A causa de una vergonzante decisión de quienes se llaman a sí mismos representantes populares, en la Ciudad de México, no es posible celebrar festejos taurinos, en una tierra en la que, dentro de unos meses, se cumplirán cinco siglos de la verificación del primero.
La fiesta de toros ha sido para México, uno de los medios que le han permitido adquirir su identidad propia, misma que es reconocida por los de dentro y los de fuera y esa identidad que tenemos como pueblo con afición a los toros, nos distingue y nos permite señalarnos en el concierto de las naciones, como una que tiene mucho que ofrecer en el ámbito de la cultura.
El rito y el mito de la fiesta, en México nacen de un modo natural, nacen de las características de los individuos que le damos vida, se desarrollan en nosotros también de modo natural y como producto de nuestras emociones, tal y como nos lo enseña nuestra historia.
Es por eso que, el unos cuantos pretendan cancelar la afición de muchos, sostenidos por intereses y con recursos cuyo origen no quiere ser revelado y que responden al interés de anglicizar nuestra manera de vivir. Esa nueva cultura, llamada de la cancelación, es atentatoria además de las más elementales libertades de las personas, porque les impide elegir en qué creer y con qué disfrutar y encontrar esparcimiento.
Así están las cosas este día en el que, también conmemoramos que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos fue promulgada hace 109 años y que en ella se establece - al menos en la letra - el respecto irrestricto a los derechos fundamentales de las personas.
Este día, la Plaza México todavía está en pie. ¿Por cuánto tiempo?

Un triste aniversario querido Xavier González Fisher. Al menos tuve la fortuna de poder asistir el año pasado a las corridas del aniversario y espero con confianza poder volver a México para la reapertura de la plaza, cuando la barbarie deje de imponerse a la razón y a libertad. Un abrazo
ResponderEliminarAndrés, gracias por pasar por aquí. Las cosas no pintan bien en el sentido de una reapertura, ni próxima ni lejana. Los poderes públicos estan totalmente infiltrados por quienes tienen por finalidad terminar con esto y por el otro lado, los dueños de la plaza tampoco están mucho por la tarea. Son casi 8 hectáreas de suelo urbano de ubicación inmejorable, que con otra dedicación, dejarían mejores utilidades. Soy pesimista, pero esa es mi percepción del asunto.
Eliminar