viernes, 4 de mayo de 2012

Tal día como hoy. 1985: Manzanares, Jorge, Luis Fernando y una gran corrida de Tequisquiapan


El eje de la fiesta será siempre el toro. A veces hay expresiones que parecen ingresar en la categoría de lo que Gustave Flaubert calificaría sin chistar como meros lugares comunes. Uno de ellos es aquél que reza que cuando el toro se derrumba, a la fiesta la sucede lo mismo, y otro que también podría aplicarse al caso, es que cuando el toro campea en el ruedo, la fiesta resplandece.

Pues el 4 de mayo de 1985, los sucesores de don Fernando de la Mora Madaleno, fallecido apenas el año anterior, enviaron a nuestra Plaza Monumental un encierro de su hierro principal de Tequisquiapan, que con su juego bravo y noble permitió que la esencia de la fiesta se mantuviera incólume y además resplandeciente, dejando claro y además incontestable que la esencia de todo esto está precisamente en el toro.

A ese respecto, en su crónica del festejo, publicada en el diario El Sol del Centro del día siguiente al festejo, dice don Jesús Gómez Medina:

En este venturoso resultado tuvieron una participación esencial, principalísima, los toros de Tequisquiapan. En efecto, el encierro que provino de la ganadería queretana resultó uno de los más propicios de los lidiados en los quince festejos ya celebrados. Tan sólo el primero desentonó un tanto por haberse agotado; los restantes conservaron hasta el final su acometividad inicial luciendo especialmente en este aspecto el segundo, el tercero y el quinto. El cuarto terminó apurado de facultades pero conservando su buen estilo; también se aplomó el sexto, pero en cuanto le pisaban el terreno tomaba el engaño con celo y viajaba hasta donde el torero le mandaba...

La obra de los diestros

Vuelvo a lo que en su día relató el cronista titular de El Sol del Centro para reseñar lo que los diestros dejaron escrito sobre el ruedo de nuestra Plaza Monumental:

Tres diversas expresiones del arte del toreo; tres manifestaciones distintas de la misma disciplina nos fueron ofrecidas por los tres espadas que, ayer, encabezaron el cartel... Elegancia, señorío, prestancia; la limpidez en la ejecución de las suertes unida a la eficacia. El toreo que de tan suave, de tan sedeño se transforma en caricia; tal fue el de Manzanares con "Vinatero", el cuarto ejemplar del magnífico encierro de Tequisquiapan.... El bien hacer y el clasicismo en la ejecución de la verónica; la alegría y el ritmo de los lances de capa al modo de Pepe Ortiz; el sabor y el hondo acento de aquellos derechazos largos, mandones de la faena al estupendo “Exquisito”, corrido en el sitio de honor; así fue la versión del llamado “Arte de Cúchares” a través de Jorge Gutiérrez... Y la entrega absoluta, desbordada y espectacular de Luis Fernando Sánchez con el sexto; y aquellos derechazos en movimiento retardado extraídos a viva fuerza de la mole con cuernos en que se había convertido “Estrellito”, el último de la función; he aquí tres expresiones diversas, las tres manifestaciones distintas de un arte en cuya elaboración significan tanto y tienen influjo definitivo el temperamento y el gusto de cada torero; su mayor o escaso dominio de la técnica así como el conocimiento que tenga de las condiciones y de los cambios que se operan en los bureles... Y fue así, lanzadas las tres distintas expresiones de un mismo arte; engarzado el toreo magistral y sedeño del diestro de Alicante con el toreo sabroso, intenso de Gutiérrez; y ligado este último, a su vez, con el toreo dramático por cuanto supone de aguante y de entrega y además el acorde dilatado, intenso de aquellos derechazos de Luis Fernando al sexto; de esta manera se forjó una segunda parte triunfal del festejo, que transcurrió entre aplausos y aclamaciones y quedó rubricada con el otorgamiento de apéndices para los tres espadas...

Al final, Manzanares se llevó la oreja del cuarto, Jorge Gutiérrez la del quinto y a Luis Fernando Sánchez se le concedieron las dos orejas del sexto. Orejas que cuestiona don Jesús Gómez Medina, pues señala en su crónica que la espada atravesó al toro y asomó por el lado contrario por el que entró, hecho que se debió, según su apreciación, a que el diestro se fue de la línea recta alargando el brazo, hecho que apunta, le ocurrió igualmente con el tercero de la tarde.

El festejo de hoy. 9ª corrida de feria: 6 de San Isidro para Rodolfo Rodríguez El Pana, Sebastián Castella y Diego Silveti.

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