domingo, 20 de junio de 2010

Una estampa del pasado (V)

La portada de Respetable Público. Semanario Ilustrado de Espectáculos aparecido en Madrid el 11 de julio de 1909 presentaba una fotografía de la Cuadrilla Juvenil Mexicana, que en esos días resultaba ser el sucedáneo de la que inicialmente formó Saturnino Frutos Ojitos y que al dedicarse el que en su día fuera banderillero de Frascuelo a atender en exclusiva los asuntos de Rodolfo Gaona, quedó al mando de Enrique Merino El Sordo y después, fue tomada por Manuel Martínez Feria y Eduardo Margeli, quienes son los que la presentaron en plazas europeas esa temporada de 1909.

De los integrantes que la compusieron, de acuerdo al pie de foto, el paso por los ruedos de la mayoría es brevemente el que sigue:

Ramón Frontana, picador. Se integró a la cuadrilla desde 1906 y permaneció como varilarguero al lado de Carlos Lombardini durante su trayectoria en los ruedos.

Cenobio Esparza, picador. Fue un destacado varilarguero. Formó parte de diversas cuadrillas. Murió a consecuencia del derribo que un toro de Carlos Cuevas le infirió en la plaza de Orizaba, Veracruz el 22 de abril de 1945.

Arturo Frontana Portugués Chico. Se inició probando caballos en las plazas de la ciudad de México y aprende el oficio de picar toros del español Martín Fernández Portugués, de quien hereda el apodo. Le corresponde el honor de haber dado el primer puyazo en la inauguración del viejo Toreo de la capital mexicana en 1907 a un toro de San Diego de los Padres. Estuvo integrado a las cuadrillas de Luis Freg, Alberto Balderas, Luis Procuna y Carlos Vera Cañitas entre otros. Se retiró de los ruedos en 1955.

Luis Frontana, banderillero. Tras de su paso por la cuadrilla, permaneció en España, radicándose en Barcelona, lugar en el que siguió ejerciendo su profesión, principalmente en las plazas de Cataluña.

José Ávila, banderillero. Originario de León, Guanajuato. Eficaz con los palos y refinado con el capote, ejerció principalmente en las plazas del centro de la República Mexicana.

Refugio Pérez, banderillero. Originario del Estado de Querétaro. Pasó a la historia con el nombre artístico de Refulgente Álvarez, con el que llegó a matador de toros. Recibió la alternativa en Madrid el 17 de julio de 1927, de manos de Bernardo Muñoz Carnicerito de Málaga, quien le cedió al toro Capotero de López Plata, en presencia de Francisco Peralta Facultades.

El jueves 9 de febrero de 1978 cumplió 90 años de edad y el diario ABC de Madrid daba cuenta de que por haber cumplido esa edad, era el decano cronológico de los matadores de toros del mundo. Retirado de los toros, Refulgente Álvarez concluyó sus días como ujier en las instalaciones de Televisa en la ciudad de México.

Macario Castelán Gallinito, banderillero. Donde este torero alcanzó una gran proyección fue en la faceta de puntillero, pues fue el titular de El Toreo de la Condesa durante toda la vida de ese escenario. Él dio el primer cachetazo en ese ruedo y el último también y estableció la costumbre de que en las plazas mexicanas hay un puntillero titular.

Mariano Rivera, banderillero. Hasta 1907 actuó como novillero en los alrededores de la ciudad de México, integrándose como banderillero en ese 1909 a la cuadrilla juvenil y a partir de 1910 a la de Luis Freg, con el que permanece en España prácticamente hasta el año de 1921, actuando también en esa época bajo las órdenes de Alfonso Cela Celita. En ese último año regresa a México y acompaña a Juan Belmonte a Lima, regresando después a España para actuar bajo las órdenes de Pablo Lalanda y Moreno de Zaragoza.

Entre las efemérides interesantes de su carrera, contaba que Joselito le llevó de tercero un par de tardes el año de su muerte y que en ese mismo 1920, el 4 de julio, Agustín García Malla, le llevaba en su cuadrilla en la plaza francesa de Lunel, cuando un toro de Lescot le hirió mortalmente.

Mariano Rivera fue el primer torero que falleció en el ruedo de la Plaza México al sufrir un infarto agudo de miocardio cuando acompañaba a su matador Emilio Ortuño Jumillano, a dar una vuelta al ruedo el domingo 6 de marzo de 1955 cuando para lidiar toros de Ernesto Cuevas, fue acartelado con el rejoneador Gastón Santos, Luis Briones y Juan Posada.

Crescencio Torres, banderillero. Tras de su paso por la cuadrilla, se coloca con José Ramírez Gaonita en primer término y posteriormente con diversos toreros mexicanos que apreciaron su gran sentido de la colocación y su eficacia y rapidez con los palos.

Carlos Lombardini, matador. Recibió una primera alternativa en Marsella, el 26 de septiembre de 1909, siendo su padrino Ángel Carmona Camisero y llevando de testigos a Manuel Torres Bombita III y a Pedro López, siendo el toro de la ceremonia Lucero de Pablo Benjumea. Al no ser válida esa alternativa francesa, se tuvo que celebrar de nuevo el 10 de octubre siguiente en Barcelona, apadrinando en esta oportunidad Rafael González Machaquito, en presencia de Antonio Moreno Moreno de Alcalá y Pedro López, la cesión del toro Chocleto de Esteban Hernández. Esta última alternativa no fue confirmada en Madrid.

Pedro López, matador. Al igual que Lombardini, recibió una primera alternativa en Marsella, el 26 de septiembre de 1909, siendo su padrino Manuel Torres Bombita III y llevando de testigos a Ángel Carmona Camisero y a Carlos Lombardini, siendo el toro de la ceremonia Buscachicas de Pablo Benjumea. Al no ser válida esa alternativa francesa, se tuvo que celebrar de nuevo el 10 de octubre siguiente en Barcelona, siendo su padrino Antonio Moreno Moreno de Alcalá y fungiendo como testigos Rafael González Machaquito y Carlos Lombardini y el  toro de la ceremonia, Gargantillo de Esteban Hernández. Esta última alternativa tampoco fue confirmada en Madrid.

Eduardo Margeli Furcó, empresario. Se le apodaba El Gaditano. Tuvo durante varios años a su cargo la plaza El Toreo y junto con Antonio Casillas El Berrendo, fue propietario de la ganadería de Malpaso. El 21 de septiembre de 1936 fue herido a tiros por el novillero Antonio Popoca, quien le reclamaba un puesto en una novillada. A causa de las lesiones sufridas, falleció 5 días después.

De Luis Martínez, picador y Manuel Rodríguez, banderillero no encontré mayores datos y sobre Manuel Martínez Feria, solamente el hecho de que dirigíó la cuadrilla después de que lo hizo El Sordo. Para concluir, les dejo esta gacetilla aparecida en la misma publicación (Respetable Público) del 7 de febrero del mismo 1909, en la que se anunciaba ya la presencia de la cuadrilla en España:

¡Gran novedad taurina! ‘Tournée’ por España durante 1909 de la notabilísima cuadrilla juvenil mexicana. Espadas: Carlos Lombardini y Pedro López. Esta superior cuadrilla, organizada en 1906 por los señores M. Martínez y E. Margeli y compuesta de dos matadores, un sobresaliente, cuatro picadores y seis banderilleros, ‘todos mexicanos’, llegará a España en Marzo, pudiendo las empresas que deseen contratarla dirigirse desde luego a su representante Mariano Armengol, Plaza de toros de Barcelona, o a su agente en Madrid, Juan Manuel Rodríguez, Ave María 29.

5 comentarios:

  1. Se sumo interés volver a esta época taurina, un siglo atrás. Gracias por esta información enciclopédica de nombres e imagen. // Atte., Torotino.

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  2. Xavier:
    Esos tiempos nos pillan muy lejanos, tanto que no creo que podamos tener ni nostalgia, pero que nadie se engañe, mirar a ese tiempo tan lejano que ninguno conocimos, no nos sirve para recordar otras épocas, nos tiene que servir para no olvidar el toreo, para que no se nos vaya de la cabeza lo que es esto, algo muy distinto a lo que lo quieren convertir. Estas pinceladas son los pocos hitos a los que nos podemos agarrar. Y no habrá nostalgia, pero sí mucha envidia y unas ganas tremendas de meternos en la máquina del tiempo, poner la fecha y darle al botón de arranque. Si esto fuera posible, con envidiosos como yo, seguro que llenábamos las plazas y si nos pusiéramos a charlar con los vecinos de ocalidad de lo que pasa cien años después, no pararían de reirse de nosotros, pensando que les contábamos un imposible.

    Un saludo nada nostálgico y sí lleno de envidia desde España.

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  3. Efectivamente Enrique: Ni para nostalgia nos alcanza, pero el conocer lo que era si nos sirve para entender lo que es hoy esta fiesta y como bien dices, para no olvidar lo que es el toreo y no caer en el sucedáneo que nos quieren hacer pasar hoy por él (algo así como el asunto ese del gato y la liebre).

    Y sí, quién pudiera subirse a un aparato y ir atrás o adelante en el tiempo para ver lo que fue y lo que será. Seguramente los de "antes" y los de "después" nos verán como unos locos que no decimos más que sandeces, pero podríamos obtener mucha luz para entender lo que es y lo que será, porque el que no entiende la historia de lo que hace o de lo que vive, difícilmente entenderá ese hacer o vivir.

    Gracias por tu visita.

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  4. No digo yo que no haya razones para la nostalgia, pero el aficionado en todo tiempo pensó que las figuras iban a lo suyo, lo más comodamente posible, negándose a matar determinadas ganaderías duras. Lo escribo porque en el post se menciona la ganadería de López Plata, y no recuerdo dónde leí que a José y a Juan se le achacaba precisamente el que no se enfrentaran a esta ganadería.
    Domingo Varela se formó esta ganadería con ganado de distintas procedencias, entre ellas reses de los Gallardos, de El Puerto de Santa María, y del marqués de Ulloa, de Utrera, heredándola su viuda que la vendió a Juan de Dios Romero; a continuación a Ángel González Nadín y después a José Clemente Rivera. En 1902 lo adquirió Antonio López Plata. Hoy es encaste Juan Pedro, es la ganadería Soto de Luís.

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  5. Y curiosamente, Oselito, leí yo en algún lugar, a propósito del "Pleito de los Miuras", que esa ganadería (López Plata) adquirió cierto predicamento por "servir de alfil" a los intereses de don Eduardo, pero que en realidad, no tenía mucho cartel entre los toreros, aún antes de los días de José y de Juan.

    Y por lo otro, en efecto, hoy todo va por un solo camino, allá con Ustedes es "domé", aquí es de lo que hizo don Antonio Llaguno, en suma, el monoencaste...

    Gracias por pasarte por aquí.

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