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domingo, 31 de julio de 2011

Azpeitia, 1º de agosto de 1952. El Callao con Miuras

En muchos lugares he leído que varios de los males que actualmente padece esta fiesta ¿nuestra?, residen en el hecho de que muchas de las plazas que tradicionalmente eran el reducto en el que los novilleros terminaban de forjar su destino y determinar si estaban llamados a ser matadores de toros, hoy están cooptadas por las llamadas figuras del toreo, obstaculizando el desarrollo de los que han de ocupar el sitio que hoy ellos tienen. Una de esas plazas, según deduzco de la imagen que me impulsa a escribir este texto, es la de de la localidad Guipuzcoana de Azpeitia,  que en sus Fiestas de San Ignacio de Loyola para el año de 1952, dio dos festejos menores, ambos con novillos de Miura y en el segundo de ellos, actuó un torero mexicano, de Huamantla, Tlaxcala, Fernando de los Reyes El Callao.

Me llamó la atención ver anunciado a El Callao en esa feria y con esos toros, porque nunca se distinguió por ser un guerrero de los ruedos. En los días de Fernando no se hablaba mucho – quizás nada – de duende o de pellizco. Él era un torero artista, profundo, de enigmático le calificaron unos y de abúlico otros. Un torero que con un par de lances o de muletazos podía poner una plaza de toros de cabeza, porque no era cosa de todos los días. Lo sé porque lo pude ver, solamente una vez, pero yo puedo testimoniar esa transfiguración que le era tan propia, cuando se encontraba a sí mismo.

El caso de El Callao es uno de esos que son insólitos en cualquier Historia del Toreo, pues actúa como novillero en la Plaza México la friolera de 32 tardes entre 1949 y 1954, con un breve intermedio como matador de toros, pues tras de la tarde que hoy me ocupa, el 6 de septiembre de 1953, Manolo Vázquez lo hizo matador de toros en Segovia, ante César Girón, cediéndole al toro Cortadillo, de Felipe Bartolomé, doctorado que renunciaría unos meses después, para retomar su andar por las filas de la novillería y recibir el definitivo en 1956.

Acerca de él opina el bibliófilo Daniel Medina de la Serna:

Fue un torero del que mucho se puede escribir... un torero que, como dijo El Gallo, tenía un misterio dentro y lo decía, así haya sido esporádicamente; nunca fue regular ni constante, por eso habrá que reconocerle al Doctor Gaona la fe inquebrantable que le tuvo en sus inicios para darle toros. Muchas fueron sus temporadas novilleriles; tardó muchísimo en madurar, pero de tiempo en tiempo daba un aldabonazo a las puertas de la gloria, con lo que refrendaba y revitalizaba la fe de los que creían en él. En algún momento llegó a ser hasta un valiente, sin perder un ápice de su arte...

Hace 59 años

Decía que la Feria de Azpeitia de 1952 se compuso de dos novilladas, en la del 31 de julio actuaron Manolo Sevilla y Luis Francisco Peláez y en la del 1º de agosto, El Callao y José Navarro de Olivares. En ambos festejos los toros fueron de Miura. La imagen que pude obtener tiene escasa resolución y no permite darle una buena lectura, lo que sumado a mi incomprensión del francés, me deja con algunos huecos de la mayor parte de lo que dice, pero la médula es el anuncio de los dos festejos taurinos y de la presencia, en la misma plaza de toros, de un circo americano

¿Qué sucedió en el festejo? La relación que encontré es la de la Agencia Cifra, replicada en los diarios ABC, de Madrid y Nueva España, de Huesca del día siguiente al festejo y que es del siguiente tenor:

En Azpeitia se celebró la segunda novillada de feria
Azpeitia, 1. Segunda novillada de feria. Se lidian cuatro reses de Miura.
En el primero, el mejicano “El Callao” es cogido al veroniquear y resulta con rasguños en la cara. Con la muleta no puede lucirse por estropearse el animal en varas. Terminó de media estocada. (Aplausos). En su segundo realiza buena faena de muleta y termina de gran estocada. (Oreja.)
Navarro de Olivares se luce en quites, y con la muleta da pases por alto y redondos para dos pinchazos y dos medias. (Aplausos.) En el último es cogido sin consecuencias al torear con la muleta. Sigue valiente con pases de todas las marcas. Dos pinchazos y una estocada. (Oreja.) 

Como podemos ver, El Callao no salió mal librado de esta actuación.

Algunos retales de información en esa fecha

En el ABC madrileño, aparecían además otras informaciones que resultan de interés por lo que representan. En Córdoba, se conmemoraba el LII aniversario del óbito de Lagartijo; en Cádiz, se multaba con 250 pesetas al banderillero Salvador Bellido, de la cuadrilla de Antoñete, por cortar indebidamente una oreja y entregársela a su matador y en Barcelona había preocupación por el estado de salud del novillero Rafael Sánchez Saco, herido muy grave en Las Arenas el jueves 30 de julio. 

Y termino

Espero pronto dedicar algo más que este breve recuerdo a Fernando de los Reyes El Callao, un torero muy mexicano, que como decía el Padre Samuel Bernardo Lemus:

Hay toreros que tienen perfil de santo, otros son liturgos exquisitos de la fiesta y otros como el arte románico, llenos de luz, de fiesta y esplendor como ojivas de un templo gótico donde la luz se convierte en gloria, canto y poesía...

Ojalá que como a mí, les haya resultado interesante.

domingo, 18 de enero de 2009

Hoy hace medio siglo: Confirmación de El Estudiante en la Plaza México


En este día se cumple medio siglo de que la temporada de corridas de toros en la Plaza México se inaugurara. Para la ocasión el abogado Ignacio Garciadiego, que se hacía cargo de los asuntos de los propietarios del gran coso, anunció a dos toreros tlaxcaltecas que tenían por divisa el sentimiento en su actuar; Jorge El Ranchero Aguilar y Fernando de los Reyes El Callao, completándose la tercia con la confirmación de la alternativa de un torero de Aguascalientes que paradójicamente, realizó su carrera novilleril sin haber pisado ese escenario.

El confirmante era Jesús Delgadillo El Estudiante, es uno de los toreros nativos de nuestro Barrio de Triana, que tiene por patrón al Cristo Negro del Encino y por imagen en cuanto a torería, al inmortal Poeta del Toreo Alfonso Ramírez Calesero.

El lote del confirmante se formó con los toros Coreano y Cañonero, ambos de La Laguna, siéndole cedidos los trastos por El Ranchero para lidiar a muerte al primero de los laguneros nombrados. El saldo de la tarde no fue de orejas para ninguno de los actuantes por las complicaciones del encierro, pero les valió a los tres para ser anunciados después en la Corrida Guadalupana celebrada el 19 de abril siguiente.

El Estudiante se presentó como novillero en la plaza El Progreso de Guadalajara el 5 de junio de 1955 en un festejo de selección y el 23 de octubre actúa en la es considerada una de las novilladas más exitosas de la década de los cincuenta en esa plaza con José Ramón Tirado y Carlos Saldaña, cortando dos orejas al sexto de la tarde, lo que le vale su inclusión en el cartel del Estoque de Plata y en el siguiente año, actuar en cuatro novilladas seguidas en El Toreo de Cuatro Caminos.

El 20 de abril de 1958, en la Plaza San Marcos de Aguascalientes, Alfredo Leal, ante el testimonio de Joselito Huerta, le cedió los trastos para pasaportar al primero de los de Lucas González Rubio corridos esa tarde.

Aconsejado por Pablo Lozano que hacía campaña en México, marcha a España a probar suerte como novillero, presentándose el 20 de junio de 1963 en Barcelona, para despachar novillos del Conde de Ruiseñada en unión de Curro Montenegro y José María Aragón, logrando sumar tres tardes más ese calendario.

En 1964 logra cuatro actuaciones en Las Ventas y corta una oreja en su debut al lado de Eduardo Ordóñez y José Luis González Copano, estoqueando novillos de Luis Frías Piqueras y Carlos Sánchez Rico. El 15 de agosto le corresponderá atestiguar, en unión de Copano y El Pepe, la muerte del banderillero gitano Manuel Leyton Peña El Coli, quien fue herido por el primero de los únicos tres de Ángel Rodríguez de Arce corridos esa tarde en el ruedo madrileño.

Vuelve a recibir la alternativa y así, el 10 de septiembre de 1964, en Barcelona, Fermín Murillo, con el testimonio de Curro Romero, le cede a Marciano, el primero de los seis de Torrestrella que se lidiarían esa tarde, dando El Estudiante la vuelta al ruedo en el sexto.

Esta alternativa la confirmaría en Madrid el 12 de octubre con el toro Gladiador de Arellano y Gamero Cívico, siendo padrino de la ceremonia Orteguita y testigo Santiago Castro Luguillano, que también confirmaba esa tarde.

Su hora dorada en Las Ventas la tuvo El Estudiante el 8 de agosto de 1965, fecha en la que cortó una oreja al tercero de Félix Cameno. Esta tarde trascendería también, porque Antonio Chenel Antoñete, cortó dos orejas al cuarto de la tarde, en una de sus resurrecciones taurinas, prólogo de la faena inolvidable de Atrevido de Osborne, el toro blanco del 15 de mayo de 1966.

Confirma su alternativa barcelonesa en la Plaza México el 22 de enero de 1967, siendo su padrino el diestro catalán Joaquín Bernadó y actuando como testigo Raúl García con la cesión del toro Vinatero de Tequisquiapan.

A partir de 1968 disminuye su presencia en los carteles y a partir de 1975 deja de actuar, reapareciendo el 30 de abril de 1982, para hacer su presentación en la Plaza Monumental Aguascalientes y al mismo tiempo despedirse de los ruedos, alternando con Eloy Cavazos y Humberto Moro hijo, en la lidia de seis toros de San Manuel, dando la vuelta tras la lidia del cuarto, entre el nostálgico son de Las Golondrinas y el afecto de la gente de su tierra, que veía dejar los ruedos a uno de sus toreros que destacó por su clase y su oficio en cuanta plaza pisó y a quien recuerdo aquí a los cincuenta años de su primera confirmación de alternativa.
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