Para Paco Camino fue una temporada de conflictos, enemistades y broncas, pero en los momentos en los que se pudo sobreponer, también fue de triunfos significativos... al parecer las relaciones con su suegro, sin duda reflejo de las conyugales, empezaban a deteriorarse, o ya lo estaban definitivamente... el apoderado de Camino, José Antonio Martínez “Chopera”, publicó en “Esto” un desplegado aclarando la situación... Reproduce del lado izquierdo un contrato provisional, manuscrito, en el que se alude a seis corridas... Firmado por Alfonso Gaona y Martínez “Chopera”... Aclaraba esta inserción, además, que el contrato no contenía ninguna cláusula de exclusividad; no obstante eso, había declinado los ofrecimientos de la otra empresa para contratar a su poderdante Paco Camino, como sí se hizo con “El Cordobés”... añade que el “doctor” trató de reducir el número de corridas del contrato de seis a cuatro... Paco Camino acabó por torear sólo cinco fechas, incluyendo la de la oreja de oro...
En esas circunstancias, el torero de Camas navegaba contra la corriente tanto en los despachos como en el redondel de la plaza más grande del mundo y para salvar los muebles se veía en la necesidad de apretar en sus compromisos finales en ese escenario. Ese era el contexto en el que llegó a la corrida de la Oreja de Oro, celebrada en ese calendario a beneficio de la Unión de Matadores y de su Sanatorio de Toreros.
El cartel de la Oreja de Oro 1965
A diferencia de las corridas de la temporada, el cartel de la Oreja de Oro se anunció hasta la mitad de la semana, dándose a conocer que la Unión de Matadores tenía a su disposición una corrida del hierro mexiquense de El Rocío, propiedad de don Manuel Buch y Escandón, y que habían aceptado enfrentarla Humberto Moro, Joselito Huerta, Antonio del Olivar, Emilio Rodríguez, Paco Camino y Jaime Rangel.
La corrida se celebraría el sábado 7 de marzo de ese 1964, en horario nocturno. Y es que los dos diestros que más atractivo tenían en el cartel, el citado Paco Camino y Jaime Rangel, ya tenían la fecha del domingo por la tarde comprometida en un mano a mano que se llevaría a cabo en León, Guanajuato.
La fecha y la hora no eran propicios precisamente para la celebración de un festejo taurino, pero así se dieron las cosas. Escribió en su crónica para El Redondel, don Alfonso de Icaza Ojo:
Con una entrada que amenazaba ser catastrófica, pero que se compuso al final, hasta ser más que aceptable, se efectuó anoche, en la Plaza México, la corrida de la Oreja de Oro, a beneficio de la Unión de Matadores y de su sanatorio...
Las tardes de toros, han de ser, de sol y moscas, por lo visto.
Los toros de El Rocío
Las relaciones que pude encontrar de este festejo dejan ver que el juego de los toros condicionó el resultado de la corrida, porque, aunque el encierro tuvo una presencia irreprochable, llegaron con poco fuelle al tercio final. Refiere Ojo en El Redondel:
Se lidiaron, posiblemente, los toros mejor presentados de la temporada, seis buenos mozos de El Rocío, la ganadería de don Manuel Buch, quien siempre se ha distinguido por su escrupulosidad en relación con el trapío de sus reses. Los seis fueron bravos con los caballos, pero se agotaron en seguida, no habiendo soportado ninguno de ellos más de dos varas y pasando varios, no obstante su fuerza inicial, con una sola. El mejor fue el quinto, que embistió con nobleza de principio a fin, y después, los lidiados en cuarto y sexto lugares, lo que determinó que la corrida, un tanto tediosa en su primera mitad, se animara extraordinariamente en la segunda... Según supimos, anoche mismo, fueron analizadas las vísceras de una de las reses, y se encontró con que el hígado estaba muy dañado por unos parásitos, que vienen haciéndole daño, de tiempo atrás, al ganado de la región...
Fascioliasis hepática, el mal que comenzó a afectar a muchas ganaderías mexicanas y que una vez identificado, pudo preverse y en su caso curarse. De hecho, en la misma relación del festejo, se habla de que la ganadería vecina de Pastejé ya empezaba a tomar medidas sobre ese particular.
Paco Camino y Chispireto
El quinto toro de la corrida fue nombrado Chispireto por su criador y se le anunciaron 540 kilos de peso en la tablilla. Sabiendo que las voluntades estaban en su contra, salió dispuesto a entregarse y darlo todo, con tal de reiterarse como el torero que dejó impresionada a la afición mexicana apenas un año antes. Sigue contando Ojo:
Pocas veces, nunca quizá, habíamos visto a Paco Camino tan bien como anoche... Con el capote, desde luego, jamás: ligó verónicas excelentes, y dióse después a “chicuelear” con una finura de seda, entre atronadores aplausos de la concurrencia. ¡Qué primor de lances! … Su toro fue el mejor del encierro, qué duda cabe, pero lo aprovechó a maravillas de principio a fin, pues tras de esos primores con el percal, vino una de las faenas más limpias y artísticas que hayamos visto en nuestro largo peregrinar por los cosos taurinos... Trincherazos majestuosos, pases con la derecha tirando del toro con maestría y llevándolo bien toreado hasta allá; naturales clásicos, muletazos de pecho “suyos”, con lo que está dicho todo, y además, adornos, torerismo, gracia y lo que hay que tener. Mató de dos buenos pinchazos y una estocada ligeramente desprendida, llegando con la mano al pelo, y dio merecidísima vuelta al ruedo, protestada por los ignorantes que creen que el pinchar es malo, aunque se haga bien... ¡Bravo, Paco! …
Por su parte, quien firmó como Juan de Dios, en el número del semanario madrileño El Ruedo salido el 19 de marzo siguiente, manifestó:
En este ambiente desfavorable, y con un público que esta temporada se muestra injusto con Paco Camino, el «Coloso de Camas» labró una faena limpia, artística y de un mérito extraordinario - porque su enemigo, ahogado y sin casta, no daba facilidades - que le valió conseguir el trofeo en disputa, y demostrar en la plaza mayor del mundo que Paco Camino sigue siendo Paco Camino: todo un tratado del arte y la perfección en el toreo… Todo lo realizado en esta noche de competencia fue auténtica lección de lidia, en un toro que no se distinguió precisamente por su bravura. Después, dos entradas a la ley y un estoconazo rubricaron la extraordinaria faena. Como no rodó el toro al primer intento, todo quedó en vuelta al ruedo...
Ambas versiones coinciden en que la actuación de Paco Camino esa noche de sábado fue entregada, en un verdadero intento de ponerse de nueva cuenta en el gusto de la afición de la capital y de dejar en claro que era una auténtica figura del toreo.
Jaime Rangel y Rasposo
Durante esta temporada se había generado una rivalidad entre el torero hidalguense, que llevaba un paso arrollador y Camino, y en esta corrida de la Oreja de Oro, los ánimos no iban a variar. El sexto de la noche, Rasposo, le permitiría mantener el paso triunfal que llevaba por la temporada. Escribió Ojo:
Salió dispuesto a disputarle el trofeo al diestro de Camas, y se lo disputó a ley consiguiendo que el público se dividiera hasta el punto de que parecía indeciso el otorgamiento del trofeo, que en justicia correspondía a quien lo obtuvo al fin y al cabo, sin que ello quiera decir que menos apreciemos la labor de Jaime, que toreó muy bien de capa e hizo una faena a todas luces meritoria, iniciada citando de largo y aguantando a ley, y continuada con pases excelentes, pese a que el toro no humillaba, razón por la cual descomponía, a veces, la muleta. También Rangel pinchó dos veces antes de agarrar la estocada, y aun necesitó el refrendo de un descabello al tercer empujón. De todas maneras, el hidalguense estuvo a la altura de su fama...
La versión aparecida en el número de El Ruedo ya mencionado, refleja:
Jaime estuvo en pian arrollador, y si no cortó oreja, más fue por pinchar demasiado que por haberse dejado enhebrar la muleta en algunos pases. El toro era bronco, echaba la cabeza arriba y no permitía la perfección en el toreo. Pero llegó con más gas que los otros, y Jaime lo toreó con el capote y con la muleta, como auténtica figura de excepción. Si el de Hidalgo sigue en el plan que está, Méjico habrá encontrado la figura que dé la pelea a los españoles...
Por lo que podemos leer, en sus dos últimos capítulos la corrida se recuperó, porque aunque Humberto Moro, Joselito Huerta, Antonio del Olivar y Emilio Rodríguez tuvieron momentos de lucimiento, la ya mencionada falta de fuerza de los toros que les tocaron en suerte, condicionó en mucho el resultado de sus actuaciones.
La Oreja de Oro
Al final de cuentas, el trofeo fue concedido a Paco Camino, por aclamación popular, que debió ser difícil de sopesar porque también Jaime Rangel tuvo mucho apoyo desde las graderías. Escribió don Alfonso de Icaza:
Surgía entonces la disputa por el trofeo: unos, los más, lo querían para Paco, pero eran muchos también los que pugnaban por que se le diera a Jaime, y así, ponerlo en manos del gran torero sevillano. Llovieron cojines sobre la arena y estallaron por igual pitos y aplausos, mientras ambos triunfadores recorrían el anillo en hombros de sus más exaltados partidarios...
Por su parte, opina Daniel Medina de la Serna:
En la oreja de oro (15ª) logró una de sus mejores faenas aquí, el toro se llamó "Chispireto" y era de El Rocío, con ella ganó indudablemente el trofeo áureo, pero sin que faltaran a la hora de la entrega los “masiosares” que no quieren ver más allá de sus narices y la pedían enardecidos para el hidalguense Rangel, los dos salieron esa noche en hombros de los fanáticos...
Como es habitual, hay espacio para la discusión, pero creo que, en este caso, aun después de seis décadas, queda claro que esa noche, la Oreja de Oro fue justamente concedida a Paco Camino.
El devenir de Paco Camino en México
Paco Camino todavía actuaría en la Plaza México los domingos 15 y 22 de marzo de ese 1964 y ya no se le volvería a ver por allí hasta el 1o de abril de 1978, cuando alternando con Manolo Martínez y Eloy Cavazos, enfrentó una corrida de San Miguel de Mimiahuápam, a guisa de despedida de la afición mexicana, corrida televisada en abierto a toda la República.
Su regreso a nuestro país se había dado un par de años antes, cuando regresó a realizar temporadas en los inviernos aquí en México, destacando sus actuaciones en Querétaro, donde realizó faenas muy importantes en su historia.
El 23 de septiembre de 1981, Paco Camino toreó vestido de luces por última vez en Valladolid.



