domingo, 18 de septiembre de 2011

10 de agosto de 1924: Se presenta la ganadería de La Punta en El Toreo de La Condesa

Cartel anunciador aparecido en
El Universal Taurino

Aunque la Hacienda de La Punta ya había visto su nombre anunciado en carteles taurinos desde el año de 1902, según el decir de don Francisco Madrazo Solórzano, es propiamente hasta el año de 1918 cuando toma forma su andadura en la crianza del ganado de lidia, al adquirir los hermanos Francisco y José C. Madrazo y García Granados una punta de vacas y su rastra, marcadas con el hierro de San Nicolás Peralta – descendientes mayoritariamente de toros del Duque de Veragua importados por don Ignacio de la Torre y Mier

Las vacas nicolaítas fueron cruzadas en la primavera siguiente con dos toros españoles procedentes de Parladé y Saltillo Pinchasapos, número 23, negro y Finezas, número 18, entrepelado, respectivamente – ambos cedidos por el torero sevillano Ignacio Sánchez Mejías a los señores de La Punta. La cruza no dio los resultados esperados, por lo que en ese mismo 1919 los hermanos Madrazo adquirieron de don Antonio y don Julián Llaguno 50 vacas y los toros números 3 y 6 de San Mateo para reiniciar su andadura ganadera con esa simiente zacatecana.

Para su presentación en la principal plaza de la Capital de la República, se señaló el día 10 de agosto de 1924, en un festejo mixto a beneficio de la candidatura de la señorita Eva Platt, candidata de los trabajadores ferrocarrileros para ser Embajadora de la Simpatía. Los diestros actuantes serían el matador de toros Manuel Navarro y los novilleros Porfirio Magaña y Juan Espinosa Armillita. Los ganados a lidiarse serían de los primeros productos de la simiente de San Mateo.

La crónica del festejo

La crónica de Rafael Solana, Verduguillo, aparecida en el número 146 de El Universal Taurino, correspondiente al 12 de agosto de 1924, en el análisis correspondiente al encierro lidiado, refiere lo siguiente:


Los toros de “La Punta”

Los señores Madrazo enviaron para esta, su primera corrida, seis toros de corta edad (ninguno de ellos pasaba de los tres años y medio), de magnífica presentación. Hubo dos, algo defectuosos de los pitacos, pero los otros cuatro, ni pintados habrían sido más bonitos.
Hubo también entre la corrida punteña sus diferencias en lo que respecta a pelos: dos fueron negros mulatos, uno fue castaño claro y los otros tres, cárdenos claros, la pinta clásica del toro bravo.
En general los toros punteños fueron bravos y codiciosos. Hubo alguno que saliera abanto y otro, el tercero, que se llegó a asustar de los primeros capotazos. Pero éstos, poco a poco fueron creciéndose, y cuando sintieron el castigo, empujaron fuerte y derribaron a los picadores con estrépito.
De todos los corridos hoy fueron los más bravos el primero, el tercero y el sexto. El cuarto tuvo mucho de lo que hoy se llama temperamento, pero, de no haberle dado la lidia infernal que le dieron, habría lucido muchísimo más y se habría prestado para que Magaña (en sustitución de Armillita) hiciera una artística faena,
El triunfo ha sido completo para los señores Madrazo, que deben estar orgullosos de que, de los seis ejemplares enviados a la plaza, cuatro hayan sido calurosamente ovacionados, y uno, el sexto, de nombre “Campanero”, cárdeno claro, bien puesto, marcado con el número 2, haya sido indultado.
Triunfo más rotundo que el de esta tarde hace tiempo que no lo obtiene ningún ganadero mexicano. Mi enhorabuena, señor Madrazo, y que siga la cosa por ese camino…

La afición congregada en El Toreo, que hizo una extraordinaria entrada, pidió la presencia de los ganaderos en el redondel, más éstos no salieron. Algunos lo consideraron una descortesía, otros, extrema modestia. Por ello, el propio Verduguillo se dio a la tarea de buscar la información pertinente y publicó, en el mismo número de El Universal Taurino la siguiente nota aclaratoria:


Por qué no salieron los señores Madrazo cuando el público los llamaba

Anoche estuvo en nuestra redacción el señor don Miguel Illanes Blanco, inteligente aficionado y representante de los señores Madrazo, propietarios de la ganadería de “La Punta”.
En medio de la charla sobre el resultado de la corrida, y los comentarios acerca del buen juego que dieron los punteños, preguntamos al señor Illanes por qué los señores Madrazo no habían salido al ruedo a recoger las calurosas ovaciones que se tributaron a sus cornúpetos.
El señor Illanes Blanco nos manifestó que los señores Madrazo no habían ocupado durante la corrida el palco que usualmente ocupan los ganaderos, sino que se fueron al tendido, donde se confundieron con los demás aficionados, para presenciar el juego que dieron sus toros. Es más, los señores Madrazo habían anunciado que no asistirían a la fiesta, y a última hora se resolvieron a asistir casi de incógnito.
Es este un rasgo de modestia de los escrupulosos ganaderos, que de ninguna manera deben considerar los aficionados como falta de atención, ya que los tantas veces citados señores Madrazo están agradecidísimos por la benevolencia con que el público los ha tratado.

El final de Campanero y el destino de La Punta

Reportaje gráfico aparecido en El Universal Taurino
Campanero al centro
Al poco tiempo del indulto de Campanero, se produjo un encontronazo – que resultaría ser definitivo – entre las fuertes personalidades de don Francisco Madrazo y don Antonio Llaguno. En ese momento, el señor de La Punta decidió deshacerse de todo el ganado de origen San Mateo que tenía en sus potreros y aconsejado por Juan Belmonte, se adquirieron 2 erales, 2 utreros y 12 vacas marcadas con el hierro de Gamero Cívico, de puro origen MurubeYbarraParladé para dar a la ganadería jalisciense la personalidad que terminó por convertirla en una de las casas fundacionales de la cabaña brava mexicana.

Sobre el final del Campanero, don Francisco Madrazo Solórzano escribió lo siguiente:

Al poco tiempo hubo un enorme distanciamiento entre don Antonio Llaguno y mi padre, por entonces grandes amigos. Cuestiones de ganadería brava que tiene tantas pasiones y que enciende pronto el carácter de los hombres metidos en este medio; al indultado lo mandó castrar mi padre, para dárselo al mediero Luis Pérez, quien lo amansó y unció a su yunta por unos años, ya que, en 1927 llegaron los cristeros y nos quemaron la casa y de paso, mataron al Campanero. Jamás hubo una reconciliación con don Antonio.

Hierro y divisa de La Punta
Muchos años después, Francisco Madrazo y Antonio Llaguno, los hijos de los fundadores de las casas de La Punta y San Mateo, superarían los obstáculos que no pudieron sortear los que les antecedieron, pero con un inconveniente, una reforma agraria mal encauzada y un cambio radical en la manera de llevar la fiesta, les había privado del señorío de ser ganaderos de bravo.

Esto lo debí haber publicado hace más de un mes, pero, aprovecho que estoy fuera de mi base por unos días, para no dejar desatendido esto y por eso diferí este recuerdo.

1 comentario:

  1. Xavier:
    Nunca es tarde si la dicha es buena (Y hombre refranero, hombre majadero). Interesante escrito en el que se ve el triunfo, la discordia y hasta los errores en esto de la cría del toro de lidia, lo que demuestra que esto no es todo un camino de rosas.
    Un saludo

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