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domingo, 4 de octubre de 2026

4 de octubre de 1908: Rodolfo Gaona se presenta en México como matador de toros


La campaña española de Rodolfo Gaona en 1908 fue brevísima, apenas de seis festejos, entre la corrida de su alternativa, celebrada el 31 de mayo y el festejo final de ese ciclo, en la Chata de Carabanchel el 19 de julio siguiente, corrida tras de la cual, pese a su apoderado y mentor Ojitos recibía ofertas para que se presentara en diversas plazas durante las ferias del verano, éste decidió que ya era hora de volver a México. Tras de la vuelta, habría que presentarse en las plazas nacionales. El Califa de León le contó lo siguiente a Monosabio en Mis Veinte años de Torero:

Vine contratado por Ramón López a la brevísima temporada que hizo en la plaza “México”. Esa temporada, en que pudo ganarse buen dinero, fracasó por falta de toros bravos. Todavía me acuerdo de los bueyes de Parangueo, del Cazadero, del Venadero, de Guanamé, ¡qué sé yo de dónde! Los toros de cartel estaban comprados para “El Toreo”. Nosotros sólo tuvimos bravos los toros de Concha y Sierra y de Carreros... Concluida la breve temporada de la plaza “México”, me fui a “El Toreo” con “Gallito” y “Bienvenida”. Allí se estuvieron lidiando, con plaza hasta los topes, torillos bravos y sin respeto...

Ramón López había anunciado que se retiraba del negocio de los toros cuando se inauguró el Toreo de la Condesa, pero el hecho de que su amigo, paisano y otrora colega Ojitos apoderara a Gaona, fue lo que quizás le animó a dar una temporada más, pero en condiciones de amplia desventaja, porque fuera de los encierros hispanos mencionados por el torero, las corridas nacionales de garantía estaban totalmente cooptadas por la empresa de José del Rivero, que llevaba los asuntos del coso de la colonia Condesa.

Por otra parte, el elenco que ofreció Ramón López era exiguo, apenas tres toreros: el ya nombrado Gaona, Manuel Lara Jerezano y Rufino San Vicente Chiquito de Begoña y ganado de Carreros, Concha y Sierra, Venadero, Cieneguilla, y Parangueo. Con esos mimbres era complicado dar más allá de la media docena de corridas que al final terminó ofreciendo a la afición.   

La primera corrida del año en la Plaza México

Pese a que también se abría la temporada en El Toreo ese domingo 4 de octubre, había interés por ver la presentación de Gaona en el coso de la Calzada de la Piedad. Leemos en el diario capitalino El Correo Español la víspera de la corrida:

Es extraordinaria la demanda de localidades para la corrida de mañana en la plaza "Méjico". Ya hemos dicho otras veces que el entusiasmo despertado por Rodolfo Gaona, el notable torero mejicano, no tiene límites, y que los aficionados se prometen verdaderas proezas del muchacho… Esto ha dado por resultado que el despacho de billetes que la empresa tiene establecido en la calle de la Independencia se viera concurridísimo por los entusiastas del diestro leonés, temerosos de quedarse sin entrada... El lleno de mañana se da como cosa segura, en vista del creciente entusiasmo de la afición... Debemos advertir que Gaona se ha pasado toda la semana toreando en una hacienda próxima a la capital y se propone justificar mañana la gran fama que hubo de conquistarse en Madrid... También “Jerezano” que alternará con Gaona, viene deseoso de “hacerse cartel”, y como es un torero serio y un matador seguro, mucho confiamos en su victoria...

El periódico que tenía por mercado la colonia española de la Ciudad de México exponía una animada actitud de la afición hacia la apuesta de Ramón López por construir una temporada en torno a la figura del joven torero mexicano.

Por su parte, el día de la corrida, otro periódico de la capital, El Diario, presenta una breve reseña de los toros de Carreros que se lidiarían esa tarde:

La empresa Ramón López y Compañía, que explota el coso taurino ubicado en la Calzada de la Piedad, puso ayer a la vista del público los toros españoles de Juanito Carreros, que deberán ser lidiados con divisa negra y blanca por las cuadrillas de los matadores Manuel Lara, "Jerezano" y Rodolfo Gaona... En uno de los corrales de la plaza se encuentran 10 cabestros, todos con sus gargantones y cencerros, y en el otro están nueve toros de la ganadería del señor don Juan Manuel Sánchez, vecino de Salamanca y de donde proceden los toros de Carreros... Hay seis toros negros, un berrendo en castaño, calcetero, un negro bragao, y un castaño, estando todos bien armados y de los que infunden respeto...

Todo hacía parecer que Ramón López no había escatimado recursos para arrancar lo que podría haber sido una temporada histórica y triunfal.

La corrida inaugural

En una tarde de buen clima, llegaron a la plaza Jerezano y Gaona, encontrándose con que el reclamo de la presentación del joven matador de toros mexicano fue suficiente para colmar las doce mil localidades del coso. La actuación de Gaona esa tarde, la resume Omega para el diario El País de la capital de la República, de la siguiente forma:

Principiaré por decir que este diestro a pesar de su meritísima labor no escuchó todas las ovaciones a las que se hizo acreedor. El público se mostró parco en el aplauso, no explicándome el porqué de esa frialdad del “respetable” para con el modesto y pundonoroso Gaona... Éste toreó magistralmente de capa al segundo de los de Carreros, dando seis magníficas verónicas, dos recortes y una larga de las que el niño de León tiene la exclusiva, siendo premiado con la única ovación delirante de la tarde... Al cuarto toro lo cambió de rodillas aguantando y cargando la suerte a la perfección; cambio digno de el gran jefe de la dinastía de los “Gallos”... A los quites acudió con gran oportunidad, haciéndolos siempre distintos y rematándolos con suma elegancia y gallardía... En su primer adversario, cuya muerte brindó al acaudalado ganadero Sr. D. Ignacio de la Torre y Mier, se lució toreando con la muleta por lo elegante, tranquilo y ceñido que estuvo; como la res humillaba Gaona se vio precisado a pinchar en tres ocasiones, entrando siempre sobre corto y jugando la mano izquierda a la perfección... En el cuarto llevó a cabo Rodolfo una faena de verdadero maestro, dadas las condiciones en que lo encontró, demostrando que es un gran torero no sólo con los toros boyantes, sino aun en los que llegan con dificultades y vendiendo caro el pellejo en el tranco final… Varias veces entró a matar, haciéndolo siempre con la intención de meter toda la espada, cosa que no pudo ejecutar debido a lo quedado del toro hispano... Es indudable que, si Gaona ejecuta esta faena ante un público verdaderamente inteligente, con seguridad que la ovación hubiera sido de aquellas que hacen época. ¡Bravo Gaona, así siempre! … Al buey causante de la cogida de “Jerezano” lo despachó Gaona de una estocada contraria, pinchando antes tres veces, sacando un fuerte varetazo en el brazo derecho por desarmar… Cerró plaza un toro manejable al que toreó Rodolfo con lucimiento, dando una serie de pases perfectamente acabados, coronando su labor con magnífica estocada a volapié en todo lo alto que fue la de la tarde...

Dice el cronista que Gaona brindó el primero de su lote a Ignacio de la Torre y Mier, yerno del presidente Díaz y ganadero de San Nicolás Peralta, ubicada en las cercanías de la Ciudad de México, lugar en el que probablemente, conforme a la nota previa aparecida en El Correo Español, estuvo preparándose en la semana previa a la corrida. La misma crónica omite señalar que el cuarto de la tarde lo brindó a don Luis Reyes Spíndola, director propietario del diario El Imparcial, el de mayor circulación en la capital.

Como podemos ver, no fue una tarde de triunfos redondos, sino de demostración de suficiencia y de poderío ante los toros. Gaona terminó estoqueando cuatro toros, porque Jerezano acabó en la enfermería durante la lidia del quinto, con las siguientes lesiones, según parte rendido por el doctor Silverio Gómez:

Manuel Lara “Jerezano” tiene una contusión profunda en el tercio medio y cara anterior del muslo derecho, con ruptura de aponeurosis. Sanará después de 15 días.

En lenguaje de estos días, se llevó una cornada cerrada.

Terminando

Así fue la presentación de Rodolfo Gaona en la capital mexicana. Al final, como lo refiere en sus memorias, el Califa de León, se pasó al elenco de El Toreo, donde cerró su  primera temporada mexicana y el inicio de su ascenso a la cumbre del toreo.

domingo, 28 de junio de 2026

26 de junio de 1960: Se inaugura la Plaza Monumental de Tijuana

En la inauguración
Foto: Ortega
Cuando en el año de 1956 se derribó en Ciudad Juárez la plaza de toros conocida como la Plaza Pani, quizás en recuerdo de su constructor, el ingeniero Camilo Pani – también autor del proyecto y edificación de la San Marcos de aquí de Aguascalientes – , rápidamente fue sustituida por dos cosos en un plazo breve, porque en el año de 1957, en el mismo predio que ocupaba la plaza antigua, se levantó la actual Alberto Balderas y por su parte, el Mayor Médico Veterinario Salvador López Hurtado construyó lo que fue la Plaza Monumental de aquella ciudad fronteriza. 

Era una época de bonanza de la fiesta de los toros en la frontera norte de México, donde en el verano, se daba alrededor de la tercera parte del total de los festejos taurinos que se celebraban en todo el país. Le contaba el Mayor López Hurtado a Rafael Morales Clarinero, que, entre septiembre de 1957 y octubre 1959, nada más en Ciudad Juárez se dieron 120 corridas de toros entre las dos plazas.

El Mayor atribuía ese éxito a lo siguiente, cuando reflexionaba sobre el bajo número de corridas en el año de 1978:

Ahora sólo se dan seis corridas al año porque se acabó la afluencia turística que había cuando se hacían rápido los trámites para los divorcios. Los norteamericanos, que son prácticos y buscan hacer pronto las cosas, preferían ventilar sus asuntos en Juárez... Eso, como causa principal, pero hay otras varias que han determinado que de treinta corridas y tres novilladas que se daban en una temporada, se haya llegado sólo a la media docena...

En otra parte de esta Aldea ya escribía de la pérdida para la fiesta del territorio fronterizo, dejándose de celebrar festejos los días feriados de uno y otro lado de la línea divisoria, como el cuatro de julio, el labor day, el 5 de mayo, nuestras fiestas patrias y otras que invitaban a nuestros vecinos a acudir a las plazas, pero ante la paulatina deserción de los tendidos, la oferta cesó, lo que causó que los toros sean casi testimoniales ya en aquellas tierras.

La Monumental de Tijuana

En un texto titulado El hombre pasa, la obra queda, el cronista radicado en Tijuana Valeriano Salceda Giraldés, nos cuenta:

Se acercaba el final de 1959 y el Mayor Salvador López Hurtado, propietario y empresario de la plaza de Monumental de Ciudad Juárez se puso en contacto con los señores Alfonso Bres y Enrique Jordá dueños de El Toreo de Tijuana, con la idea de comprar la plaza y se la ofrecieron en dos millones de dólares de los de aquella época, y el Mayor les aseguró que con ese dinero él podía construir una plaza de toros mejor que la de ellos, y le contestaron: Bueno eso dice usted. Decirlo es muy fácil. Vamos a ver si usted es capaz de hacerla...

Después de lo hecho en Ciudad Juárez, no era fácil dudar de la capacidad del Mayor para resolver la afirmación a los señores Bres y Jordá y así, con sagacidad, López Hurtado adquirió una importante superficie de terreno en la zona de Las Playas, al Poniente de la ciudad, localizada frente al Océano Pacífico, a la que los gobiernos estatal y federal pretendían impulsar para su desarrollo. Así, en los límites de la zona federal de la línea fronteriza con los Estados Unidos, decide construir la plaza de toros que había anunciado, teniendo como perito responsable de la obra al ingeniero Raymundo Múzquiz Ayala.

En febrero de 1960, Aurelio Pérez, conocido aquí en México por su seudónimo de Villamelón, en esos días corresponsal del semanario madrileño El Ruedo

, en el número correspondiente al 25 de febrero de ese calendario, escribe:

Se confirma que en Tijuana el hombre de negocios don Salvador López Hurtado, que pretendió, sin resultado, llegar a un acuerdo con el empresario de la plaza de toros, que actualmente organiza corridas, ha decidido construir una nueva plaza de toros en dicha ciudad fronteriza. Plaza que espera inaugurar el próximo primero de junio. Es muy posible que para esa fecha esté terminado el coso taurino, porque el señor López Hurtado ha encargado la construcción del mismo a una empresa norteamericana, y ya se sabe lo que los americanos son en lo relacionado con el cumplimiento de sus obligaciones, y hay que pensar que, si ellos se han comprometido a entregar el inmueble a fines de mayo, cumplirán su promesa. Dice el nuevo empresario que la plaza de toros que está construyendo será la más bonita y la mejor acondicionada del país. Esto puede ser cierto, pero habrá que esperar para comprobarlo. También asegura que ha firmado ya contratos con los matadores de toros Procuna, «Calesero», Capetillo, Silveti, Rafael Rodríguez y Joselito Huerta. El señor López Hurtado concedió una entrevista a los informadores de Prensa, y entre otras cosas dijo: «Traté de entrar en arreglos con la empresa de la plaza de toros de Tijuana, pero se puso fuera de la realidad. Ya en plan de competencia buscaré los mejores elementos para dar la pelea. Dicen que no soy taurino, que me arriesgo demasiado, pero los negocios deben arreglarse con decisión. Ahí está mi obra de Ciudad Juárez. Ahora quiero dejar otra en Tijuana, ciudad que tendrá una plaza como se merece». Lo cierto es que, de ahora en adelante, si el proyecto del señor López Hurtado se lleva a término, como parece. Tijuana tendrá dos plazas de toros, y si bien es verdad que hasta ahora ha sido un gran negocio la explotación dé la plaza existente, por el gran número de aficionados y turistas norteamericanos que se han desplazado a la ciudad mejicana para presenciar espectáculos taurinos, es posible que la concurrencia de aficionados y turistas no sea de ahora en adelante todo lo numerosa que el mantenimiento de dos plazas de toros exige para que en ambas sea negocio la explotación de dicho espectáculo. Pero, en fin, es muy posible que durante la actual temperada tengan en Tijuana corridas de toros en una o en dos Plazas, en tanto que en Méjico nos tengamos que conformar de vez en vez con alguna corrida de novillos...

La versión del dicho del Mayor López Hurtado coincide con lo que expresa Giraldés, en el sentido de que se pidió por El Toreo de Tijuana un precio exorbitante. 

Para el siguiente mes de marzo, Villamelón reiteraba en su tribuna de El Ruedo, que el Mayor López Hurtado estaba muy activo contratando toreros para superar a la competencia que le representaría El Toreo:

UN EMPRESARIO IMPACIENTE. – El constructor y empresario de la futura Plaza de Tijuana, don Salvador López Hurtado, está decidido a contratar a todos aquellos toreros de cartel que estén a su alcance para evitar así que sean comprometidos por los empresarios señores Jordá y Bres. Los señores Jordá y Bres piensan comenzar su temporada en el mes de abril, y el señor López Hurtado confía en poder inaugurar la nueva Plaza allá para el mes de julio. Lo contrario de lo que va á suceder en Tijuana ocurre en Ciudad Juárez, donde las dos empresas que hasta ahora actuaban en competencia han llegado a un acuerdo y comenzarán su temporada conjunta en el próximo mes de abril...

La información de don Aurelio Pérez refleja que, al arrancar las plazas de Ciudad Juárez al mismo tiempo su existencia, fue consecuencia necesaria un acuerdo colaborativo para que pudieran funcionar, pero en la forma en la que se produjeron los hechos previos a la decisión de construir la Monumental, un acuerdo de esa naturaleza en ese momento no era posible.

La tarde de la inauguración

Al final la obra estuvo concluida y lista para ser abierta al público para el domingo 26 de junio de1960. Al nuevo recinto lo apadrinaría don Rodolfo Gaona, quien develaría la escultura de El Encierro que corona el pórtico de acceso al coso, y una escultura suya, rematando un quite, ambas obra del gran escultor mexicano, Humberto Peraza Ojeda. También presidieron la ceremonia inaugural los gobernadores de Baja California Norte y de Chihuahua, Eligio Esquivel Méndez y Teófilo Borunda, respectivamente.

Se anunció un encierro de don José Julián Llaguno para Alfonso Ramírez Calesero, Rafael Rodríguez y Antonio del Olivar. Los toros lidiados fueron Rondeño, que se despitorró y fue sustituido por Mirabrás, que permitió al Volcán de Aguascalientes dar dos vueltas al ruedo; Cordobés, al que Del Olivar le cortó la primera oreja concedida en la nueva plaza; Martinete, con el que tras de su lidia, Calesero dio dos vueltas al ruedo; Petenero, Calé, y Sevillano.

Cabe mencionar que esa misma tarde se llevó a cabo también una corrida de toros en el El Toreo en la que actuaron Curro Ortega, Joselillo de Colombia y el venezolano Carlos Saldaña, quienes lidiaron toros de La Trasquila.

El devenir de la Monumental

El Toreo de Tijuana fue demolido en el año 2007 después de una batalla legal en la que el poder económico se impuso a la razón y al Derecho. Después, diversos ayuntamientos tijuanenses se pronunciaron en contra de la fiesta de los toros y se negaron a autorizar la celebración de festejos taurinos, de esa manera, los sucesores del Mayor Salvador López Hurtado intentaron primero, vender la Plaza Monumental y posteriormente, obtener una licencia para su demolición, pero en una resolución que me resulta hasta cierto punto sorprendente, la Dirección de Administración Urbana (DAU) del Ayuntamiento de Tijuana, en mayo de este 2026, denegó la licencia de demolición, con fines de establecer en el predio que ocupa el coso, desarrollos habitacionales, porque tras consultar con diversas instancias gubernamentales, la DAU determinó que la Plaza Monumental es un monumento que no puede ser alterado ni destruido.

Así pues, la Plaza Monumental de Tijuana es, en mi conocimiento, uno de los pocos casos en los que, un inmueble dedicado primordialmente a la tauromaquia, es declarado monumento por una autoridad competente.

La Sociedad de Historia de Tijuana, el Seminario de Cultura Mexicana y el Patronato Pro Preservación del Patrimonio Histórico de Agua Caliente, son algunas de las instancias que también han sometido a la Secretaría de Cultura del gobierno estatal para preservar la Plaza Monumental de Playas de Tijuana, a partir de la noción de que, por la rápida evolución urbana y poblacional, sería un grave error, muy grave, que se derribara, dejando a la ciudad sin referentes históricos.

A 66 años de su inauguración, la Monumental de Tijuana sigue luchando por permanecer.

domingo, 15 de febrero de 2026

16 de febrero de 1911: Una singular corrida benéfica en El Toreo de la Condesa

Después de que el 20 de noviembre de 1910 hiciera público don Francisco I. Madero el Plan de San Luis, se desataron en diversos puntos de la República conflictos armados entre las fuerzas armadas del Estado y grupos que apoyaban la salida del general Porfirio Díaz del gobierno. Una de las zonas donde se localizaron los encuentros más cruentos fueron en el Estado de Chihuahua, en la zona fronteriza con los Estados Unidos, produciendo numerosas bajas en las fuerzas del Ejército Mexicano. Ante esa situación, el diario El Heraldo Mexicano, cuya línea editorial evidentemente estaba alineada con los intereses gubernamentales, se propuso organizar una corrida de toros a beneficio de los deudos de los militares caídos en esas acciones. El 6 de enero de 1911, se publicó en la primera plana del citado periódico:

Esta corrida tendrá un carácter netamente nacional, porque tomarán en ella elementos puramente mexicanos. Será un gran atractivo para el público aficionado ver reunidos en el coso a sus diestros más aplaudidos u notables, a la mayor parte de sus más aplaudidos y valientes matadores con los que cuenta México... Los matadores cuyo concurso y aceptación damos por otorgados, pues bien reconocidos son su patriotismo y sentimiento de innegable altruismo, que siempre los ha distinguido como buenos mexicanos son: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Carlos Lombardini, Pedro López, Eligio Hernández “El Serio”, Rodolfo Rodarte, Luis Freg y Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”... Don José del Rivero, el inteligente y popular empresario de la plaza de “El Toreo” que siempre ha dado innegables muestras de filantropía y desprendimiento, no dudamos que cederá la plaza para que el jueves 9 de febrero, se celebre la corrida de beneficencia que proyectamos... Como otro atractivo del festival, hemos hecho formal invitación a los inteligentes revisteros que hoy se hallan retirados de la brega, pero que en no remotas épocas deleitaron a sus lectores con sus galanas crónicas, para que, en colaboración con los más conocidos de hoy, regresen en una edición especial, que El Heraldo Mexicano lanzará ese día, contando las peripecias y detalles de la corrida... Mucho atractivo tendría que cada uno de los revisteros siguientes: Eduardo Noriega “Tres Picos”; doctor Pablo Rangel “P. Drin”; A. Morales Puente “Jindama”; Jacobo Prantl “Pata Larga” de El Diario; Miguel Necoechea “Latiguillo”, de El Imparcial; Antonio Rivera de la Torre “Antolín” de El País; y Alfredo Ayala Mendoza “Caramelo” y Enrique A. de Llano “Rascarrabias” de El Heraldo Mexicano, reseñarán un toro de los de esta corrida... Respecto a las autoridades, aguardamos desde luego que presten toda clase de facilidades para el buen logro de nuestra idea...

Sin duda que el festejo era atractivo por la presencia en el cartel de Vicente Segura y Rodolfo Gaona, las principales figuras del toreo mexicano en ese momento y el planteamiento del tratamiento periodístico que se pretendía dar al resultado de la misma, era también de gran rumbo, porque los principales cronistas de ese tiempo cederían sus plumas a perpetuar tal acontecimiento. Por otra parte, en los días siguientes, el propio diario comenzó a publicar distintas adhesiones al proyecto y así, la cartelería con la que se anunciaría la corrida sería donada por Cigarros El Buen Tono, La Samaritana y Casa Tardán, el zarzo de banderillas por la Tampico News Company, y las moñas para las divisas comenzaron a ser ofrecidas por la Droguería de La Profesa, don Julio Bloch, La Nueva Industria, y todo se pondría en exhibición en los aparadores tanto de la Droguería de La Profesa como de la Casa Tardán.

Las vicisitudes para completar un cartel

Para el final del mes de enero se anunciaba que todos los diestros del cartel habían aceptado participar en la corrida, salvo Arcado Ramírez Reverte Mexicano o Jesús Tenes, de quienes esperaban respuesta a su invitación y en la edición del día 24 de enero, se anunció que el torero norteamericano Harper B. Lee entraría a la corrida, para ocupar el puesto final en la misma por no haberse recibido confirmación de ninguno de los dos diestros anteriores:

El cartel que se ha formado a beneficio de las familias de los soldados muertos en la frontera, ha quedado definitivamente cerrado, en vista de contar con los ocho matadores mexicanos, que serán los encargados de matar las reses que se lidien la tarde del día nueve del entrante mes de febrero... Y decimos que ha quedado completo, por haber aceptado el bondadoso ofrecimiento del valiente diestro Harper B. Lee, mexicano de origen puesto que nació en Guadalajara, quien desde hacía días nos ofreció desinteresadamente su cooperación... Por consiguiente, la combinación de matadores ha quedado definitivamente arreglada en esta forma: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Carlos Lombardini, Pedro López, Eligio Hernández (“El Serio”), Rodolfo Rodarte, Luis Freg y Harper B. Lee...

La improbable asistencia de don Porfirio

Quedaba pendiente la designación del ganado que se lidiaría, y el diario daba cuenta de correspondencia con la petición de diversos grupos de aficionados, empleados del ferrocarril, de establecimientos comerciales y de la banca que pedían que la corrida se trasladara al sábado 18 siguiente, para estar en aptitud de asistir al festejo, comprometiéndose los redactores a interceder por esas peticiones. Posteriormente, el día 28 de enero se anunció que el presidente Porfirio Díaz asistiría con su esposa y su gabinete al festejo:

El señor Presidente de la República, general don Porfirio Díaz, y su muy distinguida señora esposa doña Carmen Romero Rubio de Díaz han ofrecido asistir a la gran corrida de beneficencia organizada por EL HERALDO MEXICANO... Los miembros del gabinete, los del honorable cuerpo diplomático y las familias principales de nuestra sociedad, serán invitadas por una comisión integrada por los señores arquitecto Enrique Fernández Castelló, Arturo Braniff, Mario M. Bulnes y Rogerio Meraz Rivera, quienes, además, enviarán las localidades con sus respectivas invitaciones a las personas más conspicuas de la capital... Los señores antes citados, en representación de EL HERALDO MEXICANO, han invitado a veinticinco hermosas señoritas de la sociedad metropolitana, para que se sirvan presidir la fiesta brava en calidad de reinas, y casi la mayor parte de ellas, han aceptado...

En retrospectiva, considero que dada la inestabilidad política que se vivía en el país, el Presidente de la República podría pensar en asistir a los toros, aplicando la misma regla para los integrantes de su gabinete. Los principales de la sociedad, seguramente tampoco estarían por la labor, aunque por la forma en la que se les cursaron las invitaciones – con las entradas incluidas –, seguramente hicieron su aportación para contribuir al menos en lo económico, al éxito del proyecto.

Por fin se designa el encierro a lidiar

El 30 de enero se anunció que el encierro a lidiarse sería uno de la ganadería yucateca de Sinkeuel, formada, de acuerdo con Agustín Linares, en el año de 1891, con toros y vacas de Murube. Al día siguiente se informaba también, que para pasar la prueba necesaria para poder lidiar una corrida de toros en busca de cartel, el domingo 12 de febrero se lidiarían como fin de fiesta dos novillos de la misma ganadería, después de la corrida de toros en la que actuarían Cocherito de Bilbao, Vicente Segura y Rodolfo Gaona, ante toros de don Felipe de Pablo Romero. La lidia y muerte de esos novillos estaría a cargo del novillero de Mixcoac Merced Gómez.

Así, el cartel anunciado en la prensa, fue el siguiente: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Eligio Hernández El Serio, Carlos Lombardini, Pedro López, Rodolfo Rodarte, Jesús Tenes y Harper B. Lee, con los toros de Sinkeuel.

Los imponderables de último minuto

En la edición de El Heraldo Mexicano de la víspera del festejo – 15 de febrero –, se anunció que Carlos Lombardini no actuaría en la corrida, por haber sufrido una luxación en el brazo izquierdo y una contusión en la mano del mismo lado al entrar a matar uno de sus toros en Tampico el domingo anterior y en la portada del diario del día de la corrida aparecía el facsímil de un telegrama de la siguiente guisa:

TELEGRAMA DE RODOLFO GAONA. – El siguiente telegrama de Rodolfo Gaona se recibió ayer tarde, a hora avanzada, en “El Heraldo Mexicano”: León, febrero 15, 1911. – El Heraldo Mexicano. – San Diego 9. – México, D.F. – Imposible torear mañana. – Fuerte luxación muñeca izquierda, toreando becerro. – Mando certificado médico. – GAONA.

Así pues, antes de abrirse la puerta de cuadrillas, quedaban dos puestos libres en el cartel anunciado a la afición por medio de la prensa, pero en realidad serían tres los cambios presentados, porque Luis Freg salió de la combinación sin que se diera explicación alguna, siendo sustituido por Jesús Tenes, y por medio de la crónica del festejo, nos enteramos que Samuel Solís sustituyó a Rodolfo Gaona y Pascual Bueno a Carlos Lombardini, así que de lo que originalmente se anunció, prácticamente la mitad del cartel de toreros terminó siendo sustituido.

El resultado de la corrida

La entrada no llegó al lleno y la tarde fue ventosa y fría y las crónicas refieren que los toros yucatecos fueron complicados por presentar diversos matices de mansedumbre que complicaron su lidia. Quien escribió la crónica que sin firma, apareció en el diario El Imparcial fechado el 17 de febrero de 1911 en la Ciudad de México, relata lo siguiente:

En primer lugar, digamos que la vacada de Sinkehuel dejó mucho que desear, tanto, que con excepción del sexto y séptimo toros, los demás dejaron a desear todo. Las reses corridas ayer adolecían de un grave defecto: la mansedumbre, y ni por asomo, fuera de los animales arriba exceptuados, tuvieron un solo rasgo de nobleza y de bravura, de manera que el fastidio se apoderó del público; desde que medió la lidia del segundo de los de Sinkehuel, la gente empezó a dar visibles muestras de cansancio... Vicente Segura fue el héroe de la tarde. El pachuqueño, que se sabe arrimar a los toros, fue quien mayores palmas cosechó. El toro que le tocó lidiar llegó a la muerte buscando, pues, buscando la querencia de todas partes, pero especialmente el refugio y defensa de las tablas. Allí, Segura, con los terrenos cambiados, entrando muy en corto, propinó a su enemigo una estocada monumental, hasta mojarse los dedos y que fue subrayado con una ovación delirante... Antes había hecho una faena de muleta todo lo buena que permitían las condiciones del toro y había arrancado a herir por dos veces de una manera espléndida...

En cuanto al resto de la corrida, quien firmó como El Primer Reserva para el diario El Correo Español, lo resume de la manera siguiente:

EL SERIO: Torea movido y sin conciencia. Pincha una vez y coge luego una estocada tendenciosa. Un intento de descabello y el toro dobla... PEDRO LÓPEZ: Faena incolora con la percalina. El aire hace flamear el trapo lamentablemente. Un pinchazo hondo, una estocada contraria a un tiempo, otro pinchazo sin soltar y un descabello a pulso. Palmas... RODARTE: Hace unas cosas muy raras con la muleta y se descompone. Entrando siempre mal receta, primero  un pinchazo, y luego otro y otro y así hasta siete. Al fin consigue coger media estocada tendida y descabella por último, a la primera. Total, veinte minutos más de aburrimiento... JESÚS TENES: Comienza a torear con terror pánico. El toro huye, como los anteriores. Un pinchazo sin meterse, otro en el chaleco, otro a paso de banderillas; otro en la oreja, y una gran estocada saliendo el diestro revolcado. Ovación y dianas. El toro arrancó cuando el matador se perfilaba, clavándose el estoque el mismo bruto, si bien dejó al torero sin salida. Milagrosamente pudo éste librarse de una cornada... HARPER B. LEE: Con menos riñones que otras veces, pasó de muleta el torero americano a su enemigo. El público se ríe porque Harper da unos pases muy graciosos, todos ellos de su invención, es decir de patente yankee. Media estocada corta, un pinchazo en lo alto, otro y ocho intentos de descabello. Al fin acierta Harper y hay quien aplaude. No se hable más de antiamericanismo... PASCUAL BUENO: Torea reposado, excesivamente reposado. Entre pase y pase pasa media hora. La noche se echa encima y el público protesta. Pincha cinco veces con admirable calma y al fin, cuando el público se lo pidió por el amor de Dios, cogió una estocada buena que fue bastante... SAMUEL SOLÍS: Lo que hizo este torero no lo sé porque reinaba en la plaza una oscuridad absoluta. Alguien me dijo que entró a matar varias veces y que demostró tenerle más amor al pellejo que a la gloria, lo cual es muy razonable...

Como se puede ver, el resultado artístico no es algo que haya pasado a la historia, salvo por el hecho de que se trató de un ejemplo claro de que la fiesta de los toros es sensible a las necesidades de los demás y de que su solidaridad está siempre presente. En lo que a la historia se refiere, tan no pasó, que en la exhaustiva obra de don Heriberto Lanfranchi, ni siquiera está reseñado.

El fin de fiesta

El cierre de la crónica de El Imparcial, refiere el desencajonamiento en el ruedo del encierro de Miura que se lidiaría el siguiente domingo:

Después de la corrida se desencajonaron los toros de Miura que habrán de lidiarse el domingo... La reputación de la ganadería de don Eduardo Miura, conquistada en los terrenos de la lidia por la bravura de los bureles, su poder y su nobleza, es legendaria... La lámina de los bichos es imponente, y la empresa, teniendo en cuenta que las corridas de miuras son muy duras y dan bastante quehacer a los lidiadores, decidió que el cartel se compusiera de tres matadores, escogiendo para ello a los de más tronío de los que actualmente están en México: “Cocherito”, Segura y Gaona... Como se ve, la corrida promete. Primero por los hermosos miuras, y después por el trío de matadores que se las entenderán con ellos...

Terminada la corrida, El Heraldo Mexicano ofreció un banquete a quienes participaron en la organización y desarrollo del festejo, mismo que fue presidido por Jesús Villalpando, en nombre de la empresa editora del diario y al que asistieron toreros, cronistas y aficionados.

domingo, 28 de diciembre de 2025

26 de diciembre de 1920: Sánchez Mejías corta el primer rabo en la historia del Toreo de la Condesa

El 11 de octubre de 1916 se publicó en el Diario Oficial del Gobierno Provisional de la República Mexicana un decreto mediante el cual, Venustiano Carranza, en su calidad de Encargado del Poder Ejecutivo de la Unión, prohibió la celebración de corridas de toros en el Distrito y Territorios Federales, así como en el resto de la República, hasta el restablecimiento del orden constitucional.

Ese decreto, sibilinamente hecho público en su literalidad en la prensa ordinaria, con precisión en los diarios La Defensa, El Demócrata y El Universal desde el día 9 anterior, implicaba dos prohibiciones, una, que afectaba a todas las entidades del país y que terminó con la entrada en vigor de la Constitución de 1917, es decir, el 6 de febrero de ese año y la otra, relativa al entonces Distrito Federal y los territorios de Baja California, Del Bravo, Jiménez, Quintana Roo y Tepic perduró algunos años más, fuera porque esos territorios dejaron de tener esa calidad jurídica – Del Bravo, Jiménez y Tepic – o por lo que enseguida intentaré relatar.

En el mes de abril de 1920, en Sonora, se hizo público el llamado Plan de Agua Prieta, donde aparecían como figuras principales a Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, oponiéndose al apoyo que daba el todavía Presidente Carranza a su embajador en los Estados Unidos, Ignacio N. Bonillas, para ser su sucesor en la elección próxima. Los ánimos se caldeaban en la Ciudad de México y por esa razón, tras de asistir don Venustiano al acto conmemorativo de la Batalla de Puebla el 5 de mayo, al siguiente día decidió cambiar la sede de los poderes federales al Puerto de Veracruz, abordando el tren presidencial para ello.

La posición política de Carranza ya estaba bastante debilitada, tanto, que el 9 de diciembre de 1919, la Cámara de Diputados dejó insubsistente su decreto prohibicionista y la de Senadores hizo lo propio el 2 de mayo de 1920, pero esa debilidad no impidió que antes, en plena vigencia de ese decreto, el 12 de octubre de 1919, se diera una corrida de toros en una plaza de toros levantada al efecto en la colonia La Bolsa – hoy colonia Morelos – de la capital, a beneficio de las obras de embellecimiento y drenaje de ese desarrollo habitacional. Esa tarde Juan Silveti lidió y mató en solitario cuatro toros de San Mateo de manera exitosa, mientras en El Toreo, Enrico Caruso y Gabriela Besanzoni presentaban la ópera de Verdi Un baile de máscaras.

La reapertura de El Toreo a las corridas de toros se celebró 16 de mayo de ese 1920, con un cartel formado por el diestro sevillano José Corzo Corcito y el Tigre de Guanajuato Juan Silveti, quienes lidiaron toros zacatecanos de San Mateo, en ese entonces, propiedad de los hermanos Antonio y Julián Llaguno.

La temporada 1920 – 21 en El Toreo

Una vez destrabados los obstáculos legales, se comenzaron a reorganizar los estamentos taurinos para volver a dar a El Toreo de la Condesa la función para la que originalmente estaba designado. En esa tesitura, se constituyó la sociedad denominada Empresa Taurina, S.A., formada por los señores Amada Díaz de De la Torre, propietaria del coso, el industrial minero español Andrés Fernández, el zacatecano Francisco Carreño, José del Rivero y Ramón López, siendo estos dos últimos representantes de los intereses de la señora Díaz y del señor Fernández, respectivamente. La cara visible de esa empresa, serían los tres últimos nombrados.

Escribe a este propósito Verduguillo:

Pepe Rivero y Ramón López salieron para España a contratar matadores que deberían actuar en la primera temporada 1920 – 21, después de la prohibición... El primer matador contratado fue Gaona y luego, por recomendación de éste, Alfonso Cela “Celita” de quien no teníamos más antecedentes de que era gallego, un matador de Galicia, una novedad. A poco supimos que estaba firmado Ignacio Sánchez Mejías, y al de Ignacio siguieron los contratos de Domingo González “Dominguín”, Ernesto Pastor, Juan Luis de la Rosa y Ángel Fernández “Angelete”, Juan Silveti fue contratado aquí...

Omite Rafael Solana en esa relación a Ernesto Pastor y refiere Heriberto Lanfranchi que se lidiaron toros de Piedras Negras, San Diego de los Padres, Atenco, Zotoluca, La Laguna y Coaxamalucan de entre las ganaderías nacionales, y del Duque de Veragua, Juan Conradi, Juan Manuel García, antes Arribas y Luis Gamero Cívico entre las españolas.

La temporada se inauguró el 17 de octubre de 1920 con toros de Piedras Negras para Juan Silveti mano a mano con Ángel Fernández Angelete, una corrida que solamente pasó a la historia por la efeméride que representó, pero por la escasa presencia de los piedrenegrinos, los espadas terminaron con rapidez la tarde.

Por su parte, Gaona volvió a México a principios de octubre de ese año y se instaló en una casa en la calle de Limantour, hoy Abraham González, de la que Verduguillo cuenta lo siguiente:

Sencillo el mobiliario, una que otra fotografía en las paredes tapizadas con papel descolorido. La sala tenía dos balconcitos a la calle; detrás un reducido comedor y luego el patiezuelo que daba acceso a la estrecha cocina. Esto era la planta baja, en la planta alta todo debió estar en consonancia. No hacía falta tener gran olfato para descubrir que Rodolfo venía, como se dice vulgarmente, “sin una peseta”... Largo rato permanecí con Rodolfo, conversando de diversos asuntos... Y mientras, el fiel mozo de espadas “Maera”, que no abandonó a Rodolfo ni en los momentos más críticos, entraba y salía arreglando el guardarropa del torero, en el que figuraban seis ternos. Los más lujosos que bordaron las habilísimas manos de la “Maestra”...

No olvidemos que el haber brindado un toro a Victoriano Huerta y el haber aceptado un festejo en correspondencia por ese brindis, motivó que Carranza le incautara sus bienes por considerarlo traidor a la patria, despojando, incluso, a la madre del torero de la casa que habitaba, y que el ridículo decreto que terminó por caer por su propia iniquidad, tenía un recipiendario en específico: Rodolfo Gaona, quien se tuvo que alejar de México durante todo el tiempo que el de Cuatro Ciénegas detentó el poder. 

Todos estos elementos, es decir, el regreso de los toros a la Ciudad de México, la vuelta del Petronio a México y los integrantes del elenco anunciado, despertaron un interés inusitado por adquirir derechos de apartado, lo que motivó la necesidad de ampliar en alguna forma El Toreo. Es cuando, cuenta Guillermo Ernesto Padilla, se le agregan los palcos de contrabarrera que terminaron de definir su personalidad como escenario taurino:

Fue por aquellos días cuando se le aumentaron a la plaza los cincuenta y ocho palcos de contrabarrera cada uno para seis personas que serían una novedad para el público capitalino al inaugurarse la temporada 1920 – 1921...

La decimoprimera corrida de esa temporada 1920 – 21

Para el domingo 26 de diciembre de 1920 se anunció la decimoprimera corrida de la temporada, con un encierro de San Diego de los Padres que sería lidiado por Juan Silveti e Ignacio Sánchez Mejías mano a mano.

En los mentideros no agradó mucho el cartel ofrecido por la empresa, en ellos se auguraba una mala entrada. Escribe Gonzalo Espinosa Don Verdades, en su crónica aparecida en el diario Excélsior al día siguiente del festejo:

Todos aquellos que presagiaban que la corrida de ayer iba a ser un acusado fiasco, que el cartel era mal confeccionado y que la entrada sería menos que mediana, quedaron burlados de todo a todo. Ni el cartel fue malo, ni la corrida pesada, ni la entrada escasa. Por el contrario, como antes lo indicamos, la entrada fue un lleno, los diestros cumplieron y todos los asistentes quedaron complacidos... El frío invernal que se sentía y el aire molesto que sopló toda la tarde, pronto fue olvidado, ya que la animación hizo enardecer la sangre en los aficionados de buena cepa, y hasta en aquellos que no lo son y acuden al circo a presenciar una fiesta de la que poco entienden. Estos señores Villamelones son los que a veces con sus intemperancias y sus necedades ocasionan molestias, silbando, nada más porque se les antoja, suertes bien consumadas, que, en vez de merecer censura, deben ser aplaudidas... Antes de comenzar la corrida se notaba cierto pesimismo. Los presagios lúgubres de las pitonisas y agoreros se habían extendido, y el mal humor había contagiado a todos los que, rebosantes de alegría y esperanza, llegaban a la plaza...

Al parecer, por lo narrado, la tarde fue fría y ventosa, pero eso no impidió que la gente acudiera a la plaza, la llenara y disfrutara de una tarde de toros que, a la vuelta de los años, resulta histórica. 

Apuntes de Ernesto García Cabral
Excélsior, 27/12/1920

El primer rabo en la historia de la plaza

El segundo toro de la tarde se llamó Caparrota, fue el primero del lote de Ignacio Sánchez Mejías. La faena realizada reflejó su emotivo acento hasta en el hacer del cronista, que tuvo que hacer uso, en momentos, hasta del ditirambo para poder transmitir lo que estaba apreciando en el ruedo. La versión de Miguel Necoechea Latiguillo, para el diario El Demócrata, aparecido al día siguiente del festejo, entre otras cosas dice:

...inicia Sánchez Mejías su estupenda faena de banderillero... La preparación es espectacular. Torero y toro están solos en la arena y separados de tercio a tercio... Reta Ignacio y el toro se encampana, se engalla y da una corta carrera. Después se detiene… El capote de “Bombita” interviene y lo devuelve al tercio con ánimo de cerrarlo en tablas y allí va a buscarlo el diestro que al pasarse de vacío por no acudir el animal, cambia los palos por otros y decidido entra al sesgo, dejando el primer par que le vale palmas; de poder a poder es el segundo que le conquista aclamaciones y en la forma esa impresionante, sesgando por el terreno de adentro sin salida casi, encomendando su vida solo al poder de sus facultades y a la serenidad de su corazón, deja el de Sevilla un par que es quizás el más grande y expuesto que le hemos visto clavar en la temporada... Ya no es ovación sino delirio el que sacude al público, que como un poseído grita vítores y palmotea hasta romper las manos... “Caparrota” está ahora más bravo que al salir del chiquero. La faena que nos espera con un toro semejante y un torero de tanto arrojo, habrá de ser grande, pensamos... Pero fue más; resultó inmensa de valentía y relampagueante por lo breve y deslumbradora... Sánchez Mejías brindó este toro a Silveti. ¿Diplomacia? No, merecido honor al mexicano que sabiendo con quien tenía que habérselas se apretó los machos de la taleguilla como pocas veces lo ha hecho y entró en el ruedo decidido a salir como los héroes de Esparta ¡con el escudo o sobre el escudo! … Lo que después sucedió fue un asombro. “Caparrota”, cerrado en tablas, vio a su enemigo citándolo en un palmo. Al hilo de las tablas hubo un pase por alto que fue preparación de lo estupendo. Dos pases de pecho, sentado en el estribo, pero no pases, así como quiera, no; dos pases tan apretados, que ya no con los cuernos estuvo expuesto el sevillano a morir prensado contra la barrera... Cuando se puso en pie, vimos que había perdido en el lance una zapatilla. Después se echó materialmente sobre “Caparrota” dándole solo tres muletazos formidables por alto y un ayudado, que lo obligó a juntar las patas, y ya cuadrado le soltó Ignacio una media estocada monumental y en las mismas péndolas, entrando corto y derecho y saliendo por el costillar, limpio como un rayo de sol... ¡Olé los hombres! … Llovieron al ruedo sombreros y bastones, flores y prendas de vestir y una mujer entusiasta se arrancó la piel - la de abrigo, se entiende - y la arrojó al ruedo... Se concedió a Ignacio la oreja y el rabo de “Caparrota”...

Era el primer rabo que se concedía en poco más de diecinueve años de existencia de la plaza. Lanfranchi refiere que también cortó el del cuarto de la tarde, Boticario, siendo que Don Verdades y Guillermo Ernesto Padilla hablan de que cortó solamente una oreja, en tanto que Latiguillo, refiere que solamente fue ovacionado. A saber.

Fuera de datos estadísticos, esta tarde el terreno quedaba debidamente preparado para la corrida del siguiente domingo, en el que se encontrarían Gaona y Sánchez Mejías con toros de Atenco y San Diego de los Padres. En esa tarde se iniciaría una muy interesante competencia entre ambos, que trascendió a los tendidos y que le agregó un ingrediente de interés a esta temporada de reapertura.

Y, para terminar

Recurro de nueva cuenta a Latiguillo que resume el festejo de esta manera:

La de ayer sí fue una competencia entre esos dos lidiadores que cultivan el mismo género emotivo e impresionante de torear... Y si Sánchez Mejías, ayer, como el día de su debut, nos puso en un sobresalto constante, Juan Silveti, en más de una ocasión nos mantuvo el resuello en suspenso y nos hizo sentir en las carnes ese estremecimiento que es a modo de augurio de tragedia...

Los toros son sol y sombra, triunfo y sangre, vida y muerte... Así lo hacen patente los toreros en el ruedo, unas veces de manera más evidente que otras, como esta que intento contarles el día de hoy.


domingo, 18 de mayo de 2025

20 de mayo de 1975: Manolo Arruza confirma su alternativa en Madrid

Manolo Arruza inició su andar por los ruedos vestido de luces en ruedos de España. Se presentó como novillero en San Roque el 12 de agosto de 1972 y el siguiente año realizó ya una campaña en forma en aquellas tierras, en la que toreó 33 novilladas, a pesar de iniciar su actividad a partir del mes de julio por haberse fracturado una mano en los tentaderos del invierno, terminando la temporada como uno de los toreros del llamado escalafón menor más interesantes del ciclo, junto a Paco Alcalde y Carlos Escolar Frascuelo.

Regresaría a México para recibir la alternativa en Guadalajara, el 24 de octubre de ese 1973, de manos de Eloy Cavazos y con el testimonio de Curro Leal, con toros de Jesús Cabrera. Cerraría esa temporada aquí en México con 16 corridas toreadas.

El año de 1974 fue de una gran actividad para el hijo del Ciclón Mexicano, porque logró completar 42 tardes en ruedos de España, en una temporada en la que actuaron allá también los matadores mexicanos Mariano Ramos, Rafael Gil Rafaelillo y Manolo Martínez y los novilleros Marcos Ortega, Fermín Espinosa Armillita y Arturo Magaña. A esos festejos toreados en ruedos hispanos habrá que sumar los 14 que sumó aquí en México, incluida su confirmación de alternativa en la Plaza México el 22 de diciembre, de manos nuevamente de Eloy Cavazos y llevando como testigo a Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea, con toros de Javier Garfias. En total ese 1974, sumó 56 corridas de toros entre España y México.

Un constante baile de corrales

La Feria de San Isidro del año 75 corrió del día 8 de mayo al 1o de junio de ese año, constó de dos novilladas y veintiuna corridas de toros. En las que observo con cierto asombro que Paco Camino y Rafael de Paula fueron anunciados con los toros de Palha, y el Niño de la Capea con los de Pablo Romero, ganaderías en estos días etiquetadas como duras, que tienen sus especialistas, y a las que las figuras se les enfrentan, si acaso, una vez en la vida, en medio de un preparado anuncio de una gesta extraordinaria.

La realidad es que de los encierros que se anunciaron a la afición y al público, muchos se quedaron en el papel, porque a pesar de que ya estaba en funciones el toro del guarismo, los problemas en la interpretación de lo que es el trapío y así, el encierro del 13 de mayo, de Amelia Pérez Tabernero fue rechazado desde el primer reconocimiento. Eso hizo que Eloy Cavazos se saliera de la combinación y su lugar lo ocupara Rafael Gil Rafaelillo, quien así cumplió su segunda tarde en el ciclo.

Igual, las corridas de Atanasio Fernández (día 23), José Luis Osborne (día 24) y Juan Pedro Domecq (día 31) fueron rechazadas en el reconocimiento y sustituidas por ensaladillas de sobreros de otras ganaderías. El criterio de las autoridades y de la afición madrileña iba cambiando y también, el de los veedores de don Livinio Stuyck, ya en su antepenúltima feria, estaba decadente, porque otros encierros fueron también rechazados en parte y remendados con sobreros de diversas procedencias afines a la empresa Nueva Plaza de Toros de Madrid, S.A.

El encierro para el 20 de mayo del 75

Omití deliberadamente en el apartado anterior mencionar que los toros anunciados para la décimo segunda corrida de ese ciclo isidril tampoco pudieron pasar el fielato del reconocimiento. El cartel originalmente presentado era con toros de los herederos de Carlos Núñez, propiedad de don Manuel González, para Palomo Linares, Francisco Rivera Paquirri y Manolo Arruza, quien confirmaría la alternativa.

El ganadero Manuel González era nada menos que el diestro sevillano retirado Manolo González, quien apenas el año anterior había adquirido de los hijos de don Carlos Núñez, el hierro, divisa y ganado que anunciaban como Churriana, encastado en lo de su casa y en donde mantenían reses marcadas con el hierro matriz y con el propio. Así, el encierro que escogió para presentarse en la capital española, era con seis ejemplares que llevaban en el anca la R circulada, razón por la cual se hizo ese extraño anuncio de su debut ganadero.

Pero la ocasión se frustró, porque el encierro no fue aprobado. Así lo contaba Manuel F. Molés en el diario madrileño Pueblo el día de la corrida:

Ayer ya lo contaba, empezó el baile de los rechazos. De los ocho toros de Martín Berrocal quedaron cinco y se les añadió un Murteira. Primer aviso para la «semana comercial» que estamos viviendo ya. Y eso que los Núñez del presidente del Huelva eran de lo más digno que hemos visto en muchos años dentro de esta ganadería. Pero la «debacle», lógica, cantada y supuesta, había de llegar con los otros Núñez de don Manuel González. Una corrida mínima de trapío, que no se ha prestado siquiera a la discusión. Por eso los veterinarios, de buenas a primeras, han dicho que no había nada que hacer y la han rechazado de plano. Los toritos del señor González van a ir por donde han venido, por atreverse a acudir a donde nunca debieron. Así pues, la danza, anunciada ayer desde esta sección, acelera su ritmo y todavía queda baile. Todavía, hasta que toreros, empresa y ganaderos se enteren, de una vez y para siempre, de que el medio toro ya no tiene acomodo en Madrid...

La corrida fue sustituida por una de Benítez Cubero, que según a quien se lea, tuvo o no tuvo trapío. La reseña del encierro a la vista del sorteo, refiere que eran los siguientes:

En la tarde de hoy se lidiarán toros de Benítez Cubero, por el siguiente orden: «Loco», número 18, 561 kilos. «Conductor», 14, 538. «Cistrado», 33, 549. «Lanero», 56, 532. «Difamado», 17, 529. Y «Peluso», 37, 537. Como sobrero va el toro 131, «Merleto», de 567 kilos en vivo, de la ganadería de Higuero...

Con esos mimbres se daría la confirmación de alternativa de Manolo Arruza.


Una confirmación envuelta en un denso aire de nostalgia

Las relaciones de todos los diarios hacían referencia en mayor o menor medida, a que, en la fecha, se cumplían nueve años del fallecimiento de Carlos Arruza, padre del toricantano. Quizás los apuntes más sentidos en ese aspecto, fueron los de Francisco Baruqui, en el diario tapatío El Informador y de Antonio Bellón, al entrevistar a don Andrés Gago, apoderado del confirmante y que lo fuera también de su padre, en Pueblo, de la que recojo:

Andrés Gago estaba en el burladero de apoderados, con la colilla de su puro mantenida por un palillo, quemando tabaco y nervios. Y fue justo al final de la primera faena de Manolito, en el momento en que el chaval recibía la oreja, cuando Andrés no pudo más y rompió a llorar. «Es un momento – decía – muy difícil para mí. Son demasiados recuerdos... Si Carlos pudiera ver a su hijo...» «¿Recuerda mucho Manolo a su padre, don Andrés?» «Sí, se parecen. Pero Carlos era un hombre y Manolo es un chiquillo...» Y no pudo más, Rompió a llorar. Hay que decir que Andrés Gago había dejado de esta profesión de apoderar y que regresa a ella por fidelidad y cariño hacia Carlos...

Por su parte, Vicente Zabala Portolés, en el b madrileño, es más severo y hasta exagerado en su valoración de lo realizado por Manolo en el toro de su confirmación:

Manolo, que había banderilleado con más voluntad que acierto, pues el astado esperaba y desarmaba con sentido, se empleó en un trasteo aseadito con ambas manos. El chico se quedó quieto y sacó los muletazos limpios y ajustados entre el beneplácito general. Manolo Arruza, pese a su apellido, no venía con la vitola de figura. El hombre no se permite improcedentes exigencias. Mató de una estocada baja y se le concedió una oreja que algunos protestaron. El recuerdo de su padre, muy querido en Madrid en una época triste y angustiosa para el país, flotaba en el ambiente. Por la voluntad del muchacho y por las añoranzas de tiempos que, históricamente, no fueron mejores en ningún sentido, se le otorgó el trofeo...

Para él, la oreja que cortó y que resultó ser la única de la tarde, fue más que nada, un reconocimiento a su ascendencia torera y no precisamente un premio a su labor ese día. A veces, los escribidores de toros, por mucho que entiendan, exageran en el rigor de sus apreciaciones como en esa tarde lo hizo don Vicente.

Decía arriba que don Francisco Baruqui también cubrió el festejo, aprovechando su anual asistencia al ciclo isidril. Entre otras cuestiones escribió:

Si Carlos Arruza viviera... Feliz, muy feliz que estaría. Manolo, su hijo torero ha hecho honor en la arena misma que pisara su padre y en la que tantas y tantas huellas dejara, a la casta torera, al profesional orgullo, al amor propio por ser... un Arruza... A nueve años de la muerte de su padre, hoy, en este día, una habitación del hotel Gran Vía, antiguo, incómodo, albergaba como años atrás, a otro Arruza... Ayer a Carlos, hoy a Manolo... Y qué torero ha estado, principescamente vestido con terno champaña y oro, luciendo añejo capote de paseo que de su padre fuera, confirmó su alternativa. Ha cortado oreja. De su capotillo salieron, echándose a la espalda, con gallardía, serie de ceñidas gaoneras que arrancaron los primeros olés. Con los palos, seguro, preciso, certero, haciendo gala de facultades y conocimiento pleno de los terrenos. Ha clavado por ambos lados y al sesgo, al cuarteo. Uno impresionante, citando sobre el estribo de frente al toro y en corto palmo que levantó al público de sus asientos. Con la muleta asentado, tranquilo, centrándose estupendamente con un toro un poco tardo, pero con son y clase que le ha permitido estar a mucha altura... Series medidas de ayudados por bajo con la derecha, naturales espléndidamente rematados. Todo a la distancia justa, ni un paso más, ni un paso menos. Las palmas fuertes le habrán sonado a gloria, ha triunfado. Dejando una entera desprendida se ha hecho merecedor de una oreja. Vuelta entre aplausos... Manolo Arruza cayó de pie...

La descripción de la actuación de Manolo Arruza en esta relación me parece la más completa y quizás la menos sesgada, por una razón que veremos más adelante.

También Alfonso Navalón escribió una interesante crónica del festejo, pero, la dedicó a señalar la falta de trapío de los toros de Benítez Cubero, a tundirle a Palomo Linares por hacer que, con su presencia, lleguen a las plazas los perritoros, y en un alarde de displicencia, le dedica el párrafo final a Paquirri, a quien llama rico de pueblo que va a un baile de disfraces por llevar un vestido bordado en pasamanería. Del confirmante, ni se acordó. 

El fruto de una buena tarde

El mismo día que Manolo Arruza confirmaba en Madrid, Rafael de Paula armó una bronca grande en Barcelona al negarse a matar un toro. Por esa razón, la Dirección General de Seguridad le impuso una suspensión de seis meses – misma que sería revocada unos cuantos días después – por lo que no podría cumplir de inmediato, su compromiso en la corrida del siguiente día 26 en la Feria de San Isidro.

El cartel de ese día 26 de mayo estaba formado originalmente por Rafael de Paula, Paco Camino y Francisco Ruiz Miguel, con toros portugueses de Palha. Ya recompuesto por la suspensión del torero jerezano, quedó con los toros portugueses para Paco Camino, Ruiz Miguel y Manolo Arruza. Allí también hubo baile de corrales, pues solamente se aprobaron tres de los de Palha, completándose el lote con otros tantos de don Joaquín Buendía.

Para terminar, una nota luctuosa

La prensa que refería la confirmación de Manolo Arruza, también daba a conocer que la noche de ese día 20 de mayo de hace 50 años, falleció don Rodolfo Gaona a la edad de 87 años, en la Ciudad de México.

Apenas el 12 de abril se había conmemorado el cincuentenario de su triunfal despedida de los ruedos, pero desde el día 15 de mayo, el Califa de León había dado muestras de deterioro en su salud y fue ingresado en el Sanatorio Español para ser atendido.

Sus hijos Rodolfo y Enrique comentaron en su día a los medios de comunicación que Gaona comenzó a dar muestras de agotamiento físico, pero sin presentar síntomas de alguna enfermedad, porque siempre fue un hombre saludable, por lo que consideraron, junto con los médicos que lo atendieron en este último trance, que su muerte fue por causas naturales.

Sus funerales se llevaron a cabo al día siguiente y fue sepultado en el Panteón de Dolores, con la compañía de su familia y de varios toreros como Jesús Solórzano, Luis Castro El Soldado, Heriberto García, David Liceaga, Andrés Blando, Alfonso Ramírez Calesero, Joselito Huerta, Manuel Gutiérrez Espartero y Joaquín Rodríguez Cagancho.

La oración fúnebre la pronunció Roque Armando Sosa Ferreyro Don Tancredo quien entre otras cosas dijo:

Ayer las campanas de León tocaban a gloria por los éxitos del torero. Hoy, las campanas de México doblan a duelo para decir adiós al grande hombre, quien nos deja un recuerdo inolvidable: sus triunfos en los ruedos y la lección ejemplar de su existencia.

Hasta la próxima semana.

domingo, 11 de mayo de 2025

El Toreo de la Condesa: El triunfo de Larita, la porra, Gaona y los toros de Palha

La temporada 1922 – 23 del Toreo de la Condesa constó de 22 corridas y corrió entre el 22 de octubre y el 1º de abril de este último año. Los diestros mexicanos que integraron el elenco fueron Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Luis Freg, Juan Silveti, José Ramírez Gaonita y Salvador Freg, mientras que por el lado de los hispanos estuvieron presentes Rafael Gómez El Gallo, Manuel Mejías Bienvenida, Marcial Lalanda, Manuel García Maera, Julián Sáiz Saleri II, Matías Lara Larita, José García Alcalareño, Rafael Rubio Rodalito, Serafín Vigiola Torquito, Ángel Fernández Angelete y Pedro Carranza Algabeño II.

Los toros que se lidiaron fueron de Piedras Negras, San Diego de los Padres, Atenco, La Laguna, Zotoluca, Coaxamalucan, La Trasquila, Malpaso y Santín por los criadores mexicanos y del Duque de Palmella y Palha por los portugueses y un encierro hispano del Duque de Veragua.

El escalafón lo encabezaron Juan Silveti con 12 tardes, Rodolfo Gaona, con nueve; Marcial Lalanda, con siete; y, Maera. con seis; en tanto que las ganaderías que más toros enviaron a la plaza fueron Piedras Negras, con treinta y cinco; San Diego de los Padres, con veintiuno; y, Atenco, con veinte.

La décimo sexta corrida de la temporada

Para el domingo 4 de febrero de 1923 se anunció una corrida que inicialmente se planteó como el beneficio de Larita, pero que posteriormente se ofreció como un festejo a beneficio de la Cruz Blanca Neutral, que estaba edificando el Hospital del Niño. Para tal efecto se lidiaría un encierro portugués de Palha – anunciado como español en los programas – que Matías Lara había traído con él y le acompañarían en el cartel Rodolfo Gaona y se presentaría en el coso de la colonia Condesa el torero alcarreño Julián Sáiz Saleri II, quien ya era conocido de la capital mexicana, pero actuando en la placita de Chapultepec.

El encierro portugués, se dijo, se recuperaba del viaje trasatlántico en los prados de El Olivar, aunque mermado en uno de sus ejemplares, que pereció durante el trayecto, por lo que el sexteto se completaría con un toro de Atenco, que reglamentariamente saldría en primer término al ruedo y correspondería a Rodolfo Gaona, primer espada de la corrida.

Además, indicaban los programas anunciadores del festejo que al final del mismo, se sortearían entre los concurrentes dos mantones de Manila cortesía de Larita, estando anotado al reverso de los boletos de acceso al coso, el número correspondiente a tal sorteo. Además, se advertía, que por haber una competencia de carreras de automóviles en esa misma fecha, el festejo empezaría a las tres y media de la tarde, en lugar de a las tres, como era acostumbrado, para dar tiempo a los interesados, a asistir a ambos eventos.

El triunfo de Larita

Ya me había ocupado por aquí del pintoresco Matías Lara Larita, a propósito de la tarde en la que cortó un rabo en Madrid. Pues no se iba a ir de México sin un triunfo. No cortó un rabo, pero su desparpajo ante los toros y su absoluto desprecio por la muerte. Además, ya había comentado también su predilección por los toros portugueses de don José Pereira Palha Blanco, aquellos toros del ¡horror, terror y furor! y de los que Belmonte decía que cuando Larita se encerraba con ellos, parecía que lo hacía con gallinas. Entonces, el espacio, al menos para él, era el adecuado para triunfar.

Ante Lindero, quinto de la tarde, Larita fue visto así por Verduguillo en su crónica publicada en el Universal Taurino:

Es berrendo en jabonero, capirote, botinero, alto de agujas, y muy bien armado. Está marcado con el número 28... Don Matías provoca repetidas veces al morucho, pero, apenas si en tres ocasiones se hace tomar el percal, resultando deslucida la suerte por los largos intervalos que hay entre un lance y el otro... Guadalupe Rodríguez agarra un buen puyazo, saliendo su jaca desbocada, y sin que haya un monosabio que logre detenerla. El caballo herido da dos, tres vueltas al redondel y en una de tantas, se encuentra con Navarro, que está bregando inteligentemente para poner al toro en suerte, derriba al peón y le deja tendido en la arena; el toro hace por él, lo empitona por la parte posterior, y lo romanea aparatosamente. Todos creemos que Navarro ha recibido una cornada mortal... Cuando el herido es conducido a la enfermería, se acalla la pita... ¡Ya podían seguir chillando! … Del mismo Guadalupe y de Frontana, recibe el berrendo dos puyazos más, y pasamos a otra cosa... El Sordo clava un buen par; Rafael López un palo, y cierra Pablo Baos con un par de mucha exposición saliendo comprometido... Larita brinda a otro particular, y después hace una faena como la primera: valiente y emocionante, pero escasa de finura, Seis muletazos por alto, dos de pecho y un molinete; preceder: a un pinchazo en que el diestro se ha quedado en la cara, saliendo perseguido. Después del susto, se estrecha nuevamente con su enemigo en dos muletazos más, y perfilándose en el centro, y entrando derecho, mete toda la espada por las agujas, rodando el toro sin puntilla... Ovación grande, música, lluvia de sombreros y bastones, la oreja y regalo del particular. Olé los matadores con agallas...

Como se puede leer, Larita convenció a los asistentes con su particular tauromaquia. Quizás el toro por su comportamiento no recordara la leyenda de los Palha, aunque su pelo delatara desde lejos su origen.

La porra y Gaona

Decía antes que Gaona desde el anuncio del festejo enfrentaría para abrir la tarde un toro de Atenco, ganadería que, por confesión suya, era su favorita. Y en su segundo turno, tenía reseñado al toro número 40, curiosamente nombrado Saltillo, del hierro portugués, pero estaba escrito que esa tarde el Califa enfrentaría dos toros nacionales, porque Saltillo fue devuelto a los corrales por manso, no obstante que reglamentariamente debió ser fogueado y fue sustituido por otro de La Laguna. Ese hecho desató una tremenda bronca en los tendidos de El Toreo, pues se exigía que el sustituto fuera del hierro titular de la tarde, no obstante, el anuncio de que solamente había cinco toros de Palha disponibles ese día. Sigue contando Verduguillo:

El público quiere que la reserva sea nada menos que de Palha. ¡Pero hombre, por Dios!, si estamos viendo que el primer toro fue de Atenco precisamente, porque sólo había cinco de Palha, ¿cómo va a haber reservas de Palha? … El substituto es de La Laguna, o como si fuera, de Palha mexicano. En medio de morrocotuda bronca, Rodolfo se abre de capa y da cinco verónicas buenas. Aumenta la pitería…

Gaona había batallado con el de Atenco, que fue manso y bronco y el de La Laguna comenzó siendo suave y fácil, pero llegó al final escaso de fuerzas, lo que sumado a la indignación popular por no ser de Palha, ocasionó que se abroncara a su matador.

La crónica que escribió Gonzalo Espinosa Don Verdades para el diario Excélsior, señala como responsables de la bronca al sector de la afición conocido como la porra:

Sabemos todos que Rodolfo Gaona es y sigue siendo nuestro torero favorito, no tanto por partidarismo ni por ridícula patriotería, sino porque el leonés se ha encumbrado después de jugarse la vida tarde a tarde, durante quince años y por haber sostenido una ruda competencia con tres generaciones de toreros... Hay que recordar la tarde en que reapareció Rodolfo, después de haber estado ausente de la patria por siete años. La ovación que se le tributó esa tarde fue unánime, al igual que las que se le siguieron tributando en las grandes tardes que tuvo... Por desgracia de la afición nació la “Porra” y un grupo de incondicionales a los que yo no puedo calificar como buenos amigos de Gaona, principiaron a sembrar las disensiones entre el público, pretendiendo opacar a cuanto torero al lado del leonés. ¡Y qué torpe proceder siguieron! ¡Cómo si Rodolfo necesitara de esto, cuando todos sabemos el torero que ha sido, es y seguirá siendo! … El resultado de esta labor lo está sufriendo hoy Rodolfo... ¿Y quiénes son los responsables de ello? ¡Hay que decirlo claro! ¡La Porra y sus directores! Este grupo, queriendo incensar a nuestro gran torero, solo le ha causado perjuicios y se los seguirá causando... Un torero de la talla de este diestro no necesita de “claque”, él solo se impone y sabe conquistar a los públicos... El día que la Porra desaparezca, todo el público volverá a hacer justicia a Gaona y a aclamarlo como siempre lo ha aclamado por sus justos merecimientos...

Y es que la porra, de ser un grupo de aficionados independiente, que se dedicaba a exigir a los toreros sin importar su nombre, se fue convirtiendo, en un grupo decididamente de filiación gaonista. De su origen y resurrección a partir de 1908, escribió Verduguillo:

Por primera vez volvió a palparse la presencia de la Porra cuya acción se había amortiguado desde la muerte de Montes. Volvieron a escucharse los gritos de aliento para el “Indio” y las manifestaciones hostiles para los que con él alternaban. Actuaban los porristas por su propia cuenta pues ninguno de ellos recibía órdenes ni favores del “Califa”, le servían porque servían a la causa taurina que consideraban justa. Si alguna vez “Chano”, el apoderado de Gaona, pretendió obsequiar un boleto a algún porrita, éste lo rechazó indignado: “Dígale usted a Gaona que no necesitamos de él para nada”... Había en la porra médicos, abogados, estudiantes, empleados de comercio, burócratas, ferrocarrileros, propietarios de fincas, etc...

El germen del gaonismo estaba allí, pero al decir de Rafael Solana, se respiraba cierta libertad. Comparando lo escrito por Don Verdades tres lustros después, da la apariencia de que esa diversidad de criterios ya había desaparecido y se había unificado en uno solo.

El encierro de Palha

La corrida de Palha tuvo una calificación de ser mediana, ni buena ni mala, dijo Latiguillo en su crónica de El Demócrata, pero el segundo de la tarde fue un toro sobresaliente según el mismo cronista:

Tomó siete varas a ley, es decir, arrancándose desde largo, sin rehusar un solo momento la pelea y ¡qué pelea! la que hacen los astados de bandera... los toros que por tener verdadera sangre brava debajo del pelambre, no se duelen al castigo sino más bien, con él se crecen, como se creció el primoroso cárdeno cuya pelea llena de arrogancia y nobleza, quedará como un recuerdo en la memoria de la afición que ayer, haciendo justicia a “Lancero” – que así se llamaba este animal – cuando era arrastrado por las mulillas, le dispensó suntuosos funerales y le tributó honores de capitán general... y pidió que a semejante dechado de bravura y poderío lo acompañara al destazadero, no la marcha fúnebre de Chopin, sino la alegre diana, la autóctona fanfarria con que demostramos nuestra jocundia y premiamos a los que han merecido bien nuestra admiración; lo mismo a Fleta – ¡hum! – tenor de la época... que a un toro de Palha, si el tal toro, como el de ayer, da en la pelea el sonoro do de pecho de su nobleza y pujanza... Sí, este toro fue indudablemente el más bravo y el más toro que hemos visto correr en nuestra plaza desde tiempo inmemorial, igual puede ser que alguno haya salido, pero mejor que éste, ninguno...

Así pues, de la cuarteta de toros portugueses, este Lancero vino a salvar el buen nombre de su criador, quedándose, en la opinión del importante escritor de aquellos días, entre los mejores toros de la entonces reciente historia de la principal plaza de toros del país.

Para terminar

La entrada al festejo no fue muy buena. Ya decía antes que el mismo día de la corrida hubo carreras de automóviles, pero también en esa misma fecha se estrenaba en la capital la película Sangre y Arena con la actuación estelar de Rodolfo Valentino; en el teatro Arbeu se despedía la compañía de Lupe Rivas Cacho, que se iba de gira por Sudamérica y también hacía temporada María Conesa. Es decir, sin importar la presencia de Gaona en la plaza, había mucha oferta de espectáculos ese domingo. Nihil novum sub sole.

Tres días después, también en El Demócrata, Rodolfo Gaona anunciaba en una extensa entrevista que se iba a España para torear y despedirse de los públicos a partir de abril y hasta el mes de septiembre. Ya he contado por aquí las vicisitudes de esa última campaña, y los hechos de su tarde final.

Hasta el próximo domingo.

domingo, 13 de abril de 2025

A un siglo de la despedida de los ruedos de Rodolfo Gaona (y VI)

12 de abril de 1925: Rodolfo Gaona se despide de los ruedos

Cuando Rodolfo Gaona preparaba ya lo que sería su última campaña en los ruedos, celebró varias reuniones con Carlos Quirós Monosabio, para preparar la obra que se anunció como el libro íntimo de Gaona, titulado Mis Veinte años de Torero. En ese interesantísimo recuento, publicado primero por entregas en El Universal Taurino, el Califa de León explicó en la parte final una parte de los motivos – taurinos – que lo hacían apartarse de los ruedos. En el capítulo veinte de dicha obra, entre otras cuestiones, el torero hace estas reflexiones:

Pues sí: ya es tiempo. Después de veinte años de pelea, creo que se ha hecho bastante en todos sentidos... Hay que ir pensando en “pirarse”. Y está decidido: me voy... ¿Cuándo? Cualquier día. El menos pensado. Antes de lo que algunos puedan creer... Me siento en pleno goce de todo mi poder. Estoy fuerte. Puedo con el toro... Juzgo que mi misión ha quedado cumplida... Sin alardes de ninguna especie, estoy convencido de que mi carrera ha sido una de las más difíciles, porque fue una pelea sin tregua. Aquí y en España siempre me han echado un contrincante con quien disputar las palmas. No se ha querido que descanse, y de lo que yo haga depende el éxito de las temporadas de México... Toda fuerza tiene su límite... Me voy satisfecho porque no me han vencido, y de que en el último momento supe conservar el puesto que los públicos me dieron...

La principal razón taurina de Gaona para irse de los toros es la que compele a casi todas las figuras del toreo que se retiran en su plenitud: la desmedida exigencia de los públicos a partir de la capacidad reconocida a la figura en turno. Y cierto es también, como lo afirma el Petronio, que toda fuerza tiene un límite, por lo que llega un momento en el que hay que buscar el momento de dejar el sitio a los que vienen llegando atrás, eso sí, sin claudicar y defendiendo hasta el último instante el sitio conseguido delante de los toros.

Los prolegómenos de una despedida triunfal

La corrida de la despedida de Rodolfo Gaona fue organizada por el propio torero y su entorno. Si bien ocurrió en las inmediaciones de la temporada 1924 – 25, se celebró un par de domingos después de que esta concluyera. A propósito de la forma en la que este festejo fue confeccionado, escribió Rafael Solana Verduguillo:

“Monosabio” y yo estuvimos días antes a ver a Gaona, tratando de convencerlo de que no se fuera. Alegamos mil cosas... Gaona me escuchaba viendo el humo de su cigarrillo que se perdía en el infinito... Cuando yo terminaba de hablar, recogía el hilo de la conversación “Monosabio”... Gaona, cuando contestaba algo, decía siempre lo mismo: “Esto está resuelto: lo he meditado mucho, y se acabó” ... No tuvimos más remedio que conformarnos. Y nos pusimos a hablar sobre el cartel que había preparado para la tarde de su despedida; nada había resuelto... Estaba en México un torero, bueno nada más, muchacho atento y caballeroso que se hacía simpático no solo por su comportamiento en la plaza, sino por sus buenas maneras de gente educada. Se llamaba Rafael Rubio y lo apodaban "Rodalito". Juzgándolo oportuno, eché un capotazo a su favor, diciéndole a Rodolfo: La plaza se llenará con cualquiera que esté al lado tuyo, pon a “Rodalito” que te cobrará poco, y le darás una buena oportunidad a este muchacho para que se haga cartel en México... Y ya que se habla de oportunidad, dijo don Carlos Quirós, yo también quiero hacer una petición... ¿Cuál?, preguntó Gaona... Que pongas de sobresaliente a Pepe Ortiz, aunque no sea más que para que haga el paseíllo al lado tuyo... Bueno, ¿ya no quieren pedir más?, preguntó Rodolfo entre serio y gracioso. Yo le respondí: Hemos venido a pedirte que no te vayas, pero ya que “está todo resuelto”, cualquier cosa que te pidamos ahora es poco... Bueno, dijo Rodolfo; hablaré con “Rodalito” y con Pepe Ortiz hablará “Chano”, y le dirá que torea de sobresaliente. ¿Alguna otra cosa? ... Nos despedimos porque ya Rodolfo comenzaba a impacientarse...

No tengo manera de comprobar la veracidad de las afirmaciones de Verduguillo, pero del desarrollo de la prensa de la época, se advierte que él y Monosabio eran los escritores de toros más cercanos al torero de Guanajuato, así que tampoco me queda mucho espacio para dudar de la certeza de esas afirmaciones.

Rafael Rubio Rodalito, torero albaceteño alternativado por Luis Freg en 1922 y que tendría que esperar para confirmar en Madrid por Larita hasta agosto de ese 1925 cobra relevancia en la historia del toreo por un par de acontecimientos en su andar por los ruedos. El de más trascendencia, creo, es el haber actuado en la tarde postrera del Califa de León y el otro, es el haber sido participante en unas corridas de toros que se dieron en el Estadio Nacional de Roma los días 22, 29 y 3 de julio de 1924, alternando con Pedro Basauri Pedrucho. Del sobresaliente, Pepe Ortiz, solamente he de decir que es conocido universalmente como El Orfebre Tapatío y es el creador de algunos de los más hermosos quites que la tauromaquia reconoce en estos tiempos que corren.

La última tarde

La corrida se anunció para las tres y media de la tarde del domingo 12 de abril de 1925. Se lidiarían dos toros de Atenco, dos de San Diego de los Padres y dos de Piedras Negras por Rodolfo Gaona, quien se despedía de los ruedos y Rafael Rubio Rodalito, fungiendo como sobresaliente de espadas, José Ortiz. Las puertas de la plaza se abrieron refiere la prensa de la época, a las once de la mañana y alrededor de las dos de la tarde comenzó a lloviznar. Afortunadamente, a la hora del inicio del festejo, el cielo comenzó a abrirse y dejó de llover.

La tarde de Gaona tuvo lucimiento en dos toros, el quinto de la corrida y tercero de su lote, Veguero, número 17, de San Diego de los Padres, faena brindada en comandita al Secretario de Agricultura, Ing. Luis L. León, al Lic. Miguel Alessio Robles y al Gral. Arnulfo R. Gómez y de la que el corresponsal del diario tapatío El Informador, escribió:

En el quinto, el Indio deslumbra al público con nueve verónicas, de las cuales tres fueron coreadas y tres aplaudidas... Gaona comienza por sentarse en el estribo y así da un colosal pase por alto, luego de pie hace el de la firma, después cinco naturales con la izquierda, uno de pecho, otros tres naturales y uno de pecho, aquí escucha una gran ovación. Después un molinete entre los pitones, saca un pase ayudado con los pies clavados, vienen otros altos, que constituyen el delirio del público, que no descansa de aplaudir; caen al ruedo sombreros, bastones, se escuchan dianas, y después de que cesa un poco la ovación, el Indio continúa la faena y saca un pase de pecho, otro rodilla en tierra, se tira a matar y deja un pinchazo, después otro más y por fin deja una honda con que hace morir al bicho. Entonces escucha Gaona una ovación que se prolonga por cinco minutos, en cuyo tiempo da varias vueltas al ruedo en medo de un repiqueteo de campanitas...

Pero Gaona no pensaba irse con ese resultado y pidió que le echaran el sobrero. Y así salió en séptimo lugar Azucarero, cárdeno, número 20, de San Diego de los Padres. La crónica de El Universal Taurino, seguramente escrita por Verduguillo, está firmada por La Afición y acerca de esta última faena, relata, a la letra:

Un bonito ejemplar de San Diego de loa Padres llamado “Azucarero”, marcado con el número 20, berrendo en cárdeno y recogidito de pitones. Hizo salida de toro de bandera y a fe que resultó un azucarero, pues no era otra cosa que miel, rica miel de San Diego de los Padres, de la cual gustó el Califa hasta empalagarse. Remata el regalito en las tablas, acude con valor a los montados, ocasiona un tumbo a Conejo Grande, después otro a Guadalupe Rodríguez a quien hace el quite Gaona con una serie de verónicas de esas que ya no tienen calificativo, por lo grandes y remata con una larga vistosa. La ovación es imponente. Guadalupe Rodríguez, que ha sido arrastrado por su cabalgadura, hace coraje, monta otra vez y arrea un puyazo archimonumental, el puyazo de la temporada, nada menos; recargó con maestría, chorreó el palo y no se dejó desmontar, marcando la salida colosalmente. No se sabía para quien era la ovación que todavía duraba, si para el Gran Gaona o para el magnífico picador Guadalupe Rodríguez… Gaona coloca cuatro pares de banderillas; dos al cambio, uno de poder a poder y un cuarteo superior. ¿Para que repetir que se provocó el delirio en este tercio y que las manos se cansaron de tanto aplaudir? … Y vino la mejor, la última faena del maestro, que principió con el pase de la muerte; después obsequió a “Azucarero” con dos ayudados por alto, dos de pecho, un natural, uno de tirón, un ayudado por abajo, se cambia la muleta de mano y sigue dándonos la última emoción de la temporada… Hay en la faena de Gaona todo el arte que sabe doblegar, toda la finura de su estilo. La plaza entera parece venirse abajo. Ahora sí, “Las campanas de León tocan a gloria” … Pero el maestro se hartó de torear y “Azucarero” llegó a la muerte un tanto aplomado, lo que contribuyó a que Rodolfo pinchara cuatro veces y acabara en una estocada. Todo esto deslució la faena…

Esta última faena resultó ser el epítome de la tauromaquia de Gaona, salvo por sus desaciertos con la espada, siendo que siempre fue un estoqueador seguro. Pero la afición supo reconocerle, aún con esos fallos, la grandeza con la que se estaba despidiendo de los redondeles.

Rodolfo Gaona se retiró de la plaza en cuanto se preparaba el arrastre del toro. No esperó la ocasión de ser sacado en volandas y en olor de multitudes. Así lo cuenta el cronista del Universal Taurino:

La banda tocó la vieja pieza de “La Golondrina” y Rodolfo agradeció la ovación desde los medios. Y cuando todo el mundo creyó que el Indio aún estaba en la plaza para esperar el complemento de su homenaje, resultó que se había marchado y sin decirnos “adiós”…

No me queda la menor duda de que Rodolfo Gaona supo ser, pero también supo dejar de ser…

El día después

El Universal Taurino reunió en una edición especial numerosas colaboraciones de las principales plumas de la época con reflexiones acerca de lo que representó el adiós de Rodolfo Gaona. Así, podemos leer en sus páginas opiniones, positivas todas, de autores como Ángel Caamaño El Barquero, Tomás Orts Ramos Uno al Sesgo, Maximiliano Clavo Corinto y Oro, y el mismo Eduardo Pagés de España y de México, indudablemente, los nombrados Verduguillo y Monosabio así como también de hombres de letras como el Académico de la Lengua don Luis G. Urbina y muchos otros más. De entre ellas, tomo una breve reflexión de lo que en esos días escribió el acalitano don Luis de la Torre El – hombre – que – no – cree – en – nada acerca de la despedida del diestro leonés:

Las corridas de toros seguirán siendo el gallardo espectáculo de siempre, lleno de inusitado espectáculo, de alegría incomparable, de atractivo sin límites; seguiremos presenciando lidias pletóricas de incidentes sugestivos y bellos, y no veremos desaparecer de los espectadores esos apasionamientos creados por el partidarismo que solamente encuentra asiento entre los aficionados a la fiesta brava... Pero, ¿quién podrá negar que la retirada de Rodolfo Gaona haya muerto la figura más gigantesca con que ha contado el toreo? Vino Gaona. Se ha ido Gaona. La fiesta seguirá siendo la misma. Pero la historia tendrá que señalar un periodo de veinte años como excepcional, por haber figurado en él el mago del toreo, el único que merece el título de ÚNICO…

Unas reflexiones personales

De las propias expresiones de Gaona, considero que bien hubiera podido mantenerse en el superior primer plano que guardaba un par de temporadas más, para ceder el testigo a quien habría de sucederlo. Afirmo lo anterior, porque 232 días antes, vestido de corto, se había presentado en El Toreo de la Condesa un chiquillo nacido en Saltillo, hermano del torero que había alternativado el 30 de noviembre de 1924. ¿Su nombre? Fermín Espinosa Armillita Chico y al domingo siguiente, en la placita de Chapultepec, ya vestido de luces, volvió a poner a la afición de cabeza. La historia nos deja claro que la sucesión se produjo, pero la sede quedó vacante al menos un par de años.

Después, unas semanas antes de ese 12 de abril, El Universal Taurino publicó que el Califa de León había contraído matrimonio con doña Enriqueta Gómez, madre de sus hijos Rodolfo y Enrique. Quiero pensar que también esa fue una de las razones de peso que le llevaran a afirmar con contundencia, que todo estaba decidido y que le dieron la firmeza necesaria para respetar la decisión tomada y también a la afición, no volviendo a vestir el terno de luces desde esa fecha.

Por último. Se ha cumplido un siglo de la despedida de los ruedos de Rodolfo Gaona. Reitero, una auténtica despedida, porque nunca más volvió a vestir el terno de luces, por razón alguna. ¿Se imaginaría el Califa que su legado solamente permanecería vigente apenas cien años y que se intentaría sepultar por un puñado de insensatos?

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