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domingo, 14 de mayo de 2023

14 de mayo de 1934: Cuatro mexicanos en Barcelona

Rafael Cueli, aficionado y Bibliófilo de pro, no hace mucho tiempo, publicó una interesantísima lectura acerca de la corrida de toros que marcó, en los hechos, el inicio del coloquialmente llamado Boicot del miedo – expresión atribuida a Juan Belmonte, y de la que no he podido localizar la fuente exacta – y que se celebró el 11 de junio de 1936, en la plaza de toros de Murcia. Allí alternaron el maestro Armillita, Luis Castro El Soldado y Carnicerito de México, ante toros de Villamarta. La combinación se produjo por efectos del azar y representó, repito, el cierre de las actuaciones de nuestros toreros en aquellos ruedos por casi una década.

Cuando Rafael estaba en la etapa de recolección de información para la confección de su opúsculo, preguntó acerca de otras fechas en las que en ruedos españoles se hubieran realizado festejos con espadas mexicanos únicamente. Le apunté que el 23 de agosto de 1931, en la Ciudad Condal, el valentísimo Luis Freg se despidió de aquellos públicos alternando con Juan Espinosa Armillita, Pepe Ortiz y Alberto Balderas – me he ocupado de ese festejo en esta ubicación – pero en esos días las relaciones entre toreros españoles y mexicanos no estaban agrias, y tanto El Rey del Acero como El Orfebre Tapatío gozaban del cariño y el respeto de la afición barcelonesa.

Buscando la manera de retomar el paso en estas páginas virtuales después de la Feria de San Marcos, me encontré con esta efeméride, la que por supuesto, adelanté a Rafael Cueli y ahora intento contársela a ustedes.

Aguas revueltas

Es una especie de verdad sabida que los conflictos entre las torerías de México y España surgieron en 1936, pero la realidad es que las cosas empezaron a subir de temperatura quizás desde el advenimiento de la Segunda República Española. En el ejemplar del semanario de Barcelona La Fiesta Brava, fechado el 27 de abril de 1934, se publica una carta abierta de la Asociación de Matadores de Toros y Novillos de Madrid, que dice:

Nuestro distinguido amigo y compañero: En la asamblea que celebró esta sección Autónoma se acordó nombrar una Ponencia, integrada por los compañeros Fortuna, Fuentes Bejarano, Barajas, Rayito, Posada y Lagartito, para que redacten el proyecto que debe ser sometido al estudio del Jurado Mixto taurino y del señor ministro de Trabajo reglamentando la entrada, estancia y actuación en España de los toreros extranjeros… Asimismo, se acordó abrir una información por término de ocho días para que los matadores de toros que lo deseen hagan por escrito sus proposiciones relativas a dicho tema, y seleccionadas las que merezcan ser discutidas, se convocará nueva asamblea de sección, a la que asistirán representantes de la Sección Autónoma de Matadores de Novillos y de la unión de Picadores y Banderilleros, cuya solidaridad también se ha acordado recabar… Interesa hacer constar que nuestro proyecto no implica animosidad contra los artistas extranjeros, sino que nos limitamos a proponer la adopción de medidas que en otros países ya están en vigor, y cuyas consecuencias vienen tocando desde hace varios años los toreros españoles… Le saludan atentamente sus afectísimos, seguros servidores. La Junta de Gobierno.

Como se puede leer, desde un par de años antes del rompimiento, ya se planteaban las situaciones que al final de cuentas se hicieron efectivas el 15 de mayo de 1936 en Madrid. Matadores de toros hispanos, movidos por intereses que, hasta donde he podido investigar, no eran precisamente taurinos, pretendían limitar la actuación de nuestros toreros, aunque directamente, no invocaran su nacionalidad.

Una semana después, en el mismo semanario, apareció una respuesta a esa comunicación pública, suscrita por Fermín Espinosa Armillita, Jesús Solórzano, Pepe Ortiz y José González Carnicerito de México, del tenor siguiente:

Los abajo firmados, matadores de toros mejicanos, le agradeceríamos la publicación de esta carta, en la que recogemos una noticia dada a la Prensa en la que se decía que la Sociedad de Toreros Mejicana había elevado un escrito a las autoridades pidiendo no dejaran torear a ningún torero español en Méjico… Nosotros protestamos de tan absurda decisión, estando decididos, y si las autoridades los hubiera sorprendido, a recabar de las mismas la libre contratación como ha existido hasta ahora, aprovechando este momento para salir al paso de los comentarios que aquí se hacen de que en Méjico no dejaron torear a los españoles, o nada más que un número reducido, salimos al paso de tal falsa calumnia, y sólo para justificar que lo que en ésta decimos es cierto apelamos al testimonio de la Empresa que fue en Méjico el año pasado española, y con su residencia en Madrid, para que deje aclarado y en ridículo las versiones vertidas con mala fe, y pudiendo ésta perjudicar los intereses de los toreros, que no se ocupan de nada más que de torear y no de intrigas tanto mejicanos como españoles… Fermín Espinosa (Armillita), Jesús Solórzano, Alberto Balderas, José Ortiz, José González (Carnicerito de Méjico).

Nuestros toreros dejaron bien señalado que, si en alguna forma se llegó a limitar la actuación, al menos en el caso de la capital, de diestros hispanos, fue por la propia empresa española que llevaba la plaza, encabezada nada menos que por Domingo González Dominguín.

La corrida del 14 de mayo del 34 en Barcelona

Sin importarle esos amagos de revolver las aguas, don Pedro Balañá hizo honor a su hospitalidad hacia los toreros mexicanos y para ese lunes 14 de mayo, anunció una corrida de ocho toros, seis de Ramón Mora Figueroa y dos de Mariano Bautista (4º y 7º) para Pepe Ortiz, Alberto Balderas, Jesús Solórzano y Carnicerito de México. La corrida se dio en lunes, debido a que el domingo, en el estadio de Montjuic, se dio una función de boxeo en la que combatieron el alemán Max Schmeling y el vasco Paulino Uzcudun, y calculó la empresa que no habría público para ambos eventos en la misma fecha.

Fernando Sayos Trincherilla, director y cronista de La Fiesta Brava, prologa su crónica del festejo así:

PLEITO FALLADO. Los firmantes de esa desdichada proposición que ha rodado estos días por la prensa, en la que se pedían limitaciones para las actividades artísticas de los toreros mejicanos, han quedado en el más espantoso de los ridículos… Esta corrida ha venido a fallar un pleito que no tenía razón de ser: cartel mejicano “cien por cien”, y, para mayor sarcasmo, organizado para día laborable … ¡Tomen del frasco los protestantes! … Lástima que lo que pudo haber constituido un éxito de taquilla haya resultado un accidente desgraciado para la economía de los organizadores… Fallaron los cálculos de la empresa. Vio ésta en que el match de boxeo celebrado el domingo en el Estadium atraería sobre Barcelona gran número de forasteros y que éstos se quedarían aquí para presenciar la corrida. Y se equivocó. No vino nadie, y si alguien vino se volvió a sus lares por el medio más rápido de locomoción… Resultado fue que la corrida se dio exclusivamente para los de casa y que éstos no juzgaron imperioso dejar sus ocupaciones para ir a la Monumental… Un error de cálculo que debió costar un buen puñado de duros…

Así entonces, nos enteramos de que don Pedro Balañá erró el cálculo y la entrada fue poco menos que deprimente. Pero el festejo se dio y ha quedado para la historia del toreo.

El resultado de la corrida

La actuación más conseguida de la tarde fue, de acuerdo con las crónicas de agencia aparecidas en los diarios madrileños La Libertad y El Liberal, la de Jesús Solórzano, sin corte de apéndices, por el mal manejo de la espada. Del primer diario mencionado copio:

Tercero. – Solórzano da unos lances vistosos, aunque movidos. Se le aplaude en el primer quite. Balderas, en su turno, torea por gaoneras y es aplaudido. Vuelve a torear, haciendo el quite de la mariposa y suena la música. Solórzano coge los palos y clava dos pares de poder a poder, que se aplauden. El toro llega al último tercio muy suave. Solórzano comienza la faena de muleta con una tanda de pases estatuarios por alto. Sigue toreando por bajo, cerca y valiente. Pincha cinco veces y al fin logra media estocada. Siete intentos de descabello para que doble el toro. (Palmas y algunos pitos.) Solórzano da la vuelta al ruedo entre protestas. Se aplaude al toro en el arrastre.

Carnicerito de México cortó la única oreja de la tarde, al octavo, de Mora Figueroa. Trincherilla, de su actuación en conjunto, escribió:

Se creció el hombre, prodigó sus arrestos, mantuvo al público pendiente de sus cosas en todo momento y en definitiva fue quien sobresalió del cuarteto... Banderilleó sus dos toros haciendo alardes de valor y de facultades, entrando por dentro en terrenos inverosímiles; hizo dos grandes quites de gran exposición a un piquero y con la muleta se mostró temerario en la faena del que cerró plaza, dando varios pases, sentado en el estribo emocionantísimos… Su primero le achuchó varias veces, no sufriendo un desavío por puro milagro… Decidido con la espada. Se le ovacionó en su primero, cortó la oreja del último y se lo llevaron en hombros los entusiastas…

Por su parte, El Torero de México, tuvo una actuación de esas que no vale la pena recordar. Al igual que la víspera en Madrid, se le vio falto de sitio y con cierta desgana. 

La tarde de Pepe Ortiz

Dejo aparte la actuación de Pepe Ortiz porque el espacio de la crónica de Trincherilla está dedicado casi todo a él. No tanto a su actuación, sino a la expresión de su deseo de ver las maravillas de las que era capaz El Orfebre Tapatío. Entre otras cosas, escribió:

Alejado la última temporada de la plaza de “El Toreo”, una sola actuación le bastó para que el entusiasmo de aquellos aficionados se desbordara y otorgase a Pepe Ortiz la oreja de oro que se disputaba en esa corrida… Dominguín, gran catador de toreros, testigo presencial de esa grandiosa faena de Ortiz, quedó asombrado ante el maravilloso estilo de este artista y no vaciló un momento en traerlo a España, seguro de que la tarde que el tapatío dé aquí con un toro de su estilo, habrá de consagrarse ante este público como una figura extraordinaria, a la que habrán de rendirse los máximos honores… Pepe Ortiz no ha tenido suerte cuantas veces ha venido a España. Como si sobre él pesara una maldición, apenas pudo lucir destellos de su arte… Y fue una lástima, porque Pepe, salió animoso y tuvo momentos de indudable valor… No tuvo suerte con la espada, pues hubo de pinchar varias veces y en su primero se hizo pesado al descabellar… En el quinto toro, el único que se dejó torear mientras Ortiz estuvo en el ruedo, hizo Pepe un quite con “orticinas” que fue lo más torero que se hizo esta tarde con el capote. Un quite primoroso que fue premiado con una ovación fragorosa… El público lamentó la poca fortuna de Ortiz con el lote que le correspondió y que le imposibilitó de mostrarse el torero fastuoso que ansiaba ver…

Como se puede ver, Fernando Sayos era un incondicional partidario de Pepe Ortiz, apenas habiéndole visto destellos de lo que era capaz de hacer delante de los toros. En el recuento de la historia, diré que es una pena grande que la afición y los públicos de Europa no le hayan podido conocer en plenitud, más de una sorpresa se habrían llevado.

Terminando

Hay cuestiones que no se germinan de un día para otro, ya lo podemos ver. Pero también hay historias que merecen ser contadas, aunque en apariencia no tengan un corolario triunfal. Pero ese lunes laborable de hace 89 años, se produjo un acontecimiento taurino que necesariamente debe constar en los libros de la historia del toreo.

Aviso parroquial primero: Los resaltados en los textos transcritos son imputables exclusivamente a este amanuense, pues no obran así en sus respectivos originales.

Aviso parroquial segundo: La lectura taurina de la autoría de Rafael Cueli a la que me refiero al inicio es Tres mexicanos acartelados en Murcia. Boicot del miedo de 1936. Número 74 de la Colección de Lecturas Taurinas de Bibliófilos Taurinos de México A.C. Entiendo que todavía hay ejemplares disponibles y se puede preguntar sobre la forma de adquirirlos a través de las redes sociales de BTM.

domingo, 20 de junio de 2021

Hace 90 años: La alternativa de David Liceaga en Barcelona

El anuncio de la alternativa de David Liceaga
Mundo Deportivo, Barcelona 21/06/1931
David Liceaga fue uno de los triunfadores de la temporada novilleril de 1930 en El Toreo – sumó 11 festejos en ella – y eso le valdría el boleto para recibir allí mismo la alternativa en la temporada grande 1930 – 31. El hecho ocurrió el domingo 11 de enero de 1931, apadrinándole Chicuelo y fungiendo como testigo Carmelo Pérez con un encierro de Zacatepec. David tuvo una actuación triunfal con Palillero, toro de la ceremonia y fue sacado a hombros de la plaza al final del festejo.

Volvería al coso de la colonia Condesa el 8 de febrero de ese año para alternar con Chicuelo, Marcial Lalanda, Pepe Ortiz, Heriberto García, Manolo Bienvenida, Carmelo Pérez y Alberto Balderas en la lidia de toros de La Laguna y disputándose la Oreja de Oro. Fue una tarde de esas que quedan en la memoria de los aficionados, pues Manolo Bienvenida le cortó el rabo a Corbetero, el quinto de la corrida y se daba por hecho que era el ganador del trofeo, pero David Liceaga tenía todavía algo que decir y con Melandro, el que cerró plaza, realizó una faena de esas que hacen historia, le cortó el rabo y el público asistente a la plaza le adjudicó al final el trofeo en disputa.

Reaparecería el domingo siguiente acartelado con Chicuelo, mano a mano, en la corrida de Covadonga para lidiar tres toros de San Mateo y tres de Queréndaro. Esa tarde le cortaría el rabo a Espartero de San Mateo, tras de cuya lidia daría la vuelta al ruedo junto con don Antonio Llaguno y al final del festejo, saldría nuevamente en hombros de El Toreo.

Su campaña española de 1931

Con ese bagaje David Liceaga marchó a hacer campaña en ruedos hispanos. Tenía, sin duda, las credenciales para obtener con inmediatez una alternativa allá y comenzar a actuar como matador de toros de inmediato, pero prefirió comenzar por torear novilladas y de esa manera adquirir rodaje ante el toro español y darse a conocer ante los distintos públicos de aquellas tierras.

Se presentó el 3 de mayo de ese calendario nada menos que en la plaza de Sevilla, alternando con Juan Martín Caro Chiquito de la Audiencia y Antonio García Maravilla en la lidia de novillos del conde de Santa Coloma. Su buena actuación le valió para que al cartel ya anunciado para el siguiente domingo se le agregaran otros dos novillos de la ganadería anunciada, Miura y repetir junto a Pepe Bienvenida, Chiquito de la Audiencia y Alfredo Corrochano y esa tarde le consiguió actuar por tercer domingo consecutivo en la Maestranza, ante novillos del marqués de Guadalest junto a José Luis Bernal Capillé y Maravilla.

Acerca de su actuación ante los novillos de Miura, José María del Rey Caballero Selipe, en esas calendas cronista del diario Noticiero Sevillano, escribió:

David Liceaga se aparta como banderillero de todos los rehileteros conocidos; juega con el toro venciendo en las vueltas y los quiebros las acometidas bruscas y violentas que todavía tienen los animales en el segundo tercio; llega con precisión rara a coger los pitones de los toros, salvando matemáticamente el embroque de frente; conoce los momentos del tercio de tal modo que puede hacer cara al cornúpeto deteniéndolo en su embestida... Con la flámula marca y acusa de un modo absoluto su personalidad exclusiva y en este particular de su labor confirmó hasta el máximo las loables cualidades apuntadas en su debut que nos hicieron decir al juzgarle que recordaba por su esfuerzo y por su consciente arrojo los tiempos en los que se toreaba a todos los toros... Fue sacado de la plaza, en hombros, por la Puerta del Príncipe y así lo llevaron hasta el hotel, y al balcón de éste lo hicieron asomarse repetidas veces para corresponder al entusiasmo de las numerosas personas que le aplaudían...

En ese entonces las salidas por la Puerta del Príncipe no estaban reguladas como hoy en día, pero el hecho de que la afición hispalense haya sacado por allí a David Liceaga, sin que las crónicas reflejen corte de apéndices, deja ver la importancia de su actuación esa tarde.

Tras de esas actuaciones continuadas en la plaza del Baratillo, David Liceaga hizo una campaña intensa por las principales plazas de España, hasta llegar de nueva cuenta a la alternativa, la que recibiría el 21 de junio de ese año del 31, en la Plaza Monumental de Barcelona.

La corrida de la alternativa

La empresa de don Pedro Balañá siempre fue generosa con los toreros mexicanos. No es gratuito que se considere siempre que Barcelona fuera el puerto de entrada de los diestros de nuestra tierra a las plazas de España. Me cuentan quienes lo conocen, que en el despacho del Balañá viejo, había un gran muro tapizado de fotografías de diestros mexicanos que habían actuado en sus plazas. Es una pena que hoy eso sea solamente un recuerdo.

Para el domingo 21 de junio se anunciaron toros del marqués de Guadalest para Manolo Bienvenida, un novedoso torero toledano que recién había confirmado en Madrid llamado Domingo Ortega y como decía, la alternativa de David Liceaga.

A la vuelta de los años lo que trascendió fue la efeméride, porque el mal juego de los toros echó a perder las ilusiones del toricantano y las de sus alternantes. Trincherilla, cronista del semanario barcelonés La Fiesta Brava, en el ejemplar fechado el 26 de junio de ese 1931, reflexiona acerca del ganado lidiado lo siguiente:

¿Pero a quién se le ocurriría destinar para tan solemne ocasión los productos ganaderiles del Sr. Marqués de Guadalest? … Colgar este nombre en los carteles y darle al aficionado en la nariz un tufo nauseabundo a buey de carreta todo fué uno… Era cosa prevista el indecente juego de las reses del prócer sevillano, pero no podíamos imaginar que llegase a tanto la desesperante mansedumbre. Grandotes, con pitones, bastos y zancudos. Una verdadera delicia de presentación. ¡Y fué lo mejor que tuvieron! La desesperante mansedumbre de los Guadalest sacaron de sus casillas a los espectadores que no cesaron en toda la tarde de abroncar al ganadero, y momento hubo en que la paciencia del público llegó al límite y a punto estuvo de originarse un conflicto… Si en la tierra hubiera justicia el nombre de este ganadero no figuraría jamás en los carteles de Barcelona… Lo de hoy fué una indecencia en la más amplia acepción de la palabra…

Manolo Bienvenida le cedió los trastos a David Liceaga para pasaportar a Chuponero, negro y cornalón, un toro que pudo traer de cabeza a más de alguno. Sigue contando Trincherilla:

La flamenquería de “Chuponero” crecía por momentos, cuando Bienvenida entregó los trastos a Liceaga, aplaudiendo el pueblo la ceremonia… Un ayudado por bajo, doblando bien, fue la inicial de la faena en la que el nuevo doctor hubo de porfiar mucho y meterle al bicho la franela en los hocicos para que embistiera. No cabían fililíes con aquel huesarranco que cabeceaba sin parar, espantándose las moscas a cornadas. Unos tirones y unas dobladas eficaces por bajo y cuando el galán se puso a tiro, un pinchazo bien señalado, y dos medias estocadas. Dobló el mansurrón, volvió a ponerse en pie y atronó Liceaga con el descabello…Se pitó de recio al toro en el arrastre y al nuevo doctor se le ovacionó fuertemente. Tenía mucho que roer aquel hueso que se le hubiera atragantado a muchos toreros y Liceaga se lo quitó de encima con más decoro del que merecía el flamenco “Chuponero” …

Ante el sexto de la corrida tuvo David oportunidad de lucimiento. Los diarios madrileños se ocuparon del festejo con mayor o menor extensión. El corresponsal de El Heraldo de Madrid, refleja lo siguiente:

Sexto. – Mansurrón y sosote. Liceaga se luce con la capa, toreando a la verónica ceñido y con arte. (Ovación.) El toro cumple en varas, luciéndose en los quites los maestros. Liceaga coge los palos y prende tres superiorísimos pares, que se ovacionan con entusiasmo. Con la franela el mejicano instrumenta una gran faena por naturales, en redondo, ayudados y de pecho, que se jalean, ovacionan y premian con música. Liceaga, muy valiente, hace toda la faena metido entre los pitones. En cuanto el toro cuadra Liceaga se arranca por derecho y cobra una entera, de la que rueda sin puntilla. (Ovación y petición de oreja.) …

En El Imparcial, José Quilez relata con brevedad lo ocurrido en la corrida, pero atribuye a David Liceaga el haber cortado la oreja del sexto:

David Liceaga, que tomaba la alternativa, trasteó al peligrosísimo bicho primero cerca y tranquilo y lo tumbó de un gran pinchazo y dos medias estocadas. En el último, manso también, lo sacó al centro del ruedo y allí hizo una excelente faena con la muleta, valentísima y torera, artística y emocionante, para una entera superior. Oyó una gran ovación, se le concedió la oreja y dio la vuelta al ruedo en medio de una clamorosa ovación…

La crónica aparecida en La Fiesta Brava ya referida, señala al final que la afición quiso sacar en hombros a David Liceaga, pero que él se opuso con rotundidad, en lo que hoy calibro yo como un gesto de honradez, al no haber culminado un triunfo redondo en esa tarde.

El resto del festejo

Manolo Bienvenida trajo el santo de espaldas, pues le correspondió lidiar un lote de sobreros, el segundo bis de Gabriel González y el cuarto bis de Mariano Bautista. Con el primero que le tocó estuvo discreto y con el cuarto, fue abroncado junto con el ganadero. Domingo Ortega por su parte, fue aplaudido en el primero de su lote y dio una vuelta al ruedo tras de una fuerte petición de oreja, después de despachar al quinto.

El día después de David Liceaga

Confirmaría su alternativa barcelonesa el 25 de septiembre de ese mismo año de manos de Nicanor Villalta y fungiendo como testigo Domingo Ortega, los toros fueron de José Encinas y el de la cesión se llamó Buñuelo.

Posteriormente renunciaría a la alternativa que recuerdo este día y volvería a recibir otra en El Toreo de la Condesa, la definitiva, el Fecha: 18 de diciembre de 1938, siendo su padrino Fermín Espinosa Armillita y atestiguando la ceremonia Silverio Pérez. Los toros fueron de La Punta y el de la alternativa fue llamado por sus criadores Cabrero. Esa tarde, lo grande lo realizó ante el sexto, Trianero, al que le cortó el rabo.

Todavía quedaban grandes faenas que firmar por David Liceaga: Bombonero de La Laguna, Azafranero de Carlos Cuevas, Zamorano de San Mateo, Bonfante de Xajay, Afinador de Torrecilla, Cirquero de Zotoluca o Florista de Torrecilla, historias todas que merecen ser contadas y a las que seguramente, en su día encontraré un espacio por aquí.

Aviso Parroquial: Los resaltados en los textos de Selipe, Trincherilla y José Quilez son obra imputable únicamente a este amanuense, pues no están así en sus respectivos originales.

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