Mostrando entradas con la etiqueta Don Tancredo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Don Tancredo. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de febrero de 2009

Jesús Gómez Medina (1918 – 2009)

El pasado martes, el decano de los escritores de toros en México entró en la inmortalidad. Su desaparición física deja un lugar que difícilmente será ocupado en los menesteres de la crónica y la crítica de estos temas y deja tras de sí una rica herencia de cultura que queda plasmada en sus escritos, los que se distinguieron siempre por la ecuanimidad, el correcto uso del idioma y como escribía hace unos días el amigo Gustavo de Alba una prosa casi poética, en la que se puede resumir la historia taurina de Aguascalientes de la última mitad del Siglo XX.

Don Jesús relataba que sus primeros festejos los presenció en su niñez, acompañando a su padre o a alguno de sus hermanos mayores y recordaba también que su primer contacto con el periodismo taurino lo encontró con la lectura de las crónicas de Carlos Quirós Monosabio, publicadas en el diario El Universal de la Ciudad de México, en la parte final de la década de los veinte y principios de los años treinta del pasado siglo, volviéndose asiduo de las plazas locales a partir del año de 1936, cuando decía, acudió a presenciar un mano a mano entre Calesero y Juan Estrada con novillos de Matancillas, siendo que a partir de ese día presenció casi todos los festejos que se dieron en nuestros ruedos, de manera ininterrumpida hasta el año de 1995.

A instancias del médico de los toreros, Óscar Hernández Duque, se inicia como escritor de toros en 1944, haciendo las reseñas de los festejos para las revistas La Lidia y La Fiesta, fundadas por Roque Armando Sosa Ferreyro Don Tancredo, con quién le unió una sólida amistad y en 1948, el licenciado Ignacio Lomelí Jáuregui, director a la sazón de El Sol del Centro, le invita a encargarse de la sección taurina de ese diario, la que como decía, ocuparía durante alrededor de cincuenta y un años, junto con la corresponsalía de los diarios de la Cadena García Valseca, hoy Organización Editorial Mexicana.

Tuvo un breve tránsito como Juez de Plaza – Presidente – durante la Feria de San Marcos de 1974, serial en el que se pudo observar el contraste de su verticalidad de aficionado con los criterios de los taurinos. La del 74 fue una feria accidentada, en la que por pretender hacer valer la autoridad que su cargo en la plaza le otorgaba y con ella imponer el criterio del que paga su entrada por ver un espectáculo íntegro, tuvo frecuentes roces con los profesionales. Llevó a buen puerto la nave, pero no volvió a ocupar el palco de la autoridad.

En 1992 publicó el libro La Ciudad, La Fiesta y Sus Plazas, una edición de Gobierno del Estado de Aguascalientes, que hace un recorrido por la historia de la fiesta en Aguascalientes y resalta algunos de los hechos más importantes ocurridos allende sus linderos. La obra tuvo como propósito el difundir la remodelación y ampliación de la Plaza Monumental Aguascalientes que le dio la fisonomía y la capacidad que actualmente tiene.

Don Jesús Gómez Medina fue un hombre respetado en su ejercicio como escritor e informador taurino. Su verticalidad dejaba fuera de duda la información que transmitía y su estilo fluido y de buena construcción lingüística hacía placentera la lectura de sus colaboraciones, que con mucho, sirvieron para formar a más de una generación de aficionados en esta su tierra.

Concluyo con una reflexión de don Jesús contenida en su libro citado arriba, que bien ilustra su manera de ser y de ver la vida y la fiesta:

…a través de los muchos años de espectador asiduo de la fiesta, he sido testigo de los cambios que se han operado en ella. Tan solo quiero mencionar dos, ambos muy significativos y de suma trascendencia: el primero, en el ganado, en el toro de lidia. A fuerza de insistir en la búsqueda de un astado ideal para el toreo artístico, de calidad o estilizado, al toro se le ha disminuido al máximo su condición esencial: la bravura.

Y si a esto se añade la viciosa práctica de lidiarlo prematuramente, cuando ni por su edad, trapío y peso, a despecho de lo que el mentiroso cartel proclama, es en realidad un toro como se entiende que debe ser destinado a la lidia, tenemos como resultado necesario el espectáculo despojado de emoción y de calor en que se convierten muchas veces los festejos taurinos.

Añádase a lo anterior la monotonía, la ausencia de variedad y las faenas a golpe cantado que suelen ser las que nos ofrecen los astros mayores y menores de la época, y habremos identificado otro de los aspectos del toreo actual. Que, por lo demás, posee una plasticidad y una belleza formal indiscutible, pero al que no le sobraría una inyección de emoción para que fuera mejor. Y no olvidemos que la emoción está en el toro…

Por mi parte debo admitir que estoy en deuda con el espectáculo taurino. Le debo muchos, incontables momentos en los que disfruté a plenitud de la emotividad y de la gallardía y de la belleza del arte del toreo. Conocí y gocé del toreo de los ases de la edad de oro – Fermín, Lorenzo, “El Soldado”, etc. – y actualmente disfruto y gozo por igual con las actuaciones de Miguel de Gutiérrez, del Niño de la Capea, de Ortega Cano…

Además, por los toros o a través de los toros he conocido a muchos de los que han sido o son mis mejores amigos.

Algo más le debo al toreo: el haber disfrutado mucho de lo que de calidad y del valía existe en la literatura y en las bellas artes, en relación con el espectáculo taurino…


(Jesús Gómez Medina, La Ciudad, La Fiesta y Sus Plazas, Gobierno del Estado de Aguascalientes, 1ª edición, 1992, Págs. 211 – 212)


Así pensaba un hombre íntegro, un gran aficionado que nos hará mucha falta en el tendido de nuestras plazas y al que solamente le quedó una asignatura pendiente desde mi punto de vista, que bien puede ser una deuda que la fiesta tiene con él y es la publicación de un libro con una selección de sus crónicas más señaladas. Espero que pronto se le reconozca su trayectoria de esa manera.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aldeanos