reapertura a la importación de ganado de lidia español para simiente en la mitad de la década de los noventa, proponiendo con ello una nueva manera de criar toros de lidia en México.

Ello que me sugiere que el gobierno de la Asociación de Criadores y quizás la manera de hacer las cosas en la fiesta aquí en México está por llegar a un punto de inflexión en el cual, las cosas pudieran mantenerse tal cual están o cambiar de una manera radical. Por ello es que el estado que guardan en la actualidad me sugieren en alguna medida, lo que sucedió en 1939, cuando se produjo lo que se conoce en la historia como el Pacto de San Martín Texmelucan, lo que paso a contarles enseguida.

El Pacto de San Martín Texmelucan

Desde quizás la mitad de la década de los treinta del Siglo XX, la propiedad de la Plaza El Toreo, que correspondía a la sociedad El Toreo S.A., tenía iniciados diversos litigios para recuperar la posesión del inmueble de la Colonia Condesa de manos de las diversas personas y entidades que la explotaban. Una de ellas era Espectáculos Taurinos S. de R.L., cuya cabeza visible era el Licenciado Jesús Torres Caballero. La carrera política de este último – era Diputado Federal – y el desgaste que producía la constante defensa de la tenencia de la plaza ante los Tribunales, le comenzaron a producir dificultades para manejar adecuadamente sus negocios taurinos. Tanto así, que comenzó a ceder en plena temporada la plaza a distintos empresarios, a efecto de completar el número de festejos ofrecidos dentro del derecho de apartado. Esa es la historia por ejemplo, de las corridas que organizaron Dominguín y el Coronel Manuel Escalante en 1938 con los encierros españoles que trajo don Domingo y entre los que venía el famoso Tapabocas de Coquilla.

El Toreo de la Condesa, obra Margaret Bourke White y pertenece
al acervo de la revista LIFE, archivado en Google
Esta versión parece confirmarla el propio Coronel Escalante, que en entrevista concedida a Carmen Torreblanca Sánchez Cervantes, publicada en el número 219 de La Lidia de México, aparecido el 14 de febrero de 1947, dijo lo siguiente:

…Dominguín para mi gusto, es el mejor empresario de toros… dábamos las temporadas enjuiciados por el Dr. Luna, quien nos peleaba el derecho de arrendamiento sobre la plaza, logramos, merced a carteles que entusiasmaban al público… al fin ganamos el litigio en tercera instancia en la Corte, más diez días después de que ésta falló en nuestro favor, un decreto presidencial del General Cárdenas manifestó que la Beneficencia Pública era la única autorizada para manejar, dentro de la Capital, la fiesta taurina… Para el año 1938 Dominguín y yo dimos cinco corridas con ganado español que vino de María Montalvo, de San Fernando, de Coquilla y de Parladé… Terminó más tarde el Chato Padilla su gestión y tomó la Gerencia el Lic. Torres Caballero, dentro de cuya actuación todavía dimos combinando con él, tres festejos y dos más por nuestra exclusiva cuenta.

Concluido ese periodo, los co – propietarios de la plaza, “Inversiones Prediales”, representada por doña Amada Díaz de De la Torre, Fernando Romero Quintana, Lic. Antonio Pérez Verdía y el señor Toledo que había comprado la parte que correspondía a Isidoro de la Torre, dieron el contrato al Dr. Gaona, quien formó sociedad con Anacarsis Peralta…
Dentro de ese ceder la plaza para concluir las temporadas, resultaba luego que no se cumplían contratos con toreros, ganaderos y al cabo de un par de años de esa clase de componendas de la empresa constituida con las temporales, se produjo una ruptura que redundó en el referido Pacto, además de que, conforme a los que celebraron el mismo, se dieron otras anomalías, según se lee en la nota publicada en el semanario El Redondel – sin expresar su fecha – y recopilada por Guillermo Ernesto Padilla en su Historia de la Plaza El Toreo, que dice lo que sigue:


…Muy movida ha sido la semana en acontecimientos taurinos, que podríamos llamar de entre bastidores, siendo la nota sensacional la que dieron ayer varios diestros famosos y la Unión de Criadores de Toros de Lidia, al firmar un pacto para no aportar su contingente a la empresa Torres Caballero, en virtud de que esta, el año pasado, tuvo notorias preferencias para ciertos diestros y determinados ganaderos, política que, según todos los indicios, se piensa seguir durante la temporada en puerta.

Así las cosas, Fermín Espinosa ‘Armillita’ telegrafió a Alberto Balderas y a Jesús Solórzano, que se encontraban en León, para que vinieran a México, habiendo celebrado una junta los tres, más el representante de Silverio Pérez, junta en la que acordaron no contratarse con la empresa Torres Caballero, en virtud de que esta obró el año pasado en favor de ciertos elementos, perjudicando a otros, como lo prueba el hecho de que ‘Armillita’ le aceptó la rescisión de su contrato; de que a Balderas se le quedó a deber una corrida, y de que a Solórzano le dejó fuera de la temporada sin razón alguna para ello…
A más de lo anterior, se acusaba a Torres Caballero de preferir a los toros de los hermanos Llaguno y a Lorenzo Garza y a El Soldado para armar los carteles más rematados de las últimas temporadas.

La temporada 1939 – 40

Las tres primeras ganaderías que lidiaron la temporada 1939 - 40
Los hechos anteriores motivaron que se diera en dos partes. La primera, organizada por la empresa de Torres Caballero contaría con encierros de San Mateo, Torrecilla, Lorenzo Garza – debutaba como ganadero –, Carlos Cuevas y Torreón de Cañas y con los diestros Lorenzo Garza, Luis Castro El Soldado, Paco Gorráez, Fermín Rivera, José González Carnicerito, David Liceaga y Luciano Contreras. Para completar el elenco, recibirían la alternativa Ricardo Torres y Alfonso Ramírez Calesero y la confirmaría Eduardo Solórzano.

Esa temporada constó de 14 corridas, pues la décimo quinta ya no se dio por un conflicto entre la Unión de Matadores y la empresa. En ella el peso ganadero lo llevaron San Mateo y Torrecilla que enviaron 75 toros de los 132 lidiados (47 y 28), con resultados que rayaron en la irregularidad en cuanto a juego y en lo tocante a la presentación, evidentemente predominó lo impresentable. En cuanto a hazañas de los diestros, tampoco hay mucho que contar, pues cuando falta el toro, todo lo demás también está ausente.

La próxima semana concluiré con estos apuntes.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Zorrito de San Mateo


Hace cuatro días, Javier, en Toro, Torero y Afición, publicó una entrada a partir de un comentario de Oselito, en el que se aludía al indulto del toro Zorrito de San Mateo, que le tocó en suerte a Manolo Espinosa, Armillita, la tarde del 5 de febrero de 1966, en la desaparecida plaza de toros de El Progreso, en Guadalajara, Jalisco, en cartel en el que alternaron con el hijo mayor del Maestro de Maestros, Santiago Martín, El Viti y Jaime Rangel, llevando por delante a Carlos Arruza, en la última tarde que actuara en esa plaza El Ciclón Mexicano, quien perdiera la vida en un accidente de carretera el siguiente mes de mayo.

Este asunto va a quedar algo extenso, así que me pongo manos a la obra. Espero que quede entendible.

El origen de Zorrito

En algún otro sitio de esta misma Aldea, comentaba que los hermanos Antonio y Julián Llaguno importaron de España entre 1908 y 1911 dos toros padres y 16 vacas del Marqués del Saltillo. Entre el primer lote de ganado que importaron, venía una vaca, la Vidriera, número 11, que en el año de 1909 parió un becerro, nombrado Vidriero por su madre y herrado con el número 2. Este Vidriero fue engendrado en España y junto con el Conejo, toro importado en 1908, fue uno de los hacedores de la hoy ganadería madre de la cabaña brava mexicana, San Mateo. El gráfico que está enseguida, ilustra la genealogía paterna del toro que es el tema en esta oportunidad.

Zorrito se llamó en los libros de la ganadería Zorrillo, pero para lidiarlo en la plaza, se modificó su nombre para evitar la cacofonía del mismo, pues en nuestro lenguaje coloquial, es la forma con la que designamos a la mofeta. Su nacencia es del año de 1962, lo que me sugiere que se lidió de utrero, lo que se confirma de observar su trapío en el primer tramo del vídeo que ilustra la entrada de Javier y que da pie a que yo meta los míos en esta oportunidad.

La afirmación que hago en el sentido de que se lidió de utrero, la deduzco también de la reseña del encierro publicada en el diario El Informador de Guadalajara, la víspera del festejo, que refleja en lo sustancial lo siguiente:

El ganado que lucirá la ilustre divisa rosa y blanco de "San Mateo" a lidiarse en la primera de las tres corridas de que consta la Tercera Feria Taurina de Guadalajara en la plaza "El Progreso" se compone de siete toros que oportunamente se han estado exhibiendo.

Para que los aficionados conozcan sus características, ofrecemos la información. El ejemplar cárdeno listón marcado con el número 67, pesó al desembarcarlo 445 kilos netos. Hay otro de igual pinta que hizo mover la báscula hasta los 475 kilogramos y se distingue por el número 37. También el mismo pelaje tiene el número 47 con un peso de 455. El que ostenta en los costillares el número 51, cárdeno, se carga sobre los lomos 480 kilos. Los toros de color negro, uno meano, el otro bragado y el restante entrepelado, son respectivamente los marcados con los números 42, 66 y 65 de un tonelaje de 485, 465 y 450 kilos.

Todos estos astados de la propiedad de los señores José Antonio Llaguno e Ignacio García Aceves, reúnen finura, juventud, correctas cornamentas, escogidos de lo de la mejor nota; sin ser unas catedrales están en su mero punto…


Como se puede ver, desde la reseña periodística del encierro, se advertía que el encierro era cómodo y sobre todo, joven.

El festejo

El festejo tuvo como mayor fasto el indulto de Zorrito, el triunfo de Manolo Espinosa y el hecho de que Jaime Rangel saliera herido. La crónica de Latiguillo en El Informador revela que la corrida al final no dio el resultado esperado:



Para apreciar debidamente la labor de los matadores, diremos que el primero de San Mateo resultó bravo a secas, el segundo tuvo el defecto de llegar soso y aplomado al final, el tercer mereció el indulto y prestigió, tanto, al espada en turno, como a sus dueños, el cuarto también llegó soso y aplomado al último tercio, el quinto resultó demasiado difícil y el sexto no permitió el éxito a su victimario. El que correspondió al "Ciclón" Carlos Arruza empezó quedado, pero terminó embistiendo con bravura…


Sobre la actuación del hijo mayor de Armillita ante el toro de la tarde, el mismo Enrique Aceves escribió:

…Le tocó al hijo del que fuera gran maestro de los ruedos, don Fermín Espinosa "Armillita", lidiar al mejor toro del encierro, es decir al que los propios aficionados pidieron su indulto, después de la extraordinaria pelea que dio en los tres tercios pues fue bravo con el percal, arremetió con fuerza a los caballos y llegó al final embistiendo fieramente a la muleta. ¡Un gran toro!...

…la escandalera vino con la muleta, cuando Espinosa, después de brindar la faena a su señor padre, ejecutó toda clase de suertes del toreo, sin que faltaran los clásicos naturales y templados derechazos, todos a la mínima distancia y en medio de una gran algarabía, ya que los olés resonaban en los tendidos y las ovaciones se sucedían unas a otras…

Otra efeméride a destacar, es en el sentido de que esta tarde fue la primera vez que los señores García Aceves y García Villaseñor, compartían una vuelta al ruedo por un triunfo con José Antonio Llaguno García, ya como condueños de San Mateo y al paso de los años, acabarían por adquirir la totalidad de la titularidad de la vacada.

…Como este bravo toro, ya lo mencionamos fue indultado a petición del público, al diestro triunfador se le otorgaron, simbólicamente, las dos orejas y el rabo, con los cuales dio varias vueltas al ruedo, primero solo y luego con los ganaderos José Antonio Llaguno e Ignacio García Villaseñor, hijo de Nacho García Aceves, y con su señor padre, don Fermín Espinosa…


El destino de Zorrito

Zorrito volvió a los potreros de San Mateo, donde fue puesto con las vacas, pero también dejó progenie en las ganaderías de San Martín, Los Martínez y con Javier Garfias, quien lo retentó aproximadamente al año de haber sido indultado, en la plaza de la Hacienda de Santiago, donde entonces tenía el asiento de su ganadería y allí lo volvió a lidiar Manolo Espinosa y el toro no acusó los efectos de la lidia previa a la que había sido sometido. Si se ve con cuidado el segundo tramo del vídeo al que he aludido antes y se compara el trapío del toro con el que lucía cuando fue a la plaza, se puede ver que efectivamente, fue lidiado de utrero.

Años después, concluido su ciclo reproductivo, el toro fue llevado de nueva cuenta al ruedo de El Progreso, donde por última vez, lo lidió Armillita. Sobre el particular, el torero le contó lo siguiente a Guillermo Salas Alonso, cronista del diario El Universal hace algo más de 5 años:

Fue un gran toro. La tarde que se indultó lo lidié a placer con la mano derecha, me tocó la inspiración con su varita mágica. Al año siguiente, en el tentadero de Javier Garfias iba temeroso de que Zorrito, que me dio tanto, hubiese adquirido resabios que ya no me permitieran torearlo.

Como dejando volar el pensamiento tras una pausa, nos explica: En Guadalajara la faena reunió muchos pases por el pitón derecho, ya con Garfias fue mejor por el izquierdo… Volví a sentirlo, a gozar con su raza y estilo.

Cuando me habló don José Antonio Llaguno García y me dio a conocer el plan de volverlo a torear para matarlo en Guadalajara, la plaza que el destino le dio la oportunidad de seguir viviendo, acepté, pero con las dudas de que si se dejaría torear por tercera ocasión. Me dejó mudo… ¡Volvió a embestir!

Es un caso que deja ver la raza de procedencia del encaste de Saltillo, a través de San Mateo... ¡Bendita sangre!

Esto es pues algo de la historia de Zorrito (Zorrillo en los libros), número 51, cárdeno claro, apretado y vuelto de cuerna, nacido en el año de 1962, corrido en tercer lugar de la lidia ordinaria de esa corrida inaugural de la Tercera Feria Taurina de Guadalajara, el 5 de febrero de 1966 y no de 1960, como equivocadamente dice, hasta el portal oficial de la propia ganadería de San Mateo.

sábado, 29 de agosto de 2009

Manolete en México, a 64 años vista (y II)

El Monstruo llega a México

Manolete era ya un personaje legendario desde antes de venir a México. En el año de 1941, apenas dos años después de la alternativa del Monstruo, con un guión de Alfredo B. Crevenna y Alejandro Galindo, así como con la dirección de éste último, se filmó la película Ni Sangre, Ni Arena, en la que Mario Moreno Cantinflas, importante cómico mexicano y un extraordinario torero bufo, amén de haber sido años después ganadero de reses de lidia, interpreta un doble papel, el de Cantinflas, que es un vendedor de golosinas en la plaza de toros y el de Manolete, el principal torero de ese momento. Es decir, Manuel Rodríguez, aún antes de pisar un ruedo mexicano ya daba lugar a la invocación de su nombre como atractivo e inspiración de cintas con motivo taurino.

Juan Soto Viñolo, crítico taurino catalán le califica como el torero para olvidar una guerra. Y a fe mía que logró cautivar la atención de un pueblo desgarrado por las heridas que dejan los fusiles y la discrepancia en los pensamientos, además de la diáspora que provoca la intolerancia hacia las ideas divergentes. Para nadie es un secreto que en la América Hispana, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, a riesgo de su vigencia en el mundo taurino español, se reunió, como español, con diversos personajes republicanos – como Indalecio Prieto y Antonio Jaén – mismos que estaban proscritos en su patria y que fuera de cualquier filiación política, reconocían en el Monstruo, al más grande torero de su tiempo. Así pues, Manolete fue capaz, aunque fuera por los fugaces momentos en los cuales ejecutaba su arte, de unir a quienes en otras aristas de la existencia, tenían diferencias irreconciliables.

Son legendarias las entrevistas que para la prensa escrita le hicieron José Octavio Cano y para la radio y los noticieros cinematográficos Paco Malgesto, quienes se desplazaron a La Habana a capturar las primeras impresiones de quien en ese momento era la principal figura mundial del toreo. Son entrevistas realizadas en tres tiempos, pues se distribuyen en la etapa habanera al descender del barco y abordar el avión, después una segunda al llegar a Mérida y la tercera, con la llegada a la Ciudad de México, dónde ya el comité de recepción comprendía a casi la totalidad de los medios y a una notable cantidad de aficionados y curiosos que pretendían conocer de cerca al mítico Monstruo de Córdoba.

Uno de los detalles que llamaron la atención de quienes se acercaron a esos eventos, fue que Manuel venía con compañía femenina. Una bella mujer, de tez morena y ojos verdes no se separaba de su lado. Los primeros rumores que corrieron fueron en el sentido de que había contraído matrimonio y que era su esposa, pero después se supo que solamente era su novia, una actriz manchega llamada Lupe SinoAntonia Bronchalo Lopesino, que de su apellido materno toma su alias cinematográfico – con quien en América tendría mayor libertad de convivencia que en España.

No obstante, Manolete no hablaba abiertamente de su relación con Lupe Sino, según nos lo advierte Antonio de la Villa, quien refiere un encuentro que sostuvo el torero con una cronista de sociedad en San José Purúa, a quien únicamente identifica como R.H., y que entre otras cosas, le interrogó sobre lo siguiente:

...Alguien me ha dicho que Ud. trae loco todos los días a su ayudante, el Chimo, preguntándole como primer saludo cada mañana: - “¿Ha habido cable de Madrid?”

- Si señorita. Todos los días espero cable de Madrid. Pero no tiene relación con ninguna aventura de tipo amoroso.

- Sin embargo. Yo se que allá por un rinconcito del Paseo de Rosales, y en una casa con jardín, hay unos ojos de mujer que esperan con zozobra la vuelta del torero…

- ¿Tiene Ud. muchas aventuras que contar?

- Las hondas, no las cuenta uno nunca. Hay algunas frívolas en mi repertorio taurino, que precisamente por ser tan superficiales, no merecen ni siquiera ser mencionadas.

- ¿Es cierto que le siguen a Ud. muchas mujeres a través de sus viajes y de sus fiestas?

- ¿Muchas? Pues si son muchas yo no las veo. Esos son los cuentos de la popularidad.

- Se habla de una millonaria, morena ardiente, que ha venido a México – yo no sé de dónde – y que ocupa actualmente tres habitaciones en el mismo hotel donde Ud. vive.

Esta señorita que siempre está en acecho para abordarle.

- Pues trabajo le doy. ¡No señorita, no! Esos son cuentos, repito, que siempre acompañan al artista que goza de un poco de nombre.
(Antonio de la Villa, Manolete. Otra época del toreo. México, 1946, Pág. 213)


Como se puede ver de las esquivas respuestas del Monstruo, en el principio, la presencia de su amada y su relación con ella debía pasar desapercibida, hasta en tanto se pudiera percatar de la manera en la que sería aceptada por la sociedad de este lado del Atlántico.

Es la suite número 224 del Hotel Reforma la que se convertiría en el cuartel general del torero cordobés. Pero esos primeros días los pasará propiamente en la hacienda de don Julián Llaguno, El Sauz, donde pastan los toros de Torrecilla, que serán los elegidos por Camará para la corrida de la confirmación. Así pues, la estancia en tierra zacatecana servirá para que el Monstruo se acople a la embestida del toro mexicano y de igual manera conozca de primera mano la gran calidad de los productos del encaste Llaguno, que con el paso de los años, dominarían la cabaña brava mexicana.

No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue y así, una miajita más de un año después de aquella Corrida de la Concordia celebrada en el coso de la colonia Condesa, el 9 de diciembre de 1945, Silverio Pérez cedía la muerte del toro Gitano, número 3, de Torrecilla, a Manuel Rodríguez Sánchez, que de esa forma convalidaba la alternativa que Chicuelo le otorgara en Sevilla el 2 de julio de 1939. Las películas nos muestran que desde que se abrió de capa realizó una obra de gran intensidad, dejando a la afición reunida en El Toreo el convencimiento de que todo lo que se había escrito sobre su figura no rebasaba los límites de la realidad. El segundo toro de su lote, Cachorro, le infirió una cornada cuando toreaba de capa, retirándose a la enfermería entre el reconocimiento y la admiración de la afición allí reunida.

El despliegue mediático y la confirmación de la sustancia de éste generó una euforia manoletista que motivó el reclamo del torero en todas partes. Es célebre un cartón de Rafael Freyre en el cual una persona lleva en la cinta del sombrero una tarjeta con una leyenda que dice No me hable usted de Manolete, porque la figura del Monstruo parecía ser el único tema de conversación que había en México, acentuando el importante carácter que adquirió en ese tiempo la presencia del diestro que acaparaba la mayor atención de aficionados y catecúmenos.

Recuperado de la herida, reaparece en Irapuato el 12 de enero de 1946 con Gitanillo, Silverio y Guerrita, para enfrentar por primera vez toros de La Punta y vuelve a cortar oreja y rabo entre el delirio de la concurrencia, quedando para la posteridad una placa que aún se puede observar en los muros de la Plaza Revolución de la ciudad fresera. Cuatro días después reaparece en El Toreo alternando con Armillita y Solórzano y el día 19 de enero en Orizaba vive uno de los momentos de mayor intensidad en su paso por las plazas de México.

Se le contrató para alternar con Fermín Rivera y Calesero en la lidia de toros de don Francisco y don José C. Madrazo. Ya se percibía que uno de los efectos de la presencia de Manolete en México era el de sacar de su marasmo a la torería nacional, que de aquella sensación de comodidad que percibiera Tono Algara en 1944, de pronto se vio dispuesta a dar la pelea al cordobés y a reivindicar el sitio y la clase que de siempre le había correspondido. Pero además de eso, transmitieron al tendido y al resto de la afición su deseo de competir y de superarlo en el ruedo. Tanto así, que habiendo realizado El Monstruo una de sus acostumbradas faenas plagadas de quietud, recibió la réplica del Poeta del Toreo que al oír sonar la música en su honor, fue con las notas del Himno Nacional, hecho que acabó con el director de la banda en la cárcel. Esa fue la clase de revulsivo que representó la presencia de Manolete en México, dio un nuevo impulso a la fiesta y de alguna manera ayudó a hacer viable un proyecto monumental que estaba a punto de ser echado a andar.

El penúltimo día de enero de ese 1946, se lidió en El Toreo la última corrida española completa que se ha jugado en la Capital de la República. Como el de la reaparición de Cagancho, la procedencia de este encierro es también motivo de contradicciones. Francisco Narbona y Filiberto Mira lo señalan como procedente de las dehesas de don Luis Vallejo Alba y por su parte, Guillermo Ernesto Padilla le fija su origen como de doña Carmen de Federico, en cualquier caso, su origen es puro Murube. Los alternantes son Armillita y Silverio Pérez. El Monstruo de nueva cuenta salió con un rabo en las manos, convenciendo a tirios y troyanos de la grandeza de la que venía precedido.

La Plaza México

Refiere Aurelio Pérez Villamelón, que desde el inicio de la cuarta década del pasado siglo se hicieron estudios tendientes a determinar el mejor lugar para construir una nueva plaza de toros para la Capital de la República. El sitio que en un inicio se determinó como ideal, era un paraje conocido como Cuatro Caminos, en el término municipal de San Bartolo Naucálpan, hoy Naucálpan de Juárez, limítrofe con la Ciudad de los Palacios.

Para Cuatro Caminos la suerte estaba echada, pues sería el asiento de una plaza de toros, pero no de la principal de la ciudad de México, sino del reconstruido Toreo, que después de pasar cuarenta años en la Colonia Condesa, tendría una nueva ubicación.

Neguib Simón Jalife era un político yucateco, de origen libanés y alguna vez líder de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y adquirió unos terrenos ubicados en la confluencia de las actuales colonias Nápoles, Del Valle y Roma, a escasa distancia del trazo de la Avenida de los Insurgentes, diseñada en ese tiempo para fungir como la principal arteria vial del Distrito Federal. Esos terrenos, hoy sitos en la colonia Nochebuena, tenían como particularidad la presencia de unos enormes socavones, producto de las excavaciones hechas allí, para extraer el material necesario para la fabricación de ladrillos.



Neguib Simón fue sin duda un visionario. Ante la imposibilidad de rellenar los auténticos cráteres que dejaron las ladrilleras en esos terrenos, ideó la posibilidad de aprovechar los restos de las excavaciones, encargando el diseño de una Ciudad de los Deportes, que contaría con un centro comercial, un frontón, un estadio olímpico, una pista de patinaje y una monumental plaza de toros. Tras de muchas vicisitudes – que terminaron con la ruina de don Neguib – se concluyeron las obras del estadio y las de la plaza de toros, finalmente llamada México, planeada para contener en sus tendidos a cincuenta mil espectadores. El proyecto y la dirección de la obra se encomendaron al Ingeniero Modesto C. Rolland.

El 5 de febrero de 1946 se inauguró la plaza de toros con una corrida en la que para lidiar seis toros de San Mateo se acartelaron Luis Castro El Soldado, de Mixcoac, con Manuel Rodríguez Manolete, de Córdoba, España y Luis Procuna, también capitalino, pero de San Juan de Letrán, siendo estos dos últimos quienes a la postre, resultarían los triunfadores de la efeméride, cortando una oreja cada uno.

Hace algún tiempo leí una versión en el sentido de que la Plaza México fue construida al influjo de la aparición del Monstruo de Córdoba en el planeta de los toros. Durante mucho tiempo traté de recordar de quien era la afirmación, pero la memoria se ponía esquiva. Al releer algunos textos con la finalidad de preparar este trabajo, me encontré de nuevo con la cita, que es de don Filiberto Mira, quien al realizar un libro biográfico del hijo de doña Angustias, afirma lo siguiente:

...La afición española saboreó poco a poco la transfiguración que al arte de torear le imprimió el carácter propio de Manolete. La mexicana se lo encontró de pronto, y tal fue la colosalidad del impacto, que habiéndolo visto – y solo en un toro, pues su segundo lo hirió al abrirse de capa – por primera vez el 9 de diciembre de 1945, la conmoción hizo que se hiciera – para él, con él y por él – la mayor plaza de toros que en el mundo existe. Esta se inauguró el 5 de febrero de 1946. Es la de México, Monumental con monumento a Manolete. ¿Qué otro torero ha provocado que en tan corto tiempo – menos de dos meses – se haya construido un coso tan descomunal como el de Insurgentes, con cabida para 50.000 espectadores? (Filiberto Mira. Manolete. Vida y Tragedia. Valencia, 1984, Págs. 204 y 206).


Aunque en la actualidad a veces no lo parezca, la Plaza México no es una plaza de talanqueras que pueda levantarse en dos meses. Por los antecedentes apuntados arriba, fue meramente circunstancial el hecho de que estuviera lista para ser inaugurada a los pocos días de la llegada de Manuel Rodríguez Sánchez a suelo patrio. Las obras de construcción de la plaza se iniciaron en 1944 y duraron dieciséis meses más de los referidos por don Filiberto, quien seguramente al socaire de su veneración por Manolete, incurrió en ese gazapo histórico.

El Monstruo tuvo el honor y el lugar histórico de haber cortado la primera oreja que se otorgó en ese monumental recinto, al toro Fresnillo, procedente de las zacatecanas dehesas de don Antonio Llaguno González, genio ganadero que creó un encaste propiamente mexicano que dignamente puede competir con cualquiera de los demás del mundo y dio junto con la terna de toreros el primer paso de una historia que aún se sigue escribiendo el día de hoy, pues es el máximo escenario taurino de nuestro país y quizás el de América.

El hecho de que la Plaza México emergiera al que Díaz Cañabate llamara el planeta de los toros, generó una competencia entre ésta y El Toreo, por lo que se empezaron a programar corridas a media semana y en domingo. Un genial poeta gitano, Agustín Rivero, dice en uno de sus versos, que en estas cosas -las de los toros-, a la política no hay que mencionarla siquiera, pero dado que el ansia de ver a Manolete generaba ya situaciones de dispendio en un país que apenas se recuperaba de una situación de guerra mundial, Javier Rojo Gómez, entonces Regente de la Ciudad de México, emitió una disposición en el que se establecía que solo se podían dar corridas los domingos y las de entre semana solamente en fiestas de guardar.

Así por ejemplo, el 16 de febrero de 1946, Silverio Pérez realiza, mano a mano con Manolete, lo que quizás represente su obra más acabada en el ruedo de la plaza más grande del mundo. Le tocó en suerte el toro Barba Azul de Torrecilla, con el que el Faraón pudo desplegar toda la gama de su tauromaquia inigualada y dígase lo que se quiera, sin continuadores. Quizás le han salido imitadores, pero éstos al final de cuentas, acabarán por resultar exhibidos como quienes pretenden hacer lo mismo que el imitado, no por llevarlo a un punto de evolución y de perfección. Así pues, Silverio Pérez cortó a ese Barba Azul el único rabo que obtuvo en el Coso de Insurgentes y demostró el por qué era taurina y sentimentalmente el amado Compadre de todos los mexicanos.

El regreso a España

Al día siguiente del mano a mano con Silverio en la México, Manolete vuelve a El Toreo, para actuar junto con Pepe Luis Vázquez y Luis Procuna en la lidia de toros tlaxcaltecas de Coaxamalucan. Es quizás la tarde más redonda de la presencia manoletista en la plaza de la colonia Condesa, pues Pepe Luis cortó el rabo a Cazador, segundo de la tarde, Procuna igual apéndice a Cilindrero, salido en tercer sitio y El Monstruo hizo lo propio con Platino, corrido en cuarto sitio. Resultaron tan redondas las faenas y tan bravos los toros, que tras la lidia de Platino, los tres diestros y el ganadero don Felipe González fueron llamados a recorrer el anillo en son de triunfo.

Manolete concluyó su primera campaña mexicana en El Toreo el 3 de marzo de 1946 y retornó a España, en dónde solamente actuó una tarde. Fue en Madrid, el 19 de septiembre de ese mismo año, en la famosa Corrida de la Beneficencia, cuando se enfrentaron a nueve toros de don Carlos Núñez, el rejoneador Álvaro Domecq y Díez y los espadas Gitanillo de Triana, Antonio Mejías Bienvenida, Manolete y Luis Miguel Dominguín. Es la legendaria corrida de la Beneficencia en la que Luis Miguel se cuela a un cartel ya hecho, pagando sus toros y donando cien mil pesetas a la fundación presidida por el Marqués de la Valdavia y de la que la crónica de K – Hito sentenció: Esta tarde, El Monstruo ha sido Luis Miguel.

Ese año de 1946, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez dedicó su tiempo y su vida a cultivar la relación humana y sentimental que tenía con Lupe Sino. Sabidas son las etiquetas que se han puesto a la actriz manchega por la forma y el lugar en la que Gitanillo – y se dice que Pastora Imperio – la presentaron al torero. Quizás una sociedad pacata como la de entonces, veía con un importante aire de intolerancia, que uno de los baluartes de la reconstrucción de su pueblo se viera con una mujer que estaba marcada por pertenecer al mundo del espectáculo y por ello tener su integridad bajo sospecha.

No escapaba en ese aspecto, ni al escrutinio de su propia familia, que hasta donde se sabe, por todos los medios censuró y trató de obstaculizar esa relación. Sin embargo, el torero encontraba en ella el remanso de tranquilidad que requería para poder hacer planes hacia el futuro. Se habló incluso de un matrimonio morganático, pero la historia se ha encargado de desmentir esa versión, como en su momento lo hizo el propio Manolete, que tras de cumplir con la Corrida de la Beneficencia, obligado por circunstancias políticas y según el dicho del banderillero de esta tierra, La Chicha, como condición para obtener el pasaporte para poder salir de nuevo hacia América, regresaría a México al final de ese mismo 1946.

Tardes cumbres de la historia

El miércoles 11 de diciembre de 1946 se escribió una de las tardes más grandes de la historia de la plaza México. El Ave de las Tempestades, con el testimonio de Manolete confirmaría la alternativa de Leopoldo Ramos El Ahijado del Matadero, con toros de Pastejé, ganadería que se presentaba en el monumental escenario y que unos años antes había dado la materia prima para que Armillita y Silverio escribieran dos de las páginas más brillantes de esa Edad de Oro del toreo en México. Esas páginas tienen nombre propio y se llaman Clarinero y Tanguito. Creo que mayor explicación no se requiere.

Pues bien, los toros de Pastejé darían a Lorenzo Garza y a Manolete la oportunidad de replicar lo realizado por los maestros en El Toreo, cuando el regiomontano obtuvo los rabos de Amapolo y Buen Mozo y por su parte, el cordobés, el de Manzanito, amén de perder el de Murciano, por un deficiente manejo de los aceros. Refiere Pepe Alameda que tuvo la ocasión de charlar con El Monstruo acerca de esta tarde y que le hizo saber que solamente un error había cometido. Al preguntar el torero cuál había sido éste, le replicó el escritor: No haber mandado al taxidermista la cabeza de Manzanito, que es el toro con el que mejor has estado con los que te vi en México.

Cuatro días después de lo de Manzanito, en el mismo escenario, alternaría con Armillita y Calesero para lidiar toros tlaxcaltecas de Piedras Negras. Me contaba el citado don Arturo Muñoz, que esa tarde salió en la cuadrilla de Calesero, que la gente que llenaba la plaza apoyaba fuertemente a los toreros mexicanos, sin dejar de reconocer el buen hacer del diestro de Córdoba. Cuando salió el cuarto de la tarde, Nacarillo para más señas y cuando vieron a Fermín ponerse la muleta en la izquierda, la gente comenzó a pedirle ¡cómo Manolete!, ¡cómo Manolete! y el Maestro se los concedió, ligándole en el centro del anillo, según la versión de Carlos León, veintisiete naturales que calificó de impecables y según La Chicha, que sostenía haberlo visto evidentemente de más cerca, veintidós. Creo que la cantidad sale sobrando, lo que importa es la calidad y el hecho de que seguía la intención de dar la pelea hasta el final por los diestros mexicanos.

El 19 de enero de 1947, Manolete se lleva el último rabo de su trayectoria en la Plaza México, del toro Boticario de San Mateo, en tarde que alterna con Lorenzo Garza y Arturo Álvarez Vizcaíno y pasa a la enfermería con una fuerte contusión tras de ser prendido por este mismo toro. El día 5 de febrero actúa aquí en Aguascalientes, con Luis Procuna y Manuel Jiménez Chicuelín, en la lidia de toros de Peñuelas, pues la corrida anunciada de Pastejé no pudo ser trasladada debido a una veda de movimiento y transporte de ganado por una epizootia de fiebre aftosa y concluye su campaña mexicana en la Mérida yucateca, que fue el primer sitio en el que tocara suelo nacional, alternando con Fermín Rivera y Gregorio García en la lidia de toros de Palomeque, festejo en el que, corta de igual manera, la última oreja que se le otorgara en nuestro país.

Apostilla final

Manolete regresó a España a cumplir con lo que se dijo era la campaña final de su carrera, pues terminada esa temporada de 1947, dejaría los toros para contraer nupcias y dedicarse a vivir como un ciudadano más. Empezó a torear hasta el mes de junio y al 28 de agosto había sumado veintiún festejos, llevándose en las carnes un par de cornadas y la hostilidad de la afición que veía ya, como sucediera casi 30 años antes con Joselito, como fácil de hacer, todo lo que realizaba en los ruedos.

El 28 de agosto estaba anunciado para la feria de San Agustín en Linares, con Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín, con un encierro de Miura.El desenlace es conocido por todos y hoy se cumplen sesenta y dos años de que la muerte rompiera las ilusiones y los proyectos de vida que El Monstruo de Córdoba tenía por delante.

Manuel Laureano Rodríguez Sánchez seguirá siendo tema para discutir, investigar y proponer como personaje de diversas expresiones comunicativas. Su vida y su obra tienen ese germen cautivador y la suficiente cantidad de aristas, que a la vuelta de otras muchas décadas, cada 29 de agosto, tendremos temas para comentar en torno suyo.

martes, 16 de diciembre de 2008

El toro de Palha de los Llaguno

Ya había publicado en otro tiempo y lugar otra versión de este trabajo, pero no he dejado de seguir buscando datos a propósito del tema y es ahora que me he topado – no puedo describirlo de otra manera – con información que nos lleva hasta el año de 1887, donde en la Plaza de Toros de San Rafael de la capital mexicana (Semanario La Banderilla números 3, 4 y 5 correspondientes a los días 27 de noviembre y 4 y 11 de diciembre de 1887), se lidiaban toros de la Hacienda de San Mateo del Estado de Zacatecas, apenas 17 años después de que la familia Llaguno la adquiriera de los sucesores de el último Conde de San Mateo y Valparaíso, don Juan Nepomuceno Moncada Berrio y de la Campa y Cos. Esa circunstancia hace todavía más interesante la presencia del toro de Palha que Bombita obsequiara a los hermanos Antonio y Julián Llaguno en 1907, como cimiento de la fundación y mejora de la base genética de esta ganadería madre de la cabaña brava mexicana.

El asunto que nos ocupa

En este año en que se cumplió el primer centenario de la llegada a Zacatecas del ganado español de Saltillo y que marca en cierta manera, la revolución de la fiesta de los toros en México – se suma al fasto el centenario también de la alternativa de don Rodolfo Gaona –, quiero apuntar lo que considero una teoría personal sobre un aspecto del origen de San Mateo, hoy por hoy básicamente la ganadería madre de toda la cabaña brava mexicana.

Trataré de explicar de una manera breve y espero que entendible, en lo que consiste esa teoría, que gira alrededor de un toro portugués de Palha, sobrero de una corrida que se lidió en la ciudad de México y obsequiado por Ricardo Torres Bombita, a los hermanos Antonio y Julián Llaguno.

La corrida de la que provino el toro de don José Palha Blanco, se celebró el 17 de febrero de 1907 en la antigua Plaza México y fue la 17ª de esa temporada. Los espadas actuantes fueron Antonio Fuentes y el ya mencionado diestro de Tomares, que enfrentaron a dos toros nacionales de San Diego de los Padres y a cuatro lusitanos del origen que da título a este trabajo.

En la información sobre el festejo, que me ha sido proporcionada gentilmente por don Heriberto Lanfranchi, resulta que sobresalió el quinto de la tarde, un arrogantísimo cárdeno que fue bravo y noble y tomó seis varas recargando, causando cinco tumbos y matando un caballo. Correspondió al elegantísimo Antonio Fuentes, que lo mató bien.

Es un hecho notorio, que los hermanos Llaguno fundaron un encaste particular a partir de una reducida base de ganado comprado al Marqués del Saltillo. En 1908, adquirieron dos machos, el número 10 negro zaino, de nombre Conejo, con nota de tienta superior y el número 59, llamado Trianero, cárdeno oscuro, muy bueno en el tentadero. Cabe señalar que este último toro, aparentemente nunca padreó en San Mateo, pues existen notas de que fue vendido a don Benjamín Gómez Gordoa, ganadero de Malpaso, pero luego, existen otros documentos que lo ubican años después en la posesión de don Antonio y don Julián.

Las vacas fueron la Lebrijana, número 7; la Recobera, número 40; la Vidriera, número 11; la Zapita, número 6; la Gandinguera, número 42 y la Platillera, número 39. La Gandinguera y la Platillera fueron las únicas que tuvieron familias extensas; la Lebrijana y la Recobera se extinguieron casi al llegar a México y la Vidriera aportó uno de los toros padres que hicieron prácticamente la ganadería.

En 1911, don Antonio Llaguno acude personalmente a Sevilla a adquirir una segunda piara de vacas, pues la compra anterior la hizo por intermedio de su amigo Bombita y trajo para sus potreros de Pozo Hondo a la Cominita, número 66; Guantera, número 93; Campanera, número 141; Andaluza, número 148; Pardita, número 150; Remolona, número 154; Zorrilla, número 159; Cumplida, número 161; Vencedora, número 168 y Coquinera, número 172.

Esa base se continuó en mayor medida por parte de la Cumplida y la Vencedora, que fueron las que mayor progenie dejaron, aunque la calidad se decantó por el lado de la Pardita y la Guantera y en las ganaderías que tienen líneas puras de lo de San Mateo aún se encuentran ejemplares que llevan estos nombres.

México se convulsionó con una guerra civil que tuvo principalmente como origen la lucha por la tenencia de la tierra y se desarrolló entre 1910 y 1917 en su etapa armada más cruenta. Concluyó con la promulgación de la Constitución Política que mutatis mutandis sigue vigente en estos días – ha sufrido muchas reformas a la fecha – y con una Reforma Agraria que estableció límites a la propiedad rural. Algunos de los escenarios más cruentos de esa guerra civil fueron precisamente las grandes extensiones en las que se criaba ganado de cualquier tipo, estando en peligro la vida del ganadero y del ganado.

Como todos los conflictos fratricidas, las heridas que se causan tardan mucho tiempo en cerrar y a veces no cierran nunca. Por eso, los señores de San Mateo movieron de sus tierras de Zacatecas a unos cercados que en ese tiempo estaban en las cercanías de la ciudad de México, en los parajes conocidos como Sotelo y Taxqueña, la base de su ganadería. Se han tejido leyendas de que don Antonio protegió su simiente española en las habitaciones de su casa de la colonia Santa María la Ribera, pero su propia familia se ha encargado de desmentir eso. Los toros pastaban en Sotelo y Taxqueña, lugares que después utilizaron durante años para aclimatar las corridas que lidiarían en la Capital de la República, después de la Revolución.

Es sabido también que la base de Saltillo sirvió para fundirla con el ganado nacional que los Llaguno tuvieron seleccionado desde finales del Siglo XIX y a partir de reiteradas cruzas, ir fijando los caracteres que los ganaderos pretendían, eliminando por absorción, los correspondientes al ganado criollo que sirvió nada más como base de expansión.

Es aquí donde comienza el juego del toro de Palha, que fue obsequiado por Ricardo Torres Reina a los hermanos Llaguno en 1907, tras de que el día de Navidad del año anterior, matara la primera corrida anunciada a nombre de San Mateo en la Plaza de Toros San Marcos de Aguascalientes, compuesta por ganado criollo seleccionado para la ocasión. El toro portugués, de indudable procedencia vazqueña, sirvió como raceador en Pozo Hondo. Quizás no daría las características que los ganaderos pretendían, pero agregaría un porcentaje de sangre brava de origen conocido a sus reses, lo que en el inicio, no tenían.

Cuando al año siguiente llegan los primeros ganados de Saltillo, era necesario reproducirlos en pureza, pero también mezclarlos con lo nacional y abrir en cuanto fuera posible, alguna otra línea genética que permitiera opciones a los ganaderos, dada la base de sangre tan limitada con la que contaban. De allí que se conservara al toro de Palha, aún con la nueva adquisición.

En 1912, cuando el conflicto revolucionario cobraba intensidad, los Llaguno trasladan de Zacatecas a Sotelo entre otros haberes, 136 vacas de San Mateo, 108 novillos, el toro de Palha y el toro Trianero de Saltillo, según remisión hecha el 9 de noviembre de 1912 por el administrador de los ganaderos Manuel J. Varela. Me llaman particularmente la atención estos dos últimos toros padres, pues cualquiera pensaría que habiéndose decantado por la base de Saltillo, el toro portugués dejaría de tener utilidad y por el Trianero, si en 1908 se le vendió a don Benjamín Gómez Gordoa, ¿qué hacía en San Mateo?

El toro de Palha me lo explico en el sentido de que tenía que seguir cubriendo vacas mansas para dejar hijas de media casta que pudieran ser cubiertas por los toros de pura sangre saltilla. Y del Trianero, los dos recientes cronistas de la gran obra de don Antonio Llaguno, la de Luis Niño de Rivera y el bibliófilo José Antonio Villanueva Lagar, ninguna mención hacen a su presencia genética en los libros de San Mateo, que tuvieron a la vista para escribir sus obras. ¿Sería su función la misma que la del toro portugués? Seguramente.

Así pues y vistas las evidencias de la historia, considero que el toro de Palha resulta ser un importante gozne en la historia de San Mateo, pues en torno a ellos gira la pervivencia del encaste que le es mayoritario, al aportar – lo asumo, pues no encuentro otra razón lógica para conservarlo en esas condiciones – a las madres que darían lugar a un nuevo encaste que es el mayoritario y singular en la cabaña brava mexicana.
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