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domingo, 9 de agosto de 2026

8 de agosto de 1947. Pepín Martín Vázquez… en Valdepeñas

Manolete, Curro Caro, Pepín Martín Vázquez
Valdepeñas 8 de agosto 1947
Foto: Cano
Manolete había anunciado su intención de retirarse de los ruedos al término de la campaña de 1947 y en los hechos estaba llevando a cabo esa pretensión, porque después de concluir abruptamente su campaña americana en el mes de febrero, a causa de una nueva ruptura de las relaciones taurinas hispano – mexicanas, hizo una pausa en su actividad en los ruedos, reapareciendo en plazas europeas hasta finales del mes de junio. Esta última circunstancia y la obligada ausencia de Carlos Arruza en los carteles, removieron la punta del escalafón y así, lo encabezaron Parrita, Luis Miguel Dominguín, Manuel Álvarez Andaluz, Pepe Luis Vázquez, Rovira y también, a la mitad del calendario, estaba enfilado a ocupar el primer puesto un torero sevillano del barrio de La Macarena: Pepín Martín Vázquez.

El hijo del señor Curro Martín Vázquez, a quien vimos aquí en México en 1946, ya se había asentado como un torero que llevaba a los ruedos una propuesta distinta, una tauromaquia que, vista en el vídeo, representa la transición a la forma de hacer las cosas delante de los toros como sería cotidiano medio siglo después. Y eso, cuando se repite constantemente delante de los toros, entusiasma a los tendidos y crea alrededor del diestro un aura de figura.

En la brevísima temporada que Manolete hizo en ese 1947, de apenas 21 tardes, alternó tres veces con Pepín Martín Vázquez: Madrid, en la corrida de Beneficencia, en Santander y en la tarde que hoy me ocupa.

Valdepeñas, Ciudad Real

La Feria de agosto de Valdepeñas tiene sus raíces en las ferias comerciales de la Edad Media y se celebra de manera separada a la que se verifica en septiembre dedicada a la vendimia o al vino. En ese año de 1947, esa feria agosteña se aderezó con una corrida de toros, en la que, para enfrentar un encierro de la Viuda de Concha y Sierra, se acartelaron Curro Caro, Manolete y Pepín Martín Vázquez

La corrida, a pesar de ser la plaza una de tercera categoría, inaugurada en 1872, con cinco mil localidades, de acuerdo con los pesos en canal de los toros dados a la prensa, promedió en vivo alrededor de 462 kilos, lo que significa que tuvo edad. 

La relación de la corrida que contienen los diarios madrileños, proporcionada por la agencia Cifra del festejo, es de la siguiente guisa:

VALDEPEÑAS 8. – Corrida de feria. Seis toros de Concha y Sierra para Curro Caro, Manolete y Pepín Martín Vázquez. – Primero. – Curro Caro y Pepín, aplaudidos en quites. Bien pareado. Curro Caro empieza la faena sentado en el estribo; dos pases de rodillas, naturales y de picho, media delantera y descabello. (Ovación y petición de oreja). – Segundo. – Manolete le da unos lances que remata con media verónica. (Ovación.) El toro es castigado en varas. Manolete realiza una gran faena, iniciada con ayudados por alto, seguidos de naturales, molinetes y manoletinas. (Ovación y música.) Una estocada superior, de la que rueda el astado. (Clamorosa ovación, dos orejas, rabo, que rechaza, el diestro; vuelta al ruedo, con devolución de prendas y salida a los medios). – Tercero. – Pepín es aplaudido con el capote. A consecuencia del castigo sufrido llega el toro muy quedado a la suerte final. Faena breve de Pepín Martín Vázquez, en la que destacan dos molinetes con derroche de valor. Media estocada. (Aplausos clamorosos.) El toro es pitado «n el arrastre. Se renuevan los aplausos al matador. – Cuarto. – Curro Caro hace una faena corta, dado el mal estado del bicho. Un. pinchazo, una delantera hasta el puño, de la que rueda el toro sin puntilla. (Palmas y algunas protestas por la brevedad). -  Quinto. – Manolete es aplaudido con la capa. Ei público abronca a los piqueros por el excesivo castigo que dan al toro. Manolete con la muleta es nuevamente aplaudido al dar dos soberbios ayudados y dos redondos. Coloca una estocada y remata el puntillero. (División de opiniones). – Sexto. – Cojea de la pata izquierda. Pepín lo recoge con la capa y le da tres verónicas que se jalean. Al quitar por chicuelinas recibe una gran ovación. Pepín empieza la faena con dos soberbios estatuarios que ponen al público en pie. Sigue por naturales, y al dar el segundo es volteado, resultando cogido; en brazos de las asistencias pasa a la enfermería, donde, el doctor Izarra procede seguidamente a operarle. Curro Caro despacha al bicho de dos medias estocadas. Pesos de los toros: 267, 260, 280, 275, 279 y 301 kilogramos, respectivamente.

La información, como podemos ver, es escueta, simplemente se limita a relatar con brevedad los sucesos del festejo, sin mayor análisis sobre los sucesos del ruedo, aunque el torero, casi medio siglo después, le relató lo siguiente a Alfonso Carlos Sáiz Valdivielso:

Estaba toreando con la izquierda. En el centro de la suerte el toro se desentendió de la muleta y me metió el pitón por la ingle. Sentí como una llamarada de fuego que me subía hasta el vientre. Cuando me incorporé, me vi inundado de sangre. Al llegar a la enfermería los dolores eran espantosos, tanto que pedí al médico que me anestesiara pronto, porque no quería conservar la sensación de dolor... El dolor, el recuerdo del dolor, es lo que de verdad nos quita el tipo a los toreros…

Los toreros, en activo o en el retiro, pocas veces quieren hablar de las sensaciones que les producen sus percances.

Los partes facultativos y un Buick azul por la carretera

La brevísima relación de agencia, señala que Pepín Martín Vázquez pasó a la enfermería para ser intervenido por el doctor Izarra, quien, al concluir su labor, rindió el siguiente parte:

Durante la lidia del sexto toro ingresó en la enfermería de la plaza el matador de toros Pepín Martin Vázquez, que padece herida producida por asta de toro en el tercio medio del muslo izquierdo cara anteroizquierda con gran dilaceración muscular, contusión intonsa de paquete vascular nervioso en un trayecto de diez centímetros y fuerte hemorragia. Pronóstico muy grave. Firmado: doctor Izarra.

Advertido Manolete de la gravedad de Pepín, dispuso de inmediato que se le trasladara en su automóvil a Madrid para que le atendiera el doctor Jiménez Guinea. Y en el Buick azul se montaron el Monstruo, Camará, el doctor Izarra, el chofer y el torero herido, para hacer el recorrido de alrededor de 250 kilómetros, los que, se pensó en su día, eran la diferencia entre el sobrevivir o no para Pepín Martín Vázquez.

Alrededor de las 11 de la noche fue ingresado en el Sanatorio de Toreros de Madrid y allí fue examinado por Jiménez Guinea, quien determinó intervenirle de nueva cuenta y posteriormente se rindió un nuevo parte médico:

En la noche de hoy ha ingresado este Sanatorio el matador de toros Pepín Martin Vázquez, lesionado en la corrida celebrada en Valdepeñas, sufriendo una herida por asta de toro situada en el tercio medio de la cara anterointerna del muslo izquierdo. Interesa piel, tejido celular y aponeurosis, con una trayectoria dirigida hacia arriba, afuera y hacia atrás, de unos 25 centímetros, que produce grandes destrozos en los músculos abductores, desgarra la vaina de los vasos femorales, contundiendo fuertemente la arteria y la vena en una extensión aproximada de ocho centímetros, terminando al nivel de la línea áspera del fémur. Pronóstico muy grave. Doctor Jiménez Guinea.

La descripción de las lesiones hecha por Jiménez Guinea es más prolija y descriptiva de las zonas anatómicas afectadas por el cuerno del toro de Concha y Sierra, pero también es clara en un punto muy importante, el sangrado estaba debidamente controlado.

La larga recuperación del torero

Pocos días después de su ingreso al Sanatorio de Toreros, Pepín Martín Vázquez fue entrevistado por Pilar Yvars para el semanario El Ruedo, y entre otras cosas comentó lo siguiente:

Lo he pasado muy mal. Pero lo de la cornada parece que ya no ofrece peligro. Ahora me duelen los brazos, por causa de las inyecciones que me han dado para calmarme y que pudiera dormir. Y persiste el dolor en el pie. Más que la herida misma, me ha dolido la parte inferior de la pierna, de la rodilla hasta el pie... Por causa de ella pierdo veintiuna corridas que tenía aún que dar esta temporada. Pero, bueno... Ya surgirán nuevos contratos... En cuanto esté restablecido. Mientras me encuentre en el campo no dejaré de torear. No hay que desentrenarse. Mi mayor deseo es estar pronto bien del todo para seguir, como hasta ahora, enfrentándome con los toros...

Refería a la entrevistadora dolor en la parte inferior de la pierna herida y su hermano Rafael, que le acompañaba allí, comentaba que con esa extremidad cayó cuando lo soltó el toro que lo hirió. Quizás llevaba también alguna lesión ósea o articular no revelada en los partes, porque al final de cuentas, la reaparición de Pepín Martín Vázquez se vino a dar hasta el 9 de mayo de 1948, en Barcelona, es decir, nueve meses después del percance, tiempo en el que, además de prepararse en el campo para la reaparición, participó en la filmación de la película Currito de la Cruz, dirigida por Luis Lucía, cuyo guion se derivaba de la novela de Alejandro Pérez Lugín.

Pero ya los toros no serían lo mismo para Pepín Martín Vázquez. En 1949 otra cornada, ésta sufrida en Peñaranda de Bracamonte y una más, al año siguiente en Lima, le harían saber que era hora de rectificar el camino. Y en 1952 decidió cumplir con los compromisos más próximos y con su temporada americana, teniendo su tarde postrera en Caracas el 23 de febrero de 1953. 

Aunque en el tiempo inmediatamente posterior a lo de Valdepeñas sonaba optimista, me da la impresión de que las secuelas anímicas de esa cornada, nunca terminó de superarlas y por eso dejó inacabada la transformación que prometía para la forma de hacer el toreo. Una vez que dejó los ruedos, también dejó los ambientes cercanos a ellos, retirándose a una vida auténticamente privada y familiar.

El prólogo de una temporada de sangre

Cuando se revisa el 1947 taurino, generalmente se hace referencia a las tragedias ocurridas en Linares, el 28 de agosto; en Vila Viçosa, Portugal, el 15 de septiembre y en la Ciudad de México el 28 de ese mismo mes de septiembre. Y las tres tienen nombre propio: Manolete, Carnicerito de México y Joselillo. Han trascendido porque, como lo ha escrito el Padre Ramón Cue, son la prueba fehaciente de que el toreo es un juego de tres, del toro, del torero y de la muerte. 

Pero esa sucesión de percances a los que don Carlos Septién García escribiera su Martirologio de 1947 tuvo su prólogo escrito también con la sangre de un torero, que por no ser su destino morir en la plaza, pudo sobrevivir y percatarse de la dura realidad que importa el jugarse la vida en los ruedos, y creo que es de justicia, que cuando se hable de las penas causadas por las astas de los toros en ese particular calendario, se debe poner por delante, la de esa tarde del 8 de agosto, en Valdepeñas, porque allí se comenzó a escribir la historia trágica de 1947.

domingo, 7 de junio de 2020

Detrás de un cartel (XVI)

Recuento de dos novilladas accidentadas

Para el fin de semana de San Pedro y San Pablo de 1953, don Livinio Stuyck ofreció a la afición de Madrid dos novilladas. El domingo 28 de junio se anunciaron novillos de Ignacio Rodríguez Santana para el mexicano Pepe Luis Méndez, Manolo Zerpa, de Sevilla y el debutante talaverano Luis Francisco Peláez y para el día siguiente, el de la fiesta, al macareno Mario Carrión junto con Bartolomé Jiménez Torres y Luis Díaz para dar cuenta de tres novillos de Antonio Pérez de San Fernando y tres de los Herederos de doña María Montalvo. Decíase en la prensa de aquél tiempo que los atractivos de esos festejos eran Mario Carrión y Luis Francisco Peláez.

Ambos festejos terminaron en forzados mano a mano, pues Luis Francisco Peláez y Bartolomé Jiménez Torres fueron heridos por el primer novillo del lote que sacaron del sorteo. Pero además de ellos, el doctor Jiménez Guinea tuvo que trabajar tiempo extra en la enfermería, según se verá líneas adelante.

El domingo 28. Reaparición de Pepe Luis Méndez

El domingo 28 de junio representaba para Pepe Luis Méndez su regreso al ruedo de Las Ventas, pues ya se había presentado allí el 5 de octubre del año anterior, alternando con Lorenzo Guirao Morenito de Córdoba y el también mexicano Antonio Durán en la lidia de novillos de Francisco Ramírez. En esa oportunidad apuntó buenos detalles con la muleta, aunque mostró fallos con la espada.

En esta oportunidad Pepe Luis reiteraría sus defectos con el acero y su calidad con las telas. Luis Uriarte, firmando como El de Tanda, en la Hoja del Lunes de Madrid del día siguiente del festejo, resume de esta manera su actuación:
El mejicano Pepe Luis Méndez, que lo toreó muy bien de capa, le hizo, dicho queda, una faena que no adoleció, si acaso de más defecto, porque se le veía toreando a gusto, que el de ser un poco larga. Pero en realidad, no hay pero que ponerla, puesto que fue, como se sobreentiende, de excelente calidad torera. Después de una serie de derechazos, la primera serie de naturales se compuso de no menos que de ocho o diez, de los que algunos tuvieron categoría de indiscutible calidad, como el de pecho con que los remató... Las palmas del respetable estaban ya llamando al alguacilillo para que se aprestase a echar mano a una oreja del astado. ¡Ay! Pero el matador echó a perder su labor muleteril, que aún no ha aprendido a matar – por entrar con la mano suelta y sin llegar debidamente a jurisdicción – ... enfriaron a la gente, que, dicho sea de paso, medio llenaba la plaza...
Decía que Luis Francisco Peláez fue herido por el primero de su lote. La herida fue grave, de acuerdo con el siguiente parte médico:
Durante la lidia del tercer novillo, el diestro Luis Francisco Peláez sufre una herida en la región perineal, que produce la apertura y desgarramiento del recto en la fosa isquiorrectal del lado derecho, llegando hasta atrás, hasta el coxis, con desgarro del esfínter anal. Pronóstico grave.
Y también ingresó en la enfermería el banderillero José Villalón, con las siguientes lesiones: 
El banderillero José Villalón sufre contusión en el hemitórax derecho, de pronóstico reservado.
Pepe Luis Méndez recibiría la alternativa el 13 de diciembre de ese 1953 en El Toreo de Cuatro Caminos, y sería en un cartel de polendas, pues le apadrinó Luis Procuna y ofició como testigo Manolo Vázquez. El toro de la ceremonia se llamó Padrino y fue de la ganadería de El Rocío.

Pero parece ser que Pepe Luis Méndez no estaba llamado a ser figura vestido de seda y alamares. Su destino era el de destacar formando y llevando la carrera de toreros. Así, el sitio de importancia lo conquistó como primer apoderado de Manolo Martínez, a quien reveló los secretos del toreo y llevó a ser figura del toreo.

Pepe Luis Méndez falleció en un accidente de automóvil el 18 de junio de 1968.

El lunes 29. Mario Carrión salva la tarde del tedio

La fiesta de San Pedro y San Pablo, celebrada en lunes, tampoco se libró de los aires trágicos de la víspera. Bartolomé Jiménez Torres, José Martín Cao y Prudencio Villalba visitaron la enfermería y los dos primeros se quedaron allí, para pasar después al Sanatorio de Toreros.

Pero aún dentro de ese ambiente que es consustancial a la fiesta – recordemos aquella sentencia de Frascuelo – hubo también toreo en la Monumental madrileña. En esta oportunidad corrió a cargo de Mario Carrión, que sin salir con trofeos en la mano, realizó lo plausible en una tarde de toros complicados. Benjamín Bentura Barico, en El Ruedo del 2 de julio de 1953, reflexiona lo siguiente:
Mario Carrión hizo algunas cosas excelentes. Lo mejor de todo, sin duda alguna, la breve faena al cuarto y la excelentísima media estocada que dio en tierra con el peligrosísimo bicho. Al primero lo saludó con una buena serie de lances a la verónica, y en su quite toreó muy graciosamente al costado por detrás. El novillo, que había tomado tres varas y fue muy bien banderilleado por Migueláñez, llegó en buenas condiciones a la faena de muleta. Carrión hizo faena, que tuvo la característica acusadísima del valor, compuesta de varias series de naturales – muy mandones –, de pecho y en redondo... Mató Carrión de un pinchazo sin soltar y media estocada y fue ovacionado y salió al tercio...
Pero también esa tarde los subalternos tuvieron su momento de lucimiento, Pepe Migueláñez, en la cuadrilla de Mario Carrión, tuvo una muy buena tarde, con la capa y con los palos y tras la lidia del cuarto, su matador le hizo salir al tercio a ser ovacionado. Manuel Sánchez del Arco Giraldillo, en el ABC de Madrid lo relata así:
...Migueláñez recordó que había sido figura entre los matadores de novillos de antes de la guerra, y, con sus cuarenta y tantos años a cuestas, y sus kilos abundantes, estuvo tan ágil y esforzado que para él fue la única ovación de la tarde, homenaje justísimo que nosotros nos complacemos en acrecentar con un aplauso por escrito...
Pasemos ahora al capítulo de la enfermería. Al igual que el día anterior, el doctor Jiménez Guinea intervino tiempo extraordinario. Los partes que rindió fueron los siguientes:
Durante la lidia del segundo novillo ingresó en la enfermería el diestro Bartolomé Jiménez Torres, que fue asistido de herida contusa en la región mentoniana, con una trayectoria ascendente de tres centímetros que desnuda el hueso maxilar inferior, contusiones y erosiones múltiples y conmoción cerebral. Pronóstico reservado. Fue trasladado inmediatamente al Sanatorio de Toreros. 
Durante la lidia del tercer novillo ingresó en la enfermería el banderillero José Martín Cao, que sufre herida por asta de toro en la región posterolateral del hemitórax derecho con una trayectoria ascendente de veinte centímetros, que produce destrozos en los músculos dorsal ancho, subescapular e infraespinoso, llegando a la región escapular y terminando a nivel de la espina del omóplato. Pronóstico Grave. Fue trasladado al Sanatorio de Toreros.
El banderillero Prudencio Villalba Jiménez sufrió conjuntivitis traumática y contusión en la cara externa de la rodilla derecha. Estas lesiones, de pronóstico leve, no le impiden continuar en la lidia.
Terminada la novillada, se presentó al público en el ruedo la corrida de don Alipio Pérez Tabernero Sanchón que se lidiaría en la Corrida de la Prensa que se verificaría el 2 de julio y en la que actuarían Antonio Bienvenida, Juan Silveti y Manolo Vázquez.

Pepe Migueláñez
Foto: El Ruedo
Mario Carrión había abierto la puerta grande de Las Ventas el año anterior a este festejo y la abriría el año siguiente. Recibiría la alternativa en Cáceres el 30 de mayo de 1955 de manos de Emilio Ortuño Jumillano, llevando a Pedro Martínez Pedrés como testigo, misma que confirmaría en Madrid el 8 de abril de 1956 llevando a Victoriano Posada como cabeza de cartel y a Luis Parra Parrita de segundo espada, con toros de Celestino Cuadri. Actuaría por última vez en Madrid el año de 1957.

Dejaría los ruedos para abrazar la academia. Obtendría la Licenciatura en Literatura y Sociología por la Universidad de Maryland en los Estados Unidos, de la que llegó a ser jefe de su Departamento de Idiomas. Actualmente reside en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

Retales de la prensa de la fecha

En Figueras, el domingo 28, Juan Silveti corta cuatro orejas a los toros de Araúz de Robles que le tocaron en suerte. Alternó con Jerónimo Pimentel y Ramón Arasa Fuentes que tomó la alternativa.

En Carabanchel, el domingo 28, Fernando de los Reyes El Callao cortó una oreja al segundo de su lote. Alternó con Pepe Barroso y Agustín Baquedano. Asistió al festejo el Rey Pedro de Yugoslavia. Novillos de Moreno Santamaría.

En Zamora, el lunes 29, Jorge El Ranchero Aguilar es ovacionado. Alternó con Calerito, César Girón que cortó orejas rabo y pata a su primero y la rejoneadora Ana Beatriz Cuchet, con toros de Arellano y Gamero Cívico.

En Alicante, el lunes 29, Jesús Córdoba alternó con Pedrés, que cortó dos orejas al segundo de su lote y Antoñete que cortó una oreja a su primero. Toros de Concha y Sierra.

Aldeanos