domingo, 18 de julio de 2010

La despedida del Papa Negro

Cerca del final del pasado año, Fernando Rivera Rubio nos contaba en su bitácora Bélmez Taurino que el último festejo que don Manuel Mejías Rapela Bienvenida toreó vestido de luces en España, ocurrió el 9 de septiembre de 1924 en la plaza de la cordobesa localidad de Bélmez. Esa tarde se acarteló con Manolo Belmonte para dar cuenta de un encierro de Pérez de la Concha.

Algo menos de 3 años después, el 20 de marzo de 1927 – y aquí ofrezco una disculpa a Fernando, a quien en su oportunidad, situé la efeméride una semana antes –, El Papa Negro se despidió definitivamente de la torería activa. Lo hizo en México, en el viejo Toreo de la Colonia Condesa. La historia de la manera en la que se fraguó el festejo de la despedida la recogió el periodista Rafael Solana Verduguillo, en su obra Tres Décadas del Toreo en México, de la siguiente manera:

Uno de los sucesos de mayor resonancia taurina en México, fue la visita que nos hicieron a fines de la temporada 1926 - 27 los niños 'Bienvenida'. Estos chicos venían de Sudamérica, donde su padre don Manuel había vivido algunos años. Por allá comenzaron hacerse toreros...

Manuel Mejías 'Bienvenida' había actuado en México quince años antes. Era un torero muy bueno; toreaba con mucha finura con el capote, muy buen banderillero, extraordinario, manejaba la muleta con soltura y mataba solamente bien, No olvidemos que en aquella época los matadores lo eran de verdad.

Regresó a España y ese mismo año de 1910 se resolvió a escalar la primera fila... hasta que la desgracia se interpuso. Una terrible cornada lo echó para atrás y puede decirse que lo quitó de torero.

Sobre este percance yo estaba equivocado como lo estaban todos los aficionados de México. Yo creía que a 'Bienvenida' lo había quitado de torero la cornada que le dio el 10 de julio de 1910 en la plaza de Madrid el toro 'Viajero', cárdeno, número 13, de la ganadería de Trespalacios, al iniciar su faena con el llamado pase de la muerte.

El mismo 'Bienvenida' me sacó del error.

- No – me dijo una noche – el toro que me cortó la carrera fue 'Morito', negro zaíno, número 45, de la ganadería de don Esteban Hernández, en Madrid, el 14 de mayo de 1912...

Un día se le presentó la oportunidad para manifestar más intensamente el afecto que sentía por todo lo nuestro. Una comisión de damas respetables, integrantes del comité de una sociedad de beneficencia fue a verlo, a solicitar la actuación gratuita de sus hijos.

- Somos de la Sociedad Protectora del Niño – dijeron – y necesitamos allegarnos fondos para ayudar a tanta criaturita desvalida.

- Estoy incondicionalmente a la disposición de Ustedes, contestó don Manuel.

- Queremos que sus niños toreen un festival sin cobrarnos un centavo.

- Con mucho gusto, señoras; Ustedes fijan la fecha y los niños torearán. Los gastos que origine su actuación, cuadrillas, etc., correrán por mi cuenta. Ustedes no tienen que más que decir cuando...

Se despedían ya las señoras, muy reconocidas por tanta gentileza, cuando don Manuel les sugirió una idea.

- Vean Ustedes, yo le tengo mucho cariño a México y he pensado cortarme aquí la coleta. Si Ustedes creen que podría despertar mayor interés anunciando mi despedida de los toros, yo también torearé para la Sociedad de Ustedes.

Las distinguidas damas no sabían nada de empresarias de toros, pero que vieron en este nuevo ofrecimiento un atractivo más para el espectáculo, aceptaron sin titubear.

Y en esta forma se dio la corrida con un matador de categoría que se despedía definitivamente y con dos chavales que venían abriéndose paso para llegar a figuras. No hace falta decir que el entradón fue fantástico y que los fondos recaudados montaron a muy apreciable suma en aquella época, cuando los comerciantes se enojaban con el cliente porque les pagaba con ORO...

El cartel del festejo se integró con dos toros de San Diego de los Padres para el matador que se despedía y cuatro erales de Xajay para sus hijos Manolo y Pepe, que fueron los originalmente convocados al festejo benéfico. El festejo resultó, como todas las despedidas, impregnado de un alto grado de emotividad, dado que los dos hijos del torero, vestidos de luces, al terminar la actuación de su padre, que fue de una gran dignidad torera, le despojaron del añadido y posteriormente los chicos tuvieron la oportunidad de demostrar que estaban llamados a convertirse, en un tiempo no largo, en importantes personajes de la torería.

El cariño de Bienvenida por México y por los mexicanos se haría patente en repetidas oportunidades, quizás la más dolorosa ocurrió a la muerte de Carmelo Pérez, cuando sin posibilidad de que sus compatriotas toreros se hicieran cargo de la repatriación de sus restos, fue El Papa Negro quien se encargó de ello.

Tras del festejo postrero, Manuel Mejías Rapela pudo dedicar todo su tiempo y todo su esfuerzo a la formación de una dinastía de toreros que siempre se distinguieron por ejercer con clase y con dignidad su ministerio y se convirtió en un referente histórico y paradigma para la torería de todos los tiempos.

6 comentarios:

  1. En principio sorprende que los niños Bienvenida no pudieran torear en España por su edad, y en cambio, pudieran hacerlo, de hecho lo hicieron, en Francia, en México e incluso en Estados Unidos. Estuvieron contratados para torear en el Madison Square Garden y si no lo hicieron fué por que se atravesó la Sociedad Protectora de Animales, mirando por los astados, no por los niños. En cambio, en España se dictó una Real Orden prohibiendo su intervención en espectáculos taurinos, si bien, tampoco esa normativa miraba por el interés de los menores, se dice que estuvo motivada por el interés de los taurinos que veían como mermaban sus beneficios, tal fué el éxito, los dineros que pedían por torear y la cantidad de festejos en los que se acartelaron.
    Saludos.

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  2. Xavier:
    No te voy a descubrir nada nuevo, ni que tú no sepas, pero es que me gusta tanto lo que cuentas y cómo lo cuentas. Eres una ventana abierta al pasado, pero el que sólo vea esto se pierde más del 70% de lo que dices. Tus entradas hay que leerlas como un espejo y es que la historia tiene esto que se puede ver como algo aislado o proyectarla sobre el presente, pero eso ya es cosa de cada uno. Ya te he anunciado que no te iba a decir nada nuevo, pero creo que es de justicia el reconocer lo bien hecho y además hacérselo saber al autor.
    Un saludo desde España

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  3. Oselito: Gracias por pasarte por La Aldea. Efectivamente, a veces no comprendo el por qué de ciertas prohibiciones, que de ser "universales", serían comprensibles, pero cuando operan en unos sitios y en otros no, resultan ser absurdas. Hace unos días me encontré en un ejemplar de la revista de Taurodelta un artículo sobre lo que comentas de los "Niños Bienvenida" en Nueva York, aunque allí se refleja que sí lograron actuar en dos becerradas "incruentas". El artículo, aquí:

    http://www.las-ventas.com/r_taurodelta/29/decoleccion.pdf

    Y en cuanto a los intereses de los taurinos, convengo plenamente, creo allí pasó lo mismo que con algunas toreras, como Conchita Cintrón, de la que decía mi padre, que de habérsele permitido bajar del caballo, hubiera quitado de toreros a muchos.

    Saludos desde Aguascalientes, México.

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  4. Enrique: Creo que me das más crédito del que realmente tengo. Simplemente cuento las cosas como las entiendo, partiendo de la idea de que el que no comprende la historia de algo, no puede entender el presente, ni preparar el futuro de esa actividad. Si no sabemos de donde venimos, no podemos tener idea de a dónde vamos, así de sencillo. Un abrazo.

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  5. Como siempre, son notas de sumo interés las que pone aquí, Sr. González Fisher. No sabía yo lo del corte de coleta del Papa Negro en México acompañado de dos de sus hijos vestidos de luces para dicho evento. He disfrutado mucho leyendo la anécdota. Mil gracias. // Atte., Torotino.
    PD: De forma apartada pero en un contexto similar, sigo diciendo que el añadido de hoy día es demasiado pequeño (digamos que en proporción directa pero opuesta al peto demasiado grande del varilarguero). La coleta de hoy día hay que buscarla con binoculares en la plaza y con lupa en las fotos. No debe ser así para una prenda tan torera que compone el traje de luces. Además, al retirarse un torero estos años, ¿cuál sería el símbolo a cortarse si no se llega a ver? Me gusta en general la coleta de los años 40 - 70, ó 30 - 50: bien definida en el perfil de un diestro vestido de luces.

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  6. Xavier:

    Hace días que leí tu post sobre el Papa Negro, sus hijos y su corte de coleta. La verdad es que sabia que había sido en México, pero nunca supe los detalles que cuentas y que como todo lo que narras en tus post resulta harto interesante.

    Uno de los culpables de mi afición a los toros fue D. Antonio Bienvenida y aunque ya lo he contado en ocasiones, en mi blog, no me importa repetirlo. Cuando aprendí las primera letras y comencé a ojear las revistas de toros de mi casa (mi padre era corresponsal de prensa), su torería y su maestría prendieron en mi, a través de revistas y luego de la televisión. Ten en cuenta que hasta los 18 años no pisé las Ventas, pues nací y me crié en un pueblo andaluz y hasta esa edad no marché a Madrid.

    Siempre admiré a esa dinastía. Toreros de verdad y a la vez señores. ¡Harían falta muchas dinastías así en el toreo actual!

    Un cordial saludo.

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