domingo, 21 de octubre de 2012

20/X/1907: Litri corta la primera oreja en El Toreo de La Condesa

Miguel Báez Litri
Litografía de La Lidia

La plaza de toros que pasaría a la historia como El Toreo de La Condesa y que en sus inicios se anunció como Plaza de Toros de El Toreo S.A. se inauguró el 22 de septiembre de 1907 – asunto del que ya me había ocupado por aquí  –, iniciando así lo que sería la temporada 1907 – 1908 de la capital mexicana. No obstante que en ese momento había tres cosos taurinos en el lugar, solamente funcionaría el nuevo escenario, pues la de Chapultepec sería demolida ese mismo año y la Plaza México de la Calzada de La Piedad, que todavía a principios de ese mismo año fue el escenario de la temporada de toros, según Lauro Rosell, fue arrendada por los empresarios del escenario recién puesto en funcionamiento para evitar una no deseada competencia.

La temporada constó de veintidós corridas de toros y una novillada y se verificó entre la fecha de inauguración de la plaza y el 23 de febrero de 1908, ofreciéndose a la afición un número similar de festejos al que se había dado el ciclo anterior en la cerrada Plaza México, aumentado en éste, en una corrida de toros.

Entre los diestros más destacados que conformaron el elenco de esa temporada se contaron José Clarós Pepete, Vicente Segura, Antonio Moreno Moreno de Alcalá, Antonio Guerrero Guerrerito, Enrique Vargas Minuto, Ángel Carmona Camisero, Manuel Lara Jerezano y la Cuadrilla Juvenil Mexicana de Saturnino Frutos Ojitos que tenía como principal atractivo a Rodolfo Gaona. Estos y otros toreros lidiaron toros de Piedras Negras, Tepeyahualco, San Nicolás Peralta, Santín, San Diego de los Padres, entre los nacionales y españoles de Arribas Hermanos, Felipe de Pablo Romero, Pablo Benjumea y Pérez de la Concha.

La tercera corrida de la temporada se celebraría el domingo 20 de octubre de 1907. Se anunciaba un encierro de Piedras Negras para Miguel Báez Litri, que originario de Huelva, había recibido la alternativa en Sevilla en 1894 de manos de Bonarillo y ese mismo año la confirmó en Madrid, llevando como padrino a Guerrita. El segundo espada era José Pascual Olmos Valenciano, alternativado por Bombita en Valencia en 1903 y confirmado en Madrid por Jerezano. Cerraba la combinación Fermín Muñoz Corchaíto, quien recibió la alternativa en Madrid de manos de Vicente Pastor, apenas el mes de septiembre anterior al festejo que nos ocupa.

Fermín Muñoz Corchaíto
Cortesía: Tendido Diez
Litri se presentaba en la temporada, en tanto que Valenciano y Corchaíto reaparecían en lo que era la plaza más grande de América y gozaban ya de un importante cartel, tanto, que tras de Pepete, el diestro de la capital del Turia fue el que más corridas sumó en la temporada y el del Viso de los Pedroches fue en el escalafón del ciclo, el cuarto, tras del pachuqueño Vicente Segura.

Hasta este festejo, no se había premiado con apéndices la labor de ningún diestro de los que habían actuado en la nueva plaza. Encontré en la hemeroteca dos relaciones de los hechos sucedidos. La que hace Clarín en el diario La Iberia de la Ciudad de México, en su edición del 22 de octubre de 1907, refiere expresamente la concesión de la oreja a Litri tras la lidia del cuarto de la tarde y otra a Valenciano tras terminar al quinto. La contenida en La Patria firmada por Aficionado en el mismo lugar y fecha, no refiere la concesión de apéndices.

La relación de La Iberia es la siguiente:
La noticia de que volverían a torear «Corchaíto» y «Valenciano», despertó gran entusiasmo entre los aficionados; lo que unido a que se lidiaron toros de Piedras Negras, ganadería que no ha perdido su cartel a pesar del mal juego que dieron en la temporada pasada, hizo que viésemos los tendidos henchidos de gente… El ganado estuvo bien presentado, de bonita lámina y un poco tardos; el sexto tuvo que ser devuelto al corral, siendo substituido por un negro listón el que aparentemente cinco veces fue picado, aunque en realidad solo fue una, con todo y eso se dio el toque de banderillas, sucediendo que el toro no prestándose a la suerte brincó al callejón poniendo en grave peligro al «Marinero» que saltó antes que él; por fin fue retirado a petición del público… Entre los picadores mencionaremos a «Agujetas» y a «Chanito» por su amor propio… De los peones se distinguieron en la brega «Pulga de Triana», «Marinero» y «Cepillero» y con los palos «Pulga» y «Marinero»… Los matadores se portaron con bastante valor y tuvieron ganas de agradar. El «Litri», que nos fue presentado el domingo es un torero de bastante arrojo, que se distingue sobre todo en la hora suprema y en la manera de tirarse. Al primero después de una faena bastante aceptable lo despachó, entrando a volapié, de una estocada algo tendida y un descabello al segundo intento. (Aplausos). Al cuarto toro lo saludó con unas verónicas, con la muleta tuvo una buena faena, dio una estocada hasta la empuñadura, siendo enganchado al mismo tiempo, con gran alarma del público, levantándose enseguida sin novedad para encararse otra vez con su adversario el que cayó sin necesidad de puntilla; recibiendo entonces «Litri» la ovación de la tarde concediéndole la oreja… El «Valenciano» se portó con valor y buena voluntad, al segundo le paró los pies con dos verónicas y tres lances de frente y por detrás estando a punto de sufrir un percance después, con gran valentía lo despachó de un pinchazo, una media y un descabello a pulso, (aplausos)… En el quinto, «Valenciano» tomó los palos y colocó un magnífico par al cambio, (ovación), entra después y puso uno de frente, superior… A la hora de matar, después de varios pases altos sufre la rotura de la taleguilla y un pinchazo, vuelve a entrar muy limpio y dio un buen volapié, siendo ovacionado calurosamente, concediéndosele la oreja… «Corchaíto» estuvo trabajador y empeñoso, a su primero, o sea al tercero, lo veroniqueó, siguiendo con un farol, una navarra y varios recortes que entusiasmaron; tomó los palos y dio un cambio algo trasero y un buen par al cuarteo. Con los trastos hizo una buena faena, sobresaliendo un pase de pecho arrodillándose; perfilándose bien dio una estocada algo baja, siendo muy aplaudido por su faena… Al último toro, «Corchaíto» lo pasó de muleta junto a las tablas y al tirarse fue enganchado y volteado sin consecuencias, volvió a tirarse dando una estocada, terminando con un descabello… En general el público se mostró satisfecho con la corrida, pues gracias a la labor del «Valenciano» y «Corchaíto», se ha levantado la temporada actual.
Así lo refiere La Patria:
«Litri», «Valenciano» y «Corchaíto», dos viejos y concienzudos toreros y un joven fogoso, lleno de alegría y ávido de aplausos, llenaron el cartel del último domingo, estoqueando seis toros de Piedras Negras en la Plaza de «El Toreo»… La corrida nada tuvo que envidiar a las que en otra temporada torearon Fuentes, «Bombita» y otras celebridades, pues hubo lances de capa superiores, banderillas como las de «Valenciano», colocadas con todas las reglas del arte y estocadas superiores como las del viejo «Valenciano», que salió enganchado aparatosamente, pero que despachó a sus enemigos, tirándose como sólo ha podido hacerlo el gran Montes… A «Corchaíto» le vimos dar una estocada buena, entrando con tal denuedo, que recibió un terrible golpe en el pecho, el que, por fortuna, no tuvo consecuencias… En resumen, la corrida fue del agrado del público y los tres matadores confirmaron su cartel, dejando gratísima impresión… De la próxima lidia, daremos crónica detallada.
El Toreo de La Condesa
Como se puede ver, llama la atención a ambos escribidores la experiencia de Litri y Valenciano contra la juventud de Corchaíto, sin pensar siquiera en el final de sus historias. Litri sería la cabeza de una afamada dinastía de tres generaciones de matadores de toros; Corchaíto tendría un triste final entre las astas de los toros siete años después de esta corrida y el único que tendría un final más o menos sin sobresaltos, sería Valenciano, que falleció en su tierra, en 1943, a los 70 años de edad.

1 comentario:

  1. Xavier:
    Tarde, pero llegué. No es que haya tenido especial atracción por esta dinastía onubense, quizás por culpa del último de los Litri, pero es curioso ver como ese arrojo del primero pasó a generaciones posteriores. Ya ni dinastías tenemos. Será la comodidad de todo ahora.
    Un saludo

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