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domingo, 30 de agosto de 2026

28 de agosto de 1927. Gitanillo de Triana recibe la alternativa en el Puerto de Santa María

Nos cuenta Uno al Sesgo que Francisco Vega de los Reyes Gitanillo de Triana, comenzó a andar por los ruedos en el año de 1924, cuando, sin experiencia previa, se probó en los tentaderos de las ganaderías de Narciso Darnaude y de Moreno Santamaría. Era conocido en esos días con el mote familiar de Curro Puya, y sería el 22 de abril de ese año, en la ganadería de Antonio Flores, delante entre otros, de Juan Belmonte, Antonio Cañero y el periodista Fernando Gillis Claridades, que: el competente tribunal quedó realmente edificado y por unanimidad se le otorgó al examinado la nota de sobresaliente, comenzando desde aquel día a extenderse la fama del torerillo de la Cava...

El 18 de mayo siguiente se presentó vestido de luces en la Isla de San Fernando, en festejo sin picadores, alternando en la lidia de novillos de Félix Gómez con Manuel Fernández Cádiz. Se presentó en Sevilla el l5 de agosto de 1925 alternando con Andrés Mérida y su combarriano Cagancho, ante novillos de Curro Molina, antes Urcola, haciendo lo propio en Madrid el 30 de julio de 1926. Curro Puya toreó su última novillada en Sanlúcar de Barrameda el 26 de agosto de 1927.

Entre 1926 y 1927, toreó 77 novilladas, siendo cabeza del escalafón junto con santanderino radicado en Valencia, Félix Rodríguez, y Cagancho, tres toreros que pasaron a la historia, los dos primeros de carrera breve y sino trágico . por distintas razones -, en tanto que Joaquín Rodríguez vivió muchos años y dejó larga historia tanto en España como en México.

Los prolegómenos de una tarde histórica

Bajo el ala de Juan Belmonte, la alternativa de Gitanillo de Triana tenía que ser un acontecimiento. Para ello, su protector se afanó en conseguir las mejores condiciones posibles en el tramo final de una temporada. Escribe Joaquín Albaicín:

Se preparó su alternativa cuidadosa y concienzudamente, con todo el apoyo de Belmonte, que ofició de testigo de la ceremonia y habló personalmente con Rafael “El Gallo” para que aceptara asumir el padrinazgo. Rafael lo hizo encantado, y llegó por fin para Francisco Vega de los Reyes (“Gitanillo de Triana”) el esperado día de su doctorado, que fue el 28 de agosto de aquel año que tan lejano nos parece de 1927, en la plaza de totos de El Puerto de Santa María, con toros de Concha y Sierra. La corrida fue todo un acontecimiento, para asistir al cual se desplazaron muchísimos aficionados de toda Andalucía...

Como bien lo describe Joaquín Albaicín en su libro Gitanos en el Ruedo, Juan Belmonte preparó las cosas como si fuera una cuestión propia, pues los toros de la Viuda de Concha y Sierra eran sus predilectos y la plaza elegida era una de solera, pero no de esas alguacilescas, que podían complicar el trance de una alternativa con exigencias fuera de sitio.

La prensa andaluza, la de Sevilla particularmente, se ocupó también de dar exposición al festejo, como la nota previa aparecida en el diario El Liberal de la víspera de la corrida, que ofrece la reseña de los toros a lidiarse:

En el encerradero de Salteras se han encajonado los seis toros de la ganadería de la señora viuda dé Concha y Sierra que se lidiarán mañana en la plaza del Puerto de Santa María... La corrida es de esmerada presentación y excelente lámina, compuesta de bichos buenos mozos, finos y gordos: una corrida magnífica... La fiesta reviste todos los caracteres de acontecimiento taurino, por tomar parte en ella el popularísimo Rafael el Gallo, el coloso Juan Belmonte (que aún está escuchando ovaciones por sus monumentales faenas en la plaza de San Sebastián el domingo último) y Gitanillo de Triana, que tomará la alternativa... La reseña del ganado es la siguiente: Número 94, «Gallito», negro lucero; número 90, «Lujoso», negro salpicado; número 104, «Tahonero», negro; número 47, «Vigilante», berrendo en negro; número 49, «Horquillero» negro, y número 64, «Buen mozo», cárdeno, careto... Habrá un tren especial, que saldrá de Sevilla a las ocho y cincuenta y dos de la mañana y del Puerto a las nueve y cuarenta y cinco de la noche... Lo dicho: la gran corrida. Mañana, al Puerto...

El reclamo estaba hecho, dos toreros ya legendarios ungirían como matador de toros a un valor nuevo, que en poco tiempo adquiriría su propia calidad de leyenda histórica.

La corrida de la alternativa

La tarde de la corrida no se ajustaba al ideal de una de toros. El cielo estaba entoldado y el viento de Levante era molesto, pero eso no ahuyentó a la afición, ni les impidió a los toreros realizar un esfuerzo importante para lograr que el festejo pasara a la historia por más razones que la mera efeméride. Así entonces, a las cinco de la tarde, hora anunciada, se abrió la puerta de cuadrillas para dar inicio a la festividad.

El primer toro de la tarde, sin que las crónicas lo consignen por su nombre, fue Vigilante, número 49, berrendo en negro. Ese es el toro con el que Rafael Gómez El Gallo, quien alrededor de esas fechas cumplía dos décadas ya como matador de toros, cedería los trastos para dar la alternativa a Gitanillo de Triana. De su actuación, nos relata lo siguiente Antonio Reyes Don Criterio, en su crónica escrita para el diario El Liberal de Sevilla:

Gitanillo de Triana ingresó ayer en el escalafón de los matadores de toros. Tomó la alternativa de manos de Rafael el Gallo – previo cortés y cariñoso discurso – y logró cortar las dos orejas del toro del doctorado… Este toro, berrendo en negro, fue uno de los mejores que ayer se lidiaron por lo noble y por el temple y suavidad con que embestía. El nuevo matador de toros practicó con el bravo astado una vistosa, valiente y lucida faena, que inició con un estatuario pase ayudado por alto. Dio otros también muy buenos, que se aplaudieron y olearon. No fue una faena de destaque, notable, pero sí lucida y tranquila. Entró a matar derecho y dio en tierra con el bruto de una estocada corta, arriba, perdiendo el trapo á la salida. Gitanillo, que brindó la muerte del toro de alternativa al ganadero don Antonio Flores, fue ovacionado, dio la vuelta al anillo y cortó las dos orejas del cornúpeto…

Dentro del terreno de la anécdota, se cuenta que, en el momento de la cesión de trastos, se dio un larguísimo parlamento entre padrino y ahijado. La versión de esos hechos que nos cuenta José Manuel López Mohiño, en su libro Francisco Vega de los Reyes “Curro Puya”. “Gitanillo de Triana”, esencia del toreo trianero, es la siguiente:

Se comentó que, llegado el momento de la ceremonia, establecieron un largo diálogo entre padrino y ahijado; los cronistas de la época afirmaron que al menos duró de 7 a 8 minutos. Extrañados todos, tanto público como periodistas de la alocución de Rafael, y una vez terminada la entrega de los trastos, todo el mundo con curiosidad fue a preguntarle al Gallo, el “Divino Calvo”, de lo que le había comentado al neófito, para asombro de todos, Rafael y Francisco discutían por el precio de unos gallos de pelea que el primero quería adquirir al toricantano y nuevo matador de toros... Esta fue una de las tantas genialidades de Rafael Gómez “El Gallo”. la afición a los gallos de pelea en esta época estaba muy generalizada en mundo del toro…

Por su parte, el ya invocado Joaquín Albaicín, en Gitanos en el Ruedo, cuenta esto:

La ceremonia de entrega de trastos al nuevo matador fue, al parecer, inusualmente larga, en especial para el público, que no alcanzaba a escuchar nada de lo que se estaban diciendo entre sí los dos toreros. Eran ambos muy aficionados a las peleas de gallos, y, como resultaba que tenía Curro dos pollos que antojábansele a Rafael dos luchadores imbatibles, no se le ocurrió otra cosa al “Gallo”, en el momento mismo de la investidura, que proponerle que se los vendiera. Así permanecieron varios minutos, cambiando impresiones sobre la raza de que hacía tal o cual crestudo gala en el palenque, y pujando cada vez más alto Rafael por los de Curro ante el gesto imperturbable de Belmonte y el estupor y la impaciencia de quienes llenaban los graderíos. Finalmente, convencido “El Gallo” de que no iba a dar a torcer su brazo Curro y de que no le vendería los gallos, le dio la alternativa, diciéndole al estrechar su mano: «Suerte, y al toro. Tú llegarás, porque eres gitano...»

Las diferencias entre una versión y la otra son de mero grado. La esencia reside en que en ese preciso momento se le ocurrió al Divino Calvo tratar la compra de unos gallos de pelea. Así eran las cosas de Rafael.

La gran tarde de Belmonte

Juan Belmonte les cortó las orejas y los rabos a los dos toros de su lote. Quizás su faena al toro quinto fue la que más caló en los tendidos. Escribió quien firmó como Gallardo para el diario El Noticiero Gaditano, aparecido al día siguiente del festejo:

Fueron los lances que dio Belmonte al penúltimo toro de la tarde, una verdadera lección de arte, valor y dominio. Ni decirse tiene que las manos se batieron constantemente… Un silencio se hizo en la plaza, cuando Belmonte iba con pasos firmes, provisto de la muleta y la espada a desafiar a la fiera. Había resucitado la figura del ídolo… Belmonte había logrado apoderarse de la muleta de Rafael, y para conquistar el triunfo, sólo tuvo que poner corazón. La «muleta maravillosa» hizo su efecto… Cuando más entusiasmado estaba el público con la faena, cayó rodando el bicho a los pies del torero. Se había consumado totalmente el triunfo… Fueron varias las vueltas que tuvo que dar al ruedo, llevando en sus manos los máximos galardones que pueden concederse a torero alguno…

Por su parte, El Gallo, quien enfrentó a los toros tercero y cuarto, salió con la oreja en la mano de este último, con el beneplácito de la concurrencia, a pesar de que fallara con el acero. Sigue relatando el citado Gallardo:

En el cuarto bicho, que le correspondió en suerte, también se lució con la muleta, no estando así desafortunado con el estoque, sin que esto fuera óbice a que el público de sol se empeñara en que le fuera concedida la oreja a Rafael, petición que mereció la aprobación de la presidencia…

El resumen del conjunto

Esa tarde de toros en El Puerto resultó ser memorable en su conjunto, pues los sucesos a recordar de ella no se reducen exclusivamente a la alternativa que se concedió en ella. Aunque el toricantano saldó su ingreso al escalafón mayor con un triunfo, Juan Belmonte fue a dejar en claro por qué era una figura principal de la fiesta. Refiere Don Criterio en el cierre de su crónica:

Fue la de ayer una gran corrida en su en su conjunto, saliendo él público sumamente satisfecho y agradablemente impresionado del resultado de la brillante fiesta. Aún está saboreando las soberbias y monumentales faenas de Belmonte, el amo y el único. Sí; el amo y el único.

Gitanillo de Triana confirmaría su alternativa en Madrid el 6 de octubre siguiente, en una corrida en la que actuarían el rejoneador portugués Simao da Veiga – lidiando dos toros, – Rafael El Gallo, Juan Belmonte y el confirmante, ante toros de Julián Fernández, antes de Vicente Martínez

domingo, 2 de agosto de 2026

2 de agosto de 1944: Luis Miguel Dominguín recibe la alternativa en La Coruña


Los hermanos González LucasDomingo, Pepe y Luis Miguel – , de acuerdo con la obra del segundo de ellos titulada Mi Gente, tomaron la decisión en acuerdo con su padre, de dedicarse a torear en el año de 1936 y para ello dejaron España, se radicaron en Lisboa, lugar en el que podrían torear en público y posteriormente se dirigieron a México, en donde estuvieron en el campo en las ganaderías de Piedras Negras y La Laguna, sin poder actuar en las plazas, dada la ruptura de las relaciones taurinas hispano – mexicanas. Eso les hizo apuntar la dirección de sus pasos hacia América del Sur, donde pudieron desarrollarse primero como becerristas y posteriormente, como novilleros.

Así, Luis Miguel Dominguín llegó a tomar una alternativa el 23 de noviembre de 1941, en Bogotá, de manos de Domingo Ortega, con el testimonio de su hermano Domingo, lidiando toros peruanos de La Viña. La crónica  aparecida en el diario El Tiempo de Bogotá, firmada por K – Milo, refiere que Luis Miguel le cortó las orejas y el rabo al toro de su alternativa.

La familia González Lucas regresaría a España en 1942 y habida cuenta que a las alternativas recibidas fuera de allí no se les reconocía validez, Luis Miguel comenzó a torear novilladas, recibiendo su primera cornada el 30 de agosto de 1942 en Málaga. 

Torearía 15 festejos en 1943, presentándose ese año en Las Ventas, alternando el 5 de septiembre con Rafael Perea Boni y Eugenio Fernández Angelete, cortando dos orejas esa tarde, lo que le valdría regresar allí el día 30 siguiente, mano a mano con su hermano Pepe, tarde en la que solamente dio una vuelta al ruedo tras despachar a su primero y en la que tratando de salir triunfante, regaló el sobrero.

La temporada de 1944, la de su alternativa, le representó otras 22 novilladas, en las que compartió cartel con todos los que encabezaban el escalafón, como Pepín Martín Vázquez, Parrita, Paquito Muñoz o Jaime Marco El Choni. Se presentó en Sevilla el 8 de junio y allí mismo, el 30 de julio, se despidió de la novillería, alternando con Rafael Martín Vázquez y Cayetano Ordóñez hijo, cortándole las dos orejas a un novillo del Duque de Tovar y siendo llevado en hombros hasta el Hotel Majestic.

La previa de la corrida

La feria veraniega de La Coruña del año 44 constaría de dos corridas a celebrarse el miércoles 2 y el domingo 6 de agosto. La primera sería la fecha en la que Luis Miguel sería alternativado – de manera definitiva – por Domingo Ortega, en presencia de su hermano Domingo y con la actuación del rejoneador Álvaro Domecq. El encierro a lidiarse sería de Samuel Hermanos y salvo los toros y la actuación del torero a caballo, el cartel de toreros a pie era una repetición del de Bogotá de casi cuatro años antes.

La Hoja del Lunes coruñesa aparecida el 31 de julio anterior, a propósito de la primera corrida de feria, relata:

Van a iniciarse las fiestas veraniegas de La Coruña y, contra todo lo acostumbrado, se inician este año en miércoles con un acontecimiento taurino: la alternativa de Luis Miguel Dominguín que recibirá el título de manos de Domingo Ortega... Grande es el honor que nos otorga el benjamín de una dinastía de toreros, y nuestra plaza habrá de sentirse orgullosa en ese día cobijando entre sus muros tan grande solemnidad, siquiera su alegría se vea empañada por la amenaza de derribo que sobre ella pesa... Esta ceremonia de la alternativa será para muchos espectadores una novedad, pero nuestra plaza ha sido ya testigo de otra solemnidad análoga, registrada hace una treintena de años, poco más o menos. Y fue la Asociación de la Prensa la que organizó y llevó a efecto, por cierto, con éxito sin precedente, aquella corrida en que Manuel Mejías “Bienvenida” otorgó el espaldarazo a Alfonso Cela “Celita”... Pues de tan grata recordación de aquella solemnidad, estamos convencidos de que habrá de ser la que, pasado mañana, miércoles, nos ofrezca Luis Miguel Dominguín. La plaza volverá a verse colmada de gente, porque el nuevo matador de toros llega a ocupar este puesto por sus propios merecimientos cumplidamente demostrados en los circos taurinos de toda España...

El ambiente para esta primera corrida de feria parecía interesado en este cartel de apertura. Interesante resulta la reflexión que se hace también en el sentido de que se planteaba el derribo de la plaza de toros, inaugurada en 1885. La realidad es que resistió en pie hasta 1967, cuando se celebró en ella su último festejo y posteriormente fue demolida.

El triunfo de Luis Miguel

Curiosamente, la crónica de la agencia Cifra, replicada por los diarios ABC, Arriba y Pueblo de Madrid, no refieren la actuación de don Álvaro Domecq al relatar el festejo y el semanario El Ruedo, ni siquiera se ocupa de la corrida en comento. De esa crónica, se deduce que la tarde de la definitiva alternativa de Luis Miguel fue triunfal. 

La plaza estuvo llena, el tiempo fue bueno y presidió el alcalde Luis Vázquez asesorado por Marcial Lalanda. La actuación del toricantano fue del siguiente tono:

Primero. – Luis Miguel lo recibe en la en la barrera, de rodillas, con una larga afarolada. Continúa por verónicas, que se aplauden con entusiasmo. Tres varas. En quites son ovacionados los tres matadores. Un par y dos medios de banderillas. Ortega, en medio de gran ovación, entrega los trastos a Luis Miguel. Este brinda a su padre. (Suena la música.) Luis Miguel comienza la faena con cuatro pases soberbios de rodillas. Sigue con otros muy ceñidos, que arrancan ovaciones. Intercala tres naturales y se adorna con toque de pitón. Pinchazo y media. Descabello. (Ovación, oreja, vuelta al ruedo y salida a los medios)… Sexto. – A la salida, Luis Miguel se arrodilla en el centro de la plaza y recibe con al toro con una larga afarolada. Continúa con verónicas insuperables que se ovacionan. (El público puesto en pie, le tributa una prolongada ovación). Cuatro varas y los tres matadores se hacen aplaudir en quites. Luis Miguel cambia medio par de banderillas y repite con dos pares, que se ovacionan por su ejecución artística. Brinda a Ortega, y comienza una faena muy torera y temeraria, adornada con pases de diversa factura. Termina con media y descabello al tercer intento. (Oreja, ovación, vuelta y salida del redondel a hombros de los espectadores)…

Domingo Ortega cortaría una oreja al segundo de la corrida y por su parte Domingo Dominguín daría una vuelta al ruedo tras la lidia del quinto de la corrida.

El arranque de una leyenda

A los pocos días de haber recibido la alternativa, se anunció que Luis Miguel Dominguín sería apoderado por Marcial Lalanda. Así lo contó a su biógrafo, don Carlos Abella:

Mi padre consideró oportuno que el primer año de matador me apoderara Marcial Lalanda y fue una temporada de preparación pues toreé solo ocho corridas, pero hay una de la que guardo especial memoria, pues fue la celebrada el 25 de agosto en Almería, porque esa tarde salí a por todas porque era la primera vez que toreaba con «Manolete» y sabía que era a quien había que empezar a presionar. Estuve bien y en un momento de la corrida, Domingo Ortega, que actuaba en primer lugar y que ya «comodón» se amoldaba a «Manolete», me reprochó mi celo, como ya había hecho en Bogotá hacía dos años. «Domingo, tú ganas 50,000 pesetas, como “Manolete” y yo solo 15,000 pesetas»... Y volviste a torear con él el 12 de octubre en Alicante... Sí, pero, aunque en Almería no corté orejas, el apoderado de «Manolete», «Camará» consideró incómoda mi presencia en los carteles de «Manolete» y se movió con las empresas para que me dejaran «parado». De hecho, después de Almería, solo toreé tres corridas...

El apoderamiento por Marcial Lalanda se anunció en El Ruedo del 9 de agosto de 1944. En cuanto al enfrentamiento con la administración de Manolete, hay historias que corroboran su veracidad, pero al final de cuentas, la historia nos deja ver la coincidencia de ambos toreros en fechas importantes de sus trayectorias.

domingo, 21 de junio de 2026

20 de junio de 1926: Pepe Ortiz recibe la alternativa en Barcelona

Verduguillo refiere que conoció a Pepe Ortiz en el año de 1923, cuando Arturo M. Doblado, quien apoyaba al tapatío durante sus inicios en los ruedos, lo llevó a las oficinas de El Universal Taurino para pedir al escritor que lo apadrinara, invitándolo además a su presentación en El Toreo el domingo siguiente. La primera impresión que le causó a Rafael Solana fue la siguiente:

Me gustó el muchacho tapatío, lo encontré medrosillo y algo amanerado, pero al mismo tiempo le descubrí un estilo muy especial, una forma muy distinta de interpretar el toreo. Es decir, tenía personalidad... Desde luego, advertí un cuidado minucioso en el atuendo, iba Pepe muy bien vestido, con un traje flamante, corinto y oro, nuevecito, y al con su andar por el ruedo se distinguía el mozo entre sus compañeros con los más usados ternos que les alquilaba “Frascuelillo”...

Pepe Ortiz tendrá, como lo veremos al paso de estas líneas, una carrera en la que se irán entreverando los triunfos con las cornadas. En ese mismo 1923, llegando a ser puntero con Juan Espinosa Armillita y los hermanos Rodolfo y Julián Rodarte, el ciclo terminará abruptamente para él con una grave cornada inferida por un novillo de Piedras Negras. Se tendría que resarcir en los dos calendarios siguientes, llegando en la temporada de 1925, a ser aceptado por Rodolfo Gaona como sobresaliente en el festejo de su despedida, a propuesta del nombrado Verduguillo y de Carlos Quirós Monosabio

Y así llegó al día de su alternativa en El Toreo, el 2 de noviembre de 1925, de manos de Chicuelo, con quien actuó mano a mano ante toros de Atenco. El toro de la ceremonia, primero – bis, se llamó Garlopo, colorado, número 37, sustituto del titular devuelto por manso. En su crónica de Toros y Deportes, nos recuerda el propio Verduguillo:

No logró el mexicano el triunfo completo; pero la faena que hizo al toro de la alternativa, basta por sí sola para acreditarlo como muy buen torero... En cuanto a finura y gracia, Ortiz las tiene por toneladas; por eso le resultan tan bonitos esos quites en que abaniquea suavemente y se lleva a la res prendida al capotillo... Con la muleta estuvo hecho un maestro, un artistazo en su primer toro. ¡Con qué suavidad lo toreó! Con qué finura, con qué estilo de buen torero engranó los pases ayudados por bajo con los de pecho, ligando la faena, haciéndola toda en el mismo terreno... Faena cumbre fue lo de José en el toro de la alternativa; por eso la concurrencia pidió para el espada las dos orejas, el rabo y todo el toro, obligándole a dar dos vueltas al ruedo, y a salir después, a los medios, abrazado de Chicuelo, el padrino, el gran artista...

Junto con el torero de la Alameda de Hércules e Ignacio Sánchez Mejías, Pepe Ortiz se convertiría en el sostén de esa temporada 1925 – 26, pero el destino le tenía preparada otro percance, porque en el festejo final de la misma, celebrado el 31 de enero de 1926, una reedición del cartel de su alternativa, el toro Gallito de Atenco, cuarto de la corrida, le infirió una cornada en el brazo derecho al intentar un par de banderillas, dejando prácticamente la corrida completa a Chicuelo y quedando él en el dique seco hasta bastante avanzado el año.

La alternativa española

El tiempo que le llevó recuperarse de la cornada sufrida en el cierre de la temporada de la capital mexicana, motivó que Pepe Ortiz llegara a España tiempo después del inicio de la temporada española, así fue que es hasta el 20 de junio de 1926 que puede iniciar su andar por aquellos ruedos, para recibir, como era mandatorio en ese tiempo, una nueva alternativa. Su puerta de acceso fue, como en muchos casos, la Plaza Monumental de Barcelona, donde para ante toros salmantinos de Graciliano Pérez Tabernero, le apadrinaría Juan Belmonte en presencia de Ignacio Sánchez Mejías. La nota previa del festejo, aparecida en el diario Noticiero Universal de la víspera del festejo, entre otras cosas dice:

El interés por ella va creciendo a medida que se acerca el domingo. Y era de esperar... Los toros de Graciliano P. Tabernero, han gustado mucho en la fotografía expuesta sobre las taquillas del Principal y es de suponer que ocurrirá lo mismo en el ruedo, dada la característica bondad de las reses de este ganadero, que ayer dio en Madrid otra buena corrida de toros... De Juan Belmonte y de Mejías ya se sabe lo mucho y bueno que se puede esperar lidiando ganado bravo y de José Ortiz, que constituye la novedad mayor de la corrida y por cuya alternativa hay verdadera expectación en los aficionados, es de esperar que conforme lo mucho, bueno que de él ha dicho toda la prensa dé Méjico por su valor y excelente estilo de torear, rememorador del de Gaona...

La tarde de la alternativa no pareció ser atractiva a las mayorías, si hemos de hacer caso a la descripción de la entrada que hace el anónimo cronista de el Diario de Barcelona, que refiere lo siguiente:

Fallaron en esta corrida los pronósticos. La plaza no se llenó. Los tendidos de sombra se llenaron, pero en los de la parte de sol quedaron vacías las seis últimas filas; en los tendidos de sol y sombra se vieron durante la tarde algunos claros y en las gradas y andanadas de las dos partes se vieron importantes huecos. En la parte de sombra vimos a muchos tripulantes del crucero danés surto en nuestro puerto y en varios palcos se encontraban los jefes del mismo. En uno de ellos había el comandante y segundo comandante con el cónsul de Dinamarca y su familia... En la plaza estaba el público especial de las solemnidades, el que va a los toros cuando hay una corrida grande, no los que van ordinariamente a los toros...

Así que en ese ambiente fue el que Pepe Ortiz refrendó – porque ya había recibido el grado en México – su calidad de matador de toros en ruedos de España. Refiere Enrique García Cellalbo Carrasclás en su crónica para el diario Noticiero Universal:

El toro de la alternativa era, como queda dicho, de don Graciliano P. Tabernero; atendió por "Guajiro"; lució en el costillar el número 34; fue negro de pelo; terciado; de bonito tipo, y gacho de cuerna. Datos para la historia. Lo lanceó Ortiz en dos tiempos, por irse y no dejarle rematar el bicho en el primero, dándole seis verónicas muy buenas y media final muy ceñida y lucida, que se premiaron con una ovación, reproducida al rematar el primer quite, en el que el debutante toreó con gran suavidad y finura... "Guajiro" llegó bien a la muerte, aunque achuchando algo al neófito, que empezó siendo muy aplaudido al recibir los trastos de manos de Belmonte y brindar después la muerte del toro de su doctorado desde los medios a toda la concurrencia... Fresco y tranquilo toreó Ortiz con la muleta. Parando con soltura y lucimiento dio con la mano derecha cuatro lucidísimos muletazos, dos ayudados, consintiendo bien, y otros cuatro de ambas clases, derecho y lucido, oyendo grandes aplausos. En mal terreno intentó el natural con la zurda, saliendo trompicado; y tras breves muletazos más arrancó un poquito largo, pero decidido, a matar, dejando media estocada tendenciosa y una entera algo contraria, doblando el toro después de tres intentos de descabello. Ortiz fue cariñosamente aplaudido, saludando desde los medios...

El jueves siguiente al día del festejo, en el semanario La Fiesta Brava, también de la capital catalana, Fernando Sayos Trincherilla, redactor jefe y cronista de la publicación, cuenta lo siguiente:

En José Ortiz hay figura de toreo, le cae bien la ropa. Juventud y buena disposición para el toreo; cuando se haga a este ganado que en España se juega José Ortiz puede dar grandes tardes de toros... Desde el primer momento, apenas desplegó el capote en el que rompió plaza, el público vio en él un torero fino y elegante, y aplaudió entusiasmado los lances con que obsequió al toro de la alternativa. Siguió el público aplaudiendo en los quites, y cuando Belmonte le hizo entrega de los trastos resonó una ovación unánime. Saludó Ortiz a la presidencia, y fuese a los medios a brindar la muerte de su enemigo. Tranquilo y torero empezó la faena con la derecha, sobresaliendo de su labor unos magníficos muletazos de pecho y por alto que se jalearon. Con la espada cogió de primeras un buen pinchazo y luego un poco más de media estocada, y como el toro tardara a doblar recurrió al descabello acertando al segundo empujón. Y José Ortiz oyó nutridos aplausos, viéndose obligado a saludar desde los medios...

Una presentación importante, emborronada por el mal manejo de la espada, que dejó entrever a la afición barcelonesa la calidad de torero que tenía Pepe Ortiz.

Los toros de la corrida

Del encierro anunciado solamente se lidiaron cinco toros. En el reconocimiento previo se desechó uno de ellos, siendo sustituido por otro de Villamarta, mismo que le tocó en el sorteo precisamente a Pepe Ortiz, que lo dejó para salir en sexto lugar. Ese toro fue devuelto a los corrales por estar notoriamente reparado de la vista y fue reemplazado por otro de Pérez Padilla, al que todas las crónicas se refieren como un mulo con poder y nada más y al que se quitó de encima de la manera más pronta posible. Resume el ya citado Trincherilla:

Se lidiaron cinco toros de Graciliano Pérez Tabernero. No justificaron la justa fama de que goza esta vacada. Terciados y feos de cabeza. De bravura fueron bastante parejos, pues excepto el primero, los restantes hacían un tufo a mansos que mareaban. No era esto lo que el público esperaba de este ganadero que tan bien acostumbrado nos tiene. Don Graciliano nos debe el desquite. Ya hemos dicho que el de Pérez Padilla fue un mulo...

Tan complicado fue el encierro, que Juan Belmonte saldó su tarde apenas con una vuelta al ruedo en el segundo, en tanto que Ignacio Sánchez Mejías pudo terminar la suya con una vuelta tras nutrida petición en el quinto, negada ésta, según las crónicas, por lo defectuoso de la estocada con la que puso fin a su faena.

La llegada de la modernidad

Mi amigo José Luis Cantos Torres, en su acuciosa obra sobre la Plaza Monumental de Barcelona, refiere que en esta fecha se utilizó por primera vez un vehículo de motor para el riego del redondel a la mitad del festejo. Curiosamente, no todas las crónicas de la corrida reparan en el hecho. La que aparece sin firma en el Diario de Barcelona, dice:

Por primera vez se utilizó ayer para el riego del ruedo un automóvil de riego, que hizo la operación en breves minutos, en substitución del carro cuba que empleaba el triple de tiempo...

Por su parte, en la Hoja del Lunes de la Ciudad Condal, al día siguiente del festejo, la crónica firmada por Don Eduardo, indica:

La empresa, «que no se priva de nada», hace el riego del redondel con un auto - tanque, al que se aplaude...

Un par de líneas apenas, pero era ya un paso importante en la manera de conducir los festejos taurinos para evitar la producción de tiempos muertos en su desarrollo.

La temporada de Pepe Ortiz

Quien pasará a la historia como El Orfebre Tapatío apenas torearía un par de tardes más en ruedos europeos. El 18 de julio siguiente iría a Palma de Mallorca para alternar con Rafael El Gallo e Ignacio Sánchez Mejías en la lidia de toros de Aleas y el 31 de agosto se presentaría en Melilla en un festejo en el que alternaría mano a mano con Cayetano Ordóñez Niño de la Palma y en el que se correrían toros de Santa Coloma.

Aunque Pepe Ortiz tuvo aficionados y periodistas que lo apreciaron como torero, el sistema en sí nunca entendió sus calidades como tal. Escribe Tomás Orts Ramos Uno al Sesgo:

Cuando por primera vez vino a nuestra patria en 1926, este notabilísimo lidiador mexicano, llegaba convaleciente de una cornada en un brazo que recibió toreando, en la plaza de México, su primera temporada de matador de toros. Un explicable deseo de darse a conocer cuanto antes de los públicos españoles, le hizo precipitar su presentación en manifiesto estado de inferioridad; y si bien en esta corrida, que fue la de su alternativa en Barcelona, se le aplaudió mucho toreando, más con el capote que con la muleta, y matando estuvo decoroso, el éxito no pasó de estimable. En dos corridas más actuó en esta excursión, una en Palma de Mallorca y otra en Melilla, en condiciones poco favorables para que pudiera revelarse el torero de que se nos había hablado... Para estas corridas no podía vestirse a gusto el diestro tapatío, que, si aceptaba torear, era por una imposición de las circunstancias...

Volvería en 1927, 1928, 1931 y 1934, pero siempre en esas condiciones poco favorables a las que se refiere Uno al Sesgo, por lo que no pudo firmar en aquellos ruedos tardes que confirmaran lo que aquí se pudo ver de su hacer en los ruedos.

Pero dejó para la posteridad una importante herencia artística, representada en suertes de capa que cuando se ejecutan – muy de cuando en cuando – vuelven a su nombre una cita obligada. 

domingo, 7 de junio de 2026

9 de junio de 1929: Paco Gorráez recibe la alternativa en Tetuán de las Victorias

Paco Gorráez en un brindis al Dr. Alfonso Gaona
Foto: Sosa - Colección: Pepe Rodríguez

Para el año de 1929 la recién remozada plaza de Tetuán de las Victorias estrenaba empresario. Manuel Retana, aquel que junto con Indalecio Mosquera llevara en los albores del siglo XX los destinos de la Plaza de Madrid, dejó en las manos de Domingo González Dominguín, el diestro de Quismondo, la conducción del coso. 

Retirado de los ruedos desde 1925, a partir de 1926 Dominguín se dedicaba a ver toreros y apoderaba a aquellos a quienes les veía posibilidades. Cagancho es uno de los que hasta ese momento había sacado del anonimato y ahora se dedicaría a organizar festejos en la capital de España, aunque no en su principal plaza de toros.

Por su funcionamiento histórico, la plaza de Tetuán puede pensarse como concebida para albergar novilladas con y sin picadores, festejos cómico – taurinos y festivales de aficionados, pero don Domingo González tenía una percepción distinta y se propuso, entre otras cuestiones, dar allí corridas de toros con toda la seriedad del caso, para proyectar a los toreros a los que él apoderaba y alternarlas con novilladas con picadores en las que pudiera dar sitio a los toreros a los que él se interesaba en proyectar.

Ese año de 1929, el primero de su trayectoria allí, descubrió a un torero que sería una figura universal del toreo: Domingo Ortega. Y además, tendría en sus carteles novilleriles a una pareja de novilleros mexicanos que darían mucho de qué hablar, Alberto Balderas y José El Negro Muñoz.

De entre los matadores de toros que allí actuaron en ese calendario estuvieron Chicuelo, Antonio García Maravilla, Félix Rodríguez, los hermanos Valencia I y Valencia II, el ya nombrado Cagancho y los mexicanos Juan Espinosa Armillita, Edmundo Maldonado Tato y Paco Gorráez.

La corrida del 9 de junio de 1929

Para el domingo 9 de junio de 1929 se anunció una corrida de toros en la que alternarían Juan Espinosa Armillita, el aragonés Francisco Royo Lagartito y el queretano Paco Gorráez, quien recibiría la alternativa de manos de su paisano, ante toros de Tomás Pérez Padilla. En su reciente obra La Perla Tetuaní, el escritor y periodista José Luis Ramón apunta que esta alternativa resulta ser apenas la segunda en este coso, después de la de Rodolfo Gaona, verificada el 31 de mayo de 1908.

Gorráez llegaba de México después de haber sido el triunfador de la temporada de novilladas de 1928 en El Toreo de la Condesa, plaza en la que fue alternativado el 17 de febrero de 1929 por Luis Freg en presencia de Pepe Ortiz y Vicente Barrera, con la cesión del toro Director de Atenco, siendo herido por el octavo de la corrida. Al no ser tenida por válida esa alternativa en España, para torear allá como matador de toros, Paco Gorráez tenía que volver a recibir allá un nuevo doctorado.

La alternativa de Paco Gorráez

El torero queretano salió a exhibir la característica que siempre lo distinguió durante su paso por los ruedos, es decir, a tratar de triunfar a toda costa, pero sin dejar de hacer las cosas con clase. Aunque el primero de la tarde no fue propicio, con el cierraplaza pudo resarcirse. Cuenta Recorte para La Libertad, fechado el 11 de junio siguiente:

Paquito Gorráez, que apenas pudo hacer nada en el toro de su alternativa, saluda al último de la tarde con una serle de lances de finísimo estilo, en los que acusa un amor propio muy conveniente para la profesión de torero. ¡Tampoco quiere quedar en el olvido! En el tercio de quites, Gorráez veroniquea con temple y más quietud, y Armillita y Lagartito son también aplaudidos por su Intervención... El nuevo doctor en tauromaquia mejicano toma los rehiletes, y llegando bien a la cara y levantando los brazos guapamente, clava dos pares y medio en lo alto, muy bien reunido uno, que la concurrencia aprueba con otra ovación... Aprovechando las buenas condiciones del toro hace una faena de estilo preciosista, salpicada con cuatro o cinco pases «militares», en los que corre muy bien la mano, durante la cual el público muestra su aprobación, y la corona con un pinchazo hondo en el hoyo de las agujas entrando decidido, y un descabello...

Por su parte, relata Don Nino, para el diario Heraldo de Madrid del día siguiente al del festejo:

Gorráez, otro torero mejicano, que en la tarde de su presentación tomaba la borla de doctor en tauromaquia. Si hemos de juzgarle por lo hecho en el toro de la alternativa, Gorráez es un pobre hombre. Pero si lo hacemos por lo que llevó a cabo en el toro que cerró plaza. Gorráez es un nuevo matador de toros que ha de quitar muchos moños. Porque el novel matador lanceó a la verónica templando como los mejores; tuvo adornos y alegrías en el tercio de quites; banderilleó muy bien y la mejor faena de muleta, la más torera, la más dominadora, la que tenía ciencia taurómaca, fue la suya. Pases al natural, de pecho, de costadillo, de la firma, molinetes. ¡De todos! Y con ser esto bueno, no fue lo mejor de Gorráez. Lo que merecía la oreja, aunque no se la dieran, fue la irreprochable forma en que entró a matar. Un pinchazo hondo arriba, en todo lo alto, Tanto que el de Padilla. medio muerto, se aculó en tablas. Y lo lamentable fue la poca fortuna que Gorráez tuvo al descabellar. Cuando lo intentó una y otra vez, sin suerte, Gorráez lloraba. Poco importa una oreja, después de aquel curso de bien torear y de bien matar. El descabello tiene importancia para los que no saben ver toros. Para el público, el triunfo mayor fue el de este nuevo matador de toros, apenas conocido en España, y que quizá muy pronto, a pasos agigantados, logre ponerse a la cabeza de los «ases» ...

El resto de la corrida

Juan Espinosa Armillita y Lagartito le cortaron la oreja al segundo de su lote entre la emoción de la concurrencia y refieren las crónicas que a pesar de que Gorráez perdió la que con seguridad había ganado por el defectuoso manejo de la espada, a los tres se los llevaron en hombros. Refiere J. Carmona en su crónica para el ABC madrileño:

Y terminó la corrida con la apoteosis triunfal de Armillita, Lagartito y Gorráez, que fueron paseados por el ruedo en hombros de varios entusiastas… Si la Empresa repite esta terna de lidiadores, los billetes van a tenerse que adquirir por recomendación. ¡Palabra! …

Los toros de la corrida

Los derechos del hierro perteneciente a la ganadería de Tomás Pérez Padilla son los que actualmente corresponden a la de Laurentino Carrascosa. Escribió en su día mi amigo Joaquín Monfil Sola:

Tomás Pérez Padilla... Debuta en Madrid, en novillada nocturna, el 7 de agosto de 1920... En 1921 Pérez Padilla aumenta la ganadería con un lote de 30 vacas y un semental, adquirido a doña Juliana Calvo, viuda de don José Bueno, que aún conservaba en su pureza la mitad de las reses de su marido, procedentes del marqués de Albaserrada. Al parecer, don Tomás mantuvo siempre por separado esta última punta de ganado, sin cruzarla con el resto, hasta después de la guerra civil española...

La línea diversa de ganado a la que alude Joaquín, es una formada con ganados de Casta Jijona, cruzados posteriormente con reses del Duque de Veragua.

Los toros que se lidiaron esta tarde del 9 de junio de 1929 aparentemente se seleccionaron de las dos procedencias, si hemos de dar crédito a quien firmó como Marcelo en la crónica aparecida en el diario madrileño La Voz, al día siguiente del festejo:

Ayer mandó el ganadero de La Carolina una corrida seria. Un jabonero, gordo, bien puesto de defensas; dos negros, un castaño salpicao y dos cárdenos obscuros. El jabonero valió poco, mansurroneó y tardeó en el primer tercio; se defendió en banderillas y no quiso tomar la muleta. Su lidia resultó difícil y peligrosa; un toro bronco y mansurrón... El segundo, negro y largo, de libras y abierto de defensas no quiso pelea con los montados, y tuvo las características de la mansedumbre. Llevó el lazo negro... El castaño, cornigacho, peleo mejor con los picadores, pero luego echó la cara al suelo, y cuando se arrancaba lo hacía fuerte... El cárdeno obscuro lidiado en cuarto lugar fue bueno en conjunto, y tomó con poder varios puyazos. Algo se defendió en el segundo tercio; pero se dejó torear a placer en el último. Un buen toro fue el quinto, y muy bueno también el sexto...

Es decir, de la descripción parece ser que los tres primeros fueron del origen primario de la ganadería y los tres últimos, encastados en Albaserrada, ya más propios para el toreo de la época en la que el festejo se desarrolló, aún así, la prensa no escatimó elogios para ese encierro. Escribió Alfonso, para El Liberal:

Señor Pérez Padilla: vaya un sincero aplauso. Después de ver jugar su magnífica corrida, en la que destacó la bravura y la nobleza, sobre todo en tres de sus reses, no cabe pensar que es usted uno de tantos Pérez. Eso es tener escrúpulo, conciencia de ganadero. Tenga la seguridad de que se estará hablando «rato largo» de sus toros y que ha puesto un rotundo mentís a los que diariamente dicen para buscar una justificación; «Sí es que no hay toros.» …

El devenir de Paco Gorráez

El llamado Cachorro Queretano, a partir de 1936 tendría que reandar el camino y el 14 de noviembre de 1937 recibiría una tercera y definitiva alternativa en El Toreo de la Condesa, de manos de Alberto Balderas y con el testimonio de Lorenzo Garza. En 1938 ganó la Oreja de Oro en la capital mexicana, en una cerrada disputa con Fermín Espinosa Armillita, y en 1947 toreó su última tarde en esa plaza junto a Silverio Pérez y Manolete, despidiéndose de los ruedos en Querétaro el día de Navidad.

Se dedicó posteriormente a apoderar toreros y a ser empresario de distintas plazas de toros, distinguiéndose especialmente por el destacado papel que tuvo al frente de la Plaza de Toros Colón de la capital queretana, en la que siempre ofreció espectáculos de gran categoría, con las principales ganaderías y los toreros más importantes de cada momento.

Paco Gorráez falleció en Irapuato, Guanajuato el 30 de enero de 1993, a los 84 años de edad.

domingo, 19 de abril de 2026

18 de abril de 1954: Alfredo Leal recibe la alternativa en Sevilla

Alfredo Leal había sido uno de los triunfadores de la temporada de novilladas de 1952 y eso le valió recibir la alternativa en la Plaza México en la temporada grande siguiente, el domingo 16 de diciembre de 1952. El cartel era inmejorable, pues le apadrinaría Carlos Arruza, en ese momento la principal figura mexicana y el cordobés José María Martorell, quien venía a darse a conocer a nuestra afición y que caló hondo en ella. 

La tarde no fue exitosa para el toricantano y por su parte, el padrino tuvo ocasión de escribir una de las páginas brillantes de su historia en los ruedos con el cuarto de la tarde, nombrado Bardobián por don Daniel Muñoz

Iniciado ya el año de 1953, Alfredo Leal marcha a España, pero no con la intención de confirmar allá su alternativa, sino de torear novilladas para recibir una nueva, con fuerza y reandar el camino en mejores condiciones. Así, se presenta en aquellos ruedos el 5 de junio en Barcelona y logra torear ocho novilladas, de las cuales tres fueron en la Ciudad Condal y otras tres en Madrid. Esa temporada le dejó las cosas preparadas para volver a ser investido matador de toros el calendario siguiente.

La temporada sevillana de 1954

El abono de Sevilla para 1954 comprendía la corrida del Domingo de Resurrección, que sería el 18 de abril, con la actuación del rejoneador Ángel Peralta, Cayetano Ordóñez Niño de la Palma hijo, Manolo Carmona y Alfredo Leal, quien recibiría la alternativa, con toros de Salvador Guardiola para rejones y Tomás Prieto de la Cal para la lidia ordinaria. La Feria de Abril, con cinco corridas de toros, los días 27, 28, 29 y 30 de abril y 1o de mayo y dos novilladas, los días 25 de abril y 2 de mayo. Alfredo Leal iba anunciado en la última de feria, con Rafael Ortega, Niño de la Palma y Dámaso Gómez, y los toros de Joaquín Buendía.

A propósito del llamado toro de Sevilla

Esta fiesta es de toros, y como tal, está condicionada por los que los ganaderos envían a las plazas. Se habla mucho acerca de que si determinadas plazas tienen o aceptan un determinado tipo de toro. El caso de Sevilla es paradigmático, pues el toro que es el ideal de allí, es una verdadera entelequia, indefinible, imposible de conocer y desde mi personal punto de vista, exageradamente acomodado a según quien lo vaya a enfrentar. 

Pues bien, ese Domingo de Resurrección de 1953, don Tomás Prieto de la Cal envió una corrida a Sevilla que en su día fue criticada y hoy seguramente sería anatemizada. Escribe Fernando López Grosso firmando como El Chico del Baratillo en la Hoja del Lunes sevillana del día siguiente al del festejo:

O toro viejo o toreo moderno. – Esta es la verdad cuando tres espadas de la época presente se enfrentan con una corrida del volumen y la edad de los bichos lidiados en la tarde de ayer. La mayor prueba la da el peso que en canal dieron en la romana y que fue así: Primero, 316.900; segundo, 329.800; tercero, 290.400; cuarto, 355,800; quinto, 369,800, y sexto, 338.000. Pudieron observar los aficionados que el toro de este volumen y edad no es el más apropiado para el toreo moderno, hoy del gusto de los más, y no es porque falte valentía en los muchachos, sino porque raras veces este toro sale adaptable para el toreo de hoy, siendo su sentido el principal obstáculo para que se dejen torear, de no ser ajustándose a la lidia de antaño, en la que predominaba la preparación para la muerte. Un primer toro quedado, soso y poco pronto, que, con el segundo, suave y superior a la muleta, fueron los más propios para torear mejor. Los demás, todos iguales, mansos, con fuerza, de peligro por sus arrancadas dudosas. Fue en conjunto, una corrida, peligrosa y difícil para los toreros, por su feo estilo, en los que se destacaron como peores el lote de Manolo Carmona. Poco satisfecho debe estar el señor Prieto de la Cal, que poco ha sabido sostener o reafirmar la procedencia de Sotomayor y Veragua... Y con una corrida así, cabe toda disculpa por cuanto no es poco despacharla con holgura y buenos deseos...

Se atribuye a Domingo Ortega el aforismo de: torear no es pegar pases. De lo que describe López Grosso, da la impresión de que los toros de Prieto de la Cal, tenían mucho para toreárseles, pero no al uso de aquellos días, por esa razón no hubo un resultado triunfal en la tarde.

La actuación de Alfredo Leal

Según a quien se lea, fue Curro Romero o Manolo Martínez el que afirmó que los apéndices son meros retazos de toro. Hoy se reconoce más una oreja ratonera o de paisanaje, que una valoración positiva de una actuación no galardonada por quienes tienen real o presuntivamente, conocimiento de estas cosas. 

Alfredo Leal tuvo una actuación solvente, adecuada a las condiciones de los toros que sacó en el sorteo y haciéndoles las cosas que era posible de acuerdo a sus condiciones. Escribió Gil Gómez Bajuelo, cronista del ABC de Sevilla, en su edición del martes 20 de abril siguiente:

El mejicano Alfredo Leal, a quien Cayetano Ordóñez dio la alternativa en cordial y emotiva ceremonia, cumplió su cometido muy honorablemente, venciendo no sólo las dificultades de sus enemigos, sino la responsabilidad de su presentación en España, en el mes de abril y en una plaza como la de la Maestranza sevillana, cuyo prestigio pone freno en los ánimos más enteros. Leal nos ofreció destellos de su capote en el primero, y muletazos altos, de sabor artístico, en su segundo, estando siempre sereno y sin perder la cara a sus enemigos, sin que los derrotes le hicieran descomponer la figura. Estuvo breve y bien con el estoque, matando al primero de media estocada y de una al segundo. Dejó una buena impresión y se espera con interés su reaparición, en circunstancias más propicias...

Esa buena actuación le valió a Leal el poder confirmar su alternativa al siguiente domingo en Madrid, llevando como padrino al mismo de su alternativa y como testigo a Jerónimo Pimentel, con toros de María Montalvo, cerrando esa temporada española con ocho corridas toreadas.

El devenir de Alfredo Leal

Durante las tres décadas siguientes Alfredo Leal sería un torero que participaría en las principales temporadas y ferias en ambos lados del Atlántico. La pureza de su trazo y la fidelidad a su manera de hacer el toreo, le mantuvieron en el interés de la afición mucho tiempo. En el caso particular de Sevilla siempre fue visto con gusto, tanto, que formó parte de carteles importantes como el mano a mano que toreó en agosto de 1968 con Curro Romero, en el que triunfó, aunque el palco de la autoridad le negara los apéndices, o en la feria de San Miguel de ese mismo año, fue parte del cartel de la despedida de los ruedos de Manolo Vázquez.

No por cualquier cosa, Alfredo Leal fue conocido al poco tiempo de esta alternativa como El Príncipe del Toreo, y es que fue, sin duda, una figura del toreo.

Aviso parroquial: Los resaltados en los textos transcritos son obra imputable exclusivamente a este amanuense, pues no obran así en sus respectivos originales.

domingo, 12 de abril de 2026

Curro Vázquez: ¿el cierre de un círculo?

ABC, Madrid 11/10/1969
El pasado miércoles se anunció el otorgamiento, en Santander tras la convocatoria realizada por el Senado del Reino de España, la Fundación del Toro de Lidia, y las comunidades autónomas de Madrid, Andalucía, Extremadura, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón, Castilla y León, y Castilla - La Mancha y la ciudad autónoma de Melilla, del Premio Nacional de Tauromaquia al matador de toros linarense Curro Vázquez.

Refiere el acta del jurado que calificó la concesión del galardón, entre otras cuestiones, lo siguiente:

...la figura de Curro Vázquez se define por una vida entera de compromiso con la tauromaquia. Su dedicación constante, tanto en los ruedos como fuera de ellos, ha contribuido de manera decisiva a la preservación, defensa y difusión de este patrimonio cultural. Su legado no se limita a su carrera profesional, sino que se extiende a su papel como referente, formador e inspirador de nuevas generaciones...

Sin duda, su paso de ya cerca de seis décadas por el llamado planeta de los toros, le ha permitido hacerse un sitio y transmitir tanto en el ruedo como fuera de él, los valores artísticos y éticos que envuelve esta fiesta que es particular y tradicional de los pueblos hispanos.

12 de octubre de 1969

Para el entonces llamado Día de la Raza, se programó en la muy madrileña plaza de Vista Alegre de Carabanchel, una corrida de toros a beneficio de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer, que en esos días presidía la marquesa de Villaverde. El camino para llegar al anuncio del cartel definitivo fue tortuoso, según cuenta quien firmó como X.X en la crónica aparecida en el diario madrileño Arriba del 14 de octubre de ese 1969:

Mil vicisitudes pasó la corrida de la Lucha contra el Cáncer. El cartel inicial lo formaban Paco Camino y Diego Puerta, con deseos del de Camas de lidiar miuras, que, por lo visto, no fueron encontrados con la debida presentación zootécnica. Después, el percance que sufrió Paco Camino hizo que la organización fuera abajo y se comenzara de nuevo. Esta vez aparecía Curro Romero, que daría la alternativa a Curro Vázquez, con José Fuentes como testigo y toros de Patricio Cunhal...

Es importante hacer notar que todavía en los diarios del día de la corrida se anunciaba el cartel completo del festejo, que a la postre, se vería modificado, porque la corrida portuguesa de Cunhal sería rechazada en el reconocimiento, otra de Tassara tampoco pasaría ese fielato y al final de cuentas se aprobarían cinco toros salmantinos de Barcial y uno de Manuel Francisco Garzón. Ante tal situación, Curro Romero decidió caerse de la combinación, presentando un parte médico. Declaró lo siguiente a Manuel F. Moles, del diario Pueblo, salido al día siguiente de la corrida:

Yo me ofrecí para torear esa corrida completamente gratis; pero el ganado que me dijeron que se iba a lidiar no era el de Cobaleda. Cuando vi los toros me di cuenta de que no iban a embestir y mucho menos servirían para mi estilo de toreo. Si hubieran puesto tres de Cobaleda y tres de Cunhal o de Tassara, si me habría vestido de luces. Yo estoy retirado y me hace mucha ilusión reaparecer en Madrid, pero lo que no admito es un ganado sin garantías...

Curro Romero había terminado abruptamente su campaña en el mes de junio, después de haber sufrido una serie de traspiés en Sevilla, Ronda, Toledo y señaladamente en Palma de Mallorca, donde en solitario, dejó ir en solitario una buena corrida de Salvador Guardiola. Posteriormente anunció su retirada de los ruedos.

En esas condiciones y aprobados los toros de Arturo CobaledaBarcial – y Garzón, los organizadores decidieron dar el festejo en el que Curro Vázquez recibiría la alternativa de manos de su paisano José Fuentes, ambos apoderados por el inefable Rafael Sánchez El Pipo.

A las 5 de la tarde de ese 12 de octubre de hace 57 años, se abrió la puerta de cuadrillas para dar paso al toricantano Curro Vázquez, vestido de blanco y plata y a su padrino José Fuentes, quien llevaba un vestido obispo y oro. Salió esa tarde como sobresaliente el novillero gaditano Rafael Ruiz Paquiqui.

El primer toro de la tarde y que sería el de la ceremonia se llamó Batanero y así lo describió Juan Antonio Pérez Mateos, en su crónica para el diario ABC de Madrid:

Cuando salió el primero, un castaño salpicado, de bonita lámina, con el pelo rizado del morrillo y el testuz, la gente hizo un gesto de admiración: el toro tenía una bella estampa...

A veces, la envoltura no revela la realidad del contenido. Batanero fue un toro que tuvo muchas complicaciones. Cuenta Julio de Urrutia en su crónica para el diario Madrid, salido al día siguiente de la corrida:

El Cobaleda que rompió plaza acusó desde un principio su mansedumbre congénita. Para nada valió que Vázquez, con muy buenas maneras, tratara de encelarlo en su mágico capote con unos lances pintureros y preciosistas. Nada. El burel, obligado por ese mismo capote, entró seis veces a las cabalgaduras de los dos picadores de turno, saliendo suelto y rebrincando de la suerte. El presidente sacó rápido el pañuelo encamado para condenar al manso a banderillas negras...

Curro Vázquez había toreado 50 novilladas en ese año del 69, fue el segundo en el escalafón y si hemos de considerar la tarde de la alternativa como el examen de grado para obtener la dignidad de matador de toros, el tema que le tocó resolver, fue de los más difíciles. Sigue contando Pérez Mateos:

Llega el instante de la alternativa. Curro Vázquez, vestido de blanco y plata, recibe de manos de Fuentes los trastos de matar. Curro comienza muy bien la faena con cuatro doblones. ¡Esperanza de un torero nuevo! Se va a los medios y torea por derechazos. El toro le avisa por el lado derecho, el toro le avisa por el lado derecho. Curro insiste por ese pitón, y al iniciar el derechazo, resulta aparatosamente cogido. El “barcial” lo zarandea espectacularmente. El toro lo hiere, y las asistencias se llevan al nuevo doctor en tauromaquia a la enfermería...

Por su parte, Manuel F. Molés, en su crónica para el diario Pueblo, refiere:

Curro Vázquez dijo su «aquí estoy yo» con unos muletazos de castigo dados por bajo que acabaron en adornos casi en el centro de la plaza, de una plaza que se hundía de aplausos y se rendía admirada. Los «curristas» de Madrid – que son muchos, pese a que no se acabó de llenar el coso –, los aficionados exigentes, los que gustan de jugar el papel de jueces, los que todo lo miran con lupa, se frotaban las manos. ¡Aquí hay torero! Curro Vázquez respondía más allá de lo previsto. Estaba rojo de coraje y se echó la muleta a la diestra. Diez muletazos. Cuatro avisos de cornada… Curro iba para arriba, ganando laureles, hasta que el toro le cogió con saña, le zarandeó, le tiró al suelo, le busco de nuevo y partió su traje blanco y plata para mancharlo de rojo. la cornada era evidente. La plaza, puesta en pie, despedía con una gran ovación a Curro Vázquez. Adiós justo. Curro tuvo agallas para no volver la cara al riesgo y lo aceptó como bueno. Alternativa y cornada…

Por su parte, Julio de Urrutia en su crónica del diario Madrid, relata:

Cierto que el sevillano, a quien Fuentes acababa de ceder los trastos de la ceremonia, se dobló muy bien con el manso de "Barcial". Cierto que instrumentó seguidamente unos pases en redondo, varios por alto y cuatro naturales de verdadero mérito. Pero como él chaval, a fuerza de valentía, no se diera por aludido tras dos avisos que le envió el cornúpeta en otras tantas peligrosas tarascadas, la cogida llegó como infaliblemente tenía que llegar mediante una cornada grave, según el parte facultativo. Con la caída de Vázquez sobre la arena viniéronse abajo también las ilusiones de los aficionados…

Las versiones coinciden en lo esencial, Curro Vázquez no se arredró ante la manifiesta mansedumbre del toro de su alternativa y puso por delante todos sus recursos para intentar instrumentarle una faena, pero la condición del toro terminó por imponerse, hiriendo a su lidiador.

El parte facultativo rendido por el doctor Gómez Lumbreras, responsable de la enfermería de la Chata de Carabanchel, fue el siguiente:

El matador Curro Vázquez presenta una herida por asta de toro en la región perineal derecha, penetrante en la fosa isquio – rectal, que, despegando el recto en una extensión de veinte centímetros, rompe el músculo elevador del ano y fibras del esfínter anal. “Shock” traumático. Grave. Firmado, doctor Gómez Lumbreras.

Por las lesiones causadas, la cornada requirió un tiempo extenso para su recuperación. La temporada ya estaba para su cierre y eso permitiría al torero tener el reposo necesario para restañar sus heridas y preparar su primera campaña como matador de toros.

12 de octubre de 2025

Exactamente 56 años pasaron después de la tarde de la alternativa de Curro Vázquez, cuando en la plaza de Las Ventas se ofreció, dentro del marco de la Feria de Otoño, un festival taurino en recuerdo de Antoñete. En ese festejo, Curro Vázquez y César Rincón fueron, sin lugar a dudas, los toreros que dejaron en claro por qué tienen un sitio en la historia y mostraron, a quienes no tuvieron la fortuna de verlos en su día en los ruedos, lo que es el toreo que se ha dado en llamar “eterno”.

La tarde de Curro Vázquez fue redonda, y a pesar de sus primeros temores de no estar en las condiciones físicas adecuadas para enfrentar un compromiso de esa naturaleza, demostró que todavía estaba en posibilidad de impartir, lo que quizás era su última lección magistral. Escribió Vicente Zabala de la Serna en su crónica para el diario madrileño El Mundo:

Curro Vázquez abrió, de pronto, el túnel del tiempo. De sus 74 años cayó la solera macerada, el toreo de muñecas, con el novillo de Garcigrande – como todos menos el de Morante de la Puebla – dando su guerrita por dentro a derechas y prestándose al temple por su izquierda, a la belleza del toreo a dos manos, a esa trinchera catedralicia, al sabor de la firma de aquel pase memorable. Qué cosas más hermosas. Aquel natural de dormido pulso, este cambio de mano como escultura y aquella media verónica portentosa que ya quedaba lejos. Bramaba la gente con el ole ronco que sale de dentro. Como le salía a Curro -que tan bien leyó las banderas y los terrenos- las maravillas que fue sumando, como un collar de perlas, hasta hacer un todo para recordar. Le metió el brazo con habilidad y la plaza fue un clamor. Las dos orejas dibujaron una sonrisa en la fina tez del maestro…

Como en sus mejores días, Curro Vázquez fue sacado en volandas por la Puerta de Madrid. Los aficionados de su día y los nuevos, que solamente le conocían por los relatos de su tauromaquia se hacen, revivieron unos y conocieron otros, los motivos por los cuales, se le ha tratado inmemorialmente como una de las grandes figuras del toreo de los tiempos recientes y por qué se recurre a él, para preparar a quienes se considera que pueden aspirar a esa categoría.

Todo parece apuntar, tras de la gran tarde del festival otoñal y de la concesión del Premio Nacional de Tauromaquia, que el paso activo por los ruedos de Curro Vázquez ya ha concluido. No se ha pronunciado expresamente en ese sentido, pero las circunstancias así lo permiten suponer.

domingo, 9 de noviembre de 2025

La otoñada taurina en Aguascalientes (y VI)

Jesús Solórzano: Era un aire suave de pausados giros…

La apertura de la temporada 1970 – 71 en la plaza de toros San Marcos se ofreció el 29 de noviembre de 1970. El cartel se formó con un encierro de don Lucas González Rubio para el rejoneador Gastón Santos, quien se presentaba en Aguascalientes y a pie, el regiomontano Raúl García, Jesús Solórzano, uno de los triunfadores del anterior serial abrileño y el portugués Oscar Rosmano, quien recibiría la alternativa. En el papel, el cartel lucía muy interesante. La nota previa al festejo, publicada en el diario Heraldo de Aguascalientes, la víspera de la corrida, entre otras cuestiones, consignaba:

Para que todo el público pueda admirarlo, ya se encuentra en los corrales de la plaza de toros San Marcos, el precioso encierro que ha enviado la ganadería de don Lucas González Rubio para lidiarse en le corrida de mañana, que será todo un acontecimiento taurino... Los aficionados pueden acudir al coso San Marcos a admirar el lote de astados que ayer fueron desembarcados entre grandes medidas de cuidado, para que el encierro salga íntegro al ruedo... Son siete toros que serán lidiados por el rejoneador Gastón Santos, el centauro potosino que se presenta ante la afición hidrocálida, Oscar Rosmano quien recibe la alternativa con todos los honores, Raúl García, el regiomontano que reaparece, y Jesús Solórzano, el artista de toreo clásico y puro... El cartel es completísimo, razón por la cual los aficionados han estado acudiendo a las taquillas y de verdad, quienes no lo hayan hecho, deberían acercarse para asegurar su presencia en este gran acontecimiento taurino...

Con esa información se buscaba atraer a la afición a la plaza de toros a presenciar la corrida de arranque de temporada y a conocer al nuevo matador de toros que sería ungido en esa fecha. También se anunciaba, la misma fecha, que habría posibilidad de evitar los efectos de la oscuridad, que cae temprano en los últimos toros de los festejos. Se publicó en el mismo Heraldo de Aguascalientes:

Una buena noticia para los aficionados es que la plaza de toros San Marcos ya cuenta con torres de faros reflectores, por lo que, si la noche llega pronto, no habrá ningún problema, la visibilidad seguirá siendo estupenda, como si fuera de día... La empresa, queriendo que el público goce completamente del espectáculo, ordenó la colocación de esas torres de reflectores, para evitar el inconveniente de que en tiempo invernal la oscuridad dificultaba o impedía la lidia del último de la tarde... Ahora puede caer la noche, pero el ruedo estará completamente iluminado. ¡Enhorabuena! …

La realidad de las cosas es que, para esas fechas se estaban realizando las obras para instalar un alumbrado moderno en la plaza de las calles de la Democracia, pero esa iluminación de los festejos nocturnos no sería estrenada sino hasta el día 6 de febrero del año siguiente, así que, en el entretanto, los efectos de la penumbra se seguirían padeciendo.

La sustancia de una tarde afortunada

El éxito de la corrida descansó sobre la actuación de Jesús Solórzano, quien, con cuatro años de alternativa, empujaba fuertemente para convertirse en figura del toreo. Aquí en Aguascalientes ligó varias tardes de gran triunfo y logró ser un consentido de la afición. Este último domingo de noviembre del año 70, no sería la excepción. Se encontraría con un toro de don Lucas González Rubio que le permitiría desarrollar su tauromaquia y confirmar su posición en esta tierra. Escribió don Jesús Gómez Medina en su tribuna de El Sol del Centro:

Revestida su juvenil silueta de recamados oros y sedas color esmeralda, que, dicen, es el de la esperanza, arribó ayer al Coso San Marcos quien, horas más tarde, cobijado ya por la noche; y más que por las sombras nocturnas, amparado por la entrega entusiasta, por la férvida idolatría de un público que lo había proclamado “su” torero, Chucho Solórzano abandonaba el recinto de su consagración dejando tras de sí una estela de admiración y una marejada de los más encendidos parabienes... Profeta y mesías de su propio arte, al que llevó a extremos de perfección pocas veces logrados por quienes usan coleta, arcángel vestido de torero, Jesús Solórzano hizo del rudo ejercicio taurino un juego pleno de gracia, de simetría y de ritmo; un escarceo ligero, sutil, cuasi alado, hecho de luz y de garbo, de cadencia y señorío, que a la mente retraía el verso de Rubén: “Era un aire suave de pausados giros…” … Y todo esto realizado a la vera misma de los pitones de los bureles, cuya noble condición no elimina la existencia del riesgo... Y todo esto llevado a cabo sobre el sólido basamento de la mejor técnica taurina; pero de una técnica realzada, ennoblecida con la diamantina evidencia de un arte y de una clase de la mayor jerarquía; de tal manera que pocas veces, como ayer en las faenas de Solórzano, pudo establecerse en forma tan cabal la paridad entre el torear bien y el saber torear, “desiderátum”, por igual, de toreros y aficionados... Porque, señores aficionados: ¡torear como ayer lo hizo Solórzano, especialmente en su segundo adversario con esa inspiración y ese clasicismo, con tanta calidad y con tan rotunda intensidad, con ese arte y esa clase, en suma, es majar de poquísimas ocasiones! … Y en la historia de la tauromaquia en Aguascalientes, constituye un hito, una fecha de imperecedero recuerdo. Porque – repitámoslo - ¡ayer llegó el que tenía que venir! … con el segundo de su lote, “Artista”, cárdeno, alto de pitacos; sin mucha bravura, pero con nobilísimo estilo, el triunfo pleno, esplendoroso. ¡La apoteosis! … La escena cobró calor y emoción a partir del segundo tercio, cuando Chucho, luego de clavar un tercer par, salió perseguido espectacularmente por el cárdeno, y tan solo a su juventud y facultades debió el haber salido bien librado... En este ambiente de expectación, fue Solórzano y brindó al Lic. Edmundo Elorduy, el primero de sus “istas”, la que sería la faena de su consagración. Y a torear… ¡Y de qué forma amigos! … Un toro noble, sí, de excelente estilo; pero sin celo, sin positiva bravura; más al que la muleta bruja de Solórzano apresó con hilos sutiles para forjar así, sin visible esfuerzo físico, sin gestos espectaculares y tan solo con la efusión y la inspiración brotadas de lo más entrañable de su ser, una faena a través de la cual muchos, muchísimos redescubrieron el toreo; una faena que a otros permitióles abrir la espita del recuerdo para reconstruir faenas y escenas pasadas... Porque, ¿no es verdad que los naturales y los derechazos de Chucho nos “supieron” a distinto? ¡Ah!: es que Solórzano, señor de su arte, supo siempre situarse en el lugar debido y llevar la muleta al ritmo justo, con el temple preciso, perezoso, para ahondar si ello fuera posible, la intensidad del lance y ponerle fin mediante el preciso y levísimo giro de una muñeca cuyos goznes, si las cosas se hacen debidamente, pueden pender algún día los destinos del toreo... Y encima de esto, la variedad, la diversidad. Diversidad en la forma, que no en la calidad de las suertes. Diversidad en la ejecución de aquellas. Vimos así naturales citando de frente, ante los pitones, como lo hiciera don Juan Belmonte, para girar luego el busto al paso del astado, recreándose en llevarlo dominado, embebido en el engaño; naturales citando de perfil, realizados a pies juntos o bien ejecutados a la manera de “Litri”, cuando Solórzano, ebrio de torerismo, lanzado por el duende, bordaba, mejor que toreaba, con una muleta transformada en venero del que, a la melancólica luz del crepúsculo, fluía generosa el agua de la más pura verdad taurina... Vino luego en pleno apoteosis, la petición del indulto realizada por el público y acordada por los señores del palco de honor. Y cuando ya el inmortal “Artista” de don Lucas González Rubio desapareció por donde minutos antes había salido, el triunfo de Chucho Solórzano llegó al clímax: las dos orejas, el rabo, también una pata, simbólicos trofeos que el ya ilustre vástago del Rey del Temple paseó por el ruedo, entre ovaciones y música, haciéndose acompañar en una ocasión por el popular ganadero de Tepatitlán...

Hasra aquí la crónica de don Jesús, una crónica que a fe mía, transmite el emocionado ambiente que se vivía en la plaza en ese momento y que en su relato, deja ver con claridad la vigencia, sin citarla, de aquella sentencia de Domingo Ortega: torear no es lo mismo que pegar pases. Porque el cronista explica con claridad meridiana como Jesús Solórzano amalgamó el oficio con la clase, para hacer que un toro sin aparente fondo, diera lugar a la creación de una brillante obra artística.

Yo agregaría que una verdadera apoteosis que pudo culminarse mejor con la espada, porque de la descripción que hace don Jesús de la conducta del toro, evidentemente no era merecedor del indulto que se le pidió desde las tribunas, y sin embargo se concedió, voy a suponer que empujada la concurrencia por lo que le sucedió al torero en el primero de su lote, que malogró una faena importante por sus fallos con el acero. Pero al final, lo que trasciende es, el hecho del indulto, la entrega de la gente al hacer de Solórzano y la unanimidad de criterios en cuanto al resultado del conjunto de la tarde.

Los demás sucesos de la tarde

El lusitano Oscar Rosmano fue investido matador de toros por Raúl García con el toro Entenado, colorado, primero de la lidia ordinaria, atestiguando la ceremonia, refieren las crónicas, tanto Jesús Solórzano como Gastón Santos. Resume don Jesús Gómez Medina:

Gastón Santos exhibió sus cualidades de excelente caballista, clavando varios rejones y tres pares de banderillas en lo alto. El rejón de muerte fue insuficiente y Gastón echó pie a tierra para exterminar a su enemigo mediante dos pinchazos y una honda... Raúl García, pese a que se llevó dos toros carentes de gas, supo hacerse ovacionar su decisión y su torerismo, luciendo más de lo que permitían suponer enemigos sin ganas de luchar... Y que Óscar Rosmano, con el castaño de la alternativa, que resultó muy bravo, toreó muy bien de capa, entre aclamaciones y tuvo una primera parte de la faena muy lucida. Al final de su cometió, dio la vuelta al ruedo. Su segundo salió al ruedo ya en plena oscuridad – ¿por qué la autoridad, vistas las circunstancias, no suspendió la corrida? –. En vista de esto, no es razonable enjuiciar su labor...

Ya les contaba arriba lo del asunto del alumbrado de la plaza, que, aunque un diario se atrevió a darlo por operativo, apenas estaba en proceso de instalación. Y agregar el hecho de que en el diario Heraldo de Aguascalientes se consigna que los ocupantes del palco de la Autoridad se retiraron antes de que Oscar Rosmano diera muerte al sexto, entre las sombras de la noche.

Dos recuerdos personales

Tuve la ocasión de asistir a esa corrida, de polizón, acompañando a mi padre quien era el Jefe de los Servicios Médicos de la plaza. No tengo recuerdos claros de lo en ella sucedido, más que a mi padre profundamente emocionado con lo que había visto, a un exultante Lucas González Rubio, a don Guillermo González Muñoz recorriendo el callejón recibiendo enhorabuenas de todo el mundo y mi sorpresa de ver que aparte de orejas y rabos, también se otorgaban patas como trofeo.

La segunda remembranza es más reciente. La vida me dio la ocasión de tener una buena amistad con Jesús Solórzano, quien en alguna ocasión me pidió que le localizara la fecha y crónicas de una corrida en Madrid, en la que su padre, Cagancho y Victoriano de la Serna actuaron los tres, vestidos de blanco con bordados en plata. La corrida de los trajes blancos, la llamaba él. La encontré, fue el 8 de mauo de 1932, la envié la informacióm y al preparar estos pergeños, releía la crónica que Federico M. Alcázar escribió para el diario madrileño El Imparcial, en la que cita la misma línea del verso de Rubén Darío que recordó don Jesús Gómez Medina hace 55 años.

La conexión con esa corrida en la que los tres toreros vistieron de blanco y plata, viene del hecho de que en esta que hoy les recuerdo, los tres toreros y el rejoneador vistieron alguna tonalidad del verde, con bordados en oro. Y se preocuparon por anticiparlo a la prensa. Refiere la nota previa a la corrida, en El Sol del Centro del día del festejo:

Esta será la “Corrida de la Esperanza”. Señalamos lo anterior, en vista de que el color verde significa “Esperanza”, y por una extraña coincidencia, los tres matadores harán el paseíllo, enfundados en ternos verde y oro, al igual que la casaca que portará el rejoneador Gastón Santos, que debuta ante nuestro público…

La tarde de los ternos blancos, fue triunfal para El Rey del Temple. Esta lo fue para su hijo. En el toreo, como en la vida, las casualidades no existen.

En conclusión

Así es como he presentado a quienes pasan por aquí, una muestra de lo que Aguascalientes guarda en su historia taurina durante la temporada de otoño. Los toros no son privativos del tiempo de San Marcos, entre nosotros tienen cabida todo el año, que no quede duda.

Aviso parroquial: Los resaltados en el extracto de la crónica de don Jesús Gómez Medina son obra imputable exclusivamente a este amanuense, porque no obran así en su respectivo original.

domingo, 21 de septiembre de 2025

20 de septiembre de 1953: Luis Solano recibe la alternativa en Barcelona

Enrique Martín Arranz, cuando participó en la dirección de la Escuela Taurina de Madrid hizo poner en uno de los muros más visibles de ese lugar un cartel con la leyenda: Ser torero es difícil; figura del toreo, casi un milagro. Esa expresión es el reflejo de la historia de muchos que aspiraron a ser toreros en su día y quizás sea el caso de Luis Solano, el torero que me ocupa el día de hoy.

Iniciar una carrera en los ruedos cuando surgen fenómenos que acaparan el interés de la afición, y evitan que las posibilidades de quienes avanzan a un paso diferente o les falta el carisma para atraer la atención de las masas que están absortas por el hacer de unos cuantos delante de los toros. Así parece haberle sucedido a Luis Solano, quien llega a la Plaza México en la temporada novilleril de 1946, aquella en la que surgen con fuerza tres novilleros que marcarían el inicio del cambio del rumbo de la fiesta en México: Pepe Luis Vázquez, Fernando López El Torero de Canela y José Rodríguez Joselillo.

Le tocaría acompañarlos todavía al calendario siguiente, y aunque solamente el primero de los nombrados llegaría a ejercer con extensión como matador de toros, porque al Torero de Canela y a Joselillo las astas de los toros los frenaron en seco, el torero de Jalisco sería testigo de la irrupción en los redondeles de la siguiente etapa de fenómenos cuando el 9 de noviembre de 1947, un entonces oscuro sobresaliente, llamado Manuel Capetillo, se lleva la tarde en un mano a mano que Luis Solano toreaba en El Progreso con Fernando López y al domingo siguiente, en el mismo coso del Hospicio, el propio Capetillo volvería a triunfar delante de Solano y de Santiago Vega.

Faltaban unos meses para que aparecieran en el firmamento Rafael Rodríguez y Jesús Córdoba, quienes, unidos con Capetillo y Paco Ortiz, formaron la etapa de los Tres Mosqueteros del toreo mexicano, en una temporada novilleril, la de 1948, recordada como la más exitosa y fructífera que haya conocido la Plaza México en su historia. Después llegaron otros hombres con aire de novedad como El Ranchero Aguilar, Alfredo Leal, Juan Silveti o Humberto Moro, que comenzaron a dejar sin oportunidades a Solano, a pesar de que, como le viera don Paco Madrazo, tuviera buen corte y estupendas maneras de torero.

Eso le lleva a recibir una alternativa en León, Guanajuato, el 21 de enero de 1951, de manos de Luis Castro El Soldado, llevando como testigo a Luis Briones, con toros de Atenco, festejo en el que estuvo apenas discreto. 

La alternativa española de 1953

Con esos mimbres, Luis Solano marcha a España en 1953 para intentar, supongo, confirmar su alternativa de dos años antes. En los escalafones de ese año y del anterior, no tiene actuación alguna registrada en plazas europeas, de allí mi suposición, y la transmito, porque en una de las crónicas que encontré del festejo que hoy me ocupa, Ventura Bagués Don Ventura, en esos días cronista de El Ruedo y de la Hoja del Lunes de Barcelona, donde hace esta temeraria afirmación:

Vistió por primera vez el traje de luces en Ciudad Juárez; hizo su presentación en la capital de su país en 1946, y tomó una alternativa, de manos del «Soldado» en León de los Aldamas el 21 de enero de 1951... Por ser inválida tal alternativa en los ruedos españoles, hubo de aceptar la que ayer le confirió Cayetano Ordóñez...

El famoso cronista e historiador se muestra renuente a aceptar y reconocer un hecho - hoy en día todavía los hay - que ya estaba superado. La cláusula tercera del convenio firmado en febrero de 1951 para reanudar las relaciones taurinas España – México estableció: Las clasificaciones hechas en México y en España de los matadores de toros se respetarán mutuamente por las Asociaciones de Toreros de ambos países. Así entonces, eran válidas las alternativas reconocidas por la entonces Unión Mexicana de Matadores de Toros y Novillos, por ser la facultada para registrar y clasificar a los matadores de toros mexicanos, mismos que, eran aquellos que habían recibido la alternativa en cualquier lugar de la República Mexicana o del extranjero.

En esas condiciones, la alternativa de Curro Ortega, del 10 de diciembre de 1950 en Acapulco, fue reconocida en España cuando se presentó allá el 14 de septiembre de 1952, precisamente en Barcelona, como testigo de la alternativa que Julio Aparicio le dio a otro torero mexicano: Rafael García. Y a este caso, se suman otros, como los de Guillermo Carvajal, Carmelo Torres o Manuel Jiménez Chicuelín. Consecuentemente, nada nuevo había bajo el sol, solamente el deseo de incordiar. Luis Solano no iba a recibir una alternativa allá porque la suya no valiera, sino porque la renunciaba, cosa muy distinta.

Luis Solano, 29 de junio de 1947, Plaza México
Foto: El Ruedo

La corrida del 20 de septiembre de 1953

La empresa Balañá anunció un cartel compuesto con un encierro de don Lisardo Sánchez, de Salamanca, que enfrentarían Cayetano Ordóñez hijo, Anselmo Liceaga y Luis Solano, quien recibiría la alternativa. Al final de cuentas, dos de los toros de la ganadería anunciada serían rechazados en el reconocimiento y serían sustituidos por otros de don José Matías Bernardos, también salmantinos, que saldrían en primero y tercer lugar.

La realidad es que esta tarde no es la que Luis Solano hubiera soñado. Lo que las crónicas relatan hacen que afirmar que salió del paso sea exagerado. Cuenta quien firmó como FEGUFI para el Diario de Barcelona fechado el 22 de septiembre siguiente, cuenta:

Como prólogo de las corridas de la Merced, lidiárónse el domingo en la Monumental, cuatro toros de don Lisardo Sánchez, de Bótoa, y dos, primero y tercero, de don José Matías Bernardos, de Salamanca. Se las entendieron con tales astados, de muchas arrobas y desarrolladas defensas, tres pundonorosos muchachos que a nada fruncen el ceño, se atreven con todo lo que vomita el portón de los chiqueros, y han de conformarse con su sino adverso, tan y mientras no puedan imponerse y exigir el torito cómodo y facilón. Apechugaron con el corridón Cayetano Ordóñez, primogénito del “Niño de la Palma”, Anselmo Liceaga y Luis Solano, diestro mejicano que se nos dio a conocer tomando la alternativa con la sana intención, sin duda, de regresar a su Patria convertido en todo un matador de toros... Mas como el hábito no hace al monje y, con o sin doctorado no es por hoy Luis Solano más que un novillero adocenado, poco provecho ha de reportarle allá y acá, su flamante alternativa si no se suelta y aprende lo que ignora, que no es grano de anís ni mucho menos...

El juicio es duro, pero es el más amable de los que encontré. Lo que sí refleja, es el desconocimiento total del escriba acerca de quien se doctoraba en la Monumental esa tarde.

Por su parte, Rafael López Chacón, en La Prensa, del día siguiente al de la corrida, hace las siguientes reflexiones:

En el toro de la cesión de trastos – “Limpiador”, negro, bragado, número 92 – el toricantano Luis Solano estuvo voluntarioso, aunque sabido es que la voluntad no basta y, a veces, el buen deseo encubre – descubre – inexperiencia, y algo que es peor, desconocimiento. Que es lo que “distinguió” esta... aventura de recibir la alternativa del neófito mejicano – neófito por partida doble –, puesto que no está en sazón para la investidura de matador de toros, ni basta alardear de valentía cuando la ignorancia es patente. Lástima que se preparen tan solemnes formalidades para su descrédito. No insinuó Solano en qué parar la atención para considerarle merecedor del doctorado en España. Si allá, en Méjico, lo alcanzaba, no sabríamos decir cómo, cuándo y por qué resulta desatino tomar alegre y frívolamente la alternativa en una plaza de primera categoría, como la Monumental de Barcelona. En fin, Solano habría hecho muy bien quedándose en un modesto lugar del escalafón de novilleros de su país...

También exhibe su desconocimiento del doctorante de esa tarde, pero he de decir en abono de ambos cronistas, que les asiste la razón en el sentido de que las corridas bien servidas salen al ruedo fuera de las fechas de relumbrón, cuando los toreros que encabezan el escalafón no pasan por las plazas en las que se lidian.

El triunfador de la tarde

Curiosamente, el triunfador de la tarde fue un banderillero de la cuadrilla de Luis Solano, el segundo de su cuadrilla, Joaquín Piquer, quien fue fuertemente ovacionado, escuchó música y saludó desde el tercio tras parear al descarado sexto de la corrida. Escribe el citado López Chacón:

No concluyo este amago de comentario sin señalar la atronadora ovación que el público hizo a Piquer al banderillear magistralmente al último. Baste decir que con anuencia del matador tuvo que destocarse y saludar montera en mano. En tanto, la charanga dejábase oír apenas en medio de las aclamaciones al formidable peón y genial banderillero...

Agregaría nada más que Cayetano Ordóñez estuvo lucido con su primero y aseado con el cuarto y que Anselmo Liceaga pasó de puntitas.

El devenir de Luis Solano

Luis Solano toreó su última tarde vestido de luces en Arcelia, Guerrero, el año de 1961. Fue un festejo mixto en el que alternó con el novillero Luis Espinosa. Esa tarde se lidiaron cuatro toros anunciados a su nombre.

En la obra de Heriberto Lanfranchi titulada Historia del Toro de Lidia Mexicano, se recoge que en 1985 adquirió parte de la ganadería de Acapangueo, misma que a su vez, fue la antigua michoacana de Cerro Prieto, de don Benjamín Mendoza.

En ese mismo año de 1985, Luis Solano adquiere los derechos del hierro y divisa que fuera de don Rafael Obregón Urtaza, cambiando el hierro y anunciando a su nombre, siendo dado de baja por la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL) en el año 2010.

Luis Solano falleció el 23 de noviembre de 1987.

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