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domingo, 3 de enero de 2021

3 de enero de 1886. Joaquín Sanz Punteret recibe la alternativa en Sevilla

El percance fatal de Punteret
La Lidia, Madrid, 7 de mayo de 1888

Pensar en toros en Sevilla hoy en día es acompañar la imaginación con el calorcillo de la primavera y el ambiente primero, del cierre de las conmemoraciones de la Semana Santa y después, según el calendario eclesiástico, con el de la feria del mes de abril de la capital hispalense. Particularmente me resulta complicado imaginar en cualquier ciudad española, un festejo taurino para abrir el año, sin embargo, en el desarrollo de estas líneas veremos que en ese declinar del siglo XIX era algo quizás frecuente.

Punteret

Joaquín Sanz Almenar es originario de Játiva, Valencia, donde nació el 10 de octubre de 1853. Se inició en las capeas pueblerinas ya talludito dice Cossío. En 1877 se presenta en Valencia en una novillada junto con Luis Jordán Gallardo, quien después sería su banderillero, comenzando a actuar en las plazas de su región con algún éxito. En su historia destaca el hecho de que el 21 de julio de 1878 se tira de espontáneo en Alicante en una corrida que torean Cara Ancha y El Gallo y con permiso de la autoridad coloca tres pares de banderillas con gran éxito. A partir de allí comienza a actuar indistintamente como novillero o banderillero en festejos que torean El Gallo y Juan Ruiz Lagartija por todo el Levante español.

Se presenta como banderillero en Madrid el 19 de diciembre de 1880, alternando en las suertes con otro conocido de nuestras tierras, Ramón López y debutará como novillero allí mismo el 9 de enero de 1881 junto con Juan Pastor, lidiando novillos de Fierro. Gustó su manera de hacer el toreo y comienza a actuar junto con espadas de alternativa desarrollando indistintamente labores de banderillero o de media espada. Su presentación en Sevilla como novillero el 9 de agosto de 1885, alternando con Miguel Almendro y Manuel García Espartero. Esa campaña la cierra con importantes triunfos que le llevan a la alternativa.

La alternativa

El año de 1886 Punteret lo iniciará recibiendo en Sevilla el grado de matador de toros. Le apadrinará Luis Mazzantini y completará el cartel su compañero de andanzas novilleriles Manuel García Espartero. Los toros serán de Saltillo. La crónica del festejo publicada en El Enano, Boletín de Loterías y de Toros, aparecido en Madrid el 11 de enero siguiente y firmada por el corresponsal Cachete, entre otras cuestiones relata:

...se dio suelta al primero “Cornado” de nombre, abanto en un principio y bravo después; recibió de Caro dos puyazos a cambio de dos caídas, de Moreno tres con un tumbo, y de Crespo dos con un crismazo.

Pulguita y Tomás ceden los palos, en señal de alternativa, al Panadero y Valladolid. Panadero clava dos pares al cuarteo, desigual el primero; Valladolid cumple con par y medio en igual suerte. 

A otra señal del Presidente, Luis cede los trastos a Punteret en señal de tomar el grado de doctor en tauromaquia y le dice:

Toma espada y muletas;

salud y muchas pesetas.

Se dirige mi hombre al palco presidencial, pronuncia el discurso de ordenanza y se va a su adversario, que se encontraba noble. Le dio dos pases naturales, uno preparado de pecho, otro redondo, un cambio y se arrancó a matar sin cuadrar la res, y dio un pinchazo delantero; uno con la derecha y otro redondo para otro pinchazo bueno; dos naturales y una estocada buena llegando con la mano al morrillo. (Muchas palmas.)...

Existe alguna controversia en cuanto al nombre del toro de la alternativa de Punteret, pues algunas fuentes señalan que se llamó Bailarín. El semanario madrileño El Toreo no cubrió el festejo, así como tampoco el diario sevillano La Andalucía, así que la controversia queda abierta.

El relativo éxito con el que saldó la tarde de su doctorado, lleva a Joaquín Sanz a actuar en las principales plazas españolas ese calendario hasta el mes de octubre, cuando confirmará su alternativa en Madrid.

La confirmación

Para el día 10 de octubre se le anuncia con Frascuelo y Cara Ancha, con toros de don Eduardo Ibarra para recibir el refrendo de su alternativa en la plaza de la Carretera de Aragón. Esta tarde no fue de triunfo para Punteret. Solamente pudo matar al toro de la confirmación, Coriano número 127, manso, condenado a banderillas de fuego. Paco Media Luna, cronista del semanario El Toreo, relata:

…Ostión y Regaterín, cumpliendo lo que disponen las ordenanzas taurinas en días en que hay graduandos, con la finura que les es característica, entregaron los palos de truenos a “Valladolid” y Luis Jordán (“Gallardo”), banderilleros de la cuadrilla del neófito... Salvador, con la solemnidad propia del caso, y las ceremonias que son de rúbrica, entrega estoque y muleta á Joaquín Sanz, conocido entre los de coleta por “Punteret”, el cual vestía traje color lila con golpes de oro y cabos rojos.

Y cuentan los que pasan por bien enterados que el primero dijo al segundo:

«Hoy, según están las cosas, la mejor carrera científica que hay es la que hemos elegido. Es también la más productiva si so sabe ejercer. Muchas cosas ha menester el que la signe para ello. Tú verás si las reúnes todas. Si no más vale que te cortes el pelo porque somos muchos... como dice el apóstol. Muchos son los llamados y pocos los escogidos. No olvides los siguientes preceptos: Hay que arrancarse a matar, corto y derecho. Para torear hay que parar, y parar mucho. A los toros hay que consentirlos, y hasta dejarse coger para que se descubran. Y sobre todo hay tres condiciones que son esenciales, la primera valor, la segunda valor y la tercera valor.».

Y se separaron.

“Punteret” marchó enseguida a cumplir con la presidencia y lleno este requisito, se encaminó en busca de “Coriano”. Una vez ante el cornúpeto, desplegó el trapo y tanteó con un pase natural al que siguieron dos de la misma clase, cinco con la derecha, tres altos, tres cambiados y uno de pecho, buenos en general y parando los pies, para arrancarse al volapié con un pinchazo caído.

Un pase con la derecha y uno alto, precedieron a un pinchazo en su sitio a paso de banderillas, cuarteando y echándose fuera.

Tres pases naturales, cuatro altos cambiando de mano en uno de ellos, tres naturales y uno cambiado, y larga un pinchazo barrenando saliendo por la cara, perseguido y achuchado, perdiendo el trapo. Intenta saltar la valla, pierde el estribo, y el toro le tira varios derrotes, en uno de los cuales le suspende y le hace caer al otro lado del callejón. 

Se levanta y vuelve al circo. Sin preceder pase alguno, da un pinchazo y cae delante de la cara, estando oportuno al quite “Frascuelo”. Repuesto “Punteret”, da tres pases naturales, uno con la derecha y tres altos y en uno sale encunado, perdiendo el trapo y no sufre un percance gracias al capote de “Cara”, que se llevó al cornúpeto, al que dio unos capotazos buenos.

Vuelve a la pelea, y sin andarse ya por las ramas, larga una baja con tendencias.

El diestro cojeando, y oyendo palmas y pitos, cumple con la presidencia y se retira a la enfermería…”

Y en el capítulo de Apreciación, en el que el entonces llamado revistero hacía un análisis de la actuación de los toreros, Media Luna reflexiona así:

“Punteret”, que ayer consolidaba su situación de matador de toros de alternativa. Sólo mató el primer toro, y a pesar de todo lo que le sucedió en las tres veces que fué cogido y una achuchado, estuvo valiente y no permitió que Salvador continuara la lidia a pesar de que éste le cogió una vez los trastos, ni obedeció la orden de los alguaciles, que por mandato de la presidencia le invitaron a retirarse a la enfermería.

En los primeros pases que dio, estuvo fresco y paró. Después tuvo mucha desgracia.

Así es que no hemos de imitar nosotros a los que silbaban a un diestro que tomaba ayer la alternativa con un toro que había sido fogueado y que hacia una faena para deslucir al mejor maestro...

El parte facultativo de las lesiones sufridas por Punteret rendido por el doctor José Lacasa fue el siguiente: 

El espada Punteret, ha sufrido una herida contusa en la región subescapular izquierda, otra en el tobillo derecho y varias contusiones de primero y segundo grado en diferentes partes del cuerpo; lesiones todas que le impiden continuar la lidia. 

El día después

Es Cossío quien señala que esta tarde le representó a Joaquín Sanz un retroceso en su carrera y que a partir de ella se procuró el refugio en las plazas americanas, mismas que le eran ya conocidas pues desde el invierno 1884 – 85, antes de recibir la alternativa, ya había actuado en las plazas de la República Oriental del Uruguay.

Sigue intentándolo en España, pero será propiamente en Montevideo en donde se erija como ídolo. Y allí será donde toree su última tarde, el 26 de febrero de 1888, en lo que fuera la Plaza de Toros de la Unión, en la que alternó con Juan Jiménez Ecijano – otro torero de sino trágico – y Pepete en la lidia de toros de Felipe Victoria. El toro Cocinero, que correspondía a Ecijano, le infirió una grave cornada al intentar banderillear sentado en una silla. 

El diario La Razón de Montevideo, reflexiona lo siguiente acerca del percance:

El accidente de Punteret fue casi un suicidio, como lo sería el abocarse a la sien una pistola cargada aun sin ánimo de disparar el tiro. Basta entender medianamente lo que es el toreo para darse cuenta de que aquello, con ajuste a las reglas del arte, no debió suceder. El matador se ensartó en el cuerno, como se estrella un albañil contra el suelo al pisar un andamio flojo...

Joaquín Sanz Punteret falleció a consecuencia de las heridas recibidas dos días después.

Los toros al Sur del Ecuador

Estamos acostumbrados a pensar siempre en que al Sur del Ecuador la fiesta reside en Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador, pero pasamos por alto que hubo un día en el que al menos se intentó radicar para satisfacer la afición de los emigrados españoles y sus descendientes en otros países más australes como la República Oriental del Uruguay y en Argentina, pero que la influencia del pensamiento de otros grupos de nacionalidades europeas prevaleció y terminaron por erradicarla.

Sin embargo, las actuales formas de comunicación me descubren que, por ejemplo, en Uruguay hay interesantes grupos de aficionados, que hoy pueden disfrutar de la fiesta, aunque ésta se desarrolle en lugares lejanos a su tierra, en la que no la pueden disfrutar. Y luego se quiere afirmar que la fiesta de los toros no es universal. Simplemente hay que ver un poco más allá de la calle de enfrente y nos daremos cuenta de que tiene presencia donde menos nos imaginamos.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Los giros de la fortuna (V)

Jesús Arias Montes. La voluntad de querer ser

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Jesús Arias Montes nació en Atoyac, Jalisco el 10 de octubre de 1928. Se presentó como torero en público en 1946, a los 18 años. Su presentación no oficial en El Progreso de Guadalajara se dio el 10 de octubre de 1954. Para ese domingo don Nacho García Aceves ofreció a la afición una novillada en la que alternaron Eliseo El Charro Gómez, Manolo Barbosa y el portugués Joaquim Marques ante novillos de Cerralvo. La novillada se suspendió por lluvia durante la lidia del tercero de la tarde que se quedó en el ruedo. La crónica del diario El Informador de Guadalajara, del día siguiente del festejo, dice brevemente:

...En cuanto el aguacero amainó un poco, se echaron al ruedo anegado los espontáneos a jugarse la vida con el toro. El primer espontáneo pudo ser sacado. El primer espontáneo pudo ser sacado, pero en cuanto se arrojaron varios, uno de ellos se impuso con una muleta, con la que demostró facultades y descubrió que el de Cerralvo era un novillo digno de una buena faena...

El espontáneo de la muleta era precisamente Jesús Arias, quien curtido ya en ferias patronales y novenarios tuvo esa oportunidad y la aprovechó y seguramente fue visto por El Teco Topete, ojos y oídos de don Nacho en esa plaza, a quien le transmitió las posibilidades de ese joven aspirante a torero.

Un prometedor principio

Así, el 6 de marzo de 1955 Jesús se presenta ya anunciado en el cartel y vestido de luces, junto a Alfonso Lomelí y a Jorge Carrillo Chavalillo en la lidia de novillos de Los Lobos, cortando una oreja, Eso le valdrá repetir al siguiente domingo para enfrentar novillos de Peñuelas junto a Manuel Ochoa y Jorge Montaño Ojitos.

Esos éxitos le darían a don Ignacio García Aceves para esa temporada novilleril cartas con que jugar, tenía al de Cañadas, Alfonso Lomelí; también a Paco Castro; asomaba la cabeza Manolo Barbosa; Rubén Aviña tenía una tormentosa relación con la afición tapatía y de fuera venían José Ramón Tirado, Rodolfo Palafox, Emilio Rodríguez o Romerita a formar carteles que le llevaban a la gente a la plaza.

Así, Jesús AriasChucho Arias en los carteles – torearía en ese año de 1955, 5 de las 27 novilladas que diera don Nacho en El Progreso, la última de ellas, fue la que produjo el giro de la fortuna en la existencia de Jesús Arias Montes.

Aragonés, número 58, negro zaino, sexto de la tarde...

Para el domingo 11 de noviembre de 1955, se anunció un encierro de Cerralvo – entonces propiedad de don Felipe Padilla – para Óscar Rivera, Antonio Gómez y Jesús Arias. Era la quinta actuación de Jesús en ese calendario. La crónica sin firma aparecida en el diario El Informador de Guadalajara del día siguiente del festejo, entre otras cosas, dice lo siguiente:

Hay ocasiones en que no se siente gana alguna de hacer la reseña de una corrida de toros, pero la obligación está antes que los sentimientos humanos, y ahora es una de esas ocasiones. Todavía cuando la corrida resulta mala y sale uno aburrido, ya sea por la apatía de los toreros, la mansedumbre del ganado o algún otro incidente que se registre en el transcurso del festejo, pasa, pero ayer, cuando el público estaba más animado, viendo el nacimiento de un nuevo valor, que quizá sea el torero que tanta falta hace, saboreando la clase y el valor que estaba enseñando el matador, posiblemente haya asistido también a la muerte de un torero más, y sinceramente deseamos equivocarnos sobre esto, ya que Chucho Arias estaba enseñando clase y valor, y sobre todo, su gran casta y celo profesional. Al terminar una tanda de derechazos, se engolosinó con los fuertes aplausos y la música que en su honor se escuchaba, y posiblemente sin darse cuenta, se metió en el terreno del toro, y éste lo único que hizo fue sentir la pierna del torero sobre el cuerno, alargar la gaita y prenderlo de manera impresionante...

La crónica no proporciona parte médico, pero en el libro escrito por Federico Garibay Anaya y Guillermo Ramírez Parra, titulado Drama y Tragedia en la Fiesta en Guadalajara, se relatan las características y extensión de la herida sufrida por Jesús Arias Montes. Sufrió el arrancamiento de la arteria femoral profunda y un severo shock hipovolémico. Conforme a la costumbre de la época, se le practicó la primera intervención en la enfermería de la plaza, pero los doctores Ramírez Mota Velasco y González Pérez Lete, seguramente comprobaron que con el procedimiento ordinario de ligar los cabos del vaso arrancado la circulación de la pierna la circulación no se restablecía de manera adecuada, intentaron otro procedimiento, asistidos por los cirujanos vasculares Alfonso Topete y González Cornejo:

...por haber sufrido la cornada a las puertas mismas de la enfermería y por la coincidencia de poder contar con los eminentes médicos Alfonso Topete y González Cornejo, es que el doctor Pérez Lete llamó a la de Chucho Arias “una cornada de suerte”. Los especialistas le aplicaron el injerto de la arteria y pasadas veinticuatro horas, comenzaron poco a poco a manifestarse los alentadores efectos de tan certera medida...

El miembro se había salvado y en principio, se pensó que el torero también, pero... Jesús Arias manifestaba sentir un dolor insoportable en la pierna herida y los médicos lo encontraban explicable por la tremenda cornada que había recibido. Pero en realidad tenía otra explicación, cuando le pusieron de pie para dar unos pasos, sintió un fortísimo dolor en el pie, tomaron placas radiográficas y descubrieron una fractura que ya había comenzado a soldar causando un daño irreversible. Cuentan Garibay Anaya y Ramírez Parra citando a doña Carmelita Madrazo:

"...fue culpa de nosotros. Como la cornada había sido gravísima..." los médicos se avocaron exclusivamente a atenderla, sin sospechar siquiera la existencia de un traumatismo menor y de fácil - con el oportuno reconocimiento - tratamiento. La fractura que tardíamente descubrieron se localizaba en el calcáneo y el tendón de Aquiles ejercía una presión hacia arriba que produjo una retracción en la pierna (Y por si la pierna de Chucho no hubiera sufrido pocos daños a causa de la cornada, agréguense un par de accidentes motociclísticos) ...

Esa fractura fue al final la que terminó por quitar a Jesús Arias Montes la posibilidad de luchar por ser una figura del toreo. A partir de ese momento, tendría que replantear que hacer con su existencia.

Para el 8 de diciembre de 1955, el empresario de El Progreso organizó una novillada a beneficio de Jesús Arias. Alternaron ante novillos de Los Lobos, Manolo Barbosa, Rubén Aviña, Rodolfo Palafox, Alfonso Lomelí, Jesús Delgadillo El Estudiante y Amílcar Campos. En este festejo Palafox cortó una oreja al tercero y El Estudiante fue herido por el quinto. La entrada fue buena sin llegar al lleno y antes del sorteo, por la mañana se develó una placa en homenaje a los médicos de plaza que atendieron a Jesús Arias.

Cuenta Conchita Cintrón que, con la recaudación del festejo y una aportación de la empresa, se estableció un fideicomiso para que el torero caído pudiera reencaminar su existencia con menos sobresaltos.

Quiero ser como ese hombre…

Cada vez que se le pregunta a Jesús Arias Montes cuál era su pensamiento en ese momento, su respuesta es siempre la misma:

Ya que no podré ser torero, que es lo que yo más anhelaba en esta vida, quisiera asemejarme a ese hombre. “Ese hombre”, era el doctor Mota Velasco...

En una conferencia pronunciada en septiembre de 1979 durante la Semana Taurina que se celebró en el Ágora del ex – convento del Carmen, Jesús Arias Montes, ya un Cirujano General de prestigio y Profesor Universitario, manifestó lo siguiente:

Ya que me vi imposibilitado para volver a torear, bastantes personas procuraban levantarme los ánimos. Me insistían en que no abandonara mis estudios. A mí me daba vergüenza asistir a clases, tan grandote entre puros chiquillos. Además, mi situación era dificilísima, pobre, enfermo, sin... aliento... seguí estudiando, – continuó Chucho llevándose a los ojos un pañuelo – y a duras penas terminé la secundaria y luego el bachillerato. Después la ingresé a la Escuela de Medicina y a base de enormes sacrificios económicos conseguí al fin terminar la carrera...

La dedicación de Jesús Arias Montes le permitió compartir el Palco de Médicos de las plazas de toros de Guadalajara con sus maestros Ramírez Mota Velasco y González Pérez Lete un buen número de años y, además, prestar sus servicios en algunas plazas de otros lugares de Jalisco y de entidades circunvecinas. Allí le correspondió encontrarse con la otra muerte en el ruedo, cuando el 13 de enero de 1980, en Coquimatlán, Colima, un toro de San Felipe Torresmochas segó la vida del banderillero José Hernández Ríos El Chato de Tampico con una cornada en el cuello que le partió la carótida y la yugular.

El giro de la fortuna para el doctor Jesús Arias Montes fue positivo, y lo fue para la fiesta también. Visto lo que logró en un estado de tribulación, seguramente vestido de luces, habría llegado a ser figura del toreo.

Retales de información de la misma fecha

En la Plaza México, durante la novillada del Estoque de Plata, Raúl Márquez resultó con una cornada que le atravesó el muslo izquierdo, causada por el novillo Florero de Zotoluca. Escapó de la enfermería, mató al causante del desaguisado y se llevó el trofeo en disputa y un premio de diez mil pesos ofrecido por la empresa.

En Orizaba, Miguel Ángel García fue herido por el primero de su lote en la región testicular, en corrida que toreaba con Cayetano Ordóñez, que se quedó con toda la corrida. Actuó también a caballo, Gastón Santos.

En Barcelona, Jaime Bravo fue herido en la plaza de Las Arenas por el segundo novillo de su lote de Lisardo Sánchez, llamado Caballero, número 57, en la región inguinal derecha, con dos trayectorias, sin afectación de los paquetes vasculares de la región. Había cortado el rabo al primero de su lote. Alternaba con Miguel Ortas y Luis Parra Parrita y por delante salió el rejoneador Ángel Peralta que enfrentó un toro de don Joaquín Buendía.

Sin duda, ese 6 de noviembre de hace 65 años, fue un domingo verdaderamente sangriento…

domingo, 11 de octubre de 2020

El anarquista de la fiesta...

11 de octubre de 1970: Manuel Díaz de León El Bule – Bule es gravemente herido en la Plaza de Toros San Marcos


Aunque los documentos archivados en el Registro Público de la Propiedad reflejan que Guillermo González Muñoz adquirió la plaza de toros San Marcos en agosto de 1970, la realidad es que él ofreció su primer festejo en ese escenario el 21 de diciembre de 1969, una corrida de toros en la que se lidió un encierro del ingeniero Mariano Ramírez para Rafael Rodríguez que reaparecía después de varios años de ausencia de los ruedos, Joselito Huerta y Raúl García.

Ya propietario oficial del coso, para el domingo 11 de octubre de ese 1970 inició la temporada que comprendería el resto de ese calendario y buena parte del siguiente y se haría con una novillada en la que alternarían el novillero de Aguascalientes Pepe Caro, José Torres El Pajarito de San Luis Potosí y Armando Chávez Carnicerito de Puebla en la lidia de un sexteto de novillos de Chinampas, hierro puesto a nombre de la señora Esperanza de la Torre de Madrazo y fundado en 1944 por el doctor Manuel Cortina Rivas.

Pese a que Carnicerito de Puebla se alzó como el triunfador de esa tarde al cortar las dos orejas a Andaluz, número 60, tercero de la tarde, sería un espontáneo, Manuel Díaz de León apodado El Bule – Bule quien se quedara en la memoria colectiva y enseguida veremos por qué.

Algunos conceptos doctrinarios

Luis Nieto Manjón, en su Diccionario Ilustrado de Términos Taurinos define al espontáneo como: El aficionado que se arroja al ruedo a intentar alguna suerte...

Por su parte, José Carlos de Torres, en el Diccionario del Arte de los Toros lo define así: Persona que asiste a un espectáculo público como espectador, y, en un momento dado interviene en él por propia iniciativa, especialmente en las corridas de toros...

El encabezado de estas líneas lo he tomado de un capítulo del libro de José María Requena titulado Gente del Toro. El capítulo es El Espontáneo y allí Requena reflexiona esto entre otras cosas: Es el espontáneo, el anarquista de la fiesta, el que clava la vista en las parejas de los guardias, el de la vida a punto de aliviarse una manía de gloria en ese medio suicidio de echarse al ruedo contra lo ordenado y consabido…

Es decir, un espontáneo es alguien que rompiendo con el orden y la tradición establecidos, irrumpe en la lidia para intentar hacer la suya.

Prolegómenos del festejo

El encierro de Chinampas llamó la atención desde que fue bajado a los corrales de la San Marcos. Como era la costumbre de don Paco Madrazo, envió seis ejemplares muy bien presentados, bien comidos y bien rematados. La nota previa al festejo, aparecida en El Heraldo de Aguascalientes el viernes 9 anterior y firmada por José Luis Espinosa Ponce, encargado de la sección taurina en aquellas calendas, entre otras cosas refleja lo siguiente:

Seis primorosas estampas, auténticos toros, con un promedio de 414 kilos es el lote de Chinampas que serán lidiados mañana por los novilleros José Torres “Pajarito”, “Carnicerito de Puebla” y el hidrocálido Pepe Caro. El número y nombre de cada uno de los toros son los siguientes: 58, “Bonito”, negro zaino; 60, “Andaluz”, negro salpicado; 78, “Hilario”, negro bragadillo; 83, “Aragonés”, negro mulato; 93, “Zumayo”, negro zaino y 99, “Firulais”, negro zaino… Los corrales de la plaza están abiertos a todo el público para que pase a ver los toros y darse una idea del banquetazo que será servido para el domingo…

Si consideramos que el peso reglamentario para corrida de toros en esa época era de 425 kilos, la novillada estaba excelentemente presentada, aunque coincido con quien me diga que el peso no tiene nada que ver con la presencia del ganado. Aclaro también que ese peso es el que dieron al salir de la ganadería, pues en la plaza no había báscula por ese entonces, pero en el viaje de a lo sumo hora y media de la finca al coso, no debieron perder gran cosa.

Al final del festejo, se informó en la prensa que de los seis novillos, dos llevaban el hierro de Pastejé, propiedad también de los señores Madrazo y en la crónica del festejo publicada en El Sol del Centro, Everardo Brand Partida hizo este comentario:

El público aplaudió los seis novillos, 4 de la ganadería de Chinampas y dos de Pastejé, escogidos por el ganadero para la novillada inaugural de la temporada. Parejo, en términos generales venía el encierro, pesados, ya que promediaron 400 kilos y bien armados de pitones, empero algunos aficionados comentaron y criticaron la actitud de la empresa y el ganadero, al anunciar seis novillos de Chinampas, cuando efectivamente sólo cuatro provenían de las dehesas de la ganadería jalisciense y los otros dos estaban herrados con el fierro de Pastejé.

Si bien, esta ganadería, o el fierro de la misma es propiedad de Francisco Madrazo, ¿por qué no anunciarlo correctamente? 4 toros de Chinampas y 2 de Pastejé. De cualquiera forma, el público hubiera asistido al festejo.

Coincido con el argumento de Everardo Brand. Hoy se diría que por ser de ganaderías hermanadas por pertenecer los hierros a una misma persona, se pueden lidiar bajo una misma denominación por así permitirlo el estatuto de la Asociación de Criadores. Sin embargo, ese estatuto rige de la puerta de esa Asociación hacia adentro. Los toros son de la ganadería de la que vienen herrados y así se deben anunciar, por respeto al que paga por entrar a la plaza.

La tarde del festejo

Nada más salir el primero de la tarde, el número 58, Bonito, que correspondió a Pepe Caro y ya se había tirado El Bule – Bule al ruedo. Las cuadrillas lograron quitarle al toro y éste saltar al tendido de sol sin lograr su cometido de torear al de Chinampas. Pero no tardaría en volver al ruedo.

El segundo de la tarde se llamó Aragonés, número 83, negro mulato y le correspondió a José Torres El Pajarito. De nueva cuenta Manuel Díaz de León se tiró al ruedo en cuanto salió el novillo por la puerta de toriles, sorprendiendo a todos los que estaban allí y de acuerdo con la crónica de Everardo Brand Partida, aparecida en El Sol del Centro al día siguiente del festejo, sucedió lo siguiente:

…Al mismo tiempo que aparecía el segundo de la tarde, Manuel Díaz de León, mejor conocido como el “Bule – Bule”, brincó de nuevo al ruedo y en esta ocasión sí logró su propósito, brindó al respetable varios ayudados por alto que le fueron coreados. El muchacho, sintiendo el respaldo del público, que lo aplaudía, se creció y de esta forma aguantó al novillo en varios pases por abajo.

Hubo uno que paró al público de sus asientos. El espontáneo siguió aguantando al novillo, lo supo llevar y torear, hasta que, finalmente el toro fue llamado desde el burladero de matadores por uno de los peones de brega, y se interrumpió “la faena” de Díaz de León, quien siguió al astado y se colocó frente a él. Lo citó, y en el momento que el burel embestía, fue tocado, y sobrevino el percance. El bicho le pegó un cornadón en el muslo izquierdo de tres trayectorias, que lo tiene al borde de la tumba.

En los tendidos se escuchó el comentario de un entendido, que cabe reproducir: “¿Quién le pegó la cornada al espontáneo?”, y ese mismo aficionado preguntó a la vez: “¿El público?”, “¿el toro?”, o “¿LA AUTORIDAD?...

Entre Pepe Caro y un monosabio levantaron al espontáneo herido y lo llevaron a la enfermería de la plaza, donde fue estabilizado y trasladado al Sanatorio La Esperanza para ser intervenido. El parte facultativo que se rindió por mi padre, que era el Cirujano Jefe de los Servicios Médicos de la Plaza fue el siguiente:

Herida por cuerno de toro que produjo desgarro cutáneo irregular de 25 centímetros de longitud, siguiendo una dirección oblicua a dos centímetros por debajo y paralela al pliegue inguinal del muslo izquierdo, desde 6 centímetros por abajo y por dentro de la espina ilíaca anterior y superior hasta la cara postero – interna del muslo en su tercio proximal, lesionando la Safena mayor en cayado de este vaso. Se profundiza en la parte media de esta trayectoria y presenta una segunda, con dirección posterior y externa hasta llegar al fémur donde descubre trocánter menor, diseca la inserción del Psoas y se vuelve hacia arriba rodeando el cuello del fémur en su cara posterior y se extiende hasta la cara anterior del Glúteo mayor. Tiene esta trayectoria una longitud de 25 centímetros, causando desgarros importantes en el abductor medio, interesando numerosas venas musculares que causaron hemorragia profusa y presenta una tercera trayectoria, por la cara interna del muslo hacia abajo, hacia afuera y hacia atrás desgarrando los planos musculares del aductor mayor, vasto interno, cuádriceps, hasta llegar al fémur en su cara posterior, disecando y contundiendo la arteria femoral posterior. Esta trayectoria tiene una longitud de 30 centímetros.

Se hace debridación de las tres trayectorias, se ligan los vasos mencionados y se canalizan con 4 tubos.

Estas lesiones son de las que ponen en peligro la vida por el sitio en que fueron hechas y el instrumento que las produjo y ameritan hospitalización. Tardarán en sanar más de 15 días sin que se puedan predecir sus consecuencias.

Firmado: Dr. Jesús González Olivares, Cirujano. Dr. Juan José de Alba Martín, Traumatólogo. Dr. Jesús Juan Esparza González, Transfusionista. Dr. Agustín Franco Zermeño, Anestesiólogo.

Grave sin duda el percance, además de aparatoso, pero, siguiendo la sentencia de Frascuelo, los toros dan cornadas porque no pueden dar otra cosa.

La evolución del herido

Dos días después de la cornada, una nota publicada en El Heraldo de Aguascalientes daba noticia de la evolución de El Bule – Bule:

Manuel Díaz de León “Bule – Bule”, el espontáneo que el domingo pasado recibiera fea cornada de uno de los astados, a grandes pasos se recupera, según los informes de los médicos que lo atienden, doctor De Alba y González Olivares. De no presentarse complicaciones en la herida el muchacho sanará en unos quince días, esta posibilidad cobrará fuerza al transcurrir las 72 horas reglamentarias para decir que se encuentra fuera de peligro.

El diagnóstico de los doctores que lo atendieron fue de gravedad, pero la fortaleza del muchacho ha permitido que la herida que recibiera en el muslo no se complicara, su estado de salud es satisfactorio y hasta el momento de cerrar la presente edición no se había reportado complicación alguna.

Por esas mismas fechas, el empresario Guillermo González ofreció públicamente a Manuel Díaz de León dos novilladas en la temporada, para cuando estuviera completamente restablecido y en condiciones de enfrentar a los toros.

Dramatis personae

Pepe Caro, el primer espada del cartel, tuvo una carrera prolongada en los ruedos. Se anunció que recibiría la alternativa el 12 de diciembre de 1981 en Calvillo, Aguascalientes, de manos de Manolo Espinosa Armillita. Ese hecho nunca se concretó. Actualmente es presentador de programas de televisión y radio y escribe una columna taurina en un diario de esta ciudad, titulada Arrastre lento.

Armando Chávez “Carnicerito de Puebla recibió la alternativa el 1º de febrero de 1976 en Manizales, Colombia. Le apadrinó Álvaro Laurín y fue testigo Fernando Manuel, los toros de Mondoñedo. Falleció en la Ciudad de México el 12 de agosto de 1999. Nunca la confirmó en la Plaza México.

José Torres El Pajarito recibió la alternativa en San Luis Potosí el 25 de agosto de 1976, de manos de Manolo Martínez y llevando como testigo a Eloy Cavazos, con toros de Tresguerras. Nunca la confirmó en la Plaza México.

Manuel Díaz de León El Bule – Bule, originario de Fresnillo, Zacatecas y que había llegado a Aguascalientes un par de años antes de estos hechos, fue devorado por sus demonios interiores. Nunca toreó las dos novilladas que le ofreciera Guillermo González y no recuerdo haberle visto anunciado en alguna por estos rumbos. Se convirtió en un personaje de la picaresca taurina de esta tierra, pero al final de esta historia, fue el que permaneció en la memoria colectiva.

En conclusión

Al final de cuentas terminó por suceder lo que Juan Belmonte contó a Manuel García Santos acerca de los espontáneos:

Ahora que soy torero me doy perfecta cuenta de lo que es en la plaza un espontáneo. No tiene medio de hacerle nada al toro como no sea por casualidad, ya que los toreros lo acosan para llevárselo y le distraen al toro para que no embista. Además, el espontáneo se echa al ruedo mal armado, con una muletilla insignificante y un palo, y antes de llegar al toro, entre la emoción que él lleva y las carreras que le hacen dar los toreros, la muleta se le lía y se le arruga, y cuando está delante del toro apenas si tiene con qué defenderse de la arrancada. Hay algo peor. Con ese ir y venir del espontáneo y los toreros, el toro se avisa mucho, estropean la lidia y se hacen odiar por nosotros… ¡Pero hay que soportarlos!...

Así es el paso del espontáneo por los ruedos...

domingo, 13 de septiembre de 2020

En el centenario de Carlos Arruza (XII)

Carlos Arruza, el solidario. México (I)

Carlos Arruza

La mitad del siglo XX representó un tiempo de profundo cambio para la fiesta en México. Personalmente considero que fue el momento del tránsito de una Edad de Oro brillante en lo histórico y en lo taurino, hacia una Edad de Plata que representó también una etapa de gran lucimiento para nuestra tauromaquia, ya cimentada en nuevos valores y sobre todo en la transformación del toro mexicano, que a partir de esas calendas sería ya el único en lidiarse en nuestras plazas.

Una década después, los toreros que tomaron la estafeta de manos de los maestros de la etapa dorada eran ya quienes tenían en sus manos el devenir del toreo en nuestra patria, aunque todavía por esas fechas, algunas de las figuras de la etapa anterior tuvieran actuaciones esporádicas como en los casos de Lorenzo Garza, Luis Castro El Soldado o Fermín Rivera

Cañitas

Entre esos toreros de la Edad de Oro que seguían activos se encontraba Carlos Vera Cañitas, quien recibió la alternativa en 1941 y que fuera parte importante de la etapa final en la historia del Toreo de la Condesa. También Cañitas gozó de popularidad en ruedos españoles y en esos momentos, quizás la estadística de la fiesta no tenía la importancia que hoy se le adjudica, pero ya era el diestro nacional que más tardes había actuado en la plaza de Las Ventas en Madrid con catorce, sitio que conservó desde junio de 1951 y hasta mayo de 2018, cuando Joselito Adame alcanzó primero y superó después esa marca.

En 1960, Cañitas trataba de relanzar su carrera en los ruedos y llegar a actuar formalmente en la Plaza México, pues su única actuación allí tuvo lugar el mediodía del 10 de abril de 1955, alternando con Fermín Rivera y Nacho Treviño en la lidia de toros de Santa Martha. Ese festejo con entrada gratuita, fue organizado para la filmación de la película El Niño y El Toro – en inglés The Brave One –, de Irving Rapper. Ni antes, ni después había pisado ese ruedo vestido de luces y, los hados apuntaban a que ya no lo haría.

En ese plan de relanzamiento, Carlos Vera se contrató para actuar en el Toreo de Cuatro Caminos el 21 de agosto de 1960 para alternar con Luis Briones y Juan Estrada – otros dos sobrevivientes de la etapa dorada – en la lidia de toros de Ayala. El cuarto de la tarde se llamó Buen Mozo y a juzgar por las fotografías de la época, lo era. En la parte final de la faena, que tuvo sus momentos de brillantez, el toro de Ayala prendió a Cañitas en la entrepierna derecha. La gravedad del percance se percibió de inmediato, pues el terno blanco con pasamanería negra que vestía el torero se tiñó de sangre.

El parte médico rendido por los doctores Javier Ibarra hijo y Manuel Castañeda Uribe fue devastador:

Sufre una herida por cuerno de toro situada en el Triángulo de Scarpa derecho, de cuatro centímetros de orificio de entrada, que interesa piel, tejido graso, aponeurosis, desgarrando los músculos de la región, contundiendo la arteria femoral común y seccionando la arteria femoral profunda, además de la vena femoral. Gran hemorragia arteriovenosa, por lo que hubo de practicársele una transfusión sanguínea de 1,200 centímetros cúbicos. Pronóstico reservado.

La reserva del pronóstico derivaba de la situación que tenía la circulación sanguínea del torero herido en el miembro afectado. No era la primera cornada que recibía en la región y con los procedimientos médicos comúnmente aceptados en la época, los vasos afectados eran ligados en los cabos afectados y la continuidad circulatoria se dejaba a lo que los médicos llaman circulación colateral. Así pues, admitiendo que se usara el mismo procedimiento en esta herida de Cañitas, esa reserva derivaba de la necesidad de esperar que tras la ligadura de las femorales – arteria y vena – afectadas por el cuerno de Buen Mozo, la circulación se restableciera en la extremidad afectada.

Pero la suerte y el destino de Cañitas ya estaban echados. Cinco días después de la cornada, la prensa nacional daba a conocer lo siguiente:

Hubo necesidad de amputarle la pierna herida a Cañitas. – México, D.F., agosto 25. – Al mediodía de hoy fue amputada la pierna derecha, hasta arriba de la rodilla, al torero Carlos Vera “Cañitas”, cornado el pasado domingo… Los médicos tomaron esta medida extrema ante el peligro de que se presentara una septicemia gaseosa, al no haberse restablecido la circulación sanguínea en el miembro herido… Todavía cuando era llevado a la sala de operaciones, “Cañitas” confiaba en que se le practicase una operación más para restablecer la circulación, pero el intenso color amoratado, en algunas partes negruzco de la pierna derecha, indicaba que la amputación debería hacerse desde luego… El doctor Javier Ibarra afirmó: “si existiera una brizna de esperanza, no amputaríamos el miembro”… Dijo inicialmente que se había temido que la amputación se haría casi desde la cadera. El tipo de corte que le fue hecho permite la rehabilitación por miembros artificiales… (El Informador, Guadalajara, 26 de agosto de 1960)

Así pues, el valentísimo Carlos Vera Cañitas había terminado su carrera en los ruedos, como El Tato, como más recientemente Rocky Moody. Quedaba entonces, condenado a seguir sus labores en la Procuraduría de Justicia de la capital mexicana, donde obtuvo un empleo cuando las oportunidades de vestirse de torero comenzaron a escasear.

Cañitas falleció en la Ciudad de México el 19 de febrero de 1985. 

Curro Ortega

El surgimiento del precoz Curro Ortega – curiosamente también “Cañitas” fue un torero que se inició casi desde niño – transcurre ya en la Edad de Plata del toreo mexicano. La alternativa la recibió en Acapulco en 1950 y tuvo actuaciones en ruedos hispanos, aunque no confirmara su alternativa en Madrid. 

Curro Ortega es de la generación de toreros que surgieron en la primera temporada novilleril de la Plaza México con Joselillo y Fernando López y paradójicamente es uno de los que a despecho de no haber encabezado el llamado escalafón menor en esos días, realizó una carrera más o menos larga en los ruedos del mundo.

En la frontera norte era un fijo en las temporadas veraniegas que por esos rumbos se daban y en esa frontera se encontraría con el final de su paso por los ruedos, pues en el mismo 1960, el 25 de septiembre, paradójicamente un mes exacto después de la retirada forzada de Cañitas, se anunció para lidiar toros de Pozo Hondo con Antonio Velázquez y Jaime Bravo en El Toreo de Tijuana.

Esa corrida pareció torcérsele a Curro Ortega desde el inicio. Aunque las notas de prensa publicadas en la época señalan que fue herido por el segundo de la tarde, en realidad la grave cornada que recibió fue al abrirse el festejo, pues Jim Fergus, testigo presencial, en su revista Toros correspondiente al mes de octubre de ese 1960, refleja que por un error de los torileros, el primero del lote de Curro – teóricamente el segundo de la tarde – salió al ruedo para iniciar el festejo:

25 de septiembre (Tijuana – Centro) Curro Ortega fue gravemente herido por el primer toro de la corrida. Curro era el segundo espada del cartel, pero por un error en los chiqueros, se abrió el festejo con el primero de su lote. Un incierto toro de Pozo Hondo de aproximadamente 400 kilos de peso prendió a Curro durante la faena de muleta. El torero, que acababa de completar una primera tanda de naturales, iniciaba la segunda al momento del percance. Al caer al suelo, se hizo evidente que la herida era de varias trayectorias, pues el cuerno le penetró el muslo izquierdo, arrancando tanto la vena como la arteria femoral…

Fue atendido en la enfermería por el equipo comandado por los doctores José Rodríguez Olivas y Gustavo Arévalo, quienes inhibieron inicialmente la hemorragia y posteriormente lo trasladaron al hospital del Dr. Rodríguez Olivas para continuar el tratamiento de la herida. El pronóstico se reservó, pero la visión general era más o menos optimista, pues los facultativos declararon al citado Fergus, que quizás el sábado siguiente el diestro estaría en condiciones de volver a la Ciudad de México y continuar su tratamiento allá y descartaron definitivamente un desenlace como el de Cañitas:

Curro fue trasladado a la enfermería de inmediato y en unos 12 minutos, un equipo de cinco cirujanos, encabezados por el Dr. Gustavo Arévalo hicieron una cura de urgencia, procedimiento que duró más de dos horas. Después fue trasladado al hospital del Dr. José Rodríguez Olivas, jefe de los servicios médicos de la plaza… El lunes fue un día crítico para Curro y para el martes comenzó a dar muestras de mejoría, pudiéndose anticipar que sería trasladado a la Ciudad de México el siguiente sábado. El Dr. Rodríguez descartó la posibilidad de que el diestro herido perdiera la extremidad lesionada, como en el caso de “Cañitas”...

Sin embargo, en el número siguiente de Toros se desplegaba esta información:

Una mala circulación consecuencia de percances anteriores, derivaron en la amputación de la pierna derecha de “Cañitas”. Por ese mismo motivo Curro Ortega ha quedado impedido de continuar toreando. Después de la cornada de hace unos días en Tijuana, los médicos le han advertido que otra herida podría causarle daños irreparables...

Como datos curiosos, el día que Curro Ortega fue herido, Carlos Arruza también toreaba en Tijuana, en la Monumental, formando cartel con Calesero y Manolo dos Santos para lidiar toros de la Viuda de don Miguel Franco y ganadería de Pozo Hondo que lidió ese 25 de septiembre del 60 en Tijuana, es la que hoy se anuncia como San Lucas y fue formada por José Antonio Llaguno García en 1955, con vacas y sementales de San Mateo. Lidió su primera novillada en 1958 en Acapulco y su primera corrida ese mismo año en Nogales.

Así pues, también la suerte de Curro Ortega quedó echada en un ruedo mexicano. Tendría que dedicarse a otra cosa, pues ya la vuelta a las plazas no quedaba en su futuro.

Curro Ortega falleció en la Ciudad de México el 30 de septiembre de 2012.

Carlos Arruza y sus gestos solidarios

En el caso de Cañitas, en cuanto se supo el final triste que tuvo su carrera en los ruedos, tanto el doctor Alfonso Gaona, como quienes hacían empresa en el Toreo de Cuatro Caminos pusieron a la disposición del diestro esos escenarios para que se organizara un festejo benéfico. En el caso de Curro Ortega no tengo información publicada de que así haya sido. De cualquier forma, faltaba que alguien pusiera manos a la obra para lograr la celebración de esas fechas para auxiliar y honrar a los toreros caídos en el ejercicio de su ministerio.

Carlos Arruza surge como el que tomaría el bastón de mando para lograr aliviar, cuando menos en lo económico, las penas de sus iguales. Daniel Medina de la Serna, para el caso de Cañitas, afirma que también se unieron al proyecto don José Murillo Alvírez, Manuel González Pinocho y José Juárez Gitanillo de México. Consiguieron una corrida de don Jesús Cabrera y para el 16 de septiembre de 1960, en la Plaza México, se anunció al propio Carlos Arruza, quien se presentaría como rejoneador en ese escenario, Alfonso Ramírez Calesero, Luis Procuna, Rafael Rodríguez, Jorge El Ranchero Aguilar y José Zúñiga Joselillo de Colombia.

La gran plaza se llenó y aunque el clima y los toros no colaboraron, pues se devolvió al quinto por manso y fue sustituido por uno de Santín y el sexto se inutilizó y fue reemplazado por otro de Ajuluapan, in extremis, Joselillo de Colombia realizó una faena vibrante al sexto, anunciado como Sombrerero y le cortó las dos orejas. Se afirma, sin desglosar cifras, que Carlos Vera Cañitas recibió de sus iguales y de la afición una suma cercana al medio millón de pesos, cantidad que le permitiría reencaminar sus pasos por la vida ya fuera de los ruedos.

Escribía en alguna parte de esta serie que Carlos Arruza era un hombre inquieto. Y a fe mía que esa inquietud la desplegaba siempre en causas nobles. Anunciado el final del paso por los ruedos de Curro Ortega, aprovechó el impulso adquirido con la organización del festejo pro Cañitas y se avocó a actuar en igual forma a favor de Ortega. Tomó la palabra de los empresarios del Toreo de Cuatro Caminos, dada en principio para auxiliar a Cañitas y para el 30 de octubre de ese mismo año, consiguió una corrida de Valparaíso para volver a actuar como rejoneador y anunciar su despedida de la afición de la capital mexicana en esa faceta de su paso por los ruedos y completar el cartel con Manolo dos Santos, Manuel Capetillo, Juan Silveti, Alfredo Leal, Joselito Huerta y Antonio del Olivar. Es de señalarse que el toro que enfrentó Arruza fue uno de San Mateo, lo que le agrió un poco la amistad con don Valentín Rivero, quien esperaba que el Ciclón se enfrentara a uno de sus toros en esa tarde. Arruza cumpliría varios compromisos más y torearía su última corrida en este ciclo el 6 de noviembre siguiente en Tijuana, plaza en la que retornaría a los ruedos el 20 de junio de 1965.

A diferencia de la corrida a favor de Cañitas, la de Curro Ortega fue un éxito redondo. Arruza le cortó las dos orejas a Azteca; Manuel Capetillo una a El Diablito; Juan Silveti, el rabo a Farolero – toro de arrastre lento – y Joselito Huerta también obtuvo el rabo de Soldado, que recibió el homenaje de la vuelta al ruedo a sus despojos. Manolo dos Santos, Alfredo Leal y Antonio del Olivar estuvieron empeñosos y tuvieron momentos de lucimiento. Como afirma Horacio Reiba, todos estuvieron a la altura en este festejo que resultaría histórico.

Curro Ortega también recibió una suma importante para reencaminar sus pasos por la vida. Jim Fergus, en el número correspondiente al mes de noviembre de su citada publicación, refleja algunas cifras de la siguiente manera:

Curro Ortega recibirá $252,877.70 pesos ($20,230.00 dólares) como producto de la corrida celebrada en su beneficio el pasado 30 de octubre en El Toreo. Dicha suma incluye además diversos donativos por $19,753.00 dólares y $12,000.00 dólares por concepto de la venta de la carne de los toros lidiados ese día, sumando en total lo que se entregará al torero la cantidad de $455,175.00...

En ambas situaciones – la de Cañitas y la de Curro Ortega – la inquietud y el sentido de solidaridad de Carlos Arruza para con sus iguales, lograron algún alivio para sus aflicciones y demostraron que los toreros se pueden ayudar entre sí en momentos de tribulación.

El próximo 16 de septiembre se cumplen 60 años del primer festejo al que he hecho referencia y el segundo, al decir del nombrado Horacio Reiba, resultó un punto de inflexión en nuestra historia patria taurina:

Esta corrida memorable – siete orejas y dos rabos de los de antes – marcó la frontera entre la década de transición que clausuraba y la de realizaciones plenas que estaba a punto de comenzar. Porque los años sesenta serían muy diferentes: las figuras de esa tarde histórica afianzaron su soberanía; la reanudación del convenio trajo la gran generación de los Camino, Puerta, Viti y El Cordobés; Arruza volvió a montar para maravillarnos fugazmente hasta su muerte. Y mediado el decenio, Manolo Martínez lanzaría el guante que iban a recoger los Cavazos, Rivera y Ramos, para adentrar nuestra Fiesta en una época bajo cuyos aparentes esplendores iba a germinar, por desgracia, la semilla de su posterior degradación…

Así pues, es como Carlos Arruza mostró que no solamente en los ruedos es donde los toreros deben responder a los estados de necesidad de sus iguales. Y en este caso con un valor añadido, se hizo historia y se encaminó la del porvenir. Más no serían estos los únicos hechos notables del Arruza solidario como veremos en la siguiente entrega de estos pergeños…

Aviso parroquial: Agradezco al amigo Doblón (@toritosyburros), el haberme facilitado la información aparecida en la revista Toros de Jim Fergus.

domingo, 5 de julio de 2020

Los giros de la fortuna (IV)

Rocky Moody. La férrea voluntad de querer ser torero

Colfax, Iowa

Años después de su lesión
Rocky Moody seguía siendo
un reclamo en Ciudad Juárez
Colfax, Iowa, en el middleast norteamericano, es una población que se fundó en 1866 al influjo de una estación del ferrocarril y una posta de diligencias. Luego se descubrieron yacimientos de carbón, lo que facilitó el desarrollo urbano de la zona, y terminó de detonar ese proceso la aparición de pozos artesianos de aguas de alto contenido mineral que fueron aprovechados con propósitos de salud, dando una época de bonanza al pueblo que terminó con la gran depresión que inició en 1929.

Colfax es conocido además por ser el lugar de origen de James Norman Hall, autor de la novela Mutiny of the Bounty, que fue llevada al cine al menos en tres ocasiones, la primera estelarizada por Clark Gable en 1935; la segunda en 1962, con Marlon Brando en el papel principal, siendo nominada a siete premios Óscar, aunque ese fue el año en el que Lawrence de Arabia arrasó con todo y la tercera en 1984, con Mel Gibson al frente del reparto.

Pues bien, el 27 de agosto de 1931, cuando Colfax contaba apenas con unos 2,200 habitantes, llega al mundo quien nació como Hallis Ivar Warren en un hogar que hoy llamaríamos disfuncional. Poco viviría Hallis en Colfax, pues ya en 1933 su madre, con él y dos hermanas suyas, se mudó a Moline, en el estado de Illinois, una población diez veces mayor y seguramente con mayores oportunidades de empleo para una madre de familia sola y con tres hijos. De esta etapa de su vida Alameda, en Crónica de Sangre”, agrega:
…la mujer debe buscar el sustento suyo y el de sus cuatro hijos (Rocky tiene tres mediohermanas). El trabajo que encuentra en un restaurante le quita mucho tiempo y le da poco dinero. Tiene que acomodar a sus hijos repartiéndolos entre conocidos. Y el matrimonio Moody adopta al pequeño. Así, se convierte en Rocky Moody. Alterna el trabajo con el estudio. Los años pasan. Va a los clubes campestres como caddy y, cuando no, de lavaplatos. Y hace su high school. Le faltan dos años para terminar cuando decide un cambio. Pasa a una escuela especial de marina. Allí, completa sus estudios y obtiene su diploma…
San Diego y Tijuana

Es llamado al servicio militar obligatorio y por su paso en la escuela especial de marina es enlistado en la Armada de los Estados Unidos. Va al frente de guerra en Corea y después regresa a la base de San Diego en California. Allí, un fin de semana cualquiera, cruza la frontera hacia Tijuana, un domingo y se mete a la plaza de toros. Rocky Moody queda cautivado por lo que allí percibió. Sigue asistiendo cada vez que puede y en 1953, cuando termina su servicio, toma una decisión, será como esos hombres que visten trajes brillantes y juegan con la muerte en una forma más leal que como se hace en la guerra y… ganan dinero. Y busca la manera de conocer la forma de hacerlo. 

Trabaja en diversas ocupaciones para proveerse de sus avíos, lee la literatura taurina que cae en sus manos y cuando se entera que hay toros en los jaripeos del lienzo charro, se apersona allí para intentar echarles capa. Esa es su formación al inicio, valor puro, intuición y ganas de ser. Y con eso, el domingo 10 de abril de 1954, cuando para lidiar toros de La Punta alternaban Pepe Luis Vázquez (mexicano), Rafael Rodríguez y Juan Silveti, allí en Tijuana, se tira de espontáneo en el tercero de la tarde. Lyn Sherwood, en Yankees in the Afternoon cuenta:
…en una tarde en Tijuana, se tiró de espontáneo y de rodillas le pegó varios pases a un toro. La gente respondió con emoción. Esa probatura de gloria para Rocky fue breve pero deliciosa. La policía le echó mano y le llevaban a prisión, pero dos de los matadores del cartel, Pepe Luis Vázquez y Rafael Rodríguez intercedieron por él, por lo que volvió al tendido. Andando el tiempo, serían sus mentores…
Unos meses después, consigue que la empresa le permita lidiar un “novillo de regalo” en una corrida que torearon el rejoneador Gastón Santos y Antonio Velázquez, Rafael Rodríguez y Cayetano Ordoñez en la lidia ordinaria. Se le informa que el novillo es de La Laguna. Sale del paso a su entender. Se gastó todos sus ahorros en el intento, pero tuvo la satisfacción de considerarse ya un profesional.

Esos dos hechos consiguieron que Rocky Moody viniera a Aguascalientes, donde residía Rafael Rodríguez y donde Pepe Luis Vázquez pasaba largas temporadas. Aquí, entre nosotros, Rocky comenzó a aprender el toreo, a entender que no era solamente a base de valor seco y ganas de ser como se puede enfrentar a los toros con alguna probabilidad de éxito. Casi me atrevo a asegurar que Rocky vivía en una casona que está a unos pasos de la Plaza de Toros San Marcos, que durante muchos años funcionó como pensión y en la que muchos norteamericanos relacionados con el mundo del toro se alojaban en su paso por esta ciudad.

Andando para hacer camino

Rocky Moody empezó a aprender el toreo, haciéndolo de salón en la plaza de toros y recorriendo el camino que hacían los principiantes de aquella época. En esta región, era visitar las ganaderías cercanas y en temporada, ir casi en peregrinación a los pueblos de Jalisco en los que se celebraban novenarios y en los que se lidiaban toros de media casta o cebúes y que casi siempre sabían latín. En ese entonces no había escuelas taurinas, el noviciado era duro y el que lo superaba tenía alguna probabilidad de alcanzar el triunfo.

Fueron años difíciles. La prensa que pude consultar no le refleja actuaciones sino hasta el primer día de 1958, cuando en Rincón de Romos torea una corrida mixta con su guía, Pepe Luis Vázquez y le corta una oreja a uno de los de Presillas que le tocaron en suerte. Quizás lo mostrado en esa actuación impulsó a Pepe Luis a recomendarlo a la empresa de Juárez para que le dieran una oportunidad en cuanto hubiera un claro en su programación y así, se anunció a Rocky Moody en la Alberto Balderas de la ciudad fronteriza para el 20 de julio de ese 1958. Alternaría con Raúl García y Jorge Rosas El Tacuba en la lidia de novillos de José María Franco.

Rocky no había estado mal con el tercero de la tarde y ante el sexto salió a buscar un triunfo que le permitiera seguir funcionando en las plazas de importancia. Repentinamente, al intentar un muletazo, el novillo se frena, lo prende y le pega una cornada que desde el primer momento se percibió que era grave por el sangrado que brotaba de la herida.

La intervención fue oportuna pero plagada de complicaciones. La ligadura de la femoral partida – procedimiento quirúrgico comúnmente aplicado en la época – se soltó y comprometió la circulación de la pierna izquierda del torero, además, se desarrolló un proceso infeccioso que puso en peligro la vida de Rocky. Se hizo inminente la amputación. Para ello se le trasladó al hospital militar de Fort Bliss, en El Paso, Texas, mismo en el que, tenía derecho a ser atendido por su hoja de servicios militares.

En el semanario madrileño El Ruedo del 7 de agosto de 1958, se publicó la siguiente información:
Rocky Moody, el novillero norteamericano que resultó cogido en la novillada celebrada en Ciudad Juárez el pasado día 20 del actual, sufrió la amputación de la pierna izquierda por debajo de la rodilla en el hospital William Beatmunt, organismo militar del Fuerte Bliss, de El Paso, en Texas. 
El hospital no proporcionó información alguna a la prensa, y solo se supo que José López, apoderado del infortunado lidiador yanqui, comprobó la amputación. López pudo hablar con Rocky, y este le confirmó que piensa establecerse en Aguascalientes con un negocio. 
Entre tanto, el empresario de Ciudad Juárez organiza un beneficio para Rocky Moody. Ya contestó José Ramón Tirado diciendo que está dispuesto a torear a beneficio de Moody.
Al final fue una novillada la que se llevó a cabo en su beneficio. La información que aparecida en el diario El Siglo de Torreón del 8 de septiembre de 1958, dice:
Ciudad Juárez. 7 de septiembre. – En la plaza “Alberto Balderas”, ante un lleno total, en beneficio de Rocky Moody, siendo ovacionadísimo al presentarse en el ruedo, con novillos de Santo Domingo y Peñuelas. Patricia McCormick fue ovacionada en su lote. Rubén Salazar cumplió en uno y cortó oreja en el otro. Víctor Huerta dio la vuelta en uno y recibió la oreja en otro.
Rodando cuesta arriba

La andadura de Rocky Moody comenzó a ir cuesta arriba. Sus derechos como militar no cubrían una prótesis para su pierna amputada. Así, intentó ser agente de seguros, después lavaplatos y un sinfín de ocupaciones para tratar de subsistir. Alguien se apiadó de él y le regaló una pierna artificial, pero no comprendió que esos adminículos deben ser hechos a medida. Esa pierna postiza era más larga que la natural suya y le producía graves lesiones en el muñón de la amputación, así que dejó de usarla.

Pero después de dar tumbos debido a su discapacidad, Rafael Rodríguez volvería a aparecer en su vida. Y lo traería de nuevo a Aguascalientes. Alameda cuenta que la habitación de Rocky Moody en la pensión estaba como la dejó aquél día de julio de 1958 cuando tomó el tren para Ciudad Juárez, ilusionado porque torearía una novillada con dos de los punteros de México.

Eso debió ser el año de 1960. Una de las primeras cosas de las que se proveyó a Rocky Moody fue de una prótesis adecuada a su persona. Ya con la extremidad artificial adecuada, insistía en que quería y podía ser torero. Entonces El Volcán de Aguascalientes decidió ayudarlo a someterse a una prueba y lo llevó a Xajay, con sus amigos los señores Guerrero, para que toreara unas vacas. Allí, entre otras cosas, cuenta Alameda:
...Pero ahí viene otra vez la vaca. Rocky, alerta, se coloca en posición torera sobre las plantas, afloja el cuerpo y suelta el brazo en semicírculo de un derechazo. El animal, como si quisiera beberse la muleta, sigue ciego el engaño. Rocky no tiene más que girar sobre los talones con un pequeño esfuerzo y repite el pase. Limpidez. Aire quieto y silencio. Un momento perfecto… Empero hay algo falso. Y para que no lo olvidemos, la vaca, al revolverse, le come un tiempo a Moody y lo sorprende. No tiene más que apuntar el hachazo y lo alcanza entre la ingle y la cintura, con un desgarrón que a medias lo desnuda. El golpe ha sido seco, como balazo en costal de cuero. Y el muñeco de trapo cae desvencijado. Revuelto de capotes y de gritos. Maraña. Desorden… Meditación. Rocky sabía, antes de venir a Xajay, que no puede volver a torear. Su intento no tiene una finalidad práctica y mucho menos un propósito comercial…
Rocky Moody quizás allí quedó desengañado. Sherwood afirma que hizo algunas pruebas más y que logró dominar a la prótesis, pero que la Asociación de Matadores ya no le permitió actuar. Las verdaderas razones se perderán en la noche de los tiempos.

Por otra parte, el periodista hidrocálido Federico de León, en su columna sindicada Federico de León dice…, aparecida en el Diario de Colima del 6 de octubre de 1960 afirma:
...ROCKY Moody, el novillero norteamericano al que amputaron una pierna a causa de una cornada, estrenó pierna artificial. Abrirá un taller eléctrico en Aguascalientes...
No tengo recuerdos de Rocky Moody, ni de su taller aquí en Aguascalientes. Parece ser que pronto regresó a los Estados Unidos pues no podía soportar el dolor de la derrota en el mundo de los toros. Lyn Sherwood describe así sus últimos años:
...Así, se instaló en Mercier, Tennessee, donde se convirtió en agente de fianzas. También instaló un comercio de licores y una granja de aves, aunque nunca dejó de comentar cuestiones taurinas con amigos y toreros. Se volvió desconfiado y hasta cierto punto, paranoico, desconfiado, entre los pocos con los que tenía trato era con el texano Fred Renk. 
Rocky Moody falleció en septiembre de 1990. Ese fue el final solemne de un hombre derrotado que nunca dejó de maldecir los giros de la fortuna que le negaron una mejor oportunidad de gloria en los ruedos…
Los giros de la fortuna, dice Lyn Sherwood… esos giros que a veces derrumban la existencia… aún de los más valientes.

domingo, 7 de junio de 2020

Detrás de un cartel (XVI)

Recuento de dos novilladas accidentadas

Para el fin de semana de San Pedro y San Pablo de 1953, don Livinio Stuyck ofreció a la afición de Madrid dos novilladas. El domingo 28 de junio se anunciaron novillos de Ignacio Rodríguez Santana para el mexicano Pepe Luis Méndez, Manolo Zerpa, de Sevilla y el debutante talaverano Luis Francisco Peláez y para el día siguiente, el de la fiesta, al macareno Mario Carrión junto con Bartolomé Jiménez Torres y Luis Díaz para dar cuenta de tres novillos de Antonio Pérez de San Fernando y tres de los Herederos de doña María Montalvo. Decíase en la prensa de aquél tiempo que los atractivos de esos festejos eran Mario Carrión y Luis Francisco Peláez.

Ambos festejos terminaron en forzados mano a mano, pues Luis Francisco Peláez y Bartolomé Jiménez Torres fueron heridos por el primer novillo del lote que sacaron del sorteo. Pero además de ellos, el doctor Jiménez Guinea tuvo que trabajar tiempo extra en la enfermería, según se verá líneas adelante.

El domingo 28. Reaparición de Pepe Luis Méndez

El domingo 28 de junio representaba para Pepe Luis Méndez su regreso al ruedo de Las Ventas, pues ya se había presentado allí el 5 de octubre del año anterior, alternando con Lorenzo Guirao Morenito de Córdoba y el también mexicano Antonio Durán en la lidia de novillos de Francisco Ramírez. En esa oportunidad apuntó buenos detalles con la muleta, aunque mostró fallos con la espada.

En esta oportunidad Pepe Luis reiteraría sus defectos con el acero y su calidad con las telas. Luis Uriarte, firmando como El de Tanda, en la Hoja del Lunes de Madrid del día siguiente del festejo, resume de esta manera su actuación:
El mejicano Pepe Luis Méndez, que lo toreó muy bien de capa, le hizo, dicho queda, una faena que no adoleció, si acaso de más defecto, porque se le veía toreando a gusto, que el de ser un poco larga. Pero en realidad, no hay pero que ponerla, puesto que fue, como se sobreentiende, de excelente calidad torera. Después de una serie de derechazos, la primera serie de naturales se compuso de no menos que de ocho o diez, de los que algunos tuvieron categoría de indiscutible calidad, como el de pecho con que los remató... Las palmas del respetable estaban ya llamando al alguacilillo para que se aprestase a echar mano a una oreja del astado. ¡Ay! Pero el matador echó a perder su labor muleteril, que aún no ha aprendido a matar – por entrar con la mano suelta y sin llegar debidamente a jurisdicción – ... enfriaron a la gente, que, dicho sea de paso, medio llenaba la plaza...
Decía que Luis Francisco Peláez fue herido por el primero de su lote. La herida fue grave, de acuerdo con el siguiente parte médico:
Durante la lidia del tercer novillo, el diestro Luis Francisco Peláez sufre una herida en la región perineal, que produce la apertura y desgarramiento del recto en la fosa isquiorrectal del lado derecho, llegando hasta atrás, hasta el coxis, con desgarro del esfínter anal. Pronóstico grave.
Y también ingresó en la enfermería el banderillero José Villalón, con las siguientes lesiones: 
El banderillero José Villalón sufre contusión en el hemitórax derecho, de pronóstico reservado.
Pepe Luis Méndez recibiría la alternativa el 13 de diciembre de ese 1953 en El Toreo de Cuatro Caminos, y sería en un cartel de polendas, pues le apadrinó Luis Procuna y ofició como testigo Manolo Vázquez. El toro de la ceremonia se llamó Padrino y fue de la ganadería de El Rocío.

Pero parece ser que Pepe Luis Méndez no estaba llamado a ser figura vestido de seda y alamares. Su destino era el de destacar formando y llevando la carrera de toreros. Así, el sitio de importancia lo conquistó como primer apoderado de Manolo Martínez, a quien reveló los secretos del toreo y llevó a ser figura del toreo.

Pepe Luis Méndez falleció en un accidente de automóvil el 18 de junio de 1968.

El lunes 29. Mario Carrión salva la tarde del tedio

La fiesta de San Pedro y San Pablo, celebrada en lunes, tampoco se libró de los aires trágicos de la víspera. Bartolomé Jiménez Torres, José Martín Cao y Prudencio Villalba visitaron la enfermería y los dos primeros se quedaron allí, para pasar después al Sanatorio de Toreros.

Pero aún dentro de ese ambiente que es consustancial a la fiesta – recordemos aquella sentencia de Frascuelo – hubo también toreo en la Monumental madrileña. En esta oportunidad corrió a cargo de Mario Carrión, que sin salir con trofeos en la mano, realizó lo plausible en una tarde de toros complicados. Benjamín Bentura Barico, en El Ruedo del 2 de julio de 1953, reflexiona lo siguiente:
Mario Carrión hizo algunas cosas excelentes. Lo mejor de todo, sin duda alguna, la breve faena al cuarto y la excelentísima media estocada que dio en tierra con el peligrosísimo bicho. Al primero lo saludó con una buena serie de lances a la verónica, y en su quite toreó muy graciosamente al costado por detrás. El novillo, que había tomado tres varas y fue muy bien banderilleado por Migueláñez, llegó en buenas condiciones a la faena de muleta. Carrión hizo faena, que tuvo la característica acusadísima del valor, compuesta de varias series de naturales – muy mandones –, de pecho y en redondo... Mató Carrión de un pinchazo sin soltar y media estocada y fue ovacionado y salió al tercio...
Pero también esa tarde los subalternos tuvieron su momento de lucimiento, Pepe Migueláñez, en la cuadrilla de Mario Carrión, tuvo una muy buena tarde, con la capa y con los palos y tras la lidia del cuarto, su matador le hizo salir al tercio a ser ovacionado. Manuel Sánchez del Arco Giraldillo, en el ABC de Madrid lo relata así:
...Migueláñez recordó que había sido figura entre los matadores de novillos de antes de la guerra, y, con sus cuarenta y tantos años a cuestas, y sus kilos abundantes, estuvo tan ágil y esforzado que para él fue la única ovación de la tarde, homenaje justísimo que nosotros nos complacemos en acrecentar con un aplauso por escrito...
Pasemos ahora al capítulo de la enfermería. Al igual que el día anterior, el doctor Jiménez Guinea intervino tiempo extraordinario. Los partes que rindió fueron los siguientes:
Durante la lidia del segundo novillo ingresó en la enfermería el diestro Bartolomé Jiménez Torres, que fue asistido de herida contusa en la región mentoniana, con una trayectoria ascendente de tres centímetros que desnuda el hueso maxilar inferior, contusiones y erosiones múltiples y conmoción cerebral. Pronóstico reservado. Fue trasladado inmediatamente al Sanatorio de Toreros. 
Durante la lidia del tercer novillo ingresó en la enfermería el banderillero José Martín Cao, que sufre herida por asta de toro en la región posterolateral del hemitórax derecho con una trayectoria ascendente de veinte centímetros, que produce destrozos en los músculos dorsal ancho, subescapular e infraespinoso, llegando a la región escapular y terminando a nivel de la espina del omóplato. Pronóstico Grave. Fue trasladado al Sanatorio de Toreros.
El banderillero Prudencio Villalba Jiménez sufrió conjuntivitis traumática y contusión en la cara externa de la rodilla derecha. Estas lesiones, de pronóstico leve, no le impiden continuar en la lidia.
Terminada la novillada, se presentó al público en el ruedo la corrida de don Alipio Pérez Tabernero Sanchón que se lidiaría en la Corrida de la Prensa que se verificaría el 2 de julio y en la que actuarían Antonio Bienvenida, Juan Silveti y Manolo Vázquez.

Pepe Migueláñez
Foto: El Ruedo
Mario Carrión había abierto la puerta grande de Las Ventas el año anterior a este festejo y la abriría el año siguiente. Recibiría la alternativa en Cáceres el 30 de mayo de 1955 de manos de Emilio Ortuño Jumillano, llevando a Pedro Martínez Pedrés como testigo, misma que confirmaría en Madrid el 8 de abril de 1956 llevando a Victoriano Posada como cabeza de cartel y a Luis Parra Parrita de segundo espada, con toros de Celestino Cuadri. Actuaría por última vez en Madrid el año de 1957.

Dejaría los ruedos para abrazar la academia. Obtendría la Licenciatura en Literatura y Sociología por la Universidad de Maryland en los Estados Unidos, de la que llegó a ser jefe de su Departamento de Idiomas. Actualmente reside en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

Retales de la prensa de la fecha

En Figueras, el domingo 28, Juan Silveti corta cuatro orejas a los toros de Araúz de Robles que le tocaron en suerte. Alternó con Jerónimo Pimentel y Ramón Arasa Fuentes que tomó la alternativa.

En Carabanchel, el domingo 28, Fernando de los Reyes El Callao cortó una oreja al segundo de su lote. Alternó con Pepe Barroso y Agustín Baquedano. Asistió al festejo el Rey Pedro de Yugoslavia. Novillos de Moreno Santamaría.

En Zamora, el lunes 29, Jorge El Ranchero Aguilar es ovacionado. Alternó con Calerito, César Girón que cortó orejas rabo y pata a su primero y la rejoneadora Ana Beatriz Cuchet, con toros de Arellano y Gamero Cívico.

En Alicante, el lunes 29, Jesús Córdoba alternó con Pedrés, que cortó dos orejas al segundo de su lote y Antoñete que cortó una oreja a su primero. Toros de Concha y Sierra.

domingo, 17 de mayo de 2020

Talavera de la Reina. La prensa regional toledana un siglo después (II/II)

Entrada a la corrida del 16 de mayo de 1920 en Talavera
Cortesía: Colección de D. Gabriel Vegas
Retomo aquí lo dejado pendiente ayer, y presento la conclusión de la revisión hemerográfica sobre la muerte de Gallito.

En el Eco Toledano

Verde y Oro era la firma taurina de El Eco Toledano. Diario defensor de los intereses morales y materiales de Toledo y su provincia, dirigido por su propietario Antonio Garijo. Su versión de los hechos es menos prolija y más compuesta en un sentido literario. En algunos pasajes da la impresión de haber combinado sus notas del festejo con la versión de algún otro asistente de confianza y después haber compuesto la crónica para no dejar a su diario sin la información del momento, eso se nota sobre todo, cuando invoca el lugar común de la herida en la femoral como causa de la muerte del diestro de Gelves y cuando complementa su relación con datos de otros sitios, como veremos enseguida:
Las víctimas del toreo 
Muerte de Joselito, en Talavera 
El lidiador más sabio y alegre que conocieron los tiempos, ha perdido ayer tarde la vida en una plaza de toros de quinto orden, pues de otra categoría no podemos calificar la de Talavera de la Reina de nuestra provincia. 
¡Pobre Gallito! Nos parece un sueño que haya matado un toro al que desde el año 1912, puso con su querido compañero Juan Belmonte, la Fiesta Nacional a un nivel no conocido en ninguno de los anales de la tauromaquia. 
Un morlaco de la ganadería no asociado de la Sra. Viuda de don Venancio Ortega, tiró al maestro, uno de esos cornalones que llamamos de caballo, seccionándole la femoral y produciéndole enorme destrozo en la región de los intestinos, falleciendo el gran torero, apenas llegó a la enfermería, en brazos de las asistencias. 
La tragedia ocurrió cuando se hallaba pasando de muleta al quinto toro de la citada ganadería, que era gordo, astifino y largo de cuello. Parece ser que a José no le gustó el bicho desde que salió de los chiqueros y le tomó justificadas precauciones, que fueron en aumento; y al disponerse a prepararle con un pase para abrirle más de tablas y estando el espada casi materialmente metido entre los pitones con el fin de que el toro se confiara y no se le fuera, no tuvo éste más que largar el pescuezo, pegar el hachazo y quedarse con el muchacho, al que volvió a recoger del suelo. 
El momento fue de inmensa emoción en el público y las cuadrillas, que con Sánchez Mejías al frente, continuaron la lidia bajo la impresión que es de suponer. 
Después... ¡el horrible cuadro de dolor para todos! Joselito ya sabéis lo querido que era para los suyos y por todos los aficionados y no aficionados. 
La ciencia no pudo salvar al que ya salió casi muerto del asta del toro. 
En Talavera, en Toledo, en Madrid, en... toda España ha producido la fatal noticia una honda pena. ¡Un diestro de esa categoría, en sus veinticuatro años de edad; millonario e ir a morir a una plaza de un pueblo, como quien dice! 
A José lo acompañaba desde a el año pasado cuando la cogida que tuvo en Madrid con aquél Benjumea, una mala estrella, hasta el punto que anteayer mismo en esta misma plaza, el último día que pisó en ella un sarraceno que le despidió para siempre con un almohadillazo que le alcanzó la cara... ¡Quién diría a Joselito que aquello era el fin de su historial en el ruedo de su más afecto, el de Madrid! 
No acierto a escribir, queridos lectores, una sensación nerviosa me embarga desde ayer, porque para mí en la fiesta de los toros me arrastraban desde hace ocho años nada más José y Juan. Sin ellos no sabía ir a la plaza. 
Ese gran carro con las dos poderosas ruedas que transportaba a la afición y formaba los dos bandos en que la tenía dividida, queda desecho. 
La fiesta ha perdido el ciento por ciento de su entusiasmo e interés. 
A las empresas les ha llegado un golpe inaguantable y los toreros han perdido al maestro de maestros. 
Talavera de la Reina, nombre que ha de quedar grabado en los fastos del toreo, se ve invadida de aficionados y gentes de todas clases, altas, medias y bajas categorías que han ido a rendir el último adiós a Joselito
Más de doscientos automóviles llegaron de Madrid. ¡De toreros no digamos nada! Su inseparable Belmonte fue presa de un fuerte síncope al saber la triste noticia y está abatidísimo. 
¡Y Rafael! ¡Pobre Rafael! ¡No quería ver el cadáver cuando llegó! 
Bombita, Gaona, Fortuna, La Rosa... ¡todos los diestros, ex diestros y admiradores que ayer estaban en Madrid, están en Talavera desde anoche. 
El cuerpo de Joselito será embalsamado y transportado por ferrocarril a Sevilla, donde recibirá sepultura en el suntuoso panteón de familia, del Cementerio de San Fernando. 
Descanse en Paz el torero más grande que conoció el revistero y amigo imparcial, que vierte lágrimas por su muerte.
Un breve análisis de las dos crónicas

Me llama la atención que en la extensa crónica de El Castellano, se pronuncie el nombre completo de la titular de la ganadería que lidió los toros del festejo, es decir, el de doña María Josefa Corrochano Viuda de Ortega, dejando claro su parentesco (algo que siempre escuché, pero de lo nunca que tuve real certeza) con Gregorio Corrochano y que por la corrección política que exigió en su día el respeto al cronista más influyente de su tiempo, se dejó pasar a la historia como el de la Señora Viuda de Ortega, ocultando sus demás señas, para no avergonzar o dejar en entredicho al venerable don Gregorio.

Igualmente me llama la atención que se exprese el origen de Bailaor, pues resulta ser similar a lo que hoy conocemos como los patasblancas o encaste Vega Villar, producto de un cruce entre Veragua y Santa Coloma, aunque en sus inicios. ¿Sería que Corrochano aconsejaba a sus parientes como llevar la ganadería? ¿O sería que seguían los pasos de Pepe Vega y esta tragedia les cortó el camino? Además, leo una información que no recuerdo haber visto en ningún otro lugar, y es el parte facultativo de la herida que le costó la vida a Joselito. Aunque lo que les presento se trata de prensa regional, contiene información que al paso del tiempo se vuelve invaluable, como podemos ver.

El último parte facultativo

El reporte de la necropsia practicada al día siguiente por los médicos José Fernández Sanguino, Antonio Fernández Sanguino y Fermín Muñoz Urra, refiere lo siguiente:
En la inspección exterior, una herida de forma circular, de siete centímetros de diámetro, en la región hipogástrica derecha. En la cavidad abdominal, perforación de peritoneo y rotura de tres asas intestinales. Desgarro de la aorta descendente a nivel del cuerpo de la segunda vértebra lumbar. Hemorragia interna, producida por la herida arterial, mortal en pocos minutos y sin posibilidad de ninguna intervención científica.
De manera tal que queda confirmado el parte facultativo que se contiene en la relación de El Castellano y la necesaria mortalidad de la cornada que Bailaor infirió al considerado el más poderoso de los toreros.

Los infaltables

En la edición de El Castellano del día 18 de mayo de 1920, en su primera plana (la noticia de la muerte de José en Talavera se dejó para la tercera), quien firmó como Estebanillo González alza su voz y a partir de la reciente muerte de Gallito en Talavera, encuentra una razón para pedir la abolición de la fiesta de los toros. Su arenga de ocasión es la siguiente:
¡No más toros! 
No incurriremos en la vulgaridad de hablar contra las corridas de toros en nombre de la civilización, ni menos vituperaremos a nuestra patria por no haber sabido europeizarse, como por ahí dicen algunos ignorantes. 
Entre el repugnante boxeo que tanto interés despierta entre ingleses y yanquis y las corridas de toros, preferimos éstas cincuenta veces, por ser menos crueles, por haber en ellas más arte y sobre todo, por ser algo nacional. 
Pero aún llevando hasta el extremo nuestra benevolencia, tampoco podemos admitir que las corridas de toros sean precisamente una escuela de ahorro y de cultura. De esto se ha dicho ya tanto, que sería superfluo añadir nuevas consideraciones. 
También en nombre de la Agricultura nacional y en nombre de la Sociología se ha pedido la supresión de las corridas de toros, pues grandes dehesas que ahora se dedican a la cría de reses de lidia podrían ser cultivadas provechosamente y dar empleo y sustento a centenares de familias; razón que no deja de tener peso en la actual crisis de subsistencias. 
Valgan lo que valiesen estas razones, decimos que nunca se presentará ocasión más propicia para prohibir las corridas de toros. 
Ha perdido la vida un torero que por su habilidad, por su juventud y por sus cualidades personales gozaba en toda España de las simpatías aún de aquellos que no son aficionados a las corridas de toros. 
La prohibición de las corridas sería un funeral espléndido a la memoria de Joselito. Después de él, nadie. 
Nosotros propondríamos que por suscripción nacional se erigiese un gran monumento al gran torero muerto en Talavera. Podría ser un monumento alegórico a esa que ha dado en llamarse fiesta nacional y para el cual sobrarían motivos ornamentales en la historia de la tauromaquia. En ese monumento podrían inmortalizarse las grandes eminencias en el arte de Cúchares
Y cuando estuviese erigido el monumento, propondríamos también que las cortes publicasen una ley con estos dos únicos artículos: 
Para satisfacción y consuelo de los aficionados, se permite celebrar una última corrida en cada plaza. 
Una vez celebrada esta corrida de consolación, se derribarán todas las plazas que no puedan aplicarse para otros usos y quedarán prohibidas para siempre las corridas de toros. 
Más difícil que esto era la prohibición de las bebidas alcohólicas y ha bastado la voluntad de Wilson para lograrlo. 
España debería gratitud al hombre público que lo intentase.
Los argumentos de quien pide la supresión de las corridas de toros no nos suenan extraños hoy. Habla ya, desde hace cien años, de la integración de España a Europa y de la necesidad de tierras para el cultivo, y curiosamente, el quizás argumento central de su disertación, se constriñe a la protección de la vida y la integridad física de quienes tomaron al toreo como forma de vida. En esta última cuestión es en lo único que difiere su postura de la de los actuales abolicionistas, que se preocupan más por la integridad del toro que se lidia, que por los hombres que se enfrentan a él. Como podemos ver, a un siglo vista, nada nuevo hay bajo el sol.

Concluyendo

Así es como se vio en la cercanía del tiempo y del espacio la muerte de Gallito. No son los renombrados escritores, ni las tribunas de importancia las que transmiten la información, pero como decía al inicio, tiene el valor agregado de que se publicó de inmediato, fijándola para la posteridad y dejando claros algunos datos que la historia oficial a veces oculta o pasa por alto.

Espero que estos puntos de vista, poco leídos, estudiados y dados a conocer, les hayan resultado de interés.

Agradecimiento

Quiero agradecer al aficionado gallista don Gabriel Vegas, el haberme facilitado las imágenes que ilustran estas dos participaciones.

Igualmente hago notar que otra versión de estas dos entradas la publiqué aquí y aquí hace diez años.

Los originales de las crónicas transcritas las pueden encontrar en estas ubicaciones:

Diario El Castellano del 17 de mayo de 1920.

Diario El Castellano del 18 de mayo de 1920.

Diario El Eco Toledano del 17 de mayo de 1920.

Diario El Eco Toledano del 18 de mayo de 1920.
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