domingo, 18 de enero de 2015

18 de enero de 1959: Calesero y Yuca de Tequisquiapan, en El Progreso de Guadalajara

El anuncio de la corrida
Hace ya algunos años la plaza de Guadalajara era una plaza de temporada. Eran los días en los que don Ignacio García Aceves ofrecía a la afición tapatía ciclos bien definidos de corridas de toros y de novilladas – de éstas, muchas – para intentar satisfacer a una buena afición que colmaba los tendidos del hoy desaparecido coso del Hospicio. La corrida a la que me refiero este día, tenía un aliciente adicional. Se otorgaba en ella la alternativa a un torero de la tierra, a Paco Huerta, después de que realizara una interesante campaña novilleril y le apadrinaría un diestro que era de los consentidos de la afición de la Perla de Occidente, mi paisano Alfonso Ramírez, Calesero, fungiendo como testigo un torero también de fino trazo como lo era Antonio del Olivar.

El encierro a lidiarse vendría de una ganadería que iba al alza y que en El Progreso tenía un inmejorable cartel. Los toros de Tequisquiapan, criados en esos días por don Fernando de la Mora Madaleno ya habían escrito en esa ciudad historias relevantes y la intención de anunciarlos en esta oportunidad era que permitieran a los alternantes en esta tarde que continuaran con esa cadena de éxitos.

La crónica del festejo que aparece en el diario El Informador del día siguiente de la corrida, sin firma, guarda una estructura que a mi juicio debe tener toda relación de esa naturaleza, pues comienza por hacer un balance general de festejo, para pasar a analizar el comportamiento del ganado lidiado en la tarde y después entra a detallar lo que los toreros hicieron con ellos. De ella, extraigo lo que sigue.

El festejo en lo general
La mejor corrida de toros que hemos presenciado en la remozada plaza de El Progreso fue, sin lugar a dudas, la efectuada ayer, en la que el diestro tapatío, Paco Huerta recibió la alternativa de matador de toros, sirviendo como padrino Alfonso Ramírez "El Calesero", y como testigo Antonio del Olivar… La primera mitad del festejo resultó tan extraordinaria, que en el toro del doctorado cortó oreja el nuevo matador, en el segundo "El Calesero" cortó oreja y rabo, y en el tercero, Del Olivar se llevó otra oreja. En la otra mitad solo destacó la buena voluntad y el valor de los diestros alternantes…
Los toros

De la corrida de Tequisquiapan, se expresa lo siguiente, aunque se omite hacer referencia a la presencia y al trapío de los toros lidiados:
…para que el lector pueda catalogar la actuación de cada uno de los alternantes, principiaremos por mencionar las características de los toros de Tequisquiapan que se lidiaron en esta ocasión. El corrido en primer lugar fue bravo y de buen estilo, el segundo resultó de bravura extraordinaria y mereció, junto con su ganadero, una vuelta al ruedo; el tercero mansurroneó, y tuvo una lidia incierta, llegando al último tercio en condiciones nada propicias para el lucimiento, y los lidiados en cuarto, quinto y sexto lugar tuvieron más o menos las mismas características del tercero…
Una verónica de Calesero
(Apunte de Juan Medina El Artista en El Informador 19/01/59)
Como se lee de lo transcrito, don Fernando de la Mora Madaleno dio la vuelta al ruedo tras la lidia del segundo de la tarde, en compañía de Calesero.

El gran triunfo de Calesero

Como lo señala el título de esta entrada, Calesero tuvo este día una de las grandes tardes de su vida. El segundo toro de la tarde – primero de su lote – fue nombrado Yuca y según la narración del anónimo cronista de El Informador, fue un toro de vuelta al ruedo. El trianero no lo dejó ir, lo aprovechó totalmente y escribió una de las grandes páginas de su historia en los ruedos, según podemos leer:
Toreó para él y de paso lo hizo para los aficionados. Se inspiró con la bravura de su adversario y, engolosinado, ejecutó una de las mejores faenas de su vida y la más extraordinaria que ha desarrollado en esta ciudad. Inició su obra en el segundo de la tarde, al que le pegó media docena de lances a la verónica, que fueron un portento de bien torear y después que remató con torerísima media de rodillas, la música tocó en su honor y los aficionados lo aplaudieron en forma tal que lo obligaron a dar la vuelta al anillo, devolviendo prendas de vestir. Con la plaza convertida en un manicomio, ya que después de un pinturero quite, clavó superior par de banderillas al quiebro, inició su colosal faena con un muletazo cambiado, para luego engarzar formidables derechazos, extraordinarios naturales, que siempre remató con el forzado de pecho en forma impecable y entre ovaciones de la multitud, siguió ejecutando toda clase de suertes del toreo, en las que no solo se vio la elegancia y personalidad del artista, sino también el valor, la seguridad y el dominio del maestro, del que ha llegado a la cúspide de su profesión y que sabe darle a cada uno de sus rivales la lidia requerida, de acuerdo con sus condiciones… Y como mató entrando como mandan los cánones, y después de un descabello, huelga decir que los aficionados blanquearon la plaza con sus pañuelos pidiendo los máximos honores para “El Calesero” y como la autoridad no tuvo inconveniente en conceder, el triunfador dio dos vueltas al ruedo luciendo la oreja y el rabo de su enemigo, acompañándolo en su segundo recorrido el ganadero de Tequisquiapan...
Antonio del Olivar

El torero nacido en la Mérida mexicana, pero afincado desde muy joven en Celaya, exhibió una arista distinta a la que tenía acostumbrada a la afición y públicos. No fue el torero de trazo fino y maneras clásicas esa tarde, sino que contra cualquier idea preconcebida, el triunfo lo obtuvo a partir de una exhibición de valor y de jugarse la vida ante un manso. Así se vio su actuación:
Tuvo muy poca suerte en el sorteo, ya que ninguno de sus adversarios se prestó para el lucimiento, pero este joven torero, no conforme con su suerte, se puso más bravo que sus toros y, cuando éstos no quisieron embestirle, él les embistió a ellos, logrando en tales condiciones su más meritorio triunfo en esta ciudad, pues si cuando el torero alcanza el éxito con un toro bravo es digno de aplauso, cuando logra triunfar con un manso, es superior el mérito… Y precisamente el éxito de Antonio en esta ocasión fue mayor, ya que le tumbó la oreja a un manso, al que a fuerza de consentir y aguantar, y meterle la franela en el hocico, lo hizo que arrancara en varias ocasiones para endilgarle superiores muletazos, en los que corrió la mano con valor y clasicismo. Hubo naturales y derechazos de muy buena factura, pero más que nada hubo una gran voluntad por parte del torero para jugarse la cornada, y como mató de certera media estocada, los aficionados pidieron y la autoridad concedió justificadamente la oreja...
El toricantano

Paco Huerta había hecho una interesante campaña novilleril que le había llevado a presentarse en la Plaza México el 7 de septiembre del año anterior, alternando con Emilio Rodríguez y Mario Ortega en la lidia de novillos de Cerralvo. Don Ignacio García Aceves le consideró preparado para la alternativa y le programó en este cartel con dos toreros artistas. El toro de la ceremonia – primero de la tarde – se llamó Hormigón y le cortó una oreja. Su actuar ante él fue el siguiente:
Quien desde esta fecha ha quedado convertido en matador de toros, tuvo una brillante alternativa, ya que logró cortarle la oreja al toro de su doctorado… Al primero no le hizo gran cosa con el percal, seguramente porque todavía estaba en plan de novillero, pero en cuanto “El Calesero” le cedió los trastos de matador, después de la ceremonia correspondiente, el tapatío se portó como todo un matador de categoría... Sus primeros muletazos fueron tres ayudados por alto, pegado al estribo, en los que templó y mandó con seguridad y dominio, para luego seguir con una serie de naturales en los que derrochó valor y puso a los aficionados de pie para festejarlo. Siguió con varios derechazos, que prendieron más el entusiasmo entre sus paisanos, ya que en cada uno de ellos se quedó más quieto que un poste, y después de nueva serie de naturales, de pecho, ayudados por alto y derechazos, ejecutó temerario molinete que mucho le ovacionaron, para tirarse a matar y lograrlo en el segundo viaje… Los aplausos arreciaron, los pañuelos salieron a relucir, la charanga tocó en honor del nuevo matador de toros y la autoridad concedió la oreja, con la que el diestro recorrió el anillo en señal de triunfo, devolviendo prendas de vestir...
Para terminar, dos opiniones más

Respecto de la actuación de Calesero esta tarde, dijo don Ignacio García Aceves: Si Calesero saliera así todas las tardes, sería el dueño del Banco de México.

Y por su parte, el ganadero Francisco Madrazo Solórzano remató: Cuando los artistas se enfadan y les sale un toro a su modo, cuidado con ellos, porque no perdonan…   

domingo, 11 de enero de 2015

En el Centenario de Silverio Pérez (I)

Silverio Pérez y Cirilo de Matancillas

Silverio Pérez
Aclaraciones importantes

El día 20 de junio de este año se cumplen cien años del nacimiento de Silverio Pérez, El Faraón de Texcoco o El Compadre - el más amado de todos los mexicanos - y que por su propio derecho tiene un sitio propio e importante en la Historia Universal del Toreo.

A partir de este día y cuando menos una vez al mes, procuraré ocuparme de alguno de los hechos notables de su paso por los ruedos del mundo. Espero que los encuentren de interés y que sirvan para dejar claro que aunqeu hay un océano entre América y Europa, la Fiesta es una y así debe seguir siendo.

Aparte. El texto que viene a continuación, ya lo había publicado en otro sitio de esta misma Aldea, pero por lo cercano de la fecha de la efeméride, así como por el valor mismo del hecho que relata, considero que vale la pena traerlo de nuevo al punto de la discusión. Ojalá consideren Ustedes lo mismo.

9 de enero de 1944: Silverio y Cirilo

Cuando a un torero se le pregunta acerca de la que haya sido su mejor o su más grande faena, su opinión coincidirá en la mayoría de los casos con la de gran parte de la afición y de la prensa, pues seguramente será una de esas obras calificadas de imperecederas en las que el diestro salió de la plaza con todos los trofeos posibles en la mano y en olor de multitud.

Rarísimos son los casos en los que un torero señale como una de sus grandes obras una que haya pasado desapercibida para la historia. Ese es el caso que les presento hoy, sucedido hace 67 años en el viejo Toreo de la Condesa, cuando Silverio Pérez se encontró con el toro Cirilo de Matancillas y según su decir, realizó lo que para él, fue una de las faenas que más le gustó, dejando al margen a las realizadas a toros como Pizpireto, Guitarrista, Cocotero, Cantaclaro, Guitarrista, Peluquero, Caraba o Barba Azul – todos parte de su historia y su leyenda – y que sin embargo, reconocemos a fuerza de que, ha sido el propio Faraón de Texcoco quien nos la recordó cada vez que tuvo la oportunidad, pues la memoria de la historia no la coleccionó entre las que a su juicio, tuvieron ese dejo de grandeza.

El parecer de Silverio sobre su faena a Cirilo

Decía antes que es el propio torero, en múltiples entrevistas, quien se encargó de dejarnos claro cuál era a su juicio, si no su mejor faena, sí una de las mejores. Recurro, por su inmediatez a la que le realizara don Carlos Septién García, El Tío Carlos, en el año de 1947, primero publicada en el diario El Universal de la Ciudad de México y después reproducida en el número 227, correspondiente al 11 de abril de 1947 del semanario La Lidia de México. En la parte relativa, dice lo siguiente:
...hablando de faenas, le diré que la que me dio el sitio de torero, fue la de Pizpireto de La Punta, un toro grande y fuerte al que toree muy a gusto... Tanguito es el toro más difícil que he toreado... Porque aquél toro era excesivamente suave... Tenía que torearlo centímetro a centímetro, con una suavidad absoluta, porque si modificaba tanto así la velocidad de la muleta, el toro me derrotaba como pasó en los primeros muletazos. Recuerde usted que ni Fermín, ni Velázquez pudieron hacerle quites. Fue por eso...

...Pero la que yo prefiero fue una faena a la que el público no le dio la importancia que a esas. Fue la que hice con el toro Cirilo de Matancillas la tarde del 9 de enero de 1944, toreando con Armillita y Chucho Solórzano... Fue la temporada de la cornada – agregó con cierto dejo –... Cirilo – prosigue – era un toro codicioso y bravo al que había que poderle. Lo toree con mucha limpieza, con mucho desahogo, haciendo cada muletazo a todo mi sabor. Sentí mucho el toreo en esa faena... Me gustó mucho – agrega con una sinceridad espléndida –...
El derechazo silveriano
La entrevista del Tío Carlos es a propósito de una despedida que anunció Silverio en la Plaza México al final de la corrida del 16 de marzo de 1947, en la que para lidiar toros de Zotoluca, actuó mano a mano con Lorenzo Garza. Es una pieza periodística de un gran valor, pues hace un repaso por la vida torera del Tormento de las Mujeres, desde el momento en que decide adoptar la profesión de torero y hasta el día en que sin anunciarlo previamente, pretendió dejar para siempre su actividad en los ruedos vestido de luces.

Esa despedida no sería definitiva, pues reaparecería el 21 de diciembre de ese mismo año en El Toreo de Cuatro Caminos, alternando con el mismo Lorenzo Garza y el portugués Diamantino Vizeu, para lidiar toros de Matancillas y el 8 de febrero de 1948 haría lo propio en la Plaza México, alternando con Carlos Arruza y Alejandro Montani, dando cuenta de un encierro de Pastejé. El adiós definitivo quedaría para el 1º de marzo de 1953.

Los recuentos en la prensa de la época

De los documentos que he podido localizar, he encontrado tres relatos de lo ocurrido esa tarde. El primero de ellos, en orden de inmediatez, es el aparecido el día 10 de enero de 1944 – día siguiente de la corrida – en el diario El Informador de la ciudad de Guadalajara, que sobre el particular dice lo siguiente:
Los toros de La Punta no permitieron lucimiento. En la corrida efectuada ayer en El Toreo, en que alternaron Fermín Espinosa "Armillita", Chucho Solórzano y Silverio Pérez. (Por hilo directo) México, D.F. – Enero 9. – La Plaza de El Toreo registró un lleno imponente. Los bichos de La Punta, ahora de Matancillas fueron de mala estampa, sosos, cumplieron con los de a caballo, pero ninguno fue lucido. Durante el paseo hubo palmas para los matadores... En el tercero Silverio no puede hacer nada en el primer tercio. Con la muleta logra una faena Silverista, con los pies abiertos mandando tranquilo con su peculiar estilo. Ovaciones. Sus derechazos se repiten. El terno está mojado con la sangre del bicho. Toda la plaza se encuentra entusiasmada. Nuevos pases asombrosos, entre ellos el trincherazo de Ortega. Hay gritos de entusiasmo. Logra un pinchazo hondo, otro sin soltar de metisaca. Por eso Silverio perdió la oreja que tenía bien ganada, pero da dos vueltas al ruedo... La corrida en general fue aburrida.
Aquí haré una reflexión sobre la última expresión que contiene la crónica del corresponsal de la agencia que transmitía las noticias al diario tapatío con relación al resto de la crónica. Señala que la corrida fue aburrida. Yo más bien creo que la expresión final fue de desencanto. La propia narración del cronista no transmite un festejo aburrido, sino uno que tuvo un gran momento no culminado y en todo caso, la sensación que a eso sigue es el desencanto, no el aburrimiento.

Le sigue en el tiempo el comentario de don Luis de la Torre, El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada, publicado en el número 61 del semanario capitalino La Lidia de México, correspondiente al 21 de enero de 1944, mismo que sobre el particular relata:
…UNA DE CAL POR OTRA DE ARENA. – Silverio Pérez, que con la capichuela se limitara a largar toda la tarde, sin asomo de acierto en momento alguno, se AGIGANTÓ en la faena de muleta en su primer enemigo. Doblándose con él en los primeros muletazos, instrumentados con ese sabor especialísimo que les imprime el texcocano, prosiguió toreándolo ya por alto, ya por bajo, pero en todo momento con el aguante y ligazón tan peculiares en este torero EXCEPCIONAL, aunque exclusivamente derechista. ¡Portentosa fue la faena de Silverio!, como enorme fue la ovación que se le premió, habiendo perdido el corte de la oreja y aún el rabo por la fea manera de estoquear. Tres veces entró a herir en forma que en nada correspondió a su fenomenal trasteo, dando fin al cornúpeta de horrendo chalecazo. ¡Qué desilusión! No alcanzo a comprender cómo un torero poseedor de semejante arrojo al torear, sobre todo con la franela, no quiera exponer lo más mínimo al estoquear. Esto no puede ser por cobardía; pero es el caso que con ello resta mucho mérito a lo que pudiera ser más grandioso, pese a quienes se empeñan a todo trance en pretender quitar el mérito inigualable a lo que fue SUERTE SUPREMA por la belleza y valor que requiere.

El sexto toro de los corridos, enmorrillado y de hermosa lámina, fue merecedor de trasteo semejante al practicado por su matador con el que ocupó el tercer lugar. Pero aquí la decoración cambió por completo, al grado que en parte nos hizo olvidar, aunque fuera momentáneamente, por la impresión final recibida, lo asombroso del toreo netamente silverista con que nos obsequiara “el compadre” mientras duró el postrer tercio en la lidia de “Cirilo” de Matancillas.

A pesar de los soberbios detalles admirados durante la sexta corrida de la temporada, el resultado general no satisfizo a la copiosa concurrencia que abarrotó las graderías de la plaza desde temprana hora.
Don Luis de la Torre captura, a mi juicio, de mejor manera, ese sentimiento que califico como desencanto que provocó el resultado final del festejo, sobre todo, cuando por el mal manejo de los aceros, no pudo homenajear debidamente a Silverio Pérez, tras de su gran obra con Cirilo. Incluso, publica el nombre del toro, lo que me sugiere el gran impacto que la faena tuvo en el escritor y al igual que la crónica aparecida en El Informador, considero que capta y transmite la grandeza de la obra y el impacto que tuvo entre los que la presenciaron.

La relación final que les presento es la que hace El Tío Carlos en la entrevista que cito antes. Tras de dejarnos conocer el punto de vista del torero, el periodista expresa lo siguiente:
…Y junto con él hemos recordado la faena de Cirilo de la que este cronista dijo entonces, que era una de las más toreras de Silverio.

Aquello comenzó en las tablas con tres doblones suaves y un pase de pecho. Siguió una serie doble en la que combinó el pase alto y el de pecho ciñéndose cada vez más. Luego vinieron cuatro derechazos a pies juntos ciñéndose, muy limpios, muy bien ejecutados. Y más afuera lo grande, tres pases con la derecha, abierto el compás, ligando asombrosamente y un orteguista perfecto. Cerró el trasteo con tres pases lasernistas tomando al toro un poco sesgado y recibiendo el derrote a la espalda y con un pase de la firma texcocana.

Y de este toro no cortó Silverio la oreja porque el estoque le arrebató lo premios. Pero la ovación fue grande.

He aquí cual es la faena predilecta de Silverio Pérez...
Quizás porque el análisis lo hizo el propio torero, don Carlos Septién se limita a reproducir el contenido de la faena, pero no deja de señalar que a su juicio, era una de las más toreras del Faraón de Texcoco.

El por qué del desencanto

Silverio Pérez
Aquí, de manera consciente, me meto en un berenjenal y voy a teorizar el por qué la faena de Cirilo se quedó solamente en la memoria y el gusto de Silverio y en la noche de la historia.

La temporada 43 – 44 iba en ascenso y la afición estaba engolosinada con los triunfos que se iban sucediendo, Gregorio García había arrancado una oreja a Vigilante de Santín en la inauguración, que fue la tarde de su alternativa; en la cuarta corrida, El Soldado había cortado el rabo de Rayito de San Mateo y apenas el domingo anterior, el propio Silverio había firmado la obra de Azulito de Torrecilla cortándole las orejas y David Liceaga la de Afinador, llevándose el rabo, lo que incubó una gran expectación en el redondo cartel del 9 de enero, sexto de la temporada.

Cuando ese imponderable – el fallo a espadas – no permitió decorar con apéndices la gran obra, facilitó su caída en cierto olvido para la memoria colectiva y por eso 61 años después, el propio Silverio Pérez le decía al periodista José Mata:
…hubo un toro que incluso ningún apéndice le corté y se llamó Cirilo, un toro de la ganadería de Matancillas. Fue una de las faenas que más me ha gustado, que no me dio miedo, tenía el toro una embestida armoniosa, que no daba la impresión de peligro. Anduve muy a gusto, sin embargo, el público no le dio la importancia que en mi interior como torero se la di, y bueno no trascendió como yo esperaba…
No obstante, los documentos que perpetuaron en su día el hecho, nos dejan ver su grandeza y nos confirman que la apreciación del torero no está exenta de razón, tanto en la magnitud de la faena, como en la escasa trascendencia que en su momento tuvo. Quizás por eso fue que poco más que un mes después, el 13 de febrero de ese mismo 1944, Silverio Pérez se pegó el arrimón que le causó lo que fue la cornada más grave de su carrera, la del toro  Zapatero de La Punta. Pero de eso quizás me ocuparé en otro momento, aquí mismo.

domingo, 4 de enero de 2015

3 de enero de 1965: Javier Garfias lidia su primera corrida en la Plaza México. Confirma su alternativa Victoriano Valencia

Victoriano Valencia
La temporada 1964 – 65 de la Plaza México inició el 13 de diciembre de 1964 con dos carteles de los llamados económicos, tanto así, que la corrida inaugural fue la tercera del ciclo. Además, los primeros cuatro festejos se dieron sin cuadrillas de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, pues a instancias de su Secretario General, el inefable Panchito Balderas, hicieron un paro de labores para exigir que fueran las empresas las que signaran con ellos un contrato colectivo de trabajo y no los matadores como hasta entonces se hacía.

En esos festejos actuaron como subalternos picadores de tentadero y matadores de toros y novilleros. Don Daniel Medina de la Serna destaca entre ellos a David Rodríguez, hijo del ganadero de Atlanga y a Jorge Belmont, que sufrió una luxación de vértebras cervicales a causa de un tumbo y entre los de a pie, a Luis Briones, Anselmo Liceaga, Emilio Sosa, Manuel Jiménez Chicuelín, Rafael Rodríguez Vela y Gregorio Puebla como banderilleros, así como al puntillero Luis del Pozo

Señala también que el picador hispano que venía con Joaquín Bernadó hizo causa común con sus colegas mexicanos y vestido de luces, se negó a salir a picar el día de la corrida inaugural – tercera – de la temporada y que el picador Gabriel Márquez, que salía en la cuarta corrida con Victoriano Valencia – en el primero de la tarde – fue agredido por Felipe Bedolla El Hielero, Agustín Salgado El Muelón, Antonio Martínez La Crónica e Israel Vázquez entre otros subalternos, para tratar de bajarle del caballo e impedirle que saliera a picar y de esa manera boicotear el festejo.

Sainete en la Unión de Matadores

El día 1º de enero se llevó a cabo la asamblea de la Unión de Matadores en la que se elegiría a quien habría de suceder a Fermín Rivera en el cargo de Secretario General de ella y a los demás miembros de esa representación sindical. La elección la ganó Jorge El Ranchero Aguilar, pero en un ambiente enrarecido, que terminó en una violenta trifulca entre los asistentes. En una nota escrita por Don Neto para la agencia France – Presse y publicada en el diario El Informador de Guadalajara al día siguiente, se relata lo siguiente:
Desde un principio, se sintió el ambiente caldeado que rodeaba a todos y cada uno de los asistentes. Transcurrido el tiempo, los ánimos se fueron poniendo al rojo vivo, hasta que llegó un momento en que Luis Procuna, Juan Cañedo, Eduardo Moreno “Morenito” y Jorge Rosas increparon duramente a Fermín Rivera, tratando incluso de quitarle por la fuerza la documentación que llevaba en el portafolio. Allí comenzó la gresca… Primero, las palabras salieron en todos los tonos y en diversas formas. Después vinieron las amenazas, más tarde los golpes y, por último, ya en plena batalla campal, volaron las sillas, rompieron los teléfonos de la mesa del Secretario, etc…. Todo este marco bochornoso tuvo lugar minutos después de que oficialmente se había nombrado a Jorge Aguilar como el nuevo Secretario General de la Unión Mexicana de Matadores de Toros y Novillos… Después del escándalo se nombró una mesa directiva que fungirá como tal hasta el próximo quince de enero, en que volverán a reunirse para designarla ya con carácter formal y oficial… Luis Procuna, Jesús Córdoba, Óscar Realme, Joselito Huerta y Antonio Duarte “El Nayarit”, fueron designados en los puestos directivos de la citada mesa directiva de la Unión de Matadores… Como la asamblea terminó en medio de una gran escandalera en la que tuvieron que intervenir fuerzas policiales para calmar los ánimos, los que tuvimos la suerte de refugiarnos debajo de una mesa o aquellos que tuvieron la fortuna de escudarse con alguna silla, fuimos testigos oculares de lo que allí aconteció y que ojalá no vuelva a suceder…
Al final de cuentas se celebro una nueva asamblea unas semanas después y El Ranchero volvió a salir electo Secretario General. Luis Procuna, Jesús Córdoba, Óscar Realme, Juan Cañedo y Eduardo Moreno Morenito entre los más notables, terminaron segregados de lo que fue la Unión y con sus carreras en los ruedos virtualmente terminadas y lo más importante quizás, es que nació lo que actualmente es la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos y Similares.

La corrida del 5 de enero de 1965

Joselito Huerta
(Foto: Lyn Sherwood)
El cartel ofrecido por la empresa era atractivo por varias razones. Primeramente se presentaban dos toreros mexicanos que llevaban tras de ellos una importante estela de triunfos en las plazas mexicanas de mayor importancia el calendario anterior; luego, se presentaba a confirmar su alternativa un diestro español que también había realizado en su tierra una interesante campaña y para cerrar el círculo, se presentaba en la plaza más grande del mundo con su primera corrida de toros una ganadería formada con la más pura simiente sanmateína y que con el devenir de los años, se convertiría en una de las vacadas madres más importantes del último tercio del siglo XX en la cabaña brava mexicana.

Victoriano Valencia

Victoriano Valencia había recibido la alternativa en Barcelona el 27 de julio de 1958 y la confirmó en Madrid el 14 de mayo de 1959. Entre sus curiosidades, había obtenido en Salamanca el título de Abogado unos meses antes de recibir la alternativa de matador de toros. Sobre su primera actuación en la Plaza México, Pepe Luis, en crónica escrita para la agencia United Press International y publicada en el diario tapatío El Informador al día siguiente del festejo, señala lo que sigue:
Victoriano Valencia se enfrentó a los dos toros de su lote, de Garfias, y uno de Piedras Negras que regaló. No se prestaron para el lucimiento a pesar de la voluntad que puso el diestro hispano. Algunas verónicas buenas al primero. Palmas. La ceremonia de la alternativa despertó entusiasmo en los tendidos, actuando de padrino Joselito Huerta y de testigo Jaime Rangel. Principió doblándose superiormente rodilla en tierra y un trincherazo como remate. Ovación. Derechazos demasiado buenos, se cambió la muleta por la espalda y ligó el pase de pecho. Aplausos. Varios naturales y pases por alto. Terminó con lasernistas y afarolados. Pinchazo hondo y estocada. Descabello al primer empujón. Aplausos. Con magníficas verónicas recibió al quinto. Aplausos. Joselito Huerta ejecutó la fregolina, ciñéndose. Aplausos. El toro llegó al tercio final venciéndose por ambos lados y además se caía. Algunos naturales aislados sacados a base de empeño para después abreviar. Media estocada y descabello al tercer golpe. Aplausos. Regaló un séptimo toro de Piedras Negras, que embestía con alegría y buen estilo. El diestro español lo veroniqueó estupendamente y remató con dos medias muy buenas, por cierto. Aplausos. Quite por lances al natural, lentos y sedosos. Ovación. Cuando esperábamos la faena grande el toro se vino a menos, poniéndose por delante y frenando sus embestidas. Tres muletazos por alto, derechazos y naturales. Más no se podía hacer. Pinchazo, media estocada y un intento de descabello. Ovación.
El toro de la ceremonia se llamó Centinela y fue el primero que lidió don Javier Garfias de los Santos en la capital mexicana.

Joselito Huerta

El León de Tetela fue quien destacó esta tarde. Mató cuatro toros por lesión de Jaime Rangel y de haber estado fino con la espada hubiera cortado un par de orejas al sexto de la corrida. De la relación que hace Pepe Luis del festejo, se advierte que aparte del gran lucimiento que tuvo con ese sexto, estuvo empeñoso toda la tarde, saliendo triunfador al dar las únicas dos vueltas al ruedo de la sesión:
Joselito Huerta, con el segundo, protestado por chico dio lances al natural, pero en vista de que arreciaba la bronca, abrevió con la muleta. El cuarto, que era un manso, le hizo una faena de dominio con doblones muy buenos y lo despachó de media estocada. En el otro le dio entre ovación de principio a fin verónicas templadísimas y remate por partida triple con ceñidas medias verónicas. Ovación. Quite por fregolinas. Ovación y música. Victoriano Valencia en su turno ejecutó lances muy templados que remató con media. Aplausos. Faena excelente, con series de derechazos largos y templados y como remate el de pecho. Ovación y música. Volvió a torear con la diestra en excelente forma. Ovación. Luego naturales rematados con el de pecho, de exquisitez manifiesta. Ovación. Hubo derechazos de vuelta entera, cambiándose la muleta de mano. Ovación. Dos pinchazos antes de dejar buena estocada. Ovación, dos vueltas al ruedo y saludos desde los medios…
Jaime Rangel

Jaime Rangel no mató a ninguno de los toros de su lote, pues el primero le provocó una fractura en la muñeca derecha que le mantuvo en el dique seco durante siete semanas – reapareció en la misma Plaza México hasta el 21 de febrero en la 11ª corrida de la temporada, alternando con Emilio Rodríguez y El Viti – y fue el primer espada del cartel quien cargó con su lote en términos reglamentarios.

Los toros de don Javier Garfias

Los toros por su orden de salida fueron Centinela, Pirulí, Azulito, Campanillero, Rumboso y Tinterillo. El regalo de Piedras Negras se llamó Arrayán. La crónica de Pepe Luis que he invocado ya en este espacio, dice lo que sigue acerca del encierro:
Toros de Javier Garfias, defectuosos, disparejos en presentación, con mal estilo y algunos de ellos mansos, excepto el sexto que fue aplaudido en el arrastre. Se lidió un séptimo de Piedras Negras que regaló Victoriano Valencia, que dio excelente juego en el primer tercio, apagándose al final…
Jaime Rangel
Esta información es contradicha por don Heriberto Lanfranchi, quien en su Historia del Toreo refiere que el cuarto, Campanillero, fue muy bravo y que recargó fuerte en ¡seis puyazos!, en tanto que el sexto, Tinterillo, mereció los honores de la vuelta al ruedo – no concedida – por su nobleza. 

Así fueron los acontecimientos de dos presentaciones hace medio siglo, permaneciendo más en el recuerdo quizás la de la ganadería de don Javier Garfias, que en ese tránsito ha visto que a sus toros se les han cortado siete rabos y se le han indultado un toro – Boca Seca, el 17 de febrero de 1980 – y un novillo – Jardinero, el 13 de noviembre de 1977 – en una tarde que fue de casi lleno. 

jueves, 1 de enero de 2015

¿Feliz año nuevo?

Cada año que inicia en los últimos tiempos parece tener menos motivos para ser felicitado, al menos en los asuntos de esta fiesta, porque los que tienen el poder de decisión en los entretelones de ella se preocupan únicamente por sacar adelante sus propios intereses y dejan en un último plano los de la tauromaquia en su conjunto, que son los que deberían ir por delante en todo momento. Esa actitud egoísta e injusta tiene, como dijera uno de los actuales gerifaltes de esto, a todo el entramado taurino en la quiebra.

Sin embargo, los aficionados somos, como dijera El Volcán de Aguascalientes, compradores de ilusiones. Y irse desarrollando los acontecimientos del año que se inicia, estaremos adquiriendo nuestras entradas – títulos representativos de esas ilusiones – para poder seguir alimentando la esperanza de encontrar en los ruedos, como decía hace un año, toros que sean en verdad bravos y toreros, que también lo sean y no señoritos o figurines de ocasión y que al menos en los trescientos sesenta y cinco días que están por transcurrir, tengamos la dicha de ver al menos, una tarde de toros como Dios manda. Una sola, que como están las cosas, creo que con eso, podemos darnos por bien pagados.

Es por eso que yo deseo a todos aquellos que visitan esta Aldea que el año que comienza este día les resulte bueno, que les encuentre con salud y con trabajo, pues como dice un buen amigo mío, todo lo demás nos lo podemos ir agenciando por el camino, haya buena fiesta o no.

Así pues, con las dificultades que ello representa, ¡Feliz año nuevo!
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