Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Segura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Segura. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2026

16 de febrero de 1911: Una singular corrida benéfica en El Toreo de la Condesa

Después de que el 20 de noviembre de 1910 hiciera público don Francisco I. Madero el Plan de San Luis, se desataron en diversos puntos de la República conflictos armados entre las fuerzas armadas del Estado y grupos que apoyaban la salida del general Porfirio Díaz del gobierno. Una de las zonas donde se localizaron los encuentros más cruentos fueron en el Estado de Chihuahua, en la zona fronteriza con los Estados Unidos, produciendo numerosas bajas en las fuerzas del Ejército Mexicano. Ante esa situación, el diario El Heraldo Mexicano, cuya línea editorial evidentemente estaba alineada con los intereses gubernamentales, se propuso organizar una corrida de toros a beneficio de los deudos de los militares caídos en esas acciones. El 6 de enero de 1911, se publicó en la primera plana del citado periódico:

Esta corrida tendrá un carácter netamente nacional, porque tomarán en ella elementos puramente mexicanos. Será un gran atractivo para el público aficionado ver reunidos en el coso a sus diestros más aplaudidos u notables, a la mayor parte de sus más aplaudidos y valientes matadores con los que cuenta México... Los matadores cuyo concurso y aceptación damos por otorgados, pues bien reconocidos son su patriotismo y sentimiento de innegable altruismo, que siempre los ha distinguido como buenos mexicanos son: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Carlos Lombardini, Pedro López, Eligio Hernández “El Serio”, Rodolfo Rodarte, Luis Freg y Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”... Don José del Rivero, el inteligente y popular empresario de la plaza de “El Toreo” que siempre ha dado innegables muestras de filantropía y desprendimiento, no dudamos que cederá la plaza para que el jueves 9 de febrero, se celebre la corrida de beneficencia que proyectamos... Como otro atractivo del festival, hemos hecho formal invitación a los inteligentes revisteros que hoy se hallan retirados de la brega, pero que en no remotas épocas deleitaron a sus lectores con sus galanas crónicas, para que, en colaboración con los más conocidos de hoy, regresen en una edición especial, que El Heraldo Mexicano lanzará ese día, contando las peripecias y detalles de la corrida... Mucho atractivo tendría que cada uno de los revisteros siguientes: Eduardo Noriega “Tres Picos”; doctor Pablo Rangel “P. Drin”; A. Morales Puente “Jindama”; Jacobo Prantl “Pata Larga” de El Diario; Miguel Necoechea “Latiguillo”, de El Imparcial; Antonio Rivera de la Torre “Antolín” de El País; y Alfredo Ayala Mendoza “Caramelo” y Enrique A. de Llano “Rascarrabias” de El Heraldo Mexicano, reseñarán un toro de los de esta corrida... Respecto a las autoridades, aguardamos desde luego que presten toda clase de facilidades para el buen logro de nuestra idea...

Sin duda que el festejo era atractivo por la presencia en el cartel de Vicente Segura y Rodolfo Gaona, las principales figuras del toreo mexicano en ese momento y el planteamiento del tratamiento periodístico que se pretendía dar al resultado de la misma, era también de gran rumbo, porque los principales cronistas de ese tiempo cederían sus plumas a perpetuar tal acontecimiento. Por otra parte, en los días siguientes, el propio diario comenzó a publicar distintas adhesiones al proyecto y así, la cartelería con la que se anunciaría la corrida sería donada por Cigarros El Buen Tono, La Samaritana y Casa Tardán, el zarzo de banderillas por la Tampico News Company, y las moñas para las divisas comenzaron a ser ofrecidas por la Droguería de La Profesa, don Julio Bloch, La Nueva Industria, y todo se pondría en exhibición en los aparadores tanto de la Droguería de La Profesa como de la Casa Tardán.

Las vicisitudes para completar un cartel

Para el final del mes de enero se anunciaba que todos los diestros del cartel habían aceptado participar en la corrida, salvo Arcado Ramírez Reverte Mexicano o Jesús Tenes, de quienes esperaban respuesta a su invitación y en la edición del día 24 de enero, se anunció que el torero norteamericano Harper B. Lee entraría a la corrida, para ocupar el puesto final en la misma por no haberse recibido confirmación de ninguno de los dos diestros anteriores:

El cartel que se ha formado a beneficio de las familias de los soldados muertos en la frontera, ha quedado definitivamente cerrado, en vista de contar con los ocho matadores mexicanos, que serán los encargados de matar las reses que se lidien la tarde del día nueve del entrante mes de febrero... Y decimos que ha quedado completo, por haber aceptado el bondadoso ofrecimiento del valiente diestro Harper B. Lee, mexicano de origen puesto que nació en Guadalajara, quien desde hacía días nos ofreció desinteresadamente su cooperación... Por consiguiente, la combinación de matadores ha quedado definitivamente arreglada en esta forma: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Carlos Lombardini, Pedro López, Eligio Hernández (“El Serio”), Rodolfo Rodarte, Luis Freg y Harper B. Lee...

La improbable asistencia de don Porfirio

Quedaba pendiente la designación del ganado que se lidiaría, y el diario daba cuenta de correspondencia con la petición de diversos grupos de aficionados, empleados del ferrocarril, de establecimientos comerciales y de la banca que pedían que la corrida se trasladara al sábado 18 siguiente, para estar en aptitud de asistir al festejo, comprometiéndose los redactores a interceder por esas peticiones. Posteriormente, el día 28 de enero se anunció que el presidente Porfirio Díaz asistiría con su esposa y su gabinete al festejo:

El señor Presidente de la República, general don Porfirio Díaz, y su muy distinguida señora esposa doña Carmen Romero Rubio de Díaz han ofrecido asistir a la gran corrida de beneficencia organizada por EL HERALDO MEXICANO... Los miembros del gabinete, los del honorable cuerpo diplomático y las familias principales de nuestra sociedad, serán invitadas por una comisión integrada por los señores arquitecto Enrique Fernández Castelló, Arturo Braniff, Mario M. Bulnes y Rogerio Meraz Rivera, quienes, además, enviarán las localidades con sus respectivas invitaciones a las personas más conspicuas de la capital... Los señores antes citados, en representación de EL HERALDO MEXICANO, han invitado a veinticinco hermosas señoritas de la sociedad metropolitana, para que se sirvan presidir la fiesta brava en calidad de reinas, y casi la mayor parte de ellas, han aceptado...

En retrospectiva, considero que dada la inestabilidad política que se vivía en el país, el Presidente de la República podría pensar en asistir a los toros, aplicando la misma regla para los integrantes de su gabinete. Los principales de la sociedad, seguramente tampoco estarían por la labor, aunque por la forma en la que se les cursaron las invitaciones – con las entradas incluidas –, seguramente hicieron su aportación para contribuir al menos en lo económico, al éxito del proyecto.

Por fin se designa el encierro a lidiar

El 30 de enero se anunció que el encierro a lidiarse sería uno de la ganadería yucateca de Sinkeuel, formada, de acuerdo con Agustín Linares, en el año de 1891, con toros y vacas de Murube. Al día siguiente se informaba también, que para pasar la prueba necesaria para poder lidiar una corrida de toros en busca de cartel, el domingo 12 de febrero se lidiarían como fin de fiesta dos novillos de la misma ganadería, después de la corrida de toros en la que actuarían Cocherito de Bilbao, Vicente Segura y Rodolfo Gaona, ante toros de don Felipe de Pablo Romero. La lidia y muerte de esos novillos estaría a cargo del novillero de Mixcoac Merced Gómez.

Así, el cartel anunciado en la prensa, fue el siguiente: Vicente Segura, Rodolfo Gaona, Eligio Hernández El Serio, Carlos Lombardini, Pedro López, Rodolfo Rodarte, Jesús Tenes y Harper B. Lee, con los toros de Sinkeuel.

Los imponderables de último minuto

En la edición de El Heraldo Mexicano de la víspera del festejo – 15 de febrero –, se anunció que Carlos Lombardini no actuaría en la corrida, por haber sufrido una luxación en el brazo izquierdo y una contusión en la mano del mismo lado al entrar a matar uno de sus toros en Tampico el domingo anterior y en la portada del diario del día de la corrida aparecía el facsímil de un telegrama de la siguiente guisa:

TELEGRAMA DE RODOLFO GAONA. – El siguiente telegrama de Rodolfo Gaona se recibió ayer tarde, a hora avanzada, en “El Heraldo Mexicano”: León, febrero 15, 1911. – El Heraldo Mexicano. – San Diego 9. – México, D.F. – Imposible torear mañana. – Fuerte luxación muñeca izquierda, toreando becerro. – Mando certificado médico. – GAONA.

Así pues, antes de abrirse la puerta de cuadrillas, quedaban dos puestos libres en el cartel anunciado a la afición por medio de la prensa, pero en realidad serían tres los cambios presentados, porque Luis Freg salió de la combinación sin que se diera explicación alguna, siendo sustituido por Jesús Tenes, y por medio de la crónica del festejo, nos enteramos que Samuel Solís sustituyó a Rodolfo Gaona y Pascual Bueno a Carlos Lombardini, así que de lo que originalmente se anunció, prácticamente la mitad del cartel de toreros terminó siendo sustituido.

El resultado de la corrida

La entrada no llegó al lleno y la tarde fue ventosa y fría y las crónicas refieren que los toros yucatecos fueron complicados por presentar diversos matices de mansedumbre que complicaron su lidia. Quien escribió la crónica que sin firma, apareció en el diario El Imparcial fechado el 17 de febrero de 1911 en la Ciudad de México, relata lo siguiente:

En primer lugar, digamos que la vacada de Sinkehuel dejó mucho que desear, tanto, que con excepción del sexto y séptimo toros, los demás dejaron a desear todo. Las reses corridas ayer adolecían de un grave defecto: la mansedumbre, y ni por asomo, fuera de los animales arriba exceptuados, tuvieron un solo rasgo de nobleza y de bravura, de manera que el fastidio se apoderó del público; desde que medió la lidia del segundo de los de Sinkehuel, la gente empezó a dar visibles muestras de cansancio... Vicente Segura fue el héroe de la tarde. El pachuqueño, que se sabe arrimar a los toros, fue quien mayores palmas cosechó. El toro que le tocó lidiar llegó a la muerte buscando, pues, buscando la querencia de todas partes, pero especialmente el refugio y defensa de las tablas. Allí, Segura, con los terrenos cambiados, entrando muy en corto, propinó a su enemigo una estocada monumental, hasta mojarse los dedos y que fue subrayado con una ovación delirante... Antes había hecho una faena de muleta todo lo buena que permitían las condiciones del toro y había arrancado a herir por dos veces de una manera espléndida...

En cuanto al resto de la corrida, quien firmó como El Primer Reserva para el diario El Correo Español, lo resume de la manera siguiente:

EL SERIO: Torea movido y sin conciencia. Pincha una vez y coge luego una estocada tendenciosa. Un intento de descabello y el toro dobla... PEDRO LÓPEZ: Faena incolora con la percalina. El aire hace flamear el trapo lamentablemente. Un pinchazo hondo, una estocada contraria a un tiempo, otro pinchazo sin soltar y un descabello a pulso. Palmas... RODARTE: Hace unas cosas muy raras con la muleta y se descompone. Entrando siempre mal receta, primero  un pinchazo, y luego otro y otro y así hasta siete. Al fin consigue coger media estocada tendida y descabella por último, a la primera. Total, veinte minutos más de aburrimiento... JESÚS TENES: Comienza a torear con terror pánico. El toro huye, como los anteriores. Un pinchazo sin meterse, otro en el chaleco, otro a paso de banderillas; otro en la oreja, y una gran estocada saliendo el diestro revolcado. Ovación y dianas. El toro arrancó cuando el matador se perfilaba, clavándose el estoque el mismo bruto, si bien dejó al torero sin salida. Milagrosamente pudo éste librarse de una cornada... HARPER B. LEE: Con menos riñones que otras veces, pasó de muleta el torero americano a su enemigo. El público se ríe porque Harper da unos pases muy graciosos, todos ellos de su invención, es decir de patente yankee. Media estocada corta, un pinchazo en lo alto, otro y ocho intentos de descabello. Al fin acierta Harper y hay quien aplaude. No se hable más de antiamericanismo... PASCUAL BUENO: Torea reposado, excesivamente reposado. Entre pase y pase pasa media hora. La noche se echa encima y el público protesta. Pincha cinco veces con admirable calma y al fin, cuando el público se lo pidió por el amor de Dios, cogió una estocada buena que fue bastante... SAMUEL SOLÍS: Lo que hizo este torero no lo sé porque reinaba en la plaza una oscuridad absoluta. Alguien me dijo que entró a matar varias veces y que demostró tenerle más amor al pellejo que a la gloria, lo cual es muy razonable...

Como se puede ver, el resultado artístico no es algo que haya pasado a la historia, salvo por el hecho de que se trató de un ejemplo claro de que la fiesta de los toros es sensible a las necesidades de los demás y de que su solidaridad está siempre presente. En lo que a la historia se refiere, tan no pasó, que en la exhaustiva obra de don Heriberto Lanfranchi, ni siquiera está reseñado.

El fin de fiesta

El cierre de la crónica de El Imparcial, refiere el desencajonamiento en el ruedo del encierro de Miura que se lidiaría el siguiente domingo:

Después de la corrida se desencajonaron los toros de Miura que habrán de lidiarse el domingo... La reputación de la ganadería de don Eduardo Miura, conquistada en los terrenos de la lidia por la bravura de los bureles, su poder y su nobleza, es legendaria... La lámina de los bichos es imponente, y la empresa, teniendo en cuenta que las corridas de miuras son muy duras y dan bastante quehacer a los lidiadores, decidió que el cartel se compusiera de tres matadores, escogiendo para ello a los de más tronío de los que actualmente están en México: “Cocherito”, Segura y Gaona... Como se ve, la corrida promete. Primero por los hermosos miuras, y después por el trío de matadores que se las entenderán con ellos...

Terminada la corrida, El Heraldo Mexicano ofreció un banquete a quienes participaron en la organización y desarrollo del festejo, mismo que fue presidido por Jesús Villalpando, en nombre de la empresa editora del diario y al que asistieron toreros, cronistas y aficionados.

domingo, 30 de junio de 2013

Detrás de un cartel (VIII)

Cartel de la corrida del 7
de febrero de 1909
La temporada 1908 – 1909 en el Toreo de la Condesa se sostuvo en toreros como Rafael El Gallo, Manuel Mejías Bienvenida, Antonio Boto Regaterín, el señor Curro Martín Vázquez y Morenito de Algeciras entre los hispanos más destacados y por primera vez en la historia de esa plaza – breve, apenas tenía dos años en funcionamiento – ofrecía en su elenco a dos toreros mexicanos que habían confirmado su alternativa en Madrid: Vicente Segura y Rodolfo Gaona, quienes serían un atractivo adicional para los carteles de la empresa que dirigía José del Rivero.

Aparte, en esa misma temporada se escribirían varios hitos de la historia de ese coso, pues el 24 de enero de 1909 se dio el primer mano a mano en el que los diestros eran mexicanos y días después, el 14 de febrero, se concedería la primera alternativa en su ruedo, la que Rafael Gómez, entonces Gallito, le concedió a su hermano Fernando – el destinatario del pasodoble Gallito – al cederle los trastos para dar muerte al toro Inglés de Piedras Negras, en presencia de Rodolfo Gaona.

La corrida del 7 de febrero se anunció a partir de un encierro compuesto por toros de Tepeyahualco y  Piedras Negras para El Gallo, Vicente Segura y Rodolfo Gaona y a más de un siglo de distancia, tiene muchos matices que vale la pena observar. Para el caso, encontré tres crónicas en los diarios de la Ciudad de México. La más prolija y detallada es la que escribió Miguel Necoechea Latiguillo para El Imparcial; luego, con más brevedad, pero con sustancia, están las de Luis G. Malváez Don Prudencio, para El País y la de K. CH. T. para La Iberia.

Controversia por el ganado

El primer detalle que abordan las tres crónicas revisadas es el análisis del ganado lidiado. La opinión de Don Prudencio es así:
…bueno será que la autoridad competente ponga el remedio, así como que exija al señor Veterinario e Inspector de Diversiones cumplan con su obligación, pues domingo a domingo se sueltan algunos chotos, con lo que se engaña al público, puesto que los carteles rezan que se lidiarán toros, y por consiguiente soltar becerros es engañar al público… Los toros de Tepeyahualco lidiados en tercero y cuarto lugares, aunque no catedrales, sí fueron aceptables en cuanto a presentación y ambos cumplieron sin sobresalir… Los propietarios de Piedras Negras enviaron toros de todas edades, habiendo algunos becerros que ni por asomo llenaban los requisitos que para el ganado exige el mártir reglamento. ¿Qué dice de esto el veterinario?...
Por su parte K.CH.T. deja entrever que no todos los toros tenían las condiciones para ser lidiados en la primera plaza de México y se expresa en este sentido:
Hubo toros muy bravos y muy nobles, con la edad reglamentaria, y dos toreros artistas, que hicieron filigranas con sus capas y en la candente arena del anchuroso circo nos ofrecieron con su valor y con su arte, todas las bellezas del hermoso y viril espectáculo español… Piedras Negras y Tepeyahualco enviaron toros de empuje, de poder y de extrema bravura; los de aquella ganadería hicieron una pelea franca en todos los tercios y sólo los de Tepeyahualco llegaron un tanto inciertos a rendir el pellejo…
Latiguillo por su parte, elogia la presencia de los toros, la que considera inmaculada, dejando su testimonio en estos términos:
El ganadero, o por mejor decir, los ganaderos, pues han conquistado ayer una ovación, medio ruidosa y envidiable, con que las multitudes han premiado ampliamente sus afanes por hacerse criadores de verdaderos toros de lidia… Pelo liso y brillante, astas finísimas y bien colocadas, pezuñas pequeñas y redondas, la cola barriendo la arena, y en cuanto a la edad, paréceme que cada uno traía como pasaporte su fe de bautismo, expedida hace cinco años allá en la dehesa, donde el aire reverbera entre los altos pastos…
Como podemos ver, hay extremos en los relatos, desde el que habla de chotos indignos, hasta el que asegura que el ganado lidiado era cinqueño. A la vuelta de tantos años, es difícil constatar quien era el que expresaba la verdad ocurrida. El cronista de mayor trascendencia histórica de los tres que me sirven de fuente, es sin duda Latiguillo, pero he de decir que su visión optimista del festejo que da pie a que yo meta los míos ahora, me produce alguna desconfianza. No obstante, no hay más cera que la que arde y con estos mimbres habrá que sacar esto adelante.

A propósito de las crónicas revisadas, diré que me llama la atención que todas comienzan por analizar al ganado lidiado en cuanto a su presencia y juego y enseguida pasan a dejarnos saber la manera en la que se condujeron los varilargueros y dejan para el final la narración de los hechos de los matadores. Quién te ha visto y quién te ve…, hoy se deja para un apartado final – la ficha – algún breve juicio sobre el toro, con mucho énfasis en el peso que dio al llegar a la plaza. Sin duda, la narrativa de la fiesta sale perdiendo con esa nefasta costumbre.

También controversia por la actuación de Vicente Segura

Tanto Don Prudencio, como K. CH. T. coinciden en que la actuación del torero de Pachuca fue desastrosa. En una de las cabezas de su crónica, el primero de los nombrados dice: Segura a la altura del barro…; el segundo resume la actuación del pachuqueño así:
El diestro de Pachuca tuvo una mala tarde. Poco lucido estuvo con el capote y el gesto siniestro de la jindama se dibujó en su rostro al muletear a su segundo toro, en el que había tela para dibujar, pintar, calar, etc., pero el millonario equivocó la faena y dejó dormida la muleta, entre tanto, las «nanas» «Pulga» y «Pepín», descompusieron al torito que murió en manos de Vicente de una estocada baja. ¿Con las banderillas? Si el capote y la muleta no lucen manejadas por el pachuqueño, mucho menos lucen los garapullos. Puso un par medianejo, entrando y saliendo regular. En su abono: toreó con dos primeras figuras del toreo, sin llegar él todavía ni a la mitad del camino. Apláudale el público su afán de alternar con buenos toreros…
En cambio, Latiguillo se deshace en elogios para quien sería después General del Ejército Mexicano y afirma:
Vicente Segura adelanta, adelanta a ojos vistos. Su toreo se hace más afiligranado, su conocimiento de las condiciones de los toros es más perfecto, y su manera de arrancarse a matar se hace más verdad cada día, y eso que tirios y troyanos le han reconocido a este diestro una decisión admirable para meterse entre los pitones, buscando el morrillo con el estoque… En quites estuvo, como siempre, muy oportuno, y los remató con holgura y elegancia. La buena voluntad del diestro pachuqueño ha quedado ayer demostrada de una manera patente cuando cogió banderillas. Hasta la fecha, Segura no había banderilleado toros, y ayer, cuando el público se lo pidió, el espada, sin andarse con repulgos, cogió los palos y demostró habilidad…
Vicente Segura es reconocido históricamente como uno de los grandes estoqueadores que México ha dado a la Fiesta, pero su habilidad con los aceros fue cuestionada así por Don Prudencio:
Una vez más el millonario toreador, nos demostró que se ha equivocado redondamente al elegir como profesión el toreo, el cual, por lo visto, no le entra en la cabeza, y que lo de seguro estoqueador, ha sido sólo un mito, una fábula que él con demasiada candidez se ha creído. ¿Estoqueador seguro? Puede ser, pues en la corrida de autos aseguró a sus enemigos sin fastidiarnos, sí señor. ¡Pero cómo los aseguró! Yéndose descaradamente a los bajos y no de otra manera, perfilándose fuera del pitón derecho y abandonando el planeta aún antes de tocar con la espada la piel de los toretes que le cupieron en suerte. ¡Excelente matador!...
Al final y con el balance de la historia, no me queda más que creer que en extremo, esta tarde fue una de las malas para Vicente Segura, quien en ruedos españoles y mexicanos dejó leyenda de torero valiente y de un extraordinario estoqueador.

Los hitos de Gaona

Apenas ocho meses antes, Rodolfo Gaona había confirmado su alternativa en Madrid. Sus habilidades eran ya conocidas aquí por su paso y desarrollo como torero en la Cuadrilla Juvenil Mexicana que formara Saturnino Frutos Ojitos, llevando como espada principal al de León de los Aldamas. Esos antecedentes le aligeraron las cargas que toda presentación genera a un torero. 

En esta tarde cortaría, según la relación de Latiguillo, una oreja al primero de su lote. De su crónica extraigo lo que sigue:
Gaona se ha revelado ayer, y parodiando una «becqueriana» del Bajío diré: «Ayer lo vide entre los toros…». No cabe duda que hay toro y torero de verdad y para rato. Bullicioso, animado, ganoso de palmas y ansioso de pelea, el diestro leonés toreó a su primero con tres verónicas petronianas, un farol y tres de frente por detrás, engendradas y rematadas con muchísima guapeza. De éstas sólo él sabe el secreto. El público, que está pendiente de lo que hace este muchacho, le aplaude con ruidosas ovaciones al rematar cada uno de sus lances, y al final le tocan música, muy merecidamente… El leonés se aprovecha perfectamente de las condiciones del toro y hace una faena de las que ponen de pie. Sus pases ayudados no tienen desperdicio y son magistrales, por lo tranquilos y ceñidos, sus pases de pecho. Realmente mientras Gaona trastea a su adversario, puede apreciarse toda la elegancia innata que imprime a todas las suertes que ejecuta y que viene a ser el sello de personalidad, con que visa cada uno de sus arrestos… Cuadrado el toro, y en la suerte natural, entra Gaona sin vacilaciones, por derecho, vaciando divinamente y colocando el estoque hasta lo rojo en la mitad del morrillo. Una estocada con todas estas condiciones, tiene que ser de rápido efecto, y así sucede, doblando el toro momentos después de herido y cobrando Rodolfo una gran ovación mientras da la vuelta al ruedo… De la ovación que se le tributó al torero mexicano, se puede juzgar, con decir que se le cortó la oreja al bicho y se le concedió al leonés como el galardón supremo y merecidísimo…
¿La presentación en sociedad de la gaonera?

De lo transcrito deseo hacer notar una parte, la que dice: …el diestro leonés toreó a su primero con tres verónicas petronianas, un farol y tres de frente por detrás, engendradas y rematadas con muchísima guapeza…

Generalmente se admite como fecha de estreno de la gaonera por su autor en El Toreo, la del 23 de enero de 1910, festejo en el que ante toros del Marqués del Saltillo actuaron mano a mano Tomás Alarcón Mazzantinito y Rodolfo Gaona. Se afirma que como matador de toros, El Califa la realizó por primera vez allí ante el toro Pinalito, cuarto de la tarde. Así lo sostiene Horacio Reiba Alcalino y afirma la existencia de alguna noticia de que la ejecutó como novillero en Monterrey, en 1906. Por su parte, don Luis Ruiz Quiroz señala que también como novillero integrante de la Cuadrilla Juvenil, la había realizado ya en el coso de La Condesa el 10 de septiembre de 1907, cuando para lidiar novillos de Atenco y Piedras Negras, fue acartelado con Antonio Ortega.

La realidad es que Latiguillo advierte que ejecutó en este día el lance de frente por detrás, nombre histórico de la suerte, igual como lo hizo en su día Dulzuras, al narrar la corrida del 28 de marzo de 1910, en la plaza de la Carretera de Aragón para el ABC madrileño, cuando ejecutó la suerte ante el toro Sardinito tercero de los de Benjumea jugados esa tarde, en la que alternó con Vicente Pastor y Gallito.

Ya sabemos que la definitiva denominación de la suerte la estableció Don Pío, quien independientemente del antecedente histórico de la suerte, consideró que por la manera tan personal en la que Gaona la ejecutó, debía llamarse gaonera y así es como ha llegado hasta nuestros días.

El Gallo

Donde las crónicas coinciden, es en que la actuación del entonces Gallito fue redonda. Sobre ella afirma K. CH. T.:
Actuaron «Gallito», Segura y Gaona. El primero llegó al ruedo ganoso de aplausos y con sus vistosos lances supo arrancarlos en buena ley; con la muleta trasteó con inteligencia y pupila, y las faenas de sus tres toros fueron muy aplaudidas. En quites entró con oportunidad y se mostró muy buen compañero. Al entrar por uvas no se desvió de la recta y estuvo certero con el estoque…
Toritos de regalo

La función que me ocupa fue extensa, pues en ella se lidiaron nueve toros, los seis de lidia ordinaria y otros tres de regalo. A los cronistas invocados eso les produjo también sentimientos encontrados. En El Imparcial, Latiguillo alaba lo que considera la generosidad de la empresa y los toreros:
Y como apenas ha pasado una hora y cuarto de que empezó la corrida, al momento en que es arrastrado el sexto toro, y como la empresa de «El Toreo» es empresa que no se para en gollerías del toro más o menos para dar gusto al público, hete aquí que el público pide un toro más, que la empresa lo regala de buen grado… [Vicente Segura…] A su vez, hace gala de desprendimiento y de deseos, y regala un toro que ocupa el octavo lugar… En su último toro, que fue el «criminal» aquél de la fea lidia y peores instintos, Rodolfo trasteó con precauciones…
Por su parte, Don Prudencio en El País señala.
Por condescendencia del señor concejal que presidió ayer la corrida, se lidiaron nueve toros, o sean tres más de los anunciados, con lo cual se infringe el Reglamento en vigor, que claramente dice que no podrán lidiarse más toros que los anunciados, y sobre este particular bueno será que la autoridad competente ponga el remedio…

La gaonera, por Rodolfo Gaona
Ya podemos ver que la manía de regalar toros no es enfermedad de estos tiempos, sino que ya hace más de un siglo que se convirtió en inveterata consuetudo… ¿Será por eso que los tres cronistas consultados concluyen en que el festejo – 18ª del ciclo – fue el mejor de esa temporada a esa fecha?

Así vemos que cada cartel, aparte de anunciarnos o recordarnos la celebración de un festejo, nos puede revelar también la manera en la que la Fiesta era vivida en esos días. Lo que intenté contarles aquí, es la historia detrás del cartel y del estado de las cosas de los toros en esos días. Espero que pese a su extensión, la encuentren de interés.

Nota primera: Si alguien desea obtener la transcripción íntegra de las crónicas invocadas aquí, puede solicitármelas mediante algún comentario aquí mismo, o por correo electrónico.

Nota segunda: El resaltado en la crónica de Latiguillo no existe en su versión original, es imputable exclusivamente a este amanuense.

Aldeanos