domingo, 13 de marzo de 2016

Detrás de un cartel (XII)

El festejo que hoy me ocupa – y espero que a Ustedes – tuvo lugar el domingo 18 de agosto de 1946 y actuaron en la plaza de Las Ventas a un torero que ya había pasado por estas revisiones, Ricardo Balderas, el melillense Antonio Corona y se presentaba ante la cátedra el valenciano Francisco Honrubia. Los novillos para la ocasión fueron de Concha y Sierra.

La relación del festejo publicada en el ABC madrileño el martes 20 siguiente, suscrita por Giraldillo tiene miga, por ello no me resisto a transcribirla en su integridad y es de la siguiente guisa:
Novillería...
Se corrieron el domingo seis novillos de Concha y Sierra. Hubo muy buena entrada. La afición, un poco desencantada y aburrida de matadores de toros, que creen tener todo hecho, se ha vuelto hacia los novilleros. Yo no sé si los novilleros habrán entendido el toque de atención, pero ello es que, cuando menos lo piensen, se van a encontrar unos cuantos con el pase a la reserva, desplazados por un plantel de novilleros, que viene, con ganas de pelea, en busca de la alternativa, convencidos de que con el “toro” tendrán que pelear menos que con el novillo, pues el toro de 1946 – y de años atrás – no es otra cosa que un novillito limpio. La afición está por los novilleros. ¡Vamos en busca de valores nuevos, que, unos por muy vistos y otros porque no quieren dejarse ver, cultivando un absurdo “ocultismo”, estamos cansados de matadores de toros! La afición madrileña ha hecho rumbo a la novillería. Ello es muy explicable. Por más que hagan los propios matadores de toros en contra de ella, la fiesta seguirá y tendremos resonantes novilladas extraordinarias y la revelación de nuevos valores. ¡Pues no faltaba más! Por lo que a nosotros toca, pondremos todo nuestro entusiasmo en los que llegan y merezcan el honrado calor de nuestra pluma. Con el calor de la afición, que tan buenas entradas está dando, ya cuentan.
¡Conque, al novillo, muchachos! Al novillo, que aún siendo poquita cosa los de ahora, mucho menos hallareis al llegar a matadores.
Los de Concha y Sierra que se jugaron el domingo fueron buenos. Abantos en la salida, con lidia más adecuada por parte del peonaje, hubieran dado juego mejor a los matadores. Se dio más de una vez el caso entre los novillos dos peones a la vez, y ambos toreándolos a dos manos.
Ricardo Balderas toreó muy bien con la muleta, destacándose en el primero unos derechazos superiores y unas manoletinas de gran efecto. Le aplaudieron mucho y cuando mató, de un estoconazo, le ovacionaron largamente y hubo petición de oreja, vuelta al ruedo y saludos desde el tercio.
Durante la lidia del cuarto, llovió bastante. Se empeñó Ricardo en torear con la izquierda y sufrió unos achuchones por no correr la mano. Mató, empleando una estocada, metisaca, media y un descabello.
El melillense Antonio Corona oyó palmas en la faena que realizó con el segundo, sobresaliendo unos derechazos de buena factura y unos molinetes. Con la izquierda empalmó unos pases. Una estocada corta mató al toro sin puntilla, y hubo muchos aplausos y salida al tercio para saludar. En el quinto, que le tiró un gañafón impresionante, dio unos rodillazos y mató con estocada y descabello. (Palmas). En quites, bien.
Francisco Honrubia, de Valencia, nuevo en Madrid, tuvo en sus dos novillos más voluntad que concierto. Le hallamos poca soltura en el manejo de la muleta. Cumplió en el tercero y en el sexto le pitaron.
Cuide la empresa a los novilleros. Aproveche el camino que le ha marcado la propia afición. Pero prescinda de los que no tienen preparación notoria y vaya en busca de valores nuevos. Si las corridas de toros dejan de celebrarse alguna vez en España, que no sea por la voluntad de media docena de engreídos. Que no toda la culpa sea de “Manolete” y Arruza. Que son muchos los que se creen que Arruza y Manolete en una pieza. Naturalmente, sin serlo, ni en taquilla, ni en el ruedo. Ahora bien, que la empresa sea discreta y tenga tino en la elección de los nombres nuevos, esperados por la afición. El domingo por lo pronto, no estuvo muy atinada.

Como pueden darse cuenta, el descontento con las figuras no era novedad y el pedir que se apoyara a los novilleros tampoco. Por lo visto el hecho de que los encumbrados copen los principales puestos y los que buscan ascender encuentran las vías bloqueadas es cíclico. Escrito está.

Retales de la prensa del día

Eduardo Liceaga moría en el Hospital Militar de Algeciras después de ser herido en San Roque el mismo domingo 18 por Jaranero de Concha y Sierra, primero de la tarde, alternaba con Julio Pérez Vito y Chaves Flores.

Juan Estrada, saldaba su actuación en Barcelona alternando con Manolo Escudero y Julián Marín en la lidia de toros de Domecq dando una vuelta al ruedo.

Carlos Vera Cañitas, corta oreja en Ciudad Real, alternando con Antonio Bienvenida, Rovira y el rejoneador Pepe Anastasio, toros de Víctor y Marín.

Armillita, ovacionado en Gijón, con Pepe Luis Vázquez, Pepín Martín Vázquez y Conchita Cintrón, toros de Antonio Pérez de San Fernando

Fermín Rivera fue ovacionado en San Sebastián, alternando con Domingo Ortega y Juan Belmonte Campoy.

Andaluz corta 2 orejas en Bilbao (1ª de Feria lunes 19) con Pepe Luis Vázquez y Pepín Martín Vázquez, lidiando toros de Carmen de Federico. Los toreros llevaban brazaletes negros por la muerte de Eduardo Liceaga.

domingo, 6 de marzo de 2016

Relecturas de invierno (X)

Tauronomics. Economía y activismo taurino

El profesor Juan Medina se nos ha aparecido de nuevo después de lo que yo considero una larga ausencia. Desde el cierre de su blog El Escalafón del Aficionado, poco se dejaba ver por los temarios taurinos, aunque sus escasas intervenciones tuvieran contundencia.

Hace unos días pude enterarme de la salida a la luz de su libro Tauronomics. Economía y activismo taurino, mismo que me apresuré a conseguir, primero, porque conociendo su autoría, de antemano sabía que no tendría desperdicio y en segundo lugar, porque los aficionados a los toros – que no los taurinos – necesitamos ampliar y ordenar nuestros argumentos en contra de los embates cada vez más virulentos de aquellos que sin razón se oponen a la fiesta de los toros.

Y creo que no me equivoqué. Los análisis que sobre los diversos factores humanos y económicos que realiza el profesor Medina están apoyados en el estudio científico de los datos proporcionados por las diversas agencias gubernamentales e instituciones privadas que tienen relación con lo que Díaz Cañabate llamara en su día el planeta de los toros, demostrando con exactitud muchas cuestiones, principalmente la falsedad del manido argumento de que la fiesta de los toros existe porque el Estado la mantiene.

Y esa demostración de la falsedad de los argumentos de los antitaurinos va acompañada además de la exhibición de la pseudociencia en la que se amparan para acometer sus retorcidas conclusiones. Intentan, utilizando parcialmente los números, a conveniencia, fabricar resultados que se adecúen a sus postulados, pero que no resisten una comprobación metodológica fiable.

La aportación de datos duros acerca de lo que la fiesta genera en recursos económicos, del número de personas a las que la fiesta atrae, del hecho de que el toreo y sus vertientes periféricas son prácticamente autónomas e independientes de los presupuestos del Estado Español están debidamente sustentados en Tauronomics, explicando de manera sencilla y hasta gráfica esas cuestiones, de forma tal que puedan ser entendidas por cualquiera.

Desmontar mitos es una tarea que a veces resulta complicada, sobre todo cuando los autores de éstos tienen a su disposición toda la fuerza de los medios de comunicación para difundir y defender sus posturas derivadas de la manipulación dolosa de datos y de informaciones con el objeto de obtener conclusiones adecuadas a una serie de premisas preestablecidas.

En esta oportunidad, el profesor Juan Medina logra su cometido. Deja en claro que las posturas antitaurinas no resisten una comprobación científica y de método que sea fiable por una parte y por la otra, exhibe con claridad la parcialidad que existe hoy en día – a título de una dudosa corrección política – hacia esas corrientes que, en un tono buenista, ponen por encima de los derechos de la humanidad unos supuestos derechos de los animales.

De allí que Tauronomics. Economía y activismo taurino, sea más que un trabajo – el mismo autor afirma que no es ni un tratado, ni un ensayo – de investigación acerca de la realidad económica y humana de la fiesta de los toros en este momento histórico. Es, a mi juicio, un documento de referencia necesario para entender lo que necesita ser reformado y lo que necesita ser aprovechado para evitar los daños que actualmente se están causando, desde dentro y desde fuera a la fiesta.

Y termino con una frase ya manida en estas relecturas. Tauronomics es un libro de esos que no se caen de las manos. Es un libro que debe tenerse, diría yo, de manera obligatoria, en la biblioteca de cualquiera que se diga aficionado a los toros, pues su contenido y sus aportaciones con seguridad marcarán un punto de inflexión en la historia del toreo.

Referencia Bibliográfica: Tauronomics. Economía y activismo taurino. – Juan Medina. – Underground. – 1ª edición, Lexington, Ky., 2016, 129 páginas, con gráficos en blanco y negro. – ISBN: 978 – 152 – 2784 – 59 – 1. 
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