El hecho que refleja el documento da debida cuenta de que las celebraciones con toros, como la de ese día de San Juan de 1526, habían trascendido ya los confines de la Península Ibérica y que así como la lengua, la religión y la cultura de la antigua Iberia buscaban acomodo en las tierras recién ocupadas, a partir de ese momento, también los divertimentos, como las fiestas con toros tratarían de encontrar su sitio entre los recién llegados y los naturales. Y a este día, es perfectamente dable afirmar que se arraigaron en su nuevo asentamiento y fueron aceptados por quienes los trajeron y también por quienes los recibieron.
La universalidad del toreo
Sin dejar de tener una esencia profundamente hispana, la fiesta de los toros es aceptada por personas de todo tipo de herencia cultural en el planeta, aunque también es innegable que en sus inicios, su funcionamiento dependía totalmente de lo que se gestaba y producía en España. Será, en la visión de José Alameda, México, de donde salga quien rompa ese ciclo y abra las entrañas de la fiesta para el resto de los países donde se verificaba:
Se dice que Gaona fue el que “universalizó” el toreo mexicano, el que abrió las puertas del ámbito internacional para los toreros de México… La consideración tiene que ser más amplia. Veamos: hasta entonces, todas las figuras del toreo habían sido nacidas en España; Gaona es el primero que, sin haber nacido en tierra directamente española, se hace figura del toreo mundial. Más tarde, vendrían Armillita y Arruza, y el venezolano César Girón y el portugués Manolo Dos Santos… Pero el primero: Rodolfo Gaona... No digamos, pues, que Gaona “universalizó” el toreo mexicano: “universalizó” el toreo. Punto...
Así lo plantea don José en su Historia Verdadera de la Evolución del Toreo, porque a su juicio, es a partir de la emergencia del Califa de León cuando se entiende que las puertas se tienen que abrir para cuando menos, los toreros que surgen en latitudes diferentes a lo que España es.
Las ciencias avanzan que es una barbaridad...
Esa expresión que Sebastián hace a don Hilarión en La Verbena de la Paloma, obra de Ricardo de la Vega, musicalizada por Tomás Bretón, ha trascendido a su tiempo y la realidad es que en algo más de medio siglo, el conocimiento de los sucesos de la fiesta, pasó de las reseñas escritas en los diarios, a las imágenes en movimiento en los noticieros cinematográficos, pero el saber del acontecer en las plazas en lo que hoy llamamos tiempo real, estaba reservado solamente a aquellos que adquirían su localidad en las taquillas y ocupaban una localidad en los tendidos. No había otra manera de ver los toros en directo.
Cuando la televisión llega a las plazas, se amplía el número de espectadores, pero en un inicio, en un radio restringido alrededor del coso en el que se celebraba el festejo. Cuando se descubre que enviando las señales al espacio exterior y devolviéndolas después a puntos determinados en la tierra, se pueden cubrir cuantos puntos se deseen sobre el planeta, se desarrolla la tecnología, lanzándose diversos satélites de comunicaciones de órbita geoestacionaria. En el caso relacionado con este tema, es fundamental el llamado Intelsat IV – F2, que fue el que hizo posible la transmisión de la corrida que me ocupa.
La llamada corrida del siglo
Para el 13 de junio de 1971, se anunció que en la plaza de toros de Jaén actuarían Santiago Martín El Viti, Manuel Benítez El Cordobés y José Fuentes ante un encierro de don Carlos Núñez, en un festejo nocturno que sería transmitido a veintidós países del mundo, entre los que se contaron Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay, Ecuador, Argentina, Grecia, Rumania, Portugal, Yugoslavia, Taiwán, Hong Kong, Líbano, Japón y Australia.
El festejo tendría un carácter benéfico, destinándose los ingresos que produjera para las FEAPS (Federación Española de Asociaciones Pro Subnormales) y el mismo tuvo por un incansable y eficaz organizador a El Cordobés, que fue quien gestionó los asuntos taurinos en España y en el extranjero, hizo los amarres necesarios para obtener la transmisión internacional del mismo. Escribió quien firmó como A, en El Ruedo fechado el 8 de junio de 1971:
…la Fiesta de Toros no podía quedar al margen de la evolución ecuménica que se está operando en el mundo respecto a que por canónico entendemos incluso lo moral… Y es en Jaén en donde, en la anunciada corrida multitelevisada de próxima celebración – el día 13 del corriente –, El Cordobés, El Viti y José Fuentes van a matar seis «toros» a las ocho de la tarde… Esta serie de coincidencias en la celebración del espectáculo que han de presenciar unos doscientos millones de seres pertenecientes a pueblos, razas y naciones diversas, dispares en psicología y entendimiento, va a suponer un veredicto en cuanto atañe a la Fiesta que ha caracterizado la mayor parte de la manera de ser del espíritu hispánico… Nos alegra, y presumimos de que no será ésta la última ocasión en la que la Fiesta española conmueva. al mundo y nuestras instituciones benéficas cambien también la escuálida faz de su Hacienda…
El transmitir en vivo, una corrida de toros a muchas partes del mundo, representaba hace 55 años, una oportunidad dorada. El resultado de la corrida fue triunfal, El Viti le cortó las orejas y el rabo a su primer toro, El Cordobés también le cortó el rabo a su primero, a pesar de un pinchazo y las dos orejas a su segundo y José Fuentes saldó la noche con tres orejas en la espuerta. Al exterior, se dio una imagen de que la fiesta de los toros encerraba – y encierra – una grandeza que merecía y merece ser conocida.
Algunas celebraciones periféricas
En Nueva York, se renombró una plaza pública con el nombre de Plaza de Toros, según relata la crónica aparecida en semanario El Ruedo fechado el 15 de junio de 1971:
Y es que la histórica plaza neoyorquina de Pennsylvania se llama desde el pasado jueves, día 10 de los corrientes, «Plaza de Toros», en conmemoración de la primera corrida que, por televisión, vía satélite, se retransmitió desde España al Madison Square Carden, situado frente a la nueva «plaza»… La ceremonia que rebautizaba la plaza neoyorquina se inició a la una de la tarde (las 19,00 hora española) en la esquina de la calle 33 y Séptima Avenida y fue presidida por míster Bud Palmer (jefe de Relaciones Públicas de la ciudad) y míster E. William Henry (presidente de la Management System Corp., promotora de la corrida). En un ambiente de pasodobles participaron en ella muchachas ataviadas con trajes regionales españoles, y los invitados, entre los que se encontraban personalidades españolas, fueron obsequiados con una típica sangría…
Y además, desde la gran manzana, se envió a una funcionaria de su Ayuntamiento para presidir el festejo, junto con las autoridades de plaza, Margarita Martínez, de origen portorriqueño, quien entregó al alcalde de Jaén, Ramón Calatayud Sierra, una placa conmemorativa enviada por el alcalde neoyorkino John Lindsay, quien a su vez recibió por conducto de su enviada, las llaves de oro de la ciudad de Jaén.
El devenir de esta tarde
Ya en las diversas relaciones del festejo, tras de exponer el éxito de este festejo, se proponía declarar el 13 de junio como el Día Mundial de la Tauromaquia y se anunciaba la celebración de más corridas televisadas vía satélite en circuito cerrado. Sigue el cronista de El Ruedo:
Cuando nos referimos a que esta corrida de Jaén puede modificar la cara financiera de la Fiesta, no especulamos con hipótesis. Por de pronto, las corridas que se van a celebrar en Valencia (Venezuela), en conmemoración de te batalla de Carabobo durante los días 26 y 27 del presente junio, serán retrasmitidas (vía satélite) a España, Méjico, Perú, Colombia, Ecuador y Panamá como obsequio del Gobierno venezolano a los mencionados países de habla hispana… En la corrida del sábado 26, Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín lidiarán, junto con el venezolano Curro Girón, toros mejicanos de Reyes Huerta. La del domingo 27 será a usanza goyesca y las reses de Javier Garfias serán despachadas por Curro Romero, el mejicano Manolo Martínez y el venezolano Efraín Girón… En resumen: la corrida que comentamos marca – no por lo que sucedió en el ruedo, sino por sus planteamientos y supuestos previos y posteriores – una verdadera fecha histórica… No es aventurado augurar que, en lo sucesivo, se podrá hablar del toreo, antes y después de su primera retransmisión mundial vía satélite, desde la plaza dé Jaén…
Ese festejo resultó ser apenas un primer paso. Hoy, algo más de medio siglo después, los toros se transmiten vía satélite y en directo a quien tenga el deseo de acceder a ellos, y no solamente festejos puntuales o con una causa benéfica, sino ferias y a veces temporadas completas.
Eso demuestra que cinco siglos después de haber salido de España, la fiesta de los toros efectivamente adquirió el carácter de universal.







