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domingo, 25 de agosto de 2013

Una tarde trágica en El Toreo de la Condesa

La temporada de novilladas de 1941 en El Toreo de la Condesa tuvo una duración inusitada. Constó de 46 festejos, celebrados entre los meses de junio y octubre – celebradas en jueves y domingos – de ese año y destacaron entre los que llegaron a matadores de toros Cañitas, Espartero, Chicuelín, Luis Procuna, Guerrita, Antonio Toscano, Juan Estrada y Pepe Luis Vázquez. Varios de los actuantes no trascendieron con espada y muleta, pero llegaron a la fama vistiendo de plata, entre ellos Rafael Osorno, Felipe González, Sixto Vázquez (picador), Javier Cerrillo y Rutilo Morales. Por su parte, el malogrado Félix Guzmán toreó 8 festejos y en la tarde del 13 de julio, fue tal su triunfo, que los aficionados que llenaban la plaza lo levantaron al tendido y allí fue paseado en vilo por los asistentes alrededor de la plaza. También destacó la presentación de Conchita Cintrón quien actuó en un festejo.

Las novilladas de los jueves se caracterizaban por ser festejos de oportunidad. Por lo general, en ellas se programaba a seis novilleros que buscaban triunfar para obtener la repetición, ya fuera en otro jueves o en una tercia dominical.

Para la noche del jueves 28 de agosto de 1941 fue anunciado un encierro guanajuatense de Quiriceo, para que lo enfrentaran Luis de la Sota, Ignacio Cruz Ortega, Julio Calleja, Lorenzo Cortéz, Rubén Ramírez y Santiago Vega. El programa anunciador señala que en las cuadrillas iban Carlos Vázquez El Costeño, Francisco Ríos, Bernardo Bustamante Habanero, Nicolás Echeverría El Chato, Rafael Azuela Lara y José Palafox como picadores. En tanto, entre los banderilleros irían Genaro Martínez, Emeterio Herros, Miguel Gallardo, Ramón Robles, Rodolfo Rodríguez y Ángel García. El puntillero, dice el programa para los seis toros, sería Macario Castelán Gallinito.

La novillada no concluyó normalmente. Tras de que se arrastrara al cuarto de la tarde tuvo que ser suspendida porque solamente quedaba uno de los espadas en el ruedo – Lorenzo Cortéz – y habían ingresado en la enfermería el banderillero Miguel Gallardo y por su orden los novilleros Ignacio Cruz Ortega, Luis de la Sota, Rubén Ramírez, Julio Calleja y Santiago Vega, además de un aficionado que se tiró de espontáneo y un picador que no identifican las relaciones de la época que pude consultar. ¡Ocho heridos en una tarde! Aunque alguna de las informaciones que consulté, elevan el número hasta diez de ellos.

Reportaje gráfico aparecido en La Lidia
México D.F., 27 de agosto de 1943
La crónica del festejo publicada en el diario El Siglo de Torreón al día siguiente del festejo, señala lo siguiente:
Los toros eran de la ganadería de Quiriceo. La más trágica corrida en el mundo se celebró ayer en la plaza de “El Toreo”. México, 28 de agosto. – Pese a cuanto se había dicho de la suspensión de las novilladas de los jueves, dizque en busca de nuevos valores taurinos, esta tarde, en “El Toreo”, se celebró la más trágica de las corridas de que se tenga memoria en los anales históricos de la fiesta brava… La tragedia batió esta tarde un récord mundial de lidiadores heridos en la plaza, al resultar cogidos cinco novilleros, dos banderilleros, un picador, un monosabio y un espontáneo de diez años de edad, que fue víctima del toro “embolado”. El único ileso de los matadores fue Lorenzo Cortéz, pero la corrida se suspendió por el escándalo del público y el temor de que el ruedo siguiera siendo bañado de la sangre de los noveles aspirantes al arte de Cúchares… El público, en formidable bronca, pidió a la autoridad que presidía la novillada que la suspendiera, ya que los aficionados se dieron cuenta de que los novilleros y demás gente de coleta fueron obligados por la empresa a lidiar toros de cartel con peso de 500 a 600 kilos… Entre los lesionados se cuentan los novilleros Ignacio Cruz Ortega, Luis Sota, Rubén Ramírez, Julio Calleja y Santiago Vela, éste con una horrible cornada en el vientre que lo tiene a las puertas del sepulcro… Solamente se lidiaron tres toros, pues para los demás ya no hubo personal… Las cruces Roja y Verde se vieron atareadas para conducir a sus enfermerías a los pobres aspirantes a toreros, mientras que la policía de la Octava Delegación levantaba acta tras acta… Los toros eran de Quiriceo, con edad y peso reglamentarios para corridas formales.
La ganadería de Quiriceo se formó en el año de 1924 por los hermanos Jorge y Eduardo Jiménez del Moral, que tenían ya la ganadería de Parangueo, ambas en el Estado de Guanajuato. Formaron el nuevo hierro con vacas de esta última ganadería – resultado de un cruce de ganado nacional y toros de origen Parladé – y agregando 40 vacas y 6 sementales de Campos Varela, también de origen MurubeYbarra - Parladé. Después, en 1937 agregaron sementales salmantinos de Graciliano Pérez Tabernero – dos – y uno de Antonio Pérez de San Fernando

Respecto del festejo y especialmente del ganado que en él se lidió, Heriberto Lanfranchi relata lo siguiente:
¡La corrida más sangrienta en la historia taurina de México! Ocho toreros, entre novilleros y subalternos, fueron heridos de más o menos gravedad por los astados de Quiriceo y Atlanga (viejos, cornalones y resabiados, es decir, completamente impropios para noveles) que se lidiaron y en el cuarto de la tarde tuvo que suspenderse tan injusta novillada…
En su comentario, Lanfranchi añade un hecho que no resulta ni del programa anunciador del festejo, ni de las crónicas periodísticas, en el sentido de que entre los novillos jugados esa tarde salió alguno del hierro tlaxcalteca de Atlanga. Otra versión escuché alguna vez del periodista Víctor Manuel Esquivel, en el sentido de que en realidad el encierro provenía de una ganadería que se formó con simiente de Piedras Negras y que fue fundada por Próspero Badillo y concluyó sus días en la tenencia de Roberto Sánchez Tapia. La realidad es que fuera de esas dos afirmaciones, la tarde es conocida como la de los quiriceos

El 27 de agosto de 1943, en su número 40, el semanario mexicano La Lidia publicó un reportaje gráfico de los sucesos que en ese día llegaban a su segundo aniversario. De los textos contenidos en el reportaje, escritos por Luis Gómez, extraigo lo que sigue:
Lo trágico de las corridas de toros. Un río de sangre fue la novillada del jueves 28 de agosto de 1941. Cinco novilleros heridos, un banderillero, un monosabio y un espectador también a la enfermería. Toros de Quiriceo… Parte facultativo: Los médicos estuvieron ocupados completamente. El más grave de todos es Santiago Vega, cornada de 11 centímetros interesando pared abdominal y epiplón. Es herida que pone en peligro la vida. Ignacio Cruz Ortega, una herida de 2 centímetros en el cuello y fractura de la clavícula izquierda. Rubén Ramírez, puntazo de 8 centímetros en una pierna. Julio Calleja, herida en la cintura. Miguel Gallardo, herido en la región inguinal. Luis de la Sota, conmoción cerebral…
Las fotografías del reportaje – que ilustra esta entrada – son de Enrique Sosa.

En el cincuentenario del hecho – 1991 – se publicó esta gacetilla acerca de la efeméride:
Hace 50 Años… 28 de Agosto de 1941… Una de las corridas más sangrientas que ha habido en la plaza de toros El Toreo fue la de ayer jueves, por culpa de la empresa, que contrató a novilleros para que lidiaran a toros de gran trapío, con un peso promedio de 600 kilos. No pudieron con el paquete y cinco fueron cogidos y enviados a la enfermería, al igual que dos banderilleros, un picador, un monosabio y hasta un espontáneo que se lanzó ruedo al ver lo mal que lo estaban haciendo los espadas. Los novilleros corneados fueron Ignacio Cruz Ortega, Luis de la Sota, Rubén Ramírez, Julio Calleja y Santiago Vega que se encuentra gravísimo; los banderilleros, Miguel Gallardo y Genaro Martínez; el picador Bernardo Bustamante; el monosabio, Francisco Bravo y, el espontáneo, Ignacio Macías…
Rubén Ramírez (28/08/1941)
Esta versión también amplía a 10 los heridos esa tarde y agrega los nombres de las personas que las anteriores no contemplan.

De los seis novilleros anunciados para esa trágica tarde, solamente volvió a actuar en El Toreo Ignacio Cruz Ortega – después llegaría también a la Plaza México – y un lustro después Santiago Vega y Luis de la Sota se presentarían en la plaza más grande del mundo, pero Julio Calleja, Lorenzo Cortéz y Rubén Ramírez no volvieron a actuar en la capital de la República.

Tuve la fortuna de conocer a don Rubén Ramírez – hidrocálido – y contaba que efectivamente los novillos que se lidiaron esa tarde eran descomunales y fuera de toda proporción para seis principiantes. Para él, dijo, fue el final de su carrera en los ruedos, pero nunca le quitó la afición.
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