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domingo, 3 de enero de 2021

3 de enero de 1886. Joaquín Sanz Punteret recibe la alternativa en Sevilla

El percance fatal de Punteret
La Lidia, Madrid, 7 de mayo de 1888

Pensar en toros en Sevilla hoy en día es acompañar la imaginación con el calorcillo de la primavera y el ambiente primero, del cierre de las conmemoraciones de la Semana Santa y después, según el calendario eclesiástico, con el de la feria del mes de abril de la capital hispalense. Particularmente me resulta complicado imaginar en cualquier ciudad española, un festejo taurino para abrir el año, sin embargo, en el desarrollo de estas líneas veremos que en ese declinar del siglo XIX era algo quizás frecuente.

Punteret

Joaquín Sanz Almenar es originario de Játiva, Valencia, donde nació el 10 de octubre de 1853. Se inició en las capeas pueblerinas ya talludito dice Cossío. En 1877 se presenta en Valencia en una novillada junto con Luis Jordán Gallardo, quien después sería su banderillero, comenzando a actuar en las plazas de su región con algún éxito. En su historia destaca el hecho de que el 21 de julio de 1878 se tira de espontáneo en Alicante en una corrida que torean Cara Ancha y El Gallo y con permiso de la autoridad coloca tres pares de banderillas con gran éxito. A partir de allí comienza a actuar indistintamente como novillero o banderillero en festejos que torean El Gallo y Juan Ruiz Lagartija por todo el Levante español.

Se presenta como banderillero en Madrid el 19 de diciembre de 1880, alternando en las suertes con otro conocido de nuestras tierras, Ramón López y debutará como novillero allí mismo el 9 de enero de 1881 junto con Juan Pastor, lidiando novillos de Fierro. Gustó su manera de hacer el toreo y comienza a actuar junto con espadas de alternativa desarrollando indistintamente labores de banderillero o de media espada. Su presentación en Sevilla como novillero el 9 de agosto de 1885, alternando con Miguel Almendro y Manuel García Espartero. Esa campaña la cierra con importantes triunfos que le llevan a la alternativa.

La alternativa

El año de 1886 Punteret lo iniciará recibiendo en Sevilla el grado de matador de toros. Le apadrinará Luis Mazzantini y completará el cartel su compañero de andanzas novilleriles Manuel García Espartero. Los toros serán de Saltillo. La crónica del festejo publicada en El Enano, Boletín de Loterías y de Toros, aparecido en Madrid el 11 de enero siguiente y firmada por el corresponsal Cachete, entre otras cuestiones relata:

...se dio suelta al primero “Cornado” de nombre, abanto en un principio y bravo después; recibió de Caro dos puyazos a cambio de dos caídas, de Moreno tres con un tumbo, y de Crespo dos con un crismazo.

Pulguita y Tomás ceden los palos, en señal de alternativa, al Panadero y Valladolid. Panadero clava dos pares al cuarteo, desigual el primero; Valladolid cumple con par y medio en igual suerte. 

A otra señal del Presidente, Luis cede los trastos a Punteret en señal de tomar el grado de doctor en tauromaquia y le dice:

Toma espada y muletas;

salud y muchas pesetas.

Se dirige mi hombre al palco presidencial, pronuncia el discurso de ordenanza y se va a su adversario, que se encontraba noble. Le dio dos pases naturales, uno preparado de pecho, otro redondo, un cambio y se arrancó a matar sin cuadrar la res, y dio un pinchazo delantero; uno con la derecha y otro redondo para otro pinchazo bueno; dos naturales y una estocada buena llegando con la mano al morrillo. (Muchas palmas.)...

Existe alguna controversia en cuanto al nombre del toro de la alternativa de Punteret, pues algunas fuentes señalan que se llamó Bailarín. El semanario madrileño El Toreo no cubrió el festejo, así como tampoco el diario sevillano La Andalucía, así que la controversia queda abierta.

El relativo éxito con el que saldó la tarde de su doctorado, lleva a Joaquín Sanz a actuar en las principales plazas españolas ese calendario hasta el mes de octubre, cuando confirmará su alternativa en Madrid.

La confirmación

Para el día 10 de octubre se le anuncia con Frascuelo y Cara Ancha, con toros de don Eduardo Ibarra para recibir el refrendo de su alternativa en la plaza de la Carretera de Aragón. Esta tarde no fue de triunfo para Punteret. Solamente pudo matar al toro de la confirmación, Coriano número 127, manso, condenado a banderillas de fuego. Paco Media Luna, cronista del semanario El Toreo, relata:

…Ostión y Regaterín, cumpliendo lo que disponen las ordenanzas taurinas en días en que hay graduandos, con la finura que les es característica, entregaron los palos de truenos a “Valladolid” y Luis Jordán (“Gallardo”), banderilleros de la cuadrilla del neófito... Salvador, con la solemnidad propia del caso, y las ceremonias que son de rúbrica, entrega estoque y muleta á Joaquín Sanz, conocido entre los de coleta por “Punteret”, el cual vestía traje color lila con golpes de oro y cabos rojos.

Y cuentan los que pasan por bien enterados que el primero dijo al segundo:

«Hoy, según están las cosas, la mejor carrera científica que hay es la que hemos elegido. Es también la más productiva si so sabe ejercer. Muchas cosas ha menester el que la signe para ello. Tú verás si las reúnes todas. Si no más vale que te cortes el pelo porque somos muchos... como dice el apóstol. Muchos son los llamados y pocos los escogidos. No olvides los siguientes preceptos: Hay que arrancarse a matar, corto y derecho. Para torear hay que parar, y parar mucho. A los toros hay que consentirlos, y hasta dejarse coger para que se descubran. Y sobre todo hay tres condiciones que son esenciales, la primera valor, la segunda valor y la tercera valor.».

Y se separaron.

“Punteret” marchó enseguida a cumplir con la presidencia y lleno este requisito, se encaminó en busca de “Coriano”. Una vez ante el cornúpeto, desplegó el trapo y tanteó con un pase natural al que siguieron dos de la misma clase, cinco con la derecha, tres altos, tres cambiados y uno de pecho, buenos en general y parando los pies, para arrancarse al volapié con un pinchazo caído.

Un pase con la derecha y uno alto, precedieron a un pinchazo en su sitio a paso de banderillas, cuarteando y echándose fuera.

Tres pases naturales, cuatro altos cambiando de mano en uno de ellos, tres naturales y uno cambiado, y larga un pinchazo barrenando saliendo por la cara, perseguido y achuchado, perdiendo el trapo. Intenta saltar la valla, pierde el estribo, y el toro le tira varios derrotes, en uno de los cuales le suspende y le hace caer al otro lado del callejón. 

Se levanta y vuelve al circo. Sin preceder pase alguno, da un pinchazo y cae delante de la cara, estando oportuno al quite “Frascuelo”. Repuesto “Punteret”, da tres pases naturales, uno con la derecha y tres altos y en uno sale encunado, perdiendo el trapo y no sufre un percance gracias al capote de “Cara”, que se llevó al cornúpeto, al que dio unos capotazos buenos.

Vuelve a la pelea, y sin andarse ya por las ramas, larga una baja con tendencias.

El diestro cojeando, y oyendo palmas y pitos, cumple con la presidencia y se retira a la enfermería…”

Y en el capítulo de Apreciación, en el que el entonces llamado revistero hacía un análisis de la actuación de los toreros, Media Luna reflexiona así:

“Punteret”, que ayer consolidaba su situación de matador de toros de alternativa. Sólo mató el primer toro, y a pesar de todo lo que le sucedió en las tres veces que fué cogido y una achuchado, estuvo valiente y no permitió que Salvador continuara la lidia a pesar de que éste le cogió una vez los trastos, ni obedeció la orden de los alguaciles, que por mandato de la presidencia le invitaron a retirarse a la enfermería.

En los primeros pases que dio, estuvo fresco y paró. Después tuvo mucha desgracia.

Así es que no hemos de imitar nosotros a los que silbaban a un diestro que tomaba ayer la alternativa con un toro que había sido fogueado y que hacia una faena para deslucir al mejor maestro...

El parte facultativo de las lesiones sufridas por Punteret rendido por el doctor José Lacasa fue el siguiente: 

El espada Punteret, ha sufrido una herida contusa en la región subescapular izquierda, otra en el tobillo derecho y varias contusiones de primero y segundo grado en diferentes partes del cuerpo; lesiones todas que le impiden continuar la lidia. 

El día después

Es Cossío quien señala que esta tarde le representó a Joaquín Sanz un retroceso en su carrera y que a partir de ella se procuró el refugio en las plazas americanas, mismas que le eran ya conocidas pues desde el invierno 1884 – 85, antes de recibir la alternativa, ya había actuado en las plazas de la República Oriental del Uruguay.

Sigue intentándolo en España, pero será propiamente en Montevideo en donde se erija como ídolo. Y allí será donde toree su última tarde, el 26 de febrero de 1888, en lo que fuera la Plaza de Toros de la Unión, en la que alternó con Juan Jiménez Ecijano – otro torero de sino trágico – y Pepete en la lidia de toros de Felipe Victoria. El toro Cocinero, que correspondía a Ecijano, le infirió una grave cornada al intentar banderillear sentado en una silla. 

El diario La Razón de Montevideo, reflexiona lo siguiente acerca del percance:

El accidente de Punteret fue casi un suicidio, como lo sería el abocarse a la sien una pistola cargada aun sin ánimo de disparar el tiro. Basta entender medianamente lo que es el toreo para darse cuenta de que aquello, con ajuste a las reglas del arte, no debió suceder. El matador se ensartó en el cuerno, como se estrella un albañil contra el suelo al pisar un andamio flojo...

Joaquín Sanz Punteret falleció a consecuencia de las heridas recibidas dos días después.

Los toros al Sur del Ecuador

Estamos acostumbrados a pensar siempre en que al Sur del Ecuador la fiesta reside en Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador, pero pasamos por alto que hubo un día en el que al menos se intentó radicar para satisfacer la afición de los emigrados españoles y sus descendientes en otros países más australes como la República Oriental del Uruguay y en Argentina, pero que la influencia del pensamiento de otros grupos de nacionalidades europeas prevaleció y terminaron por erradicarla.

Sin embargo, las actuales formas de comunicación me descubren que, por ejemplo, en Uruguay hay interesantes grupos de aficionados, que hoy pueden disfrutar de la fiesta, aunque ésta se desarrolle en lugares lejanos a su tierra, en la que no la pueden disfrutar. Y luego se quiere afirmar que la fiesta de los toros no es universal. Simplemente hay que ver un poco más allá de la calle de enfrente y nos daremos cuenta de que tiene presencia donde menos nos imaginamos.

jueves, 18 de junio de 2009

Hace 32 años… y nueve días más

Entre unas cosas y otras, se me pasó de largo que hace diez días, se cumplieron 32 años del último festejo dado en el hoy difunto como coso taurino de Las Arenas de Barcelona. Podrán preguntarse cuál es el interés de un habitante de este punto del altiplano mexicano en un asunto así. Pues bien, resulta que uno de los toreros que formaron ese, que al fin de cuentas resultaría ser el cartel postrero de esa plaza de toros, es nativo de Aguascalientes.

El arquitecto responsable de la obra fue el catalán August Font i Carreras, mentor de Antonio Gaudí y es de estilo neo mudéjar, su aforo fue de 14.893 espectadores. Costó en su día 1,650,000 pesetas, de los que 870,000 fueron el costo de los terrenos, mientras que las obras ascendieron a 780,000.

La Plaza de Las Arenas fue inaugurada el 29 de junio de 1900, con una corrida de 8 toros del Duque de Veragua, interviniendo los rejoneadores Ledesma y Grané, y los diestros Luis Mazzantini, Antonio de Dios Conejito y el trianero Antonio Montes, que entró por la vía de la sustitución al no poder comparecer Algabeño.

Del día de la inauguración, el diario La Vanguardia de Barcelona, en su edición del 30 de junio de 1900, recoge la siguiente impresión:

Ayer se efectuó la inauguración del nuevo circo taurino, construido al final de la calle de Cortes, cerca de la barriada da Hostafrancha. Se lidiaron ocho reses bravas de la ganadería del duque de Veragua, por las cuadrillas de Mazzantini, Conejito y Montes. Como fiesta extraordinaria se presentaron en plaza los rejoneadores Ledesma y Valles. Presidió el concejal señor Macaya y acudió á presenciar el espectáculo una muchedumbre inmensa que á ratos se dejaba oír en todo aquel ensanche y hasta las orillas del Llobregat. La corrida parece que satisfizo á los concurrentes, reinando el entusiasmo de costumbre en tales casos.

Los alrededores de la plaza, se vieron cuajados de curiosos toda la tarde, presentando la Gran Vía, desde la Rambla de Cataluña al referido circo, el aspecto animadísimo que ofrecen las Ramblas en los días festivos, animación y bullicio que subió de punto a la hora del desfile.


El recuento del aspecto taurino es escaso, pero algunos medios de Madrid, la Capital, recaban otros datos, que nos permiten conocer el resultado del festejo de apertura:

La Lidia del lunes 2 de julio de 1900:

…BARCELONA (29).- Inauguración de plaza. Con una concurrencia regular se efectuó la corrida inaugural, lidiándose en ella ocho toros del Duque de Veragua que cumplieron bien.

Los dos primeros fueron rejoneados por Ledesma y Grané que quedaron bien. Uno de los toros murió de un rejón y el otro fue muerto con acierto por Alvaradito.

Mazzantini.- Quedó bien en la muerte de los dos toros que le correspondieron.

Conejito.- Estuvo bien en el segundo y aceptable en el quinto, que acabó difícil.

Montes.- Mediano en el tercero y bien en el sexto…


Líneas más adelante, la misma publicación consigna:

…La antigua plaza de Barcelona ha sido tomada en arrendamiento por tres años, por una empresa formada por los señores Armengol y Montaner, quienes se proponen dar buenas corridas y novilladas, con la mayor baratura posible en los precios…


Y en El Imparcial del 30 de junio, también de 1900, algo más detallada la crónica:

…INAUGURACIÓN DE LA PLAZA DE BARCELONA. Barcelona 29. – La empresa que ha tenido el mal gusto de bautizar con el poco castizo nombre de Arenas de Barcelona la nueva plaza, ha celebrado hoy la corrida de inauguración.

El nuevo local, que está construido con verdadero gusto artístico y con grandes condiciones para el público, presentaba un aspecto muy vistoso.

Esto se debía en primer término a que, aunque la entrada no ha pasado de mediana, había en las localidades de preferencia muchas señoras.

La corrida ha ofrecido poco de particular.

Los toros de Veragua han cumplido bien.

De los rejoneados por Ledesma y Grané, el primero murió de uno de los rejones, y al otro le mató de una gran estocada Alvaradito.

Mazzantini, Conejito y Montes, este último en sustitución del Algabeño, han trabajado bien en la brega.

Mazzantini mató sus dos toros de dos buenas estocadas, siendo muy aplaudido.

Conejito quedó mejor en el segundo que en el cuarto, que estaba difícil.

Montes acabó con el tercero de una baja y quedó bien en el sexto. – Puente…


Aunque escueta, la información resultante nos refleja que la apertura del nuevo Coso resultó ser un acontecimiento para la Capital de Cataluña y durante los siguientes tres lustros, sería el sitio en el que se verificarían en exclusiva los principales acontecimientos taurinos de esa muy taurina ciudad. Bombita, Machaquito, Joselito, Gaona, Silveti, Freg, Sánchez Mejías, Belmonte y todos los nombres ilustres de su tiempo, dejarían en su ruedo sus hazañas para mayor honor y gloria de la fiesta de los toros. Habrá que resaltar que en el mismo año de su apertura, Las Arenas vería morir al primer diestro en su ruedo. Domingo del Campo Dominguín rindió allí su tributo de sangre el día 7 de octubre.

Setenta y siete años después de su apertura, se celebró, sin anuncio previo, el último festejo en su ruedo. Fue una novillada en la que enfrentaron seis novillos de doña Antonia Laa de Sánchez, José Manuel Dominguín, Tomás Campuzano y Miguel Espinosa Armillita Chico. Dos toreros de dinastía se encontraron en ese festejo que resultó ser postrero y que se narró en La Vanguardia de Barcelona el día 10 de junio de 1977 de la siguiente manera por Julio Ichaso:

La Fiesta de los Toros. Novillada en la Plaza Las Arenas.

Jueves, 9 junio 1977. Cartel: José Manuel Dominguín, «Armillita Chico» y «Campuzano II», con novillos de doña Antonia Laa Sánchez, de Salamanca.

Las hacen los novilleros José Manuel Dominguín, que es hijo de Pepe Dominguín, y «Campuzano II».

Dos presentaciones.

José Manuel Dominguín

Primero. Salió con muchos pies, pero se los frenó el espada. Le dañaron poco con las picas. Tomó los palos y, a la salida del primer par, fue corneado por el novillo y pasó a la enfermería, conducido por las asistencias. «Campuzano II» se hizo cargo del animal. Lo muleteó muy bien por el lado derecho. Palmas y música. Al salir de un natural lo empitonó, pero afortunadamente no pasó más. Mató con brevedad y le concedieron una oreja, con vuelta y aplausos. Por este percance la novillada quedó en un «mano a mano»: «Campuzano ll» y «Armillita Chico».

Tomás Rodríguez Pérez «Campuzano II»

Segundo. Muy rematador en tablas y topón con el capote de «Campuzano II». Lo llevó al caballo con lances garbosos. Llegó a la muleta peligroso y estirando la gaita. Naturales con gran exposición, en varias tandas. Aplausos y música. Un intento con el sable y, en el segundo viaje cobró media buena. Palmas, con vuelta por el anillo.

Quinto. Fue bien al caballo v recibió del varilarguero cinco puyazos, algunos recargados. Brindó al público. Muleteó con mando y buenas maneras. Ovaciones y música. Más derechazos y ovaciones. Accionó también la zurda. Un pinchazo y media, en buen sitio Muchas palmas y vuelta al ruedo.

Miguel Espinosa «Armillita Chico»

Tercero. Recibió una primera vara, bien puesta, y se acabó el tercio con esta sangría. Tomó los garapullos, «Armillita», clavándolos con gran arrogancia artística, y le ovacionaron mucho. Manejó perfectamente la izquierda con unos naturales atractivos. Palmas y música. Siguió con la zurda y continuaron las ovaciones. Un pinchazo, cuatro más y agarró la estocada mortal. Dio la vuelta al ruedo entre aplausos.

Cuarto. También lo banderilleó con su conocida facilidad y le aplaudieron sobre todo el último par, saliendo del estribo. Faena a base de naturales en varias tandas, sin olvidar las manoletinas. Palmas y música. Esta vez metió la espada completamente y descabelló a la primera. Cortó una oreja, paseándola por la arena.

Sexto. Saltó limpiamente a la barrera y con tal salto produjo el natural pánico. Ya en el ruedo correteó de lo lindo. Miguel fue muy ovacionado con las banderillas. Muleteó con dominio, preferentemente por el lado diestro. Palmas. Logró una gran estocada, con muerte rápida, y le concedieron una oreja, despidiéndole con palmas.

Parte facultativo

«En la lidia del primer novillo y en el segundo tercio, ha ingresado en esta Enfermería el diestro José Manuel González Giménez, natural de Madrid, de 23 años de edad, que en la lidia del primer toro sufrió una herida en la región parietal derecha, de unos diez centímetros de longitud, con contusiones y erosiones varias. Pronóstico leve, salvo complicaciones, que le impide continuar la lidia. Doctor Jorge Alsina.» — Julio ICHASO.


Creo que después de leer la crónica final, podrán entender mi casi fascinación con este asunto. Armillita Chico, un torero que Aguascalientes dio al mundo, resulta ser el torero que al final de cuentas mató el último toro, cortó la última oreja y dio la última vuelta al ruedo en Las Arenas de Barcelona, hoy en proceso – retardado por cierto – de convertirse en un centro comercial. Es por eso que pensé en recordarles esto hoy.
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