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domingo, 9 de junio de 2013

En busca de la competencia

Diego Silveti en Madrid (19/05/2013)
Foto cortesía de altoromexico.com
En 1989 vio la luz una obra escrita por el matador de toros y escritor de toros Juan Posada que lleva el título que he escogido para esta entrada. Contiene el sumario que hace el torero – escritor de los sucesos más relevantes de la temporada de ese año en España y en él, en plena era de Espartaco aparte de presentar un ensayo literario sobre los sucesos de ese calendario taurino, reflexiona sobre la necesidad de que Juan Antonio Ruiz encontrara competidores entre sus pares. Su impresión es que en esos días, el único torero que se le aproximó – taurina y no numéricamente – fue Roberto Domínguez y que otros diestros, como Julio Robles u Ortega Cano, teniendo todo para asaltar la cumbre, discurrieron por otras vías.

Hoy únicamente tomo prestado el título de la obra de Juan Posada, pero la aproximación al tema, pretendo que sea distinta. Espero no faltar a la memoria y a la obra de quien concibió el título que aprovecho.

Habían pasado trece años sin que un matador de toros mexicano cortara una oreja en la Plaza de Toros de Las Ventas. Hace un año la temporada madrileña se prestaba para que nuestros toreros replicaran lo que por última vez – 22 de mayo de 2000 – realizó Eulalio López Zotoluco en la que se considera la principal plaza de toros del mundo, pues actuaron en esa ocasión siete matadores de toros y un novillero. Las cosas no resultaron de la manera esperada y el intento quedó postergado para este año, en el que la presencia numérica de los toreros mexicanos fue inferior a la del año anterior y según la opinión de algunos, en condiciones más desventajosas que en años anteriores.

Arturo Saldívar, Madrid, 28/05/2013
Foto cortesía de altoromexico.com
El día 19 de mayo se rompió el maleficio. Diego Silveti, en un ejercicio de entrega y valor, en medio de una granizada, cortó una oreja al toro Orador de Fermín Bohórquez; obtuvo réplica de Arturo Saldívar nueve días después – se llevó la oreja de Afrentoso de El Ventorrillo – y ya en el llamado Ciclo del Arte y la Cultura – que tiene solución de continuidad con San IsidroJoselito Adame consumó una actuación que, al decir de las crónicas escritas, fue la más contundente de nuestros paisanos, poniéndose, como en alguna de esas relaciones se dijo, a una espada de la Puerta Grande, obteniendo la oreja de Hojalayero de Montecillo

La presentación de Sergio Flores como matador de toros se fue por el camino de las espinas, pues el toro de su confirmación le hirió y le impidió mayores hazañas. Juan Pablo Sánchez se presentó el 7 de junio y en uno de esos vuelcos que da la fortuna, uno de sus alternantes ha sido Joselito Adame, quien se ganó la sustitución de Iván Fandiño con su entonada actuación de tres días antes y tras de saludar en su primero, volvió a pasear una oreja del segundo de su lote, Alcaparrito de Alcurrucén, en tanto que su paisano y alternante, Juan Pablo Sánchez corrió con poca suerte Hacía 41 años que un torero mexicano no cortaba dos o más orejas en una temporada madrileña. Eloy Cavazos y Curro Rivera fueron los anteriores, en el ya lejano San Isidro de 1972.

Por el lado contrario, varios aficionados de pro consideran que la plaza de Madrid ha perdido seriedad – verbenera u orejera le llaman – y discuten la solidez de los triunfos obtenidos durante estos ciclos feriales. Insisten en que el rasero que implica la obtención de trofeos se ha reducido al mínimo y que hoy resulta fácil – si es que hay alguna facilidad en intentar hacer el toreo – cortar orejas en la Villa y Corte.

Mi conocimiento de los hechos de nuestros toreros viene de la televisión. La tele nos lleva los toros a la comodidad de nuestro salón, pero también nos muestra una imagen parcializada de los sucesos en la plaza. Vemos en acercamiento al torero y al toro, pero el resto de la escena que se nos muestra – en audio y vídeo – está sujeto a la voluntad – o al interés – del productor de la transmisión. Por esta razón, mis apreciaciones pueden resultar incompletas o equivocadas.

Joselito Adame, Madrid, 04/06/2013
Foto cortesía de altoromexico.com
Yo no voy a discutir el valor de las orejas cortadas por los toreros mexicanos en esta primavera madrileña. Lo que veo yo en la concesión de ellas, es más bien el interés de una afición que, después de muchos años de ver repetidos nombres y bosquejos de triunfos en Las Ventas, encontró a un grupo de jóvenes que sin duda, han demostrado que quieren y pueden ser toreros y consideró que ellos, que se han conducido sin complejos en un escenario que impone, pueden ser los que despierten de su marasmo a quienes han mantenido bajo anestesia general las cosas de toros y toreros allá en España.

Creo que es por eso que las actuaciones de los toreros de México – y también tuvo ese síntoma la presentación del novillero colombiano Sebastián Ritter – han sido valoradas en esa forma. Tengo la impresión de que ahora es la afición – y los públicos – la que, a falta de que los miembros del establishment taurino intenten romper con esa inercia negativa, intenta encontrar a quien o quienes se encarguen de revertir ese estado de cosas, aún a riesgo de que se considere que los triunfos obtenidos son sobrevalorados.

El otro ingrediente para propiciar esa competencia está en quienes se autocalifican como los profesionales. Son ellos los que tienen en sus manos la ocasión de propiciar y fomentar esa competencia que los que pagan por entrar a las plazas esperan hallar en el ruedo. Es a esos profesionales a quienes debe interesar que los encuentros entre una generación mexicana de toreros – que en el ambiente hispano serían emergentes – y quienes ocupan puestos de importancia en el escalafón se produzca e invite a la gente a volver a los tendidos.

Creo que los cimientos están ya puestos, ahora sigue levantar el edificio. La pregunta aquí es: ¿se pondrán los interesados a hacerlo, o mantendrán la posición cómoda y cortoplacista que ahora guardan? Solo el tiempo nos dará la respuesta.

domingo, 5 de mayo de 2013

Tal día como hoy: 1996. El arrollador triunfo de José Luis Bote


Durante los años noventa era casi mandatorio que dentro de nuestra Feria de Abril se incluyera una corrida en la que, patrocinando una firma tabacalera, se presentara Eloy Cavazos, generalmente dando cierre a la serie de festejos. Era un tiempo en el que había decidido dosificar sus actuaciones, así que solamente se presentaba esa tarde en el año y garantizaba a la empresa organizadora y a sus patrocinadores, un lleno absoluto en los tendidos.

Otra característica que tenían esas corridas, era que Eloy Cavazos llevaba consigo en el cartel a algún diestro que, con pocos contratos, decía que quería ayudar – aunque la realidad es que esperaba que no le apretara – y además generalizó la costumbre de poner por delante a un rejoneador que abriera el festejo y así de esa manera, no tener él que lidiar el primer toro de la tarde. En esta oportunidad, Cavazos no venía con el numerito del caballito y el diestro ayudado era el madrileño José Luis Bote, quien después de sufrir serios percances en Madrid, intentaba relanzar su carrera en los ruedos. Completó la tercia Alejandro Silveti, para enfrentar toros de José Garfias.

En la fiesta las cosas tienden a producirse de una manera diferente a la que está proyectada. Quizás la inclusión de Bote en el cartel tenía la intención de ayudarle a empezar a recuperar el sitio perdido, pero nunca nadie se imaginó lo que sucedería ese 5 de mayo de 1996 y las consecuencias que traería. 

La crónica del festejo la escribió don Juan Esparza Rodríguez, encargado ya para esas fechas de la sección taurina de El Sol del Centro y en su día, narró lo que sigue:

José Luis Bote, 2 rabos en la corrida de clausura. José Luis Bote, 2 rabos al presentarse en Aguascalientes. En aquellos viejos tiempos cuando las corridas de la verbena abrileña eran ofrecidas al público en la hoy centenaria Plaza San Marcos, hubo toreros españoles que en la tarde de su presentación llegaron a triunfar ruidosamente, los viejos aficionados recordarán sin duda aquella tarde en la que Luis Miguel, en mano a mano con el aguascalentense Alfonso Ramírez “Calesero” los enloqueció, fue un 25 de abril de 1956, en que se jugó un encierro de Ramiro González... Si el lugar se le debe dar al triunfador de la última corrida del serial de la verbena abrileña, por delante debe ir la actuación del español José Luis Bote, quien con “Curtidor” prendió el entusiasmo al torear por verónicas, ya con la muleta, estatuarios, bien estuvo con la mano diestra en las cuatro tandas que armó, pero cada una de ellas rematadas con gallardía, con alta clase, sus muletazos de cabeza a rabo llevaban el sello de José Luis Bote y claro que también el muletazo de pecho; agregó cuatro ceñidas manoletinas y como dejó estocada mortal por necesidad, llegó el premio, ahora sí que mayor, mismo que mucha falta le hacía a la historia del serial del año 1996 y que Usía no lo pensó dos veces, para pronto despachar la orden de que a las manos del español fueran entregadas las orejas y el rabo... Salió “Remolón” y al atacar al de aúpa se despitorró desde la cepa, por lo que hubo necesidad de regresarlo y vino “Andariego”, un cárdeno de Arroyo Zarco con el que Bote nada ofreció con la capa, pero tras de doblones de mando, rompió el burel y el torero español armó su faena con la mano diestra, tandas cortitas, pero eso sí, gallardamente rematadas; por allí regaló una tanda de cuatro naturales buenos, mucho mejor el de pecho; la estocada y salieron como tapón de sidra las orejas y el rabo... Cabe señalar que a hombros, los capitalistas no nada más le dieron la vuelta a Bote, sino que en esa forma se lo llevaron por el pasillo que da hacia la puerta de salida...

José Luis Bote vistió en esta corrida el terno blanco y oro que llevaba la tarde del 17 de mayo de 1992 en Madrid, cuando un toro de Alonso Moreno de la Cova le causó una serie de lesiones que hicieron pensar su fin en los ruedos. El triunfo obtenido le abrió las puertas de las plazas de México y le facilitó el retorno a Las Ventas de Madrid, donde tuvo ocasión de demostrar que no estaba liquidado como torero.

El festejo de hoy: Ganado de Campo Real para Eulalio López Zotoluco, Sebastián Castella y Arturo Macías.

domingo, 28 de abril de 2013

Tal día como hoy: 1973. Tormentoso prólogo, triunfalista epílogo


El festejo del 28 de abril de 1973 era el estelar de la Feria. En él se reunían por primera vez en la Plaza de San Marcos, en un mismo cartel los nombres de Manolo Martínez, Eloy Cavazos y Curro Rivera. Los toros anunciados para esa tarde fueron de la ganadería de Torrecilla, que por esos días estaba en el mejor de sus momentos y sus toros eran de los que las figuras nacionales y extranjeras exigían para tener una mejor posibilidad de éxito.

Recuerdo que desde la hora del sorteo las cosas no iban bien. El encierro que llegó a los corrales de la plaza carecía del mínimo respeto y de las condiciones para ser lidiado en una corrida de toros, por lo que desde unos días antes se estuvieron trayendo y llevando reses para intentar mejorar lo presentado por el ganadero José Antonio Llaguno Ibargüengoitia. Al final, el Juez de Plaza, don Jesús Gómez Medina indicó que suspendería el festejo por la impropiedad del ganado y por alguna razón urdida en los entretelones de la fiesta y de la administración, la corrida terminó celebrándose, a condición de que el ganadero sería multado y la sanción comunicada a la afición antes de iniciar la corrida.

Don Jesús Gómez Medina, que combinaba el ejercicio de la presidencia de los festejos con la crónica en el diario El Sol del Centro, refleja en su recuento el tenso ambiente previo y el vivido en la corrida. De su relación cito lo que sigue:

Preámbulo tormentoso y epílogo triunfal de la corrida. Gran faena de Curro Rivera al sexto con orejas y rabo y apéndice a Manolo y Eloy... Apología “pro domo sua”. Pues, a partir de 1948, desde que en forma casi ininterrumpida, he venido haciendo las crónicas de toros en este periódico, desafío a toreros, a ganaderos y empresarios a que demuestren que en alguna ocasión, o en cualquier fecha o lugar, quien esto escribe haya demandado de alguno de ellos alguna dádiva, alguna retribución, algún servicio a cambio de un elogio, de un panegírico, del comentario más simple... Y esto, que en el planeta de los toros pudiera sonar como insólito, no lo comprenden quienes viven por y para los toreros; quienes han hecho un oficio de alterar la verdad en provecho de no importa qué intereses... si me equivoqué al sancionar un encierro que no reunía el trapío y el peso requeridos para una corrida de toros – de lo que no tan sólo yo, sino cuatro mil y más espectadores fueron testigos – acepto plenamente mi responsabilidad y la culpa consiguiente... Y si el procurar la defensa de los intereses de los aficionados es razón y motivo para que se me destituya, ¡enhorabuena! Ya en líneas anteriores lo dije explícitamente: no estoy casado con el puesto; lo acepté con todos sus inconvenientes, en atención al amigo, mas estoy dispuesto a dejarlo si ello es necesario... Tan sólo una cosa pediría antes de esto: hacer exigible, a despecho del Reglamento, la instalación de una báscula en el Coso San Marcos, para que no continúen dándonos coba con los pesos de los bureles... Curro Rivera, el triunfador. Pese a la hostilidad pública, Curro, con el tercero, estuvo torero y acertado. Buenos muletazos, sin emoción, por la falta de respeto del adversario, al que pinchó dos veces antes de dejarlo en manos de los mulilleros... Y con el sexto, “Serenito”, bravo y alegre – el único bravo del encierro – Curro triunfó cabalmente, rotundamente. Buenos lances con el percal; y en el último tercio, un trasteo pleno de torerismo, de temple, de quietud y de mando; imprimiendo a los muletazos dimensión y hondura, sacudiendo vivamente la sensibilidad colectiva, pues el público terminó entregado a su arte y a la plasticidad de su bien torear, en el que se aúnan con admirable síntesis el clasicismo con lo moderno. Media estocada en todo lo alto; las orejas y el rabo y doble vuelta al ruedo, en pleno triunfo...

Lo que nos transmite don Jesús es, creo, claro, conciso y suficiente para expresar los sucesos ocurridos en esa fecha. Sin embargo, me parece que no tiene desperdicio lo publicado al margen de la crónica por el periodista Agustín Morales Padilla, en el mismo diario y de lo que extraigo lo que sigue:

Un fraude más… La multa que la autoridad aplicó al propietario de “Torrecilla” fue benigna. Lo correcto hubiera sido impedir que los novillitos fueran lidiados, ya que no tenían la edad, ni el peso, ni el trapío reglamentario. Ahora bien, pudo haber sucedido que era el único encierro disponible y ante los riesgos que habría supuesto la cancelación de la corrida, se decidió darla... ¿Podría establecerse el origen de todo ese estado de cosas que privó en el coliseo taurino? Desde luego que sí. Dicho sin mayor preámbulo, habría que señalar en primer término, la compra, por la empresa de un encierro de mini toros para la corrida estelar de la Feria... Los diestros, particularmente Manolo y Eloy, tampoco son ajenos, pues se sabe que este último, sobre todo, pugnó por el cambio de toros y logró sustituir Valparaíso por Torrecilla... Tan existe culpabilidad de ellos, que, una vez anunciada por el sonido local la multa aplicada al ganadero, ambos se solidarizaron – y cómo no iban a hacerlo – con Antonio Llaguno y se negaban a hacer el paseíllo, desoyendo y burlándose de la reiterada orden para el despeje...

La multa anunciada por la megafonía fue de cinco mil pesos – en esos días equivalentes a unos cuatrocientos dólares – y la corrida, celebrada al fin, pasó a formar parte de la historia de nuestra Feria.

El festejo de hoy: Dos reses de Bernaldo de Quirós para rejones y cuatro de El Junco para Pablo Hermoso de Mendoza, Octavio García El Payo y Sergio Flores.

lunes, 30 de abril de 2012

Tal día como hoy.1982: En la despedida de El Estudiante, la obra artística la firma Humberto Moro


Jesús Delgadillo El Estudiante, es uno de los toreros nativos de nuestro Barrio de Triana, recibió por primera vez la alternativa el 20 de abril de 1958, en la Plaza de Toros San Marcos de manos Alfredo Leal, ante el testimonio de Joselito Huerta, le cedió los trastos para dar muerte al primero de los de Lucas González Rubio corridos esa tarde. Esta alternativa la confirmó el 18 de enero de 1959 en la Plaza México, llevando como padrino a Jorge El Ranchero Aguilar y como testigo a Fernando de los Reyes El Callao. El toro de la ceremonia fue Coreano de La Laguna.

Tras de renunciar a esa alternativa, el 10 de septiembre de 1964, en Barcelona, Fermín Murillo, en presencia de Curro Romero, le cede a Murciano, de Torrestrella, alternativa que confirmaría en Madrid el 12 de octubre con el toro Gladiador de Arellano y Gamero Cívico, siendo padrino de la ceremonia Orteguita y testigo Santiago Castro Luguillano, quien también confirmaba esa tarde.

Confirma su alternativa barcelonesa en la Plaza México el 22 de enero de 1967, siendo su padrino Joaquín Bernadó y actuando como testigo Raúl García con la cesión del toro Vinatero de Tequisquiapan.

Entre ese año de 1964 y el de 1975, los de su mayor actividad en los ruedos, repartió sus actuaciones en plazas mexicanas y españolas, siendo quizás su principal logro el corte de una oreja en la Plaza de Las Ventas en Madrid, el 8 de agosto de 1965, a un toro de Félix Cameno, en tarde en la que alternaba con Antoñete y Pepe Osuna. Es, para la estadística, la última oreja cortada allí por un matador de toros de Aguascalientes, vestido de luces.

Jesús Delgadillo López estuvo prácticamente parado desde ese año de 1975, pero tenía la intención de despedirse formalmente de los ruedos y en su tierra. Para ello, la noche del 30 de abril de 1982, consiguió hacer su presentación en la plaza Monumental Aguascalientes y al mismo tiempo realizar esa despedida de los ruedos, alternando con Eloy Cavazos y Humberto Moro hijo, en la lidia de seis toros de San Manuel. Recuerdo que el resultado para él fue el de dar una vuelta al ruedo tras la lidia del cuarto, entre el nostálgico son de Las Golondrinas y el afecto de sus paisanos, que veían dejar los ruedos a uno de sus toreros que se destacó por su clase y su oficio en cuanta plaza pisó.

De esa actuación, don Jesús Gómez Medina, en El Sol del Centro, resume:

El afán de “El Estudiante” de decir adiós a la profesión que durante años y años fuera parte primordial de su vida, ante el público de su ciudad natal, encontró finalmente su compensación en el cariñoso aplauso con que los espectadores lo saludaban en la que fue su última vuelta al ruedo del ahora ex – torero. Fue tal la efusión del público, que “El Estudiante” no pudo menos que emocionarse profundamente. Por lo demás, su actuación ante sus dos enemigos había sido por demás discreta...

Humberto Moro firma la obra de arte

Del resto del festejo, don Jesús relata lo siguiente:

Una bella lección de bien torear... Sí, indudablemente: El toreo que solemos presenciar por estas calendas no es el más auténtico, ni el más valioso, ni siquiera el más moderno; pues, como decía aquél viejo predicador al referirse a las hijas de Eva, “siempre han existido mujeres buenas... y pícaras de siete suelas”, también ha habido toreros buenos, auténticos toreros y lidiadores que deforman y degradan y afean el arte del toreo... Pues bien; ayer el torero auténtico, el verdadero torero se llamó Humberto Moro... En efecto, en su admirable faena al sexto, el joven diestro hidrocálido combinó, en gentil conjunción, la plasticidad con la eficacia, la gallardía con el mando, el reposo y la hondura del estilo rondeño con el garbo y la inspiración del toreo sevillano... ¡Ah Humberto Moro! ¿Cómo no agradecerte que ayer, cuando toreabas por soberanos derechazos al sexto, hubieses traído a nuestra retina la imagen de otro Humberto Moro toreando por soberanos naturales al toro de su triunfal revelación, una tarde de enero que hizo hito en los anales taurinos de Aguascalientes?... ¿Por qué no esperar, entonces, que la de ayer haya sido la fecha de tu definitiva revelación; la que marca el día en que pudiste exhibirte en la totalidad de tu potencia taurina y en el que ofreciste ante nuestros deleitados ojos un bagaje estupendo de un toreo hecho de aguante, de temple, de dominio; de arte y de arte mayor, en suma; de un arte intenso, profundo, que, para cuajar por completo, solo espera encontrar el campo abierto a sus posibilidades y no el coto estrecho en el que hasta hoy te has visto aprisionado?... Por ello, porque tu faena al cárdeno “Amoroso” reunió todos estos atributos, te ganaste la admiración y el fervor de tirios y troyanos, de catecúmenos y doctores; cortaste ambas orejas y recorriste el ruedo en pleno triunfo... Y, de paso, reivindicaste a los toreros de Aguascalientes, para quienes, hasta ayer, estuvo vedado el acceso al ruedo hidrocálido...

Eloy Cavazos también cortó dos orejas en esa noche – en un hecho hoy poco frecuente, la corrida fue nocturna – aunque por los prolegómenos de la crónica de don Jesús Gómez Medina y la ausencia de mayores detalles en el cuerpo de la misma, su actuación seguramente no tuvo la entidad suficiente para ser del gusto del relator. 

Es por ello que solamente consigno aquí el resultado respecto del torero de Monterrey y el recuerdo de los demás sucesos relevantes ocurridos en la corrida, en este trigésimo aniversario de la despedida del torero de Aguascalientes, Jesús Delgadillo El Estudiante.

El festejo de hoy. 5ª corrida de feria: 8 toros de Mimiahuápam para Sebastián Castella, José Mari Manzanares, Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar.

domingo, 22 de abril de 2012

Tal día como hoy: 1973. En la alternativa de Vito Cavazos, es Curro Rivera el que hace el toreo


El primer toro que se lidiaría en la Feria de San Marcos de 1973 sería un toro de alternativa. El suceso también tendría un dejo de novedad en nuestro ciclo abrileño, pues si bien en el pasado reciente del Coso de la calle de la Democracia se habían celebrado dos ceremonias de investidura de matadores de toros – El lusitano Óscar Rosmano el 29 de noviembre de 1970 y Armando Mora el 28 de marzo de 1971 –, la última que se había celebrado en un festejo sanmarqueño había tenido lugar en 1960, cuando Luis de Seda y Oro elevó a la categoría superior al trianero Rubén Salazar el primero de mayo de ese calendario.

La información previa al festejo, publicada en el diario El Sol del Centro refleja la expectación que producía el serial y en sí el cartel inaugural, tanto por la reaparición de Eloy Cavazos y Curro Rivera, como por la novedad que revestía el investir en la Feria a un nuevo matador de toros, en este caso, David Vito Cavazos. De esa nota, entresaco lo siguiente:

Reaparecen Eloy y Curro y se doctora Vito Cavazos. A guisa de preámbulo de lo que será esta Feria, ya el cartel inicial incluye la actuación de dos de las tres máximas figuras del toreo nacional: Eloy Cavazos, el sensacional pequeño y gran torero de Monterrey; Curro Rivera, el autor de la que fue, indiscutiblemente, la mejor faena en la pasada temporada metropolitana... Y al lado de ambos, compartiendo responsabilidades y disfrutando también, desde hoy, de idéntica jerarquía, Vito Cavazos, que en esta primera corrida alcanza la meta codiciada por cuantos en un día vistieron por vez primera el traje de torear: la alternativa, el doctorado...

Yo asistí a esta corrida. Mis recuerdos se limitan principalmente a los seis toros que se lidiaron en ese festejo al que fui llevado por mi padre. El toro de la ceremonia – un negro listón, al que recuerdo con mucha cara y arrobas – volteó la cara al primer picador y le comenté a mi padre que el toro era manso. En cuanto se colocó de nuevo al toro, este se arrancó de largo, recargando fuerte y metiendo los riñones, propinando un tumbo al piquero y lo que es más, recuerdo que repitió la escena en la siguiente vara. Cuando todo esto sucedió, mi padre me dijo Allí está tu manso, fíjate bien en ese toro, que es muy bravo, porque va a pasar mucho tiempo para que veas otro igual... Al final de la corrida tuve la oportunidad de conocer y felicitar personalmente al Ingeniero Mariano Ramírez, el ganadero de la tarde, quien se encontraba conversando con los matadores retirados Rafael Rodríguez y Humberto Moro y el empresario Guillermo González entre otras personas. No recuerdo la respuesta que me dio don Mariano, pero sí percibí que en ese momento era un hombre inmensamente feliz.

Alguna información más precisa

Para este serial don Jesús Gómez Medina había vuelto a ocupar su cátedra en El Sol del Centro, combinando esa actividad con la Presidencia de los festejos taurinos en la Plaza San Marcos y de su narración de la corrida se desprende con más detalle y precisión lo siguiente:

¡Torear bien!... ¡Torear con arte!... Torear, en suma, como ayer lo hizo con el nobilísimo “Cartujo” del Ing. Mariano Ramírez, Currito Rivera. Feliz conjunción del burel dechado de alegría y excelente estilo, con el torero – torero, con el torero artista.
¡Oh! aquellos naturales cadenciosos, de dilatada trayectoria, ligados a la perfección en el último sitio y culminados, según la ley de toreo rondeño, con el pase de pecho ejecutado al mismo ritmo caricioso de los muletazos precedentes.
Especialmente en la segunda de las dichas series pareció culminar la plasticidad, la hondura y el bien torear. Negreaban las pisadas de “Cartujo” en torno del torero, transformado en epicentro que giraba levemente sobre las plantas, mientras que de su muleta brotaban, como rojas amapolas, la milagrería de aquellos pases naturales, flor de clasicismo, sí; pero nimbados a la vez con la luz iridiscente de un arte juvenil, radioso, alegre...
El toreo es liturgia y rito; pero, también, gallardo desplante, bizarría y alarde jocundo y triunfal.
Más tarde, con la diestra, idéntico derroche de torerismo y de belleza en los derechazos, en los pases circulares, en los molinetes; en toda la gama, en suma, de bien torear a que daba pie la nobleza sin límite y la aterciopelada embestida de “Cartujo”.
A estas alturas, prácticamente las orejas y el rabo estaban ya en las manos de Currito; más precipitóse un tanto éste, llevado sin duda del deseo de acabar cuanto antes; y aunque se fue en corto y por derecho, particularmente la segunda ocasión, pinchó dos veces antes de sepultar hondo el acero, en sitio un tanto trasero... se esfumaron los apéndices; más los aficionados, embriagados todavía de emoción taurina, hicieron a Curro Rivera objeto de una cálida, estentórea ovación, mientras los despojos de “Cartujo” habían desaparecido sin recibir en homenaje de que eran merecedores...

Don Jesús califica la actuación de Eloy Cavazos como integrada por una media faena y la de su hermano David, el toricantano como deslucida. El toro de la alternativa se llamó Esclavino y fue de pelo negro listón.

Algunas reflexiones finales

De la misma crónica de la corrida y a partir del hecho de que don Jesús Gómez Medina estimó en ella que el quinto de la tarde, Cartujo, merecía premio a sus despojos y de otro hecho ocurrido al final de la lidia del cuarto de la tarde, en el sentido de que Alberto Ortiz El Chaval de Orizaba, banderillero de la cuadrilla de Eloy Cavazos ahondara una espada para precipitar la muerte del toro, transcribo lo siguiente:

Se impone concluir esta reseña con algunas consideraciones de carácter netamente personal: ¿por qué el que esto escribe, al actuar como Juez de Plaza, no ordenó los honores que merecían los despojos del estupendo “Cartujo”? ¿Y también por qué no hubo sanción alguna para el Chaval de Orizaba?
En el primer caso, visto el desenlace poco feliz de la gran faena de Curro Rivera y conociendo la índole de los aficionados, juzgué que al tributar un homenaje al astado, aquellos interpretarían que con éste queríase decir que el torero no supo estar a la altura del toro; lo que era inexacto y por tanto, resultaría injusto.
En cuanto a la falta de sanción para el Chaval de Orizaba, que estas líneas sirvan de aviso a él mismo y a otros subalternos, a efecto de que, en los posteriores festejos se abstengan de realizar actos tan rotundamente antitaurinos como el llevado a cabo por dicho banderillero...

El festejo de hoy. 1ª corrida de feria: 2 de Fernando de la Mora para rejones y 4 de Jesús Cabrera para Pablo Hermoso de Mendoza, Rafael Ortega y Alejandro Amaya.

domingo, 26 de abril de 2009

Tal día como hoy: 26 de abril de 1981. Se presenta La Punta con corrida de toros en la Plaza Monumental


Para la Fiesta de los Toros, La Punta nace en el año de 1902, ya que en el mes de octubre de ese año, don Ignacio Madrazo y Carral cede un toro para ser lidiado en la Plaza de Toros San Marcos. Nos refiere su nieto, don Francisco Madrazo Solórzano, que el toro escogido por su padre don Francisco y su tío don José – hijos de don Ignacio – era uno de pelo colorado hornero y que provenía de una piara de toros ladinos que ellos poseían.


En el año de 1918 adquieren ganados de San Nicolás Peralta – vacas principalmente – y las empadran con los toros Pinchasapos de Parladé y Finezas del Marqués del Saltillo. Posteriormente adquirirán vacas y sementales a los señores Llaguno de San Mateo, con cuyos productos se presentan en El Toreo de la Ciudad de México y en 1925 dan el giro definitivo, con el consejo y ayuda de Juan Belmonte, adquiriendo simiente de Parladé y de Gamero Cívico, eliminando todo lo anterior y haciendo una nueva agregación de sangre española dos años después, para tener en México una ganadería de sangre española pura, caso único en la historia de la ganadería de lidia mexicana.


Tras de la Revolución de las primeras décadas del siglo XX y del reparto agrario que le fue consecuente, La Punta vio considerablemente mermada su superficie territorial y los medios para mantenerse como la ganadería de primera línea que siempre fue. Así, a partir de los años sesenta de esa centuria comenzó a salir de los carteles y plazas de primera línea y a tener una presencia más esporádica en los grandes acontecimientos.


Igualmente, el cierre de las fronteras a la importación de ganado europeo por el problema que la fiebre aftosa generó entre la mitad de la década de los cuarenta y la mitad de la década de los cincuenta, impedía el adquirir sangre de su mismo encaste para mejorar sus productos o superar los problemas de consanguinidad que se pudieran estar presentando, pues era de una conformación totalmente diferente a la mayoría de las ganaderías mexicanas que partían de la base creada por don Antonio y don Julián Llaguno en San Mateo con reses del Marqués del Saltillo y ganados criollos.


Aún con esas limitaciones, don Francisco Madrazo Solórzano intentó mejorar su pie de cría y agregó tres toros padres de San Miguel de Mimiahuápam que llevaban goterones de sangre del Conde de la Corte, adquiridos vía Pastejé, cuando este hierro fue propiedad de la familia Barroso, y que fueron los números 80, negro, listón bragado; el número 110, Vencido, colorado, bragado y el número 193, Ventanito, negro, entrepelado, bragado, que eran el origen de este nuevo intento de La Punta por volver a los primeros planos.


El cartel de la reaparición lo formaron Eloy Cavazos, Jesús Solórzano y Humberto Moro. La tarde fue de un triunfo rotundo para el regiomontano, que de acuerdo con la crónica de Everardo Brand Partida en El Sol del Centro, se desarrolló así:




Una bella exhibición del toreo sevillano, pinturero y alegre, brindó a la afición de Aguascalientes el diestro regiomontano Eloy Cavazos, quien se consolidó como el máximo triunfador de la 4ª corrida del serial, en la que también saboreó las mieles del triunfo el matador hidrocálido Humberto Moro, a quien vimos en plan grande con el primero de su lote, al que desorejó.


El presentimiento del torero de Monterrey logró hacerse realidad en cuanto se refiere al encierro de ‘La Punta’, ganado que el propio Cavazos pidió para torearlo en su último compromiso del serial del presente año, ya que en términos generales la corrida fue brava, encastada, bien presentada y de respeto, exhibiendo un estilo extraordinario los que se jugaron en primero, tercero y cuarto lugar…


El que abrió plaza fue un toro con toda la barba, cárdeno, marcado con el número 14 y ‘Travieso’ de nombre, al que Eloy toreó superiormente con el capote.


Al filo de las tablas exhibió su toreo de capa al que imprime un sello muy particular, ejecutando la verónica ajustada a pies juntos, con el solo juego de los brazos, rematando la serie de lances con media muy torera que arrancó la primera ovación de la tarde…
…Entre música y gritos de ¡torero!, ¡torero!, Eloy cuajó una faena de mucha calidad. Series de ayudados mandones y templados, bellamente rematados con molinetes o el forzado de pecho, pases estos que tiene bastante hechos el matador.


…Cuando el astado comenzó a mostrar agotamiento, Eloy recurrió a la ejecución de la ‘regiomontana’, pero con verdad, exponiendo mucho y llegando así fuerte a los aficionados, que observaron la forma en la que se fue detrás de la toledana, para cobrar un estoconazo hasta la empuñadura y en todo lo alto, que hizo rodar al primero de la tarde, del que el Juez concedió las dos orejas.
Pero Cavazos buscaba el triunfo grande, inobjetable, alcanzándolo con el que se corrió en cuarto sitio ‘Mayoral’, marcado con el número 9.


Este toro fue un dechado de bravura y con una embestida ‘así de clara’, colaborando con el diestro, que desde el inicio de la lidia, con el capotillo, lo toreó superiormente…
…Para algunos aficionados Eloy aprovechó plenamente las condiciones y bravura del astado, al que ejecutaba series de derechazos, pero limitadas hasta cierto punto, cuando el toro pedía mayor hondura y ligazón en todos y cada uno de los pases que eran fuertemente coreados al diestro, que conquistó, luego de cobrar un estoconazo completo y de efectos inmediatos, el triunfo grande y las orejas y el rabo del punteño fueron concedidas por la Autoridad…


…Fue ‘Señorito’, marcado con el número 11, un astado bravo, no muy fácil con los toreros de a pie, luego de que peleó fuerte con las cabalgaduras…
…Humberto lo había recibido con 5 verónicas dibujadas, preciosas en cuanto a ejecución se refiere, realizando la suerte como lo mandan los cánones, parando, cargando la suerte sobre la pierna contraria, tirando del cornúpeta llevándolo y acompañándolo con el juego de brazos, bien coordinado con el de su cuerpo, quebrando la cintura…


…Muleta en ristre, el hidrocálido se hizo de su enemigo y ante más de 12 mil espectadores bordó un faenón de antología, exhibiendo clase, hondura y sentimiento torero…
…Los millares de aficionados no daban crédito a lo que ocurría en el ruedo, donde surgía un muletero excepcional, de un corte diferente, muy dominador y seguro, ya que ayer Moro se mostró ayer diferente y en ningún momento como antes estuvo a merced de los pitones de su enemigo, al que liquidó de un estoconazo completo y en todo lo alto.


Bien concedida la oreja, que a nuestro juicio y el de muchos otros, debió de acompañarse con otro auricular del Punteño…

La ganadería de La Punta se había presentado en la Monumental Aguascalientes el 8 de mayo de 1977 con una novillada para José Antonio Ramírez El Capitán, Paco Olivera Bombita, Roberto Ramírez El Oriental, Saúl Saleri, Gerardo Navarro y Ricardo Sánchez, pero en este 26 de abril de 1981, lo hacía con una corrida de toros y es a la fecha, la única que ha lidiado este legendario hierro en este escenario.

El cartel del hoy: Un toro para rejones de El Vergel y seis de Carranco de lidia ordinaria, para el caballero en plaza Rodrigo Santos y los matadores de toros Antonio Barrera, Ignacio Garibay y Víctor Mora.
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