domingo, 27 de febrero de 2011

Reflexiones cuesta abajo...

Ya la temporada grande de la Plaza México va en su tranco de salida. Las corridas que reclaman la presencia de los del clavel o de la gente bonita (como Ustedes gusten llamarles) se terminaron y la empresa se dedica a cumplir contratos pendientes con toreros y ganaderos que poca o ninguna ocasión de triunfo tendrán y de llegar a cobrar el premiado, la escasa concurrencia a los tendidos y el desfase en la temporalidad en la que eso ocurrió, implicará que no genere rédito tangible para el que lo obtenga.

Otrora, la parte final de la temporada era el grand finale y esto no lo invento yo. Releyendo antiguas revistas, me encuentro con esto que publicó en La Lidia de México mi paisano don Luis de la Torre, El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada en abril de 1950, acerca de eso mismo:

…Se utilizaban cinco meses para el desarrollo de la temporada, cinco meses de persistente buen tiempo y suficientes para la verificación de veinte o más festejos en que se barajaban hábilmente los diestros contratados en número prudente, sin imposiciones sindicales o de compadrazgo y a los cuales se les daban las oportunidades necesarias según sus merecimientos. Aquellos que por su mediocridad o franco fracaso no garantizaban la satisfacción del público iban quedando descartados, cediendo el lugar a los triunfadores para llenar los últimos carteles, por ello los más destacados y atractivos; yendo las temporadas con esta acertada medida, siempre de menos a más, evitándose, hasta donde era posible, el decaimiento del entusiasmo en el público asistente…

Como decimos aquí, igualito que ahora… y en nada alivia el real petit finale que vivimos, el hecho de que se haya logrado el pasado domingo una aceptable entrada en torno a la única actuación en la temporada de Pablo Hermoso de Mendoza, combinado con la reaparición de un deslavazado Pana, que en cuanto vio al toro cuajado, confirmó aquello de que hay que saber irse a tiempo; así como tampoco lo remedia el hecho de que, sin visos de continuidad, se haya programado a uno de los dos únicos toreros que – como haya sido – abrieron el año pasado la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas. Por increíble que parezca, ni la administración de Juan Bautista, ni la empresa en cuestión capitalizaron ese hecho y lo relegaron a un intrascendente cierre de una intrascendente temporada.

Entonces, de nuevo serán pasto para el nostálgico comentario las grandes hazañas consumadas en torno al LXV aniversario del coso, aunque como lo señaló en su día Heriberto Murrieta, las mismas parecieran toreo de salón. Ya se va haciendo una lamentable costumbre ver a los principales toreros de un lado y otro del Atlántico, vistiendo ternos de la aguja, enfrentando chotadas indignas y para más INRI, desde su anuncio, procedentes de vacadas que proverbialmente se distinguen por el descastamiento y la falta de pujanza de sus productos.

Y lo peor de todo es que los públicos (no me doy la licencia de llamarles afición), se encantan con esas funambulescas combinaciones, en las que el resultado es de inicio altamente previsible, tanto en el ruedo, como en los tendidos, porque en estos, estarán personajes de la política, del espectáculo, del clero y alguno que otro escriba de cámara de los diestros actuantes; en tanto que en la arena, veremos una extraña combinación de chotos y utreros rodar por la arena a la más mínima provocación, dejando el campo libre a una lacra de este espectáculo, que en estas ya señaladas fechas ha cobrado carta de naturalidad: el torito de regalo.

Y es que el seguro del azar de la fiesta, así como otras cuestiones que le son consustanciales se  han perdido. Hoy, la mayoría de los que asisten a las plazas de toros, pretenden recibir a cambio de su entrada, un triunfo forzoso. Entonces, si los toreros no lo logran con el lote que la suerte les deparó, recurren al séptimo cajón en el que habrá algo que les servirá para obtener lo que la masa exige. No importa que la presencia de la sabandija sea peor que lo que salió en la lidia ordinaria, total, se aplica aquello de que a torillo regalado, no se le ve el trapío…

Como un principio de solución, yo propondría, como alguna vez lo dijo don Antonio, un compañero de la Facultad de mi padre, que los toros sobreros o de reserva, fueran de esos que nadie quiere, para que a la hora del regalito, el obsequioso se lo pensara dos o tres veces y de hacerlo, que el triunfo logrado, fuera serio y no como los de los últimos tiempos, que en realidad, mueven a risa.

En las condiciones actuales, se celebran festejos que duran cuatro horas y media, en los que los triunfos vienen con reses que por lo general, no pasaron el reconocimiento de las autoridades, ni fueron anunciadas para la lidia en los carteles, pero sí impuestas por el generoso diestro que lo lidia o por la atrabiliaria empresa, que entiende a la Autoridad de la Plaza como uno más de sus servidores y no como el guardián de los legítimos intereses de quienes pagaron por ver un espectáculo íntegro, no de utilería, no de toreo de salón…

Sobre esos obsequios, les invito a leer lo que comentan certeramente Antoñito Díaz en su bitácora Hasta el Rabo Todo es Toro, Luis Pla Ventura en el portal Opinión y Toros e incluso el inefable Zabalita en su bitácora del diario madrileño El Mundo. Los tres coinciden, cada uno desde su particular óptica, en lo ridículo y en lo patético que resultan tanto los regalitos, como los triunfos obtenidos con ellos.

¿Tiene remedio todo esto? Yo creo que sí, aunque es muy complicado. El problema reside, como en todos los lugares en los que la Fiesta es, en que en estos tiempos que corren, se considera políticamente incorrecta, entonces, el Estado no entrará de lleno a cumplir la parte que le corresponde, dejando en manos de grupos interesados el manejo de situaciones que con el ingrediente autoridad, tendrían una salida más pronta y justa.

Los ganaderos y los toreros también tienen que hacer su parte. Los criadores, enviando a las plazas animales de presencia más digna y cuando menos, con algunas gotitas más de raza de lo que nos tienen acostumbrados a ver, aún a pesar de los diestros, quienes a su vez, también tienen que admitir que no todo el toreo es la ejecución de verónicas de alhelí, que en su esencia, el toreo es poderle a los toros y que cuando son dificultosos, hay que darles su lidia, que puede ser tanto o más emotiva y lucida que la que es bonita.

Mientras eso no suceda, seguiremos viendo pantomimas como las de los últimos domingos, soportando cátedras plagadas de pedantesca erudición proclamadas por escribas de cámara y toreros que han perdido la elemental vergüenza que caracterizaba a tan nobles profesiones antaño y en el caso nuestro, algo tenemos que hacer, porque no hace tantos años, la Plaza México y muchas otras de este País se llenaban con mucha frecuencia y ahora, los llenos son esporádicos, el testigo de las hazañas de los toreros es el cemento y esto, entiendo, no se trata de eso.

domingo, 20 de febrero de 2011

En el centenario de Armillita, II

20 de febrero de 1944, Fermín Espinosa corta el rabo a Paracaidista de La Laguna, tras de matar 6 de San Mateo en solitario y ejecuta en El Toreo por primera vez el quite de La Saltillera.

La 12ª corrida de la temporada 1943 – 44 en El Toreo de la Condesa estaba pensada originalmente en un mano a mano entre el Maestro de Saltillo y Silverio Pérez para dar cuenta del encierro de don Antonio Llaguno. Desde esta perspectiva o desde la que finalmente se dio, despertó de inmediato un interés malsano en la afición, dado que la malquerencia entre el ganadero de Zacatecas y los dos toreros que formarían el cartel era de sobra conocida. Al final de cuentas, una semana antes el certero pitón de Zapatero de La Punta se atravesó en el camino del Faraón de Texcoco y la fecha se cerró para la actuación exclusiva de Fermín.

Don Antonio Llaguno tenía una especial antipatía hacia Armillita y todo lo que representaba. La negociación de la empresa de El Toreo con el ganadero culminó en la aceptación de este para que Fermín matara su corrida, lo que Luis Niño de Rivera, en su obra Sangre de Llaguno, explica de la siguiente manera:


…El ganadero estaba convencido de la enemistad del torero hacia su persona, misma que canalizaba a través de la lidia que daba a los toros de San Mateo. Reconocía en Fermín una enorme capacidad como torero, que servía de fundamento para creer que con tanto talento, la única explicación era que no quería darle a sus toros la lidia adecuada para hacerlos lucir. A Llaguno únicamente le cabía en la cabeza que “Armilla” tuviera propósitos ulteriores con los toros de San Mateo, y por consiguiente con él, al torearlos a contra estilo, doblándose con ellos, cuando lo que requerían era darles recorrido para que fueran a más...

…La culminación de esta confrontación se dio la tarde del 20 de febrero de 1944, cuando ambos accedieron a una encerrona del diestro coahuilense con seis bureles del zacatecano. Un verdadero duelo de titanes que no estaba planeado como tal originalmente. El programa inicial incluía al “Faraón de Texcoco”, en lo que sería también un cartel controvertido, en mano a mano entre Fermín y Silverio, con toros de San Mateo, pero el destino puso las cosas de tal manera que había que tomar decisiones de gran altura, si querían comportarse como grandes del toreo...
Los toros escogidos por el ganadero de San Mateo para la ocasión fueron cinco de encaste Llaguno (producto del cruce de ganados nacionales con lo importado de Saltillo) y uno de origen Saltillo puro, de los cuales cuatro tenían 6 años de edad y dos eran cinqueños. Por su orden salieron al ruedo: 1º Lucerito, número 32 con nota de tienta regular, nacido en 1939; 2º Tinajero, número 32, con nota de tienta bueno, nacido en 1938; 3º Vencedor, número 37, con nota de tienta regular, nacido en 1938. Este era Saltillo puro y en la plaza fue anunciado como Jerezano; 4º Barretero, número 82, con nota de tienta bueno, nacido en 1938; 5º Desertor, número 17, no se proporciona nota de tienta, nacido en 1938 y 6º Peregrino, número 50, con nota de tienta regular, nacido en 1939.

Si se observa, la corrida, en el papel, tenía mucho que toreársele. Era muy diferente a los toritos de plomoAlfonso de Icaza dixit – que el mismo don Antonio le enviaba a Lorenzo Garza – en esa temporada en el retiro – o a El Soldado, por lo que Fermín El Sabio tenía la certeza de que para triunfar esa tarde no solamente tenía que poderle al envío del señor de San Mateo, sino que tendría además que obtener un triunfo rotundo. En esas condiciones, pidió a su amigo Romárico González, ganadero de La Laguna, un toro para regalar si las condiciones se daban. El propio Luis Niño de Rivera lo narra así:

…Armillita sabía de la capacidad de Llaguno para escoger un encierro que le fuera particularmente molesto y difícil. Por su parte, don Antonio entendía con toda claridad que el torero iría bien pertrechado con un “séptimo cajón”. El encierro no podría ser simplemente malo, puesto que se jugaba el prestigio de San Mateo y la posición de su propietario. Por su parte, el maestro tenía que buscar el triunfo a como diera lugar, para demostrar su superioridad sobre los astados del zacatecano...
Al final del festejo, Armillita le había cortado la oreja al primero, Lucerito, la que le tuvo que ser traída del desolladero y dio una aclamada vuelta al ruedo tras de la lidia del cuarto, Barretero, por no haber culminado con la espada lo que varias de las crónicas consideraron que fue la faena de la tarde. Allí se abrió la ventana para el obsequio de Paracaidista – brindado a Mario Moreno Cantinflas – que le permitió al Maestro la realización de una gran faena y el corte de la oreja y el rabo y la salida en hombros de la plaza.

Críticas posteriores a la actuación de Fermín Espinosa se decantaron por intentar minimizar su triunfo ante Paracaidista, señalando la diferencia notoria de trapío que guardaba con los toros de San Mateo que compusieron el encierro titular de la corrida del 20 de febrero. Uno de los que con más insistencia puntualizaron ese hecho, fue Roque Armando Sosa Ferreyro Don Tancredo, en La Lidia de México, que desde su crónica del festejo refería el triunfo del Maestro ante un utrero.

Don Luis de la Torre, El – Hombre – Que – No – Cree – En – Nada, en refutación a Don Tancredo, expresó lo siguiente:

...nos hemos mostrado extrañados de que el señor ganadero de San Mateo en esta ocasión haya enviado a la arena de “El Toreo” una corrida con toda la barba... Si hablamos de dedicatoria especial por parte del señor Llaguno, téngase en cuenta que lo hemos hecho no por tratarse de “Armillita” y de Silverio, para quienes estuvo destinado el encierro, sino porque de de la ganadería de San Mateo es de donde salen la mayor cantidad de toros con bravura tendiente a la docilidad y en edad cercana a la juventud, con los cuales puede hacerse alarde de preciosismo y pinturería, y siempre han sido puestos sus pupilos en manos de determinados lidiadores para quienes nunca hubo vetos ni prohibiciones. Esta es la verdad escueta, no “nuestra verdad”, pues en ella solamente está comprendida nuestra manera de pensar, y en la primera se halla también el convencimiento de toda la afición... Que hábilmente “Armillita” haya obsequiado un toro de distinta ganadería y en condiciones diversas de edad, peso y estilo, en relación con los primeramente lidiados, para con él hacer patente la diferencia de lo que encierra el lidiar un TORO y un utrero, también es una verdad unánimemente aceptada; pero ello, a mi humilde entender, carece de relación directa con la hazaña momentos antes realizada. Se trató de un obsequio y en él concurrieron las características que quedan mencionadas, y no vamos a querer que Fermín haya contado de antemano con tropezar con un toro que de manera definitiva redondeara su triunfo. Pudo haberse equivocado y entonces, quizá, pudiera él mismo haber hecho disminuir el valer de su actuación, quedando, entonces sí, en un posible ridículo...
No puedo coincidir en que porque se tratara de un regalo, se justificara la alegada falta de presencia del toro de La Laguna, aunque ninguna de las relaciones del festejo – las favorables y las que no lo son – refieren que Paracaidista haya sido protestado, lo que me sugiere que en todo caso desentonó entre los toros de 5 y 6 años por ser quizás cuatreño; pero también me queda claro que el encierro de San Mateo sí iba con dedicatoria y que al final de cuentas, Armillita resolvió con eficacia la papeleta que le planteó don Antonio Llaguno con los toros que le preparó para la ocasión. En esa tesitura, el Maestro obtuvo el triunfo que la afición esperaba y mantuvo su categoría con el toro de Romárico González que previsoramente estaba dispuesto como sobrero.



El apunte de Antonio Ximénez en el que se describe
el nuevo quite de Armillita llamado después saltillera


Para concluir y sobre la nueva suerte que presentó a la afición, el pintor Antonio Ximénez, que elaboraba apuntes para La Lidia de México, la describe brevemente como una gaonera renovada, en tanto que Alberto Lázaro, en su columna semanal Cargando la Suerte en la misma publicación, dice lo siguiente:

…El 20 de febrero de 1944 – fecha que figurará con letras de oro en los anales de la tauromaquia – creó Fermín Espinosa un lance nuevo… Quién afirmó que Fermín había practicado la “tapatía”, quién aseguró que era la “fregolina” y quién, por fin, dijo que era la “caleserina”… Está inspirada en la “gaonera” y en el pase alto ligado a la manera de Victoriano de La Serna… El torero se echa la capa atrás, como para torear por “gaoneras”. Inicia la suerte exactamente como si fuera a dar una “gaonera”, pero en lugar de rematarla llevando el brazo a la altura natural, el torero lo levanta como para dar un pase alto… Es, pues, la suerte creada por Armillita, mezcla de “gaonera” y de pase alto. En su ligazón cobra gran semejanza con los pases lasernistas que se dan con la muleta… Este lance puede ligarse también por el lado izquierdo en la misma forma en que se hace hoy por el lado derecho… Y como la creación es obra de Armillita, por más que haya quienes, como siempre, le discutan el mérito, debemos llamarla en justicia “armillina”…
La historia nos demuestra que el nombre que le quedó al lance, sería el de saltillera, no en recuerdo al nombre taurino de su creador, sino al del lugar del nacimiento de Armillita, Saltillo, Coahuila.

Así es como se escribió otra de las páginas de gloria de la historia en los ruedos de Fermín Espinosa, Armillita.

N.B. El subrayado en la transcripción de la obra de Niño de Rivera es obra de este amanuense.

domingo, 13 de febrero de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, II

10 de febrero de 1971: El empresario Guillermo González Muñoz anuncia que la Feria se integrará por 6 corridas y 2 novilladas

Guillermo González, artífice de la
actual estructura de nuestra Feria
Cuatro días después de la inauguración del alumbrado de la Plaza de San Marcos (que jugaría papel importante en el proyecto que se presentaba en la fecha), el empresario Guillermo González Muñoz hacía el segundo anuncio de trascendencia que implicaba un cambio en la manera de ofrecer la Feria de Abril en Aguascalientes. Aunque desde 1828 se celebra en esta tierra una feria, primero en el mes de noviembre y posteriormente ya en abril y en sus fastos, siempre se incluyeron los festejos taurinos, la manera de hacer las cosas fue diferente antes de este 1971.

En efecto, si atendemos a los puros números, encontraremos que en los 15 años anteriores, que el promedio de corridas de toros ofrecidas por feria era de 3, siendo los calendarios en los que más se dieron fueron los de 1960 y 1962, con 5; en tanto que los que menos fueron los de 1956, 1965, 1968 y 1969 con solamente 2. En ese periodo la feria entró al mes de mayo (y solamente al día 1º, en tres ocasiones, los años de los años de 1960, 1964 y 1970).

A la inversa, en los 15 siguientes, el promedio sube a 10 corridas por año, con los años de 1975 y 1979 en el número más bajo con 7 corridas, en tanto que en 1986 fue el más alto, con 18. En este periodo, la feria no ingresó al mes de mayo solamente en dos años, 1975 y 1979; se dio la última feria en la Plaza de Toros San Marcos en 1974 y en el año de 1982, el día 25 de abril se dieron 2 corridas, las números 999 y 1000 de Curro Rivera, que en ellas mató 14 toros en solitario.

Como podemos apreciar, el anuncio de seis festejos se desprende del promedio del periodo de los 15 años anteriores e inicia la escalada hacia el promedio que mantiene la cifra que en la actualidad es la norma en cuanto a la oferta que hace la empresa que maneja la Plaza Monumental Aguascalientes, que es donde la Feria tiene su escenario en estos tiempos.

El trascendental anuncio

A continuación, sin más preámbulo, transcribo la información publicada en el número correspondiente al 10 de febrero de 1971 del diario El Sol del Centro, firmada por Everardo Brand Partida, misma que dice lo siguiente:


Sensacional feria taurina en abril. ¡Seis corridas de toros y dos novilladas! El único cartel seguro hasta el momento, encerrona de Rafaelillo

La Feria Taurina de Aguascalientes, que se llevará en la tercera decena de Abril próximo, y los dos primeros días de mayo, precisamente durante la gran Feria Nacional de San Marcos, constará de 8 festejos en total, seis de los cuales serán corridas de toros y los otros dos novilladas, según fue dado a conocer por el empresario Guillermo González.

Sin precedentes en la historia de esta ciudad será la Feria Taurina de que se habla, en forma especial por las seis corridas de toros, que se darán los días 23, 24, 25 y 30 de abril, así como el sábado 1o de mayo y domingo 18 del mismo mes de abril, y la otra fecha bien puede ser el 21 o 22.

Tratando de brindar a Aguascalientes y a su afición la oportunidad de atestiguar una verdadera feria taurina, el señor González dijo que los ocho festejos son seguros, y en los mismos actuarán las figuras de la torería andante mexicana, indudablemente las que más interesan actualmente no solo en nuestro país, sino también en Sudamérica y España.

Agregó que se encuentra en tratos con varios matadores de toros. Algunos de ellos están ya apalabrados y firmados, como el sensacional diestro de Monterrey, Manolo Martínez, quien toreará tres de las seis corridas que se darán durante la feria.

Es también segura la participación del “Volcán de Aguascalientes”, Rafael Rodríguez, de Alfredo Leal, Chucho Solórzano hijo, Raúl Ponce de León y otros. “No descartes la posibilidad de que presentemos también a Eloy Cavazos, José Huerta, Manuel Capetillo y... por qué no, a Francisco “Curro” Rivera”, dijo.

La pregunta se hacía obligada. Pero, Cavazos y Currito Rivera para esas fechas andarán toreando en España, ¿cómo es posible su actuación en el Coso San Marcos?

Con un leve encogimiento de hombros, que dejó muchos caminos abiertos y echó a volar nuestra imaginación, agregó y enfatizó el señor González: “no descartes la posibilidad de que precisamente “Curro” y Eloy estarán en la Feria, al menos en un festejo”.

Con los nombres que baraja la empresa, es conveniente apuntar que se pueden montar magníficas combinaciones, carteles que efectivamente interesen a los aficionados. Uno de ellos, el único seguro, es el del sábado 1o de mayo, cuando Rafael Rodríguez, “El Volcán de Aguascalientes” se encerrará con seis torazos de La Punta.

Se dijo que ese encierro está actualmente en 540 kilos y para cuando venga a ser lidiado en el coso de la calle Democracia, dará sobre la romana más de 600. ¡Ni hablar, verdaderos tíos!

PRECIOSOS ENCIEROS, DE LAS GANADERÍAS MÁS ACREDITADAS EN EL PAÍS, FUERON YA ADQUIRIDOS

Los encierros de que dispone la Empresa, adquiridos con mucha anticipación, desde hace más de un año, proceden de las dehesas de Chucho Cabrera, Valparaíso, José Julián Llaguno, Torrecillas, La Punta y Suárez del Real, Nada se informó sobre los encierros que serán lidiados en las dos novilladas a las que hacemos alusión en líneas anteriores.

Las ganaderías, todas ellas, son extraordinarias, y por sus toros se pelean todas las empresas de México, incluso de la “Catedral del Toreo”, pero ya lo observamos, serán lidiados en Aguascalientes, y nada menos que por las figuras que más apasionan e interesan en la actualidad a los aficionados mexicanos.

Muy posible, dijo finalmente nuestro informante, que sea el encierro de Chucho Cabrera, el que abra la Feria, para ser lidiado posteriormente el de José Julián Llaguno, Valparaíso, Torrecilla y cerrar con el de Suárez del Real, con la participación de los triunfadores de la Feria Taurina de 1971.

En consecuencia

Vista del tendido de Sol de la Plaza de Toros San Marcos
(Circa 1970)
El anuncio de los carteles de la Feria tardaría mes y medio más y se ajustaría en mucho al primer avance dado por el Cabezón González. El efecto que tendría una feria de esa naturaleza sobre la manera de hacer las cosas de los toros en Aguascalientes, a la larga, sería en buena medida devastador, pues si bien Guillermo González procuró ofrecer festejos fuera del periodo ferial, buscando fechas como la Navidad, el Año Nuevo, el mismo 5 de febrero, el 15 de agosto, el 15 de septiembre, el 20 de noviembre y además, tenía un extraordinario sentido de la oportunidad para traer en fechas libres a los principales toreros extranjeros que hacían campaña en nuestro país, quienes le sucedieron en la responsabilidad, se limitaron al periodo abril – mayo, desterrando otros tiempos, terminando con el concepto temporada y reduciéndonos a ser una plaza de feria, con todo lo bueno y lo mucho de malo que ello implica.

Cuando la fecha se llegue, en la siguiente entrada sobre este asunto, veremos en qué culminó la propuesta de Guillermo González Muñoz hace cuatro décadas.

domingo, 6 de febrero de 2011

La Feria de San Marcos y su actual estructura a 40 años vista, I

6 de febrero de 1971: Se inaugura el alumbrado de la Plaza de Toros San Marcos. Curro Rivera mata 6 de Santo Domingo en solitario.

De acuerdo con la versión de don Jesús Gómez Medina, es en junio del año de 1969 que terminó una época en el manejo de los asuntos de la fiesta en Aguascalientes. Don Jesús Ramírez Alonso, después de casi medio siglo, dejó la empresa de la Plaza de Toros San Marcos, para dar paso a la gestión de don Guillermo González Muñoz, quien sería el organizador de los festejos taurinos en nuestra ciudad hasta el año de 1983.

Guillermo González adquiriría la propiedad de la plaza de San Marcos en el año de 1970, de la familia Madrazo Solórzano – en ese tiempo también titulares de la ganadería de La Punta –, según documentos archivados en el Registro de la Propiedad y acometería una serie de reformas a la misma, la primera de ellas, la introducción de un sistema de alumbrado que permitiría la celebración de festejos nocturnos en su ruedo, en previsión de la introducción de una nueva manera de presentar la arista taurina de la Feria de Abril, mejorando la calidad y la cantidad de los festejos que la componían.

Los prolegómenos del festejo

La idea de presenciar una corrida de toros por la noche causó expectación en la afición local y generó curiosidad dado que era en buena medida un espectáculo inusitado en Aguascalientes. Un par de días antes del evento, Everardo Brand Partida, en ese tiempo encargado de la información taurina del diario El Sol del Centro, proporcionaba la siguiente información:


…Es muy grande el interés que ha despertado en la afición no solo de Aguascalientes, sino de varias Entidades circunvecinas e incluso de la misma Capital de la República, la corrida del próximo sábado por la noche en el Coso San Marcos... Ese interés, es oportuno señalarlo, se ha reflejado en la gran demanda que han tenido los boletos de admisión, especialmente del tendido cálido, que en esta ocasión brindará, salvo la distinción, las mismas comodidades que el de sombra. Se trata de una corrida nocturna... es oportuno señalarlo, que después de 25 años volveremos a presenciar una corrida nocturna, en una plaza a la que se le ha introducido un extraordinario sistema de alumbrado… Las pruebas al respecto se verificaron recientemente, y con bastante éxito, ya que se apreció una perfecta visibilidad en el Coso, desde cualesquiera ángulo... Todo en sí, nos hace suponer que el sábado presenciaremos el acontecimiento taurino de la temporada. La inauguración del alumbrado, la lidia por vez primera en el Coso San Marcos de una corrida de Santo Domingo, y la actuación del chaval del ex – diestro Fermín Rivera, “Currito”, quien se las verá ahora, ante seis toros...
Como se desprende de la transcripción, se hacía notar el interés de la afición por el festejo, la facilidad con la que se adquirieron las localidades del tendido de sol, que con precios más económicos, de noche, tenían las mismas ventajas que el de sombra y las excelencias del alumbrado. Asistí a ese festejo y sí recuerdo que efectivamente, el tendido cálido estaba lleno, en tanto que el de sombra tenía grandes huecos en sus localidades. También hay la mención a otro festejo en la noche de un cuarto de siglo antes, pero como veremos después, el mismo se dio, pero no tanto tiempo antes y el alumbrado utilizado en aquella oportunidad, antes de la instalación del que en esta ocasión se inauguraba, fue retirado por completo, según alcanzo a recordar.

El día de la corrida

La ceremonia protocolaria de inauguración del alumbrado ocurrió a las 5 de la tarde del 6 de febrero de 1971. Acudieron el Gobernador del Estado, el Alcalde y lo bendijo el padre Roberto González Padilla, originario de esta tierra y en esas fechas, Capellán de la Plaza México. Entre otras prendas, don Roberto era también un notable aficionado práctico. También asistieron al acto, algunos de los diestros que residían en esta ciudad, como Rafael Rodríguez, Humberto Moro, Alfonso Ramírez Calesero y el mismo Fermín Rivera que acompañaba a su hijo Curro entre otros.

No obstante lo que se pregonaba en las informaciones previas a la corrida, el encierro de Santo Domingo no fue lo que se esperaba. La información publicada en El Sol del Centro del día del festejo dice lo siguiente:

…BONITO, PERO MUY CHICO, EL ENCIERRO DE SANTO DOMINGO; NÚMEROS Y NOMBRES. – Como lo imaginábamos, desde que tuvimos conocimiento de esta corrida y la procedencia del ganado, el encierro de “Santo Domingo”, ganadería que hoy debuta en Aguascalientes, es precioso, muy fino, bastante cómodo de cabeza, muy pareja, empero... muy chico. Si acaso, el toro más pesado, dará en la romana 360 kilos... Esto dio margen a la intervención de las autoridades locales, quienes estarán precisamente en el Palco de la Autoridad esta noche, haciendo un llamado de atención a la empresa, ya que de acuerdo con el Reglamento Taurino en vigor, los toros no dan el peso. Ayer por la mañana, en los mismos corrales de la plaza se suscitó una polémica de uno de los inspectores de espectáculos, quien finalmente accedió a que se lidiara el encierro... Por primera vez una ganadería envió dos toros de reserva. Olvidándonos un poco del tamaño y peso de los astados, recalcamos que el encierro es muy bonito y consideramos que trae una excelente, extraordinaria nota de tienta, lo que dará margen para el lucimiento, para el triunfo de "Currito" Rivera, único espada en el cartel… Los toros que se lidiarán esta noche son: “Campasolo”, marcado con el número 4; “Marquesito”, número 11; “Tunero”, número 215; “Guantero”, número 196; “Faisán”, número 194; “Tunero”, número 221, y los dos de reserva “Peluquero”, número 128 y “Potosino”, número 233, éste un precioso cárdeno, que repetimos, trae una muy buena nota de tienta…
Como podemos ver, el festejo, antes de iniciar, ya suscitaba polémica, pues habiendo razón suficiente para suspenderlo, el mismo se echó para adelante. Sin embargo, su presunto matador no parecía preocuparse por esas pequeñeces, según se desprende de una entrevista que le realizó Everardo Brand minutos antes de la corrida, en el hotel en el que se vestía de torero:

...“Me siento muy bien”, dijo en tono un tanto suave, evitando hacer movimientos en tanto le colocaban la “coleta”, “y pueden afirmar que les cortaré las orejas” agregó “Currito” en tono seguro y determinante... “Sé que los toros están preciosos, y que vienen de ‘Santo Domingo’, es una extraordinaria ganadería, de primera – enfatizó – y siempre salgo muy a gusto con ese ganado”… “Con esta será la cuarta corrida que mato de Santo Domingo, y confío plenamente en el éxito”...
La corrida

Corrida de expectación, corrida de decepción, dice el adagio, y para no dejarlo hueco, se cumplió. Recuerdo que la gente se comenzó a meter con Curro a partir del tercero de la noche y al final salió abroncado, tanto por lo insignificante del encierro, como por lo que le hacía a lo que le salió por la puerta de toriles. Al final, hasta por lo estrambótico del terno que sacó – rosa mexicano y plata – le tocó un rapapolvo. Tal parecía que se cuidaba para mejor cumplir en San Luis Potosí, donde junto con Manolo Martínez era base de una feria de tres festejos en la que también participaba Paquirri. Esa noche fue el principio de una relación de amor – odio entre la afición de Aguascalientes y Curro Rivera.

La relación de Everardo Brand Partida en El Sol del Centro, destaca lo siguiente:

La otra faceta de “Currito”. La apatía. – Tras de desorejar al cuarto de la noche, fue despedido a cojinazos; inaugurando el alumbrado. – Francisco “Curro” Rivera nos mostró, anoche, el reverso de la medalla... su otra faceta, la apatía. Su primera “encerrona” de la que fue escenario el Coso San Marcos y testigo la afición hidrocálida, fracasó rotundamente, y en ese fracaso arrastró a la ganadería debutante en esta plaza, “Santo Domingo”... Sólo de esa forma se explica el triste final que tuvo la corrida nocturna de la que fue único protagonista Francisco Rivera, quien había desorejado a su cuarto enemigo, empero, su abulia y apatía en la lidia de los corridos en primero, segundo, tercero, quinto y sexto lugar, originó la cojiniza que se desató sobre el matador actuante, al doblar “Faisán”, un cárdeno bragado, marcado con el número 194, que cerró plaza... Así demostró el público hidrocálido su indignación por la pobre, desangelada y triste actuación de Curro Rivera...
La actuación de Curro Rivera efectivamente se distinguió por su falta de ajuste, por estar llena de precauciones y sin entrega. Como asegura el cronista de El Sol, no se vio mal en ningún momento, pero tampoco se vio bien, simplemente se vio… apático.

El antecedente inmediato

El día 2 de febrero de 1956, es decir, 15 años antes, no 25, como decía la nota previa al festejo, se ofreció a la afición de Aguascalientes otro festejo nocturno. En aquella oportunidad actuaron ante toros de Heriberto Rodríguez, Luis Procuna, Rafael Rodríguez y se presentaba ante nuestra afición Joselito Huerta. A propósito del encierro a lidiarse, El Sol del Centro de la víspera del festejo, reseñaba lo siguiente:

...amén de lo inusitado que a estas alturas resulta un encierro formado por toros de pelambre castaño, el aficionado pudo apreciar en los de don Heriberto Rodríguez, las características de la casta sanmateína, que tan acertadamente ha conservado el ganadero de Apan. Y pudo apreciar además, que en Apan los barberos están en huelga de brazos caídos, porque ¡vaya que los seis bichos ostentan desarrollada y bien pulida cornamenta!...
Si observamos, la diferencia entre una corrida nocturna y la otra, está bien marcada en cuanto al ganado, pues en esta, los toros resultaron ser uno de los principales atractivos, tanto así, que el reclamo publicitario de la empresa iba en el sentido de invitar a la afición a apreciar el trapío de la corrida en los corrales de la plaza.

Al final, el resultado de este festejo fue exitoso. Rafael Rodríguez cortó la oreja a Cantinero, segundo de la noche y Joselito Huerta desorejó a Cordobés, tercero de la jornada. Luis Procuna estuvo discreto nada más.

40 años después

Les decía que Guillermo González Muñoz preparaba un vuelco en la forma de presentar los toros durante la Feria de San Marcos. La instalación del alumbrado en la Plaza de la calle de la Democracia resultaría ser uno de los ejes sobre los cuales giraría esa gran reforma proyectada. Unos cuantos días después del festejo inaugural, se anunció esa nueva fisonomía de la feria, la que actualmente tiene y que este próximo abril cumplirá 40 años. Con esta, inicio una serie de participaciones acerca de este aniversario, que considero importante para lo que hoy sucede en las cosas de los toros aquí en esta tierra.




 
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