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domingo, 23 de agosto de 2026

21 de agosto de 1935: La inmortal tarde de Armillita en Bilbao

Hace algunos años, con motivo del centenario del natalicio del maestro Armillita, tuve la ocasión de dedicar algunas líneas a este tema. En alguna ocasión, contaba entonces, tuve el honor de sentarme a la mesa del maestro y uno de los temas obligados en ella, era el recuento, aunque fuera breve, de sus hazañas en los ruedos. En el capítulo de su andar por España, siempre salía a flote su faena al toro Centello de Aleas, en Madrid, el 5 de junio de 1932 y él se encargaba de terciar con recordarnos su faena al toro ensabanao de Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio – anunciados todavía como antes Veragua – en Bilbao, verificada el 21 de agosto de 1935.

En esa primera relación, me acogí a lo que escribieron los cronistas de los principales diarios de Madrid, quienes cubrieron esa Semana Grande bilbaína en calidad de enviados especiales, pero al paso del tiempo, la disponibilidad de nuevos medios de consulta, nos deja a la vista la opinión de otros medios, sobre todo locales, que completan, a mi juicio, la visión de lo que fue esta gran tarde de toros. En particular, son dos diarios, La Gaceta del Norte y El Noticiero Bilbaíno, ambos de la capital de Vizcaya, los que nos dan una visión más extensa de la enorme tarde del Maestro de Saltillo.

La visión de la tarde en La Gaceta del Norte

El cronista de la Gaceta del Norte firmaba como Desperdicios y en el introito de su crónica, deja claro que, como a su parecer, ni Domingo Ortega ni Vicente Barrera quisieron o pudieron sumarse a la ocasión de triunfo que la suerte les puso delante, dedicaría todo su espacio a la labor de Armillita. De ese relato extraigo lo siguiente:

Armillita, que vestía de heliotropo y oro, comenzó con el pase del sarcófago helado y al dar un natural pierde el refajo... Lo recupera y obsequia a “Arrempuja” con tres naturales magnos que, liga con el de pecho, y sufre otro desarme. (Ovación)… Sigue valentísimo y artista y hace de “Arrempuja” – tipo perfecto de nobleza – lo que quiere... La plaza arde de entusiasmo. Se aplaude, se aclama, se grita... Toca la música. Se da suelta a esas dos palomas que tiene para los instantes emocionantes la Comisión y “Armillita”, después de un pinchazo en los altos, entra a matar con el máximo decoro y deja una en el sitio de honor, pero un poco atravesada… ¡Se está muriendo “Arrempuja” y todavía quiere embestir el bravo animalito!... Ovación a “Armillita” y bronca al presidente porque no le concede el galardón auricular... Ovación al toro al que hay que dar la vuelta al ruedo como homenaje a su bravura y a su gran estilo... Tiene que salir Armillita a los medios con toalla y todo... Mocito... Ensabanao... Toro magníficamente criado. A pan y manteles y probablemente con su copita de coñac después del café, ya que eso a Domecq le debe de salir por una friolera... ¡Soberbia salida de gran toro! … le banderillea magistralmente “Armillita” que, tras brindar a los niños de la Santa Casa de Misericordia, saluda a “Mocito” como hay que saludar a toros así. Con tres naturales espléndidos, monumentales, a los que sirve de colofón el de pecho que ordena el arte y el buen gusto... Toca la música, pero como si no tocase, porque el clamor popular va subrayando el molinete de rodillas, los pases en redondo, los deliciosos de cabeza a rabo, la gama entera de primorosas locuras con que este torero excepcional va correspondiendo a la bravura inagotable y la nobleza infinita de su gran adversario... Y como remate glorioso de aquel atracón de arte sereno, de dominio emocionante de la res, media estocada en todo lo alto que acaba para siempre con la vida de “Mocito”, el toro que abrió para Domecq la puerta grande de nuestras ferias, humilló nuestra soberbia de aficionados inteligentes, y proporcionó a “Armillita” el más definitivo de sus triunfos... “Mocito” será el tema de las conversaciones este invierno, ¡Qué bien nos va a venir para los días lluviosos que os cuando a la gente le da por hablar de política!...

Entre el relato, Desperdicios deja ver la inconformidad de la afición y la crítica de Bilbao con el anuncio de los toros de Domecq, cuestión que expresará más claramente su colega de El Noticiero Bilbaíno, según lo veremos un poco más adelante.

En El Noticiero Bilbaíno

Por su parte, Alegrías, el cronista de El Noticiero Bilbaíno, coincidió con su colega Desperdicios acerca de la tarde de Ortega y Barrera, pero reprochándoles el que, teniendo la categoría que ostentaban, desperdiciaran una corrida como la de Domecq de manera tan insulsa. De lo que escribió Alegrías, resalto:

A tal señor, tal honor. Y a tales toros, modelos de bravura y nobleza, tal torero modelo de valentía, técnica, voluntad... y, – que no me oigan algunos – arte. “Armillita” tuvo la suerte – en esto la suele tener a menudo – de que le tocaran dos toros tan completos en bravura y nobleza como “Arrempuja” y “Mocito”, pero “Mocito” y “Arrempuja”, también tuvieron la suerte – para lucir más – de caer en manos de torero tan completo y tan noble, que da todo lo que tiene, como Fermín Espinosa “Armillita”... Con los palos estuvo mejor que nunca. A “Arrempuja” le puso tres pares, dos al cuarteo y uno de poder a poder, formidables, pues Fermín ganó la cara guapamente y a fuerza de riñones y facultades por arrancar el veragüeño con gran genio, por no haber sido suficientemente picado. ¡A ver si nos enteramos! Y a “Mocito”, dos al cuarteo y uno por dentro tremebundo... Sin embargo, donde radico el gran éxito fue en el muleteo y con la espada... En el quinto, que brindó a los niños de la Misericordia, aún estuvo mejor “Armillita”. Un alto y uno de pecho, grandiosos, precedieron a tres naturales, el segundo perfectísimo, y el de pecho con la izquierda bravísimo y luego a una faena, en los medios, variadísima, de perfectos perfiles y de un dominio y valentía insuperables mezclando lo clásico con lo cascabelero y con lo emocionante ya que “Mocito”, sin sacar aún la lengua, embestía con fuerza y se revolvía. Entrando a ley cobró el azteca media estocada lagartijera que hizo cisco al modelo de toros bravos que fue el ensabanao de Domecq... Con el entusiasmo del público vino el cortejo de orejas, rabos, salidas al centro de la pista y vueltas al ruedo... “Armillita”, ídolo de este público, ha firmado con pluma de oro la feria próxima. Suponemos que ¡por fin! será cobrando como los demás...

Mas condensada es la relación de Alegrías, pero es coincidente con todas las aquí expuestas, en la grandeza de la obra de Armillita y la cierra con ese deseo de que vuelva al año siguiente y de que se le paguen honorarios de figura del toreo. No sé si Alegrías pudo volverlo a ver, pero ya no al siguiente calendario, sino hasta una década después.

La corrida de Juan Pedro Domecq

El anuncio de la corrida de Domecq no fue bien recibido ni por la afición ni por la crítica bilbaínas y una vez desembarcada, sus recelos parecían confirmarse, según refiere el ya citado Alegrías en El Noticiero Bilbaíno

:

A raíz del desencajonamiento de los toros de nuestra feria, apareció en estas columnas una apreciación acerca de la presentación de las reses en la que no salía muy bien parada la escrupulosidad del ganadero. La censura, que era acre, indudablemente, no era mía. Indispuesto al terminar aquella operación, un compañero, competente en la materia, fue el que escribió la opinión. Pero yo, cuando me enteró telefónicamente de lo escrito, le demostré, con toda franqueza, mi disconformidad con el tono mesurado con que censuraba el pobre y destartalado aspecto del envío de la Casa Domecq. Y aún le insté para que el dictamen se escribiera más acerbamente... Desde luego, las censuras a la presentación siguen, pero, acaso influenciado por el éxito de la sangre brava, ya me parecen algo excesivas en lo que a mis deseos atañe. Pero, desde luego, también que sí a precio tal se nos ha de servir casta y docilidad tan singulares, bien a gusto debemos pagarlo. Que esta corrida de Domecq fue excepcional... “Pescador”, jabonero melocotón, gordo, cortito, bien armado y basto, fue el primero y aguantó cinco puyazos – uno le sobraba – sin mostrar poderío, llegando aplomadote al final. “Lavaíto”, cárdeno, terciado, poca cosa para estos festejos, fue el tercero que, aunque empezó saliendo suelto del castigo al final embistió a los jacos con genio y con genio hizo el último tercio. “Cañamón”, negro, bragao, lucero, con cara de señor maduro y muchas chuletas, cumplió muy bien en cuatro lanzadas fuertes que le atizaron y llegó nobletón al acto final. “Solitario”, un jabonero, muy bizco, muy basto, escurrido de carnes, y muy feo, en una palabra, tomó muy voluntarioso cuatro varas y fue en todo momento un toro seco, durillo, pero noble como él solo… Y hemos dejado aparte, porque así lo merecen, a “Arrempuja”, número 38, negro bragao y a “Mocito”, numero 6, ensabanao…

Variopinto el encierro, acusando la fuerte presencia de la sangre de Veragua todavía, pero también dispareja en tipo, acusó bravura y el juego particularmente de dos toros debidamente aprovechados despejó en buena medida los recelos iniciales de los aficionados de Bilbao, quienes dejaron la plaza de Vista Alegre satisfechos con el juego que dieron.

Armillita capitán general de la tauromaquia

Una de las breves crónicas de los diarios madrileños, en este caso, del diario La Libertad, firmada por Recorte, abre con una reflexión que en ese día pudo parecer un ditirambo más, pero que, en retrospectiva, refleja, creo, el real estado de las cosas en la fiesta de aquellos días:

La temida afición vizcaína ha rubricado esta tarde con gruesos caracteres el título de capitán general de la tauromaquia a favor de Fermín Espinosa (Armillita)… El título no ha sido cosa de otorgamiento, sino consecuencia de un detenido y concienzudo examen, que ha durado varias temporadas y cuyo último ejercicio se ha verificado en la tarde de hoy ante el completo tribunal. Las papeletas han sido de esas que por brillantes son difíciles cuando el opositor no está todo lo empollado que se precisa para desarrollar el tema. En el presidente del tribunal pudo apreciarse de manera muy ostensible marcado antagonismo con el examinando; pero, a su vez, la gran masa de vocales hizo también muy patente su protesta, abucheando a la presidencia cada momento que el artista opositor despejaba una de las muchas incógnitas que tiene la papeleta artístico - taurina... Armillita, hasta ahora general, ha ascendido hoy al tercer entorchado, o bien se ha doctorado con todas las notas sobresalientes...

Como se puede leer, esa tarde de hace noventa y un años, se consideró que Armillita alcanzó la cima de la torería. Una actuación redonda esa tarde en Bilbao, así pareció confirmarlo.

domingo, 3 de mayo de 2026

3 de mayo de 1931: Alberto Balderas confirma su alternativa en Madrid

La temporada española de 1930 vio llegar allá a varios novilleros mexicanos que después escribieron páginas importantes en la historia del toreo. Jesús Solórzano, Carnicerito de México y quien ocupará el espacio de este domingo, Alberto Balderas, quien después sería conocido como El Torero de México. De los nombrados, fue el que más festejos toreó esa campaña, presentándose en 28 tardes y haciéndolo en las principales plazas de España y actuando en las plazas de Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao, Murcia y Alicante, entre las de más renombre.

La conclusión de ese andar entre los novilleros le permitió recibir la alternativa en Morón de la Frontera el 19 de septiembre de ese año.

Le apadrinó Manolo Bienvenida y ofició como testigo el gitano malagueño Andrés Mérida, cediéndosele al toro Hocicudo de Guadalest. La terna completa tuvo un sino trágico. Padrino y testigo murieron muy jóvenes, a causa de enfermedades y El Torero de México, en las astas de los toros. Cuenta don Armando de María y Campos:

Muchos cronistas sevillanos fueron a Morón de la Frontera a cumplir su cometido... conviene usar la que publicó esa misma noche el diario sevillano “La Unión”. Es una reseña breve, espontánea, de simple información y por ello, valiosísima... Se ha celebrado la tercera corrida de feria, que tenía el aliciente de la alternativa del novillero mexicano Alberto Balderas. Como padrino del nuevo doctor figuraba el joven maestro en lides taurómacas Manolo Bienvenida... El lleno es rebosante. Primero. – Balderas ejecuta cuatro verónicas muy templadas y artísticas... Después coge las banderillas y coloca un par de frente muy bueno; otro de poder a poder y el tercero al cambio... Manolo Bienvenida, con el ceremonial de rigor, doctora al mexicano... Balderas inicia su faena de muleta con un pase al natural; otro, rodilla en tierra, los dos de calidad excelente. Sigue muy valiente y artista y en cuanto iguala el toro atiza un espadazo en hueso. Repite con una gran estocada que tumba al toro. (Ovación grande y oreja). También da el diestro la vuelta al ruedo para recoger los aplausos del público...

Después de esa tarde, Balderas torea en Olivenza, Quintanar de la Orden, Oporto, plaza en la que tenía gran cartel y cierra su campaña europea en Lisboa, para regresar a México y prepararse para actuar en la temporada del Toreo de la Condesa.

La confirmación madrileña

Para el año de 1931, Alberto Balderas y Jesús Solórzano volverían a España para tratar de confirmar sus alternativas en Madrid. En esa tesitura, la de Balderas quedó pactada para la cuarta corrida del abono, a celebrarse el domingo 3 de mayo de 1931. Al efecto, se anunció un encierro del Marqués de Villamarta para Cayetano Ordóñez Niño de la Palma, el valenciano Vicente Barrera y Alberto Balderas, quien confirmaría su alternativa.

Los toros que se lidiaron

Al final de cuentas, de la corrida de Villamarta solamente se corrieron cuatro de los toros anunciados. El segundo y el sexto de la función fueron devueltos después de salir al ruedo, por debilidad manifiesta, dicen la mayoría de las crónicas. En primer lugar, cito la de Federico Morena, quien en el diario Heraldo de Madrid, salido al día siguiente de la corrida, reflexionó lo siguiente:

El marqués de Villamarta va también, como el abono madrileño, de mal en peor. Fracasó en Sevilla y ha fracasado ayer, de modo más rotundo, en Madrid. Los toros de esta cuarta y menguada corrida fueron desiguales, y tan chicos algunos que no arrancaron 1a protesta porque encubrieron la pequeñez del cuerpo con el tamaño de la armadura. Por lo demás, hubo toros de fea «construcción» y altos de agujas, y tampoco demostró el ganadero gran escrúpulo en cuanto a la edad de los cornúpetos... ¡Verdad, marqués, que se deslizó en la corrida más de un utrerillo! El toro que abrió plaza, «Giraldillo», fue, sin duda, excelente para el ganadero, pues derribó, y derribó con fuerza, las cuatro veces que arremetió contra los caballos; pero, ciertamente, no tuvo buen estilo para los infantes. No doblaba con franqueza por el lado derecho, se tapó en banderillas y, en fin, llegó al tercio final un poco huido... El segundo, cojo, fue sustituido por un boyancón, admirablemente criado, eso sí, de D. Manuel Aleas... Nos engañó el tercero, de verdad. Lanzóse al salir sobre los peones como un rayo y dobló admirablemente, y con inmejorable estilo, a diestra y siniestra; pero al instante se fue del capote de Barrera varias veces, con marcada tendencia a los chiqueros. Se vencía un poco por el lado derecho. Dolióse al castigo, Y llegó a la muerte aplomadote da puro soso... Del cuarto no se puede decir que honrase al ganadero. Fue un toro poco boyante. Se arrancó bien a los caballos, pero con muy poca codicia, y en la hora suprema mostróse incierto y «esaborío»... El quinto, «Maquinista», fue un toro «imberbe». Se dejó torear mejor que sus hermanitos. ¡La juventud!... E1 sexto, chico también, nos resultó cojo. Y fue una verdadera lástima, porque se comía, materialmente, el capote, y Balderas le toreó a la verónica gracioso y artístico. El sustituto, ¡oh dolor!, fue otro buey de la señora viuda de Soler... Demostrado queda que el marqués de Villamarta fracasó en Madrid... Aquí se demuestra casi todo...

Por su parte, César Jalón Clarito en el número de El Liberal salido el 5 de mayo siguiente, dijo:

¡Villalón, Villagodio, Villamarta, Villarroel! ... De esta pesada retahíla – pesadilla de la fiesta hace diez o doce años – han desaparecido los Villalón y Villagodio. Dos de Villarroel apenas se lidian. Y quedan únicamente en el morcado loe toros de Villamarta. De éstas fueron los de la peor corrida de feria de Sevilla y los de la cuarta corrida del abono, digamos padecida mejor que celebrada, el domingo, en Madrid… Mal de presentación. Cuatro con el tipo exigible; pero dos que ni aun disfrazados con cabezas dé toro podían admitirse, Mal de estado físico – y eso que este año no hay glosopeda –. Hubo que retirar del ruedo el segundo y el sexto porque no se tenían en pie y sustituirlos con uno de Aleas y otro de Soler. Y peor que de todo de bravura. verdad que cumplieron en el tercio de varas y algunos hasta recargaron. Cumplen ya todos los toros- ¡Todos! Hasta ese de Aleas, que no quería nada con nadie. Hasta el de Soler, que salía rebrincando de las varas, con más peligro en las patas que en las astas. Todos cumplen ya. Y cuanto más mansos, antes y mejor, porque se saca rara vez la suerte a su sitio, a la raya del tercio, y casi nunca se hace limpiamente y sin acoso; los mansos, aquerenciados con las tablas, se encuentran en ellas los puyazos, no sólo sin buscarlos, sino cuando creen que van huyendo de ellos...

De acuerdo con lo escrito por los cronistas, el encierro no era de los que podría permitir a los toreros mayores florituras. 

La corrida de la confirmación

Ya hablaba Federico Morena de que la temporada iba con malos rumbos. La entrada fue aceptable, pero la plaza no se llenó y los toros, salvo uno – el quinto – se encargaron de hacer que la tarde fuera casi soporífera. Y el mismo cronista del Heraldo de Madrid dejó dicho que el toro con el que Balderas confirmó su alternativa se llamó Giraldillo y casi toda la prensa madrileña trató al confirmante despiadadamente, en una gama de tonalidades – casi todos en un breve párrafo – que oscilaban entre el considerarlo un indocumentado, hasta aquella que dejó en blanco y negro que su paso por el ruedo madrileño de esa tarde, estuvo dominada por el miedo. Pero también hubo opiniones ecuánimes, más desarrolladas y fundadas. Entre ellas está la de Maximiliano Clavo Corinto y Oro, quien en el diario La Voz, salido al día siguiente de la corrida, escribió:

Mala suerte la del mejicano Balderas en una tarde tan importante para él como la de la confirmación de su alternativa en Madrid. El Balderas aquel de agradables recuerdos por su fino estilo de torero en su etapa novilleril no pudo ayer mantener el prestigio que un día conquistara, se le vio muchos ratos animoso, como se le vio también apuntar lo que otras veces le vimos en momentos determinados. De los ocho lances que dio a su primer toro, en tres cargó la suerte y templó como cumplía a sus buenas maneras. Cogió banderillas (mal hecho, porque el bicho tenía fuerza, pero no alegría) y sólo consiguió demostrar un buen deseo en el único par que clavó. Comenzó bien la faena de muleta, estropeada luego por el viento, que dejaba descubierto al lidiador, y por un gañafón peligroso que le tiró el Villamarta. Con decisión arrancó a matar dos veces, dando un pinchazo hondo en la primera y una corta buena, en un viaje honrado, en la segunda. (Aplausos) … En último lugar se las entendió el mejicano con el bicho de Soler, un sardo descaradote de pitones que embistió muy poco y con muy mal estilo. De la sesión de lances apuntamos a Balderas dos con relativa elegancia. Huido el morlaco, imposibilitó todo lucimiento en quites. Otro destello de buena voluntad, en un par de banderillas, que, como en el otro, tampoco debió coger, porque el enemigo no se prestaba. Balderas comenzó por bajo, cerca y bien la faena de muleta. Nos gustó un pase de pecho y nos agradó su propósito de torear al natural; nada más que el propósito, porque el “género” no estaba para estas exquisiteces. Procuró luego “tirar” del boyancón pisándole su terreno casi entre los pitones, pero no cristalizó el afán del diestro por buscar aplausos entre los pitones y las pezuñas del bicho se quedó enredada tres veces la muleta. Hay días aciagos y los dioses se recrean en que estos días sean los en que el viento debiera soplar más favorablemente. Tres pinchazos y otro desarme; por fin, dos intentos de descabello, clavando en el último un palmo de estoque. Lo dicho: hay días aciagos. Balderas es joven, es fuerte y sabe torear; lo ha demostrado. Otra corrida, dos toros, no dos mulos con los que haya que andar a trastazos, y el Balderas de los buenos recuerdos recientes quizá vuelva a resurgir en su verdadera salsa...

Corinto y Oro deja bien claro que, ni el de Villamarta – ganadería titular –, ni el sobrero de la Viuda de Soler eran toros para conseguir lucimiento, aunque también reconoce que el confirmante, en su intento de agradar a la afición de Madrid, realizó algunas cosas que no venían al caso.

Por su parte Federico Morena en el Heraldo de Madrid, de la misma fecha, relató:

El mejicano Balderas, buen torerito indiscutiblemente, refrendó su alternativa en la fiesta de ayer. No tuvo suerte con su lote. Es decir, si el público hubiese aceptado el sexto toro, quizá hubiera promovido un «escándalo», porque, a juzgar por lo que vimos, era un toro «de carril». Pero llovía sobre mojado y al «respetable» se le habían hinchado las narices, con razón. Lo sensible es que pagó las consecuencias el que menos culpa tenía... De cualquier modo, Balderas está donde estaba. Ni ha perdido ni ha ganado en la estimación del público con la corrida de ayer. Salió del paso decorosamente... y hasta la próxima. Pero a lo largo de la corrida pudimos saborear algunos lances a la verónica plenos de gracia y de enjundia torera, como aquellos que sacó en un quite durante la lidia del primer toro y, con especialidad, los que dio al sexto, impecables, en que apenas el público, entregado a la protesta airada, paró seguramente... Con la muleta no puede decirse que estuvo mal, dada la índole de sus toros. Al contrario, mostróse valeroso, y en algunos momentos estuvo sobre las circunstancias. Tengo anotados en su haber muletazos de positivo mérito, que el público, justiciero siempre, jaleó sin reservas. Pero he de recomendar al neófito que sujete mejor la muleta, para evitar los desarmes tan continuados y que tanto deslucen una faena... Balderas no pudo ayer demostrar sus condiciones de excelentísimo banderillero. En sus dos toros tomó los rehiletes, y en ambos tuvo que contentarse con poner un solo par decorosamente.  El buey de la viuda desarmaba de un modo atroz. No era posible meterle mano, y el incipiente espada respiró fuerte cuando le vio doblar… Esperemos la repetición para juzgar a Balderas, en definitiva. Ayer, repitámoslo, ni ha perdido ni ha ganado en la estimación del público...

La línea de razonamiento de Morena es similar a la del cronista de La Voz, en el sentido de que Alberto Balderas intentó estar por encima de las condiciones de los dos toros que le salieron, sin que ese esfuerzo se recompensara con lucimiento. 

La realidad es que ambos relatores dejan en claro una cuestión, lo realizado en esa tarde era del mérito suficiente para volverle a ver con otro tipo de ganado, que al menos en el papel, pudiera garantizarle la posibilidad de hacer el toreo que mostró en sus presentaciones allí como novillero.

De lo que terminó perdiéndose Madrid

Al final de cuentas, la afición de Madrid y la de España entera, no tuvo la ocasión de ver a Alberto Balderas en plenitud. Él fue un torero que, como Silverio Pérez – toda proporción guardada – nos lo quedamos para nosotros en toda su grandeza. Y eso es algo que nadie nos puede disputar.

Aldeanos