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domingo, 21 de junio de 2026

20 de junio de 1926: Pepe Ortiz recibe la alternativa en Barcelona

Verduguillo refiere que conoció a Pepe Ortiz en el año de 1923, cuando Arturo M. Doblado, quien apoyaba al tapatío durante sus inicios en los ruedos, lo llevó a las oficinas de El Universal Taurino para pedir al escritor que lo apadrinara, invitándolo además a su presentación en El Toreo el domingo siguiente. La primera impresión que le causó a Rafael Solana fue la siguiente:

Me gustó el muchacho tapatío, lo encontré medrosillo y algo amanerado, pero al mismo tiempo le descubrí un estilo muy especial, una forma muy distinta de interpretar el toreo. Es decir, tenía personalidad... Desde luego, advertí un cuidado minucioso en el atuendo, iba Pepe muy bien vestido, con un traje flamante, corinto y oro, nuevecito, y al con su andar por el ruedo se distinguía el mozo entre sus compañeros con los más usados ternos que les alquilaba “Frascuelillo”...

Pepe Ortiz tendrá, como lo veremos al paso de estas líneas, una carrera en la que se irán entreverando los triunfos con las cornadas. En ese mismo 1923, llegando a ser puntero con Juan Espinosa Armillita y los hermanos Rodolfo y Julián Rodarte, el ciclo terminará abruptamente para él con una grave cornada inferida por un novillo de Piedras Negras. Se tendría que resarcir en los dos calendarios siguientes, llegando en la temporada de 1925, a ser aceptado por Rodolfo Gaona como sobresaliente en el festejo de su despedida, a propuesta del nombrado Verduguillo y de Carlos Quirós Monosabio

Y así llegó al día de su alternativa en El Toreo, el 2 de noviembre de 1925, de manos de Chicuelo, con quien actuó mano a mano ante toros de Atenco. El toro de la ceremonia, primero – bis, se llamó Garlopo, colorado, número 37, sustituto del titular devuelto por manso. En su crónica de Toros y Deportes, nos recuerda el propio Verduguillo:

No logró el mexicano el triunfo completo; pero la faena que hizo al toro de la alternativa, basta por sí sola para acreditarlo como muy buen torero... En cuanto a finura y gracia, Ortiz las tiene por toneladas; por eso le resultan tan bonitos esos quites en que abaniquea suavemente y se lleva a la res prendida al capotillo... Con la muleta estuvo hecho un maestro, un artistazo en su primer toro. ¡Con qué suavidad lo toreó! Con qué finura, con qué estilo de buen torero engranó los pases ayudados por bajo con los de pecho, ligando la faena, haciéndola toda en el mismo terreno... Faena cumbre fue lo de José en el toro de la alternativa; por eso la concurrencia pidió para el espada las dos orejas, el rabo y todo el toro, obligándole a dar dos vueltas al ruedo, y a salir después, a los medios, abrazado de Chicuelo, el padrino, el gran artista...

Junto con el torero de la Alameda de Hércules e Ignacio Sánchez Mejías, Pepe Ortiz se convertiría en el sostén de esa temporada 1925 – 26, pero el destino le tenía preparada otro percance, porque en el festejo final de la misma, celebrado el 31 de enero de 1926, una reedición del cartel de su alternativa, el toro Gallito de Atenco, cuarto de la corrida, le infirió una cornada en el brazo derecho al intentar un par de banderillas, dejando prácticamente la corrida completa a Chicuelo y quedando él en el dique seco hasta bastante avanzado el año.

La alternativa española

El tiempo que le llevó recuperarse de la cornada sufrida en el cierre de la temporada de la capital mexicana, motivó que Pepe Ortiz llegara a España tiempo después del inicio de la temporada española, así fue que es hasta el 20 de junio de 1926 que puede iniciar su andar por aquellos ruedos, para recibir, como era mandatorio en ese tiempo, una nueva alternativa. Su puerta de acceso fue, como en muchos casos, la Plaza Monumental de Barcelona, donde para ante toros salmantinos de Graciliano Pérez Tabernero, le apadrinaría Juan Belmonte en presencia de Ignacio Sánchez Mejías. La nota previa del festejo, aparecida en el diario Noticiero Universal de la víspera del festejo, entre otras cosas dice:

El interés por ella va creciendo a medida que se acerca el domingo. Y era de esperar... Los toros de Graciliano P. Tabernero, han gustado mucho en la fotografía expuesta sobre las taquillas del Principal y es de suponer que ocurrirá lo mismo en el ruedo, dada la característica bondad de las reses de este ganadero, que ayer dio en Madrid otra buena corrida de toros... De Juan Belmonte y de Mejías ya se sabe lo mucho y bueno que se puede esperar lidiando ganado bravo y de José Ortiz, que constituye la novedad mayor de la corrida y por cuya alternativa hay verdadera expectación en los aficionados, es de esperar que conforme lo mucho, bueno que de él ha dicho toda la prensa dé Méjico por su valor y excelente estilo de torear, rememorador del de Gaona...

La tarde de la alternativa no pareció ser atractiva a las mayorías, si hemos de hacer caso a la descripción de la entrada que hace el anónimo cronista de el Diario de Barcelona, que refiere lo siguiente:

Fallaron en esta corrida los pronósticos. La plaza no se llenó. Los tendidos de sombra se llenaron, pero en los de la parte de sol quedaron vacías las seis últimas filas; en los tendidos de sol y sombra se vieron durante la tarde algunos claros y en las gradas y andanadas de las dos partes se vieron importantes huecos. En la parte de sombra vimos a muchos tripulantes del crucero danés surto en nuestro puerto y en varios palcos se encontraban los jefes del mismo. En uno de ellos había el comandante y segundo comandante con el cónsul de Dinamarca y su familia... En la plaza estaba el público especial de las solemnidades, el que va a los toros cuando hay una corrida grande, no los que van ordinariamente a los toros...

Así que en ese ambiente fue el que Pepe Ortiz refrendó – porque ya había recibido el grado en México – su calidad de matador de toros en ruedos de España. Refiere Enrique García Cellalbo Carrasclás en su crónica para el diario Noticiero Universal:

El toro de la alternativa era, como queda dicho, de don Graciliano P. Tabernero; atendió por "Guajiro"; lució en el costillar el número 34; fue negro de pelo; terciado; de bonito tipo, y gacho de cuerna. Datos para la historia. Lo lanceó Ortiz en dos tiempos, por irse y no dejarle rematar el bicho en el primero, dándole seis verónicas muy buenas y media final muy ceñida y lucida, que se premiaron con una ovación, reproducida al rematar el primer quite, en el que el debutante toreó con gran suavidad y finura... "Guajiro" llegó bien a la muerte, aunque achuchando algo al neófito, que empezó siendo muy aplaudido al recibir los trastos de manos de Belmonte y brindar después la muerte del toro de su doctorado desde los medios a toda la concurrencia... Fresco y tranquilo toreó Ortiz con la muleta. Parando con soltura y lucimiento dio con la mano derecha cuatro lucidísimos muletazos, dos ayudados, consintiendo bien, y otros cuatro de ambas clases, derecho y lucido, oyendo grandes aplausos. En mal terreno intentó el natural con la zurda, saliendo trompicado; y tras breves muletazos más arrancó un poquito largo, pero decidido, a matar, dejando media estocada tendenciosa y una entera algo contraria, doblando el toro después de tres intentos de descabello. Ortiz fue cariñosamente aplaudido, saludando desde los medios...

El jueves siguiente al día del festejo, en el semanario La Fiesta Brava, también de la capital catalana, Fernando Sayos Trincherilla, redactor jefe y cronista de la publicación, cuenta lo siguiente:

En José Ortiz hay figura de toreo, le cae bien la ropa. Juventud y buena disposición para el toreo; cuando se haga a este ganado que en España se juega José Ortiz puede dar grandes tardes de toros... Desde el primer momento, apenas desplegó el capote en el que rompió plaza, el público vio en él un torero fino y elegante, y aplaudió entusiasmado los lances con que obsequió al toro de la alternativa. Siguió el público aplaudiendo en los quites, y cuando Belmonte le hizo entrega de los trastos resonó una ovación unánime. Saludó Ortiz a la presidencia, y fuese a los medios a brindar la muerte de su enemigo. Tranquilo y torero empezó la faena con la derecha, sobresaliendo de su labor unos magníficos muletazos de pecho y por alto que se jalearon. Con la espada cogió de primeras un buen pinchazo y luego un poco más de media estocada, y como el toro tardara a doblar recurrió al descabello acertando al segundo empujón. Y José Ortiz oyó nutridos aplausos, viéndose obligado a saludar desde los medios...

Una presentación importante, emborronada por el mal manejo de la espada, que dejó entrever a la afición barcelonesa la calidad de torero que tenía Pepe Ortiz.

Los toros de la corrida

Del encierro anunciado solamente se lidiaron cinco toros. En el reconocimiento previo se desechó uno de ellos, siendo sustituido por otro de Villamarta, mismo que le tocó en el sorteo precisamente a Pepe Ortiz, que lo dejó para salir en sexto lugar. Ese toro fue devuelto a los corrales por estar notoriamente reparado de la vista y fue reemplazado por otro de Pérez Padilla, al que todas las crónicas se refieren como un mulo con poder y nada más y al que se quitó de encima de la manera más pronta posible. Resume el ya citado Trincherilla:

Se lidiaron cinco toros de Graciliano Pérez Tabernero. No justificaron la justa fama de que goza esta vacada. Terciados y feos de cabeza. De bravura fueron bastante parejos, pues excepto el primero, los restantes hacían un tufo a mansos que mareaban. No era esto lo que el público esperaba de este ganadero que tan bien acostumbrado nos tiene. Don Graciliano nos debe el desquite. Ya hemos dicho que el de Pérez Padilla fue un mulo...

Tan complicado fue el encierro, que Juan Belmonte saldó su tarde apenas con una vuelta al ruedo en el segundo, en tanto que Ignacio Sánchez Mejías pudo terminar la suya con una vuelta tras nutrida petición en el quinto, negada ésta, según las crónicas, por lo defectuoso de la estocada con la que puso fin a su faena.

La llegada de la modernidad

Mi amigo José Luis Cantos Torres, en su acuciosa obra sobre la Plaza Monumental de Barcelona, refiere que en esta fecha se utilizó por primera vez un vehículo de motor para el riego del redondel a la mitad del festejo. Curiosamente, no todas las crónicas de la corrida reparan en el hecho. La que aparece sin firma en el Diario de Barcelona, dice:

Por primera vez se utilizó ayer para el riego del ruedo un automóvil de riego, que hizo la operación en breves minutos, en substitución del carro cuba que empleaba el triple de tiempo...

Por su parte, en la Hoja del Lunes de la Ciudad Condal, al día siguiente del festejo, la crónica firmada por Don Eduardo, indica:

La empresa, «que no se priva de nada», hace el riego del redondel con un auto - tanque, al que se aplaude...

Un par de líneas apenas, pero era ya un paso importante en la manera de conducir los festejos taurinos para evitar la producción de tiempos muertos en su desarrollo.

La temporada de Pepe Ortiz

Quien pasará a la historia como El Orfebre Tapatío apenas torearía un par de tardes más en ruedos europeos. El 18 de julio siguiente iría a Palma de Mallorca para alternar con Rafael El Gallo e Ignacio Sánchez Mejías en la lidia de toros de Aleas y el 31 de agosto se presentaría en Melilla en un festejo en el que alternaría mano a mano con Cayetano Ordóñez Niño de la Palma y en el que se correrían toros de Santa Coloma.

Aunque Pepe Ortiz tuvo aficionados y periodistas que lo apreciaron como torero, el sistema en sí nunca entendió sus calidades como tal. Escribe Tomás Orts Ramos Uno al Sesgo:

Cuando por primera vez vino a nuestra patria en 1926, este notabilísimo lidiador mexicano, llegaba convaleciente de una cornada en un brazo que recibió toreando, en la plaza de México, su primera temporada de matador de toros. Un explicable deseo de darse a conocer cuanto antes de los públicos españoles, le hizo precipitar su presentación en manifiesto estado de inferioridad; y si bien en esta corrida, que fue la de su alternativa en Barcelona, se le aplaudió mucho toreando, más con el capote que con la muleta, y matando estuvo decoroso, el éxito no pasó de estimable. En dos corridas más actuó en esta excursión, una en Palma de Mallorca y otra en Melilla, en condiciones poco favorables para que pudiera revelarse el torero de que se nos había hablado... Para estas corridas no podía vestirse a gusto el diestro tapatío, que, si aceptaba torear, era por una imposición de las circunstancias...

Volvería en 1927, 1928, 1931 y 1934, pero siempre en esas condiciones poco favorables a las que se refiere Uno al Sesgo, por lo que no pudo firmar en aquellos ruedos tardes que confirmaran lo que aquí se pudo ver de su hacer en los ruedos.

Pero dejó para la posteridad una importante herencia artística, representada en suertes de capa que cuando se ejecutan – muy de cuando en cuando – vuelven a su nombre una cita obligada. 

domingo, 7 de abril de 2024

7 de abril de 1929: Armillita se presenta en la plaza de Campo Pequeno de Lisboa

Plaza de Toros Campo Pequeno

Sin lugar a dudas, Lisboa es una de las capitales del llamado planeta de los toros. Si bien lo que impera allí es el toreo a caballo, el ruedo de su plaza de Campo Pequeno es uno de los que cualquier figura del toreo debe pisar al menos una vez en su carrera, para completar el circuito de haber actuado en todas las principales ciudades de la fiesta.

Para el maestro Fermín Espinosa, en 1929 todavía Armillita Chico – su hermano Juan aún oficiaba como matador de toros – no existía excepción sobre ese particular, así que en ese calendario, en el que toreó, de acuerdo con el anuario Toros y Toreros de Tomás Orts Ramos Uno al Sesgo 24 festejos, lo arrancó el día 7 de abril precisamente en la plaza lisboeta, alternando a pie con el madrileño Eladio Amorós y participando en el festejo también los caballeros en plaza Ricardo Teixeira y Antonio Luis Lopes, así como un grupo de forçados encabezado por Manuel Burrico. Los toros serían para todos, de la ganadería de Álvaro Ferreira.

La difusión previa del festejo

El festejo fue ampliamente pregonado a través del Diario de Lisboa, en el que si bien, no se publicó cartelillo anunciador alguno, del lunes 1º al sábado 6 de abril, al menos una gacetilla vio la luz dando a conocer pormenores de la corrida a celebrarse. El citado periódico no salía los domingos y teniendo en cuenta que la temporada se inauguró el día 31 de marzo anterior, a los organizadores les interesaba invitar a la afición de la capital portuguesa a comparecer a los tendidos de su gran plaza, para de esa manera seguir ofreciendo carteles interesantes durante el desarrollo del ciclo tradicional.

La información aparecida el 3 de abril anterior al festejo, ofrece una amplia información acerca de todos los participantes en la corrida del domingo siguiente, haciendo mención de los blasones de los toreros de a caballo y, resaltando las virtudes de los dos jóvenes espadas que se presentarían ante la afición de Lisboa ese domingo:

Los artistas que en alguna época anterior llenaron Campo Pequeno reaparecen este domingo en la primera plaza del país, el caballero Ricardo Teixeira, lidiador de valor incontestable y de indudable conocimiento de su profesión, así como los hermanos Gonçalves (Rafael y Francisco) también artistas de gran valor, quienes cultivan su arte en la más fina de sus modalidades… Los espadas de la tarde, «Armillita Chico» y Eladio Amorós fueron contratados con la certeza de que agradarán a la afición de Lisboa. Eso es de esperarse pues se trata de dos artistas completos y destacados en todos los tercios y al mismo tiempo, de dos artistas nuevos que tienen una constante sed de gloria y de fama. Eladio es un excelente torero en toda la extensión y «Armillita» es un auténtico fenómeno, pues a pesar de sus escasos 17 años ya figura entre los mejores matadores de toros... Antonio Luis Lopes, quien el domingo pasado toreó con gran lucimiento y el otro caballero de la tarde; el peonaje de la tarde, formado por A. Carvalho y J. Procopio, por los hermanos Gonçalves y por los banderilleros que acompañan a los dos espadas, así como un grupo de forçados dirigido por Manuel Burrico.

Y el día 4 de abril, en el nombrado Diario de Lisboa, se vuelve a hacer una glosa de las virtudes de los dos jóvenes espadas, reparando sobre todo en la juventud de ellos, especialmente en la de Armillita, la que califican como un caso único en la historia de la fiesta y además aportan alguna información adicional acerca de los miembros de las cuadrillas de esos toreros de a pie, señalando que el maestro Fermín sería acompañado por su hermano Zenaido y que además irían con ellos Fernando Cepeda y Saturio Torón:

El público aficionado verá el próximo domingo en Campo Pequeno a dos matadores de toros que son verdaderamente dos asombrosos artistas por dominar todo el toreo, aun siendo lidiadores muy nuevos. En otros tiempos, sólo muchos años de práctica conducían a un torero al puesto de matador de toros; hoy «Armillita» con 17 años y Eladio con pocos más, son estrellas del arte que abrazan y en el que destacan. Tampoco ha habido nunca un torero de 17 años, como «Armillita», que consiguiera hacerse con la alternativa y se la dio un torero de gran envergadura como es «Chicuelo» … «Armillita Chico» y Eladio lidian el domingo tres toros de Álvaro Ferreira, teniendo cada uno su toro y lidiando el otro en competencia. Y, como además de todo, son distinguidos muleteros, tienen que lidiar con la muleta a casi todos los demás de la corrida. En total, nueve toros saldrán a la arena, destinados a los espadas, a los caballeros Ricardo Teixeira y Antonio Luis Lopes, a nuestros banderilleros Carvalho, Procopio y los hermanos Gonçalves, el español «Cantillana», peón de Antonio Luis y los banderilleros de los espadas Fernando Cepeda, Zenaido Espinosa y Saturio Torón. Los forcados tienen como cabo a Manuel Burrico.

El festejo y su resultado

El cronista titular del Diario de Lisboa era desde ese entonces Rogerio García Pérez quien firmaba como El Terrible Pérez. Para esta oportunidad no contaremos con su opinión, por las siguientes razones, que expone en el introito de la crónica parcial del mismo, aparecida el 9 de abril siguiente a la corrida:

Un excelente y antiguo «aficionado» José Vicente – al llamarlo antiguo, pretendo apenas evocar su pasado de vehementes polémicas taurinas – escribió, en un diario de la tarde de la semana pasada, sus impresiones de la corrida de inauguración, crónica modélica y de buen estilo. En esa crónica, en que se aprecia la actuación de un torero de a caballo y en la que no hay «cordialidad» reveladora de una «comodidad natural» ... del que José Vicente me acusa, por eso, con la más sincera cordialidad, aquí le cedo hoy, mi sección… El Terrible Pérez.

Por esas razones y varias más, El Terrible Pérez cedió su espacio a otro cronista, quien se ocupó, en la ocasión, solamente del actuar de los caballistas y de las cuadrillas, sin hacer una sola referencia ni a Armillita ni a Eladio Amorós. Eso sí, hace un análisis cuidadoso de los toros de Ferreira lidiados esa tarde:

No podemos dar amplias referencias del ganado del señor Álvaro Ferreira, porque no tomamos nota de la infame pelea que dieron... De memoria señalo al primero que tuvo codicia con el caballo, y al cuarto que fue solo voluntario, manso, habiendo terminado completamente quedado por la lidia que le dieron... Los otros Álvaros Ferreira, desiguales de cuerpo, sin defensas, sin fuerza, mansos, verdaderas ratas y ciertamente gorditos, más aptos para divertir a los alumnos de una escuela infantil que para hombres con presunciones de lidiadores...

Del juicio de quien firmó como José Vicente, se puede inferir que en la tarde faltó el toro, tanto por la calidad de su presencia, como por la de su juego en el ruedo, ese par de situaciones son más que suficientes para dar al traste con una corrida de toros, y en la que me ocupa, por lo visto, el éxito no se hizo presente desde la óptica del escritor portugués.

La corrida según los diarios madrileños

Tres periódicos de la capital de España reseñaron breve y diría yo, contradictoriamente la corrida del 7 de abril de 1929 celebrada en Lisboa. El primero de ellos en el tiempo es el Heraldo de Madrid del día siguiente de la corrida, que la resume de la siguiente guisa:

LISBOA. – Con un lleno completo se ha celebrado una corrida de toros a la española... Los toros, de Infante, bravos y nobles... Armillita Chico y Amorós gustaron mucho con capa, banderillas y muleta. Simularon la suerte de matar a la perfección, y fueron ovacionados dentro y fuera de la plaza... Armillita Chico volverá a torear el 12 de mayo.

La siguiente versión proviene de El Liberal, que publicó el 9 de abril lo siguiente:

LISBOA. – Con lleno completo se ha celebrado la corrida de toros... Los rejoneadores portugueses que actuaron estuvieron superiores. Los toros de Infante, fueron muy bravos... Armillita Chico consiguió un éxito en todo. Eladio Amorós también tuvo una gran tarde. Ambos diestros fueron ovacionados constantemente.

Y, por último, en esa última fecha, el diario La Voz con algo más de extensión, dio a conocer lo siguiente:

LISBOA 8. – Con un lleno y mucha expectación celebróse ayer la corrida a la española. El rejoneador Luis Lopes estuvo muy lucido en su suerte, y fue aplaudidísimo, Armillita Chico y Eladio Amorós gustaron extraordinariamente toreando de capa y muleta. Armillita banderilleó con admirable estilo... Los dos espadas fueron ovacionados durante toda la corrida, y salieron en hombros. Han vuelto a ser contratados para el 12 de mayo... Los toros de Ferreira salieron bravos.

Solamente esta última nota coincide con el ganado que efectivamente se lidió, pues las dos anteriores señalan que los toros de la corrida fueron de Infante y en el caso de la información de el Heraldo de Madrid, no se hace mención ni siquiera, de la presencia de los caballeros en plaza. La Voz y el Heraldo señalan que Armillita volvería a Lisboa el 12 de mayo. 

Fermín Espinosa regresó, pero hasta el 23 de junio cuando para enfrentar toros, ahora sí de Infante da Cámara, alternó con Heriberto García y Joao Branco Nuncio, quien enfrentaría toros sin embolar, según se anunció en su día. Ese particular festejo lo ofreció el Presidente de Portugal, Antonio Oscar de Fragoso Carmona, en honor del recién electo Presidente del Consejo de Ministros de Italia, que estaba allí en visita de Estado, nada menos que Benito Mussolini, asistiendo ambos al mismo.

El porqué de esta remembranza

No fue esta, evidentemente una tarde gloriosa para el maestro Armillita, pero el hecho de interés reside en que hoy se cumplen 95 años de su presentación en la plaza de toros Campo Pequeno, la capital taurina de Portugal y una de las capitales, insisto, del llamado planeta de los toros.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Detrás de un cartel (I)

Hace ya casi un par de años, en un abrevadero de Sevilla, me encontré colgado de uno de sus muros el cartel que ilustra esta entrada. Me llamó la atención que en él estuviera anunciado como primer espada José Pérez Nili, padre de Juan Luis Pérez Jaén, un personaje destacado en la historia reciente de Aguascalientes, especialmente en la trascendencia que ha alcanzado su Feria Nacional de San Marcos.

Un cartel de toros puede ser observado desde muchas ópticas, pero detrás de él hay siempre varias historias, la del festejo que anunció, las de los que en él intervinieron y entre ellas, hay varias que merecen ser contadas, así que veamos entre las que esa tarde del 5 de septiembre de 1926 confluyeron en el redondel de la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, las que más se destacan.

El festejo

Esta novillada se dio el día que murió en La Coruña Alejandro Pérez Lugín, Don Pío, gallista empedernido y autor de una de las más famosas obras escritas en torno a la fiesta de los toros, Currito de la Cruz.

La crónica de Juan Pascual, aparecida en el ejemplar del semanario madrileño El Toreo, correspondiente al día 11 de septiembre siguiente dice lo que sigue:

Se celebró en esta una novillada, con ganado de D. Antonio Flores. Los encargados de estoquearla fueron los novilleros José Pérez "El Nili", Gitanillo de Triana y Mariano Rodríguez.

"Nili" que después de mucho tiempo de no actuar como matador, estuvo voluntarioso y breve con la espada. Mató tres novillos por el accidente ocurrido a Gitanillo en el quinto.

Gitanillo estuvo bien en su primero. En su segundo, al lancear de capa fue cogido, ingresando en la enfermería, donde le apreciaron varios varetazos que le impidieron continuar la lidia.

Mariano Rodríguez, bien con la capa y muleta en su primero y desigual en su segundo; con el sable estuvo breve en sus dos toros.

Bregando, Bombita IV, que estuvo colosal toda la tarde, Chavea, V. Prieto y Rosalito. Picando, Platilla.

El ganado cumplió, no ofreciendo dificultad alguna para la lidia.

Difiere la de la edición sevillana del diario ABC en un aspecto esencial, al señalar que si bien los toros cumplieron con los montados, no se prestaron al lucimiento de los diestros, pero en lo demás hay coincidencia. Otra nota que destaca, es que no se guardó un minuto de silencio en memoria del literato fallecido, como hoy se hace en recuerdo de casi quien sea.

Dramatis personae

José Pérez Gómez Nili es quizás el personaje del que menos se ha ocupado la historia del toreo y es que son contados los toreros de plata a los que hace un lugar especial. Toma su sobrenombre a sugerencia de Rafael El Gallo, que cuando le recomienda para una novillada sin caballos en Sevilla en 1915, lo hace según Cossío, a condición de que así se anuncie: …me haces recordar a un torero al que le decían el Nili del que mi padre me habló mucho… te recomendaré, pero con la condición de que te apodes Nili… El mismo don José María intuye que el senó Fernando se refería al granadino José Manzano Nili.

En 1921 es llamado al servicio militar y al concluirlo deja los toros, pero en 1925 se integra como banderillero a la cuadrilla de Francisco Peralta Facultades y es el inicio de una pertenencia a las infanterías de los principales toreros de esos días, pues Pablo Lalanda, Ignacio Sánchez Mejías, Rafael El Gallo, Niño de la Palma, su alternante en la tarde de este cartel, Mariano Rodríguez Exquisito, Luis Fuentes Bejarano, Fernando Domínguez y el que a la postre sería padrino de su nombrado hijo, Juan Belmonte, lo llevan entre sus filas.

En 1936 formará parte del Jurado Mixto Taurino que se encargaría de suspender las actuaciones de los toreros mexicanos en España, junto con el matador de toros Antonio Posada, el novillero Miguel Palomino y el banderillero Francisco Zaragoza Trueno. Ese cuerpo colegiado se integró, conforme a la legislación vigente en ese momento, al igual que en todos los campos de la actividad profesional, para regular la actividad de los extranjeros en España.

En ese mismo 1936, se atribuye a Nili el haber sido quien auxilió al último Alcalde Republicano de Madrid, don Pedro Rico López, para que abandonara la capital española y se dirigiera a Valencia, lugar del que partió a América. El hecho, se afirma, sucedió después de la última sesión del Ayuntamiento, el día 6 de noviembre y la salida de don Pedro se logró ocultándolo en el maletero del automóvil del torero.

En 1939 viene a México y se radica aquí con su familia, donde se dedica primero al apoderamiento de toreros, entre los que destacan Alfonso Ramírez Calesero, Jesús Córdoba y Antonio Velázquez. A propósito de éste último, en un tentadero en Peñuelas, es cuando Nili le ve como matador importante. A Corazón de León le es cedida una vaca y está tan bien con ella, que le anuncia que tratará de presentarlo como novillero en la inminente temporada de El Toreo de la Condesa.

Corría el año de 1942. Antonio guarda sus dudas al respecto, pero la suerte del paisano de Gaona estaba ya echada y así nos lo cuenta Pepe Alameda:

…Pero El Nili no es solo pintoresco. Es además, sincero y, como tiene carácter, cumple lo que promete. Ha movido los hilos de la tramoya taurina como el viejo político que conoce los secretos de entre bastidores. Y un buen día, se presenta en la casa de Velázquez y le espeta, a boca de jarro: El domingo debutas en El Toreo como novillero… Me puso a parir – dice Antonio – yo quería que me tragara la tierra. Pero no me quedaba otra y tuve que salir…

José Pérez Gómez Nili, falleció en la Ciudad de México el día 26 de enero de 1970 y dos nietas suyas, María Elena en 1981 y Fabiola en 1987, fueron soberanas de nuestra Feria Nacional de San Marcos.

Francisco Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana o Curro Puya es quizás el primero de los toreros a los que se atribuye una tauromaquia racial. Es a partir de él y de su contemporáneo Cagancho, que se empieza a hablar de una especie de escuela gitana del toreo, donde el toreo de capa desarrollado con las manos muy bajas y con una gran lentitud, es uno de sus sellos distintivos.

En algún otro espacio de esta misma bitácora he tenido la oportunidad de comentar que ese toreo de capa era capaz de satisfacer la expectativa de una faena completa y sobre esa expectativa, el torero de la calle de la Verbena - hoy Rodrigo de Triana - construyó su leyenda, como lo hizo aquí en México, en el viejo Toreo, la tarde del 3 de febrero de 1929, con el toro Como Tu de San Mateo, al que realizó una de las obras más recordadas en esa plaza de toros, hoy desaparecida.

Curro Puya no terminó de desarrollar todo lo que sus buenas maneras prometían. El 31 de mayo de 1931 se cruzó en su camino el pitón de Fandanguero, de don Graciliano Pérez Tabernero. El parte rendido por el doctor Jacinto Segovia decía lo siguiente:

Durante la lidia del tercer toro ha ingresado en la enfermería el diestro Francisco Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana, con una herida de asta de toro en el tercio medio del muslo derecho, con rotura de los músculos cuádriceps y abductores, y otra en la región sacro coxígea, penetrante en la cavidad pelviana, con rotura del sacro y sección y arrancamiento del nervio ciático mayor. Pronóstico muy grave.


Dos meses y medio duró la lucha - que resultó ser estéril - de Gitanillo de Triana con la muerte, pero las limitaciones de la medicina de aquellos días y la gravedad implícita en la herida que sufrió, terminaron con sus días la mañana del 14 de agosto, después de una prolongada agonía.

Mariano Rodríguez, apodado Exquisito por sus finas maneras, es uno de esos toreros que mantuvieron en vilo las esperanzas de la afición sevillana.

Debutó en la Real Maestranza de Sevilla el 11 de julio de 1926 con gran éxito, siendo llevado en hombros hasta su hospedaje. Recibió la alternativa en la misma Maestranza el 8 de abril de 1928 de manos de José García, Algabeño y llevando de testigo al Niño de la Palma, con toros de Francisco Molina. Esa alternativa la confirmó en Madrid el 28 de abril de 1928, siendo su padrino Chicuelo y el testigo el bilbaíno Martín Agüero.

Comienza a perder el predicamento que le revistió en sus primeras temporadas y que le llevó a tener una peña propia, el Club Mariano Rodríguez en Sevilla, que le homenajeó contratando al pintor hispalense Antonio Martín Maqueda para que le pintara un cuadro que se presentó en enero de 1930 y anuncia su retirada de los ruedos en 1931, aunque todavía el año siguiente, actuará en 3 festejos como matador. Regresará en 1934 para torear 2 novilladas y su postrera temporada vestido de luces será la de 1935, en la que actuará en una docena de novilladas.

Dice Cossío que Mariano Rodríguez tenía una cultura general muy superior a la mayoría de sus compañeros de profesión, pues había estudiado música, francés e inglés, idiomas estos dos últimos que hablaba con solvencia y cita una expresión de Tomás Orts Ramos Uno al Sesgo, respecto de los vaivenes en la fortuna del diestro en los ruedos: ¡Sí el valor hubiera acompañado al arte de este torero…!

Después de dejar de vestir el terno de seda y alamares se dedicó al apoderamiento de toreros y representó a varios diestros mexicanos, entre los que por ahora recuerdo al Torero de Canela, Fernando López, al que llevó en las campañas que realizó por España.

Remate

Estas son las historias que están detrás del cartel. Como pueden ver, merecen ser contadas y permanecer en nuestro recuerdo. Hasta otra oportunidad.

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